Gomenasai
6- La elección:
El día era frío, con vientos leves y una gran lluvia, las nubes se habían juntado en lo alto del cielo envolviendo a la aldea en una tormenta que duraría más que unos días. Las misiones habían sido aplazadas, los aldeanos no salían de su casa y nadie podía entrar en ella. Estaban aislados, algo que jamás había ocurrido en todos los siglos de ahí. Era algo raro, pero estaba pasando, en un momento delicado y crucial para el futuro de todos. Y aquella decisión la debía tomar una chica. Una, que estaba sentada en un roído columpio, dejándose mojar por la lluvia, dejando que las lágrimas barrieran por todo su rostros y sollozando con fuerza en cada momento que un trueno vibraba en el ambiente. Estaba ahí, llorando sus penas sabiendo que cuando la tormenta parara, ella ya no estaría ahí. Tenía una ventana de salida, junto a la persona que amaba y haciendo eso perdía mucho más que una antigua relación y un hermoso futuro, perdía una oportunidad de ser alguien a quien adorar dentro de su círculo familiar; tener una gran familia y ver como sus hijos crecían. Pero no, eso no era lo que quería. Necesitaba salir de aquel lugar, hacer sus propias elecciones sin esperar ser juzgada por sus familiares o amigos. Hacer una nueva vida fuera de aquel lugar donde los rumores se escampaban como la peste.
Esa era su elección, por lo que estaba ahí, llorando, deseando que fuera la mejor aunque era la peor. Nada le aseguraba que con él su vida fuera a mejor, que lograría cumplir sus metas y más. Nada. Sólo la promesa de un amor pasional y ilegal, huir de la muerte y ser rechazada por todos los que en algún momento amo. ¿Eso era lo que verdad quería?¿Lo era?
Las semanas iban pasando y las nubes se iban juntando cada vez más, los truenos y relámpagos habían poblado el cielo, varias caídas de corriente, accidentes y más catástrofes causadas por aquella tormenta. Parecía que no se iba a calmar, parecía que su propia aldea no quería que se marchara de ahí, la estaba deteniendo de cometer un acto que siempre se arrepentiría. Lo sabía.
Pero aún así comenzó a hacer las maletas, metió lo más impresindible, armas y algo de comer en lata. Cerró ventanas, cajones y armarios con llave, guardó todo lo que pudiera darle información a su familia para buscarla y ante todo, tiró una y cada una de los recuerdos en aquella casa y en aquel parque. Si iba a comenzar una nueva vida, lo debía hacer de cero.
Bajó las escaleras con cuidado, intentando no hacer ruido y llamar la atención de su escapada. Miró en todas las habitaciones de la planta baja y se aseguró que todas las criadas y familia estuvieran durmiendo. Nadie la echaría de menos hasta la mañana siguiente, y si todo iba bien y los planes de su padre no fallaban, seguramente él no se daría cuenta hasta unas semanas después. Y si todo iba bien, a lo mejor, podría volver a verlos...
- Todo irá bien...-se animó mientras atravesaba las puertas de la cocina y se marchaba por su habitual salida de emergencia.
La luna brillaba en lo alto del cielo, iluminando parte de la oscuridad de la noche, y a pesar de que las nubes luchaban por taparla bajo su manto de espuma. Las luces de las calles estaban apagadas, y probablemente dañadas, por lo que tan sólo la luz natural del astro le valía para seguir el camino correcto hasta encontrarse con el Uchiha.
Antes de cruzar las viviendas junto al parque exterior de la aldea sintió que alguien la seguía, tenía una leve idea de quien podía ser, pero aún así no quería darse la vuelta y ver el rostro de él. No necesitaba dar explicaciones en ese momento, no ahí, apunto de marcharse para cumplir parte de su sueño y misión personal. No podía.
El ruido de los pasos se hizo más fuerte y constante hasta que al final desapareció, dejando una silueta atrás suya y que poco tiempo después la luna iluminó.
- ¿Dónde te vas?- preguntó el rubio, aún con las vendas y el pijama del hospital.- Hinata.
- No te importa...- le contestó sin mirar atrás, con la cabeza gacha y mirando sus pies.
- ¡Claro que me importa! Primero se marcha mi mejor amigo... ¿y ahora la persona que amo?¿Qué es esto?¿Una broma? Pues... no tiene gracia.
Las palabras del joven habían terminado de tener fuerza cuando pronunció lo último, demostrando así que sus heridas aún no estaban curadas y por lo tanto, que el no debía salir del hospital.
Hinata no tuvo más remedio que girarse y mirar a los ojos al joven, tenía que decirle aquello que jamás se lo dijo, algo que nunca había admitido y que ahora no podía ocultar.
- Amo a Sasuke...- los ojos de Naruto se dilataron, luego miró para otro lado y forzó una sonrisa cuando contesto.
- Ya lo sabía... - antes de que Hinata pudiera reaccionar el prosiguió.- desde siempre, pero llegó un momento que pensaba que me amabas a mí ¿Era una broma?- ella negó.
- Te amé, durante mucho tiempo...
- ...pero Sasuke volvió a meterse en mi camino.
No había mucho que decir, todo en aquellas breves palabras habían sido dichas. Él sabía que su novia y posible prometida estaba enamorada de su mejor amigo, y él era el idiota que se tenía que quedar con los brazos cruzados viendo como las dos personas que más le importan se iban, aunque no correspondieran a sus sentimientos él estaba feliz de mantenerlos juntos. Todos en el mismo parque, aquel donde se conocieron y crecieron, luego compartiendo la academia... hasta que Sasuke se marchó y todo cambió; Al principio los dos lo llevaron mal, pero con los años se terminó olvidando, la ausencia, su falta... sus sentimientos y otros nuevos fueron apareciendo, y cuando parecía que la herida estaba cerrada... vuelve a aparecer, reclamando lo que es suyo y sin ninguna duda que lo tendrá. Naruto no podía hacer nada, tan sólo dejar que se marchara...
- Volverás...-le aseguró Naruto mientras le tendía la mano.
- Naruto...- no estiró la mano, pero el rubio le sujetó de ella.
- Y si no, iré yo a buscarte.
Sin más le soltó la mano y se marchó por el mismo lugar donde había llegado, dejando a una Hinata confusa y tambaleando sobre su elección.
El colapso duró poco, luego reprendió la marcha dispuesta a seguir con el plan inicial, era fácil: Estar con Sasuke, vivir junto a él y evitar que cometiera más crímenes. Sí, estaba dejando su aldea, su vida, pero todo por una simple misión. Su misión. Era consciente que con Naruto sabiendo su decisión, pronto los demás conocería los verdaderos motivos de su marcha y por ende los sentimientos de aquel trío. Rezó, por la pelirosa, que jamás se había dado cuenta de sus verdaderos sentimientos por el rubio y Ino, que jamás aceptaría que amaba a Shikamaru con pasión. Deseaba que esas tres personas que estaban enganchadas a Sasuke se dieran cuenta, lo olvidaran y así aliviaran un poco más su peso.
Ella amaba a Sasuke, posiblemente desde niña, pero conocía sus rivales, a pesar de que sabía que el joven jamás las amaría a las demás, no podía simplemente irse con él. A diferencia de él, Naruto siempre había estado ahí, aunque después con la obsesión de hacerse notar, terminó por perder aquello que de verdad le importaba, al mes siguiente Sasuke se marchó y todo cambió. Fallos y más fallos. Si ella a lo mejor se hubiera dado cuenta de la soledad del moreno, si hubiera notado que el rubio sabía sus sentimientos referente al moreno... a lo mejor, todo podía ser diferente. Pero eran errores uno encima del otro, sin manera de deshacerse...
Era un bucle que jamás iba a terminar si nadie hacía algo, si alguien marcaba la diferencia, que alguien hiciera algo fuera de lo normal... alguien como ella.
Al final del bosque se encontraba la luz, posiblemente artificial, un fuego con troncos, prometiendo calor y protección a la lluvia. Conocía a Sasuke y sabía que el moreno se había caminando de punta a punta el bosque buscando un lugar, donde no le pillaran y donde ella le pudiera encontrar...
Aquel lugar donde Hinata cometió el error de salvárle la vida... un bucle de errores.
Y ese era Sasuke Uchiha.
