12- Posada:
El vestido le cubría por completo las piernas, haciendo que su paso fuera torpe e inseguro. Sentía que los músculos de las piernas le comenzaban a doler, sus pequeños luchaban dentro de su cuerpo con fuerza, pidiendo más espacio y no solamente espacio, sino salir. Estaba segura que rompería aguas en cualquier momento, con aquel vestido blanco, con aquella sensación de infelicidad y de mentira. No quería ver crecer a sus hijos en un ambiente donde no había amor, donde las mentiras se cubrían con otras mentiras, y que su supuesto padre jamás les aceptara totalmente. Sabía que Naruto le amaba más que cualquier persona, que sería eternamente feliz juntos y que envejecerían agarrados de la mano, sobre el porche de su casa al frente del campo, viendo a sus nietos correr. Era un final digno de admiración, pero ese no era su final.
A pesar del dolor de las contracciones, la difícil marcha con aquel vestido no se podía detener, no podía mirar atrás sabiendo que estaba dejando a un hombre maravilloso sobre el altar, también sabiendo que abandonaba toda una vida de comodidades y de felicidad. Pero aun así no podía. No quería ver su futuro así...
El bosque seguía siendo largo, espeso e interminable, dejo de correr cuando estuvo totalmente segura de haber dejado atrás el templo. Se recostó sobre un árbol y esperó a que las siguientes contracciones les invadieran el cuerpo, haciendo que su ansia de huir se escapara entre sus alaridos de dolor, pero aún así la fuerte determinación de no casarse con Naruto y buscar a Sasuke, era mucho más fuerte que cualquier otra cosa.
Cinco minutos estuvo acostada, hasta que volvió a levantarse y seguir corriendo hasta llegar a la linde del bosque. No estaba segura de donde debía ir, si llegaría antes de romper aguas y si ahí donde ella quería llegar estaría él, pero algo le decía que debía ir a aquel lugar. A la Posada donde su amor fue más fuerte que cualquier otra cosa...
"Te la quietaré, pero no hoy..."
Recordó con dolor las palabras de Sasuke, lo mucho que había sufrido cuando supo que ya había abandonado la casa, la sensación de desolación, de esperanza, de miedo... todo junto. En ese momento comprendió que por mucho que deseara ser feliz junto a sus hijos con Naruto, sería prácticamente imposible. Quería a Naruto, pero no lo amaba y ahí estaba la diferencia.
Era consciente también que llevaba unas horas corriendo, y que todo Konoha la estaría buscando y tenía la extraño presentimiento que ésta vez, Naruto no le iba a apoyar., después de todo lo estaba abandonado delante del altar. Una vez había elegido a Naruto en vez de a Sasuke, en ese momento no se había arrepentido, de dejarlo, sabía que el moreno estaba muy lejos de ella, que por mucho que le esperara él no regresaría, por lo que eligió a Naruto, él siempre se había mantenido cerca de ella... siempre. Pero en ese momento, no podía dejar de pensar que si subía al altar, si se casaba con Naruto, de esa forma... estaría renunciando a Sasuke, a su amor... a su vida juntos. A pesar de que estaba segura que el moreno cumpliría su palabra de irla a buscar, todo sería muy distinto... en parte estaba segura que iría con él, pero ya no sería lo mismo... jamás sería lo mismo.
Ahora tenía la oportunidad de cambiarlo todo, ser ella quien tomara las decisiones y no dar marcha atrás. No tenia intención de acabar con la vida del padre de sus hijos, tampoco encadenarlo a una aldea donde lo mirarían de reojo y con odio... no podía permitirle eso. Pero, para ellos dos... había una salida, un camino mucho mejor... un lugar donde tenían un sitio donde volver y que les estarían esperando... en la posada de los viejos. Ese... era su hogar.
- ¡No te marches!- gritó una voz atrás de ella. Giró para encontrarse con Naruto, con su traje negro y su corbata de color naranja, a su lado Neiji y un poco más atrás corría Kiba.- ¡Por favor Hinata!- pidió Naruto.- Por favor... no te marches.
Se iba a marchar, no le importaba el lamento de Naruto, no quería pensar en la felicidad de los demás, no quería cometer otro error en su vida. Pero a pesar de todos esos deseos dentro de su cuerpo, un mal superior a ella y a todo le comenzó a cubrir todo el cuerpo, poco a poco fue perdiendo el conocimiento hasta caer desmayada en los brazos de Naruto.
Al abrir los ojos se encontraba en el hospital de Konoha, aún sentía a sus hijos dentro de ella, moviéndose de forma molesta y ante todo escuchaba los dos corazoncitos de ellos latir, con tranquilidad... como pequeñas mariposas. Sonrió aliviada y comenzó a observar su entorno.
Estaba sola, algo que apreciaba desde lo más hondo de su corazón, sabía que cuando la habitación se volviera a llenar de personas, debería dar una explicación de su fuga y estaba del todo segura, que a nadie le gustaría oír la verdad, ademas de que ella no quería mentir más.
- Ya basta de mentiras...-afirmó mientras acariciaba su barriga.
- ¿Qué mentiras?- preguntó una voz musical y conocida.
- ¡Kushina!
- Me alegra que te hayas contentando ante mi presencia...-sonrió la mujer mientras tomaba asiento al lado de ella y le ayudaba a erguirse.- El doctor dice que estás bien, y que tus bebés también. Que al parecer casi tienes un aborto... por nervios.-agrego y le clavó la mirada.
Algo en el rostro de su futura suegra le hizo ablandar el corazón, romper esa máscara de indiferencia y de mentiras. Antes de poder hablar comenzó a llorar, derramó amargas lágrimas una tras otra, sin importar que las personas que podrían estar a fuera les preocupara. No podía parar, quería quitarse aquel fuerte dolor del pecho, quería que la escucharan sin ser juzgada, quería volver a ser feliz, quería pasear por su ciudad al lado de la persona que amaba. Deseaba desde el fondo de su corazón que jamás Sasuke se hubiera marchado, que jamás Itachi hubiera arrasado con su propia familia, que Sasuke no se hubiera pasado al lado oscuro de la fuerza... porque si todo eso no hubiera ocurrido... ella estaría con él, sin dudarlo... sin ser presionada, sin sufrir... sin mentiras que dolían.
- Yo...yo...amo...amo... amo...a...a..-intentaba terminar las palabras, pero no le salían de los labios.
- Lo sé...-suspiró ella.
- ¿Eh?- gimió y la miró sorprendida mientras las lágrimas seguían saliendo de sus ojos. - ¿Cómo?
- Estás sufriendo, desde que llegaste de tu misión... se te veía infeliz.- comento mientras le sujetaba la mano.- Siento como te duele el alma... incluso siento que te duele estar con mi hijo...
- Yo...
- No intentes disculparte ni darme explicaciones, yo me lo imaginaba desde un principio ¿sabes? Sabía lo muy enamorada que estabas de Sasuke durante mucho tiempo, también que luego amaste a mi hijo... pero Sasuke te robo el corazón. Y el estúpido de mi hijo se dio cuenta de que también te amaba demasiado tarde...
No pudo seguir hablando, tan sólo escuchaba su historia tras los labios de otra persona, como todos sus pensamientos iban tomando forma y se iban volviendo aún más reales, como sus escusas eran tan traslúcidas como el agua y como su dolor era mucho más visible que cualquier color. Era doloroso como aquella mujer le leía entera, como le había desnudado sin apenas ella darse cuenta...
No podía agregar nada más, ya que lo que quería hacer era tan evidente para ella como para la otra mujer.
- No quiero estar aquí...-confesó después de un largo rato del silencio.- no me importa ser odiada por mis padres... no me importa mientras este con Sasuke...
Entonces... ¿A que esperas?- los ojos de Hinata se abrieron de par en par.- Se puede decir que... mi hijo te ha estado ocultando información...
- ¿Eh?¿Qué quieres decir?
Sasuke ya no es buscado por Konoha, ya ha cumplido por sus pecados. Las palabras de Kushina revoloteaba por su cabeza mientras se había paso entre las ramas de los árboles, mientras sujetaba su barriga con delicadeza y firmeza para evitar que cualquier movimiento brusco pudiera causarle un aborto que nadie pudiera detener. Sabía que la pequeña nota que había dejado en la cama del hospital no justificaba nada, pero tampoco podía quedarse quieta sabiendo la verdad. Sabiendo que quizás su final feliz podía ocurrir...
Sasuke ya no era perseguido, era un hombre más. Era todo lo que ella podía desear, nada más que eso. Siguió corriendo de aquella manera, atravesando el bosque hasta llegar a un descampado.
No estaba segura de como llegaría a la posada, pero no podía perder el tiempo.
Los días iban pasando y poco a poco se estaba acercando al lugar deseado, reconocía todo los puestos donde había estado, recordaba cada pequeño detalle de donde había pisado y lo que había pasado justo después. Por la noche llegó al bosque que conducía a la posada de los ancianos. Sonrió aliviada y dejo de correr para comenzar a caminar. En ese momento mojo totalmente sus bragas
… había roto aguas.
Sola en el bosque.
Eme aquí, un domingo si... lo sé... por motivos de tiempo no pude subir el viernes y el sabado, además de un cansancio sobrehumano... esto de trabajar es duro -_-U en fin, subi el capi y me gusto. Espero que les haya gustado.
RUKIA-CC: Me gusto la idea de las Posada ¿Que te parece? =D gracias nuevamente, fue una iluminación.
Gracias nuevamente por los reviews, son un sumo y gran apoyo for me, y en fin espero que les haya gustado.
ciaooo~~
