¡TRÁEME A LA VIDA!

Cartman se subió a un taxi en la estación de trenes de Denver con un maletín en mano; todo iba de acuerdo con el plan de Scott, al menos hasta el momento.

No podía esperar el momento en que todo terminara tanto para él como para su madre; no podía esperar a que pudiese buscar a Kyle y darle una explicación respecto a su actitud.

Kyle.

El castaño cerró los ojos, reprimiendo toda clase de lágrimas que pudiera escurrirse en su rostro; sabía que estaba haciendo mal al no decirle nada a su preciado ángel del amor respecto al tremendo asunto en que se estaba metiendo, pero confió en que era lo mejor para él que fuera feliz con otra persona, que le olvidara, que definitivamente pudiera ser borrado de su vida…

Por el amor que siempre le había profesado al anteponer su vida por encima de la suya.

Al llegar al hotel, reservó una habitación y pidió algo de comida para la habitación, pues tenía mucha hambre, a lo que la recepcionista le dijo que estaría ahí en quince minutos. Luego, Eric fue guiado hacia su habitación y le recordaron que su comida estaría en un corto lapso de tiempo.

Pasados los quince minutos, llamaron a la puerta.

- ¡Servicio! – exclamó una voz tímida desde afuera, a lo que Cartman se levantó de la cama y abrió a puerta...


Liane Cartman se encontraba adolorida por el fuerte amarre de sus manos y pies; la sangre corría por su cuerpo a causa de las diversas cortadas infringidas por Black Keys, el socio de Scott, quien en ese momento estaba en la cocina comiendo los restos de la pizza que ordenaron la noche anterior.

De repente escuchó ruidos en la planta baja, como si alguien cayera al suelo al instante; llena de miedo, empezó a llorar a sabiendas de que tal vez el momento de morir había llegado. Conocía de sobra que Scott era mil veces más despiadado que cualquier otra persona, incluyendo su propio hijo, y era de aquellas personas que nada ni nadie les detiene para conseguir lo que quiere, aunque ello signifique dar muerte a su socio del crimen.

La puerta se abrió intempestivamente y Liane se sintió más viva que nunca.

- ¡Liane! – exclamó Sheila Brroflovski, quien junto con Gerald y Kenny entraron a la habitación con Black atado e inconsciente.

Tras ponerle una bolsa en el rostro a Black y dejarlo en el piso, los dos hombres ayudaron a Sheila a desatar a Liane, quien lloraba de emoción y de alegría.

- ¡Sheila! – exclamó la pobre mujer al abrazar a su amiga - ¡Oh, Dios! ¡Gracias, Dios!

- Tranquila, Liane – le consoló Sheila -. Ya todo está bien.

- ¡No, no lo está! ¡Eric! ¡Mi hijo…!

- Lo sabemos – dijo Gerald -. Stan y Bebe fueron a la policía a dar aviso sobre lo que está pasando. Y Kyle fue al hotel Nothing Hill a salvar a tu hijo…

- ¡No! ¡No dejen que Scott lastime a Eric y a Kyle! ¡Es peligroso y está armado hasta los dientes!

- Señora Cartman, tenemos que ir con la policía para que testifique – añadió Kenny -. Kyle y Eric estarán bien, ¡téngalo por seguro!

- ¡Ustedes no entienden! ¡Scott tiene como arma una navaja envenenada!

Los tres abrieron los ojos como platos.

- ¡¿Qué? – exclamó Sheila, al borde del desmayo.

- ¡Sí! ¡Scott untó la navaja con veneno de mamba negra!

- ¡Oh, Dios mío! – exclamó Gerald - ¡TENEMOS QUE IRNOS YA!

Dicho esto, los cuatro salieron corriendo hacia el auto de Liane.


Cartman abrió los ojos de manera intempestiva.

Un mal presentimiento le había despertado, y ese mal presentimiento parecía haberse confirmado al virarse instintivamente hacia el lado de su amante… Sólo para encontrarse con que él no estaba en la cama ni en la habitación; prueba de ello era una nota, la cual decía:

"Mi corazón se hincha de tristeza y de alegría al saber que pronto moriré a manos de Scott en lugar tuyo sólo para devolverte la vida que me diste al protegerme. Perdóname, amor mío. Te amo."

- ¡Kyle!


Scott sonreía con sorna.

Kyle se había presentado en lugar de su medio hermano con la bolsa de dinero en mano; el pelirrojo le lanzaba una mirada fría y desafiante que le daba a entender que había tomado una decisión irrevocable.

- ¿Así que… tú viniste en lugar de Cartman?

- Así es – respondió el pelirrojo -. Vine aquí a terminar con esto, Scott.

Dicho esto, el joven judío se acercó a Tenorman y, extendiendo la mano con el bolso, añadió:

- Aquí está tu dinero. Cualquier otra cosa que pretendas hacerle a Cartman… Hazla en mí.

- ¿En ti?

Scott se rió.

- ¡Judío tonto! ¿Acaso piensas que con tan solo sacrificar tu vida ese perro infeliz se salvaría?

- ¿Tú que crees… bastardo?

Scott se enfureció, tomó el cuchillo envenenado y lo rozó en el costado de Kyle; éste, llevando una mano hacia su herida, cayó al suelo. El pelirrojo mayor se inclinó y, con un tono despectivo, le dijo:

- La muerte es dolorosa, ¿verdad, judío?

Kyle no dijo nada. Simplemente se incorporó y fue hacia el barandal lastimosamente.

- El veneno que contiene este cuchillo es de una culebra. La Mamba Negra para ser exacto. Un veneno rápido y eficaz para alguien como mi querido medio hermano – continuó diciendo Scott mientras le seguía con el cuchillo en mano y lleno de sangre -. Es una lástima aplicarlo en ti; te habría hecho un favor de deshacerte de ese culón pendejo si no te hubieras fijado en él.

Kyle se volvió para enfrentarle cara a cara… Y sonrió.

Scott se quedó aturdido.

- ¿Por qué sonríes, pendejo? – insinuó Tenorman mientras se acercaba poco a poco a su víctima - ¿Crees que estoy bromeando cuando te dije que era veneno de Mamba Negra?

- No – respondió Kyle -. Sonrío porque he logrado lo que me propuse a costa de mi propia vida...

- ¿En serio?

- Sí… Despertar mi ira – añadió una voz.

Scott se volvió y miró a un Eric Cartman con cuchillo en mano.

- ¡Oh, vaya, vaya, vaya! ¡Si es el patético amante del chico judío! – se burló Tenorman.

- Aléjate de él, Scott – le advirtió Cartman muy amenazador mientras se acercaba lentamente hacia su rival -. Esto es… Entre tú y yo… Hermano.

No obstante, Scott tomó Kyle del cuello y lo alzó hacia el vacío, esperando a que Cartman se detuviera, mas éste no lo hizo.

- Déjalo ir, bastardo – repitió Cartman -. Déjalo ir y tal vez saldremos de aquí felices y contentos.

- No lo creo.

Y dicho esto, soltó a Kyle.

- ¡KYYYYLE! – gritó Eric mientras se dirigía corriendo hacia Scott listo para clavarle el punzón - ¡MALDITO HIJO DE PERRA!

Por suerte, el joven judío logró sostenerse de la orilla, aunque fuera por un tiempo limitado. Poco a poco sus fuerzas se iban, pero rogaba a Dios la fuerza necesaria para ver que Eric ajusticie a Scott; mientras, ambos hermanos pelean encarnizadamente. Eric aporreaba la mano de Scott con violencia en la pared al mismo tiempo que le propinaba un duro rodillazo en su estómago. Éste le empujó y estuvo a punto de tomar el cuchillo envenenado, mas Cartman se abalanzó y lo derribó, golpeándole la cabeza en la pared y dejarlo inconsciente. Luego, tomó ambos cuchillos y las lanzó por el barandal en donde estaba Kyle sosteniéndose.

- ¡Kyle! ¡Amor mío, sosténte! – exclamaba Cartman al tomarle del brazo con ambas manos.

- Eric… El cuchillo… Estaba envenenado…

- Lo sé.

- Pronto moriré…

- ¡NO! ¡ESO SÍ QUE NO! ¡TÚ VIVIRÁS! ¡ME TRAJISTE LA VIDA, KYLE, Y AHORA YO TE LA DEVOLVERÉ!

Empero, antes de que lo lograse subir, Cartman sintió que alguien le empujaba, provocando que ambos casi cayeran de no ser por Eric, quien logró sostenerse de la orilla con fuerza con una mano mientras que con la otra sostenía a Kyle con fuerza. De repente, Eric vio que a pocos metros un asta.

- ¡Perfecto! – susurró, mientras empezaba a balancear a Kyle, quien estaba perdiendo poco a poco la conciencia - ¡Kyle! ¡Kyle! ¡ESCÚCHAME! ¡TOMA EL ASTA! ¡SOSTENTE CON TODA LA FUERZA QUE TENGAS EN EL ASTA! ¡KYLE!

El joven judío asintió e intentó acercarse al asta; cuando finalmente lo logró, Cartman gritó:

- ¡QUÉDATE AHÍ! ¡IRÉ HACIA TI!

Scott, mientras tanto, despertó y se acercó al barandal sólo para ver que los amantes se estaban colgando del asta.

Muy sonriente, se paró en la orilla del barandal y dijo triunfante:

- ¡Oh, qué conmovedor! ¡Los dos amantes juntos en un sacrificio de amor! ¡Un sacrificio que les condena a la muerte!

- Doy gracias a Dios porque no eres mi hermano, Scott – dijo Eric con rostro desafiante.

La sonrisa desapareció del rostro del pelirrojo.

- ¿Q-…?

Cartman lo miró triunfante y añadió:

- ¿Acaso no es sorprendente? Hasta hacía unas semanas pensé que eras mi hermano… Mi medio hermano, mejor dicho. Pero… Un pajarito me dijo que nunca fue así… No cuando el que era tu padre en realidad no lo era.

- ¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?

- ¡LO QUE DEBIERON HABERTE DICHO HACE AÑOS, HIJO DE PERRA! ¡TÚ Y YO NUNCA HEMOS ESTADO UNIDOS POR LA SANGRE!

- ¡MENTIRA!

- ¡NO SI PROVIENE DE LOS LABIOS DE UNA MADRE! – gritó una voz femenina.

Scott se volvió.

A pocos metros de él estaba Liane apuntándole con un arma de fuego. Eric, quien reconoció la voz de su madre, exclamó:

- ¡Madre, vete de aquí!

- ¡No hasta que este bastardo me escuche bien! – replicó Liane – Scott… Tú nunca fuiste hijo de Jack Tenorman.

- ¡MENTIRA! – gritó Scott lleno de furia - ¡ESO ES MENTIRA Y TÚ LO SABES!

- ¡No cuando el que te dice es el propio Jack Tenorman!

Cartman y Scott se quedaron sorprendidos.

Liane, con voz quebrantada, añadió:

- Sí… Yo soy Jack Tenorman, antiguo jugador de los Broncos de Denver. Estuve casado con Dalila Parks, tu madre…

- ¡MENTIRA!

- Quien se enamoró perdidamente de William Sikes, el nuevo mariscal de campo de los Broncos de Denver…

- ¡CÁLLATE!

- Quién es… Tu verdadero padre.

- ¡CÁLLATE!

- ¡NO! ¡NO ME VOY A CALLAR! ¡Es verdad y más que la verdad! ¿Quieres las pruebas? ¡Pues aquí las tienes!

Dicho esto, Liane sacó de su chaqueta un viejo sobre y se lo entregó a Scott. Éste, al abrirlo, se quedó sin habla: Era un conjunto de pruebas de ADN fechadas un mes después de que él naciera. Por un lado estaba el nombre de Jack, su supuesto padre biológico, y por el otro el suyo propio; luego leyó cuidadosamente la prueba… Terminándolo por trastornarlo.

- ¡M-MALDITO SEAS! – gritó Scott al tirar las cartas. Luego miró a Liane, quien mantenía su mirada serena, y le gritó: ¡¿POR QUÉ MANTUVISTE LA BOCA CERRADA TODO ESTE TIEMPO, PADRE? ¡¿POR QUÉ DEJASTE QUE OTRO USURPARA TU LUGAR?

Liane suspiró y le respondió:

- Porque estaba enamorado… Porque siempre he amado a Liane Cartman… A la fallecida madre de Eric Cartman.

Scott sintió que iba a enloquecer mientras la que se hacía llamar Liane añadía:

- La verdadera Liane era un pan de Dios comparado con la arpía de tu madre. Ella me amaba con todo su ser, con toda su alma limpia y pura, con todo su ser sin importar mi condición de hombre infelizmente casado. ¡Un amor lo suficiente grande y fuerte para enfrentar a la realidad!

- ¡CALLATE YA, PERRA!

- ¡Un amor que se da cuando una madre muere al dar a luz! ¡Un amor que incluso se traslada a la de un padre y de una madre a un hijo, y de éste al amor de su vida...!

- ¡CÁLLATE!

Scott sacó un cuchillo de sus pantalones y se dispuso a matar a Eric y a Kyle, mas el judío, de manera sorprendente, le detuvo, dándole oportunidad a Liane de disparar en el hombro y a Eric de tomar un pie y lanzarlo al precipicio.

Scott Tenorman finalmente ha muerto al fin.


Algo rapidín, chusco, pero directo al grano este antepenúltimo capítulo (este SÍ ES EL ANTEPENÚLTIMO CAPITULO).

Me rompí la cabeza pensando en cómo plantearlo apun estando inspirada por la rola "Bring me to life" de Evanescence, y siento que finalmente lo hice, aunque está algo cortito. Lo de Liane... Bueno, se me salió...

En fin, no se pierdan los dos últimos capítulos!

Un beso y un abrazo!