Allo! Estoy again en mi casa, así que seguramente podré escribir con más tranquilidad. Perdón por no subir el capi hasta hoy, la verdad perdí la cuenta desde hace que no escribo. En fin, pero ya estoy de nuevo. Muchas gracias por leerme y seguir con esta historia. Me disculpo previamente si este capi se hace un poco complicado de entender, agradeceré cualquier comentario constructivo para orientar si se entiende o no.
Sin más disfruten el capi.
CIAOOO~~
4- Preparación:
Las calderas de los baños se apagaron y poco a poco el vaho se fue extinguiendo hasta dejar tan sólo una leve capa sobre el aire. Ella estaba de pie, con la toalla flotando en el agua y los brazos en posición para pelear. No le importaba mostrar su desnudez, aunque muy dentro de ella tan sólo quería esconder su intimidad entre las cálidas aguas. A su vez, él estaba de pie, vestido y con una sonrisa cínica bordada en sus labios. La postura indicaba que no tenía ningún reparo en ponerse a luchar, aunque ambos sabían en esa situación quien ganaría. Antes de que el joven moreno se diera la vuelta para marcharse miró a la joven de arriba abajo, asintió y desapareció. Al verse sola, los músculos de las piernas le comenzaron a ceder hasta que cayó dentro del agua, dejando que todo el peso de su cuerpo descansara sobre el suave fondo de la bañera. Así se quedó un rato intentando desprenderse de la extraña sensación de peligro y de miedo que se había apoderado de ella en el momento que Sasuke pisó los baños. Cuando salió y reunió con los de su equipo obvió contar lo ocurrido con el joven, los demás no tenían que saber lo que había ocurrido en ese momento y antes de eso. Era un secreto sólo de los dos.
Regresar a la aldea no sólo significaba tener que informar a la Hokage, sino también a su familia y con ello significara una larga reprimenda por parte de su padre, por no haber cumplido su objetivo. Indiferentemente que ello fuera matar a un buen amigo. Aquel sujeto era un renegado y por eso debía ser eliminado. Intentó atrasar lo máximo la marcha a su casa, acompañando a todos su compañeros a sus respectivas casas hasta que no tuvo más remedio que ir a la suya.
La mansión seguía idéntica que cuando se marchó, aunque tan sólo hubiera pasado una semana, esperaba ver algún cambio en ella. Uno como por ejemplo la ausencia de su padre o una quiebra en la familia y así ella podría huir un poco de la presión familiar. Todo seguía igual. Suspiró, apretó los puños con fuerzas y abrió la reja de su casa, aunque no entró...
- ¿Aún te sigue dando miedo?- susurró una voz en su cabeza. Quiso moverse, pero su cuerpo se había quedado helado en la tierra, tenía los ojos dilatados por el pánico, aunque psíquicamente no estuviera asustada. Sabía quien era.
- Esto se llama trampa...-murmuró, intentando localizar a la figura masculina dentro de su mente.
- La guerra jamás ha sido un juego limpio...-siseó.- Vente conmigo, así no tendrás que volver a entrar a esta casa jamás.
- ¿Es una oferta?
- Como quieras...
Estaba apunto de contestarle cuando las puertas de la mansión se abrieron y salieron corriendo unas cuantas mujeres, en ese instante la voz de Sasuke desapareció de la cabeza de ella dejándola tan sólo como minutos antes. Agitó la cabeza de un lado a otro quitándose la sensación que el joven le había dejado en el cuerpo, para luego mirar a las mujeres que se detuvieron delante de ella, con una gran sonrisa y los ojos anegados de lágrimas. En cierto punto la oferta de Sasuke no era del todo alocada, siempre había querido huir de aquel lugar, pero a su pesar en aquella casa había gente agena a su familia que la necesitaban: Ellas. Sonrió con dulzura y se dejó abrazar por las mujeres, luego las cuatro caminaron hasta entrar dentro de la mansión.
La bienvenida de su padre fue más cordial de lo común, y menos agobiante que las otras muchas que había tenido, por lo que pudo sentarse a comentar por encima lo que había conseguido. A cada palabra que decía esperaba una reacción de su padre, pero en todo el rato, tan sólo el hombre se mostraba realmente sereno. Eso a Hinata no le gustó.
- Así... que fuiste tu quien encontró al Uchiha – asintió- Estoy orgulloso de ti, hija.
Las palabras del hombre se quedaron vagueando por el aire durante un largo rato, hasta que por fin entraron a los oídos de la aludida, creando no solo una gran sorpresa sino una inmensa satisfacción. Toda aquella felicidad se borró cuando comprendió que aquello significaba que también debía acabar con el joven. Aunque eso era algo que siempre había sabido.
Desde aquel día su entrenamiento personal ascendió de categoría y de nivel. Desde las cinco de la mañana hasta las nueve, entrenaba fuerza física, de once a dos sus habilidades con el Byakugan y el resto del día se dedicaba a idear un plan contra todas las habilidades que había encontrado sobre el Uchiha. Según la Hokage no se iban a poner en marcha, hasta que no hubiera señales próximas del joven, por lo que el grupo encomendado en la eliminación del joven debían tener un entrenamiento absoluto contra él. Hinata ya lo estaba haciendo, aunque por mucho que hiciera aquel esfuerzo temía que cuando llegara el momento su cuerpo no reaccionara. Como cuando lo encontró.
Era tarde cuando terminó de entrenar, estaba sudada, cansada con todo el cuerpo adolorido y unas cuantas heridas a lo largo del cuerpo. No se podía mover de donde estaba y temía quedarse dormida por el cansancio en cualquier momento. La idea de clonar un clon y luchar con todas sus fuerzas no había sido muy brillante de su parte, pero había cumplido su cometido, el clon había terminado tan destrozada como ella, y por aquello cuando el clon desapareció las heridas de él se fueron a ella. Y ahí estaba, apoyada en un árbol, mirando las estrellas y la luna escondida entre las grandes ramas de los árboles. Todo estaba demasiado tranquilo y la noche estaba demasiado fría para poder llamar a alguien a que viniera por ella, por lo que había decidido mantenerse quieta hasta que tuviera la suficiente fuerza para levantarse y marcharse. En ese plan estuvo tanto tiempo que se quedó dormida y cuando abrió los ojos se encontraba en otro lugar...
El columpio al lado del árbol, el tobogán roto en la bajada, el subibaja sin asiento y la rueda tan descompuesta que tan sólo se veía un palo entre el esqueleto de lo que un día fue. Aquel lugar, aquel parque, estaba totalmente abandonado, fuera del alcance de cualquier persona excepto ellos...
- ¿Por qué me has traído aquí?- susurró mientras se enderezaba. El dolor de las heridas ya no era tan punzante y se veía envuelta de vendas y un brebaje desinflamante.
- Quiero intentar una cosa...- comentó mientras con pasos lentos se iba acercando hasta donde estaba ella, se agachó y le sujetó de la barbilla hasta colocarla para que se miraran a los ojos mutuamente.
- ¿Qué cosa?- preguntó segura, sin apartar la vista del joven.
- Esto...
Sin previo avisó cortó las pocas distancias que había con los labios de ella y la beso. Fue uno muy dulce, tierno, sincero y al final sumamente amargo. Era su primero beso y con la persona menos indicada, aunque su corazón no lo pensó así.
No le respondió y esperó a que el joven se separara de ella.
- Te enamorarás de mi... y lo sabes, por eso no podrás matarme y vendrás conmigo.
- ¿Qué te hace pensar eso?- le preguntó tajante.
- Siempre me has amado...
¿Cuanta mentira había en aquella verdad? No lo sabía, pero debía contestarla, debía abrir aquel álbum de fotos metido debajo de la cama. Abrir el cajón de pandora para recordar aquellos momentos felices y los amargos... porque después de todo estaba recordando que antes de que ocurriera todo... ella estaba con él.
continuara...
Me chifla ponerlo XD
