ATENCIÓN: ESTE CAPITULO ES SOBRE VIOLACIÓN. SE SUPLICA NO DEJAR QE SEA LEÍDA POR MENORES DE EDAD.
POR SU COMPRENSIÓN, GRACIAS.
PRIMER ABUSO
Kyle lloraba inconsolablemente en el lecho.
Se sentía sucio, ultrajado, herido.
Se agarraba todo el cuerpo, intentando quitarse la suciedad que había dejado Cartman luego de…
Aquello.
:: Flashback ::
Kyle llegó a casa de Cartman a la hora convenida, quien le recibió sonriente y con los ojos risueños. El chico del afro pelirrojo se quedó pasmado ante esa sonrisa fuera de lo normal.
Incluso sintió que su corazón se oprimía… De nuevo.
El muchacho se sentó en el sofá de la sala; había recibido instrucciones precisas por parte del castaño de aguardar allá hasta el momento en que todo esté listo.
Algo no anda bien, pensaba el joven mientras observaba las fotos de la familia.
Cuando se encaminaba a la casa del huesín fortachón, había sentido una opresión en el corazón; era como si éste le dijera que se detenga, diera la vuelta y se fuera derechito a casita con su mamá.
Y ahora que estaba dentro de la casa, su corazón había empezado a oprimirse otra vez.
Sólo había un motivo por el cual el corazón del joven actuara de ese modo: cuando se cierne el peligro de manera muy cercana.
Kyle se levantó intempestivamente.
- ¡Carajo! – exclamó en voz baja - ¡¿Cómo no me di cuenta desde el principio?
Tenía que salir de ahí y rápido. Cartman definitivamente planeaba algo torcido que podría poner en peligro su misma integridad. De haber sido realmente una simple invitación a una fiesta de té como la nena consentida que siempre ha sido desde que se conocieron, pudo haber tolerado esa humillación privada.
Pero aquello era distinto; y sea lo que fuera, no le iba a dar el gusto.
El pelirrojo cogió entonces sus cosas y se dirigió a paso apresurado hacia la puerta…
Sólo para encontrarse con que ésta estaba cerrada con llave.
- ¡Mierda! – exclamó el joven con desesperación.
Entonces corrió hacia la cocina, en donde había una salida al patio; podría saltar la barda y correr como alma que lleva el diablo a su hogar.
Ya después se encargaría de estropear al gordo maricón al día siguiente por cual sea que haya planeado su asquerosa mente de maníaco neo-nazi.
Cerrada.
Ahora sí que se jodió el asunto, pensó el pelirrojo.
- ¿A dónde vas, Kahl? – inquirió una voz.
Kyle sintió su corazón muy acelerado.
Se volvió para ver cara a cara a su rival; el tipo lo miraba con una sonrisa de lo más macabra que uno pudiera imaginarse. No obstante, el pelirrojo observó que el tipo estaba muy bien arreglado, como si se tratara de una celebración.
- ¿Qué es lo que pretendes perro? – inquirió Kyle lleno de furia - ¿Es acaso uno de tus disparatados planes en los que estoy involucrado por la fuerza?
Cartman rió.
- Digamos que… Sí. Sí, es uno de mis planes en los que tú, rata judía, estás meramente involucrado. Creo que ha llegado el momento de zanjar de una vez por todas las cuentas pendientes que tenemos entre nosotros.
- ¡En tus sueños, gordo cabrón! – exclamó el joven al borde de la ira - ¡No hay ningún asunto pendiente entre nosotros, así que déjame salir de aquí!
El castaño negó ligeramente con la cabeza.
- Kyle, Kyle, Kyle. Mi amigo. ¿Recuerdas que te dije que podría mostrar el video si te negabas a hacer lo que te pidiera?
- ¡Eso no fue lo que acordamos, malnacido!
El pelirrojo estuvo a punto de ir a encima del culo gordo, mas el tipo sacó un arma filosa de las mangas de su camisa y la mostró frente a un asombrado Kyle, embriagado de venganza, de sentirse al fin triunfante de tener bajo su merced a aquél crío que tanto había combatido desde que tenían uso de razón.
Sonreía.
Sonreía de manera enferma, delirante.
El chico de afro rojo se hizo para atrás… Y el miedo hizo acto de presencia en su alma.
Nunca antes había visto a Cartman en ese estado de embriaguez absoluta.
Iba a matarlo, de eso estaba seguro.
- Cartman – decía el joven con voz entrecortada -… Amigo… Hablemos. ¿Q-Quieres zanjar todos nuestros asuntos… a-aquí y a-ahora? P-pues va…
El joven calló de golpe cuando vio que Cartman se le acercaba con cuchillo en mano.
- Cartman…
El castaño se detuvo a escasos metros de su víctima.
Podía percibir el miedo, la angustia, la desesperación en el pelirrojo. Podía sentir cada fibra de su aura atrapada en medio del caos.
Con voz burlona, inquirió:
- ¿Qué pasa, rata judía?
El joven no contestó.
- Te comieron la lengua los ratones, ¿eh, Kahl?
El muchacho tragó saliva.
- Cartman… Eric… Por favor… N-no me hagas daño. Podemos hablar.
- Por supuesto que sí, mi querido Jersey. Hablemos – contestó el sujeto mientras recorría la punta del cuchillo por el cuerpo del joven.
- Cartman…
- Shhh… No tengas miedo -. Y acercando sus labios al oído del muchacho, añadió: - Será sólo por… ¿Qué será? ¿Dos horas? ¿Tres horas? Es todo – y le mordió el lóbulo de la oreja -… Lo que quiero de ti por ahora, mi esclavo.
Kyle abrió más los ojos de asombro.
¡¿Su esclavo?
Cartman se retiró un poco y, mientras sostenía con una mano el cuchillo, con la otra empezó a desabrocharse el cinturón y los pantalones.
Kyle todavía no cabía de su asombro.
¿Su esclavo? ¿El obeso quería que él, Kyle Broflovski, fuera su esclavo?
Aquello tenía que ser una broma…
O más bien, era una imposición.
Era el pago por recuperar el maldito video.
Mientras tanto, Cartman dejó caer los pantalones y su ropa interior, lo que puso al descubierto un miembro recién rasurado, de buen grosor y de buen tamaño en plena erección.
Kyle se sonrojó.
Ahora todo tenía sentido.
Cartman quería que él le cumpliera aquél contrato que había firmado hace nueve años, aquél en donde estipulaba que tenía que hacerle el sexo oral como pago por haber perdido la apuesta respecto a la existencia de los jodidos duendes.
¡Ay, cuán arrepentido estaba de haber hecho esa apuesta!
Maldita estupidez, pensó el joven con asco. ¿Cómo se le ocurrió haber firmado esa mamada sin sentido alguno?
- Chúpamela – ordenó Cartman.
- Cartman… Esto no tiene ningún sentido. No voy a hacer eso.
El corpulento hombre tomó a Kyle del cuello de su camiseta y, con el cuchillo cerca de la yugular, repitió:
- Chúpamela.
Kyle no tuvo otra opción.
Tenía que hacerlo por las buenas si no quería que le fuera peor.
Se arrodilló, estando frente a frente con los genitales de Cartman, quien estaba impaciente por sentir los labios del judío humedecer su miembro.
Y lo metió.
Abrió su boca y se metió la verga en erección.
Empezó a succionarla despacio, sintiendo cómo el pene del castaño empezaba a ser más gruesa y cómo la punta empezaba a salir.
Cartman empezó a gemir de placer.
Al fin estaba haciendo en realidad su fantasía más oscura. Al fin logró que aquella sucia puta judía le diera el placer a su muy necesitado miembro tras nueve años de espera.
- Oh, Dios… Kahl… Mmmm… Kahl… ¡Vaya que lo haces bien, Kahl!
Kyle seguía con la penosa tarea.
Rogaba a Dios que aquello terminara pronto para poder irse a casa a lavarse la boca para quitarse el sabor a miembro masculino.
Cartman empezó a mover sus caderas con desesperación.
- ¡Oh, Kahl! ¡Sí! ¡Sí! ¡Oh, Dios, qué rico!
- ¡Cartman! – dijo el joven entre dientes.
El tipo empezó a agitar sus caderas más rápido, mas Kyle sacó el miembro de la boca y tosió.
- ¡Carajo, culón! – exclamó el joven furioso - ¡¿Qué chingados te pasa? ¡Casi me ahogo con tu verga asquerosa!
- Y eso es sólo el comienzo… Kahl.
El pelirrojo se asombró.
Algo le decía que Cartman no bromeaba, no cuando usó ese tono macabro.
Cartman apuntó el cuchillo en su cuello y le dijo:
- Desnúdate.
Kyle obedeció mientras que el castaño hacía lo propio.
Cuando al fin se vieron ambos desnudos, Cartman se excitó aún más.
Tenía qué admitir que Broflovski no cantaba mal las rancheras con el cuerpo que tenía: Delgado, de piel porcelana, con casi una forma femenina.
Y en ese momento supo que tenía que tener aquél cuerpo para él.
Que Stanley Marsh se joda algún día se vuelve marica y pone sus ojos en Kyle. El tipo se lo perdió y se lo perderá, porque resolvió en ese momento que no compartiría aquél cuerpo con nadie; lo haría estremecer, lo haría suplicar, lo haría sufrir…
Incluso dejaría su marca en él para que indique que era suyo.
Que era de Eric Cartman.
Para asombro de su víctima, Cartman lo tomó por la espalda y estampó con violencia sus labios contra los del joven; Kyle sintió como su rostro enrojecía mientras su lengua se enredaba con la de Cartman.
Acto seguido, lo empujó de espaldas contra la mesa y, con cuchillo en mano, le indicó que se recostara encima del mueble con las piernas abiertas.
- ¡Ni madres! – exclamó el joven, quien adivinada lo que planeaba hacer aquél depravado - ¡Tendrás que matarme para obtener mi culo, maldito!
- ¿Eso crees?
Y fue cuando entonces que con el cuchillo le rasgó el brazo; Kyle, en un acto de defensa, intentó forcejear con él para arrebatarle el arma, pero el corpulento hombre soltó el cuchillo y le propinó una golpiza que hizo que las comisuras de sus labios sangraran.
- ¡HARÁS LO QUE YO DIGA, PINCHE JUDÍO DE MIERDA! – gritó Cartman mientras lo tomaba del cuello - ¡JURO QUE MATARÉ A TODA TU MISERABLE FAMILIA SI NO ACCEDES A DARME PLACER, MARICA! ¡AHORA ÁBRETE DE PIERNAS!
Kyle no tuvo más remedio que obedecer.
Con lágrimas en los ojos y lleno de miedo ante el Eric Cartman que acababa de emerger de las sombras del mismo individuo neo-nazi.
Y sin consideración a sus lágrimas, éste lo penetró.
Dolor.
Eso era lo que sentía Kyle al momento de recibir el indeseable miembro en su recto.
Iba a gritar desgarrado, más Cartman tomó el cinturón y lo obligó a que lo mordiera para que soportara mejor el dolor.
El castaño lo penetraba con locura.
Con lujuria.
Cada embestida era un gusto, un placer inmenso en el cuerpo del tipo corpulento.
Ya después le haría firmar un contrato que le uniera exclusivamente a él y sólo a él.
Kyle, por su parte, sentía que cada embestida era una tortura dolorosa.
¡Qué bajo había caído!
- ¿Lo estás disfrutando, Kahl? Porque yo sí… Y mucho.
Dicho esto, se inclinó hacia el rostro de su víctima y sonrió malévolamente.
- Creo que tú y yo vamos a hacer buenos compañeros de cama, judío. Tu hoyo es muy aceptable... Y de buen deleite.
Kyle solo podía llorar.
Dios que esto termine, que termine pronto, pensaba la víctima.
Y justo en ese momento, oyó a Cartman gemir agudamente al mismo tiempo que sentía que un líquido caliente recorría su cavidad.
Tras la violación, Cartman se apartó de su víctima y la observó ignominiosamente.
Kyle estaba hecho un mar de lagrimas; había sido golpeado y violado por quien consideraba su "amigo", su rival.
- Vete a mi recámara. Y me esperas ahí… Esclavo.
:: Fin del flashback ::
Y ahí estaba él.
Desnudo.
Tendido en el lecho de Cartman.
Con la cavidad llena de la semilla del culón, con los labios amoratados y el brazo sangrando por el rasguño del afilado cuchillo.
¡Maldito! ¡Mil veces maldito!, pensaba Kyle con toda la impotencia marcada en sus lágrimas.
No podía creer que haya caído en su trampa. No podía creerlo. ¿Tan pendejo era él como para haber caído de redondito a sus pies?
De repente, la puerta se abrió.
Y ahí estaba su abusador, con una bandeja entre las manos, sonriente.
Kyle, con el miedo impreso en su alma, se acurrucó en el rincón de la cama.
Perdonen por este pésimo lemon. T.T Me cuesta trabajo escribirlo. Apenas se me ocurrió en lo que trabajaba en mi tesis.
Espero no haberles decepcionado.
Pronto subiré el otro capítulo.
Besos!
