No me lo puedo creer, pero en el calendario lo pone bien clarito, el hecho de que no me tenga que levantar pronto por las mañanas también lo deja claro, el hecho de que haya tenido tiempo de escribir y de publicar este capitulo también es una prueba de ello...si...si..si...si
¡¡¡¡¡VACACIONEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES¡¡¡¡FUERA ESTRÉS!!!!
Las formas de la sinceridad.
Escrito por: Kakiyu-chan.
Capítulo –22 El agua se congela
Que...dolorrrrrrrrrr...de cabeza...
Seguramente esa era la primera frase que dirían más de uno en la casa, el primero fue Horokeu Usui.
Se levantó del suelo de su habitación con ambas manos en su desordenado cabello, la ropa le pesaba, así que solo se quedó en camisa y pantalones cortos, tenía una gran necesidad de ir al baño. Yendo por el pasillo se dio cuenta de la poca y anaranjada luz que traspasaba por las ventanas, debía de estar amaneciendo.
Su cerebro todavía no había iniciado sesión así que sin importarle mucho se metió en la ducha y con la ropa puesta y con los ojos cerrados dejó que el agua le mojara de la cabeza a los pies. Tras unos minutos de estar así, cogió la primera toalla que vio y se la colocó por los hombros. ¿Qué había mejor para la resaca? A parte de gritarles a los demás que se callaran y encerrarse en su habitación, era otra borrachera que sumar a la lista y se sabía más de un remedio, pero por ahora solo pensaba en comer, comer y comer.
Como pudo, cruzó el pasillo aguantándose en las paredes, ya empezaba a recordar algo de su borrachera, pero lo que más le venia a la cabeza era la de una gran mata de color de rosa que le sujetaba su pesada cabeza. Ay que ver hasta donde llegaba el alcohol, hasta vio como Pilika se volvía tan pequeña como Manta y le gritaba.
Comer, comer, comer...así se repetía todo en su interior. ¿Comer qué? Cualquier cosa que fuera comestible en la nevera.
Pero pensándolo un poco, hacía un calor de mil demonios y la resaca aumentaba la temperatura de su cuerpo, solo una comida podría ayudarle ahora.
Llegando por fin a su ansiada cocina y delante de adorada nevera, la abrió y se fue directo en donde se guardaban los helados, anteayer se compró como unos...solo unos 5 botes de helado. Un momento...cuando abrió el cajón del congelador...
-¡¡¡¿PERO DONDE COÑO ESTÁN LOS HELADOS???!!!! –TTOTT-Oh, Dios esto es una pesadilla!!!
-¡¡NO GRITES IMBECIL!!
Horohoro se giró dando un brinco atrás, se supone que esa frase le correspondía decirla a él con lo que llevaba encima.
-Los inútiles todavía no se han despertado y como lo hagan no haré más que escuchar quejas y gruñidos por toda la casa.-Dijo Anna llevándose una cucharada de helado.
¡Ahí estaba el culpable! Horo se quedó asombrado ante el panorama. Anna sentada en la mesa ya vestida y peinada devorando la mitad del helado de chocolate y menta (N/a: jejeje uno de mis favoritos ¬) con una cuchara enorme y al lado estaban como tres botes más de helado pero ya vacios. Eso quería decir que...
-Oh dios mío.-Pensaba Horohoro-Oh dios mío, oh dios mío...no pensé que esto existiera...Anna ¡¡POR FIN TENEMOS ALGO EN COMÚN TÚ Y YO¡Auch!!! –uno de sus queridos botes de kilos de helado fue enviado a su despeinada cabeza.
-¡Qué no grites idiota!! –gritó y se volvió a sentar en su silla siguiendo con lo suyo.
El chico del norte se acarició su azulada cabeza sentado en el suelo, con lo que le dolía, eso había sido un golpe mortal.
-Ahh me quiero morir –TT gimió dolorido.
-Culpa tuya. Solo tú puedes encontrarle diversión a esas noches con alcohol, tabaco y a saber que más...
-¡Y dale¡Que yo no fumo! Ay- mierda...no tenía que haber levantado la voz.
-Yo no he dicho que lo hagas.-le miró acusadoramente al mismo tiempo que se llevaba otra cucharada a la boca.-¿Por qué no me cuentas que hicisteis?
-No estoy para eso...AUCH!!! –otro bote le fue lanzando a su castigada cabeza. Horo hasta ya podía sentir como su espíritu se separaba de su cuerpo.
-¡Que lo cuentes!!
-¿Como voy a acordarme? –como pudo se sentó en una de las sillas de la mesa enfrente de la rubia, cogió uno de los botes que todavía estaba frío y se lo colocó en la frente. –No hables como si hubiéramos atracado un banco. Solamente bebimos mucho y si la policía no está aquí...que mira que me ha pasado...no debió ocurrir gran cosa.
-Es la primera vez que veo a Yoh de esa forma. -¬¬
-Es que no le dejas vivir...AUCH!! –lágrimas salieron de sus ojos del dolor punzante.
-Es que tú y los demás sois una mala influencia.-¬¬.
La rubia terminó de comer otros kilos de helados y se fue a por los siguientes. Sentada y abriendo otro bote, examinó de pies a cabeza al shaman del norte, el cual continuaba con su cabeza sujetada por sus manos, llorando como un niño pequeño y soltando frases incomprensibles. Siempre que aparecía la liaba, él y los demás. Eran como niños de guardería a los que siempre se les debía vigilar, y el más escandaloso en su lista negra, era sin duda el shaman del hielo.
-Sinceramente, no te pareces en nada a Izumi, para ser los dos Ainus.
Horo levantó un poco la mirada y se la quedó mirando.
-Cada uno es como es Anna. Aunque debo de admitir que Izumi es uno de los pocos normales en la aldea.-dijo haciendo una mueca de malestar. –Ahora que lo mencionas debería ir a verle. –dijo más para él levantándose y dirigiéndose a la nevera, su estomago ya le estaba llamando de nuevo.- Por cierto...nos vamos a quedar aquí.
-¿Eh? Quien? –Horo se volvió a sentar, pero esta vez a su lado con un yogur en su mano.
-Mi primo, mi hermana y yo. Lo he hablando con ella y está totalmente de acuerdo, Izumi está...bueno debería tener a alguien a su lado y ya solo queda conversarlo con Manta para que nos deje.
Anna dejó de comer y se quedó mirando al ainu que comía gustosamente su yogur. ¿Cómo podían estar así de tranquilos con lo radicales que eran los ainus? Anoche Izumi le confesó que no le importaba morirse, le confesó cosas que por lo visto ni sus primos sabían. Quizá fuera porque ella había pasado por lo mismo, Pilika también, aunque no lo dijeran en voz alta, podría poner la mano en el fuego a que ella lo sabía, sabía lo que se sentía.
Acabando el yogur en medio minuto, el ainu cogió seis más y tras un "hasta luego" desapareció por el pasillo, seguramente a la habitación de su hermana.
Pocos fueron los segundos en los que la rubia se quedó sola en la cocina.
-Bñsd días por la mañana...- --
-¿Qué haces Yoh? –el castaño abrió la nevera buscando a saber qué. Anna se preguntó por qué todos iban directos a la nevera tras la resaca.
-Nada...-apenas podía hablar de tanto que bostezaba.
Tenia el pelo desdeñado con las puntas para arriba pareciendo más que nunca una palmera. Sin camiseta, solo con unos pequeños pantalones arrugados, descalzo y con cara de alelado, más de lo normal claro.
-El otro día Horo y yo compramos como 5 botes de hela...¡¡¡Oh dios mío Anna!!
La aludida rodó los ojos.
-Si, si, si...por fin el puercoespín y yo tenemos algo en común...anda ve a por la cámara.-dijo irónica.
-Vale...AUCH!!!-¡¡tres puntos para el regreso del bote de helado!!!
-¡Era una ironía idiota! –no le apetecía ser fotografiada mientras comía otro kilo de helado.
-¡Annita no grites! -TT
De nuevo la rubia rodó los ojos, como suponía ahora le tocaba aguantarles y ya tuvo suficiente con anoche, ahora le tocaba de día.
Un poco recuperado, se preparó un vaso de zumo de naranja y se sentó al lado de Anna.
-Es raro verte comer tanto.
-¿Qué querías? Me ponéis de los nervios. –gruñó mordiendo la cuchara y el trozo de ahora helado de fresa con rabia.-¿Crees que me gusta hacer de niñera? Para eso ya esta Manta.
Cierto, pensó Yoh recordando a duras penas quien le trajo aquí, tenía que ir a pedirle perdón.
-Vengaaa no te enfades...-le pidió como un niñito.
-No pidas imposibles.-¬¬
Yoh sonrió a lo dicho. Lo que sí recordaba...era su conversación con el pequeñajo...y observándola ahora, pensaba que incluso enfadada le gustaba mucho. ¿Era eso normal?
-¿Te eché de menos anoche, sabes? –ronroneó acostando su cabeza en el cuello y hombro de la rubia.
-mmh?
La rubia sintió el roce de los labios jugar con su piel. Trazando caminos de besos desde su mandíbula, pasando por su cuello hasta llegar a su hombro o incluso un poco más abajo. Un brazo fuerte la cogió por la cintura atrayéndola más a él, provocando que ambas sillas también se juntaran más.
-Estamos en la cocina.
-¿Y qué? –dijo sin dejar su trabajo, ahora acariciaba el delgado abdomen.
-Que puede entrar alguien y vernos.
-Están todos durmiendo.
-Horo no, y los demás pueden despertarse de un momento a otro.
Yoh hacía oídos sordos, estaba demasiado a gusto como para coger fuerzas y dejarlo y estaba claro que a él no le gustaba esforzarse mucho, al menos en esos momentos.
La otra mano la llevó a su espalda la acarició formado círculos la otra abandonó su abdomen y la fue bajando y bajando hasta llegar a sus muslos y empezó a acariciar sus blancas piernas. Anna no se movía, a Yoh no le importaba demasiado, notaba levemente como su nerviosismo iba subiendo y como cada dos por tres miraba por el rabillo del ojo a la puerta. Para intentar al menos, tranquilizarla un poco, separó sus labios del centro de su cuelo y fue subiendo y subiendo hasta llegar a sus rosados labios. Los ojos de ambos se cruzaron, él la miraba con ternura y en cuanto a ella, hacía falta observarla de cerca para encontrar su disimulado pero intenso sentimiento. O a lo mejor, solo hacía falta ser él mismo.
Se besaron lentamente, abrazándose por los hombros y atrayéndose más el uno al otro.
Tan tranquilos estaban que no se dieron cuenta de que fueron observados.
Izumi se levantó mejor esa mañana, comparada con las otras. A su lado estaba el futón de Pilika con esta dentro, cosa rara ya que ella dormía en otra habitación y volvió tarde. Pero no le dio mucho importancia.
Necesitaba aire fresco y tenía fuerzas para levantarse y caminar un poco. A su lado vio tres yogures de frutas encima de su mesita de noche. Sonrió. Seguramente fue cortesía de Horo, solo él sabía lo mucho que le gustaban por muy pocas ganas que tuviera de comer.
Sin embargo se dio cuenta de que no había ningún cubierto para comérselos. Se rascó la cabeza concluyendo que tenia que bajar al primer piso.
Ahora al lado del marco de la puerta escondiéndose de la escena romántica de la cocina supo que tenía que esperar un poco para coger lo que buscaba.
Ahora debía de encontrar la forma de salir de allí sin ser escuchado o notado, sabía que la rubia era de lo más perceptiva y aunque él había llegado en el momento en que la mencionada había decidido dejarse llevar no dudaba en que en medio segundo notaria su Ki. Ahora si que se sentía mareado.
-Si tantas energías tienes...-dijo Anna rompiendo el beso y poniendo su mano en el pecho de su marido para separarlo.-Utilízalas para limpiar el estropicio que provocaste anoche.
-¿Qué? –levantó una ceja.-¿Cuál estropicio?
-¡Anoche Manta tuvo que llevarte 3 veces al baño porque tenias ganas de vomitar, y por el camino te revolcaste por el pasillo rompiendo un jarrón y una lámpara, ah! Y en el baño te pusiste a jugar con el rollo de papel higiénico con Ryu (que ya había vuelto) a decir que era la momia o no sé qué más.
Yoh se acarició las sienes con sus dedos ¿en verdad había montado tanta película hace unas horas?
La rubia abrió un cajón y sacó un objeto con el que le dio a la cabeza castaña.
-¡y dúchate!
-Pero Annita –¡TT-Me siento demasiado más para hacer todo eso ahora!
-Pídele ayuda a Tamao, parece que vuestra relación se ha estrechado. –Dijo amargadamente. Sin entender mucho la última frase, el shaman gimió llevándose el fresco vaso de zumo a la frente.
Nada más salir Anna sin girar la cabeza estiró el brazo a su derecha.
-Toma.
-Eh? Esto...-Izumi se sentía cada vez más mareado cogiendo la cucharilla que Anna había cogido.-Te juro que yo...
-No hace falta amenazarte, solo demuéstrame que eres uno de los pocos de los más normales de tu aldea y cierra el pico.-¬¬
Y dicho esto se marchó, dejando a un pensativo Izumi.
Unas pocas horas después la mayoría de los shamanes ya estaban despiertos y duchados, apenas desayunaron un fresco y saludable vaso de zumo, o un cargado café y volvieron con su resaca.
Pero Pilika no estaba para eso, de todos, era la que más había dormido y ahora se encontraba haciendo la cama de su familiar y recogiendo su futón. Aunque estaba algo ebria anoche, podía acordarse perfectamente de lo que ocurrió con ella y no era difícil imaginarse quien la había traído.
-¿Ocupada? –pregunto una voz desde la puerta, precisamente de la persona que estaba pensando.
Pilika ni se giró, estaba demasiado espolsando la sábana blanca.
-¿No lo ves?
-Ejem, ejem...creo que tú necesitas decirme algo, no te parece?
-¿"Lárgate y déjame"?
Ren volvió a carraspear esta vez más alto y con más molestia.
-Lo siento. –dijo sin mucha importancia ahora espolsando la almohada.
De nuevo un carraspeo.
-Y gracias por traerme.
-No lo dices con mucha intención.-¬¬
-No voy a arrodillarme ante ti-¬¬
-¿Ah no? –OO
La peliazul le dirigió una mirada asesina.
-¡¡Lárgate y déjame chinito!!
-¡Escúchame niña malcriada!! Casi me dejas sin oídos anoche y encima que tengo la cordialidad de traerte aquí y no haberte dejado tirada en medio de la carretera como tantas ganas tenía, te traje aquí y te acosté!!
-¡Yo no te pedí nada!
-¡¡Te me abrazaste a la pierna y no me soltaste hasta que te dije que te llevaría!!
-¡¡Eso es mentira!!
-¡¡Verdad!!
-¡¡Mentira!!
-¡¡Verdad!!
-Admítelo, te pone furiosa que bailara con otra chica.
-No es asunto tuyo.
Izumi y la sacerdotisa rubia estaban en el banco de afuera de la casa, charlando tranquilamente. O al menos intentándolo. Ambos comían gustosamente los últimos yogures que quedaban.
-Sabes que puedes sincerarte conmigo...no vas a volver a verme.
Anna dejó a un lado el yogur acabado y abrió el último de fresa que quedaba. Se había olvidado completamente dentro de dos días se marchaban. Él se había sincerado con ella, y era cierto, no se volverían a ver ¿qué mejor que aguantarla?
-Lo peor de todo...-la mitad de su yogur ya estaba devorado.-Es que la conozco, conozco a la chica y...no puedo evitarlo, vale?
Anna Kyoyama era muy celosa, mucho. Era uno de sus defectos al cual no le daba la más mínima importancia a cambiar.
-Por qué te preocupas tanto? Solo bailaron, la crees capaz de...
-Ni en mil años.-dijo decididamente recordando la personalidad de la rosada.
-Entonces?
-He dicho que no puedo evitarlo y no puedo evitarlo.
-No sentir celos es un signo de confianza, sabes? –Anna alzó una ceja.
-Me estás insinuando que no confío en Yoh.
-No tengo derecho a insinuar ni decir nada sobre eso.
-Entonces? Claaaaaro, Yoh jamás de los jamases lo sentiría y por eso él es mejor que yo.
-Pues no me lo ha demostrado. –nnU se dijo Izumi.
-A qué te refieres? Yoh siempre confía mucho en las personas. Cuando...cuando yo estuve en la oscuridad...él momentos antes...me gritó que confiara en él. –miró el cielo azulado, como intentando recordar más sobre ese momento.-Entonces...es cierto? –su voz cambió a una mas suave- ¿No confío en él?
El ainu dejó el pequeño botecito de plástico a un lado y miro el cielo junto a ella.
-Para eso...para la confianza, no hay nada mejor que la sinceridad.
Una brisita agradable les acaricio los rostros, provocando que algunas pequeñas hojitas del alrededor se levantaran.
-Yo...siempre he tenido eso. Siempre que abro la boca...te juro que suelto verdades como una casa. ¬¬
-Je, no lo dudo.--Pero...normalmente no las decimos en su momento.
-Yo a veces no suelo decirlas...a veces con los gestos es más que suficientes.
Izumi volvió su mirada a una más melancólica.
-Siempre habrá cosas por decir, no siempre es suficiente con los gestos. Créeme...desgraciadamente puede que llegue el día en que ya no puedas decirle esas cosas que preferiste callar.
La sacerdotisa bajó un poco sus pupilas, lo suficiente como para ver la expresión del azulado. La brisa se había vuelto algo más cálida, apenas se podía notar pero para ella era fácil. Algunos de sus mechones se habían revuelto en su rostro, a Izumi le pasaba lo mismo pero en vez de apartárselos como hacía ella, les dejó que se perdieran por su expresión. Como si con eso pudiera esconder...el pequeño rastro de tristeza que sus ojos no podían evitar salir.
Esconder...ocultar...
Cosas y palabras que se ocultaban bajo gestos y miradas apenas perceptibles...solo para dos personas. Ella sabía lo que era eso, lo había sentido cada día que vivía con Yoh y todavía lo hacía. Pero...decirlo...decirlo con palabras perfectamente audibles que lograran llegar al corazón...a su frío corazón. ¿Cómo se sentiría al probar esa sinceridad?
Tan absorta estaba en ello que apenas se dio cuenta de que la brisa había aumentado su fuerza y no se preocupó por sujetar bien su pañuelo que hacia unos segundos estaba en su cuello. Cuando quiso darse cuenta, este estaba enganchado en uno de los tabiques algo rotos del tejado.
-Oh genial.-ambos se levantaron de su sitio.
-Será mejor ir a por una escalera.
-Annita? Ya he acabado de...
Yoh salió por la puerta en busca de su rubia, ya había acabado de poner en orden lo que hizo la noche pasada y ahora quería estar con ella. Y cuando salió no esperaba verla en compañía.
El chico vio a las dos personas con interés, intentando leer sus rostros. Era raro ver a Anna hablar con alguien que encima, hacía unos días que había conocido. Ella conocía a todos sus amigos desde hace años y solo cruzaba dos o tres palabras con ellos.
-Ocurre algo Annita? –preguntó acercándose a ella.
-Me vienes genial. –le señaló el lugar del techo en donde estaba su querido pañuelo rojo.-Necesito que traigas una escalera, hay que bajarlo antes de que el viento se lo lleve.
-¡Sí! –fue corriendo hacía dentro a toda prisa y en menos de medio minuto ya estaba ahí.
-Puedo intentarlo yo...-sugirió Izumi. Pero Yoh ya había colocado la escalera junto a la pared y había subido unos peldaños.
-No puedo hacerlo yo perfectamente.-dijo sin mirarlo y con una voz muy poco amable.
Izumi se acercó a Anna.
-Ves lo que te decía?
-oô?
Estando ya en el tejado divisó su objetivo, estaba a uno cuantos metros de él y a una altura bastante empinada. Yoh maldijo su mala suerte y se dispuso a ir a ello. Se le había olvidado traer a Amida, seguro que seria más fácil pero...Se quedó observando a Anna tres segundos. Sacudió su cabeza¡no, no, no! Ese Ainu sin apenas poder quería subir y sin ayuda alguna y él no iba a ser menos y todavía menos delante de...ella.
¿Por qué sentía eso? Nunca lo había hecho y...
-¡Cuidado Yoh!
-Eh? -un pie suyo se colocó donde no debía y acabó resbalándose.
-¡Yoh!
Por suerte pudo sujetarse a uno de los tabiques con las uñas. ¡No joder, él no iba a ser menos! Pero hablando sinceramente las alturas nunca fueron lo suyo.
Y eso le pasó factura tres veces.
-¡Auch!
Cuatro.
-Yoh!! Baja ya de ahí, te has resbalado como cuatro veces y no consigues coger!!-le gritó Anna cansada ya. Yoh se negaba y lo volvía a intentar. Algunos arañazos en sus rodillas y en sus dedos ya había aparecido. Y el pañuelo se alejaba cada vez más.
Por fin logró acercarse, ya solo le quedaba un metro y alargando el brazo solo...solo unos centímetros más.
-Ya está! –un brazo rozó su mejilla, uno más largo que el suyo, que logró coger con mucha facilidad el duro objetivo.
Los castaños ojos se abrieron. Él si había podido. Izumi a su lado le sonrió y le entregó el pañuelo, luego ambos bajaron.
Anna en su interior respiró tranquila, ya se imaginaba estar ahí hasta el anochecer.
-¿Cómo te ha costado tanto? –le dijo enfadada. Este solo desvió la mirada apenado.
-Lo siento...las alturas no son lo mío.-intentó excusarse.
-Las alturas veo que no pero lo demás de la casa, te toca hacer la comida.
-¿¡Qué!? Pero si hoy no me tocaba a mí!
-Los demás no están para ello Yoh, y por mucho que les grite no sirve de nada, hoy te toca a ti. Apunta .-Yoh sacó papel y lápiz de a saber donde.- Quiero: patatas fritas con huevo frito y salchichas, arroz tres delicias y sushi.
El papel y lápiz cayeron al suelo haciendo un ruido sordo.
-Q..qu...qu...quéééééé????´¡Pero Anna¡Son tres comidas totalmente distintas! E imposibles de hacer en hora y para todos los que estamos aquí!!
-¿Quién dice que sea para los demás? -¬¬-Ellos que se cojan una barrita energética de esas de la tele ya estas yendo.
-Vale, vale...-cabizbajo y con un aura morada a su alrededor se dispuso a ir a la cocina.
-Yoh-san.-le llamó Izumi.-Puedo ayudarte si quieres, en mi familia todos están acostumbrados a comer mucho y sé como hacer esos platos.
-NO. No hace falta.-respondió, de nuevo, sin girarse.
-Pero...
-He-dicho-que-no-hace-falt...
-¡¡YOH!!
-Vale, vale...-sin muchas ganas los dos se dirigieron a la cocina.
Habían gastado prácticamente todo lo que había en la cocina. TODO. No hacía falta ser adivino para adivinar que antes de que anocheciera debían de ir a comprar más comida. Había tanta comida que casi no había mesa para toda, pero viendo el panorama, estaba claro también que una parte de la comida iba a ser tirada a la basura.
Por una parte estaba la de Izumi. Bien cocinada, con buen aroma, buena pinta, saludable, en su punto. Conclusión: perfecto.
Y por otra la de Yoh. Quemada, marchitada, los alimentos sin trocear, unos con demasiada sal otros con poca, otros sin freír otros que les faltaba. Conclusión:...
-Una mierda...lo sé –TTTT
Anna vio ambas partes analizando cada una de ellas, se sentó en la silla y con los palillos empezó a picotear lo primero que vio por ahí, de la comida del ainu evidentemente.
-¿No vais a comer vosotros?
-Yo ya he comido antes algo ligero.-contestó Izumi.
-A mi se me ha ido el apetito. –contestó Yoh todavía observando su "obra".
-Pues sin no tienes nada que hacer, empieza a limpiar la casa.
-¿¡Qué!? Pero si no estamos en la pensión!
-Y qué? No pienso estar dos días más en un sitio sucio. -¬¬
-Vale, vale.
-Yo puedo ayudar.-se volvió a ofrecer amablemente Izumi. El castaño disimuladamente, de hecho, involuntariamente hizo una mueca de malestar.
-NO-HACE-FATLA-soltó poniendo énfasis en sus palabras.
-Izumi.-le llamó Anna.-Tú no deberías de hacer esfuerzos. –la voz que inspiraba preocupación y cuidado de la rubia que captó el shaman le hizo sentir como enfurecía poco a poco su cuerpo.
-No te preocupes.-nn.-Hoy me he levantado con ganas de moverme. No me apetece hoy estar en cama.
-Bueno si es así...
-Te repito que no ha...
-YOH!!!
-...-¬¬UU-Vale...vale.-eso que sentía, volvió a crecer un poco más. Lo notaba.
( (Una hora después) )
La Tamamura se llevó una mano como pudo a acariciar parte de su espalda. Le dolía un poco después de lo que tuvo que cargar. Para cuando se despertó ya era mucho más del tiempo en que se había acordado levantarse, pero por el silencio de la casa, los demás no estaban más despiertos que ella.
-Y esto?? –se preguntó al entrar en la cocina. Había una montaña de platos y más platos en el fregadero y en la mesa, los cubiertos estaban en las mismas, sobretodo las cucharas y la basura estaba llena hasta arriba.
La rosadita se rascó el cuello con una gota en la cabeza. Que tenia trabajo, tenia trabajo.
-¡¡¡Animo Tamao!!!-las tres palabras mágicas que se decía siempre desde pequeñas. Buen en realidad tres palabras que le decía siempre el joven Yoh.
El joven Yoh...anoche, en la pista de baile, lo sintió tan cerca. Tan cerca. Su sonrisa, sus manos en su manos, solo a unos centímetros...+
-GOOD MORNING!!!
Algunos platos casi se le escurrieron a la pobre rosadita (más rosada que nunca) tras el vozarrón de la puerta.
-Ah! Joven Horo-horo es usted.- UU
-Ah...hola Tamao.-dijo Hororín algo avergonzando si saber muy bien por qué.-¿Q...qué tal has dormido?
-Mu...muy bien. Gra...gracias por preguntar.-recuerdos de esa misma pista de baile le volvieron a la mente. También había bailado con el joven Ainu ahí, y por último también le tuvo en su espalda.
La chica volvió a lo suyo y se centró en lavar los platos. En el ambiente se formó un incómodo silencio. Horohoro se la quedó observando sentado en su silla jugando con sus dedos, trabajando en su cabeza azulada unas cosas que quería decir y no sabía cómo. Al final, al menos por moverse un poco, se levantó y se dispuso a ayudarla poniéndose a su lado poniéndose el primer delantal que encontró (que resultó ser el de Ryu y ponía algo así como "I LOVE COOK").
-Jo...joven no hace falta que me ayude, esto es cosa mía.
-Pero tu has visto la montaña de platos que hay aquí? –dijo lavando uno y pasándoselo con una sonrisa.-lo mejor es que te ayude.
-De..de acuerdo.-dijo no muy convencida pero asintiendo.
De nuevo el silencio les invadió, hasta que al final, todavía sin saber cómo elegir sus palabras, Horo habló.
-Lo siento y...gracias.
Ninguno de los dos se miró, solo siguieron con lo suyo. Tamao se sonrojó incómodamente.
-No...no hay de qué.
-Te traje muchos problemas, lo siento de verdad...yo...no quería traértelos y si anoche hice cosas que te avergonzaron como sacarte a bailar yo...
-¡No diga eso! –dijo por fin mirándolo.-Yo..yo a duras penas hacia algo, solo me dedica a mirar como los demás se divertían y bueno...sé que soy muy sosa y no sé divertirme y...y...y ¡me alegró mucho que me sacara a bailar! - ///
-O///O...En..en serio? –ahora el sonrojado era él y sin querer apretaba la esponja dejando salir mucha espuma.
-Ss..Si. Y no se preocupe por lo de haberle traído aquí...yo estaba...muy preocupada por usted.
-O////O. Gra..gracias Tamao.-ahora Horo también tenia el pelo rosa (N/a: xdddd)- Y para nada eres sosa. Tú eres...ere tú.-sin darse cuenta los ninguno de los dos, el chico del norte se iba acercando poco a poco al rostro sorprendido y sonrosado de Tamao.-Eso a mí me gust...
-¡¡¡TE LO REPITO POR VIGÉSIMA VEZ¡¡¡DÉJAME Y LÁRGATE!!!
-TÚ DE AQUÍ NO TE VAS SIN HABERME PEDIDO PERDÓN COMO DIOS MANDA!
-PUES QUÉDATE ESPERANDO!
Los dos jóvenes dieron un salto atrás abruptamente, más nerviosos y abochornados que antes. En cuanto a los otros dos tan rápido como vinieron, de la misma forma se fueron. Dejando a los dos trabajadores continuar con lo suyo como si nada hubiera pasado.
No.
No era posible que existiera. ¿O si lo era? Lo tenía enfrente de sus ojos.
Yoh no imaginaba que pudiera encontrarse con alguien así. ¿De verdad no era una alucinación¿De verdad que el olor de su fracasada comida no se había metido por su cerebro y ahora le hacía ver cosas increíbles?
¿De donde había salido¿De qué estaba hecho?
Era...era...
Izumi se levantó después de haber acabado con su parte de la casa, se frotó la frente con el dono de la mano y con una sonrisa feliz.
Era...¡El ESCLAVO PERFECTO!
Ya había limpiado su parte, el baño, dos habitaciones, la sala de la entrada, había sacado la mala hierva e ¡¡incluso había reparada ya los tabiques rotos del tejado!!
¡Pero si él todavía estaba limpiado una lamparilla del salón!
Bueno vale, la había roto y le había toca pegar los trozos ¡¡pero aun así eso era casi imposible!!
Su mandíbula cayó al suelo como un rollo de papel de vater. Pero si estaba enfermo y todo.
-Uf! El trabajo bien hecho siempre te deja satisfecho.- dijo cayéndose en uno de los sofás del salón. El shaman del samurai casi se caía de espaldas ¡¡hasta decía frases de ama de casa!!
-Yoh-san ¿te ayudo con la lamparilla? Se han caído unas cuantas piezas.-el castaño bajó la cabeza, era cierto. Joder, no sabía ni usar bien el pegamento.
¿Entonces qué¿Tan inútil era? En comparación con él, era un niño pequeño de cinco años que se frustra con facilidad ¿frustración¡¡Pero si ni él sabía lo que significaba eso¿Qué...que le pasaba? Por qué se sentía tan pequeño ahora. A Izumi Usui hacía en seguida y a la perfección todo lo que su Anna quería, y encima siempre acertaba al a primera, no como él, que debía de repetir la cena quince veces hasta que ella por comer ya le decía que estaba bien. ¿Y si ella...?
-Te ocurre algo? –preguntó Izumi. Yoh se sacudió la cabeza intentando sacarse esos pensamientos absurdos.
¡Es que eso era absurdo! Pero...¿pero por qué se ponía así por una tontería? No podía más, estar en la misma habitación no le ponía de buen humor. Se alejó de allí pasando por su lado sin decir ni una palabra en dirección al segundo piso.
Justo en ese momento entró Anna admirando cada limpia y pulida esquina de la casa por donde había pasado Izumi. Encontró al mencionado sentado en el sofá pero no vio al otro chico que buscaba.
-¿Dónde está Yoh?
-Ha subido.-señaló las escaleras.-Necesitabas algo?
Anna suspiró algo molesta por no encontrar a su shaman. Sacó el plástico de una de las barritas de chocolate prestada/robada de Horohoro y se la llevó a la boca.
-Si. –masticó con ganas.-Tamao dice que apenas queda comida para todos y necesitaba que alguien fuera a la compra.-se acabó el alimento en un abrir y cerrar de ojos.
-Ok entonces.-puso sus manos en sus rodillas y se levantó.-Necesito un poco más de aire fresco iré yo.
-Esto...-por alguna razón le daba algo de corte hablar. Seria porque ella no solía hacerlo pero...-Voy contigo.
Fin del capítulo 22
Continuará...
Notas de Kakiyu-chan
((Se ve una sala de color verde y blanca y en ella a una tía loca vestida de estrafalariamente con unas maracas y un sombrero enorme bailando y cantando)
¡¡Ya no hay clases¡¡si,si, si¡¡A dormir hasta la hora de comer¡¡si,si, si¡¡ha salir más¡¡si,si, si¡¡Ha tirar los libros por la ventana¡¡si,si, si¡¡¡A continuar a toda velocidad este fanfic¡¡¡SI, SI, SI!!!
((Aplausos))
Jejeje, lo siento pero el hecho de que ya sea libre por fin me pone demasiado contenta, por fin mi cerebro puede oxigenarse y liberarse del estrés y así ir continuado este fic. Os lo juro tenia unas ganas de escribir y ahora me siento mucho mejor para ello. En serio, quiero ir actualizando más rápido, más que nada porque ya estamos llegando al final de esta mi primera historia y ya tengo algunos proyectos apuntados en mi libreta de fanfics (jejeje, si me compré una para ir así escribiendo más ) ¡¡Eh!! Pero no por eso me dejéis pocos reviews XDDDDDDD ¡que no veáis que mesecito he pasado¡¡¡¡¡Me juré con sangre que antes de que se acabara este mes ibais a tener aki el capitulo!!! (bueno vale con sangre, no UUUUUUU)) Pero os puedo asegurar que mientras os siga gustando...este fic siempre tendrá actualización.
Y PARA ELLOS HAY QUE AGRADECER ¡!!! OS QUIERO!
MIS MÁS SINCEROS Y GRANDES AGRADECIMIENTOS A(en especial a los que desgraciadamente no puedo contestarles): Naishae (aquí la traigo ), Kaoru240, 0o-Lady Scorpio-o0, SweetAngel91, YAMIANA, Zilia K, Vicki, naomix(nice to meet you!)
Domo arigato gozaimasu por leer el fic.
Ja-matta!
