Las formas de la sinceridad.
Escrito por: Kakiyu-chan.
Capítulo -17 Bien guardado.
Se pasó una mano por los hilos de su cabello para echarlos detrás de la oreja y se cruzó de brazos. Les echó una fría mirada más a la gente que tenía delante. Dos de ellas se lanzaron, como si tuvieran una trampolín debajo de ellos, hacía dos de las personas que tenían delante, las cuales pobres no les dieron tiempo a reaccionar.
-REEEEEEEN!
Tan pronto como su distancia ya era nula, abrazó a su amadísimo hermano de la cabeza acercándolo a su pecho y llenándole la cabeza de besos con un aura rosa y corazoncitos volando envolviéndola.
-Oooooh, no sabes cuanto te he echado de menos! En estas fechas siempre pasas tanto tiempo fuera que...!
El hermano no podía estar más incómodo y sonrojado, mira que le había dicho de veces a su hermana que le no hiciera eso y muchísimo menos en público. Las risitas del ainu no hacían más que incrementar su montañita de pelo.
-Quieres hacer el favor de despegarte!
-Peeroo Reeeeen es que no puedo evitarlo! -o
-JAJAJAJAJAJA! Si eso, eso!
Intentaba separarse lo más que podía con todas sus fuerzas, pero entre que tenía la cara prácticamente pegada a su busto y entre la vergüenza de los cariñitos, aquello se estaba convirtiendo en una misión imposible.
-Cierra él pico y preocúpate por ti! –le respondió con fastidio y señalándole con sus dorados ojos a cierta chica a metros del ainu.
Horo Horo tragó saliva, a metros de él estaba su hermana pequeña. Dios, al cuerno su viaje-escapada! Sin embargo no era momento para pensar en sueños. Pilika estaba cabizbaja con el flequillo tapándole media cara, de modo así no sabia en que niveles de furia estaría, porque claro, eso no significaba nada bueno.
-Her...mano.
-Pero nada, nada, nada, bueno...
Al fin la pequeña peliazul levantó la cabeza dejando ver gotas de gran tamaño cayéndole por las mejillas, los mofletes rojos y los puños cerrados. Horo se preparó mentalmente para lo que le venía.
-HERMANOOOOOOOOOOOOO! –gritó Pilika mientras corría hacia él.
Chorros de sudores fríos corrían por la frente del Ainu. Miraba para todos lados. Rápido, rápido, rápido, rápido, rápido, rápido.
Justo en ese momento vio como al fin Ren se separaba de su hermana empujándola con su brazo. Con todo el temblor en sus piernas lo cogió de los hombros y lo utilizó como escudo.
-AAAAAHH!
-AAAAHHHH!
Ambos cayeron al suelo, ella abrazándole y él con un gran dolor en su cráneo. Pilika levantó la vista y lo miró con los ojos entrecerrados.
-Tú no eres mi hermano-. –Ren le miró de la misma manera.
-En serio? Vaya que aguda...-¬¬-y si a la señorita no le importa esta encima de mí. –Pilika se levantó en un santiamén.
A pesar de lo mal que habían empezado los dos coincidieron en una cosa.
-HORO HORO!
Antes de que pudiera ver lo que le hacían después de que los dos se tiraron encima suyo, Anna ya había girado la vista para ver una escena muy parecida a la de antes. Ryu abrazando fogosamente a su marido.
-Me...uf, me los encontré en el camino –dijo Manta llegando a su lado junto a Tamao que no le quitaba la vista de encima a Yoh.
-Ya podrían haber avisado –dijo con fastidio mirando de nuevo el panorama. Manta resopló.
-Ya les conoces, sabes que ellos...¿Anna?
La rubia no aguantó más y se dirigió directo al pasillo para ir a las escaleras. Pero antes se giró a Tamao, la cual al sentir la mirada se sobresaltó un poco.
-Qui...quiere que prepare las habitaciones y la comida? –en eso Horo como pudo se giró a Tamao.
-No, no te preocupes ya la estaba preparando yo...-Anna lo miró.
-Te has acordado de apagar el fuego? –Una vena creció en su frente, ya que por la expresión en la cara del Usui, solo quería decir lo contrario.
-Oh, oh...
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BLAM!
Fue el estruendoso ruido que hizo Anna al cerrar la puerta con una mano, ya que la otra la tenia ocupada agarrando con fuerza el cuello de la camisa blanca del pobre Asakura, ya que de la fuerza con que lo arrastraba solo podía quejarse cómicamente.
-Ay, ay, ay! Para Anna! –dijo como un niño pequeño.
Al llegar al centro de la habitación, para su suerte Anna lo soltó. Respiró hondo, intentando recuperar el aire, Anna se cruzó de brazos y se giró hacia Yoh no con muy buena cara. Este la miró confundido.
-Si? –preguntó esperando que Anna le respondiera, aunque esta seguía en su semblante serio.
-No quiero que se enteren.
-Que se enteren? Quiénes? Ellos? –preguntó refiriéndose a sus amigos- De qué?
Anna se llevó la mano a la frente y se la masajeó un poco para luego retirarse una mechón de pelo detrás de la oreja y volver a cruzarse de brazos.
-De que estamos casados.
Los ojos de Yoh poco a poco se fueron abriendo de par en par cuando esas palabras fueron entrando a su cabeza. Se sacudió la cabeza para alejar creyendo todavía que había escuchado mal. Entonces él también se cruzó de brazos y la miró.
-Cómo? Perdona?
Anna se acercó más a él y se señaló a ella y luego a él- Tú y yo, para ellos seguimos siendo prometidos. Entendido? –Dijo tajantemente, para rápidamente abandonar la habitación dejando a su prometido, al máximo grado de la confusión.
Fue el otro "BLAM!" lo que hizo que el castaño dejara de mirar el vació donde antes estaba la sacerdotisa, para abrir la boca y luego mirar la puerta por la cual se había ido. Parpadeó un par de veces.
¡Definitivamente tantos años de prometidos la habían afectado!
Tanto tiempo que ella deseaba el momento de ser su esposa, de DECIR que era la mujer Asakura, y ahora viene con esas. El heredero Asakura solo se le ocurrió una respuesta a todo aquello: habían sido demasiados años.
Se golpeó la frente con su mano. Todo había pasado muy rápido. Volvió a mirar con la vista cansada la puerta y luego a la abandonada habitación y salió.
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( (Cocina) )
La mesa estaba como en los viejos tiempos(bueno tanto, tanto tiempo no) con mucha gente singular, con miradas de muerte, alegría de pocos, con gotas en la cabeza, comiendo como si uno fuera una aspiradora, gritos, golpes...el grito de la señora de la casa ordenando el silencio, el silencio.
El castaño miró por el rabillo del ojo a su esposa la cual estaba sentada a la derecha de Ryu y a la izquierda de este, estaba él. De hecho cuando el se sentó esperaba que fuera ella la que se sentara a su lado, pero pensando a fondo, pareció como si esperara a que alguien ocupara ese lugar para no estar cerca. Cerca de él.
-Entonces te encontraste a Ryu –preguntó Manta a la pelirosada, tenía que hablar civilizadamente con alguien, ya que tenía a Horo al lado y este se estaba sumergiendo de nuevo en otra pelea con el chino y viendo que Yoh estaba inmerso en otra cosa.
-Si, cuando acabé de ayudar en la montaña Ozore me dispuse a volver aquí –dijo tranquilamente- pero desgraciadamente perdí el tren que me iba a traer y por mala su...digo que me encontré con Ryu y se dispuso a llevarme –explicó mientras dentro de ella lloraba a lagrimitas recordando el viajecito. En eso vió como Ryu le señalaba con el pulgar, le sonrió con una gota en la cabeza y rápidamente se giró hacia Pilika- Y usted?
-Yo después de darme cuenta que mi hermano era un fumador y que me había abandonado...
-Que fo no te fe afanfonado!( que yo te abandoné) –saltó su hermano con comida en la boca- Ni fufo(ni fumo)
-Con lo que tiene ya es suficiente para él -¬¬
-Cafa fegopinfo! (Calla pelopincho!)
-...me fui con Jun y...
-Me hizo recorrer medio Japón...
-...buscándolo desesperadamente...
-Vaciando todas las tiendas de ropa...-Jun cerró los ojos al recordar eso.
-JA, la hermana no se salva...esto debe de ser de familia...
Pilika le lazó una mirada de muerte. Ren simplemente la ignoró y siguió con su comida.
-¡Dime lo que has querido decir con eso!
-De verás creer que lo entenderás si lo digo en Japonés? En Japonés normal, digo. -¬¬
-Y lo dice el chinito.- dijo Horo Horo tragando toda la comida de golpe lo que provocó que se atragantará y no parara de toser. A esto Tamao se acercó preocupada y le ofreció un vaso de agua mientras le daba golpecitos en la espalda. Mientras los dos discutían ignorando esto.
-Vuelve a repetirlo.
-Y si no quiero? Dios como me recuerdas a tu hermano, te tiene que decir las cosas dos veces?
-Mira...!- Pilika se levantó con su plato en la mano con pura intención en sus ojos de tirarselo en toda la cara.
El hondo de arroz de la rubia sacerdotisa aterrizó en la mesa produciendo un ruido tan cortante que todos callaron de inmediato, Incluso la tos de Horo Horo paró de inmediato. Todos esperaron oír otro grito ordenado silencio. Pero solo vieron como se levantaba y salía de allí dirigiéndose a las escaleras.
Todos respiraron tranquilos y volvieron a lo suyo, excepto Yoh que seguía con la cabeza volteada mirando el sitio por donde había salido.
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Subió las escaleras con cuidado de no hacer mucho ruido. Sus amigos se habían quedado viendo la tele y él aprovechó para subir al segundo piso diciéndoles que iba al baño.
Se plantó delante de la puerta de Anna y entró despreocupándose de tocar.
-¿A qué vino eso?
-A ti también se te tienen que repetir las cosas dos veces?
Dentro estaba ella sacando y ordenando ropa que había en la maleta de viaje. Estaba de espaldas a él y le prestaba más atención de ir de una lado para otro que a lo que le decía. Yoh se apoyó en el marco y se cruzó de brazos.
-Anna...venga dímelo.-le medio suplicó- Así yo no podré entenderte y yo...
-Se pondrán furiosos contigo.
-¿Qué?
Anna pusó su última prenda en el primer cajón y volvió a la maleta. Tenía una expresión de tristeza en el rostro y su voz era pausada, menos mal para ella que estaba de espaldas.
-¿Que ya no te acuerdas que les prometiste a todos invitarles a la boda? Ya no te acuerdas la insistencia de Loro Loro, preguntando por el banquete? Respondieron que no se la perderían por nada del mundo...porque eres su amigo. Si se lo dices ahora se enfadarán...
Ahora que hablaba de aquello, tenía razón. Yoh recordó vagamente ese momento de hace más o menos medio año, por navidad. Una navidad en donde todos ellos la pasaron en la pensión, y en un momento en donde las peleas del Tao y del Usui cesaron un momento para hablara de que estaría bien reunirse en fiestas así, todos juntos pasándolo bien.
Ryu mencionó, ese momento, el de la boda del shaman de la espada samurai, y ese mismo shaman lo prometió. Prometió que estarían.
-Si tienes razón en eso –se llevó una mano al cabello- Pe...pero ¡Si fueron imposibles de localizar!
-Igualmente se enfadarán.
-Y eso...-la miró.
-...?
-¿Tanto te importa?
Anna se giró un pequeño segundo para mirarle a los ojos.
-...son tus amigos.
Al decir esto rápidamente volvió a lo suyo para revolver y coger la ropa y demás cosas que había en su gran equipaje. En parte tenía que reconocer que no era para tanto...pero también se reconocía que podía haber ayudado, ayudado a encontrarles. También lo eran para ella. A su manera. Pero también eran sus amigos.
-Anna.
-Tonto...
-Anna yo...
-Entonces estás de acuerdo? Se lo diremos...pero no ahora...acaban de llegar.
-Y cuando...?
-Cuando yo diga.- respondió cortantemente mientras se levantaba con un montón de ropa en sus brazos yendo hacia el armario.
-...--U-por...supuesto.
-¿Entendido?- ¬¬
-Siiiii...Entendido.-u.u
-Pues ya que estamos hablaremos de ciertas cosas.
-¿Ciertas cosas?-o.o?
Anna cerró el armario y se acercó a Yoh, que seguía apoyando en el marco. La chica le miró seriamente y con voz sigilosa le dijo:
-Te las diré esta noche...vente al jardín a eso de las doce.
El shaman hubiera preferido saber más, pero era ella la que siempre ordenaba y la que siempre tenía la situación preparada. Solo le quedó afirmar con la cabeza.
-Pues eso –finalizó la rubia, iba a volver a su trabajo con el equipaje, pero al darse la vuelta el chico la cogió de la muñeca.
-Espera, espera, espera...-la hizo mirarlo.- Y esta?
-Definitivamente a ti las cosas se te tienen que repetir...¿qué parte de "Pues eso" no has entendi...? –rápidamente fue callada por rápido beso de su marido y fue rápido ya que al reaccionar la rubia se separó de inmediato- Qué haces?
o.o?-¿Besarte?
-Aquí no. Quién no te dice que en cualquier momento puede aparecer cualquiera de tus amigos por aquí y vernos. ¡Que estás en el pasillo!
-Bueno, bueno...Entonces déjame entrar –le sonrió de forma picaresca.-Además tan segura estás de que eso pase...?
-CHICOS!
El recién matrimonio se sobresaltaron tanto que parecía como si a ambos les hubiera dado una descarga eléctrica. Ya que a mitad del pasillo, ni muy lejos ni muy cerca de ellos oyeron la voz de la que parecía ser del Usui.
KAMI-SAMA! –se gritaron interiormente ¿les había oído?
-RÁPIDO NO HAY PAPEL! Y NO OS PODEIS IMAGINAR POR LO QUE TUVE EN EL VIAJE POR CULPA DE ESTO!
Los chicos recordaron que esa habitación era la del cuarto de baño. Intentaron acercarse pero una persona que subía las escaleras de dos en dos y con enfado les hizo quedarse en su sitio.
El shaman de la China atravesó el pasillo con una gran vena en la frente y también con un rollo de papel higiénico en la mano, prácticamente destrozado por la fuerza con que lo cogía.
Abrió la puerta y...
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH¡QUÉ HACES RENTADO PERVERTI...! mmff!
Nada más abrir la puerta(y eso de que estaba cerrada n.nU) El Tao le metió el rollo de papel en la toda la boca impidiendo que el azul acabara la frase. Acabado esto le cerró la puerta y tal y como vino...se fue, volviendo a dejar sola a la pareja.
Horo Horo salió del baño con una mano en la barriga y hecho polvo.
-Joder, menudo susto me ha metido el..AAAAHH!- gritó al sentir como la mano de la sacerdotisa rubia le cogía del cuello de la camisa improvistamente y lo levantaba como si fuera un matón. Horo ya comenzaba a sudar frío- ¡ANNA TE JURO QUE HE TIRADO DE LA CADENA Y HE BAJADO LA TAPA¡TE LO JURO! -¿JODER ES QUE NO PUEDO IR AL BAÑO EN PAZ!
-OLVIDA eso! –le miró asesinamente- Qué has oído¡HABLA!
-Oír? –la miró confundidamente-El qué? Bastante tenía yo con lo mío como para estar pendiente de otra cosa...
-Anna...por favor déjale...Además no creo que haya oído nada. Tampoco es que hayamos gritado –le susurró esto último.
Anna bajó al ainu y este ni corto ni perezoso se largó como alma que lleva el diablo. Anna miró a Yoh enfadada.
-Te lo dije.
El castaño solo sonrió nerviosamente.
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Sus párpados se levantaron. A pesar de la oscuridad, por el ruido de los ronquidos se podía saber que sus acompañantes en la misma habitación, estaban bien dormidos. Se quitó la manta de encima, se levantó, se ató bien el cinturón de la yukata y sigilosamente salió de allí.
Era imposible no hacer ruido al bajar por los escalones ya que la madera ya tenía años, pero algunos de sus amigos dormían a bajo y debía intentar evitarlo.
Por fin llegó al jardín. En medio de este, pudo ver desde donde estaba la espalda de su esposa. La cual estaba con los brazos cruzados mirando el cielo.
-Bien. Ya estás aquí.-dijo sin girarse todavía.
-Jejejeje, si, ya estoy aquí.-se acercó a ella- Me vas a decir ya lo que querías decirme?
Anna se giró, se puso las manos en la cadera y le miró directamente a los ojos.
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Tras escuchar con pereza las palabras de la explicación de Anna. El castaño tardó en reaccionar.
Bastante en reaccionar.
Anna no movió ni una ceja. Ya esperaba esa escena cuando le dijera lo que había estado pensando y organizando desde ciertas personas llegaron. Lo que le acababa de decir. "Las normas".
Suspiró y comenzó a andar pasando de su maridito.
-Esta bien...tómatelo como quieres...-respondió con aburrimiento. Sin embargo no pudo seguir andando porque un agarre, tan rápido y preciso, que parecía de puro instinto de su marido, la detuvo.
Los ojos negros y opacos se abrieron de par en par. Su cerebro por fin lo captó todo.
-oo...
-¬¬
-OO.
-¬¬U
-¡OO!
Se giró hacia ella con rapidez.
- ¡Pero yo quiero que durmamos juntos!-exclamó como un niño pequeño aunque con las mejillas totalmente sonrojadas al igual que la Itako al oírlo protestar. De todo lo que le había dicho. De los temas en los que le había dado a entender lo que debían y NO debían hacer (al menos no en público, eso era otro tema ¬¬U) de todos, tenía que haberse centrado en ese. Menudo era.
- Yoh. Primero, NO podemos, dejamos claro que no íbamos a mostrarnos como una "pareja" para que tus amigos no sospecharan de que estamos casados. Segundo,... y mucho menos voy a mostrar que paso las noches contigo y tercero !Haz el favor de bajar la voz!
- ¡QUIERO DORMIR CONTI...!- PAF!- Auch!-se tocó la mejilla roja por el golpe de Anna.
- ¡Deja de comportarte como un crío de 5 años!-gritó furiosa (y roja) mientras se iba, dejando al chico con cascaditas en los ojos.
No es que el castaño quisiera enfadar a Anna, es que ahora que sabía lo conformarte que era dormir al lado le daba una sensación nueva de tranquilidad y bienestar del simple hecho de estar durmiendo junto a ella, oír su respiración, sentir su tacto mientras la abrazaba, observarla largamente como dormía y como de vez en cuando se formaba una ligera sonrisa cuando soñaba...Y si esa sensación se la iban a quitar muy difícil sería para él dormir y tener dulces sueños haciendo esfuerzos para ignorar los enormes y ruidosos ronquidos de Horo.
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-Aaahh... –
Y por supuesto..y sumamente importante...el hecho de que ahora se las tendrían que arreglar para hacer el amor-pensó esto con una ligera sonrisa y un fuerte rubor en la cara. Cierta frase volvió a cruzársele por la cabeza.
DEMASIADOS años.
Yoh se empezaba a preocupar. Últimamente no paraba de tener exageradas ansias de estar a solas con Anna, y solo había pasado un día. no le disgustaba estar con sus amigos juntos en la pensión, pero el problema era que desde que pusieron ciertos límites, que su relación se volvía poco a poco escasa.
Miró las nubes anheladamente, mientras daba un sorbo a su refresco de naranja.
-Venga Yoh, ya es la décima vez que te quedas así desde que hemos salido.
Manta y Yoh habían salido a tomar un refresco, sentados en la hierba junto al pequeño río. Algo alejados de su casa para que no los oyeran y pudieran hablar tranquilamente.
-Piensa que esos "limites" son necesarios-dijo con suma paciencia. Si Anna dice que todavía no quiere decirlo, pues hay que callarse.- En eso recordó la amenaza que le había dado Anna con el puño en consecuencias de decir algo...- Pero para serte sincero Yoh. Me extraña mucho, pero mucho, y cuando digo MUCHO digo MUCHO...que Anna quiera mantenerlo en secreto...
-A mí tambien...en lo de prometidos no se cortaba un pelo y para esto...-nnUU
-Manta, bueno pero en los motivos tiene algo de razón...yo estaba delante cuando juraste esa promesa...Además tambien puede que sea por otra cosa...
-Por otra cosa?- Manta se llevó la mano al mentó.
-Puede que Anna...y esto es solo una suposición pero...no crees que a lo mejor sea para que no se enteren de que estuvo a punto de morir?-¬¬-
Parpadeó un par de veces, y se quedó pensando en eso. A parte de la apodada "reina de las nieves" tambien era una reina del orgullo. Para ella, antes muerta que hacer saber ante la "patrulla de vagos" que la poderosa/fuerte/atractiva/futura y digna esposa del...etc, que no pudo una "enfermedad". Una sonrisa amarga se formó en sus labios.
-Si, es una posibilidad...
-Por ahora, haremos lo que ella dice. Total siempre lo hemos hecho...
-Ya lo sé Manta...pero...-sorbió un poco del zumo, sintió que se iba a quedar seco.
- ¿Pero?...-alzó una ceja- ¿Qué te pasa ahora?-
- Pero, creo que cada vez me siento más...pervertido-dijo la última palabra por lo bajo.
- Per...¿Pervertido?-preguntó el cabezón mirándole con algo de desconfianza sin entender.
- Es que...EL SEXO NO SE ME QUITA DE LA CABEZA!-gritó para quitarse los nervios de encima. Pero para pasárselos a su amigo el cual se le había escapado un poco de zumo y miraba al rededor para ver si alguien se giraba por lo que el castaño había gritado.
- ¡Yoh!-murmuró enfadado y completamente rojo-¡Por lo que más quieras baja la voz!
El shaman solo se abrazó a sus piernas con una expresión bastante infantil. El cabezón se calmó y suspiró.
-Habla.
-Me siento...un poco avergonzado.-admitió- No se lo he contado a Anna, por supuesto, aunque siento la necesidad de decírselo. Decirle que "Quiero hacerlo y no me importa quién esté y quien no esté." Pero cuando pienso en ello, la cara se me enrojece y es como si la sangre abandonara mi cabeza. Es un sentimiento...un tanto raro para mí. Por eso- volvió a dirigir su vista al cielo pero esta vez con una expresión distinta, de abatimiento- Por eso no sé como hacerlo entender y como tratarlo de manera que...no me sienta "así".
Una agradable brisa pasó por ambos jóvenes, haciendo que algunas hojillas se levantaran y les golpearan en las ropas sin fuerza alguna. El pequeño agachó la cabeza meditando las palabras que había citado su amigo. Le sabia raro escuchar algo así, de él, eran cosas de las cuales no estaba preparado Yoh. Normal que se sintiera así.
El castaño se llevó una mano a la cabeza.
-Perdona, sé que son cosas raras mías y te hago...
- Escucha Yoh.- dijo con paciencia -Es normal que te sientas así.-el castaño lo miró-Es verdad! Oye, mira, tienes 15 años, te has casado muy joven y ...enamorado. ¿No te acuerdas de lo que pasasteis en Izumo?
- Como olvidarlo...
- Pues eso...tú como todos los jóvenes tienes hormonas y ya has tenido tus relaciones con Anna. Y cuando los chicos llegaron te ves obligado a carecer de ella. Lo que te digo. Es normal que tengas esos pensamientos cuando quieres hacer el amor con la persona que amas, no? En Izumo, te diste cuenta de eso...de que la amas. .
Cuando Manta acabó su explicación, Yoh dirigió su mirada al cielo pensando el las palabras de su amigo y entendió que no tenía que avergonzarse por pensar en "eso" o mejor dicho, no avergonzarse por amar a SU Anna. Bueno era un "primerizo" y he ahí las consecuencias. Rió.
- Manta...-este lo miró- gracias por comprenderme...o por intentarlo jeje.
- De nada, somos amigos-dijo sonriendo.- Y tranquilo...seguro que Anna tambien siente algo similar. Pero claro, eso es tabú.
Yoh sonrió como siempre y siguió mirando el cielo hasta que su mirada ensombreció y la bajó.
-Q...que pasa? Y ese cambio tan repentino?
-...pero...
- ¿Peeeero?-ahora si con impaciencia.
- Pero...DESDE QUE LLEGARON NO HEMOS TENIDO NI ÚN MOMENTO DE INTIMIDAD!
- !Yoh¡Por lo que más quieras, baja la voz, que van a pensar que tú y yo somos pareja!
Esta claro que Manta tenía que hacer algo. Y YA.
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Fin del capítulo 17
Continuará...
Notas de Kakiyu-chan
Si, lo sé, aparte de por otras cosas ciertas personas les doy miedo por a esta panda de locos que he metido en la pensión(uy uy, nos sé porqué pero siento como un viento frío a mi espalda) ejem, ejem ...justo cuando la parejilla empezaba en su mejor momento. Pero trankis! Que quede grabado que soy una fan INCONDICIONAL de YohxAnna, si de esas que les cuesta dormir porque esta parejita le está rondando por su maniática cabeza y luego al dormirse sueña con ella.
Je, no en serio, ya se escribirá y leerá de por qué esa pandilla de loc...digo amigos súper fuertes del dulce de Yoh está allí...entre otras cosas que se han dejado "por ahí".
Bueno en otras palabras, que espero(a parte de que haya gustado el capítulo), que confiéis en esta escritora y que os siga gustando esta historia. ¡SOBRE TODO PORQUE AHÍ VAN LOS AGRADECIMIENTOS!
MIS MÁS SINCEROS Y GRANDES AGRADECIMIENTOS A(en especial a los que desgraciadamente no puedo contestarles): SweetAngel91, Akari-aoi, mydory Asakura, AnAbLaCk0516, monik 15, Sei August 9, Zilia K, coolwater, drake dark, Xhela, AkiraTokugawa, Kaoru.
Domo arigato gozaimasu por leer el fic.
Ja-matta!
