UN SECRETO AL DESCUBIERTO.

Querido Diario:

No sé si sentirme triste o molesto por todo lo que pasó hoy.

Es más, ¡no sé cómo demonios llegué a pensar que Stan iba a madurar por fin en el ámbito sentimental!

Tenía esperanzas de que en algún momento Stan pudiera al fin olvidarse de Wendy, de que si ella le pidiera de rodillas que regresaran, que se negara y que tuviera al menos un poco de dignidad en lugar de comportarse como un completo pendejo.

La razón de esas esperanzas es porque… Creo que me estoy enamorando de él.

De hecho, he estado enamorado de él desde hace un par de años, cuando iniciamos juntos la secundaria. No sé qué me sucedió desde ese entonces, pero hay algo en Stan que me hace enloquecer y que me hace desearlo… A tal grado de soñarle en mis brazos, besándome y haciéndome el amor.

Palabra.

Sé que es una mariconería lo que he pensado, pero si hay algo que Wendy no puede otorgarle a Stan es seguridad emocional. Y yo estoy dispuesto a dárselo aunque tenga que soportar las idioteces de Cartman y Kenny, principalmente de éste último.

En fin, espero hacer desaparecer esta atracción penosa antes de que algo suceda.

Y vaya que le ruego a Dios por ello.

Kyle.

La noche.

La fiel compañera del mal, la mejor amiga de los enamorados y la aliada perfecta de Eric Cartman.

Oh, sí… Esa noche saldría de su habitación a hurtadillas y se encaminaría al hogar de la persona a la que considera su eterna enemiga: Kyle Broflovski.

¿La razón?

Más que una, son varias las razones por las que Cartman va a casa del joven judío; algunas de ellas tienen relación por algunos asuntos pasados y otras tienen relación con el profundo desprecio que tiene hacia los judíos, desprecio que se fue reforzando en odio desde que vio a los 9 años el film "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson.

Sin embargo, en esa ocasión la visita se debería a una encrucijada o corazonada o como chingados se llame. Una sospechita que hacía unos años llevaba como una interrogante sin respuesta en la enferma mente del "huesofuerte" y que él no estaría dispuesto a dejarla sin respuesta: La identidad sexual de Kyle.

Oh, sí…

Cartman sonrió cuando se paró frente a la ventana que daba a la habitación del pelirrojo.

Si no estuviera equivocado, podría jurar que el chico había actuado dramáticamente en función a sus celos jotos. Y si él lograba probar que la cosa iba en serio… ¡Ah!, ¡qué cosas no haría con esa información!

Escaló el árbol que estaba frente a la ventana; ésta estaba abierta, lo cual fue un alivio para el castaño.

Entró sigilosamente y se puso junto a un Kyle profundamente dormido…

Error: Soñando.

¿Qué estará soñando? Vaya uno a saber, pero ahí lo veía: Moverse de un lado para otro, mordiéndose el labio inferior.

Cartman quería echarse a reír al observar esa escena.

- ¿Qué carajo estará soñando? – inquirió en voz baja -. De seguro ha de estar soñando con alguna de las putas de la escuela… O con cierto hippie marica. ¡Esto lo tengo que ver!

El corpulento sujeto tomó una cámara que estaba dentro de su mochila y se sentó en una silla para observar el "espectáculo".

Lo que enseguida vio en Kyle lo tomó por sorpresa y como una prueba fehaciente de que sus sospechas no estaban del todo erróneas: Kyle empezó a balbucear y a mover sus caderas con cierta rapidez. Cartman no entendía lo que balbuceaba al principio, pero conforme se acercaba, escuchó claramente lo que decía.

El Nombre.

Stan.

- Stan – balbuceaba el pelirrojo -… Uhmmm… ¡Dios! ¡Sí! ¡Sí! ¡Te amo! ¡Oh, Dios! ¡Soy tuyo!..

- ¡Carajo! – exclamó Cartman sonriente mientras acercaba su cámara al rostro del pelirrojo -. ¡Esto está bien bueno!

Y pensar que la razón por la que estaban muy unidos era una simple amistad, cuando en realidad el depravado pelirrojo soñaba con cogerse al hippie por el culo cuan puta.

Oh, sí. Ese video se irá para el YouTube o para el Facebook; de eso no hay duda alguna, a menos que…

Cartman sonrió.

- ¿Por qué no? – se preguntó a sí mismo.

Guardó la cámara, puso su mochila al hombro y salió de la habitación del joven por la ventana.

Al empezar a caminar por las solitarias y oscuras calles del pueblo, el pelicastaño había empezado a fabricar en su mente un plan sumamente ingenioso que requiere de una de sus armas más poderosas hasta ahora usadas a lo largo de su vida: El chantaje.

Sí, ese era su plan.

Chantaje.

Chantajear al pelirrojo le garantizaba toda una serie de beneficios, incluyendo un poder de control sobre él y… El cumplimiento de una vieja apuesta.

No se había olvidado de ella.

Cuando ambos tenían nueve años, habían hecho una apuesta sobre la existencia de los duendes; si Kyle demostraba que esos seres mágicos no existían, él tenía que pagarle ciertos dólares, pero si él, el genial Eric Cartman, demostraba lo contrario, el Judío tenía que hacerle sexo oral.

- Al fin te tengo en donde quería… Maldito Judío.


Bueno, este el tercer capítulo de mi fic; gracias por los reviews, gente. Esto me da ánimos para seguir. De paso, les invito a que lean mi cuento "Sangre de Oro", el cual subí en esta misma página. La pueden checar en mi perfil. ^_^

Abrazos y besitos!