Gomenasai
5- Momentos:
El reloj marcaba las doce de la mañana, por las calles había revueltos y ruidos, dentro de la casa había cientos de personas y ella aún estaba acostada en la cama, tapada hasta el cuello y con las cortinas corridas. No quería levantarse de la cama, no quería ir a entrenar y tampoco ver el rostro orgulloso de su padre. Sabía que si hacía todo lo que debía hacer, terminaría llorando y con un fuerte dolor en el pecho. Tenía miedo de bajar y tener que enfrentarse ante la más dura y cruel realidad: Su misión. A pesar de que había entrenado tan fuerte, que sabía el punto débil del enemigo y que incluso podría jugar con ello... no podía.
Se removió en la cama inquieta, miró por una abertura de la cortina y la luz le lastimo en los ojos. Los cerró y se dispuso nuevamente a dormir. Estaba apunto de entrar en los brazos de morféo, cuando una de las criadas abrió la puerta entrando como alma que se la lleva el diablo, comenzó a abrir las persianas y armarios sin importarle que ella aún estaba en la cama. Después de que la habitación quedó totalmente iluminada y visible para cualquier persona, se acercó donde estaba Hinata, le quitó las sábanas de encima y le obligó a levantarse, a penas sin quejarse ella se dejo desvestir y meterse en la ducha. Por muy deprimida que estuviera, no pensaba dejar que nadie la bañara. A duras penas se frotó la esponja por el cuerpo, se colocó el champú y así hasta salir reluciente y olorosa. Segundos después ya llevaba puesta una ropa decente y apariencias agradables. La sonrisa falsa se le daba genial.
Bajaron donde estaba todos los invitados y con educación todos la comenzaron a saludar, deseándole fuerza y felicitándola por todo su esfuerzos durante las últimas semanas. Sonrió pero no respondió a ninguna de las preguntas, caminó de largo junto a la criada hasta que se detuvieron delante de una pareja: Un hombre hermoso, de cabellos rubios y piel oscura, a su lado una dama igual de bella que el hombre, de largos cabellos rojos y amable sonrisa.
- Minato...-susurró ella casi sin dar crédito a lo que veía.
- ¡oh Hinata!- reaccionó el hombre ante la presencia de ella.- ¿Cómo has estado?- `preguntó cortes, pero ella no le respondió, dando a entender que necesitaba información, puesto que él estuviera ahí quería decir algo.- Naruto esta bien, tranquila...-sonrió con dulzura.- Y preguntó por ti...- agregó como si aquello fuera a significar algo para ella.
Las palabras de él resonaron por el cráneo de ella durante un largo tiempo, hasta que su cuerpo respondió antes y salió corriendo hacía la puerta. No estaba muy segura que iba a decir o que iba a hacer, pero no podía quedarse ahí, quieta, sonriendo con hipocresía mientras su mejor amigo estaba vivo...
En el hospital le recibieron con amabilidad, cortesía y casi con alegría. Nadie le indicó el camino hacía la habitación del joven, ya que ella conocía absolutamente todo el lugar y dónde estaría el rubio. Al llegar a la habitación y estar apunto de abrir la puerta, sintió una presencia no muy lejos de donde estaba ella...
- ¿Le dirás toda la verdad?- susurró la voz más sensual que jamás olvidaría.
- Vete...-susurró, aún sabiendo que el joven no le haría caso.
- ¿Por qué debería hacerlo? Es mi amigo después de todo.
- Y yo su novia..- escupió casi como si aquellas palabras le quemaran la garganta.
- Lo recordaste... - comentó la voz con delicadeza y casi disfrutando el momento de forma lujuriosa.- sería gracioso ver la cara de Naruto cuando se entere de que su dulce novia... ama a su mejor amigo.
La voz poco a poco se fue apagando dentro de su cabeza, y una vez más se sintió sola en aquel largo y apagado pasillo. Cerró la mano encima del pomo y controló su respiración, no debía permitir que Naruto se diera cuenta de su agitamiento, y mucho menos que notara en ella algo diferente. Abrió y una brisa fría le golpeó la cabeza.
Si ella creyera que su vida era una película, y que el encuentro con Naruto fuera la mejor escena del film. Sin ninguna duda sería aquel momento; Naruto estaba sentado en la cama, recostádo contra la pared, mirando el azul del cielo, con un rostro ido, mientras las cortinas volaban al compás del aire. Era una escena sumamente bella, y posiblemente hace dos años atrás Hinata hubiera muerto por aquello. Si, hace dos años, ahora tan sólo veía a un buen amigo, que durante mucho tiempo había amado y sabía, con mucho dolor que él la amaba a ella. Las palabras de Sasuke se le clavaron en la memoria, repitiéndose una y otra vez " ..Sería gracioso ver la cara de Naruto cuando se entere de que su dulce novia ama a su mejor amigo" tragó saliva y entró a la habitación.
- Naruto...- le llamó y se sorprendió de la firmeza de su voz.
- ¿eh?- el joven apartó la mirada de la ventana y miró a la chica. Sus ojos azules se iluminaron y sobre su rostro pálido se dibujo una amplia sonrisa.- ¡Hinata!
El joven estiró el brazo llenó de vendas y esperó paciente que ella aceptara su oferta de ir junto a él. No lo pensó y aceptó. Podía haber mirado abajo o fingir vergüenza, como años atrás siempre había mostrado, pero no lo hizo. Esa ya no era ella. La Hinata que el joven conocía se había quedado en el bosque, en el momento que encontró a Sasuke tirado en el suelo casi muerto. En ese momento comprendió casi con dolor, que las palabras que siempre había querido escuchar salían de la boca equivocada...
Las nubes se habían escampado por todo el cielo, convirtiendo las 5 de la tarde en las 10 de la noche. A Hinata no le importó, salió del hospital con la sensación de que había cometido un crimen y lo único que quería hacer era cualquier cosa para enfermarse, meterse en cama y jamás salir de ella. Estaba confusa, tenía demasiado recuerdos en la cabeza, demasiadas palabras que salían de bocas equivocadas y no tenía el tiempo suficiente para poder ordenarlas. Debía aclararse, puesto que la sentencia para Sasuke Uchiha estaba por caer... y ella era el verdugo.
Pronto comenzó a llover, dejando que toda su ropa se mojara hasta que la ropa interior se le trasparentara por la camisa y falda. No le importó que la vieran, puesto que las calles estaba vacías y su dirección tan sólo la llevaba al único lugar donde no quería ir... al parque.
El columpio rotó, el tobogan sin pata y todo lleno de tierra hizo que los recuerdos fueran en aumento y como por arte de magia ordenándose cronológicamente
Una niña de cinco años estaba jugando sola en la caja de arena, cuando dos niños se le acercaron; Uno era rubio, el otro moreno. Uno alegre y simpático, el otro callado y sereno. El rubio pronto entablo una lucha para armar una torre, mientras el moreno tan solo miraba de forma pasiva.
Esa fue la primera vez que los tres se vieron..
El mismo parque y las mismas personas, jugando en el columpio con ocho años.
El mismo parque y las mismas personas, jugando a papás y a mamás. En ese momento se notaba los intereses de los niños. Ella por el rubio, el rubio por la niña y el moreno ausente.
Y la última vez que se encontraron los tres juntos, el parque estaba abandonado, la niña hablaba de forma cariñosa con el rubio, el moreno seguía al margen. Un minuto el moreno se pelo con el rubio y fue la última vez que los tres se vieron ahí.
- ¿Por qué no viniste por mi aquella vez?- susurró una voz mientras la figura iba apareciendo por uno de los árboles.
- Porque en ese momento lo quería a él...-susurró ella.
- Mentirosa.
- Asesino.
A pesar de que la tensión entre ellos se había formado no fue barrera para que el joven le cogiera de la cintura y le robara un beso. Posiblemente el último que se darían estando solos... y el más personal.
Sasuke desapareció dejando a Hinata con el corazón en un puño y entendiendo que debía elegir, ya no había nada que demostrar, sino simplemente había que hacer una elección:
Matar a Sasuke, casarse con Naruto como habían planeado antes de que Naruto fuera a matar a Sasuke o...huir con Sasuke, deshaciendo cualquier lazo que hubiera con la aldea y convirtiéndose ella también en un criminal.
CONTINUARA...
me ha salido muy profesional el continuará xD byee~~
