SEPARACIÓN (I).
Un joven castaño estaba fumando un cigarro a solas detrás de la casa del conserje; meditaba sobre la decisión que había tomado, sus consecuencias y la pérdida de uno de los tesoros más preciados de toda su vida: El ser amado.
De repente, escuchó unos pasos y se volvió a ver quién había venido hacia él.
Y ahí estaba.
Esa persona. La persona que significa todo para él. La persona que era su todo. La persona que era el amor de su vida.
El joven pelirrojo, al verle, intentó reprimir las ansias de correr y abrazarle, intentando comprender las razones por las cuales en las últimas semanas le evadía sin cesar. No obstante, como si leyera su pensamiento, el castaño apagó su cigarro y se dispuso a marcharse.
- ¡Espera! – exclamó el pelirrojo al ver que se iba.
El muchacho corrió hacia el castaño y lo abrazó por la espalda.
- ¡Por favor, no te vayas, Eric! ¡No me dejes solo de nuevo!
Cartman quiso apartarse de Kyle, pero éste lo abrazó con más fuerza.
- Déjame ir, Kyle – le dijo con frialdad -. Tengo cosas que hacer.
- No. No hasta que me digas qué es lo que te pasa, porque sé que te está pasando algo que no quieres decirme, tal vez para protegerme o por pena.
Cartman se sintió morir en ese momento; cualquiera diría que el chico posee un instinto femenino nada común en un hombre, un instinto que le dictaba que algo estaba pasando. Y sin embargo, él no iba a permitir que el chico se involucre en ese tenebroso asunto que le tienen como cuerda al cuello.
Y si salvarle la vida significaba alejarse de él, pues no tenía de otra.
Kyle, dándose cuenta de ello, le obligó a mirarle a los ojos y le inquirió:
- ¿Qué es lo que sucede? Por favor, amor mío, dímelo. Si es algo que tiene solución, yo estoy dispuesto a ayudarte en lo que sea.
- Eso no es de tu incumbencia, judío.
- ¡Por supuesto que lo es! ¡Es de incumbencia y más cuando tengo el presentimiento de que hay alguien detrás de todo esto!
Cartman apartó bruscamente al joven pelirrojo a tal grado de que éste se cayera. Kyle le miró lleno de confusión y de tristeza.
- Eric…
- ¿Quieres saber lo que me sucede? ¡Bien! Resulta ser que te he usado, Kyle.
Kyle no daba crédito a lo que oía.
- ¿Qué?
- ¡Lo que oíste, rata judía de mierda! Te he usado cual puta que eres. Hice que te olvidaras de Stan solo para satisfacer con mi capricho y para enseñarte quién es el jefe aquí. ¿Te herí? ¡Lástima, marica! Me alegro mucho no sentir lo mismo que tú; de haber sido así, estaríamos haciendo el ridículo como un par de vejestorios que apenas se toleran.
Kyle se levantó, lleno de ira y confusión.
Y herido en su amor propio.
- ¿Quieres decir que… yo… fui… tu juguete nada más? ¿Qué no sientes nada por mí?
Cartman se rio.
- ¡Realmente eres un pendejo muy ingenuo, judío! Para mí fuiste un juego, un juego muy bueno por cierto. Pero… Como todo en la vida, el juego aburre. Y tú… Me aburriste.
Dicho esto, el castaño recogió sus cosas y se marchó, dejando a un Kyle con el corazón herido, con lágrimas en los ojos y con la poderosa certeza de que, lejos de sentir odio, tenía que buscar la forma de ayudarle…Porque no por nada Kyle había desarrollado un instinto parecido al de la mujer desde que había iniciado su actual situación, un instinto que le decía que le ocultaba algo.
- Sé que te está pasando algo, Eric Cartman… Y no descansaré hasta averiguar qué es lo que te sucede, porque yo ya no puedo odiarte… Sólo puedo amarte.
- Entonces es cierto lo que sospechamos – decía una voz.
Kyle se asustó.
Se volvió para ver de dónde provenía aquella voz. Y ahí, frente a él, estaban Stan, Bebe y Kenny, quienes lo miraban con preocupación.
- Chicos – dijo Kyle, con nerviosismo -… ¿Qué…?
- Lo escuchamos todo, Kyle – respondió Bebe mientras le daba un abrazo -. Lamentamos haber presenciado todo esto.
- Bebe…
- Ese culón de mierda no te merece, Kyle – decía Kenny muy molesto -. ¡Carajo, mañana cuando le vea le meteré una zurra de las buenas!
Kyle miró a su mejor amigo; éste, con un semblante serio, le dio a entender que pensaba lo mismo que Kenny… Sólo que a ello agregaba su preocupación y molestia respecto al asunto. Bebe y Kenny, pensando que ambos amigos deberían hablar, les dejaron solos por un momento.
El pelirrojo se sintió muy incómodo; era obvio que le debía una explicación a Stan, y estaba dispuesto a dárselo antes de que suceda cualquier cosa.
- Stan… Yo… Comprendo que estés molesto conmigo porque te oculté mi relación con Eric. Pero créeme que lo hice por una causa que ya estaba perdida desde el comienzo.
Y fue cuando le platicó todo: Las razones de sus peleas a causa de Wendy, el video donde le delataban sus fantasías con el pelinegro, el trato que hizo con el culón con tal de recuperar dicho material y destruirlo, y que dio origen a una relación amo-esclavo, así como la faceta desconocida de Eric y el origen de ese amor que, sin duda alguna, era el más extraño y bello que había surgido entre ambos.
Stan se limitaba a escucharle en silencio, con la mirada serena y con los brazos cruzados; una vez que el joven pelirrojo hubo terminado, éste esperó alguna palabra por parte de su mejor amigo.
El pelinegro suspiró; se sentó en el suelo y Kyle le imitó.
Ambos permanecieron en silencio durante un largo rato, tiempo que incomodó mucho a Kyle.
¡Carajo!, pensó el pelirrojo, ¡ya dime de una vez por todas que cortas tu amistad conmigo por haber traicionado tu confianza!
- ¿Es todo? – inquirió Stan finalmente - ¿Hiciste un trato con el culón con tal de destruir ese jodido video en donde tenías tus fantasías húmedas conmigo sólo porque te daba vergüenza de descubrirte a ti mismo como un marica?
- S-Sí. Así es. Sé que es muy penoso que te lo haya dicho, y hasta cierto punto me alegro haberte superado, pero quiero que entiendas que lo hice porque eres mi amigo y quiero verte feliz.
- Kyle…
- ¿Sí?
- Prométeme que de ahora en adelante no volverás a ocultarme esa clase de cosas.
Ambos sonrieron.
- ¿Entonces no estás molesto conmigo? – inquirió el pelirrojo.
- Lo estuve al verte pelear con ese idiota, pero eso cesó cuando entendí tus razones. Créeme, sé que es eso de estar locamente enamorado. Por cierto… ¿Cómo carajos puso sus ojos en ti y no en otra vieja y cómo carajos pudiste hacerle caso? Es decir, de Eric Cartman se puede esperar todo, mas no lo que presencié y lo que me contaste hoy. Si realmente fuera sensible, te aseguro que ahorita tú y él estarían como locos retozando en cada rincón de la escuela.
- ¡Oye, nuestra relación no sólo se basa en eso!
Kyle se entristeció.
Stan, al verlo decaer, añadió:
- Yo creo que es mejor que le des tiempo, Kyle. A veces en las relaciones uno debe respetar el espacio del otro. Al menos así funcionamos Bebe y yo.
- Pero es que no lo entiendo, Stan. ¡Simplemente no lo entiendo! Él y yo siempre hemos respetado nuestros espacios como cualquier pareja normal. Siempre fuimos un equipo a la hora de tomar una decisión que nos afecte a ambos por igual… ¡Carajo, yo daría mi sangre con tal de saber qué le ocurre! No sé tú, Stan, pero algo me dice que me está ocultando algo sólo para protegerme.
- Kyle, ya olvídalo. Ese pendejo de seguro tiene a otra. Siempre es así.
Kyle se levantó y, tras caminar unos pasos, pateó al aire; no obstante, como buen observador, descubrió que algo había salido de entre la nieve. El joven se acercó y, con curiosidad, recogió el objeto.
Era una libreta de tapa café y con letras doradas… Y lo que decían esas letras lo dejaron impactado.
La libreta era el diario de Eric Cartman.
hOLA! Bueno, mucho tiempo de espera, por el cual pido dsculpas, pero no estaba muy inspirada en estos días... En fin, aquí aterrizo con un capitulín... Tal vez el anteantepenúltimo del fic...Jejejejeeje.
¿Por qué Eric actuó así con Kyle cuando debería de decirle todo? Mejor aguanten su respiración... Porque puede ser que Scott esté haciéndole cosillas turbias al gordito ¬¬
En fin, gracias por su paciencia.
Los quiero muchooo!
