INTRIGADO.

Querido diario:

Con hoy se cumplen 17 días desde que me convertí en esclavo del culón. 17 días en donde he visto de todo, absolutamente de todo. No obstante, hay algo aquí que me intriga demasiado y que me ha contrariado: El culón mismo.

No sé si me estoy volviendo loco o simplemente tengo una especie de fijación en ello, pero el culón actúa muy raro; es como si en él vivieron dos personas radicalmente distintas. Es como si existiera una lucha interna entre dos seres que quieren salir a la superficie y mostrarse al mundo tal cuál es.

Me siento intrigado por esto debido a ese día en que violó.

Un violador normalmente no se preocupa por curar las heridas físicas de las víctimas… Ni mucho menos alguien tan racista, ególatra y egoísta como Cartman.

Y sin embargo… él me curó las heridas… Con demasiada devoción, como si… Estuviera avergonzado o… Enamorado.

Bueno, lo último lo dudo, dada su asquerosa naturaleza.

Aún así, ahí no termina el asunto; hace una semana me pintó la espalda con henna en lugar de darle su ya acostumbrado sexo oral (¡Puaj! ¡Qué asco!), con el cual le iba a sacar información sobre el video.

Era una bella obra de arte, sin duda alguna; incluso he de confesar que me impresionó esa habilidad en el culón: La perfección de los rostros, las rosas muy bien plasmadas… El sentimiento muy bien impregnado en la pintura.

Carajo, eso me dejó sin palabras… Y me hizo desconocer al culón.

Por Dios, ¿acaso hay cosas que no conozca de él? Viendo todo lo que me ha hecho, la respuesta era bastante obvia.

Este Eric Cartman no es el que conozco de siempre; no es con el que yo crecí a base de madrazos y mentadas de madre… No es el Eric Cartman que todo South Park conoce por ser el individuo más cretino, neo-nazi, ególatra y sádico malnacido que haya pisado esta tierra.

De ser así, ¿quién es él, entonces? ¿No le hubiera sido más fácil chantajearme con dinero o con lo que sea en lugar de obligarme a pasar las tardes con él siendo su esclavo y calmar sus apetitos carnales con el sexo oral?

Definitivamente desconozco a ese monstruo que me chantajea; desconozco a qué fin llegará todo esto…Y ya no sé qué es lo quiero, ni lo que pienso de él.

Quiero recuperar el video, pero a la vez… Quiero conocerlo a él.

Quiero conocer el lado humano que se esconde bajo el antifaz del monstruo malnacido; ese lado humano que tal vez él no quiere revelar pero que quiere sumergir poco a poco.

Quiero conocer al hombre que, quizás, sea más humano de lo que yo me imaginaba.

Kyle.