Hola ke tal todo? espero mmaaasreviews

recuerden de ke nada me pertenece

Capítulo 6

Las calles del pueblo estaban tan cuidadas como las de los pueblos de los libros de cuentos y el tráfico era escaso. Jasper dio unas cuantas vueltas en coche, grabando algunos datos de interés en la grabadora. Aunque era capaz de en contrar ruinas mayas en la selva con la ayuda de un mapa garabateado en una servilleta arrugada, solía olvidar las localizaciones más comunes. El banco, la oficina de Correos, el mercado. ¡Vaya!, una pizzería...

Encontró aparcamiento sin problemas un poco más abajo de Café & Libros. Le gustó el aspecto del lugar inmediatamente: el escaparate, la vista del mar... Buscó el maletín, metió dentro la mini grabadora por si acaso, y salió.

Le gustó todavía más el interior de la tienda. El acogedor fuego en la chimenea de piedra, el gran mostrador tallado con lunas y estrellas siglo XVII, pensó, que sería perfecto para un museo. Rosalie Hale tenía gusto y talento.

Se dirigió hacia el mostrador y hacia la mujer menuda con apariencia de gnomo, que se sentaba tras él en un alto escabel. Un movimiento, un destello de color captó su atención, se trataba de Rosalie que surgió tras los montones de libros sonriendo.

—Buenas tardes. ¿Puedo ayudarle?

Lo primero que se le vino a la cabeza fue: «¡guau!».

—Estoy, eh, humm... Estoy buscando a la señorita Hale, Rosalie Hale.

—Ya la ha encontrado —se dirigió hacia él tendiéndole la mano—. ¿Jasper Whitlock?

—Sí. —La mujer tenía una mano larga y fina, en la que los anillos brillaban como joyas sobre seda blanca. Le dio miedo estrecharla demasiado fuerte.

—Bienvenido a Tres Hermanas. ¿Por qué no vamos arriba? Le invito a un café o quizás algo de comer. Estamos muy orgullosas de nuestra cafetería.

—Bueno... no me importaría comer algo. He oído hablar muy bien de este lugar.

—Perfecto. Espero que no haya tenido problemas en el viaje.

«Hasta ahora no», pensó.

—Ha estado muy bien, gracias —subió las escaleras tras ella—. Me gusta su librería.

—A mí también. Espero que venga a menudo durante su estancia en la isla. Esta es mi amiga, y «la artista» del café, Bella Cullen. Bella, el doctor Whitlock.

—Encantada de conocerle. —A Bella se le marcaron los hoyuelos mientras salía detrás de la barra para tenderle la mano.

—El doctor Whitlock acaba de llegar y creo que le vendrá bien comer algo. La casa invita, doctor Whitlock. Pídale a Bella lo que le apetezca.

—Tomaré el emparedado especial, y un capuchino grande, gracias. ¿También hace usted el pan?

—Sí. Le recomiendo también el postre del día, el dulce de manzana.

—Lo probaré.

—¿Y tú Rosalie? —preguntó Bella.

—Sólo quiero un poco de sopa y té de jazmín.

—De acuerdo. Voy a traerlo.

—Veo que no voy a tener que preocuparme por las comidas mientras esté aquí —comentó Jasper al sentarse en una de las mesas cerca de la ventana.

—Bella dirige también el «Catering Las Her manas». Sirve a domicilio.

—Es bueno saberlo. —Pestañeó dos veces, pero el rostro de ella, que era gloria bendita, no se alteró—. Bien, tengo que decirlo, y espero que no se ofenda: Es usted la mujer más hermosa que he visto en mi vida.

—Gracias. —Rosalie se sentó—. No estoy nada ofendida.

—Bien. No quiero empezar con mal pie, ya que espero trabajar con usted —dijo Jasper.

—Como ya le expliqué por teléfono, yo no «trabajo»... en público—respondió Rosalie.

—Espero que llegue a cambiar de opinión, cuando me conozca mejor.

Rosalie pensó que tenía una sonrisa potente, ya que si por un lado era un tanto torcida (aunque de forma encantadora), por otro, era engañosamente inocente.

—Ya veremos. En cuanto a su interés por la isla y su historia, no le faltarán datos. La mayoría de los residentes permanentes pertenecen a familias que han vivido en las Hermanas durante generaciones.

—Como los Cullen, por ejemplo —dijo él, mirando hacia la barra.

—En realidad, Bella se casó con un Cullen hace poco menos de dos semanas, Edward Cullen, nuestro sheriff. Aunque ella es... nueva en la isla, los Cullen han vivido aquí desde hace generaciones.

Jasper sabía quién era Bella. La ex mujer de James Remington. Un hombre que tuvo una considerable influencia y poder en el mundo del espectáculo, que resultó ser culpable de malos tratos, había sido declarado loco legalmente y estaba encerrado.

El sheriff Cullen fue quien le arrestó precisamente allí, en la isla de las Tres Hermanas, después de lo que se calificaron como «acontecimientos extraños», la noche de Halloween. El «Sabat de Samhain».

Precisamente lo que Jasper se proponía investigar en profundidad. Estaba a punto de sacar el tema a relucir, cuando algo en la expresión de Rosalie le advirtió que esperase el momento oportuno.

—Tiene un gran aspecto, gracias —le dijo en cambio a Bella, que servía la comida.

—Que aproveche. Rosalie, ¿te parece bien entonces que vuelva luego?

—Me parece estupendo.

—Bien. Entonces volveré sobre las siete. Si necesita algo más, doctor Whitlock, dígamelo.

—Bella acaba de volver de su luna de miel —explicó Rosalie en voz baja, una vez que estuvieron solos de nuevo—. Creo que las preguntas sobre determinados detalles de su vida no son muy apropiadas en este momento.

—De acuerdo.

—¿Es usted siempre tan conciliador, doctor Whitlock?

—Llámame Jasper. Seguramente, no. Pero no quiero que te alteres, así, de entrada —mordió su emparedado—. ¡Qué rico! —consiguió decir—. Está realmente bueno.

Ella se inclinó hacia delante, jugando con la sopa.

—¿Estás arrullando con cumplidos a los lugareños?

—Tú también eres muy hábil. ¿Tienes facultades psíquicas?

—Todos las tenemos en cierto modo ¿no? ¿Acaso no investigas en uno de tus libros sobre lo que denominas el «sexto sentido desperdiciado»?

—Has leído mi obra.

—Sí. Yo me preocupo mucho de lo que soy, Jasper. Tampoco es algo que explote, ni que permita a otros que lo hagan. He accedido a alquilarte la casa, y a hablar contigo cuando me apetezca, por una sencilla razón.

—De acuerdo. ¿Por qué?

—Porque tienes una mente brillante y, lo que es más importante, flexible, que es algo que yo admiro. Sin embargo, de ahí a fiarme de ti..., el tiempo lo dirá —miró alrededor e hizo un gesto—. Aquí llega una mente bastante brillante, pero muy inflexible, la ayudante del sheriff, Alice Cullen.

Jasper echó un vistazo y vio a una atractiva morena de largas piernas que se acercaba al mostrador, se apoyaba en él y charlaba con Bella.

—Alice es un nombre muy común en la isla —dijo.

—Sí, es la hermana de Edward. Su madre se apellidaba Ripley. Las dos familias tienen antiguos lazos en Hermanas. Lazos muy antiguos —repitió Rosalie—. Si estás pensando en incluir en tu investigación a alguien cínico, Alice es tu objetivo.

Incapaz de resistirse, Rosalie llamó la atención de Alice y le hizo un gesto para que se acercara. Normalmente, la joven habría hecho caso omiso y se habría dirigido en dirección opuesta, pero un rostro extraño en la isla, por lo general tan aburrida, merecía ser investigado.

Al acercarse, pensó que se trataba de un hombre muy bien parecido, con cierto aire de ratón de biblioteca. Tan pronto como se le ocurrió el calificativo, arqueó ambas cejas. Un ratón de biblioteca. Debía tratarse del doctor en monstruos de Rosalie.

—El doctor Jasper Whitlock, la ayudante Alice Cullen.

—Encantado. —Se puso en pie, sorprendiendo a Alice con su estatura al levantarse de la silla. La mayor parte de su altura se debía a las piernas, calculó ella.

—No sabía que otorgaban títulos universitarios por el estudio de las cosas raras.

—¿A que es adorable? —Sonrió radiante Rosalie—. Precisamente le estaba diciendo a Jasper que debería entrevistarte por tu mente estrecha y cerrada. Además, no le llevaría mucho tiempo.

—¡Qué aburrimiento! —Alice enganchó los pulgares en los bolsillos y estudió el rostro de Jasper—. No creo que le interese nada de lo que yo le pueda contar; Rosalie es la reina del cotilleo por aquí. Si necesita saber algo sobre la vida diaria de la isla, normalmente nos encontrará a mí o al sheriff por ahí.

—Te lo agradezco. Por cierto, yo sólo tengo una licenciatura en cosas raras. No he terminado todavía la tesis.

Alice frunció los labios.

—Estupendo. ¿Es tuyo el Rover que está ahí enfrente?

—Sí —se preguntó si habría dejado las llaves puestas de nuevo, al tiempo que rebuscaba en los bolsillos—. ¿Ocurre algo?

—No. Es un buen coche. Voy a coger algo para comer.

Cuando Alice se marchó, Rosalie dijo:

—No es brusca e irritante a propósito, lo suyo es de nacimiento.

—No importa —dijo Jasper; se sentó de nuevo y tomó la comida que había dejado—. Estoy acostumbrado. —Inclinó la cabeza hacia Rosalie—. Supongo que tú también.

—De vez, en cuando. Doctor Jasper Whitlock eres terriblemente controlado y afable, ¿verdad?

—Creo que sí. Soy bastante aburrido.

—Yo no lo creo —Rosalie levantó su taza de té, y le estudió por encima de las gafas—. No lo creo en absoluto.


que les parecio este capii? espero ke me dejen su opinion en un inbox hehehe

espero reviiews

byeee