Las lágrimas inundaron los ojos de Kagome, su labio tembló y sin pensarlo, se abrazó a él.

- ¡oh, Bankotsu!, no quiero hacerte daño, ni quiero ser una egoísta, pero sí, quiero que me hagas olvidarlo, por favor. Soy yo la que debería suplicártelo.

El chico sonrió con ternura y acercó su rostro al de ella.

- lo intentaré con todas mis fuerzas, es una promesa.

Y selló la promesa con un besos dulce, cálido y lleno de esperanzas.


Había pasado un mes desde esa promesa, desde ese beso que indicaba el comienzo de una nueva etapa, una etapa donde el nombre de Inuyasha Taisho no debía mencionarse, o al menos, eso pretendía Kagome.

La pelinegra dejó el peine sobre el tocador y suspiró levemente. Quería a Bankotsu, realmente le había tomado cariño. Era apuesto, atento, a veces un poco rebelde, pero eso le hacía más atractivo. Cualquier chica lo querría a su lado, cualquiera lo amaría más que...más que ella.

- soy despreciable.

No había conseguido amarlo, quererlo sí, pero no amarlo. Cuando la besaba, cuando la acariciaba, sentía algo, pero no ese algo, eso que solo una persona en toda su vida había logrado conseguirlo.

Sintió como las lágrimas esperaban ansiosas de descender por sus mejillas, pero no lo permitió, hizo de todo para que se quedaran donde estaban. Tenía que superarlo, él ya había elegido a que chica escoger, y no había sido ella, debía aceptarlo.

Se levantó y cogiendo el móvil, habló con su mejor amiga Sango. No la veía desde hacía días ya que ella estaba ocupada por el trabajo.

- ¿Sango cómo va el embarazo?.

- uff,uff, Kagome, uff, uff, te llamo después, estoy en, uff,uff, las clases de preparación al parto con Miroku y... - se oyó un golpe - ¡Miroku que está la gente delante por dios!, ¡cortate un poco! - a lo lejos se oía a su hermano pidiendo disculpas y diciendo que era su mano y no él - Kagome hablamos luego, ¿si?.

- claro, ya me dices - dijo colgando y mordiéndose el labio para contener la risa. Su hermano no cambiaría.

Salió de la casa y se encontró con Bankotsu, que bajaba del coche.

- estamos conectados, ¿eh?.

- eso parece - sonrió ella tras darle un beso.

- vamos a dar el paseo que te prometí - dijo cogiéndola del brazo, pero había algo extraño en la mirada de la chica - ¿qué sucede?.

- yo.. - no sabía como empezar, como decirle - yo..

- no quieres seguir, ¿verdad? - dijo esté mirando a otro lado.

Ella bajó la mirada y asintió apenada.

- lo he intentado, te quiero, te quiero mucho pero...

- no lo suficiente para olvidarte de él.

Kagome vio como el chico apretaba los puños.

- aunque duela, te prometía que te dejaría marchar si no conseguía que le olvidaras.

- yo...

- Kagome, vete a verle, aclara las cosas y no te hagas sufrir más, ni a ti, ni a él, ni a otros que se enamoren de ti y no puedan tenerte.

- Bankotsu no sé que decir. Realmente te quiero pero no pudo evitar...yo quiero quitármelo de la cabeza pero no puedo - las lágrimas cayeron - me siento tan mal, odio tenerle en mi cabeza, no puedo soportarlo.

Él la abrazó, aunque en esos momentos la odiara por no corresponder sus sentimientos, peor la entendía y no podía obligarla a amarlo. Lo había intentado, peor había perdido.

- hazme caso y vete a verle, aunque sea para aclarar las cosas. A lo mejor así consigues olvidarte de él.

- gracias por todo, te deseo lo mejor. Ojalá pudiera...- Bankotsu posó un dedo en su boca para callarla y depositó un suave beso en su frente.

- quiero que cumplas esta promesa, habla con él para que así puedas ser feliz Kagome.

- lo haré.

Y con un último beso, se despidieron, quedaron como amigos, amigos que se querían pero que no podían estar juntos. Ese día Bankotsu tuvo un fuerte dolor en el corazón, pero tuvo la esperanza de que pronto, alguien pudiera sanárselo, y que kagome también consiguiera curar el suyo.

-_-_-_-_-_-_-_-_- Días después -_-_-_-_-_-_-_-_-

Kagome había hablado con Sango y le contó lo sucedido, ésta estaba de acuerdo con el chico, así que la llevó hasta la casa de Inuyasha y la dejó sola, ahí, delante de la puerta.

Se sintió tan nerviosa, no se atrevía a tocar la puerta. Alzó la mano, pero la apartó en seguida, no podía hacerlo.

Flashes llegaron a su mente, el primer día que llegó a casa de su hermano, las peleas, el primer beso, la primera vez...

Quería volver a tener esos momentos, pero no, no volvería con él tras esa traición. Se prometió que nunca aguantaría eso, nunca volvería con un hombre que la engañara aunque solo fuera una vez, no sería segundo plato de nadie.

¿Entonces por qué estás ahí? Se dijo su mente.

- solo quiero aclarar las cosas.

Tu puedes Kagome, sólo hay que golpear la puerta, vamos, ¡vamos!.

Toc toc.

Ya estaba hecho, no había vuelta atrás, a no ser que no estuviera en casa y entonces, negó con la cabeza, debía ser valiente.

Tras unos segundos que se le hizo eternos, escuchó unos pasos y como abrían la puerta. Su corazón dio un vuelco cuando lo vio. Tan guapo como siempre, tan varonil, tan elegante.

Sus ojos dorados lucían sorprendidos, tenía ojeras, el pelo revuelto. Estaba...mal.

- K-Kagome, ¿qué haces aquí? - preguntó en casi un susurro.

- yo...creí que era el momento para aclarar las cosas.

Él asintió y le ofreció que entrara. La chica cruzó la puerta e intentó no rozarle, estaba nerviosa, asustada. Tenía un nudo en el estómago, nada más escuchar su voz su fuerza se flaqueó. Seguía perdidamente enamorada de él.

- ¿quieres algo de beber?, siéntate - dijo señalando el sofá. Ella lo hizo y negó el ofrecimiento, con los nervios que tenía no podría ni sujetar un vaso.

- ¿estás...estás enfermo?.

- no, ¿por? - parecía sorprendido.

- tienes ojeras, estas más delgado y...- se sonrojó al escucharse, ya no tenía derecho de preocuparse así.

- si que me has inspeccionado - dijo con una sonrisa forzada, ella le imitó. La incomodidad del ambiente se extendía, tenía que ir al grano.

- I...Inuyasha - sintió un escalofrío al pronunciar su nombre de nuevo - nunca dejé que te explicarás, pero estaba tan dolida que no podía hacerlo.

- Lo sé, por eso, desde que te marchaste, no insistí más. Te hice demasiado daño, no quería hacerte sufrir más, además, tuve otros problemas que...

Otros problemas, problemas más importantes para él que arreglarse con ella. Eso le dolió a Kagome, y mucho.

- pues, no sé, cuéntame...

Inuyasha no sabía como empezar, se sentó y suspiró largamente.

- puede que no me creas, pero dejame explicarte desde el principio, sin interrupciones, no he olvidado que eres muy testadura.

Ambos sonrieron.

Inuyasha comenzó a contarle todo lo sucedido desde su perspectiva, de como quería sorprenderla, como no se dio cuenta de que era Kikyo y no ella, lo que sintió, lo que vio, le contó cada sucedo con pelos y señales y la pelinegra escuchaba atenta sin interrumpir, sin decir nada.

Tras contarle toda la historia, Kagome no sabía que creer, que pensar...

- es la verdad, Kagome, desde que te conocí, ya no volví a pensar en ella, no de ese modo. Te quise a ti, te quiero a ti.

Sollozos, arrepentimientos, esperanzas. Miedo a querer confiar, a volver a empezar algo que se marchitó ese día.

- quiero hablar con kikyo.

Inuyasha se puso pálido y negó con fervor la cabeza.

- ¿por qué no me dejas?, ¿tienes miedo a que desmienta lo que me dices?, ¿es eso?, ¿es porque realmente lo que dices no es la verdad? - exclamó la pelinegra levantándose. Este la miró con rabia a los ojos, rabia por tales acusaciones. Respiró hondo y su mirada pasó a ser apagada, triste.

- porque Kikyo se está muriendo, Kagome.

Silencio.

- ella me pidió perdón por lo que hizo, tanto lo de hace un mes, como lo de cuando eramos novios. Todo lo que hizo fue porque estaba enferma, gravemente enferma, y yo nunca me di cuenta.

Todo lo contaba con un hilo de voz, su cara angustiada lo contaba todo. Kagome se sintió mal, por dudar, por tener celos en ese momento de Kikyo, por querer que las lágrimas que luchaban por salir de Inuyasha fueran por ella y no por kikyo.

- Inuyasha...

Lo abrazó, sin dudar un segundo lo abrazó, dejó que se desahogara en su pecho, que empapara su camiseta favorita con las saladas lágrimas.

Le quería, realmente lo amaba, supo que ningún hombre podría hacerle olvidar a Inuyasha. Tonta kagome, se dijo, tonta hechizada por este ambarino.

- Kagome, me avergüenzo de esto, pero aunque haya hecho que te perdiera, no quiero que muera. Yo sentía algo por ella, no quiero que muera sola, por eso voy a verla cada semana. Cada semana veo como se va apagando, como pierde las fuerzas, como intenta pedirme perdón por todo lo que hizo.

- Lo entiendo, y tienes que seguir viéndola y apoyarla para que tenga ganas de vivir, de luchar.

No mentía en sus palabras, aunque Kikyo fuera la que los separó, se estaba muriendo y sabía que Inuyasha sufría por ello, por eso, lo acompañaría, rezaría para que Kikyo sobreviviera. No le deseaba nada malo.

- Siempre tan bondadosa - sonrió y acarició sus cabellos - cuanto echaba de menos este olor, esta calidez Kagome.

Ésta llorando le abrazó con fuerza.

- yo también Inuyasha, yo también.

- te quiero Kagome, y espero que me perdones, pero de verdad, yo nunca quise besar a Kikyo, yo pensé que eras tú la q... - los labios de Kagome se encargaron de callarlo. No quería escuchar, solo sentirlo de nuevo.

- te amo Inuyasha, aunque haya querido olvidarte, te sigo amando.

Éste la cogió pro la cintura, atrayéndola hacia él, y la besó con frenesí. Besó a su chica, a esa pequeña que tanto amaba.

Amor. Dulzura. Pasión.

- quiero que vuelva a se todo normal, como antes, te prometo que cuando abra la puerta me detendré a ver quien está en la puerta para asegurarme y... - calló al escuchar la sonora carcajada de la chica. Felicidad había en sus ojos, esperanza y amor en su corazón.

- ya está todo arreglado, te tendré a mi lado siempre para asegurarme de que nadie te aleje de mí.

Tras otro beso, la chica se separó y le sonrió.

- vamos a ver a Sango y a Miroku, se alegraran de que hemos aclarado todo y... - los labios de Inuyasha la callaron. Pequeños besos, en la boca, en la mejilla, en la nariz, besos divertidos, suaves, dulces.

- hemos perdido el tiempo Kagome, ya arreglaremos lo demás después, ahora quiero asegurarme de que vuelves a ser mía, quiero recordar como sabía tu piel.

Ella no se resistió, y ni se atrevió a negarse, puesto que estaba deseosa. Nunca tuvo nada con Bankotsu, solo algún que otro beso, pero siempre decía que no podía, que le diera más tiempo...

Ahora ya era confirmado el por qué nunca pudo dar más besos, por qué nunca pudo acariciarle, porque su corazón, alma y cuerpo eran de una sola persona, de Inuyasha Taisho, el mejor amigo de su hermano, el chico que la molestaba, que le hacía sonrojarse, ese chico, ese hombre al que siempre amaría.

Inuyasha la alzó en brazos y cruzó el pasillo para llegar a aquella habitación donde había vivido grandes momentos, esa habitación que no había vuelto a ser ocupada desde hacía ya dos meses.

- eres un bruto, jajaja no Inuyasha, ¡oye no hagas eso!

- no puedo creer que todavía te sonrojes por esto Kagome - dijo el ojidorado con una sonrisa antes de volver a besarla.


Holaa! de veras, siento mucho haber tardado tanto, si parecía que había abandonado el fic, peor ni pensarlo! es que me han pasado cosas personales duras... momentos un poco dificiles que me han tenido apartada de este mundo y de otros jeje

Pero la vida sigue y me dije que tenía que volver a escribir, pro que sé como molesta ver que una historia no sigue y tu queires saber que pasa oque pasará. Por eso escribo este mini capitulo para compensar de alguna forma mi ausencia. No esta muy bien, falta de inspiración y... que hace mucho que no escribo jeje

Lo siento de verdad, espero poder escribir el final (el próximo capítulo) y que les guste! podeis dar sugerencias a ver si me inspiro un poco jeje un beso y gracias a tods, sobretodo a:

Lieli, gracias por seguir desde el principio mi historia ^^.

Fran, me alegro que te guste, y ya vuelvo a continuar, espero lograr un final que os guste a todos.

MeliLove010, graciaaas! me alegro que te guste! gracias por la espera!.

o0oDark-yukio0o0, jjaja pobre kagome, pero es evrdad q yo tb me quedaría con Inu jeje

Nina y Daniela, gracias! y siento la esperaa ^^

Kagome2598, ya se explicaron, un poco rapido jeje pero bueno, gracias por leer la historia.

Gracias a todos, nos leemos!