Inuyasha y compañía no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi.


Estaba terminando de recoger la cocina, cuando tocaron al timbre. Dejó la balleta en la encimera y fue hacia la puerta, cuando abrió se encontró con una bonita muchacha de cabello castaño.

- Hola...

La chica se le quedó mirando un rato examinándola seriamente - hola... - después alzó la vista con los ojos acumulados de lágrimas.

- siempre igual, sabía que era mujeriego, pero que me hiciera algo así, ¡¡lo odio!! - murmuró la joven aguantando las lágrimas - y encima es preciosa, no me extraña que me cambie por ella - susurró para sí.

- ¿se...se encuentra bien? - preguntó la pelinegra acercándose un poco.

- si,si, perdone es que..., oh no aguanto más... - dio una bocanada de aire y al fin preguntó - ¿qué es de Miroku? - dijo seria. Kagome perpleja tardó en contestar, haciendo que la castaña se esperara lo peor - mi hermano..., ¿por? - dijo extrañada.

La joven abrió los ojos sorprendida - su...su...hermana... - susurró para ella - ¿de verdad que eres su hermana? - preguntó sonrojada.

- si, ¿y tú eres...?.

- ¡oh que modales los míos!, soy Sango - extendiendo la mano - la novia de Miroku... - Kagome abrió la boca a más no poder, su hermano..., el mismo de ojos azules que perseguía a toda falda que se le pusiera delante, ¿tenía novia?.

- oh...ummm...un...un placer, jeje - correspondió el saludo y la invitó a entrar - creo que vendrá dentro de un rato, ¿quieres café, coca-cola, agua, té...? - Sango rió y le pidió que por favor un vaso de agua, luego se sentaron en el salón y hablaron de cosas triviales y por supuesto, del pervertido de Miroku.

Se escuchó como metían la llave en la cerradura y se abría la puerta lentamente, posteriormente, oyeron pasos dirigidos al salón, Kagome se esperaba a Miroku, no al chico de cabello azabache e increíbles ojos dorados, con el que se llevaba tan mal...

Inuyasha observó a Kagome, tan bonita como siempre, meneó la cabeza para sacarse esos pensamientos y centró la vista en la novia de Miroku.

- hola Sango, ¿esperando al pesado de Miroku? - Sango asintió con una sonrisa - ahora viene, esta aparcando por lo que pude ver, me voy a duchar, hasta luego Sango... - dijo mirando de reojo a Kagome que lo miraba con ira, sonrió y se dio la vuelta directo a la ducha.

- no lo soporto, ¿viste?, no me saludó, ¿pero qué se cree? - se quejaba la pelinegra saliendole humo por las orejas, Sango divertida no aguantó y se echó a reir.

- vosotros dos vais a acabar juntos, ya verás...

- ¡ja!, ¿él y yo?, anda ya... - pero por un momento se imaginó a Inuyasha besándola, abrazándola, tocán..., ¿qué estaba pensando?, ¿iba a decir tocar?, ¡era el fin del mundo!, se cubrió con las manos el rostro y negaba con la cabeza balbuceando cosas sin sentido.

Sango rió, que mona, ya estaba enamorada...

Poco después, entró Miroku y se llevó una cálida sorpresa al ver a su novia recibiéndolo con los brazos abiertos, pero se llevó un "regalito" al (sin querer) tocar su trasero.

- Sanguito tu siempre igual - dijo sobandose la mejilla golpeada.

- eso te pasa por baboso - se justificó molesta, kagome que se había recuperado de sus "buenos" pensamientos, se acercó a Miroku.

- hola hermanito, ven un momento - dijo cogiéndolo por la oreja mientras el chico replicaba y se quejaba de que le dolía.

- ¿por qué no me dijiste que tenías novia? - susurró en bajito para que no la escucharan, Miroku se encogió de hombros, lo que hizo rabiar a Kagome - eso no es una respuesta, yo siempre te he dicho cuando he tenido novio - bufó molesta.

- Kagome..., tu nunca has tenido novio... - respondió viendo como su hermana se ponía roja de vergüenza, sonrió y le acarició la cabecita como si de niña pequeña se tratara - vamos, vamos no te desanimes, no te lo comenté porque se me olvidó, lo siento; a partir de ahora te contaré TODO lo que haré con Sanguito - dijo recalcando la palabra todo con un doble sentido. Sango apareció de la nada y se oyó un característico ¡Plaf!, seguido de un grito, Kagome prefirió retirarse y no ver la pelea que empezaba en el salón, al parecer, Sango había escuchado la conversación...

Kagome caminaba por el pasillo cuando se fijó en la puerta entreabierta que pertenecía a Inuyasha, curiosa, se acercó con pasos sigilosos y se asomó por el hueco de la puerta, no estaba en la cama, ni tampoco en el escritorio, ni abriendo el armario, ¿dónde estaría?...

- ¿intentando espiarme? - susurró una voz conocida.

- no, solo te buscaba para decirte algo - se aplaudió mentalmente por improvisar y por no ponerse nerviosa.

- pues aquí me tienes, todo tuyo - Kagome no sabía si era por el tono de voz que usó él, o porque era una mal pensada, pero cuando pronunció esas palabras se imaginó una serie de cosas que podría hacer con Inuyasha, se sonrojó y lo peor de todo, él lo notó.

- pero si tenemos a una pervertidilla entre nosotros, parece que es cosa de familia... - dijo burlón - veamos que sabe hacer - dijo acercándose a ella y arrinconándola en la pared del pasillo, Kagome con la respiración entrecortada por la cercanía, intentó alejarlo pero fue imposible, ese fabuloso cuerpo pesaba y encima era muy fuerte.

- tu no te me vas a ir, gatita - ronroneó a milímetros de sus labios, la pelinegra ya no podía estar más roja - de...dejame... - logró susurrar.

- no... - respondió él rozando sus labios, pero despúes de unos segundos, frunció el ceño - eres tan molesta - murmuró arrogantemente, kagome que seguía sin dar crédito a la situación, se quedó ahí parada viendo como se iba a su habitación riendose de ella.

Ira.

Rencor.

Vergüenza.

Esos sentimientos le recorrían las venas al ser tan humillada por ese playboy andante, pero se las vería con Kagome Higurashi, se enteraría de lo que es que le dejen con las ganas. Un momento..., ¿le dejó con ganas de un beso?, ¡nah!...

& & & &

Las semanas siguientes pasaron muy lentas para Kagome, y bastante frustrantes por culpa de cierto ojidorado que la molestaba por cualquier cosa, pero no se iba a rendir, todavía tenía que vengarse por la humillación de la otra vez.

- ha llegado el correo - anunció contento Miroku llendo al salón donde se encontraban Inuyasha y Kagome viendo la televisión, por supuesto, en sillones separados.

- aquí hay una para mí, otra para mí, ¡oh mira!, una para Inuyasha - el ojidorado lo miró extrañado y a la vez ansioso, ¡una carta para él!, ¿quién sería? - vaya, son solo facturas... - dijo Miroku aguantando las ganas de reir por la cara de su amigo - y la última para mi kagomecita.

Kagome confunfida, cogió la carta y vio el remitente, anónimo..., se encogió de hombros y la abrió, sintiéndose observada por una mirada celeste y otra dorada - no voy a leerla en voz alta, asi que a lo vuestro chismosos - comentó enfadada.

- para lo que me importa quien te haya escrito - bufó Inuyasha poniendo la vista en el programa de la tele. Kagome con una venita saliéndole, abrió la carta y la leyó. Sonrió y se levantó de un salto - ¡oh Miroku!, ¡oh Miroku! - exclamaba abrazándole - ¡es él!, ¡es él! - Inuyasha escuchaba sin decir nada molesto, ¿quién era ese que alegraba tanto a Kagome?, y... ¡¿que le importaba?!.

- ¡oh Miroku! - dijo saltando por toda la cocina - ¡que bien!, así podrás verlo, está tan guapo y es muy listo, te vas a sentir tan orgulloso de él.

- ya lo creo, ¿ cuando tenemos que recogerlo?.

- aquí dice que viene... - leyó un poco - ¡MAÑANA! - gritó provocando un dolor agudo en los oídos de los chicos presentes.

- ¡no grites!, pareces una histérica - repuso Inuyasha poniéndose los dedos índice en sus oídos, Kagome le sacó la lengua y se fue a su habitación.

Ya solos los dos hombres, Inuyasha decidió preguntar ya que la curiosidad le comía por dentro, quería saber quien era ese que tanto esperaba Kagome.

- ¿quién viene mañana? - Miroku lo miró con una sonrisa pícara escondida, su amigo estaba celoso..., muy interesante pensó el ojiceleste.

- ya lo descubrirás mañana - dijo llendose y dejando al pobre Inu con la intriga.

- ¡bah!, no me importa..., no me importa nada de esa niña tonta - se intentó autoconvercer. De pronto vio a Kagome aparecer por la puerta con las manos tras su espalda.

- Inuyasha... - ese simple susurro lo dejó perplejo, había sonado tan sensual y provocativo, negó enfadado consigo mismo y atendió a la chica.

- ¿qué quieres? - dijo arisco.

- ¡ay Inuyasha!, si sigues con el ceño fruncido se te van a quedar esas arruguitas - rió sentandose a su lado.

- ja ja - dijo serio, Kagome suspiró resiganda.

- ¿podría quedarse una persona unos días aquí?, esque se suponía que yo tendría piso cuando viniera pero no veo ninguna oferta - lo miró con cara de pena - por favor, no molestará y no te preocupes por la cama que dormirá conmigo - ese comentario hizo enfadar a Inuyasha, no solo tendría que aguantar al patán ese, sino que además dormiría con Kagome, pero lo que no entendía era el porqué de la envidia... - solo serán unos días, ¿puede? - volvió a decir la chica con un pucherito.

- esta bien... - aceptó resignado, no podía hacer nada..., ¿o sí?.

- ¡gracias, eres el mejor! - dijo Kagome abrazándolo en un acto de impulso, el chico paralizado por la reacción de la chica, solo pudo darle una palmadita en la espalda y separarse sonrojado. Kagome ruborizada por su actitud, se disculpó y excusandose huyó a su cuarto, había sentido tantas cosas confusas con ese abrazo...

& & & &

Kagome caminaba por el aeropuerto sin dejar de mirar por todos lados buscando al chico, Inuyasha y Miroku la seguían detrás observando el desespero de la chica, y eso enfurecía a Inuyasha.

- ¡keh!.

- ¿qué pasa amigo? - preguntó Miroku al ver al pelinegro caminando de brazos cruzados y con aspecto enojado - se que me he aprovechado de tu confianza, primero meto a mi hermana en casa y ahora a... - pero un grito le interrumpió, hacia el lugar del sonido y vio a su hermana correr extendiendo los brazos, sonrió, era él...

Inuyasha buscó con la mirada a Kagome y la vio que abrazaba a alguien, pero con tanta gente en medio no veía, masculló entredientes y siguió a su amigo que se dirigía hacia la chica.

Kagome vio al chico de cabello oscuro y ojos chocolates al igual que los de ella, lo rodeó con sus brazos y besó sus cabellos - te eché tanto de menos - dijo con felicidad. El joven sonrió abiertamente y correspondió el abrazo - y yo...- entonces el chico cuando se separó, giró la vista y vio a un sonriente Miroku que abría sus brazos para él, sin pensarlo corrió hacia ellos - ¡Mirokuuuuuuuu! - gritó riendo.

Inuyasha contempló al niño que ahora era cogido por Miroku para darle vueltas, miró a Kagome que sonreía con una espléndida sonrisa y reía al verlos caer siendo observado por miradas curiosas. No entendía nada, ¿quién era ese niño?, ¿y dónde estaba el novio de Kagome?.

- Inuyasha, te presento a mi hermano pequeño, Sota - anunció Miroku removiéndole los cabellos graciosamente al chico. Inuyasha abrió los ojos enormemente, ¿cuántos hermanos tenía Miroku?. Entonces...¿no había ningún novio?, ¿todo su enfado y envidia...por un niño?.

- hola - saludó el niño tímidamente.

- hola - sonrió Inuyasha estrechándole la mano - encantado, soy Inuyasha.

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Después de recoger las pequeñas maletas del chico, llegaron a casa y cada uno se puso a hacer lo suyo, Inuyasha se fure a su cuarto a realizar unos informes importantes, Kagome empezó a colocar las maletas en "su habitación" mientras Miroku se sentaba en el sofá a hablar con su hermanito al que hacía mucho que no veia.

- ya estan tus cosas colocadas Sota - anunció kagome apareciendo en el salón, el pequeño asintió - ¿cómo está mamá?.

- bien, como siempre... - se giró a su hermano y timidamente se acercó más a él juntando sus manitas - ¿podemos ir al cine o al parque a jugar? - preguntó avergonzado, Miroku sonrió y asintió abrazándolo y diciéndole que mañana, ya que hoy tendrían que descansar.

Kagome los dejó solos y atravesó el pasillo tarareando una canción, entonces volteó y avanzó hasta la puerta de Inuyasha, fue a tocar a la puerta pero antes de rozarla con los nudillos dudó, quizás lo molestaría..., mejor llamarlo después, pensó, y justo cuando se daba media vuelta, la puerta se abrió dando paso a un Inuyasha extrañado de verla allí.

- jeje, hola... - saludó nerviosa. Inuyasha sonrió y dio algunos pasos lentos hasta ella, la notó tensarse y bajar la vista, amplió su sonrisa.

- ¿qué querías gatita? - dijo con coquetería.

- no me llames gatita - dijo frunciendo el entrecejo, ¿quién se creía llamándola "gatita"?, aunque sonaba tan seductor, que le erizaba la piel..., no te desvies del tema Kagome, se reprochó.

- pues te queda de maravilla el sobrenombre - sonrió arrogante, poco extraño en él, pensó irónica Kagome suspirando resiganada y alzando la vista de nuevo.

- venía para preguntarte si tenías hambre.

- ¿me harás algo para comer? - preguntó sorprendido.

- si - lo miró con una brillante sonrisa - estas muy ocupado con esos duros informes y quise ayudarte de alguna foma - Inuyasha la miró durante unos segundos sin decir nada y sin reflejar expresión alguna en el rostro, asintió y volvió a entrar a la habitación, antes de cerrar la puerta volvió la vista hacia ella - un bocadillo... - dijo sin cambiar la expresión, Kagome asintió y dio media vuelta, cuando hubo desaparecido, Inuyasha cerraba la puerta con una sonrisa - gracias... - susurró volviendo a su trabajo.

& & & & &

Inuyasha se levantó de la cama estirando sus fuertes brazos, luego con paso sereno se acercó a su armario y cogió unas vermudas y una camisa, hoy era sábado, no tenía que trabajar, se dirigió a la ducha contento.

Cuando salió vestido y con el pelo húmedo, fue directo a la cocina a buscar algo de comer (vaciar el frigorífico, vamos). Se sirvió un vaso de zumo y se preparó unas cuantas tostadas, miró extrañado la cocina al verla tan silenciosa, ¿y Miroku?, ¿y Kagome preparando el desayuno?, mientras se formulaba esas preguntas, kagome aparecía vestida con unos vaqueros y una camisa verde esmeralda.

- buenos días Inuyasha.

- ei.. - "saludó" sin dejar de untar mantequilla a sus tostadas. Kagome se acercó y cogió una dandole un mordisco - ¡eh!, esa tostada era mia, si querías una te la hubieras preparado tu - se quejó el ojidorado.

- encima que yo siempre preparo el desayuno..., ni si quiera me dejas coger una simple tostadita, que malo eres - dijo melodramática sentándose frente a él en la mesa.

- feh, ¿dónde esta Miroku y el niño? - dijo devorando las tostadas.

- Miroku y SOTA - recalcó - fueron a un partido de baloncesto, hacía mucho que no pasaban tiempo juntos..., nos quedaremos solos hoy en un sábado libre... - suspiró apoyando su mentón en una mano - ¿podríamos...?, no, nada - dijo desechando la idea.

- di...

- no, déjalo, no es nada.

- Kagome...- dijo amenazadoramente.

- son boberias, no es nada...

- ¡dilo ya! - dijo exasperado limpiándose la boca con una servilleta, Kagome se felicitó a sus adentros.

- podríamos ir a algún sitio juntos - dijo como si nada le importara, aunque por dentro se comía las uñas nerviosa. Inuyasha que bebía su zumo casi se atraganta, ¿ellos dos juntos?, ¿salir?.

- ¿me estas proponiendo una cita Kagome?


Holaaaaaaa!, otro capi aquí jeje, quería agradecerles, no me esperaba tantos reviews, muchisimas gracias de corazón (ampis, Chabe, Inukillua Inuzukua, Inujocelyn, fernandaIK26, peko-chan y lieli) gracias a todas y a los que lleen y no dejan reviews. Bueno, quería comentarles que si empieza a ponerse aburrido lo siento pero necesito que se conozcan poco a poco, al 3º capi no se pueden dar un beso, poco a poco, todo a su debido tiempo, el proximo capi a lo mejor meto a una personita (si se le puede llamar así ¬¬), ya verán muajajaa.

Y otra cosita, ¿son muy cortos los capis? o lo ven muy largos?, diganme cualquier fallo para mejorar, porque escribo para que se entretengan con la linda pareja de Inu y Kag, y soñemos con ese pedazo de hombre ejejej (nere por dios, que es un dibujo ¬¬), ejem... pues eso, cualquier cosa, comuníquenmelo, besitos y que tengan un buen dia o noche, depende en que luagr del mundo esten jej chaito!!