Asi que segui escribiendo.

Creo que para ser mi primer fic de Soul Eater 6 reviews esta bien. no?

Bueno Soul Eater no me pertence, aunque creo que las personalidades me quedaron un tanto distorsionadas, espero que no moleste

Creo que tampoco se me da bien los pov, diganme ustedes... Lo hice bien? D:!

Alexiel evans: Que bueno que te haya gustado, espero que este capitulo tambien te guste.

Nekita Lore-chan: Aqui tienes la continuacion, espero que la disfrutes

Naomii Hatsune: Tu post me inspiro para escribir el comienzo :3, ,Muchas gracias, espero que lo disfrutes & lei uno de tus fics pero creo que no alcanze a comentar, escribes muy lindo :3.

Mary Eruka Evans: Tu tambien me inspiraste un monton para seguir! Sii! La ropa la saque de una imagen, esperaba que alguien la reconociera :3, soy feliz ~

Mumi Evans Elric: Que bueno que te haya gustado! Espero que te guste este capitulo tambien :3

Liz Wland hc: Gracias por tu review ~ Aqui otro cap :3

Bueno, creo que el titulo no quedo muy pegado al cap pero no jusguen un libro por su portada, ne?

Disfruten ~

...

[EDIT: Esta historia está siendo reescrita, ya que debido al tiempo que ha pasado desde que empecé a escribirla mi manera de escribir ha cambiado montones, y prefiero como es ahora que sé un poquito más c: De cualquier forma, la historia, las palabras y los echos siguen siendo los mismos. 09.07.2013

P.S: Tardé en actualizar este porque no sabía qué hacer con los povs, en vista de que ya cambio los puntos-de-vista, pero decidí dejarlo igual para no quitarle la esencia que tenía en un principio, ahora reemplazados por Maka/Soul/General. Además, agrego que ya no uso el blog mencionado más abajo.]


¿Te conozco?

«No hay rosa sin espinas.»


Maka.

Observé al albino que estaba en la puerta, y me sonrojé al darme cuenta que era increíblemente guapo, a pesar de mi reacción no pude apartar la mirada de él, parecía algo mutuo. Mi sonrojo aumentó al perderme en ese mar rojizo que eran sus ojos, mientras una torcida sonrisa se dibujaba en sus labios, satisfecho al notar mis mejillas encendidas, casi como si me hubiera ganado en alguna competencia de la que no estaba enterada.

Tenía unos dientes tan filudos (asumí) que sólo podían ser comparados con los de los tiburones, sentí mis mejillas arder con intensidad. Con gran esfuerzo traté de desviar la mirada, sin obtener resultado alguno. Se acercó hacia nosotros; aún sonriendo. Entonces Kid habló:

—Bueno, creo que todos aquí conocemos a Soul menos tú, Maka —Cuando escuché mi nombre pude ponerle fin a esa tonta batalla de miradas. Mi vista se dirigió hacia Kid, asentí aún un poco aturdida y me levanté mi asiento.

No sé en qué momento el chico había llegado en frente mío, pero al levantarme sólo pude sentir sus brillantes ojos carmesís clavados en todo mi pequeño cuerpo.

—Un gusto, Maka —sonrió una vez más, mientras me estiraba la mano para que se la estrechara.

—Un gusto, Soul —le respondí, incapaz de borrar mi estúpida sonrisa y mi bobo sonrojo, que se negaba contra todo pronóstico a abandonar mis mejillas. Tomé su mano, y la típica corriente eléctrica recorrió mi brazo y toda mi espina dorsal. Le resté importancia asumiendo que se trataba de un mero escalofrío.

Cuando mi mirada jade chocó con la suya, pude jurar que todo el mundo se alejó por un par de segundos. Segundos en los que sólo estábamos nosotros, él y yo. Una extraña sensación de familiaridad me abordó y sentí como si lo hubiese conocido en alguna otra ocasión. Como si fuera un simple amigo que no veía hacía años. Cuando volví a la realidad lo vi sonriéndome, casi como si se estuviera mofando de mi, por lo que solté con rapidez su mano —sí, no la había soltado en los segundos transcurridos—, y volví a mi puesto en el sillón.

En ningún momento su vista se apartó de mi, mientras los nervios crecían con rapidez en mi cuerpo. Demasiada rapidez. Las pocas veces que le devolví la mirada él se limitó a sonreír y yo a sonrojarme. ¿Qué rayos me ocurría?

Soul.

La primera vez que la vi, sus mejillas ya estaban sonrojadas y su vista clavada en mi. Esa chica se me hacía la mar de conocida, ni idea de donde, pero esa sensación no desaparecía de mi cuerpo; familiaridad. Le sonreí, mientras su rubor se acrecentaba. Me acerqué, con toda la intención de sentarme a un lado de la rubia para entablar alguna conversación decente (y de paso preguntarle si nos conocíamos de algo), sin embargo, Kid me ganó al hablar antes que yo.

—Bueno, creo que todos aquí conocemos a Soul menos tú, Maka —Kid habló, mirando a Maka, sacándola misteriosamente de su trance.

La chica asintió con timidez extrema mientras se levantaba del sillón, sin darse cuenta que yo ya me encontraba enfrente suyo, miré sus ojos que se abrieron de la sorpresa al encontrarme tan cerca. Eran de un hermoso color jade.

—Un gusto, Maka —le sonreí, a la vez que estiraba mi mano a modo de saludo.

—Un gusto, Soul —meneó un poco la cabeza, yo sólo la observé sin entender el gesto. Tomó mi mano, la cual era áspera y grande, caso completamente contrario con ella, que tenía unas manos diminutas y suaves. Una inusual corriente eléctrica me atravesó la mano, el brazo y viajando por el resto de mi cuerpo, seguido de un escalofrío.

Por instantes, para mi ella fue lo único en la habitación. La observé, de arriba a abajo. Su cabello, con tonalidades rubias más cercanas al castaño, me recordaban al trigo. Sus ojos color jade, que brillaban con intensidad en esos mismos momentos. Sus labios, que mantenía entreabiertos de manera expectante, eran la mezcla perfecta entre el rosa y el rojo. El resto de su figura, si bien no era la más impresionante que hubiese visto en mi vida, no dejaban de ser... ¿Cómo decirlo? Bueno, todo en ella parecía ser fascinante.

Cuando su mirada volvió a centrarse en mis ojos no pude evitar sonreírle, como respuesta ella me soltó, un tanto paralizada y se sentó en su puesto. Por pura y simple diversión me senté enfrente de ella y clavé mi mirada una vez más en la suya, casi como si se tratara de un juego. Se revolvió en su asiento presa de los nerviosa, más de una vez tratando de sostenerme la mirada, pero al parecer los nervios le ganaban, sumando tonos y tonos a sus mejillas sonrojadas. Sonreí, mientras sentía como la victoria era únicamente mía.

General.

Era una batalla de miradas unilateral; Maka miraba a Soul, Soul miraba a Maka, Maka desviaba la mirada, con sus mejillas brillando intensamente y Soul se carcajeaba divertido.

Llevaban poco más de una hora de esta manera, y cada vez que Soul soltaba una risotada por su pequeño triunfo todas las miradas se posaban en el muchacho, con el claro signo de interrogación reflejado en sus miradas. Soul hacía como si no hubiese pasado nada. Luego de ello, la secuencia se repetía, y en eso estaban, hasta que fue interrumpida por Maka cuando se levantó con la clara intención de escabullirse al baño y no salir hasta que todo volviera a la normalidad.

¿Por qué lo decía de esta manera? Por una razón bastante simple; Maka Albarn no era de las chicas que vivían sonrojándose por todo y por nada a la vez, algo definitivamente estaba mal con ella, y obviamente estaba dispuesta a averiguar qué era.

Caminó hacia el baño que estaba ubicado a un costado en el pasillo, sintiendo como su espalda se destensaba con cada paso que daba lejos de Soul. La mano que reposaba sobre la dorada manilla estaba a punto de girar cuando una voz la detuvo en medio de la acción.

—Hey —la voz que la detuvo a sus espaldas le causó otro condenado escalofrío, Maka se dio media vuelta para enfrentar al susodicho y se encontró con esos penetrante ojos color carmesí, que no despegaban la atenta mirada del cuerpo y rostro de la rubia.

—¿Sí? —más que sonar realmente interesada por lo que el albino pudiera decirle, respondió de manera tosca y seca. Agradeció la oscuridad del pasillo que lograba ocultar sus rojas mejillas, pero realmente necesitaba entrar al baño antes de que su rostro adquiriera tonalidades fosforescentes.

Soul hizo una mueca de incomodidad en medio de la oscuridad.

—Necesitaba preguntarte algo —su tono levemente tímido pilló desprevenida a la Albarn, que sintió como su corazón martilleaba en su pecho.

—Soul —hizo una pausa, tratando de sonar lo menos interesada posible y de calmar a su pobre corazón que se había vuelto loco en cosa de segundos—. Ahora no tengo tiempo, ¿vale? Si gustas hablamos después —su tono casual (para nada esperado), le dio a Soul y a Maka la sensación, una vez más, de que se conocían de toda la vida. Al albino se le escapó una pequeña sonrisa.

—Vale, pero no te podrás escapar de mi —su sonrisa con matices de tiburón no se borró hasta que Maka, luego de suspirar, entró al baño. Él no se daba cuenta, pero las piernas le temblaban como si fueran realmente gelatina.

En cuanto cerró la puerta detrás suyo se apoyó contra la misma, su espalda se deslizó hasta que su cuerpo chocó contra el frío suelo de mármol.

—¿Qué me pasa? —se golpeó la frente reiteradas veces con la palma de la mano, tratando, inútilmente, de que las ideas fluyeran mejor de esta manera.

Y fue entonces cuando su estúpida consciencia decidió hacer acto de presencia.

Es un chico lindo, ¿no?

—Métete en tus asuntos —la chica bufó molesta.

Tus asuntos también son los míos, cariño, por algo soy tu conciencia. —esa estúpida voz cantarina rió en su mente por la pobre defensa que usó Maka en su contra (o en su propia contra, quien sabía).

Guardó silencio mientras se masajeaba las sienes, con un inevitable dolor de cabeza.

Suspiró totalmente resignada antes de salir del baño, caminó tambaleándose levemente por el pasillo, hasta llegar a el lugar que antes había ocupado. En cosa de segundos la mirada del albino estaba nuevamente sobre su persona, pero el dolor de cabeza era tal que la rubia ni se percató.

Cuando el reloj finalmente dio las siete y media, el dolor había amainado, pero no lo suficiente como para desaparecer.

La mirada jade de Maka se posó en Tsubaki, hasta que esta se percató de su cara de "SOS, estoy muriendo de dolor aquí", la chica la miró con preocupación.

—¿Qué ocurre, Maka? ¿Te sientes bien? —se inclinó un poco sobre su amiga y posó su palma derecha sobre la frente de la misma, tratando de verificar si su temperatura estaba dentro de lo normal.

—Bueno, me duele un poco la cabeza... —hizo una mueca cuando el dolor aumentó a un costado—. Creo que es hora de que vuelva a casa.

Tsubaki se levantó, en contra de dicha idea.

—¡Está ardiendo en fiebre! ¿Quien me certificará que llegaste a casa sana y salva? ¿Y si te desmayas en el camino?

—Tranquila, mientras más rápido llegue al departamento; mejor —esbozó una pequeña sonrisa, tratando de transmitirle confianza a su amiga.

—Pero...

—Yo la acompañaré, de todas formas ya es hora de que me vaya también —Soul se levantó de inmediato y tomó su chaqueta—. Así se aseguran de que llegue bien y Tsubaki se ahorra las preocupaciones.

—Pero... —Maka alzó la voz, dispuesta a replicar. ¡Ella podía cuidarse sola! No necesitaba que la llevaran a su casa, mucho menos si ese alguien era Soul.

—Muchas gracias, Soul —agradeció Tsubaki sonriente, dando el tema por sanjado.

Maka.

Oh, mierda, mierda, mierda.

¿Por qué justamente él me tenía que acompañar a casa?

"Vale, pero no te podrás escapar de mi."

Qué conveniente, justo cuando Soul anuncia (sin siquiera consultar por mi opinión), que me acompañará a casa el estúpido dolor de cabeza que llevaba horas agobiándome (y la principal razón por la que Soul esté a mi lado en esos momentos), se esfuma, como si nunca hubiese estado ahí en primer lugar. Y para colmo, ahora debo lidiar con este humor de perros.

—Maldito silencio incómodo —mascullé por lo bajo, para mi buena suerte Soul no me oyó.

—Bueno —suspiró cansado—. A lo que iba... —lo observé confusa, hasta que la famosa frase llegó a mi cerebro una vez más. "No te podrás escapar de mi..." ¿Por qué cada vez que lo recordaba sonaba más escalofriante que la vez anterior?

—¿Hm? —algo dentro de toda su actitud misteriosa me daba mala espina. Muy mala espina.

Soul me miró durante un par de segundos, sus ojos fijos en los míos, yo sólo me dediqué a mantenerle la mirada, eliminando toda posibilidad de sonrojo en mi rostro. Sonrió al ver que mis mejillas no adquirían el mismo tono que horas atrás, lo miré desafiante.

—Nada, no importa —pasó las manos por detrás de su cabeza con parsimonia. Bufé molesta y aparté la mirada, concentrándome en cualquier cosa sin importancia. Estuve a pocos segundos de sonrojarme nuevamente.

—Como sea... —murmuré, al ver que ya habíamos llegado a nuestro destino. Soul me miró confuso—. Digo —señalé el gran edificio—. Ya llegamos a mi departamento.

Suspiró, curiosamente resignado.

—Bueno, me voy —dio media vuelta, mientras se despedía de mi con un gesto de la mano.

—¡Gracias! —hablé más fuerte de la cuenta y esta vez, no pude evitar la sangre circulando hasta mis mejillas—. P-por... acompañarme hasta casa... —la vergüenza se apoderó de mi cuerpo y tuve que bajar la mirada.

Una torcida (pero atractiva), sonrisa apareció en los labios de Soul.

—Cuando quieras.

Con las manos temblando debido a los nervios, me adentré al edificio mientras buscaba temblorosa la llave de mi departamento.

General.

Cuando Maka finalmente logró entrar al dichoso departamento, dejó sus cosas y se sentó en el primer sillón que vio, mientras prácticamente se derretía sobre este.

—¡Ya llegué, Blair~! —llamó a su gata sin obtener ninguna respuesta por parte de la felina, Maka supuso que habría salido a algún lado.

Se mantuvo ahí, estática por los primeros minutos, hasta que tuvo control de su propio cuerpo una vez más. Presa del aburrimiento al estar sola en inmenso departamento, prendió y apagó la televisión repetidas veces al no encontrar nada de un interés aún cuando tenía 150 canales pagados. Se levantó del sillón y se arrastró agotada hasta su pieza, sobre su cama estaba su computadora.

—¿Alguien habrá visto mi anuncio? —gateó sobre su cama hasta llegar al aparato, lo prendió e ingresó sin muchos rodeos a la página de arriendos a la que había recurrido antes de salir, rápidamente se dirigió al buzón de mensajes de su cuenta.

Curiosamente, había una respuesta.

No era que se quejara por el pequeño numero, sólo era curioso.

—Quien será, quien será... —murmuró mientras apretaba el pequeño sobre que indicaba "mensaje no leído."

«¿De cuando es la renta? Necesito arrendar un departamento con urgencia pero yo sólo no puedo pagarlo completo. ¿Podría ir a verlo algún día de esta semana? Puede que yo sea la persona que buscas para echarte una mano con la renta.

Espero tu respuesta.

Soul E.»

Mierda.


Y? les gusto? Espero que si :3.

Les aviso, tengo un Blog que cree creo que ante ayer D:, bueno, la cosa es que ahi estoy poniendo los adelantos :), espero que pasen a ver el del capitulo tres :D

: / / - - . - Mi Blog! :D quiten los espacios y lo tienes :3

Review?