kE TAL JEJEJE ESTE ES EL CAPIII FINAL MUCHAS MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR TODO POR SUS REVIEWS POR LOS FAVORITOS LAS ALERTAS MUCHISIIMAS GRACIAS POR HABER SEGUIDO ESTA HISTORI HASTA AKI SOOON INCREIBLES JEJEJ BUENO PUES MAS ABAJO LES DEJARE UN ADELANTO DE NUESTRA PROXIMA HISTORIA EN LA QUE SABRAN LO QUE LE PASO REALMENTE A ROSE Y A EMMETT JEJE

RECUERDEN DE KE NADA ME PERTENECE

Capítulo 52

—Te expulsamos fuera —repitió Rosalie, como lo repitieron todas las que tenían las manos unidas, una por una hasta que las palabras se superpusieron formando una sola voz.

La fuerza de aquel ser se desató como un vendaval frío y fétido, y se convirtió en una especie de túnel negro para después arrojarse contra el aire y el mar.

Harding, tumbado sobre la arena, gimió. Tenía el rostro grisáceo, pero sin marca alguna.

—Necesita atención —dijo Bella.

—Entonces, acércate y ocúpate de él. —Alice dio un paso atrás e inmediatamente le flaquearon las fuerzas y se le doblaron las piernas.

—Está bien, cariño, no pasa nada —dijo Jasper sujetándola y poniéndola de rodillas con cuidado—. Respira, despeja la cabeza.

—Estoy bien, sólo me siento un poco insegura. —Consiguió levantar la cabeza y mirar a su hermano—. Supongo que no vas a encerrarme por asesinato.

—Supones bien. —Edward también se arrodilló y tomó el rostro de Alice entre las manos—. Alice, me has asustado.

—Sí, yo también he pasado miedo —dijo apretando los labios para que cesara el temblor—. Mañana tendremos mucho trabajo con los daños de la tormenta.

—Ya nos ocuparemos de eso; los Cullen cuidan de Hermanas —respondió Edward.

—¡Por supuesto! —Alice aspiró, expiró y se sintió liberada—. Deberías ayudar a Bella con Harding. ¡Pobre tonto! Yo estoy bien.

—Siempre lo has estado. —Edward la besó en ambas mejillas y la sostuvo un minuto más. Des pués se puso de pie y miró a Jasper—. Asegúrate de que permanece así un rato.

Alice tomó aliento una vez más.

—Dame un minuto, por favor —le pidió a Jasper.

—Puedo darte incluso dos, pero no más.

—De acuerdo —asintió, mientras él la ayudaba a levantarse.

Tenía las rodillas como gelatina, pero se obligó a sostenerse, se enderezó y se volvió hacia Rosalie. Entonces se olvidó de la debilidad, del susto y de los restos del poder. Rosalie estaba de pie, sonriendo ligeramente, con una mano apoyada en la cabeza de Lucy, que movía el rabo como si fuera un metrónomo enloquecido.

—¡Lucy! —de un salto Alice enterró el rostro en la piel de la perra—. Pensé que había muerto. Yo vi... —se echó para atrás de golpe y empezó a examinar a Lucy, buscando las heridas.

—No fue real —le explicó Rosalie en voz baja—, la espada que sostenía no era más que una ilusión, un truco para ponerte a prueba. Lo utilizó para empujarte a repetir el mismo pecado. Él no buscaba tu muerte, todavía no, sino tú alma y tu poder.

Alice apretó a Lucy una vez más, se enderezó y se dirigió a Rosalie.

—Entonces, él ha perdido, ¿no?

—Eso parece.

—¿Tú viste algo?

—Sólo parte. —Rosalie sacudió la cabeza—. No tanto como para estar segura, pero sí lo suficiente como para dudar y preocuparme —levantó una mano al ver que Bella se dirigía hacia ellas—. En el fondo de mi corazón, yo sabía que no podías fallar, pero en mi cabeza, no estaba tan segura. Tú siempre me has resultado un acertijo difícil de resolver Alice.

—Yo creo que lo hice porque estaba muy alterada y asustada. Sin embargo sentí que ustedes dos estaban dentro de mí, y yo nunca pretendí eso —dijo Alice en un furioso susurro—, saben que nunca lo quise.

—¡Así es la vida! —Dijo Rosalie encogiéndose de hombros—. Hay que jugar las cartas que te tocan o fracasar.

—Yo sabía que vencerías. —Bella tomó su mano herida, y con suavidad le enderezó los dedos—. Tienes que ocuparte de esto.

—Lo haré. No es para tanto. —Alice apretó los labios—. Quiero conservar esta cicatriz —dijo—, lo necesito.

—Entonces... —Bella cerró los dedos de Alice otra vez, muy despacio—. Edward y yo vamos a llevar al señor Harding a casa. Necesita comida caliente. Está conmocionado, confundido, pero milagrosamente indemne. —Miró hacia Edward que tenía a Harding a sus pies—. No recuerda casi nada.

—Dejémoslo así —pidió Alice—. Muy bien, volvamos y zanjemos este asunto. —Elevó la vista al cielo y vio cómo las nubes se dispersaban y cómo el halo de la luna relucía blanco e inmaculado—. La tormenta se está acabando —murmuró.

—De momento —asintió Rosalie.

—Quizá los chicos puedan acompañar a Harding y concedernos un poco más de tiempo para nosotras —propuso Alice.

—Muy bien. Se lo diré a Edward —replicó Bella.

El viento se había transformado en una brisa, que olía a noche y a agua. Alice esperó hasta que los hombres y la perra se dirigieron hacia la casa.

Cerró con Rosalie y Bella el círculo que habían trazado. Tomó su espada ritual, que había sido lo suficientemente real, y la limpió. La marea, ahora ya de forma dócil y con suavidad, trajo espuma que humedeció sus botas.

—Cuando levanté la espada —comenzó a decir, sabiendo que tenía a sus amigas al lado—, yo quería derramar sangre; sentía ansia de sangre. Dejarla caer llevó mucho tiempo. —Movió nerviosamente los pies—. Por lo general, yo no soy muy buena en esta estupidez de las visiones, ésa es la especialidad de Rosalie, pero recuerdo algunas imágenes: vi a Jasper, a Jasper y a mí; a mis padres, a mi hermano. Nos vi a nosotras tres en el bosque este último otoño. Vi a Bella con un niño en brazos.

—Un niño —la voz de Bella se fue haciendo más suave y soñadora, al tiempo que se llevaba una mano a la tripa—, pero yo no...

—Todavía no, de todos modos —contestó Alice.

—¡Dios mío! —Bella dejó escapar una risa des concertada y llena de contento—. ¡Dios mío! ¡Dios mío!

—De todas formas —continuó Alice—, vi eso y mucho más. Vi a las tres hermanas en un bosque oscuro y en un círculo de luz. Vi a aquella que fue Tierra en esta misma playa, en medio de la tormenta. Había tanta gente que llegaba tan rápido, que se superponían, aunque cada uno destacaba con nitidez. Y te vi a ti, Rose, de pie en el borde de los acantilados, sola, llorando. A tu alrededor todo era oscuridad, como la que salía de Harding esta noche. Te reclamaba: de alguna manera siempre te ha querido a ti, por encima de las demás. Tu eres lo que el quiere.

Rosalie asintió, a pesar del escalofrío que la recorrió.

—¿Me estás poniendo en guardia?

—Desde luego —continuó hablando Alice—. Vi algo más en el momento en que detuve la espada, vi un último destello: nosotras tres en un círculo y supe que aquello era como debía ser. Lo que intento decir es que es posible que todo vaya bien, si hacemos lo que se supone que debemos hacer, si elegimos adecuadamente.

—Esta noche tú has elegido —le recordó Rosalie—. Confía en que yo haré mi propia elección.

—Tú eres la más fuerte.

—¡Pero, bueno! ¿Eso es un cumplido?

—Pues sí. En el terreno de la magia tú eres la más fuerte, o sea que tendrás que serlo ante lo que venga para ti, que también será lo más fuerte.

—Ninguna de nosotras estará sola a partir de ahora. —Bella tomó la mano de Rosalie y después la de Alice—. Somos tres.

Alice tomó la mano de Rosalie para completar la unión.

—Sí. Nosotras somos las Brujas.

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Alice se dijo que haría lo que debía hacer, pero eso no significaba que le gustara. Vio cómo Bella cuidaba de Harding, sirviéndole una sopa que había calentado y un té. Dejó que Rosalie le curase la mano y se la vendara. Y procuró evitar quedarse a solas con Jasper hasta que salieron para dirigirse a la casita amarilla.

—Podemos trasladar tu equipo esta noche, si quieres.

—Iré a buscarlo mañana —contestó él. No la tocó. No sabía por qué, pero notaba que ella todavía no estaba preparada.

—Supongo que Harding escribirá su libro a pesar de todo.

—Aunque no será el que tenía pensado; creo que a Bella le gusta la idea de un libro que ofrezca esperanzas a las víctimas de malos tratos. Harding no es la peor opción ahora que ha sido...

—... ¿exorcizado? —Alice finalizó la frase por él.

—Es una forma de hablar. ¿Te puedo hacer una pregunta de tipo técnico? —dijo Jasper.

—Creo que sí. —Se había quedado una noche preciosa, fría y clara. No había razones para estar crispado, se dijo a sí misma.

—¿Cómo supiste que la sangre le dominaría?

—No lo sé muy bien.

—¿Tal vez por una especie de conocimiento hereditario? —sugirió Jasper; por toda respuesta, ella se encogió de hombros como respuesta.

—Quizá. Esas cosas son tu especialidad. La magia se lleva en la sangre, como me pasa a mí —contestó Alcie levantando la mano—. En cuanto a ti, creo que la tienes un poco diluida. —Le miró, cuando él se echó a reír y dijo con irritación—: Creo que lo más aproximado sería pensar que la sangre es transmisora, sirve para realizar sacrificios, para cualquier cosa. Es la vida.

—No hay nada que discutir sobre eso. —Jasper se detuvo y se volvió hacia el borde de los árboles, donde las sombras eran suaves y la luz de la luna se filtraba entre las ramas—. ¿Hay algo más?

—Existe un lazo emocional, al margen de lo racional y de la lógica, incluso aparte del ritual, creo.

—El amor —Jasper hizo una pausa, antes de preguntar—: ¿Por qué no eres capaz de decirlo ni siquiera ahora?

—Tú nunca me habías visto antes en semejante estado —replicó ella muy deprisa—. Todo lo que haya podido suceder antes, ha sido un juego de niños comparado con lo de esta noche.

—Estuviste magnífica. —Jasper vio cómo Alice abría los ojos de par en par, y pensó que sería divertido conseguir deslumbrarla con afirmaciones como aquella durante los próximos cincuenta o se senta años—. ¿Tú crees que lo que yo siento por ti puede cambiar por lo que he visto hoy?

—No. No lo sé. Jazz, casi me sedujo. Cuando salí tenía la idea de que podía sacrificarme, y no me digas que es una excusa pobre. Ya lo he pensado yo.

—Entonces, me contendré.

—Bien. Sin embargo, cuanto más me alejaba de la casa, de todos ustedes, más deseos de sangre sentía. Hubo un momento, más de un momento en realidad, en que estuve a punto de cambiar, de tomar lo que me ofrecía. Era un poder inmenso, enorme, tentador y pasmoso.

—Pero no lo hiciste.

—No.

—¿Por qué?

—Porque mi amor por mí misma era mayor, y mi amor por ti también. Y yo... esto suena tonto.

—Dilo de todas formas.

—Porque mi deseo de justicia era mayor.

Jasper le puso las manos sobre los hombros y le besó en la frente. Después tomó su mano vendada y también la besó.

—Dije que habías estado magnífica. Eso también es bastante aproximado. Había una luz ardiendo dentro de ti, que nada podía apagar. Y ahora... eres exactamente la chica que yo quiero.

—Tu chica —Alice soltó un bufido—. ¡Por favor!

—Eres mía —insistió Jasper, que hizo lo que deseaba desde que la viera empuñando una espada reluciente. La levantó del suelo y la abrazó tan fuerte que casi la aplastó, mientras su boca buscaba la suya—. Cásate conmigo y vivamos juntos en la casa al borde del mar.

—¡Dios mío, Jaz! Te amo, y eso es lo mejor de todo, mejor que cualquier otra cosa. ¡Demonios, Jaz! Es todo —casi gritó echando la cabeza hacia atrás.

—Y es sólo el principio.

Mientras Jasper le acariciaba el pelo, Alice apoyó la cabeza en su hombro; sus labios se curvaron en una sonrisa cuando pensó que una mente brillante, un cuerpo fuerte y ese corazón generoso eran todos suyos.

—Cuando tuve el poder dentro de mí, me sentí invencible, extraordinariamente bien. Era como si corriera por mis venas oro molido. ¿Sabes cómo me siento ahora? —preguntó.

—¿Cómo?

—Todavía mejor.

Una vez más, Alice alzó el rostro hacia él para que sus labios se encontraran de nuevo. El sonido del mar a lo lejos era como el latido regular de un corazón y la luna blanca, en lo alto, surcaba el cielo. A su alrededor la noche vibraba con los ecos de la magia.

Y eso era suficiente para ellos.

Fin


Adelantro de Isla de las 3 hermanas: Afrontar al fuego

—Rose… —alargó el brazo, pero ella se apartó y sólo consiguió rozarle la manga.

—No quiero que me toques Emmett. Eso es elemental.

—Fuimos amigos una vez.

Rosalie se paró y lo miró con unos ojos azules y gélidos.

—¿Lo fuimos?

—Sabes que lo fuimos. Fuimos algo más que amantes, más que... —estuvo a punto de decir compañeros—. No fue sólo pasión. Nos queríamos. Compartimos muchas cosas.

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—Arrogante imbécil... ¿Crees que es orgullo? Me rompiste el corazón Emmett—las palabras y el temblor de su voz hicieron que él le soltara los brazos—. Más que romperlo, me lo hiciste añicos. Yo te amaba. Habría ido a cualquier sitio y habría hecho cualquier cosa por ti. Lloré por ti hasta que llegué a pensar que me moriría.

—Rosalie —impresionado, alargó la mano para acariciarle el pelo, pero ella se la apartó con un golpe.

—Pero no morí, Emmett. Te superé y seguí con mi vida. Me gusta quien soy ahora y no voy a dar marcha atrás. Si has venido con otra idea, estás perdiendo el tiempo. No vas a recuperarme y lo que perdiste, lo que dejaste a un lado, habría sido lo mejor que te hubiera pasado en la vida.

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—No me ha contado lo de esta mañana por que todavía estamos volviendo a recuperar el terreno perdido después de mucho tiempo. Yo le hice tanto daño como tú, así que estoy pensando...—resopló—. Estoy pensando que no tengo derecho a tomarla contigo, cuando, en parte, lo hago para tranquilizar mi conciencia. Tú le quitaste el suelo sobre el que se apoyaba, pero yo no estuve para amortiguar su caída Emmett.

—¿Quieres contarme por qué no estuviste Alice?

Alice lo miró con unos ojos duros aunque inexpresivos.

—¿Quieres contarme tú por qué no te quedaste y porque la abandonaste cuando decias amarla?

—No —Emmett sacudió la cabeza—. ¿Por qué no nos ocupamos del presente? Yo formo parte de todo esto y esta vez voy a quedarme Alice y voy a recuperarla.

Buenooo ke les ha parecido? interesante? jejeje yo creo que sera emocionate...


Bueno pasando al final... ke tal stan? ahora diganme ke les parecio? jejeje espero les haya gustado, recuerden de que no le puedo cambiar nada ya que es una adaptacion y debo de adaptarme al original jejee buenoo mil gracias de nuevo por todo lo que me han apoyadooo ehehe espero sus reviewww

y si me dejan muuchos reviews prometo subir ls primero 2 capitulos de Afrontar al fuego jejeje

byeee y graciiias :D