Hello aki les traigo otro impactante capitulo jeje

recuerden de ke nada me pertenece

Capitulo 45

Jasper asió las manos de Alice y las entrelazó con las suyas, mientras se inclinaba para besarla en la sien.

—Bien, idiota, yo también te amo. Vamos a sentarnos y a comenzar de nuevo —dijo Jasper.

—¿Cómo? ¿Cómo? —le preguntó Alice queriendo liberarse, pero él apretaba más fuerte—. ¡Déjame en paz!

—No —respondió él con calma—. No, Alice, no te voy a soltar. No me voy a marchar y no voy a dejar de amarte. Tendrás que asimilarlo, y después hablaremos de lo que te asusta tanto como para querer que me vaya.

—Jasper, si me amas, haz las maletas y vuelve a Nueva York, al menos de momento.

—No, no, no es así —repitió Jasper, al mismo tiempo que ella abría la boca de nuevo.

—No seas tan sumamente...

—... Implacable; sí, es un epíteto que de vez en cuando me han dedicado; es mejor que cabezota, creo. Sin embargo, en este caso, ninguno de los dos viene al caso. —Ladeó la cabeza—. Hay algo que te asusta y alguien que te preocupa y tu reacción instintiva es apartarte, tal y como hiciste con tus poderes. —Continuó alzando la voz por encima de sus protestas—. Como hiciste con Rosalie. Yo no te permitiré que lo hagas conmigo, con nosotros, Alice. —Levantó sus manos unidas y le besó los nudillos—. Estoy tan enamorado de ti.

Alice pensó que su corazón no podía soportar aquello.

—Limítate a esperar.

—No me gusta seguir diciéndote que no. Ya arreglaremos eso más tarde. —Entonces, la obligó a bajar el rostro y la besó hasta que ella sintió que sus huesos se fundían.

—No sé qué hacer, no sé cómo manejar este asunto. Nunca me había sucedido.

—A mí tampoco. Lo resolveremos. Vamos a sentarnos y empezar por el principio —dijo Jasper.

—Le dije a Edward que volvería en veinte minutos, nunca pensé que iba a tardar tanto tiempo en...

—...Abandonarme —terminó por decir él, sonriendo—. ¡Qué sorpresa! ¿Quieres llamarle por teléfono?

Alice asintió.

—No puedo pensar con claridad. ¡Mierda! Sabe dónde estoy si me necesita. —Parecía que todo en su interior se agitaba, aunque en el centro de su cuerpo su corazón brillaba como la luna—. ¿Estás enamorado de mí?

—Absolutamente.

—Bien —Alice tomó aire—. ¿Y por qué no lo has dicho antes? —preguntó.

—¿Por qué tú nunca me habías dicho que me querías?

—Yo he preguntado primero.

—Eso es verdad. Quizá estaba haciéndome a la idea, a lo mejor... —Jasper le dio un apretón en el brazo, antes de empujarla sobre una silla—, intentaba ablandarte.

—Puede que yo estuviera haciendo lo mismo—replicó ella.

—¿De verdad? Pues decirme que estabas harta de mí es una extraña forma de hacerlo.

—Jasper —Alice se inclinó y esta vez fue ella la que asió sus manos—. Tú eres el primer hombre al que he dicho algo así. Tienes que tratar las palabras con cuidado, o de lo contrario pierden su fuerza. Tú eres el primero, porque para mí eres el primero y el único. Así funcionan las cosas con los Cullen. Nos emparejamos para toda la vida, o sea que tienes que casarte conmigo.

—¿Tengo que casarme contigo? —preguntó Jasper, después de pegar un respingo

—Sí. Así quedará todo arreglado.

—Espera —sintió que le inundaba una oleada de placer—. ¿No deberías regalarme un anillo o algo así? Después te pones de rodillas, me pides en matrimonio y yo contesto que sí o que no.

—Estás jugando con fuego —le advirtió Alice.

—Creo que estoy de suerte. Estoy comprando una casa.

—¡Ah! —Alice sintió una punzada de pena, de dolor, después claudicó—. En Nueva York, claro, bien, es donde tienes tu trabajo. Supongo que allí siempre se necesitan policías.

—Probablemente, pero yo la voy a comprar aquí. ¿Tú crees que te pediría que abandonaras tu corazón? ¿No sabes que también el mío está ahora en este lugar?

Alice le miró fijamente; durante un momento fue lo único que pudo hacer: contemplarle, y vio su vida reflejada en sus ojos.

—No me hagas llorar, no me gusta.

—He hecho una oferta por la casa de los McCarthy.

—La casa... — era grande y hermosa, y además estaba al borde del mar—, pero no está en venta.

—Ya, pero lo estará. Puedo llegar a ser muy te naz. Quiero tener hijos.

—Yo también —Alice apretó sus dedos—. Nos irá bien. Será una historia sólida y real, pero antes tienes que hacer algo por mí.

—No voy a marcharme.

—¿No te fías lo suficiente de mí como para hacer lo que te pida?

—No, no es eso. Cuéntame lo que te asusta; comienza por el sueño de anoche.

—Anoche te asesiné —dijo Alice apartando la mirada.

—¿Cómo? —preguntó Jasper; su tono expresaba curiosidad.

—¿Pero es que tienes hielo en las venas? Puse fin a tu vida, a tu existencia.

—Encontraremos la solución más rápido sino nos dejamos arrastrar por el pánico. Cuéntame el sueño.

Alice se alejó de la mesa y recorrió tres veces la habitación dibujando estrechos círculos, mientras intentaba calmarse para contarle el sueño. Al hacerlo, lo revivió con tal intensidad que el miedo recorrió su cuerpo como una multitud de arañas.

—Te maté y destruí todo aquello que me im porta —relató—. No puedo soportar esa carga, Jasper. No puedo asumirlo, por eso me aparté de lo que soy y de Rosalie. Parecía lo más acertado y lo único que yo podía hacer... y una parte de mí aún lo piensa.

—Sin embargo, sabes que no funcionará y que debes afrontarlo.

—Me pides que los ponga en peligro a ti, a mi familia, a mis amigos y mi hogar.

—No, no —le contradijo Jasper con suavidad— te pido que nos protejas.

Una profunda emoción embargó a Alice.

—¡Por Dios, Jasper! Eso es apuntar muy alto.

—Lo sé. Yo te ayudaré, Alice. Creo que mi destino es ayudarte y amarte —añadió. Tomó su mano apretada en un puño y la abrió con suavi dad—. Creo que formo parte de esto. Pienso que no es una coincidencia ni mi trabajo ni haber venido a la isla, ni estar sentado aquí contigo. Y además sé que somos más fuertes juntos que por separado.

Alice miró sus manos enlazadas. Cayó en la cuenta de que todo lo que quería y que ni siquiera sabía que buscaba se encontraba allí, en aquellas manos unidas.

—Si te mato, me voy a cabrear de verdad.

—Yo también —Jasper frunció los labios.

—¿Llevas el colgante de Rosalie?

—Sí.

—No salgas sin él, o sin esto —Alice rebuscó en su bolsillo. Cuando se sintió obligada a llevarlo, tendría que haber adivinado cómo se desarrollarían los acontecimientos. El anillo era de plata, y estaba formado por tres círculos engarzados con símbolos grabados—. Era de mi abuela.

Jasper se sintió tan conmovido que tuvo que aclararse la garganta.

—O sea que, al final, sí voy a tener un anillo.

—Eso parece. Es demasiado pequeño para ti, ponlo junto al colgante, en la cadena.

Jasper lo tomó de sus manos e intentó descifrar los símbolos guiñando los ojos, ya que no llevaba las gafas.

—Parece escritura celta.

—Lo es. El anillo central lleva inscrito: «justicia» y los laterales: «compasión» y «amor», supongo que eso lo resume todo.

—Es precioso —Jasper se quitó la cadena, la abrió y deslizó el anillo dentro—. Gracias.

Antes de que pudiera volver a cerrarla, Alice le agarró la muñeca.

—Hipnotízame otra vez.

—Es demasiado peligroso —dijo Jasper.

—Eso es una gilipollez, todo es peligroso. Quiero que me duermas y que me des alguna indicación posthipnótica o como se llame, algo que pueda detenerme si pierdo el control.

—En primer lugar, cuando estás en trance estás demasiado expuesta a otras energías; eres como una esponja, Alice, absorbes lo que otros introducen en ti. Y en segundo lugar, no sé si funcionaría ninguna indicación que yo pueda darte. Cuando estás despierta y consciente, eres demasiado decidida como para que pueda influirte.

—Eso es otra forma de defenderte. Sólo sabremos si funciona si lo intentamos; se trata de algo que tú puedes hacer y yo confio en ti. Te estoy pidiendo ayuda.

—Eso también es apuntar alto. De acuerdo, lo intentaremos, pero ahora no, —añadió rápidamente—. Necesito tiempo para investigar un poco más y prepararlo. Además, quiero que Rose y Bella estén presentes.

—¿Por qué no puede quedar entre nosotros?

—Porque no es sólo algo entre nosotros. Lo intentaré, pero sólo cuando tengas tu círculo. Y ahora espera aquí un momento —dijo aquello con tal tono de «sin tonterías, no discutas» que Alice no supo si debía sentirse enfadada, divertida o impresionada. Se sentó tamborileando sobre la mesa, mientras él abandonaba la habitación.

Mientras escuchaba cómo rebuscaba en el dormitorio, a la vez que murmuraba, se bebió el café que se había enfriado.

Cuando regresó, hizo que ella se levantara.

—Compré esto en Irlanda hace doce años.

Cogió su palma de la mano, le di la vuelta y puso en ella un medallón de plata, con una espiral de plata en el centro y a ambos lados, sendas piedras redondas.

—Cuarzo rosa y piedra de luna —dijo Alice.

—Una significa amor, la otra compasión. Lo compré como una especie de talismán, como amuleto de la buena suerte. Siempre lo llevo conmigo; lo pierdo todo el tiempo, pero al final acaba apare ciendo. En la parte de atrás lleva una presilla, o sea que en algún momento fue un colgante; también puedes llevarlo en el bolsillo. No lo supe en su momento, pero lo compré para ti.

—Esto me va a poner sentimental —dijo Alice, apoyando la cabeza en su hombro.

—No me importa.

—Tengo que volver al trabajo y no puedo llegar con los ojos haciendo chiribitas. Estoy muy enamorada de ti —dijo mientras levantaba su boca hacia la suya—, muy enamorada.

Jasper la empujó suavemente, procurando que no pareciera que se estaba librando de ella. Tenía mucho que hacer.


Ke tal el capi? les gustaron esas cnfeciones de amor? jeje espero ke sii

recuerden dejarme un review

byee jeje ;)