PELEA.
Kyle, Stan y Kenny estaban en la cafetería de la escuela consumiendo el almuerzo; como grandes amigos que eran, discutían de todo como cualquier chico, desde deportes hasta mujeres. No obstante, aquella paz fue interrumpida por la llegada de un joven corpulento, de cabello castaño y muy malhumorado hasta rayar en la grosería.
¡Ea, Cartman! – exclamó Kenny - ¿Por qué esa cara?
El tipo no se dignó a contestar, lo que hizo suponer a sus compañeros que el origen de su malhumor podría ser una pelea más con Wendy Testaburger, la ex novia de Stan y amiga con derechos de Cartman.
Kyle, quien a pesar de su eterna rivalidad con Cartman siente algo de compasión por el individuo, se atrevió a inquirir con un deje de sorna:
¿Wendy te pateó el culo otra vez, culón?
Cartman miró a Kyle con desprecio; el pelirrojo interpretó la mirada como una afirmación.
Desde que Cartman se hizo novio de Wendy, la estabilidad en el grupo de amigos estaba muy tensa dado el carácter explosivo del joven Cartman, quien se la pasaba o liándose a golpes todos los días con cualquier amigo o compañero de la escuela, específicamente con Kyle o Stan, o mentando la madre a grito tendido con Wendy en los pasillos por cualquier estupidez, dígase el almuerzo o la ideología política.
En esa ocasión, su pelea fue porque Cartman coqueteaba "inocentemente" con Bebe Stevens, la novia de Craig. Aquello puso a Wendy al borde de un ataque de histeria y celos complementado con el arrojamiento de cuadernos, libros, plumas, lápices... Y hasta sillas.
Eso acompañado de los clásicos insultos "hijo de puta", "pervertido", "mal nacido", "imbécil".
¿El resultado de todo ese barullo?
Terminé con ella – respondió Cartman con frialdad -. Ya estoy harto de que me haga escenas de celos frente a todos – . Y, mirando a Stan, añadió: No entiendo como tú, hippie, la pudiste soportar todos estos años. La muy puta es una loca total.
Kyle miró a Stan, esperando ver su reacción.
Stan estaba tan fresco como una lechuga y con mirada seria.
Por lo visto ya no le afectaba lo que hiciera Wendy. Es más, hasta soltó una risita que dejó pasmados a Kyle y a Kenny.
Ya ves – dijo al fin el joven Marsh.
Bueno – agregó Kyle, sonriente -, por lo menos ella no piensa volver contigo, Stan. Eso fue lo que dejó muy en claro la última vez que discutiste con ella…
Stan.
Los cuatro jóvenes se voltearon a ver.
Kyle se mordió el labio, reprochándose a sí mismo por haber hablado tan pronto.
Wendy Testaburger estaba parada a pocos metros de la mesa en donde estaban; sus ojos daban señal de que había llorado durante mucho tiempo.
Wendy – dijo Stan muy sorprendido - ¿Qué…?
¿Podemos hablar? A solas.
Eh… Está bien.
Stan recogió sus cosas y se despidió de sus amigos.
Kyle, al observar el poderoso control que Wendy tiene sobre Stan, se sintió sumamente indignado, y más cuando un rato después Stan le comunicara en la tienda de juegos electrónicos del centro comercial que había regresado con Wendy.
¡Carajo, Stan! – estalló el pelirrojo - ¡No puedo creer que no tengas dignidad! Me dijiste que tienes dignidad, que no pensabas regresar con ella aunque te lo pidiera, que habías madurado… ¡Pero no, puta madre! ¡Tú sigues volviendo con ella y te destruyes como un pendejo drogadicto!
¡¿Y QUÉ CARAJOS QUIERES QUE HAGA? – gritaba el pelinegro - ¡Amo a Wendy! ¡La amo más de lo que te imaginas al igual que ella a mí! ¡Ella es el amor de mi vida!
¡Si ella te amara como dices, no te hubiera dejado por Cartman ni por ningún otro!
Stan calló de golpe.
Demonios, pensó el joven.
Kyle tenía razón, toda la razón al decirle eso, y sin embargo no lo podía aceptar.
No quería, ni lo hará.
Kyle, por su parte, sabiendo que Stan nunca cambiaría y sintiendo una mezcla de vergüenza e indignación por la actitud de su amigo respecto a la relación en pareja, se marchó de la tienda.
