Inuyasha y compañía no me pertenece

/ / / / cambio de escena el mismo día.

& & & & cambio de día


Ya eran las 13:31, los padres venían a recoger a sus hijos con grandes sonrisas. Se fueron todos menos uno, el pequeño Shippo de 3 añitos y medio, era pelirrojo y de ojos verdes.

- quielo a mi mamaaaaaaaaaá - pedía el pequeño llorando. Kagome se puso de cuclillas y lo abrazó suavemente - tranquilo pequeño, mami viene ahora, y le podrás enseñar ese dibujo tan bonito que hiciste en clase, ¿si? - el pequeño asintió apenado.

Unos minutos más tardes aparece una pareja corriendo.

- oh disculpeme por llegar tan tarde, había un atasco increíble, perdone – dijo una hermosa mujer peliroja y de ojos verdes - soy Ayame, la madre de Shippo - se presentó ofreciéndole la mano.

- Kagome, su profesora como ya debe suponer - sonrió estrechándole la mano.

- ¿Kagome?, ¿Higurashi Kagome? - preguntó el hombre que estaba al lado de Ayame. Kagome volteó la mirada hacia él y se llevó una sorpresa al ver a un hombre alto y con una característica cola alta de negros cabellos.

- ¡Kouga! - dijo abrazándolo - cuanto tiempo, vaya..., no te veía desde la universidad.

- si jeje, mira como has cambiado, estas preciosa - dijo galantemente, provocando el sonrojo de la chica.

- tu siempre igual Kouga. Y dime, ¿este pequeño es tu hijo? - preguntó señalando al pequeño Shippo que era cogido en brazos por su madre.

- si, parece mentira que seas la profesora de mi hijo.

- es muy lindo Kouga, suerte que salió a su madre - comentó guiñándole un ojo a Ayame, Kouga bufó haciendose el molesto.

- bueno Kagome, fue un placer, ya nos veremos más a menudo.

- si; ¡hasta el lunes Shippo!, adios Señorita Ayame, adios Kouga, un placer volver a verte - se despidió la pelinegra.

Kagome al darse cuenta de que no tenía transporte, decidió caminar para buscar un taxi, pero el sonido de una pita la obligó a parar.

- ¿te llevo preciosa? - dijo el individuo desde el coche azul oscuro.

- lo lamento señor, pero no lo conozco de nada - dijo con inocencia provocando la sonrisa del chico - gracias por venir a buscarme - agradeció entrando en el coche.

- es lo menos que puedo hacer por mi indefensa hermanita - dijo Miroku dulcemente, Kagome pellizco su mejilla con una sonrisa.

Poco después, llegaron y Miroku paró el coche enfrente del edificio.

- ¿no vas a subir?.

- no, digamos que tengo una cita importante - explicó con picardía.

- pues diviertete hermanito - dijo dandole un beso en la mejilla antes de bajarse del coche - espero que sea con Sango, es la mejor chica con la que te he visto,y también la que te sabe manejar jeje - Miroku sonrió con carita de enamorado y se despidió arrancando el coche.

Kagome una vez en la acera subió al edificio, iba a abrir la puerta pero recordó un ligero detalle... ¡no tenía llaves!, suspirando resignada, rezó para que Inuyasha estuviera mientras tocaba el timbre. Al ver qu no abría nadie se horrorizó, ¡se iba a quedar tirada hasta que alguien viniera...!, se lamentó. Necesitaba llamar a Inuyasha para avisarle de que viniera,... ¡ tampoco tenía su móvil!, se reprendió mentalmente y probó en llamar otra vez, quizás si estaba en casa y no la había oído.

Al no tener respuesta, enfadada consigo misma empezó a pulsar el timbre varias veces seguidas intentando disipar el enfado. De pronto se oyeron pasos seguidos de unas cuantas maldiciones. Sonrió, ¡no se iba a quedar tirada!.

Pero no estaba preparada para ser recibida por un Inuyasha semidesnudo, vamos, solo con una diminuta toalla en la cintura, su magnífico torso descubierto y el pelo húmedo donde traviesas gotitas cristalinas caían por sus anchos hombros y recorriendo su musculoso pecho.

Inuyasha pensaba gritar a la persona que interrumpió su baño, pero ver a Kagome con la cara de boba y la boca entreabierta con la mirada en su pecho, sin contar el rubor en sus mejillas, le hizo olvidarse de eso , y además agrandar su ego.

- ¿piensas estar ahí parada comiéndome con la mirada? - dijo burlón. Kagome salió de su embobamiento y alzó la vista - no..., yo...yo...

Inuyasha se acercó a ella y posó sus manos en las caderas de la chica - aunque... - dijo acercándose muy peligrosamente a su rostro - si quieres comerme no solo con la mirada... no te lo impediría - concluyó seductor. Kagome enrojeció, no solo por su ofrecimiento, sino por su presencia, el tenerlo tan cerca le provocaba sensaciones jamás experimentadas, podía sentir el cálido aliento del chico en su rostro, aparte del calor proveniente de las grandes manos del chico situadas en sus caderas. ¡Sus caderas...!.

Esto la hizo volver al mundo real, y apartándole las manos como si quemaran, le frunció el entrecejo - no eres tan irresistible - dijo mientras entraba a la casa.

- pues parecía que si, no dejabas de mirarme.

- es que me sorprendió que abrieras la puerta a alguien semidesnudo - dijo ruborizada, todavía no se quitaba la imagen tan espléndida de ese cuerpo - ¡ah! por cierto, necesito una copia de la llave - avisó sin mirarlo a la cara mientras se dirigía a la cocina.

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Inuyasha después de vestirse, regresó a la cocina para ver a una Kagome tarareando mientras preparaba la comida con un delantal verde manzana. Entonces se la imaginó así en su casa, después de haberse casado, sería una buena ama de casa, lo esperaría todos los días después de un duro día de trabajo, y..., un momento, ¡¿qué demonios estaba pensando?!. Meneó la cabeza para quitarse tales pensamientos.

- ¿qué haces? - preguntó molesto sentándose en una de las sillas que daba enfrente donde estaba la chica.

- cocinando, ¿qué si no? - dijo sin mirarlo y continuando con su tarea.

- ¿y qué estas cocinando? - preguntó curioso llendo hacia ella.

- pu..p...pues...estofado... - oh por dios, ¿por qué tenía que perturbarla tanto su presencia?. Respiró hondo y siguió removiendo la comida, de pronto sintió el peso del cuerpo de Inuyasha apoyado en el suyo, levantó la vista agitada y vio que éste solo se había inclinado para coger una cucharilla que tenía a su lado.

Inuyasha sonrió.

- con un roce mío te perturbas, te soy irresistible - fanfarroneó con un gran, gran ego.

- ya te he dicho que no, grandisimo arrogante - dijo removiendo la comida más rápido. Inuyasha sin borrar la sonrisa de su cara probó el estofado con la cuchara que había cogido. Había que reconocer que estaba delicioso, pero eso no se lo iba a decir.

- esta soso.

A Kagome le salió una venita - pues le pondré sal, gracias.

- y la carne esta dura - dijo aguantando la risa al ver el rostro lleno de ira de la chica.

- pues no te lo comas - gritó enfadada - encima que me pongo a hacerlo por ti - murmuró bajando la vista. El ojidorado sorprendido se arrepintió de haberle mentido. Se acercó a su oído.

- no esta soso, esta muy bueno, era solo para molestarte - le susurró provocando un escalofrío a la chica - pero no voy a poder comer, tengo que volver al trabajo, almorzaré allí ya que llego justito de tiempo - dijo Inuyasha observando la desilución en el rostro de la chica, culpable, solo pudo añadir - pero guardame para la cena, porque me quedé con las ganas - finalizó con una sonrisa que inmediatamente fue correspondida por la pelinegra. E Inuyasha hizo algo que no se esperó, la besó suavemente en la mejilla y se marchó rápidamente.

Kagome sorprendida y con el corazón latiéndole aceleradamente siguió con el estofado felizmente, ¿cómo podía estar así por un simple beso en la mejilla?, ¿por qué de ese beso?, y... ¿por qué me siento así?, pensó la chica en la silenciosa cocina.

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Inuyasha mientras se subía al coche para ir al trabajo se reprendió mentalmente, no sabía porqué se había despedido así, solo fue un impulso, el verla tan bonita y triste por no poder comer con él le conmovió y le produjo sensaciones extrañas. ¿Sería acaso...,? no, no podía ser eso.

Entrada la tarde, Inuyasha llegó a su casa cansado con deseos de ver la televisión acostado en su sofá con unos boxers y comida, dejó el maletín en la entrada y se fue a duchar, despúes se colocó unos boxers y una camisa gris fresquita. Caminó hacia el salón con la imagen en mente de él tirado en el sofá solito aprovechando que Miroku había salido con Sango, pero su sueño se esfumó al entrar a la sala y ver a Kagome sentada en el sillón tapada con una manta y murmurando cosas.

- ¿qué estas viendo? - preguntó sentándose al lado de la chica, kagome despegó la mirada del televisor y lo observó, estaba tan guapo con su pelo húmedo en una cola baja y con su camisa blanca casi transparente que marcaba su bien formado cuerpo, y esos boxers tan... ¿boxers?, ruborizada subió la vista a las orbes doradas del chico que la miraba divertido esperando la respuesta - la tele...- susurró abobada.

- ¿no me digas?, ¿viendo la tele?, no me había dado cuenta - dijo con ironía, la chica frunció el ceño y giró la cara malhumorada - ¿qué estas viendo en la tele? - volvió a preguntar contemplando el diminuto cuerpo que se escondía bajo esa manta granate.

- una película romántica.

- aagg, mejor la cambiamos - dijo cogiendo el mando a distancia, pero antes que que apretara un botón, Kagome se lo arrebató de las manos - ¿qué haces mujer? - dijo intentando quitárselo.

- yo estaba antes que tu, no pienso dejar que me quites mi peli, si no la quieres ver te vas - sugirió como ultimátum, el chico resignado suspiró y empezó a ver la película, era tan aburrida...:

- ¡oh John!, eres el amor de mi vida, y pensar que al principio nos llevabamos tan mal.

- si Caitie, del odio al amor hay tan solo un paso. - dijo atrayéndola a él con pasión.

- te amo - dijo agitando sus pestañas.

Del odio al amor hay un paso, que tontería más grande, ya me gustaría verme a mi con la mocosa de mi lado, jajaja, ¿te imaginas?, dijo con una sonrisa burlona, volvió a ver la peli, otro beso más... - ¡bah!, que película más cursi por dios...

- Inuyasha calla que no oigo -dijo viendo emocionada como los protagonistas se besaban - ¡oh mira!, ¡se besaron!, ¡se besaron! - exclamó emocionada abrazándo a Inuyasha que la miraba sin creerlo, esta chica lo abrazaba mucho... - ¡yo lo sabía!, soy genial jejeje - dijo haciendo un gesto con la mano y volviendo a su sitio.

- todo el mundo sabe que pasará, siempre se enamoran los protagonistas y el amor triunfa y bla bla bla..., asi que no eres "genial" - dijo con burla, Kagome lo fulminó con la mirada y lo ignoró viendo la peli.

Media hora despúes, empezó a hacer frío y Kagome notó la piel de gallina de Inuyasha, dudó un poco pero al final le puso parte de su manta para abrigarlo, él la miró agradecido y le sonrió increíblemente sexy, su pulso se aceleró y sonrojada desvió la mirada. No se dieron cuenta, pero se pegaron el uno al otro incoscientemente un poco más, en el final de la película, kagome se quedó dormida con la cabeza recostada en el hombro de Inuyasha, éste la rodeó por los hombros y cambió de canal, debía aprovechar..., pero no sabía porqué esa chica le provocaba semejantes sentimientos.


Holaaaaaaa!!, ante todo gracias por todos sus reviews, la verdad pensé que no tendría muchos... jejej, otra cosa, disculpenme pero cuando pasé el capítulo, tenía puesto mi presentación y cosas de esa, pero parece que no lo grabé bien o algo xq no me salió publicado, lo reeditaré después (si me acuerdo de como se hacia).

También disculpadme por lo del colacao, veran, es leche caliente con cacao (obviamente hay que removerlo), se lo beben principalmente los niños o los bebes (un poco grandecitos) en el biberón, la verdad que esta muy rico jejej, y colacao es la marca del producto, como pepsi o coca-cola en el refresco. Si no se los he aclarado comuníquenmelo que os lo defino con diccionario xq soy muy mala explicando. Bueno pues aquí otro capi, no tiene mucho interesante pero tienen que conocerse poco a poco, espero que os guste, es cortito lo sé jej.

Gracias a ampis, InuKillua, XtinaOdss, Chabe, peko-chan, Inujocelyn, lieli y todos los que leen y no dejan reviews, besazos!!