Hola hola jeje aki sta lo nuevo recuerden de ke esta historia ya sta por llegar a su fiin jej
recuerden de ke nada me pertenece
Capítulo 46
No era tan tonto como para no saber que podía resultar herido, incluso morir. No, él creía que el sueño de Alice era un presagio de lo que podía suceder. El ciclo que se había iniciado trescientos años antes continuaba abierto.
Sin embargo, también era lo suficientemente inteligente como para ser capaz de protegerse a sí mismo, y para saber que el conocimiento es poder. Quería acumular más información y reforzar la protección para ambos.
No se arriesgaría a poner a Alice en un estado de trance que la hiciera vulnerable, sin antes asegurarse de que se encontraría a salvo.
Sacó la fotocopia del diario de su antepasada y encontró la página que buscaba.
17 de febrero
Es muy temprano, aún no ha amanecido. Hace frío y la oscuridad es profunda. He dejado a mi marido durmiendo en la cama y he venido a la habitación de la torre a escribir esto. Estoy agitada, siento una preocupación que me molesta como un dolor de muelas.
La llovizna cubre la casa como un velo. Está golpeando los cristales, oigo cómo los araña, como si tu viera pícaros deditos huesudos. Y cómo implora que le deje entrar. He hecho un conjuro sobre puertas, ventanas y todas las grietas, como me enseñó mi madre antes de que la desesperación se apoderara de su alma.
Sucedió hace mucho tiempo, y sin embargo, en una noche como ésta, parece que fue ayer. Yo la echo de menos, su fuerza, su consuelo y su belleza. Con este escalofrío que se me mete en los huesos me gustaría contar con su consejo. Pero me está vedado, incluso a través del cristal y del espejo.
No siento miedo por mí, sino por los hijos de los hijos de mis hijos. He contemplado el mundo en mis sueños, tres veces cien años. ¡Qué maravillas! ¡Qué magia! ¡Qué dolor!
Hay un ciclo girando. No puedo verlo con claridad, pero sé que mi sangre, antes y después de mí, gira en él. La fuerza, la pureza, la sabiduría y, sobre todo, el amor lucharán contra aquello que ahora se arrastra sigilosamente fuera de mi casa.
No tiene edad, ha existido siempre. Y es algo oscuro.
Sangre de mi sangre lo liberó, y sangre de mi sangre se enfrentará con ello. Desde este lugar y este tiempo yo no puedo hacer más que proteger lo presente y rezar por lo que vendrá. Dejaré tras de mí la magia que pueda para esos niños lejanos y que ridos.
El demonio no puede ser y no será vencido por el demonio. Lo oscuro sólo se apodera de la oscuridad y las profundidades. La bondad y la luz son las mejores armas. Dejemos que los que vengan después estén preparados para emplearlas y acaben con esto.
Debajo había un encantamiento escrito en gaélico que Jasper ya había traducido. Lo estudió de nuevo, deseando que aquel mensaje del pasado pudiera ayudar en el presente.
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Harding se sintió mucho mejor que los días pasados. Aquel cansancio indefinido que le había perseguido se había esfumado, y se había recuperado del extraño virus que le había atacado. Tenía la mente despejada y estaba seguro de que la crisis había pasado.
De hecho, se encontraba tan bien como para preocuparse porque aquella gripe había alterado su programa y su ritmo. Pretendía remediarlo abordando inmediatamente a Bella Cullen para con seguir su primera entrevista.
Para prepararse, decidió tomar un desayuno ligero y una gran taza de café en su habitación y así poder consultar sus notas, refrescarse la me moria acerca de los detalles y planear la mejor es trategia para persuadirla de que hablara con él para el libro.
La idea del libro, y la perspectiva del dinero y la fama que pensaba obtener, le llenaron de satisfacción por anticipado. Al parecer, durante los úl timos días, había sido incapaz de pensarlo con claridad, de imaginarlo o de recordar exactamente sus planes.
Mientras esperaba el desayuno, se duchó y se afeitó. Cuando se miró en el espejo, tuvo que reconocer que no tenía muy buen aspecto, estaba pálido y demacrado. No le molestaban los kilos que había perdido claramente, pero las oscuras sombras que rodeaban sus ojos ofendían su va nidad.
Se planteó utilizar una parte del imaginario adelanto por el libro para hacerse unos pequeños retoques de cirugía plástica, y pagarse una estancia de recuperación en algún balneario de lujo.
Después de finalizar su primera entrevista con la antigua Marie Remington, terminaría de dar forma al bosquejo del libro y se lo enviaría a un agente de Nueva York con quien ya había contactado.
Ya en la habitación estuvo dudando entre vestir de traje o de forma más informal con pantalones y jersey. Eligió el atuendo informal por ser más cercano, más amistoso. Esta sería su imagen ante Bella Cullen, a diferencia de cómo se había vestido para James Remington, como un hombre de negocios.
Al pensar en aquel hombre, le inundó una sensación de mareo que le obligó a sujetarse en la puerta del armario para recuperar el equilibrio. Todavía no estoy al cien por cien, pensó. Estaba seguro de que se sentiría mejor después de desayunar.
El siguiente sobresalto lo sufrió cuando se puso los pantalones. Le sobraban en la cintura y las caderas. Se dio cuenta de que por lo menos había perdido tres kilos con el ataque de gripe, si no eran más. Aunque le temblaron las manos al apre tar el cinturón hasta el último agujero, se dijo que podía sacar ventaja de aquellas circunstancias inesperadas.
Mantendría su peso, comenzaría un programa de gimnasia y vigilaría su dieta. Estaría en forma y esbelto para las presentaciones y ruedas de prensa que se organizarían con motivo de la publicación del libro.
Cuando se sentó a desayunar en la mesa que la camarera había dispuesto cerca de la ventana, ya se había convencido de que se encontraba bien, en realidad, mejor que nunca.
Miró por la ventana mientras bebía el primer café del día. El sol brillaba casi demasiado, ya que se reflejaba en el hielo que parecía cubrirlo todo. Le resultó extraño que su fuerza no fundiera el hielo, y que la calle estuviera tan tranquila que parecía congelada, como un insecto atrapado en ámbar.
Tenía la esperanza de que la librería no estu viera cerrada por el mal tiempo. Prefería acercarse a Bella allí, la primera vez. Supuso que ella se senti ría más segura y más dispuesta a escucharle en su ambiente. Quizá fuera capaz de concertar otra en trevista con Rosalie Hale. Ella podía aportar mucho al libro, ya que era la persona que había contratado a Bella y le había alquilado una casa cuando llegó a la isla.
Por otra parte, se decía que Rosalie era bruja, aunque él no creía en semejantes tonterías, a pesar de que algo extraño había sucedido en el bosque la noche que James fue detenido; el papel jugado por Rosalie era un buen terreno que explorar.
Relámpagos azules, un círculo brillante, ser pientes bajo la piel... Harding se estremeció y se concentró en sus notas.
Podía aproximarse a Bella Cullen disimulando un poco su intención de obtener información, expresándole su admiración por su valor e inteligencia... lo cual se acercaba bastante a la verdad, admitió, ya que para llegar a lo que ella había hecho se necesitaban agallas, habilidad y cerebro.
Halagaría su ego. Le describiría cómo había se guido su rastro por todo el país, cómo se había entrevistado con muchas personas para las que había trabajado o que habían sido compañeros suyos. Y, sí —reflexionó al hojear una de sus páginas de notas—, mencionaría su sentido de la compasión y entrega a aquellos que se encontraban en situaciones de malos tratos.
Escribió rápidamente:
Un faro de esperanza. Un ejemplo patente de coraje. El poder femenino. Hay gente para la que huir es una elección demasiado temible o que no se en cuentra al alcance de su alma abrumada. (Comprobar las últimas estadísticas de malos tratos conyugales, centros de acogida para mujeres y víctimas de homicidios en el matrimonio. Seleccionar personas dedicadas a terapia familiar en referencia a: causas habituales, efectos y resultados. ¿Entrevistar algún otro superviviente, a maltratadores? Posibilidad de establecer comparaciones y resultados.
Harding empezó a desayunar, contento de ver que sus pensamientos se desarrollaban otra vez con fluidez.
Se tiende a encasillar a las víctimas de este tipo su poniendo que arrastran un historial de malos tratos. En el caso de Marie Remington —Bella Swan Cullen— no existe tal historial en su pasado. (Continuar la investigación sobre su infancia. Obtener estadísticas sobre la proporción de víctimas de malos tratos que no muestren historiales semejantes en su vida familiar.) Sin embargo, todos los historiales tienen un principio. Según todos los in dicios, el de ella empieza y acaba en James Remington.
Harding siguió escribiendo, pero su concentración comenzó a tambalearse. Apretó los dedos sobre la pluma y ésta se hundió en el papel.
¡PUTA! ¡PERRA! ¡QUEMEN A LA BRUJA!
ROSALIE ROSALIE ROSALIE ROSALIE ROSALIE ROSALIE ROSALIE
SANGRE. MUERTE. VENCANZA.
LA VENGANZA ES MÍA, ES MÍA, ES MÍA.
Llenó páginas a toda prisa, arrojando las palabras sobre las hojas, al tiempo que su respiración se aceleraba. La escritura, que no era la suya, que maba el papel.
DEBEN MORIR. DEBEN MORIR TODAS. Y YO VIVIRÉ OTRA VEZ.
Cuando volvió en sí mismo, el cuaderno de notas estaba cerrado cuidadosamente y la pluma al lado. Tomaba café despreocupado, miraba por la ventana y planificaba el día.
Pensó que quizá le convendría dar un largo paseo y hacer un poco de ejercicio al aire libre. Así podría completar la descripción de la isla y de paso echar una ojeada a la casita donde había vivido Bella al llegar.
Era el momento de conocer personalmente el bosque en el que James la había perseguido.
Harding, que se sentía agradablemente lleno, apartó a un lado el cuaderno de notas y tomó uno nuevo por precaución, junto con una pequeña grabadora y una cámara que deslizó en sus bolsillos, dispuesto a lanzarse al trabajo.
No recordaba nada de lo que había escrito, ni tampoco el ansia de sangre que bullía en su inteior mirentras lo hacía.
Oh oh las cosas se stan poniendo feaaas cierto? ke kerra Harding kn Rosalie y las muchachas? se avecinan cosas feeeas ojala Alice pueda superar lo que se le viene porque recuerden de que esta prueba es para ella...
espero sus reviewss
byeee ;D
