Inuyasha y compañía no me pertenece (lean la nota d autora por fa)
- ¿Quieres ser mi novia?.
Kagome abrió enormemente los ojos incrédula, ¿acababa de escuchar que si quería ser su novia o era una mala jugada de su cerebro?, no era posible, él ya tenía una novia, esa tal Kikyo, ¿verdad...?, definitivamente, ¡esto debía de ser un sueño!. Disimuladamente, se pellizcó el brazo e hizo una mueca, eso había dolido.
Inuyasha observaba los cambios que se producían en el rostro de la chica, primero incredulidad, luego molestia (el cual le preocupó bastante) y por último, una felicidad que le resultó sencillamente encantadora.
- ¿te he molestado? - preguntó al recordar la mueca, la pelinegra negó y después de unos minutos asintió decidida -¿qué? - preguntó al verla asintiendo sonrojada.
- que sí...
- ¿qué si que?
- que si quiero...
- ¿que si quieres qué? - preguntó haciéndose el confundido, claro que ya sabía lo que decía la chica, pero le gustaría oírselo decir.
- ¡que quiero ser tu novia!, grandísimo tonto... - gritó enojada, ¿era tan difícil de entender?, por si no lo sabía, costaba mucho decirlo sin morirse de vergüenza...
Inuyasha pensó que era el día más feliz que había vivido hasta ahora, esa preciosa chica que tenía bajo sus brazos le había aceptado como novio, es cierto que no le hizo mucha gracia eso de tonto, pero así era la pelinegra..., y así se enamoró...
- me alegro... - murmuró antes de aproximarse a su rostro, quedaron pegados e Inuyasha aprovechó el nerviosismo de la chica por no mirarle a los ojos, y la besó. Fue un beso lento y pausado, sin prisas, solo para degustar el delicioso sabor del amor, Kagome entre suspiros, rodeó el cuello del chico con sus brazos y se dejó llevar. Sintió como Inuyasha profundizaba el beso y le pedía permiso con la punta de la lengua para que lo dejara pasar, ella le dio paso para seguir disfrutando del ojidorado. Inuyasha había besado mucho, pero nunca ninguno se llegó a comparar con este, parecía como si fuera un chico de 15 años besando por primera vez, que le gustaba besar a su novia, novia, que bonito sonaba con Kagome...
De pronto, empezaron a escucharse aplausos, la pareja giró el rostro hacia la puerta, y se encontró con toda la familia (Sonomi, Miroku, Souta y el Abuelo) aplaudiendo con una sonrisa, Kagome escondió la cabeza en el pecho del chico ruborizada, mientras que Inuyasha leve, muy levemente sonrojado, sonreía ante la reacción de su novia.
- me deben 10 euros - rió maliciosamente Miroku.
- todavía no se saben si esperan uno - replicó Souta.
- ¿no eran novios antes? - preguntó confusa Sonomi, la pareja silbó disimuladamente, el abuelo bajó corriendo las escaleras para buscar "amuletos" para el amor y la buena salud, y Souta se fue a jugar a los video juegos. Miroku supo que debía contestar él...
- digamos mamá, que ahora lo son oficialmente - la madre asintió y haciendo una pequeña reverencia, salió de la habitación, Miroku suspiró y luego caminó hacia la pareja que le miraban frunciendo el ceño.
- vaya vaya, no pierden el tiempo, ¿eh? - dijo levantando las cejas pícara mente. Inuyasha le sonrió con la típica sonrisa de "hombre" que lo dice todo y Kagome mantenía su ceño fruncido.
- Miroku, ¿para qué los trajiste?, ¡que vergüenza!, ¿qué pensará mamá de mi ahora? - preguntó horrorizada.
- tranquila hermanita, te sorprenderías de las cosas que dice mamá... - musitó antes de irse y cerrarle la puerta. La pareja se miró confundida y luego Inuyasha atrapó sus labios con una media sonrisa. Miroku cerró la puerta y meneó la cabeza recordando lo sucedido hace un rato:
Se encontraban cuatro miembros de la familia en el salón hablando...
- ¿qué te apuestas Souta, a que ya se le estará declarando? - preguntó Miroku en el sillón.
- ¡oh vamos!, eso ya se sabe, apostemos otra cosa - repuso Souta.
- ¿por qué no, a cuando nacerán mis nietos? - propuso una calmada Sonomi, los hermanos se miraron espantados y parpadearon varias veces, ¿su linda y dulce madre había dicho eso?. Miroku carraspeó y se irguió en el pequeño sillón.
- yo creo que esperaran hasta dentro de un año - dijo el pequeño.
- yo creo que este año...
- mi nieta no hará nada hasta el matrimonio - repuso el abuelo que estaba mirando unas cajas, ¿a que adivinan lo que había en ellas?.
- papá, no seas anticuado, eso ya no se usa... - contestó Sonomi volviendo a sorprender a sus hijos. Pero esto ya es increíble, pensó el pobre Miroku que aguantaba la risa.
- entonces... - dijo cogiendo una pequeña libreta y un bolígrafo - veamos, Souta dice que dentro de un año, el abuelo, que esperaran al matrimonio - dijo esto último reteniendo una carcajada - y yo, que este año, bien...
- ahora solo nos falta averiguar...
- yo les dejé solitos hace ya un buen rato, ¿por qué no espiamos un poquito? - dijo pícaro el chico de ojos celestes, los presentes asintieron sin dudar y avanzaron hasta la escalera, para empezar a subir en silencio...
Miroku se sobó la barbilla con aire pensativo, ganó la apuesta, era genial en esos temas, sonrió y se fue a la terraza para llamar a su "Sanguito".
Al poco rato de que Miroku abandonara el dormitorio, la pareja bajó para estar con la familia y aprovechar, ya que mañana por la mañana se irían.
- Kagome hija, te llama Houyo – dijo su madre desde la entrada, la pelinegra cruzó el salón donde se encontraban Inuyasha y Souta jugando a los videojuegos, y se acercó a la puerta. Sonomi se despidió del joven de ojos verdes y se fue a la cocina.
- hola Houyo, ¿y esta visita? - dijo dulcemente, el chico se encogió de hombros.
- no sé, hacia mucho que no te veía y me apetecía hablar contigo, además, con todo lo que ha pasado por lo de Yuka y eso...
- ¡oh claro!, ven pasa - el joven entró tímidamente a la casa y de pronto se sintió observado, levantó la vista y se encontró con dos orbes doradas que lo vigilaban escrupulosamente. Tragó saliva.
- hola - Inuyasha hizo un gesto con la cabeza respondiendo al saludo y siguió jugando.
- pero siéntate Houyo - ofreció Kagome haciéndole un hueco - y cuéntame, ¿en que trabajas? - el chico sonrió más relajado sentándose.
- pues soy profesor.
- mira, como yo - dijo con una sonrisa Kagome - aunque yo soy de educación infantil, ¿y tú? - Inuyasha no dejaba de observar de reojo a Houyo, y hacia que el pobre chico se sintiera intimidado, lo mejor sería irse, pensó.
- pues, de matemáticas en un colegio de primaria.
- ¿y te va bien las cosas... - calló, claro que no iban bien, había perdido a su prometida - lo...lo siento Houyo, perdón, yo... - Houyo apoyó inconscientemente una mano en la rodilla de la chica, haciendo que Inuyasha se molestara.
- tranquila, no pasa nada, de verdad, yo... yo lo superaré como intentaremos todos.
- Kagome - dijo con seriedad Inuyasha, la chica volteó hacia él y lo vio señalar con la mirada a su rodilla, la pelinegra bajó la vista y se encontró con la mano de Houyo, que al darse cuenta, la apartó inmediatamente.
- ¡oh!, disculpame Kagome, yo no me había dado cuenta - se disculpó el chico nervioso por la espeluznante mirada del ojidorado.
- no pasa nada, de verdad...
- será mejor que me vaya...creo que tengo cosas que hacer, ya nos veremos Kagome, avísame cuando vayas a volver - musitó llendose lo más rápido posible, al salir fuera, se quito un peso de encima, como asustaba ese hombre, y eso que solo fue con la mirada, pensó el chico montando en su bicicleta.
Kagome fulminó con la mirada a su novio – lo asustaste, se le pudo ver en el rostro – Inuyasha se levantó con los brazos cruzados.
- yo no le dije nada...
- pero con esas miradas que das, no me extraña que se asustara...
- mejor, te tocó sin permiso, no tiene ningún derecho a tocarte - dijo acercándose despacio hacia Kagome, como si fuera su presa.
- ¡oh vamos!, no fue nada, eres tan posesivo, ya sé lo que me espera en el futuro - musitó molesta mientras se giraba para irse, pero Inuyasha la volteó, dejándola pegada a su rostro, sus narices rozaban y sus alientos se mezclaban uno con otro.
- no soy posesivo...
- por supuest... - pero Inuyasha la calló con un beso, Kagome protestó, no era justo que siempre la callara besándola, por perdía las fuerzas y sentía que todo a su alrededor daba vueltas. Inuyasha acarició su cintura y profundizó el beso.
- por favor, vayan a la habitación, que hay niños pequeños - repuso Miroku haciéndose el disgustado tapando los ojos a Souta que intentaba ver la pantalla de la televisión.
- ¡feh!, calla que tu eres el primero que hace cosas indebidas sin ninguna vergüenza - replicó el ojidorado con Kagome todavía entre sus brazos.
- me ofendes amigo - dijo con una cara de perrito desvalido. Kagome soltó una linda carcajada que contagió a Inuyasha y a Souta.
- ¿y tu tienes novia hermanito? - preguntó el pequeño fingiendo estar incrédulo, la pareja volvió a reír mientras Miroku bufaba molesto.
Le gustaba ver a su familia así, intentaría visitarlos más a menudo para vivir más mmentos así, aunque parecían insignificantes, se echaban en falta cuando se estaba lejos de ellos, pensaba Kagome. Los quería a todos, sobretodo a cierto chico que la tenía estrechada entre sus musculosos brazos.
& & & &
- por fin en casa... - dijo Kagome abriendo la puerta.
- ¡feh!, me pido ahora la televisión.
- tu siempre así de vago...
- ¡keh!, repite eso tonta.
- ¿tonta?, ¿quién te has creído para hablarme así? - preguntó enojada dándole golpecitos en el pecho con el dedo.
- tu novio - susurró atrayéndola y besándola con pasión, Kagome intentó resistirse, pero era imposible y entonces acabó rodeándolo con los brazos y profundizando esta vez ella. Miroku tosió un poco para que le tomaran en cuenta, pero nada...
Volvió a carraspear y nada...
- mejor voy a visitar a mi Sango para cumplir el deseo de mi madre.
Flash back
- os voy a echar de menos...
- y yo a ti hija - respondió Sonomi abrazando a Kagome - llamame en cuanto te enteres del embarazo - susurró, provocando el sonrojo a su hija.
- mamá...
Inuyasha se despidió del abuelo que lo miraba serio - respetala - dijo antes de sonreirle e irse acompañado de Souta, que ya se había despedido.
- quiero que traigas a tu novia un día para conocerla - dijo Sonomi a Miroku.
- yo la traigo en cuanto pueda mamá, creo que es la mujer de mi vida - decía mientras se imaginaba acariciando el trasero de Sango vestida de novia, a Sango embarazada, a Sanngo rodeada de minis Miroku, suspiró con ilusión, eso si que era vida...
- más te vale que sea pronto, deseo conocerla...
Fin flash back
- me voy parejita, no creo que venga a dormir ya que estaréis ocupados - dijo Miroku, pero ni Inuyasha que corría detrás de Kagome para cogerla, ni la pelinegra que esquivaba al ojidorado con todo lo que pillaba les hizo caso, resignado, se marchó a casa de su novia.
Kagome corrió, pero tropezó con una de las maletas del viaje y cerró los ojos esperando el impacto al caer al suelo, pero unos fuertes brazos la cogieron salvándola del golpe.
- gracias Inu...
- ¿Inu?, no esta mal viniendo de tus labios - dijo con voz ronca - pero... - apretó la estrecha cintura de la chica a pegándola más a él - me gustaría más besarlos, ¿me darías permiso? - preguntó dándoles un ligero roce perturbando a la chica.
- Inu... - susurró poniéndole las manos en el rostro - te quiero tanto - te amo..., pensó. Inuyasha la miró con ternura y acercó lentamente el rostro.
- y yo a ti gatita - dijo besándola por fin.
Se besaron con una ternura y pasión a la vez, que no se podía describir con palabras las sensaciones que sentían, Inuyasha cogió estilo nupcial a Kagome y la llevó hasta el sofá más cercano posándola suavemente y colocando él encima sin apoyar todo el peso de su cuerpo para no aplastarla.
Kagome acarició la espalda del chico mientras seguía besándolo con igual ímpetu que él, Inuyasha jadeo cuando acarició el muslo de la chica, que suerte que llevaba falda hoy, pensó.
Kagome subió sus brazos hasta la cabeza del chico y pasó delicadamente sus manos por las hebras negras como la noche del ojidorado, Inuyasha sonrió y contorneó con sus manos la silueta de la chica - eres hermosa - manifestó besando ahora su cuello, Kagome suspiraba con cada caricia o roce que el chico le daba, pero dbía advertirle primero que era... ¡oh!, las manos de Inuyasha se adentraron por debajo de la camisa de la muy avergonzada chica. El ojidorado volvió a besarla en la boca con pasión mientras intentaba quitarle la camisa a la joven, pero entonces...
Din Don (sonido del timbre xD)
Inuyasha maldijo en voz baja y levantándose con desgana, se dirigió a la puerta, Kagome que respiraba agitadamente, se colocó la camisa bien y se arregló con las manos el cabello.
El ojidorado que seguía con sus maldiciones, abrió la puerta y se quedó sorprendido al ver la persona de la puerta, ¿qué hacia allí a esas horas?. Kagome avanzó hasta la entrada y vio a Inuyasha parado en el umbral, dirigió su vista hacia la puerta y se encontró con una sonrisa cínica que cambió rápidamente al verla.
- ¿Kikyo?.
Hola!!, se que esta muy corto y a penas dice nada, pero esq me entró un virus y mi padre me formateó el pc, y yo creía que las historias las tenía en un cd guardadas, pero no..., asi que se me borraron y tuve que escribir esto ahora rápido e improvisar xq os prometí que traería un capi el viernes. Ya intentaré escribir los otros capis esta semana, pero las proximas 2 semanas voy a estar llenas de examenes asi que perdonenme pero tardaré un poquito en actualizar.
Gracias a : Pelirroja16, ampis, Inukillua Inuzuka, Kariko-12, XtinaOdss, lieli, peko-chan, fernandaIK26 y elizita -kag-lu. Y a los que leen y no dejan reviews.
Gracias por vuestros reviews y espero no decepcionaros con este capi pero entre examenes, lo del pc y problemas personales, vamos estoy estresada jejej, asi que perdonen y que tengan un buen fin de semana. Besitos.
