Las formas de la sinceridad.
Escrito por: Kakiyu-chan.
Capítulo -3 Confianza
El dolor en su cabeza era cada vez más fuerte...ya no aguantaba más, su cuerpo no aguantaba más.
Otra vez lo mismo. Otra vez sus sentidos realizaban la acción de despertar, pero esta vez era menos cansado.
Sus ojos se fueron abriendo poco a poco. ¿Qué pasaba? Se había dormido. ¿Cuando? No lo recordaba.
- ¿Anna?
Oyó una voz lejana. ¿Una voz lejana? Ahora si lo recordaba, recordaba su estado de entonces. Su vista borrosa, las voces, un objeto rompiéndose, el dolor de sus piernas al caer contra el suelo, ese maldito calor que le punzaba la cabeza y también...el tacto de unos fuertes brazos agarrándola. Era extraño, esos brazos ya la habían cogido antes.
Parpadeó un par de veces, se refregó un poco los ojos y ladeó un poco la cabeza.
-Yoh?...
-¿Te encuentras mejor?- preguntó. Estaba sentado al lado derecho del futón donde estaba Anna.
La itako se sentó y miró a su alrededor. Estaba en su habitación, la que le fue asignada cuando comenzó a vivir con los Asakura. Tan espaciosa y soleada como siempre, estaba igual que como la dejó la última vez.
Se fijó en sus maletas, al parecer Tamao ya le había ordenado toda su ropa y sus cosas. También se fijó en que en solo estaban ella y Yoh.
Se llevó un mano a su cabeza intentando recordar algo más y al hacerlo sintió algo de vergüenza por desmayarse delante de esos presentes, hubiera sido aún peor si su sensei hubiera estado también ahí, aunque seguramente ya lo sabría, ahora recordaba que el señor Yohmei le había dicho que ella la esperaba, tendría que levantarse y pedirle perdón.
-A donde vas? -preguntó él, viendo que quería levantarse.
- No tiene ningún sentido para que me quede en la cama. Ya estoy mejor.- intentó levantarse, pero una mano en su hombro se lo impidió- ¿Qué haces?
-La abuela ha dicho que es mejor que te quedes en la cama- explicó -Además te ha pasado lo mismo en el coche, mejor que descanses. Te debe de haber sentado mal el viaje.
Anna desvió la mirada. El viaje no tenía nada que ver, ya le había pasado lo mismo un par de veces algunos días atrás, sólo que esta vez esas sensaciones de dolor no eran tan fuertes y además eran pasajeras. Pero se calló. No quería decir, ella podía cuidarse sola, no era débil. No, no lo era...
-Vas a quedar ahí para siempre?- preguntó ella. Lo cierto es que el hecho de que estuviera sola con su prometido demostrándole preocupación le comenzaba a poner cada vez más nerviosa.
-eh? Bueno...yo...- se llevó una mano a su cabeza-
-He dicho que estoy bien- dijo tajantemente.
Yoh la miró y suspiró silenciosamente, conociendo a la sacerdotisa esas palabras querían decir que se fuera, pero esa vez no le hizo caso. Habían cosas que explicar y decir.
-Anna, respóndeme una cosa. En el coche no estabas dormida ¿verdad? Por la expresión que tenías parecía que sufrieras -la chica abrió más los ojos- Te habías desmayado, y deduzco que no debió de ser la primera vez, no parecías muy estable estos días y...
-Vete...- susurró, no quería oír más. Giró la cabeza desviando la mirada a para que él no la viera, ni ella a él a los ojos.
- Y está claro que te pasa algo- prosiguió ignorando las palabras de ella, estaba dispuesto ha ser escuchado- ...Si te pasa algo sabes que puedes decírmelo...yo...
- ...Vete de mi habitación Yoh- susurró ahora algo más fuerte.
-No. -dijo decididamente. Ambos guardaron unos minutos. Anna seguía sin enseñar su rostro, como queriendo esconder algo. Yoh seguía serio y con la mirada decidida. Con mucho valor, deslizó lentamente su mano por el futón de Anna hasta rozar la mano de ella, y con más valor la colocó encima de ella, apretando suavemente sus dedos.- Confía en mí Anna.
El corazón de Anna dio un vuelco, apenas se habían rozado siquiera y ahora podía sentir su mano, que la apretaba suavemente contra la suya. Por qué mostraba tanta preocupación?. Acaso es por que ella daba la sensación de ser débil?
-No soy débil- pensó- No soy débil. No, no lo soy-su voz mental sonaba muy entrecortada, quería negar esa palabra, que no era débil, que no necesitaba esos cuidados para sentirse mejor. Inevitablemente, separó bruscamente sus manos y sus ojos ensombrecieron ahora más que nunca deseaba no ver a Yoh a la cara, si débil era lo que mostraba.
- ¡¡¡Márchate ahora de mi habitación Yoh, no pienso repetirlo más!
-¡¡Demonios Anna! -gritó intentando mantener la paciencia, si así lo iba a escuchar lo haría. Colocó sus manos en los hombros de la chica e hizo algo de fuerza para girarla y obligándola a verle a los ojos- ¡¡CONFÍA EN MÍ!
Los ojos de la itako se abrieron de par en par, tanto que hasta los ojos del Shaman se reflejaban en ellos "Confía en mí" esas tres palabras hacían eco en su cabeza o mejor dicho en su corazón, el cuál latía cada vez más fuerte.
¡Pues claro que confiaba en él! ¡Siempre lo había hecho y siempre lo haría! Más de una vez había dicho que creía en él. En cada una de sus luchas confiaba en sus victorias y en sus sueños...pero esto era diferente...Si...tenía que admitirlo.
No le confiaba todo su ser, este era un claro ejemplo: sus preocupaciones y temores.
Pero...ella era una Itako, y una de sus obligaciones era no dejarse vencer por sus miedos, y lo más importante era que no quería preocupar a su prometido
La serenidad volvió a sus ojos, bajando un poco la mirada a su mano agarrada por Yoh. Apartó con delicadeza su mano y antes de que él dijera algo cogió con la misma delicadeza la mano de Yoh con sus dos manos y se las llevó al pecho.
Ahora era el turno de Yoh de sonrojarse, sus mejillas ardieron y sus sorpresivos ojos miraron la cara algo apenada de su prometida. Se sintió mal por eso e intentó disculparse..
-Yo A...Annita lo siento, no quería...
-Tontito... yo siempre voy a confiar en ti- le regaló una pequeña sonrisa- y eres más tonto por no creerlo...Además con esa cara- le cogió del mentón- Como podría desconfiar- se burló.
Yoh parpadeó y sonrió sonrojado mirando para abajo rascándose la cabeza con su mano libre. Lo otra la quería dejar ahí para siempre...si pudiera. Le encantaba esa suavidad. En ese instante recordó ese momento en el coche, cuando la abrazó...por alguna razón quiso repetirlo, pero se contuvo. No quería acabar en el futón también. La voz de Anna le despertó.
-Ahora haz el favor de irte que quiero descansar -dijo soltando su mano y desviando sus ojos.
Se levantó pesadamente y caminó hacia la salida. Miró por última vez a Anna, que miraba por la ventana que daba a los bosques de Izumo, y salió.
Volvió a suspirar, ahora más profundamente y se encaminó a su habitación la cuál no estaba muy lejos de la de la Itako. Cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella deslizándose hasta sentarse en el suelo.
Era uno de esos momentos en los que deseaba tener más comunicación con ella. Ya que indirectamente había cambiado de tema. Le alegró su confianza en él, pero o podía evitar pensar en ciertas dudas.
¿Por qué nunca le decía lo que le preocupaba?
Sabía que le ocultaba algo, y ese algo tenía que ver con lo que le pasaba. Era cierto que su relación no avanzó de las miradas frías, de la actitud de general y de cruzarse tan solo unas palabras. Pero le gustaba su compañía. A pesar de que ellos se hubieran conocido a base de un compromiso eso no impedía una preocupación y un cariño mutuo, pero ese cariño siempre pasaba por desapercibido. Cosa de la cuál comenzaba a pensar que quizá fuera mejor cambiar de opinión en eso...pero...
-Auch! -se quejó Yoh. Su abuela abrió la puerta corrediza mientras el estaba pensando, como estaba apoyado en ella su cabeza cayó al suelo. Alzó la mirada y encontró la de su abuela (mejor dicho sus gafas negras), como siempre tenía una expresión seria, más incluso que la de su prometida, le pidió que lo siguiera a la sala principal y los dos se encaminaron a ella.
Sala principal
Tamao les sirvió a cada uno de los presenten una taza de té verde y se marchó a hacer sus quehaceres.
Arrodillados en el piso, frente a una mesa con el té, estaban los líderes Asakura tomándolo como era de su costumbre, sentados en frente de Yoh y Manta los cuales solo dieron un pequeño sorbo y después esperaron con paciencia las palabras que querían decirles los ancianos.
Kino tomó un último sorbo y dejó el té en la mesa con expresión seria.
-No me andaré con rodeos Yoh- habló directamente- Es sobre Anna.
Tragó el nudo que se formaba en su garganta cada vez que hablaba seriamente con sus abuelos y se atinó a preguntar.
-O...Ocurre algo?
-No se encuentra bien- contestó su abuelo. (N/a: Eso salta a la vista)
-Si, ya lo veo pero...ahora ya se encuentra mejor, ¿no?
-...Habéis notado algo raro en ella?- peguntó la abuela.
-Pueeeess...-Manta e Yoh se llevaron la mano al mentón pensando al mismo tiempo.
-Se da duchas cada vez más seguido- (Yoh)
-Come doble ración de todo lo que come...el otro día no dejó nada en la nevera.- (Manta)
-Últimamente siente mucho calor por muy fría que esté la temperatura.
-Duerme más de lo normal.
-Se le nota decaída.
-Y su respiración suele ser agitada.
-Demasiado pálida.
-A veces su cara se vuelve casi como la de Yoh después de un entrenamiento.
-Y le molesta todo.
-...Yoh...eso es normal.
Una gota grande apareció en las cabezas de los ancianos.
-Pero...-intentó hablar Yohmei.
-¡Sabéis eso y en cambio no hacéis nada!- gritó Kino enfadada por la impresión.
-Es que si decimos algo nos pega- dijeron Yoh y Manta al unísono con cascaditas en los ojos.
Yohmei suspiró, y los dos ancianos pensaron al mismo tiempo que así era Anna. Kino lo comprendió y prosiguió.
-Pues que sepáis- dijo cansada- que "todo eso" es a causa de algo.
-Tiene algo que ver con sus desmayos?- preguntó Manta.
Yomei asintió.
- Anna me contó que tenías pensado ir de vacaciones ¿Sabes por que quiso venir a Izumo?
Yoh negó frenéticamente con la cabeza.
-Fácil...Por que no aguantaba más...su cuerpo ya no aguanta más
Habitación de Anna
Dormía placidamente. O al menos fingía. Solo tenía los ojos cerrados intentando conciliar el sueño, pero nada. No podía, dentro de ella corrían nervios y más nervios.
Después de que Yoh se fuera a su habitación Kino entró en la de ella y hablaron unos minutos. Ahora ya no tenía dudas, sabía lo que le pasaba, el porqué ese malestar insoportable y esa debilidad en su cuerpo. Y esa la vergüenza que le causaba saber que fue por su culpa.
Su sensei no le dijo nada, solo que tenía que decírselo a Yoh. Nada más.
Los ojos de los dos jóvenes se abrieron de par en par tras las últimas palabras de la líder Asakura. Tan solo habían pasado un para de minutos desde que las dijo, aún estaban asimilando en su cerebro la situación, mientras que los ancianos no se disponían a decir nada, esperando la reacción de alguno de los presentes.
-Que ha perdido parte...?
-...de su energía vital?
Los ancianos se miraron e interiormente decidieron quién debió hablar primero. La voz de Yohmei fue la elegida.
-Para todos los humanos Yoh, la energía para el cuerpo y el alma es lo más importante, e imagínate para nosotros que somos shamanes y hemos recibido un entrenamiento para "agrandar" nuestro cuerpo para compartirla con lo espiritual y las esencias. Una persona normal no podría soportar lo que para nosotros es simple. Pero...-la seriedad creció en su mirada-...si un shaman excede demasiado su cuerpo...tanto su energía shamánica como la energía de humano...
-...Acaba por consumirse poco a poco...-acabó Kino con dureza.
-¡¡Espera, estáis diciendo que Anna...!- exclamó Yoh alterado, pegando fuerte sus manos contra la mesa.
-Anna...- preocupación se podía notar en la voz de Manta, pero igualmente no podía articular palabra.
-Si...-dijo en su suspiro- poco a poco Anna...está perdiendo fuerza ...
Sus ojos se abrieron repentinamente, se sentó en el futón y se abrazó así misma. Sentía un dolor, un dolor muy grande y agudo en su pecho e intentaba abrazarse con fuerza intentando hacer esfuerzos para aguantar el dolor. Sudor fría recorría su frente y su sien. Porque ahora era eso. Frío. No era ese calor insoportable aún más que la fiebre...no...era frío.
Sentía como si algo se fuera de ella lentamente, algo que la abandonaba sin que ella pudiera impedirlo. Se volvió a acostar en el futón aún abrazándose y tapándose con la manta, su respiración era cada vez más agitada y rápida.
Y todo eso por...
RAAAAS!. La puerta corrediza se abrió.
Giró la cabeza y se tapó aún más para disimular sus dolores y sus respiraciones. Pero lo que no pudo evitar era abrir sorpresivamente sus ojos por el visitante.
-Yoh?- preguntó.
Fin del capítulo 3
Continuará...
Notas de Kakiyu-chan
¿No lo dije verdad? Aquí tienen (bueno, siguen teniendo) 15 años.
No sabría como explicar lo de la energía, ya que parece sacado de algo espiritual y eso...pero es que la serie va de espíritus! Además como así mismo lo ha explicado Yohmei al ser Shamanes tienen una energía para los poderes shamánicos pero si la usas toda caes rendido, pero si traspasas los límites puede tener peores consecuencias.
En realidad tengo una prima que es corredora que me a explicado "algo" de eso y yo aquí lo he puesto a mí manera. Muchos deportistas acaban en hospitales y eso un familiar mío también deportista casi acabó en él por el enorme cansancio.
Pero...(música de suspense) en cuanto al fic...(poom pomm) ¡Hay otra razón por la que Anna sufre! ¡Una razón que le obliga a pasar por esto!
Pero no pasa nada, todo irá bien (Hala! ¿Y esa frase). De hechooo este capi estaba tan largo que tuve que cortarlo porque había una escena que quería poner, pero me pasé de tantas palabras y nada...pero diré el título.
Capitulo 4: ¿Un beso de despedida?
HAAAAAAAAAAALAAAAAAAAAAAAA! ejem, ejem...pues / eso...
Agradecimientos a:
StArFiRe-YuMi , que le agradezco su apoyo y a la que espero de TODO corazón no haberla decepcionado.
(Ah! por cierto en eso de los RR no me había dado cuento repito que soy novata, ya lo he cambiado)
akari-aoi: A la que también deseo no haberla disgustado y saber que me desea suerte.
Xhela: Lo que me gusta oírte decir que va bien este fic!
Itako Usui: Prometo leer tu fic ¡Prometido! Por ahora solo había leído dos. Arigatô!
Dejen un review para darme sus opiniones, comentarios, criticas, sugerencias...
Domo arigato gozaimasu por leer el fic.
Ja-matta!
