AVISO: Contiene palabras anatomicamente correctas, así que si eres sensible... pues perdón. Soy muy científica (¡MENTIRA!) que más, que más... ¡AH! Posiblemente lo que leas en una parte no sea totalmente cierto, quizás, pero no muy poco probable. Pero esto es ficción así que me emocioné un poquito.

Bueno, sin más les dejo con el capitulo. Los agradecimientos abajo =D

Gomenasai

13- Felicidad:

Siempre había tenido claro como le gustaría que fuera su parto, incluso antes de estar embarazada. Era simplemente una realidad que quería y sabía que lo iba a tener así. Pero en esos momentos, sintiendo como su vagina se iba dilatando poco a poco, como sentía que el cráneo de su hijo iba saliendo poco a poco y los continuos dolores que comenzaban desde su cadera y le subían hasta la columna, todo su plan pre-maternal no había servido para nada. No necesitaba a alguien que le ayudara a dar a luz, ya que es algo que el mismo cuerpo hace sin problema. Aunque en ese momento, sola, en la penúmbre de la noche, con la brisa agitando fuerte y los aullidos de los lobos... quería estar acompañada. Era el momento más feliz de su vida, iba a tener, no, estaba teniendo a sus hijos y la única cosa que tenía en la cabeza era que quería estar con alguien. Quería que alguien le sujetara de la mano, que le secara el sudor de la cara y le dijera que sus bebés iban a nacer bien. Quería tener unas mantitas para cubrir el cuerpesito desnudo de sus hijos, pero no tenía. Grito cuando la contracción le vibro por todo el cuerpo y al acto su primogénito salió disparado de dentro de ella. Jadeo mientras como podía sujetaba a su bebé entre brazos, con el cordón umbilical aún pendiendo del ombligo de su bebé: De su niño. Sonrió y lo abrazo, deseando darle todo el calor de su cuerpo. Quiso respirar pero la siguiente contractura volvió... y todo comenzó de nuevo.

Las pelvis, la vagina y todo su ser le dolía. Sentía que dentro de ella algo se estaba desgarrando, no entendía como podía caminar, medio muerta medio viva, con sus hijos entre sus brazos. Cubiertos con el jersey que ella tenía, y protegido por sus grandes y generosos pechos. Jadeaba del cansancio y pensaba que no podría más cuando vislumbro una luz, no muy lejos de ahí. Con sus últimas fuerzas corrió hasta llegar al lugar donde fue feliz...

Al llegar a la puerta tocó el timbre y al acto que se abrió una anciana sonrió con alegría, pero su rostro se volvió pálido al verla, poco tiempo después ella estuvo apunto de caer al suelo, pero gracias a la ayuda de unos brazos fuertes, cálidos y amables salvó su vida y la de sus hijos.

Cuando abrió los ojos sintió que había pasado una eternidad desde que los había cerrados. Miró al techo blanco y así acostada estuvo un rato hasta que recordó se levantó de forma brusca, pero no le dolió nada. Miró a los lados hasta encontrar una corral de color rojo y azul, dentro de ahí se encontraban dos bebés, dormiditos felizmente y con una ropita adecuada para su sexo. A la derecha se encontraba un niño, vestido con un pijamito entero de color verde, piel sonrosada, con cuatro o cinco pelos de un oscuro negro y a su lado, una niña, sonrosada y con un pijamito de color amarillo, pelito azulado y aspecto tranquilo. No pudo contener las lágrimas y se echo a hecho a llorar. Fue el llanto más largo, profundo y desgarrador que nunca había tenido. No lloraba de tristeza, lloraba de alivio, de felicidad... de tranquilidad. Había cumplido su meta... había llegado a la Posada. Ahora... tan solo tenía que esperar. Aunque no sabía durante cuanto tiempo, pero estaría ahí.

Se paso un largo rato contemplado el sueño de sus hijos, la niña dormía tranquila, pero de vez en cuando pegaba unas pataletas y golpeaba a su hermano, que terminaba lloriqueando unos segundos para luego devolverle el golpe a su hermana. Sonreía siempre que sus bebes hacían un cambio, no importaba lo pequeño que fuera... simplemente era feliz.

- ¿Ya sabes que nombre le vas a poner?- preguntó una voz desconocida y curiosa en el marco de la puerta.

- Pues no...-susurró Hinata sin mirar mucho, luego levantó la vista y jadeo al ver al joven.

Era un chico unos años mayor que ella, de pelo rojo sangre, ojos tranquilos, muy alto y sexy. Ya que solo tenía la parte de abajo y se podía ver su cuerpo bien formado y chocolateado. Hinata avergonzada por aquella imagen pervertida volvió a mirar a sus hijos.

- Me llamo Sasori.- comento el intruso.- Tu debes de ser Hinata ¿a que si?- ella le miró otra vez y volvió a bajar la cabeza avergonzada.- Se quien eres, porque mi madre es una maruja... y no para de hablarme de ti, de tu historia y cuando llegaste ayer casi muerta... casi matas a mi madre.

- Lo siento... yo.

- Tranquila mujer, no pasa nada.- sonrió de forma amigable, entró a la habitación y se sentó al lado de ella.- Seguro que Sasuke viene, confía en él.

A pesar de que confiaba en él ciegamente, tenía la fe de que volvería a por ella, por eso se había marchado a la posada, el único lugar donde fueron realmente felices. El único lugar donde les conecta de un mundo paralelo de la realidad. Pero después del parto, la sensación de soledad y la garantía de que podía cuidar de sus hijos ella sola, comenzó a perder la fe en el. Pero cuando Sasori, un total desconocido, le pidió que tuviera fe. No pudo mentirse más. Le necesitaba tanto, le extrañaba tanto que pensaba que en algún lugar del camino había dejado la parte de su corazón que amaba a Sasuke, y tan sólo había quedado la parte de su corazón que amaba a sus hijos. Ese amor, era capaz de hacerla vivir y ser feliz. Lo único.

Al tercer día de descanso completo ya se pudo levantar de la cama, pasear con un cochesito que los ancianos-abuelos habían comprado para sus nietos. Sonreía y era feliz siendo madre, aunque muchas tardes, cuando sus bebés dormían sus dos horas habituales observaba la puerta esperando a que Sasuke llegara, pero en el momento que su hijo o hija lloraba, se levantaba y iba a hacer su trabajo como madre. Y así cada día, repetía lo mismo.

Sus bebés seguían sin tener nombre, una noche se encontraba ella observando a sus bebés que estaban con los ojos abiertos, moviendo los bracitos y lloriqueando cuando no la veía, pensó que era hora de ponerles un nombre...

- A ti te puedo llamar...,hmmm A..-antes de poder decir nada la ventana de su habitación dio un fuerte golpe y las cortinas comenzaron a volar al son del viento. Estaba apunto de levantarse, cuando unas piernas, seguido de unos brazos y una cabeza asomaron.

- Hikari... estaría bien. - comentó el intruso con la voz jadeante.- Es bonito.. ¿no?

Había perdido la cuenta de los días y meses que habían pasado desde que el sujeto se marcho de su pequeña casita, de cuan doloroso había sido su marcha, y lo mucho que le odiaría e insultaría cuando volviera a verlo. Pero en ese momento, lo vio y casi no lo reconoció. Antes salieron sus lágrimas, sus gemidos y después comprendió quien era...

- Estúpido...-gimoteo una y otra vez.- Te odio, eres estúpido...-repetía.

- Lo se...- se acercó a ella y le abrazo.

La calidez del pecho de Sasuke, la ternura de sus palabras, su aroma. Todo. Era él. Era su novio, el padre de sus hijos. Su vida. Lloró y lloró hasta que las lágrimas no salieron de sus ojos. Intentó insultarlo más, matarlo y asesinarlo, pero tan sólo podía amarlo una y otra vez, quedarse pegada a él día y noche, no dormir, no comer, no salir de la habitación. Tan sólo quería estar junto a él y sus hijos. Todos aquellos sentimientos, ideas y deseos ocurrieron en el momento que él se separo de ella para sentarse a su lado.

- ¿Entonces, Hikari?- preguntó mientras miraba a su hija, con una ropita amarilla. Sonrió con ternura y la sujeto en brazos.- Hola, soy papi.

- Si, ya volvió.- gimoteó Hinata. El niño sin nombre comenzó a llorar, ella lo sujeto y pensó un nombre.- Hikaru.

- Hola Hikaru...-saludó Sasuke mientras le daba un besito en su pequeña frente.

Los días iban pasando, tanto Sasori como Sasuke se hicieron amigos inseparables, aunque conocía los gustos del hijo de los propietarios, aún así se llevaban como hermanos. Hinata aprendía de Ritsuko como cuidar a sus hijos – que era la anciana- y de mientras Hiroto – el anciano- informaba de los conflictos en Konoha tras la huida de Hinata. Ninguno de los recién padres le importaba en absoluta aquello que su padre adoptivo les contaba. Simplemente eran felices, y querían seguir alargando su felicidad. Hasta que no se podía más, aún faltaba un episodio que resolver: Sasuke era un asesino.

- Te amo...- le dijo Hinata a Sasuke mientras amamantaba a Hikaru y el le daba el biberon a Hikari.

- Y yo también.

- Cuéntamelo...-pidió ella.- ¿Qué has hecho?- Sasuke suspiró, se sentó al lado de Hinata y sonrió.

- Volví a Konoha..-ella gimió al escuchar eso, estuvo segura que la leche se le cortó del pecho, ya que Hikaru gruñó molesto.- y hable con Tsudane, evidentemente lo hice de una forma bastante poco habitual... - sonrió.- entré a su casa, por la ventana...como hice contigo.

- Eso es muy pervertido...-gruño.

- Es divertido. Pero...-prosiguió con la explicación.- ella ya lo sabía, había dejado huellas de mi presencia en la aldea, así que estaba seguro de que estaría alerta. Por lo que me fue fácil entrar por su ventana. - explico con calma.- Me confesé, conté todo lo que he hecho, le informé de toda mi marcha y mis ataques, incluso le dije el número de victimas que tuve en todos los lugares.

- ¿Y?

- No soy un Santo, he matado a gente inocente... ¿lo sabes no?

- Tendrías tus motivos...-susurró ella mientras se guardaba el pecho en el sujetador y colocaba a Hikaru en forma de sacarle los gases.- y ya sabes que te amo aun con toda esa sangre en las manos...

- Lo se, pero el motivo que fui a Konoha en simplemente para dejarle claro una cosa a alguien...

A decir verdad, ella no estaba prestando atención a lo que decía Sasuke. Conocía todos los motivos de sus ataques, la razón y su fin. Era cierto que eran crueles y ruines, pero él lo tenía que hacer. No llegó a matar a tanta gente como su hermano, pero en cierto modo era tan justificado como lo de Itachi. Y ella lo entendía, por lo que le pudiera decir sobre la conversación con Tsudane no tendría mucho significado para ella. Si volvían a la aldea sería un problema, pasaría mucho tiempo antes que todos pudieran volver a confiar en Sasuke y por muy cruel que pareciera, ella no quería volver. No tenía nada ahí que le atara lo suficiente para regresar, no había nada en aquel lugar por el cual luchar. Lo había descubierto en el día del parto. Desde siempre todo el mundo, sabía que ella amaba a Sasuke, que se había ido por el, que sus bebes no eran de Naruto. Y todo lo montado era tan sólo un parapent, intentar mantener una imagen, intentar formar una familia con cimientos de mentira. Lo mejor que había hecho era marcharse y no se arrepentía. Por lo que cuando Sasuke comentó que volvió a Konoha para hablar con alguien fue una mala señal. Muy mala.

- ¿Con quien fuiste a hablar?- pregunto ella de forma dudosa.

- Con tu padre.

CONTINUARÁ...


El final a quedado chachi ¿a que si? Lo de continuará me gusta mucho. GRACIAS POR LLEGAR AQUÍ, eso quiere decir que mis palabras anatomicamente hablando no te han impedido seguir leyendo. Eso es bueno.

AGRADECIMIENTOS:

Maribelteka: Oh! Que tierna que eres. GRACIAS Y MIL GRACIAS. De verdad me alegro mucho y emocionó tu pasión por mi fic, que encanta que te haya encantado (viva la redundancia) y respecto a lo de ponerlo en generales (o algo así) la verdad es que no se como se hace, simplemente lo pongo como lo hago en mis otros fics, así que si eso miraré haber que puedo hacer. ¡Nuevamente MIL gracias!

Rukia-CC: He aquí tu respuesta, porque Sasuke no es más buscado. Realmente quería ponerlo como si jamás hubiera roto un plato, pero bueno, ha matado a gente y be, tengo que ponerlo como algo maloso. Pero es que es taaan tierno. Ya me lo imagino ahí hablando a sus bebes. Seguro que se le cae la baba. Creo que haré un dibujito de esta escena tan tierna. =D Y sip, me quedé con lo de la Posada, fue muy iluminador. GRACIAS por tu gran aporte y apoyo. Espero que te siga gustando.

AnlOrDmnMty21: Aquí ya tienes la conti, y si... también lo dejé en suspenso. Soy malosa. Pero esta bien, si te dan todo ya... no se hace interesante. No se, eso creo yo. GRACIAS por el apoyo. =D

Por cierto, si hay errores en los nick... disculpen mi fallo. Son las 0:12 de la noche, he llegado del trabajo y instituto y mis cualidades observativas (eso no existe. Bueno, ahora si) estan un poco nulas. Pero que conste que lo intento.

Nuevamente un millon de veces GRACIAS, realmente me alegra que les esté gustado el fic. Espero que este capi les guste más o lo mismo que los demás.

BUENAS NOCHES.

SER FELICES.

=D