Las formas de la sinceridad.

Escrito por: Kakiyu-chan.

Capítulo -20 La flor de la nieve.

Es tan difícil ver una flor florecer en invierno...todas se encierran en sus capullos o mueren por el frío.

Por ese frío que no las deja respirar y las encierra en ellas.

A mí también me corresponde ese destino.

-Y este es tu cuarto.- le anunció la alegre Pilika a su primo.

-Vaya está muy bien. ¿Con quién dormiré? –preguntó entrando y dejando sus cosas en el suelo. Pilika se acercó a ayudarle.

-¡Con mi hermanito! –en cada dormitorio estaban repartidos los shamanes por parejas, Yoh-Len, Manta-Ryu, Anna-Tamao, Jun-Pilika.-Hasta ahora a él le había tocado dormir en el sofá...nnU pero Manta a ordenado sacar todos los trasto de esta habitación y dormiréis los dos. Por cierto.-le susurró-Si ronca o duerme mucho, tú ya sabes, patada en el estómago y listos.

-Jejejeje -uu- Veo que seguís igual.- Se levantó dispuesto a preparar las cosas, no sin antes quitarse por fin toda la ropa que llevaba encima, Pilika dio gracias por esto, verle con todo eso en pleno verano le hacía entrar en calor, pero lo que había debajo tampoco le dejó tranquila.

-Ojalá pudiera decir lo mismo que tú.-esas palabras salieron de su boca sin quererlo y con un deje de tristeza.

Estaba más delgado de lo normal, su figura se podía comparar con la de un palo, su piel estaba más blanca de lo normal para un Ainu que vive entre la nieve, casi parecía que la camisa y los pantalones ligeros que llevaba le pudieran, y encima su cara mostraba cansancio y sus ojos enfermizos y apagados...al igual que esa sonrisa que tanto le gustaba.

-Pues si he perdido peso.-dijo sin importancia mientras sacaba y guardaba sus cosas.-Casi tuve que escaparme de la aldea, me costó mucho que me dejaran venir aquí, con decirte que casi me atan a la cama.-rió.

Ella hubiera hecho lo mismo¿cómo podía tomárselo tan así? Le preocupaba tanto, se veía a kilómetros que no estaba bien de salud. No podía evitar mirarle con ojos de tristeza, no podía. Hasta que sintió como unas manos le acariciaban la cabeza con gracia como si fuera una niña pequeña revoloteando su cabello.

-Venga!...¿A qué viene esa cara, pequeña?-volvió a reír viéndolo como se había quedado su pelo.- ¡Sabes perfectamente lo que me gusta molestar a los de jefes de la tribu! Sobre todo con nosotros. –se enderezó y frunció el ceño, cruzándose de brazos y poniendo ojos y voz de viejo. –¡¡Sois como animales salvajes en busca de problemas, carne, manjares, que os comerías hasta las hojas, que deberíamos congelaros pero nos da pena la siguiente generación, que no queremos traumatizarla con vosotros, que...!

Las carcajadas de la niña empezaron a oírse cada vez más. Era cierto, los viejales siempre estaban igual sobre todo con Horo, todas esas palabras se las repetían desde muy pequeño, más que nada porque casi siempre se colaba en las reservas y no dejaba ni los huesos. De hecho hasta lo de las hojas era una leyenda y todo.

-Además...-se giró y se encogió de hombros.-Por muy agradable que fuera la aldea, con la naturaleza, los animales y los Koropokurus...es muy difícil sentirte a gusto si cada vez que te hablan como si fueras un niño pequeño...sabes que en el fondo...están pensando que tienes una bomba atómica dentro.

Unos brazos rodearon su cintura desde detrás.


( (Al día siguiente) )

El castaño empezó a jugar con la cucharilla del azúcar. Anna estaba a su lado y no le hacía el más mínimo caso, solo removía una y otra vez su leche del desayuno mientras perdía sus ojos por la ventana, desde ayer en la noche que estaba muy pensativa. De ayer le contó lo sucedido, cómo encontró al nuevo Ainu y que tuvieron que ir al médico. Hasta ahí bien, normal. ¿Pero entonces por qué no le quitaba ojo de encima? Eso ya no era tan normal.

Aprovechando que todos los de la mesa estaban pendientes de lo suyo, intentó tocarle el brazo para captar su atención pero la entrada de dos pelizaules lo impidió.

-¡¡¡Hola a todo el mundo!!!!!!! –gritó Pilika alegre del brazo de Izumi.

-Buenos a todos.-saludó este tranquilamente.

-No podrías ser menos ruidosa! –le espetó Ren a la chica que ahora se sentaba a su lado.-Con lo tranquilos que estábamos si los hermanos.

-¡HOLA A TODO EL MUNDO! –el otro mencionado hermano apareció.

-Es como si el mundo me llevara la contra- susurró el pelopincho.

-Tienes algo contra nuestra happy family?-¬¬

-¡Oh! Es que no se nota bastante! –contestó sarcásticamente apuntándole con los bastoncillos del arroz- ¡Respóndeme a una cosa HotoHoto: de veras crees que estoy de buen humor después por lo que ME hiciste pasar ayer! –Horo sonrió malévolamente.

-¡Vengaaaaaaa...!Tampoco fue tan malo Lentado. Así pudimos conocer otra parte desconocida para nosotros.

-Eso es Len, no es GRAN cosa.-la pequeña también quería jugar.

Más de uno tuvo que aguantarse una risa(incluso Jun) por el comentario "inocente" del Usui, a esto la montañita de pelo del chino daba grandes amenazas de entrar en erupción y agujerear el techo.

-¡Me niego rotundamente a comer en la misma mesa que estos memos! –se levantó dando un manotazo en la mesa pero el peliazul no había acabado.

-Oh! Vaya miren señores como el Tao se niega a contraatacar unos comentarios "absurdos" ¿Es que acaso estás admitiendo tu derrota Lentado? O admites que no fue GRAN cosa!

Ainu: 3. Tao: 0. Tocado y hundido.

A regañadientes y aguantando toda su furia se sentó violentamente de nuevo en su asiento. Ryu le dio unas palmaditas en el hombro y Jun le trajo otro vaso de leche para subirle el ánimo.

-Verás Tao, que sepas que hoy, ni tú podrá arruinarme el buen humor con el que me he levantado hoy, y es que...tachan, tachan! –metió las manos en su bolsillo y sacó un panfleto de una discoteca.-¡Ayer gané unas entradas para entrar GRATIS en la discoteca más cañera del pueblo!

A esto Ryu, Jun y Pilika les brillaron los ojos de alegría y se juntaron las manos como niños pequeños. Eras los que mas adoraban las fiestas de todo el grupo.

-¡Hermanito eres el mejor¡¿Cómo las conseguiste?!

-Fácil. Le vendí al propietario las fotos que tomé ayer de Ren desnudo. Se partió tanto de risa que me las regaló, dice que hasta va hacer un póster.

Los ojos felinos del pelimorado se abrieron de par en par. Si señor, lo suyo era odio puro y duro.

Ainu: 1000. Tao: -50. Hundido hasta fondo, fondo.

-HIJO DE P...!!!!

-QUÉ NO! Qué no! Qué no! Qué es bromaaaaaa¡Una bromita de naaada! –soltó entre carcajadas para luego suspirar.-El otro día paseando por allí sin querer les rompí una ventana de una de las discotecas y me tocó limpiar platos y bueno...que les fastidié media bajilla. Los de la disco de al lado, con los que tenían una gran competencia se alegraron tanto conmigo que me las dieron.

Hubo una gota general junto a una sonrisa maliciosa del chino.

-No tienes remedio.-¬¬

-No. ¡Pero mira lo que he conseguido!!-se giró hacia su primo.- ¿Qué dices Izumi? Llevas tanto tiempo en la aldea que seguro que no sabes ni siquiera lo que es una discoteca.

-Jejeje, lo siento HoroHoro, sabes que ese ambiente no me sienta muy bien. Además tengo algo que hacer.

-Hablando de ti Izumi.-habló Manta para cambiar de tema.-¿Tú también eres un Shaman?

-Pues...

-¡Izumi es uno de los más grandes después de mi hermano¡Fue uno de los seleccionados para el Shaman Fight y todo!-adelantó Pilika con una gran sonrisa.

-Pues me gustaría comprobarlo algún día.-dijo como siempre nuestro orgulloso Ren.- Por cierto¿Dónde está tu espíritu acompañante?

-Es verdad. ¿Dónde está Miruru?-cuestionó Horo. Era raro no verlo con él, al igual que él mismo y Kororo, eran inseparables, cada esencia lograba atrapar el corazón de su Shaman.

-¿También es una de esas monadas de Koropokuru?-dijo mimoso Ryu.

-Si, un Koropokuru.--Pero ya no está conmigo. –su tono cambió a uno más seco.- Lo dejé.

Hubo un incómodo silencio. Todas las cabezas que no prestaban mucha atención, la tomaron de repente y giraron hacia el nuevo inquilino. Horo, el más confundido de todos le habló seriamente, pero todavía aturdido. Le era difícil imaginarse eso. Era como si él de la noche a la mañana plantara a Kororo.

-Le has...¿Has abandonado a Miruru?

Izumi se rascó la nuca, sonriendo tristemente. Pensando profundamente, ahora se arrepentía de no haber trabajado mucho lasa palabras, y eso que sabía que debía hacerlo al venir aquí y encontrarse con ellos, que no debió soltar algo así como así. Ahora era demasiado tarde. Todos los de la mesa habían ido al Shaman fight y debían tenerle un gran cariño a sus espíritus acompañantes y eso era recíproco como para hablar de esa forma. Pero este era su caso.

-No lo abandoné. Lo dejé marchar, ahora es libre.-remarcó la última palabra.-Era inútil que siguiera conmigo.

-¡¿Cómo puedes decir que lo dejaste libre si él te quería mucho!? –para sorpresa de algunos, era Pilika quién saltó, pero Izumi no se inmutó.-¡Los koropokurus y los Ainus son inseparables, somos como hermanos¡Y más si eres su Shaman!

-Los koropokurus son parte de la naturaleza algún día u otro vuelven a fundirse con ella.-dijo suavemente.- No merecen estar enganchados a Shamanes débiles de salud, que solo sirven para cargarles.

De nuevo el silencio invadió la sala, cada uno tenía distintas expresiones en sus rostros. Algunos como Jun, Manta, Tamao y Ryu sintieron una pena en su corazón, Ren abandonó la idea de retarle, un Shaman sin espíritu, ya no era Shaman. Horo y Pilika se perdieron en la madera de la vista. Yoh sin saber por qué intentó descrifrar la expresión de Anna, pero esta no mostraba nada fuera del otro mundo solo una ligerísima sorpresa que se desvaneció rápidamente. Inútilmente pensó en alguna manera de romper el hielo.

-Debió de ser una decisión difícil.

-Cuando piensas que haces lo correcto...no llega a ser tanto.

La rubia decidió terminantemente que debía de conversar con ese Ainu.


La noche acordada para salir a la discoteca llegó en un plis. Por suerte el tema del recién llegado había pasado a segundo plano y todos se dedicaron a llevarse bien con él. Era una persona realmente amable, más de uno no pudo evitar dudar de que realmente fuera familia de sus dos amigos, y es que eran de lo más diferentes. Pilika siempre iba estaba del brazo con él y Horo no hacía más que hablar y hablar con él. Apareció algún que otra situación en la que él desaparecía de la sala en donde se encontraba disculpándose porque su tos era demasiado continua o en los que le dolía mucho la cabeza.

Pilika juntó las manos y bajó la cabeza suplicando con ojos cerrados.

-¡Por fa Anna¡Cuida de Izumi¡Te lo pido por favooooor!- sabía que era casi inútil pedirle ESO a ella, pero es que no había de otra.

-¿¡Qué?!-Se volteó a ella sorprendida pidiendo explicaciones- ¿Cuidar? Pilika que tu primo me suma 5 años, ya es mayorcito y no necesita que una sacerdotisa le haga de niñera, no te parece?

Hablando de dolores de cabeza no había sido el único. Los chicos se adelantaron a ir media hora antes a la discoteca, ya que Horo y Ryu estaban impacientes por cumplir su más preciado deseo de tener novia y los demás los siguieron algo temerosos, por eso las chicas fueron las últimas en salir (N/a: por temas de arreglarse, ya sabéis, en mi caso tardo casi una hora entera UUU). Pero antes de salir, al parecer a Anna había sufrido una pequeña insolación de la mañana, al ser su piel muy pálida no lo asimiló bien y al ver que no había mejorado mucho decidió al último minuto quedarse.

-No es eso Anna, solo te pido que estés pendiente de él, por favor en serio, estoy preocupada por si se desmaya o le ocurre algo, solo te pido eso. Si ni va a salir de aquí.-insistió.

-Si tanto te preocupa.-la señaló-Quédate tú entonces.

-Lo haría si pudiera, pero me preocupa más mi hermano.-dijo con una gota en la cabeza.-A diferencia que Izumi, el es un niño de 10 años que todavía no sabe cuidarse solo.-dijo con voz reventada.-La última vez que salió a una discoteca en Hokkaido acabó congelando todo el piso, se bebió todo el alcohol pensando que era zumo, dejó los váteres hecho un asco, rompió 5 ventanas, se peleó y como deducirás tiene prohíbida la entrada en los últimos 100 años. –ahora era a Anna quién le aparecieron miles de gotitas en la cabeza.-¿Entiendes por quién debo estar más?

La chica pudo asentir a eso pero se preocupó más por tomar la mejor medida. Ella no era la niñera de nadie y no tenía por qué hacerlo con alguien a quién apenas acababa de conocer y no de las más normales maneras. Claro que...era una buena oportunidad.

-Venga Annaaaa. Por fi, por fi. Así me podré ir tranquila y no me tendrás aquí cada dos por tres. -La rubia se llevó la mano al mentón pensativa. Tras unos segundos de meditar asintió.

-Menos mal.-suspiró aliviada.-Gracias de verdad.

La peliazul cogió su bolso que estaba en la silla, se retocó el cabello y se despidió con la mano antes de salir por la puerta, no sin antes claro volverle a dar las gracias.


-No podía ser tan malo.-pensó, Izumi Usui no tenía la mentalidad de Loroloro, bueno al menos eso había viso por muy familiar que fueran de ese par. Así que se dirigió hacia la habitación del final del pasillo, donde lo vio por última vez y le preguntaría directamente. Aunque claro ¿cómo preguntarlo?

-Vaya eso no lo había pensado.-se dijo mientas giraba el picaporte y abría la puerta, allá iba.-Izu...¡¿QUE HACES!!?

-Eh? –se volteó a ella mientas terminaba de saltar de la ventana.-Vaya tú aquí, jejejeje...-rió rascándose la cabeza sin sabe cómo actuar al ser descubierto.-Hola Kyôyama.

¿Qué no tenía la mentalidad de Loroloro por muy familiar que fuera de ese par? Los ovarios que no lo era. Le habían dicho claramente que no saliera de casa si había aumentado su fiebre ya ahí lo tenías. Con un ligero kimono azul cielo saltando por la ventana como un niño pequeño que se quiere ir de casa. Y es que encima se veía que no se había recuperado.

-¡¿Pero se puede saber qué haces pedazo de imbecil?!-preguntó Anna enfadada dirigiéndose hacia él. No, si al final si que iba a hacer de niñera y encima que ella tampoco estaba muy bien.-¡Si ni siquiera te ha bajado la fiebre y ya quieres irte¡Tamao te ha dicho claramente que no salieras de la cama!

-Si bueno es que...-comenzó a decir un poco nervioso, más por tranquilizarla que por salvarse.-No te pongas así...necesito ir a una zona cerca de aquí y...necesito hacerlo ahora y hoy y cómo sabía que no me iban a...

-Por mi haz lo que quieras.-dijo Anna fríamente mientras se volteaba, lo sentía por Pilika pero a ella no le iba el papel de niñera, siempre acababa a las manos y con él desgraciadamente no podría por su salud.-Si lo que quieres es empeorar y hacer otra visita al suelo y al mundo de los tontos inconscientes mientras se le comen los gusanos hazlo.

-Chica...-nnU.-No te pongas así, no lo haga para cabrear a nadie y menos a ti.-dijo las últimas palabras con un tono de voz algo misterioso. Anna lo miró por encima del hombro. El chico se cruzó de brazos y se rascó la mejilla.-Si quieres, ven conmigo. ¿Querías hablar de todas formas no?- le sonrió. Anna se sorprendió por esto.

-¿Y tú...cómo sabías que quería hablar contigo?

El norteño se encogió de hombros y acentuó más su dulce sonrisa, como diciendo "solo es intuición".

-Te prometo que haré todo el esfuerzo que tengo para no desmayarme y así no te traeré problemas. Sígueme y podremos conversar sin inconvenientes.-dijo tranquilamente y clavando sus ojos azules en ella.- Además...creo a ti también te vendrá bien . - soltó en un susurro que la sacerdotisa logró oír dejándola un poco atónita, acto seguido dio media vuelta y empezó a caminar.

Todavía confundida le siguió.


Una y dos, una y dos... una y...

-No se si te has dado cuenta que hay cosas más interesantes que jugar con los dedos en la mesa.

Yoh alzó la vista para encontrarse con la de Len junto a Manta. Lo notaban raro desde hacía un rato, nada más llegar se sentó, se pidió cinco zumos de naranja natural y de ahí no se movió. Y eso que todos menos ellos tres ya estaban por ahí bebiendo y bailando como locos escapados de un manicomio.

-No estoy de ánimos...simplemente eso. –Rayos, esperaba con ansias que su rubia viniera, así podrían escaparse un momentito sin ser notados, sobre todo teniendo en cuenta que cada uno estaba con su propio desmadre.

-Raro en ti.-dijo Len dando un sorbo a su leche. La verdad es que el camarero se impresionó un poco con ellos al ver lo que pedían, un zumo, leche, un café para Manta, un batido de fresa para Ryu(ya sabéis está en contra del alcohol), agua con limón y menta para Horo (Pilika no le dejó otra cosa) y la única que pidió un combinado fue Jun.-Vaya se me ha acabado la leche, voy por más.

Aprovechando que el chino se había ido Manta se sentó al lado de su amigo y le tocó el hombro.

-¿Anna?

-Si. –volvió a jugar con sus dedos.-Esperaba que estuviera aquí. Pero tenía que quedarse en casa. Con compañía claro-durante una milésima de segundo Manta-chan pudo notar un tonito amargo en las últimas palabras.

-Quien lo iba a decir.-se cruzó de piernas en pose interesante.-Yoh Asakura celoso.

Los dedos se lazaron por error debido a que sintió como su alma se salía de su cuerpo.

-Ce-lo-so¿YO? –se señaló con el dedo- Por favoooooooor Manta que yo no le tengo envidia a nadie, ni tengo envidia. A penas sé el significado de esa palabra.

-Jo..ven Yoh.

-¡¡¡¡Qué no lo estoy, vale?!!!-soltó levantándose de sopetón y señalando a la pelirosada.

-(Manta y Tamao)-OO?UUU

Tras darse cuenta que había metido la pata se comenzó a desordenar el cabello con gracia mientras reia exageradamente.

-Ups! Estooooo lo siento mucho Tamao es queeee pen...pensaba que ¡que eras horohoro¡si eso! –(N/a: Aquí todos dándole la culpa a Hororín, si es queeee...)

Tamao sonrió nerviosamente al mismo tiempo que sudaba a mares. Lo había pensado desde que entraron y se estaba echando mucho valor. Se sentía un poco culpable pero, sentía que debía de aprovechar esa ocasión, después de todo no era nada, solo una pequeña petición inocente a los ojos de cualquiera, excepto por los de su prometida, a si que...Cerró los ojos con fuerza, agachó la cabeza y dejó salir su deseo.

-Qqqqqqqqqqueririririririraustedbailalalalalalarconcoconconmimimigo?

-(Manta y Yoh)-OO?UUU

-Esto Tamao qué...?

-¡¡Qué si querria usted bailar conmigo por favor!!!- pidió subiendo más el volumen, casi provocó que los chicos cayeran de sus asientos.

Tras recuperarse, Yoh le sonrió dulcemente. Tamao casi se derritió allí mismo.

-Claro,.-se levantó y se dirigió a la pista.-Vamos?

La pequeña sintió una gran alegría por dentro que se extendía por todo su cuerpo, sentía fluir su felicidad. Asintió y caminó con él. Manta se quedó allí mirando como se iban.

-Por qué me da esto mala espina? –decidió olvidarse de ello tomando su café con extra de azúcar.


-Me vas a decir a donde vamos?

-A una zona muy bonita de aquí, ya lo verás.

La montaña por la noche y en verano era un poco fría, si no fuera por la luz de la luna todo sería completa oscuridad. La rubia alzó sus ojos azabaches, la vista de las estrellas era espectacular, muy pocas veces había visto tanto brillo junto en el cielo, seguro que a Yoh le gustaría, era tan difícil ver un cielo así en la ciudad, sobre todo si estaba lleno de espíritus de fiesta por ahí y haciendo ruido. En cambio ahí el único espíritu que había era el de alguna esencia tranquila revoloteando por ahí.

El ainu hizo a un lado una gran rama llena de hojas que les cortaba el paso dejando ver el sitio del que tanto hablaba.

-¿Un acantilado?-preguntó Anna pasando por la rama.

-Si...-respondió suavemente el chico observando con dulzura el lugar.

La tierra estaba fina y había alguna que otra flor y piedras sueltas, y también algún pequeño animal o insecto. Según te ibas acercando podía apreciar las vista que había bajo el abismo. Una hermoso y glorioso paisaje de casi toda la montaña, y todavía más con la pequeña luz de los astros. Se veía todo, el lago, el albergue, el césped en donde estuvo con su esposo, algunos animales nocturnos, todos los árboles, plantas. Era una de esas vistas que te emocionaba un poquito de la hermosura e inmensidad de la naturaleza en todo su esplendor.

El sonido de Izumi sentándose en el acantilado la hizo sacarse de la impresión. Pero él parecía seguir en ella pues en ningún momento había apartado su azules ojos todo aquello.

-No tienes miedo de estar ahí? –preguntó la sacerdotisa para romper el hielo.

-No. Me gustan los lugares altos.-volvió a sonreír.-Sientes como si te alejaras de todo y todos tus problemas están debajo tus pies.-giró su cabeza.-¿Y tú¿Tienes miedo a los lugares altos?

-Idiota.-se cruzó de brazos.-Claro que no.-y dando un par de pasos se sentó a su lado. Ambos contemplando en el horizonte.

-¿Y para qué querías venir aquí? Aunque parece que ya te sientes mejor.

-Si...para los Ainus no hay mejor que la naturaleza. Eso si, espero que no se enteren de que me he ido. Si no, ya les veo que gritándome.-nn.-Solo quería hacer una cosa.

-Pues hazla y nos vamos.-suspiró.-Ni siquiera sé porque estoy aquí. No debí de haberle hecho caso a Pilika. Esa enana es demasiado caprichosa.

-Pues tenéis cosas en común, aunque no lo parezca-dijo pacíficamente juntando las manos.-Las dos lograsteis salir de la oscuridad.

-No te cr...

Grandes bolas azabaches se abrieron de par en par. La cabeza rubia se volteó lentamente hacia el emisor del mensaje. ¿Qué acababa de decir?

-Justo lo contrario que yo. Que no saldré de allí.


En otra parte del lugar de baile, Pilika Ainu se encerró en uno de los limpios y modernos baños. Se sentó en el water con la cabeza baja. Su larga cabellera caia de ella como largas cascadas, cubriéndole casi todo el rostro. Juntó sus pequeñas manos haciendo presión sobre ellas. Como si el pequeño dolor le evitara pensar en otra cosa, otra cosa que le volvió a la mente cuando volvió a verlo.

La música le comenzaba a molestar, pero cada uno de sus recuerdos podía más que ella. Totalmente cohibida, sin hacer otra cosa, decidió esperarse ahí hasta que todo se volviera a tranquilizar para ella.

Por kami que no era para tanto.


-Que has dicho? –

Le costó decir esas palabras, más que nada porque su mente se había quedado en blanco durante unos segundo. Analizaba la situación a la cual no había pasado ni 30 segundos. ¿Pilika¿él?

-¿Sabes a lo que me refiero verdad?-dijo perdiéndose en lo oscuro de sus ojos.-No es que esté orgulloso, pero a causa de mi enfermedad tengo como una especie de sentido sensible a saber lo que siente otra gente o lo que sintió claro...-sonrió débilmente.-Claro que no sé si esto se le puede llamar "enfermedad". En todo caso. ¿Tú has pasado por esto verdad? Puedo notarlo.

-A ti tambien te pasa?-preguntó todavía con dificultad de hablar. Todavía estaba muy atónita. Desde que lo encontró y le oyó decir esas palabras, tenía sospechas, grandes sospechas, tenía planeado hablar con él de esto, pero se había despistado un poco al verle escapar y ahora le decía que ella...

-Veo que sí.-Menos mal porque si no, no sabría como explicar una cosa así, ni siquiera le han puesto nombre.-rió rascándose la mejilla.

¿Pero por qué reía? Por qué reía ante algo tan lúgubre. ¿Desde cuando hablar de la muerte era algo divertido? Su enfado solo hacía más que aumentar.

-No hace gracia Izumi! Por qué dices que no vas a salir¡Yo también pasé por lo mismo y aquí me tienes! No es una enfermedad, puedes contra eso!

-Lo sé..eso me dijo Pilika.

- ¡Esa es otra! –se acercó a él- Una niña como ella, tan alegre, caprichosa, mimada, infantil...

El chico asintió y de nuevo se dedicó a observar el paisaje de delante de ellos.

-Si...si que ella es todo eso. Si digo la verdad, verdad, es que lo suyo no fue tan importante, simplemente le costaba hacer más las cosas y estaba débil, tosía, sudaba sin haber hecho esfuerzos, pero no llegó a desmayarse.

-Pero...por qué ella?

-No debería decírtelo...pero igual...la verdad es que en la tribu Ainu, no muchas chicas pueden ser shamanes, en todo caso solo ver espíritus de la naturaleza por que eso el lo que los caracteriza, pero mucho menos presentarse al Shaman Fight.

-Está prohibido? Tan machistas son?-su tono de voz se volvió ásperos, una de las cosas que más odiaba era la gente así.

-Prohibido, prohibido no. Pero digamos que es raro, eso sí, no imposible Shamanes chicas ainu, claro que las hay. Pero por ejemplo Pilika no pudo ser una de ellas.

-Por qué?

-Por HoroHoro.

Aunque estuviera de espaldas a ella, podía sentir perfectamente la impaciencia para explicara.

-Hace años. Piensa que quedaban cada vez menos de 10 años para el S.Fight así que su familia volcó todas las esperanzas en Horo Horo, entrenándolo y no ocupándose en ese sentido para Pilika-san. No es que la dejaran de lado, pero parece que el hecho de que sentía superior a su hermano y que no podía desarrollar sus técnicas le afectó de alguna manera. También puede que sea por que era una niña, la cual necesitaba más afecto y apoyo.

-¿Qué ocurrió?

-Comenzó a sentirse débil y decía todas las noches que soñaba que un agujero le engullía. A penas podía estar de pie. En la tribu tenemos una especie de curandera especial, así que la llevaron y le explicaron...lo mismo que a ti y a mi. Y todo. Porque somos shamanes y nuestra energía espiritual es muy importante.

-Pero mi caso fue diferente. Admito que emocionalmente estaba un poco confusa pero...

-¿Sobrepasaste tu límite? –Asintió.- Ya te lo he dicho, Pilika era una niña y puede que eso fuera lo que pasaba, en nuestro caso, lo que pasa es que somos mayores.

- ¿cómo lo superó?-el ainu cambió su voz a uno más tierno.

-Por su hermano. No sé mucho, pero parece que le dijo algo como "Yo soy tu hermano y te protegeré y no dejaré que nada te separe de mi lado". No estoy seguro pero por esos motivos fue por lo que Pilika siempre le ayuda a entrenar. ¿Nunca os lo contaron?

La rubia negó con la cabeza. El ainu apretó los labios, debió de habérselo imaginado.

-En el fondo no son...tan alegres como aparentan. ¿No crees?

Era un poco difícil de mentalizarse que ellos dos hubieran pasado por ello.

-Y se puede saber...-cerró los ojos. Su tono volvió a ser como siempre. Frío como el hielo.-Por qué demonios me sueltas esa estupidez de que te vas a morir?

Izumi no contestó, solo se dedicó a estar unos segundos en silencio hasta que al final se levantó. Lo sentía, pero ahora no podía responderle, había llegado la hora para lo que había venido.

Una brisa cálida hizo acto de presencia en el ambiente tenso transformándolo en uno más tranquilo. Las manos pálidas se adentraron en el bolsillo del kimono y de allí salió con el puño cerrado para luego abrirlo.

Anna se colocó a su lado y pudo ver lo que era. Unos brillantes polvos azules del color del mar, brillaban como si fueran torcidos de diamantes y aún más a la luz de la inmensa luna. Los repartió en ambas manos y tras un segundó los arrojó.

Las diminutas arenas azules se expendieron por el aire formando una hermosa figura. Una flor. Una flor con una forma que la sacerdotisa nunca había visto. Si la vista desde allí era preciosa apreciarla más este espectáculo lo hacía todavía más hermoso.

Antes de que volviera a preguntar esta vez se le adelantó.

- Es la forma de la flor de la nieve. En Hokkaido es única. Porque es una flor capaz de vencer al frío. y seguir floreciendo.

¿A mí también me corresponde ese destino?

Fin del capítulo 20

Continuará...

Notas de Kakiyu-chan

Y son laaaaaaaas 23: 07 cuando finalizo este capi. ¡DIOS ESTOY REVENTADA! Gomen pero es difícil tener inspiración si toda ella esta puesta en UNA SEMANA LLENA DE EXAMANES, veo numeritos por todas partes, no y todavía quedan más, pero por suerte no es infinito, si soy sincera parece un milagro.

Y bueno la verdad es que me parecía un buen momento para acabar aquí el capi, tranquis que yo no desapareceré, se que cuesta pero me es imposible rendirme cuando recibo a gente maravillosos que me dice lo que le gusta mi fic. Aunque parezca una tontería esas cosas pequeñas alegran mucho. Bastante. Gracias.

Bueno aquí las cosas de nuevo vuelven a tomar otro rumbo diferente así que ya sabéis, decidme si debo preocuparme por esforzarme más o dejarlo todo y leer cuentos infantiles...jejeje. Esperadme en el siguiente capítulo. Espero tenerlo para cuando las semanitas se hayan a acabado, espero.

MIS MÁS SINCEROS Y GRANDES AGRADECIMIENTOS A(en especial a los que desgraciadamente no puedo contestarles): Zilia K, Liitha, GaliaV, Akari-aoi, Hermanas Kinomoto, Delia, o0o-Lady Scorpio-o0o-JuTai-, Kaour240, Wakare No Kyoku(te echaba de menos!!)

Bueno pues supongo que me quedan menos semanas de examanes, algunos podrán entenderme, pues tengo entendido que algunos están agobiados ya de tanto estudiar, TT, hace llorar. Pero sigo aquí maravillosa gente!!!

Domo arigato gozaimasu por leer el fic.

Ja-matta!