Inuyasha y compañía no me pertenecen...
Kagome estuvo esquivando a Inuyasha durante dos días, cuando iba a la cocina y se lo encontraba, daba media vuelta, y cuando podía se iba con Sota a algún sitio, como por ejemplo al parque, al centro comercial, a comer fuera...
Inuyasha harto de ser evitado e ignorado por Kagome, decidió ir directamente a hablar con ella y solucionar todo de una vez por toda, no podía dormir sin evitar tenerla en sus pensamientos.
Aprovechando que Miroku se llevó a Sota al trabajo de su turno de tarde, a Inuyasha se le ocurrió una idea, recordó que tenía unos papeles que presentó hacía ya unas semanas y sonrió por no a verlos tirado. Sentado desde su despacho, cogió el teléfono y marcó el número de casa, no tardó en contestar la dulce voz de Kagome.
- ¿si?.
- Kagome, soy yo, Inuyasha - escuchó un largo silencio y suspiró - necesito que me traigas urgentemente unos papeles para una reunión, por favor te lo pido, es muy importante - Kagome maldijo su suerte, ¿por qué no se habría ido a pasear o algo por el estilo?, no..., se tuvo que quedar a terminar el abecedario que estaba realizando para su clase, suspiró resignada.
- muy bien, dime donde estan... - Inuyasha desde su despacho cantó victoria y luego carraspeó un poco antes de hablar.
- vete a mi habitación y encima de mi escritorio, lo encontrarás debajo de un libro que tengo abierto.
- voy para allá -dijo antes de colgar. Inuyasha observó el teléfono confundido, ¿acaso sabía la dirección?, segundos después el teléfono sonaba, lo cogió y escuchó a Kagome que molesta y avergonzada le preguntaba la dirección de la empresa, el ojidorado sonrió ampliamente, era tan tierna e ingenua...
/ / / /
Kagome después de anotar la dirección y coger los papeles, se dirigió al trabajo de Inuyasha, era una gran empresa con un edificio muy alto con puertas giratorias de cristal, sonrió, siempre le había gustado esas puertas que giraban y a lo mejor te volvían a poner fuera si te despistabas, dio tres vueltas en ellas contenta como si fuera una niña pequeña, pero luego de la tercera vuelta, se dio cuenta de que las personas que estaban dentro del edificio la miraban extrañas y otras riéndose disimuladamente, se puso roja y avergonzada, avanzó hasta llegar a las grandes escaleras, nunca se iba a montar en un ascensor...
Después de llegar a la 2º planta como le había dicho Inuyasha, caminó hasta la secretaria que estaba en una mesa grande negra, la mujer era muy hermosa, tenía el cabello negro y largo, y unos enormes ojos que miraban con desconfianza, se acercó hasta ella.
- buenas tardes, ¿la oficina del señor Taisho, por favor? - la mujer levantó su mirada de la agenda que revisaba y la estudió detenidamente, ¿quién seria?, ¿una nueva conquista del jefe?.
- ¿y usted es...? - dijo con superioridad, Kagome levantó la ceja divertida.
- Kagome Higurashi - Tsubaki la miró como si no hubiera dicho algo que le interesara y apretando un botón de un teléfono, la anunció a Inuyasha, éste le dijo que por favor pasara.
- todo recto girando a la izquierda.
- gracias - dijo girando sobre sus talones y llendo hacia el despacho del chico, Tsubaki la miró con desprecio, ¿qué era esa mujer para Inuyasha?, ya lo descubriría...
Kagome tocó la puerta y escuchando un adelante, abrió la puerta, la habitación estaba decorada elegantemente pero con un toque moderno muy masculino, avanzó hasta el escritorio de color café oscuro y dejó los papeles delante del chico.
- aquí tienes, hasta luego - se dio la vuelta y justo cuando posaba la mano en el pomo de la puerta, Inuyasha la cogió de un brazo y haciéndola girar, la atrajo hasta él quedando pegados.
- Kagome, por favor perdoname - dijo abrazándola fuertemente - fui un estúpido, perdoname por favor, solo perdoname - Kagome se quedó paralizada cuando la abrazó con fuerza, sintió su pecho inundarse de una maravillosa felicidad, no podía creerlo, se sentía tan bien en sus brazos..., ¿cómo no iba a perdonarlo?, ¡¿quién no perdonaba a semejante hombre?!. Se separó un poco y alzando la vista se encontró con una intensa mirada dorada, Kagome se sonrojó al verlo tan cerca, carraspeó un poco y agachó la mirada ruborizada al verlo sonreir con dulzura - siempre lo estuvistes - murmuró escondiendo su rostro en el pecho de él.
Inuyasha la separó un poco más con pesar y la miró confundido - ¿siempre estuve qué? - preguntó mirándola fijamente, cabía una posibilidad de que fuera que lo había perdonado.
- que siempre estuvistes perdonado, no sé porqué pero no puedo enfadarme contigo por mucho que quiera y eso ¡me hierve por dentro! - dijo haciendo una mueca infantil que encantó al ojidorado.
- perdoname por llamarte de esa forma, estaba tan ce.., disgustado por haberme dejado allí solo, nunca podré perdonarme por lo que te dije, yo no pienso que seas una de esas como dije, perdoname - dijo besandole las manos Kagome sonrojada asintió lentamente, ¿cómo podía haberle perdonado tan facilmente?, era imposible, ¡oh claro!, el amor..., el amor que sentía por Inuyasha...
- entonces, vamos a hacer una tregua - anunció Inuyasha separandose un poco.
- ¿cuál?.
- no más peleas, seamos...amigos - después de esas palabras, los dos sintieron una punzada en el pecho, amigos, solo amigos..., ¿por qué dolían esas palabras?.
- si, claro - dijo estrechándole la mano - amigos... - Inuyasha quiso retractarse pero no podía articular palabra, la observó durante unos segundos y sonrió.
- te invito a un café.
- ¿no tenías reunión? - preguntó con una ceja levantada y cruzando los brazos.
- se canceló, ¿vamos?.
- si... - dijo cogiéndose del brazo que ofreció el chico. Los dos salieron de la oficina seguidos de las miradas curiosas de los trabajadores y los celos de Tsubaki.
En la esquina, al lado de la empresa de Inuyasha, se encontraba una pequeña cafetería donde iban casi todos los empleados a desayunar o a almorzar. Se sentaron en un rinconcito y esperaron a que viniera la camarera, la chica rubia y de insinuantes curvas, se acercó con su libretita de anotaciones y miró coqueta a Inuyasha, que este se encontraba inspeccionándola, kagome hirviendo de rabia tuvo que pedir.
- dejeme un batido de chocolate para mí y un café para el bobo este - murmuró lo último en voz baja, pero el ojidorado lo escuchó claramente. La rubia se fue entendiendo el mensaje que significaba en la mirada de la pelinegra.
- no seas celosa, nadie podría reemplazar a mi gatita - dijo con una sonrisa.
- te he dicho que no me llames así...
- te queda bien, eres de aspecto tierno y mono, pero por dentro escondes una fiera - explicó inclinandose hacia delante - mi gatita salvaje.
- ¿q..qu...qué cosas di...dices Inu...yasha? - Inuyasha la contempló anonadado, se veía tan hermosa con las mejillas levemente sonrojadas y los ojos brillantes, bajó la vista hasta sus labios y se perdió en ellos, de un rosa oscuro, casi granate, parecían que estaban pintados, pero estaban al natural solo tenían un simple brillo labial, que les daba el toque inocente, se veían tan suaves y sabrosos, por un momento deseó tenerlos, no solo los labios, sino todo en ella. Sin darse cuenta, se fue acercando lentamente a ella, Kagome no sabía que hacer, debía apartarse pero una parte de ella le gritaba que saltara sobre él, se fueron acercando cada vez más y entonces...entonces..., les interrumpió el carraspear de la camarera rubia que sonreía con malicia, toma venganza dijo para sus adentros viendo como la pareja se separaba rapidamente.
- aquí tienen su pedido - comunicó dejando el batido y el café en la mesa. Kagome todavía no podía asimilar lo que acababa de ocurrir, bueno... lo que hubiera ocurrido si la rubia esa no hubiera interrumpido, la fulminó con la mirada cuando la vio reir con una compañera, tu y yo ya nos veremos se dijo malvadamente. Inuyasha observaba anonadado los cambios en el rostro de la chica, primero vergüenza, luego resentimiento y por úlimo una mueca malvada, meneó la cabeza riendo levemente.
Kagome avergonzada, bajó la vista y se puso a remover su batido, el silencio se hacía incómodo cada vez más, la pelinegra decidió romper el hielo.
- cuentame algo de ti, no sé nada sobre tu vida...
- tengo 25 años, soy un joven empresario muy guapo - dijo con arrogancia, Kagome roló los ojos y le pidió que continuara con un gesto de la mano - mis padres viven al otro lado de la ciudad, tengo un detestable medio hermano y...
- ¿medio hermano?.
- si..., mi padre antes estuvo casado con una influyente mujer y tuvieron un hijo, después de divorciarse, mi padre conoció a mi madre y me tuvieron a mí. Es mi hermano por parte de mi padre, pero no nos llevamos muy bien.
- seguro que no es para tanto, mirame a mí, tengo dos hermanos, uno pervertido y mujeriego y el otro..., bueno por ahora es un gran chico, espero que no saque nada de Miroku - dijo con una risita.
- se parecen en el cabello, pero tu si que te pareces a Miroku – Kagome lo miró con una ceja levantada - es verdad, a parte del color del cabello y la sonrisa inocentona, eres una pervertida como él.
- yo no soy pervertida - si supiera que soy demasiado inocente..., pensó para sí.
- ¿ah no?, yo creo que si - dijo muy seguro - deberías ver la cara que se te pone cuando me ves sin camisa (¿a quién no?), pero tranquila, eso me gusta - susurró antes de sorber el café.
- yo..yo no te miró así, tan poco te creas tanto dijo molesta, Inuyasha fue a hablar pero otra vez la rubia "simpática" interrumpió.
- ¿está todo bien? - si te fueras si pensó Kagome - ¿desean algo más? - que te vayas, volvió a pensar Kagome. La mujer dio media vuelta, dejando otro incómodo y molesto silencio. Kagome optó por empezar a beber el batido e Inuyasha casi se desmaya al verla entreabrir sus labios provocativamente, aunque se veía que lo hacía inocentemente y eso lo fascinó más.
- ¿puedo probar? - se le escapó incoscientemente, ¿cómo se le ocurría pedirle probar sus labios?, lo mataría seguro, cerró los ojos esperando un golpe o grito pero no escuchó nada, extrañado, abrió los ojos lentamente y vio a Kagome ofrecerle el batido ruborizada.
Inuyasha suspiró aliviado, pensaba que le pedía el batido, sonrió y se inclinó bebiendo de la misma pajita de donde bebió ella, Kagome se sonrojó notoriamente al verle hacer esa acción, ella pensaba que bebería po el borde del vaso, no por la pajita que ella había utilizado.
- está bueno.
- si... - sonrieron y siguieron bebiendo cada uno su bebida sin dejar de mirarse.
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A la noche, Kagome se encontraba viendo la tele con Sota, Miroku se había ido de cena con unos clientes importantes y no volvería hasta tarde, e Inuyasha se había ido a duchar.
- me faltan hacer los bocetos de la S a la Z y ya habré acabado el abecedario.
- ¿y para qué es eso? - preguntó Sota bajando el sonido de la televisión.
- pues..., es que intentaré enseñarles el alfabeto a los niños de mi clase ¿y qué mejor que con unos cartelitos de colores para que vean las letras más claramente que en la pizarra?.
- bueno, eso ya lo han hecho muchos profesores, no es nada bueno - su hermana le sacó la lengua y siguió viendo el programa.
- mañana me voy..., ¿iras a visitarnos? - Kagome asintió atrayéndolo hacia ella cariñosamente - ¿y Miroku? - Kagome afirmó con la cabeza sin despegar la mirada del televisor, mientras acariciaba los cabellos del chico.
- cuando me den vacaciones iré a visitarlos, y así podremos estar más tiempo juntos - suspiró sin dejar de masajear la cabeza del chico – con el trabajo y otros problemas - se sonrojó al pensar en Inuyasha cuando la abrazó tan desesperado y cuando casi pasa algo en la cafetería - pue no he podido estar mucho contigo y te pido disculpas.
- no pasa nada, me lo pasé bien con los tres, haces buena pareja con Inuyasha, los dos son unos gruñones - rió el pequeó observando como su hermana se tensaba y lo miraba con cara de pocos amigos.
- mejor ponte a ver la tele Sota - le aconsejó apretándole un poco por donde le acariciaba.
- que bruta eres, no aceptas ninguna broma - se quejó este sonriendo a sus adentros, estaba seguro de que sería tío pronto, en el colegio sus amigos se morirían de envidía por ser tío tan joven...
Inuyasha entró al salón y vio a Kagome intentar levantar a un Sota dormido - yo te ayudo - dijo acercándose hasta ella y cogiendo al pequeño con delicadeza, Kagome le agradeció y lo acompañó hasta su habitación.
- dejalo en un ladito para tener sitio yo - dijo con una sonrisa, el ojidorado se la devolvió y posó al niño con cuidado en la cama tapandolo con ternura, Kagome lo observó apoyada en el marco de la puerta con una sonrisa, se veía tan dulce esa imagen, parecía un padre acostando a su hijo, se sonrojó al imaginarlo arropando al hijo creado por los dos con amor, suspiró enamorada y salió dando paso al ojidorado para apagar la luz.
- se te dan los niños...
- gracias, pero hay otras cosas que se me dan mejor - dijo pícaro. Kagome sonrojada negó graciosamente y caminó hasta el salón.
- ¿quieres ver una peli?.
- bueno...mientras no sean de amor... - la vió coger el mando a distancia y cambiar de canal, la luz de la Luna que se filtraba por las cortinas, la hacían ver más hermosa de lo que era, tenía tantas ganas de besarla como casi hace en la cafetería - Kagome, ¿tienes novio? - dijo sentandosea su lado, la pelinegra se giró con un rápido movimiento y lo miró sorprendida.
- n...no...¿po.. - pero no terminó de formular la pregunta porque el ojidorado la había cogido de la muñeca atrayéndola sin esfuerzo hacia él - mejor.. - susurró el chico antes de acercar su rostro, pero Kagome giró la cabeza y el chico rozó entonces su mejilla. La miró dolido y confundido - todavía no me perdonas por como te traté, ¿no?.
Kagome sentía que faltaba aire en la casa, ¡la hubiera besado!, pero le vino el recuerdo de él besandose con Kikyo y eso la hizo girar el rostro, ella estaba enamorada de él, cada vez lo tenía más claro..., pero no significaba que se echara a sus brazos a la primera, para ello, tenía que ver que era amor...
Pero si él estaba con Kikyio, entonces nunca podría sentir amor por ella, como le gustaría que él sintiera algo por ella..., ¡Kagome esto no es una novela de amor!, si sigues así de soñadora te quedarás solterona, se reprochó mentalmente.
- ¿Kagome? - la chica despertó de su pelea interna y lo miró pestañeando un poco - no me has oído, ¿verdad? - dijo con un gesto cansado, la pelinegra agachó la mirada avergonzada - te decía, que si sigues sin perdonarme - dijo levantandole el rostro delicadamente, Kagome casi le dá algo al ver esos intensos ojos dorados como el sol.
- yo si te perdono, ya te lo he dicho.
- pero te siento distante...
- eso no es cierto, si ahora incluso somos amigos - comentó con una sonrisa como si fuera gran cosa.
- pero yo no quiero ser tu amigo Kagome - la chica tragó saliva y sintió como le tiraban un valde de agua fría, Inuyasha al ver como la chica lo miraba con los ojos brillosos por la acumulación de lágrimas, agitó las manos nerviosamente al saber lo que pudo haber entendido ella - ¡no!, ¡no quise decir eso!, si me caes muy bien, pero no quie...no quiero ser...ser tu amigo... - dijo cogiendo su barbilla con cuidado y acercándose a ella - quiero ser... - dijo rozando sus labios - mucho más que eso...- deslizó una mano tras la nuca de la chica que permanecía inmóvil y la besó lentamente, Kagome abriendo sus ojos sorprendida, suspiró y se dejó llevar mientras sentía como Inuyasha la agarraba de la cintura acercándola más, volvió a besarla atrapando esta vez su boca con más deseo.
Kagome se quedó sin aliento cuando sintió la lengua de Inuyasha recorrer su boca, se aproximó más a él sintiendo una calidez extrema, poco a poco empezó a seguir sus pasos y corresponder correctamente a ese beso. Inuyasha no podía creer lo bien que se sentía besar esos dulces labios, nunca se huibera imaginado que sentiría algo así con un simple beso que no tenía nada de pasión, solo ternura y...y...¿amor?, no... se dijo rapidamente. La atrajo más a él para profundizar el beso, kagome mareada por las miles sensaciones que sentía, solo se dejó llevar abrazándolo por el cuello.
Como les faltaba el aire, tuvieron que separarse con pesar, Kagome entreabrió los ojos lentamente perdiéndose en la mirada de ternura que le daba el chico.
- yo...
- yo...
Iban a decirse algo o intentar explicarlo, pero el pequeño Sota vino corriendo y abrazó a Kagome - ¡por fin tienes un novio hermana! - exclamó aún medio dormido, los jóvenes se sonrojaron y Kagome giró el rostro avergonzada, Inuyasha tan solo sonrió al ver la reacción de la chica.
- ¿qué haces despierto Sota? - preguntó al pequeño que se separaba de su hermana para mirarlo.
- me desperté porque tuve una pesadilla y vine a buscar a mi hermana, pero veo que los interrumpí- dijo sonriendo travieso - no sabía que ibas tan rápido hermanita - volvió a decir esta vez con una mueca parecida a las de Miroku. Kagome abrió la boca sin creerlo e Inuyasha intentó ahogar la carcajada que luchaba por salir.
- ¡Sota! - gritó escandalizada Kagome poniendose en pie - pero si no llevas ni cuatro días con Miroku, ¿cómo puede ser posible? - preguntó llevandose una mano a la sien - ya verá ese Miroku...-murmuró con una mirada diabólica que asustó a los chicos.
- mej...mejor me voy a la cama - comentó Inuyasha al ver a Kagome dar vueltas por la habitación maldiciendo a su hermano mayor...
- te acompaño - dijo Sota corriendo hacia él, Kagome los fulminó con la mirada, sobretodo a cierto ojidorado y dando media vuelta, se encerró en su habitación.
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Se sentó en la cama y tocó suavemente sus labios todavía hinchados por el beso, sonrió con los ojos brillantes y se dejó caer en la cama abrazandose a sí misma, ¿cómo podía pasar de estar sumamente triste hace unos días, a estar demasiado feliz?, giró la vista a su mesita de noche y vio su novela de amor que estaba apunto de terminar, deslizó el dedo índice por la portada de tapa dura y suspiró. Necesitaba aclarar cosas con Inuyasha, él tenía novia y a lo mejor ese beso no significó nada...
El pensar en eso la dejó paralizada, ¿y si se estaba haciendo ilusiones por un simple beso?, no..., Inuyasha dijo que quería ser más que un amigo para ella, ¿querría una relación con ella?, se acomodó abrazándose a su almohada, esperaba que sí... Que al menos sintiera algo por ella, como lo que sentía por él...
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Kagome fue a la cocina medio dormida, encontrándose con sus hermanos e Inuyasha desayunando.
- por fin despiertas dormilona - dijo Sota cogiendo el vaso de leche. Inuyasha con un gesto le indicó que se sentara y luego le sirvió zumo.
- me han dicho que ayer hiciste cosas indebidas hermanita - comentó Miroku con una sonrisa y mirada bastante pícara, Kagome giró el rostro inmediatamente hacia Sota y le dio una mirada de "te mataré".
- Miroku callate - gruñó Inuyasha con un muy leve tono rosado.
- ¡oh vamos!, solo era una bromita, mi hermanita es muy inocente, todavía cree en el príncipe azul...
- pues que se olvide de esas cursiladas, porque en esta época ya no hay de esos - dijo Inuyasha devorando el desayuno, a Kagome le dolieron esas palabras, ¿le estaría diciendo indirectamente que no esperara mucho de él?, eso la enfureció.
- Sota, dentro de cuatro horas sale tu avión, asi que voy a prepararte las maletas, creo que me sentó mal el desayuno - dijo mirando de reojo a Inuyasha, se levantó y fue hacia a su habitación.
- yo te ayudo - dijo Sota siguiéndola. Miroku fulminó con la mirada a Inuyasha y negó la cabeza cansado, siempre igual con su amigo, testaduro.
- ¿qué? - preguntó Inuyasha, su amigo suspiró y se puso en pie negando todavía.
- si es que hay que ser tonto...
Llegaron al aeropuerto y después de embarcar las maletas de Sota, lo acompañaron para verlo subir al avión.
- ya nos volveremos a ver renacuajo - dijo Miroku abrazándolo con fuerza.
- vuelve a visitarnos pronto, todavía me debes la rebancha, no pienso perder otra vez - dijo Inuyasha recordando la penosa derrota en los videojuegos, Sota rió y abrazó a los chicos. Luego llegó el turno de Kagome, ésta extendió los brazos para arroparlo y besó sus cabellos incontables de veces.
- te voy a echar de menos enano, saluda a mami y al abuelo - dijo besandole la mejilla - y llamame cuando llegues, ¿eh? - el chico asintió - pues venga, buen viaje - Sota volvió a abrazárlos y luego avanzó hasta el avión, antes de subir volteó y los observó por última vez.
- adios campeón - gritaron los tres, Sota se sonrojó al ser observado por todas las personas que se encontraban en el lugar y se despidió con la mano rapidamente antes de subir al avión.
- bueno, me voy a trabajar, que entro dentro de 20 minutos, te llevo a casa antes Kag, me queda de camino - Kagome asintió a su hermano y lo siguió hasta el coche despidiendose con la mano de Inuyasha, este la miró y abrió la boca para decirle algo, pero justamente sonó el móvil (celular), le vio coger el aparato y mirar su reloj con desgana.
- bueno me voy, hay problemas en la empresa, hoy no creo que venga a casa - comentó subiéndose a su coche, Miroku asintió y le dijo lo mismo a Kagome cuando la dejó en la puerta de casa.
- me voy hermanita, a la noche iré con Sango, ya sabes - dijo con una sonrisa no demasiado inocente, Kagome le besó en la mejilla y le deseó suerte.
- hoy me quedaré sola - suspiró subiendo las escaleras, luego lo pensó mjor y sonrió, la casa para ella solita, ¡sin hombres!.
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Hoy no vendremos a casa, no nos esperes despierta, habían dicho Inuyasha y su hermano antes de marcharse al trabajo. De Miroku lo entendía porque le dijo que iría a casa de Sango, pero... ¿Inuyasha?..., ¿se iría con esa tal Kikyo?, porque no creía que ese "problema" de la empresa le ocupara desde la mañana hasta la noche... ¿y por qué estaba tan celosa?, se suponía que eran solo amigos, aunque él le había dicho que quería ser más que eso, se agarró la cabeza frustrada, ese tonto la estaba confundiendo. No pudo hablar con él en todo el día para aclara las cosas, primero por la despedida de Sota, luego porque hubo unas complicaciones en la empresa según la secretaria de Inuyasha, Tsubaki..., y luego, porque no había aparecido en todo el día..
Kagome decidió limpiar la casa sin prisas, ya que tendría la televisión para ella solita –sonrió contenta– no tendría que aguantar el aburrido partido de fútbol o el baloncesto y todo lo qu tuviera que ver con deporte, ¡bah, hombres!. Hoy se olvidaría de Inuyasha, ya él le diría si sentía algo por ella o no...
Se dio una refrescante ducha y se puso un pijama de pantalón largo con una camisa de tirantes celeste, luego se hizo una tortilla francesa –bueno..., si a eso se le podía llamar " tortilla"– para sentarse a ver una película.
Miró el reloj, las 21:30, siguió viendo la peli que era romántica, ¡oh...el protagonista era tan dulce y guapo!, pero no tanto como Inuyasha, se dijo con una sonrisa boba.
Estaba tan atontada con la escena de la boda de la pareja, que se sobresaltó cuando sonó el teléfono, extrañada por la hora que era, decidió cogerlo.
- ¿si?... - dijo al contestar, pocos segundos después se escuchó un murmullo de una voz al otro lado del aparato para dar paso a un sonido estruendoso provocado por la caída de éste.
Kagome se llevó las manos a la boca reteniéndo las lágrimas y negando con la cabeza afectada por la horrible noticia dada, dio unos pasos hacia atrás negando hasta chocar con la pared del fondo, se acurrucó en un rincón de la sala sin dejar de negar, sintió un fuerte dolor en el pecho y apretó el lugar fuertemente - ¡noooo! - gritó soltando todas las lágrimas retenidas - no..., no... - dijo escondiendo la cabeza llorando sin aguantar el dolor que sentía. Se sentía tan sola y culpable por no haber estado allí, se agarró los cabellos y apretó con fuerza sin dejar de llorar con gran angustia - ¡¿por qué...?! - preguntó a la nada tapándose el rostro con las dos manos.
En la silenciosa habitación solo de oían los sollozos, los murmullos de negación y sobretodo, el sufrimiento...
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Inuyasha se encontraba recogiendo algunos documentos de su oficina para guardarlos en su maletín negro. Su compañera de trabajo Tsubaki, una mujer de esbelta figura y de sugerente busto, se acercó a él soltándose su melena brillante.
- ¿ya te vas Inuyasha? - dijo seductoramente.
- si..., voy a... - se quedó pensando, hoy le había dicho a kagome que no iría a casa al igual que Miroku, pero ¿por qué le había dicho eso?, sencillamente, no se sentía bien en casa, cada vez que la veía, sentía unas ganas terribles de poseer a Kagome, pero no iba a hacer eso, esa mocosa le había correspondido el beso, pero por la mañana ni se dignó a hablar con él, ¡ja!, ¿qué se creía?, siempre provocándole y enfadándole con sus niñerías que la hacían ver más inocente, ingenua, bonita... y..., ¡¿qué estaba pensando?!, mejor ir a salir con Tsubaki esta noche y divertirse un rato, si..., mejor..., así la olvidaría, ¿verdad?.
- ¿por qué no vamos a mi casa un rato? - le susurró provocativa acariciándole el pecho, Inuyasha despertó de sus pensamientos y por un momento sintió lastima por Tsubaki al verla así.
- lo...lo siento, tengo planes... - dijo separándose de ella y recogiendo su maletín para salir rapidamente de allí. Tsubaki lo miró indignada y perpleja, la habían rechazado..., ¡a ella!...
Inuyasha molesto y extrañado por haber rechazado a semejante mujer, avanzó por el largo pasillo, mejor aclarar las cosas con Kagome, a él le gustaba y se lo iba a decir, a lo mejor ella no sentía nada por él, aunque en ese beso sintió tanta ternura y ¿amor?, suspiró, ya vería que hacer...
Una vez situado delante de su puerta, abrió despacio para no hacer ruido por si kagome estaba dormida, ¡feh!, ¿desde cuando se preocupaba tanto por esa chiquilla?, solo le gustaba, no podía estar enamoradono, ¿verdad?. Se estaba contradiciendo, estaba muy confundido, ¿la quería para una relación seria o no?, tenía que aclarar eso antes de hablar con kagome, ella era la típica soñadora con sus historias de amor y no quería hacerla sufrir.
La sala se encontraba en penumbras, solo se escuchaban unos sollozos, ¿sollozos?, confuso, echó un rápido vistazo por todo el salón encontrándose con una silueta en un rincón acurrucada.
- ¿kagome? - preguntó caminando hacia ella, la pelinegra se encontraba sentada en el suelo con los brazos rodeando sus rodillas flexionadas y el rostro escondido en ellas, su cabello azabache estaba alborotado y con mechones cayéndoles por delante del rostro, preocupado, se agachó de cuclillas y puso una mano en su hombro - kagome... - susurró al sentirla temblar e hipar - ¿qué ha pasado? - preguntó con el corazón en un puño al verla así, pero la chica no contestaba, solo sollozaba sin siquiera mirarlo, Inuyasha le levantó el rostro cuidadosamente y pudo apreciar sus mejillas sonrojadas y sus ojos enrojecidos acompañados de cristalinas lágrimas - cuéntame... - le dijo con una infinita ternura que le sorprendió.
Kagome no aguantó el impulso y lo abrazó haciéndole perder el equilibrio y caer, quedaron acostados en el piso, Kagome encima de Inuyasha sin soltarlo y éste debajo sonrojado, pero los dos no dijeron nada, no pensaron nada, solo sintieron que tenían que estar así...
Inuyasha después de unos minutos, la hizo levantar lentamente y luego la cogió estilo nupcial llevándola al sofá, la sentó encima de él y la rodeó con sus fuertes brazos - ya me contarás, por ahora solo quiero reconfortarte... - Kagome intensificó el llanto aferrándose fuertemente a él, sentía tanto dolor y vacío, pero con Inuyasha dandole apoyo ya no se sentía sola, se acurrucó en su pecho y lloró desahogándose.
Inuyasha la obsevó con tristeza, nunca la había visto así, ¿dónde estaba su dulce sonrisa o su ceño fruncido?, quiso pensar que era fácil consolar, pero intentarlo con kagome era tan difícil, casi tenía ganas de llorar él al verla así, su llanto era tan desgarrador..., no le gustaba verla llorar, no a ella...
Pasaron la noche abrazados y reconfortándose mutuamente, Inuyasha le ofreció apoyo y comprensión, pronto les venció el sueño y se quedaron dormidos en el pequeño sofá en medio de la oscuridad y del silencio de la noche.
Holaa!!, ya estoy aquí de nuevo (bueno tampoco ha pasado tanto tiempo n.nu), ya hice ese dichoso examen!!, me salió más o menos, espero aprobarlo jeje (cruzaré dedos).
Una vez más agradeceros a todos, y estoy super sorprendida, he tenido 10 reviews en el último capi, waoooo, no puedo creerlo, ¡¡gracias!! puede que sea pesada, pero me animaís a continuar e intentar mejorar:
XtinaOdss (hola me alegro que te haya gustado, a ver que tal este...), Pelirroja 16 (hola!!, bienvenida a mi fic jeje), ampis (yo también soy muy fanatica a Inu, es tan mono jejej), Inujocelyn ( gracias por estar en todos los capis de mis 2 fics -), Chabe (espero que este capi te guste como los demás), fernandaIK26 (yo también le hubiera dado unas cuantas...), peko-chan (gracias por lo del examen, la verdad que necesitaba suerte... jejej y el manga si me lo estoy leyendo, y el capi de esta semana me impactó, no te comento que pasó por si no lo has leído, leélo xq te quedarás... O.o), InukilluaInuzuka (no pasa nada, gracias por vovler a comentar en mi fic jeje y lo de shippo, la verdad yo tampoco lo había pensado mucho pero un día dije uy mira que casualidad, ayame y él son pelirriojos con ojos verdes, y walá!, los puse como madre e hijo), lieli (gracias a ti también por estar en mis fics y en todos los capis -), Karien-sama (bienvenida otra vez jeje, me encantó la frase I hate barro, jeje me reí con ella). Bueno, gracias por vuestros reviews, son mi sueldo, mis vitamínas, el agua que me hidrata (bueno esto no quedó muy bien...) en fin, que muchisisisisismas gracias, y a todos los que leen y no dejan review también jeje.
