Gomenasai

9- Abandono:

Varios sentimientos inundaron su ser, desde la alegría hasta la rabia, de la tranquilidad a la angustia. Y todo aquel mar de sensaciones a consecuencias de unas dos palabras "Estoy embarazada" o que se podría traducir en "estamos embarazados" o también "Vas a ser papá" y un sin fin de palabras más, que hicieron que la cabeza de Sasuke estallara en mil pedazos. Podía huir, correr y correr hasta que las ideas se le aclararan en la cabeza, pero por mucho que quisiera, no podía dejar a su pequeña Hinata sola, desprotegida y embarazada. Casi de forma automática se acercó a ella y le colocó la mano en el estómago, algo que siempre le había parecido absurdo y sumamente cursi, pero tan sólo hacerlo sintió como su vida podía comenzar a cambiar. Por primera vez en años tuvo una idea de lo que sería su futuro si volvía a Konoha: Las batallar se acabarían, se dedicaría a enseñar, mientras su hermosa mujer le esperaría en casa y su hermoso retoños correrían a recibirlo. O más o menos así le gustaría que fuera, pero la imagen de su futuro si volvía ahí, era mucho diferente de la que el quería. Si volvía, posiblemente le someterían a un castigo y años de prisión, además de que su estimada Hinata quedaría marcada de por vida y posiblemente la repulsarían dentro de su misma familia, algo que jamás el desearía por ella. La amaba y quería lo mejor. Eso era un hecho.

A pesar de que la salud de Hinata había mejorado de forma considerada, ninguno de los dos deseaba salir de aquella cálida posada, y abandonar así a los dos tiernos ancianos. Que casi por error se habían enterado de que su único hijo había muerto en un accidente y que no les había dejado descendencia por lo que su familia se reducía a ellos dos. En parte por lástima y en parte por cariño se quedaron junto a ellos, creando así unos falsos lazos consanguineos haciendo una pequeña y cálida familia.

Aquella calma, tranquilidad y felicidad podría haber durado mucho más tiempo, pero una tarde todo cambió...

- Os deberías ir...-comentó el anciano casi con dolor.

- ¿eh?¿Por qué?- preguntó Hinata mientras bebía una taza de café caliente.

- Los de Konoha están aquí...-susurró el anciano. Sasuke que estaba leyendo una revista no muy lejos de Hinata se puso pálido y miró al anciano.- Si hijo, lo sé todo.

- Pero...yo..

- Tranquilo, no te temo. Sé que no eres malo, no eres un criminal...-sonrió.

Aquellas palabras bastaron parcialmente para tranquilizar a la futura madre, que observaba horrorizada aquella escena. En las últimas semanas que había pasado junto a Sasuke después de enterarse de que serían padres, comenzó a conocer otra faceta de Sasuke Uchiha, una que dentro de sus crímines siempre había dejado bastante claro. El amaba a la familia y jamás la lastimaba.

Siempre que algún crimen ocurría jamás las familias con niños pequeños estaban heridas, siempre intentaba mantener una cierta distancia a las familias grandes. A excepción de aquellas que con su existencia causarían más dolor. Ese detalle ella siempre lo había sabido, y hacía que amara cada día más a Sasuke, pero por el bien de su misión tenía que olvidarlo o evadirlo. Pero en ese momento, cuando sabía que una nueva vida estaba creciendo dentro de ella, en su cerebro no podía haber ni la posibilidad de matar a aquel hombre, que le miraba con ojos extremamente preocupados...

Esperaron a la noche, ocultos en su habitación, escuchando así toda la conversación de los ancianos con los enviados de Konoha. Hinata reconoció la voz de su prometido en la aldea, al igual la de su primo y amigos. Trago saliva asustada. Si ellos se enteraba que estaba en esa posada, junto a Sasuke y embarazada, sabía que su vida pacífica terminaría y aún peor, temía por la vida de su bebé. Se abrazó el vientre plano sintiendo que la vida de su hijo corría peligro. Sasuke observó eso, y comprendió que con la vida que tenía jamás haría feliz a Hinata, desde siempre lo había sabido, pero deseaba poder alargar su estancia junto a ella mucho más. Había hecho miles de ajustes en su vida por ella, esperando el momento que fuera capaz de atravesarle con un kunai, pero nunca pasaba, en el último intento había comprendido que por mucho que Hinata lo amara no lograría matarlo y más ahora, sabiendo los dos que iban a hacer padres...

La luna sonreían en lo alto del cielo, iluminando con suavidad la salida de Hinata y Sasuke de la posada de los ancianos amigables. Ella comenzó a caminar alejándose de la posada, mientras él se quedo delante de los ancianos, esperando alguna palabra o insulto. Pero lo que escuchó fue lo contrario...

- En el momento que entraste en nuestra posada... supimos quien eras...-murmuró el anciano.- pero vimos como tratabas a Hina, el amor, el cariño... como si fuera una pieza de cristal. Las atenciones... que le dabas...

- ...y comprendimos que un criminal jamás lograría tener la calidez que emanas tu cuando estas junto a ella.- continuó la anciana.- Amas a esa chica muchacho, hazte a la idea que ella jamas te abandonara.- suspiró la mujer.- Además, ahora no solo eres tu y ella.

Sin más los ancianos le tendieron una maleta con alimentos y ropas de abrigo, segundos después entraron a la posada cerrando las puertas y dejando claro que los dos se tenían que marchar de ahí. Sin mucha ceremonia Sasuke se colocó la maleta en la espalda y alcanzó a Hinata que le esperaba con una amplia sonrisa.

Una vez más su viaje comenzaba...

Su vientre había comenzado a hincharse, los síntomas del embarazo cada vez eran más notables y imparables, pero aun así los dos lo llevaban bien. Hinata lo llevaba bien, aguantaba los antojos y las escasa nauseas, además de que mantenía un buen ritmo de caminar y de dormir.

La mayoría del tiempo se pasaban en posadas, jamás más de dos días, como siempre habían hecho y si era necesario Hinata se quedaba un día más para descansar y Sasuke se marchaba a descansar a otro lugar, luego los dos quedaban en un punto y seguían su viaje. Por milagro los problemas con otros Ninjas o enviados de Konoha no lograban molestarlos ni privarles de seguir con su vida nómada. Por lo menos eso pensaban los dos hasta que el vientre de Hinata fue un poco más grande, impidiéndole así caminar mucho más rápido, retrasando cada día más su paso y haciendo así que los enviados de Konoha cada vez estuvieran más cerca de ellos...

- Puedo caminar...- murmuró ella una vez más mientras se ataba el zapato.

- ¿Enserio?- preguntó el mirando por la ventana.- Si ya ni te ves los pies..

- Es raro...-murmuró ella.

- ¿El qué?

- Si apenas estoy de cuatro meses... ¿Cómo es que estoy tan embarazada?

- No es raro...-musito.- comes mucho...

- Gracias por llamarme gorda.

La habitación se quedó en silencio después de las palabras de ella, segundos después los dos se comenzaron a reír a carcajadas, haciendo así que las lágrimas le salieran de los ojos, pero no de la alegría sino de la tristeza. Ambos sabían que su situación era difícil y que la única salida era la de siempre: Matarlo.

- Me niego...- zanjó ella ante la oferta no dicha.

- Entonces solo hay otra salida...

La otra opción no era la más agradable para ninguno de los dos, pero la más viable para ella y segura. Sin ninguna duda era mucho mejor que volver a Konoha con las manos vacías y encima embarazada, y mucho mejor que matar al padre de su bebé. Había una gran posibilidad de que el plan fallara, pero una posibilidad muy baja de que la pudieran encontrar... pero sin ninguna duda era la mejor.

La aldea era pequeña, acogedora y entre los aldeanos se respiraba confianza. Era la típica aldea que los secretos de todas las familias se llevarían a la tumba, por lo que entre las casas viejas podría vivir el más malvado criminal hasta el mismo ángel personalizado. Lugar perfecto para ella. Nadie sospecha de nadie y todos conviven en armonía. Su casa como habitantes numero 25 era una pequeña casita en lo alto de la colina; una habitación grande, un baño y una mesa cocina. Todo lo necesario para ella y para el bebé que traía en camino.

Dejaron los bolsos encima de la mesa polvorienta y comenzaron a limpiar la casa y quitar el polvo. Para cuando entró la noche los dos estaban sentados en la escalera del porche observando la noche totalmente oscura...

- Perdoname...-susurró Sasuke mientras le acariciaba el pelo.

- ¿Por?

- Por no quedarme contigo cuando pude, por no haberte atrapado cuando podía... y ser el criminal más buscado de Konoha.

- Eres mi criminal preferido...-susurró ella intentando animarle.- No tienes nada de que disculparte, no has hecho nada que merezca tanto odio...

- He matado...

- Yo hubiera hecho lo mismo...

A pesar de que los motivos de la carnicería de Sasuke siempre habían sido razonados, él no se sentía orgulloso por ello. Llevaba en su espalda litro de sangre derramada, lágrimas de gente que apenas ni conocía y el rencor de muchas aldeas. ¿Cómo podría mirar a la cara a su hijo de esa forma cuando naciera?¿Cómo explicarle a tu hijo porque el mundo te odia?¿Cómo?

Intento llenarse de valor para volver a mirarla y decirle aquello...

- Te amo...¿lo sabes?- ella asintió mientras las lágrimas se le desbordaran de los ojos.- Te amo y quiero que seas feliz...- le acarició la mejilla y se acercó a ella hasta darle un último beso lleno de pasión y de algo más...

Cuando sus labios se separaron Hinata se comenzó a sentir somñiolenta, al principio no entendía porque, pero después asumió que era el cansancio del día. Minutos después cayó dormida sobre el regazo de Sasuke. El sonrió y le acaricio la mejilla sonrosada, con cuidado la cargo y la adentró a la casa, la acostó en la cama y le arropó. Antes de abandonar la habitación agarró un papel y escribió una nota, la dejo encima de la mesa y se marchó, dejando totalmente sola a una Hinata inconsciente, sumida en un sueño de felicidad y de amor...

Hacía tiempo que estaba despierta, y sabía que aún era de noche, pero no se quería mover. Se sentía feliz, llena, alegre. Estiró la mano para poder encontrarse con su estimado Sasuke, pero su brazo cayó encima de la cama. Al lado suyo no estaba nadie, estaba vacío. Se irguió con fuerza de la cama y buscó al joven por toda la habitación, no encontró ni rastro de él tan sólo una nota en la mesa que con letras grandes ponía..

GOMENASAI...

Al acto unas voces muy conocidas la comenzaron a llamar...


Snif,Snif,Snif... si en el fondo (muy en el fondo) Sasuke es bueno ¿A que sí? Sinceramente me ha gustado el capitulo ¿A ti?

ciaooo~~