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BPOV

Edward abrió la puerta y se giró hacía mi. Puso una mano en mi cuello con delicadeza y me beso en la frente.

-Gracias - susurró mirándome a los ojos. Yo sonreí ligeramente y me puse de puntillas rozando sus labios con los míos. Él suspiró. - Te llamo luego.

-Vale... - susurré. Salio de la casa y me apoye en el umbral mientras caminaba hacía el ascensor.

-¿Bella? - dijo mirándome de nuevo - si... si llama mi hermana, ¿puedes decirle que me tuve que marchar, pero que no sabes a donde exactamente?

-Claro...

-Gracias.

Cuando la puerta del ascensor se cerro, yo cerré la de mi casa y miré a mi alrededor. Un montón de sentimiento encontrados fluían por mi interior... ¿estaba bien que me sintiera extremadamente feliz por la noche que he vivido con él sabiendo que ahora esta de camino al hospital porque su madre esta enferma?

Me dispuse a organizar la casa... con un largo día de domingo por delante.

EPOV

Camine hacia mi casa divagando... recuerdos y visiones de anoche intentaban escurrirse entre los datos de la historia médica de mi madre. Otra recaída. Ya estaba muy débil, no sé si podrá aguantar otra tanda de quimioterapia. Parecía estar tan bien últimamente. Cuando llegué a casa y entré encontré a Michael, el amigo de Bella, dormido en mi sofá...

Fui arrastrándome por la casa hasta que llegué a la habitación de Alice y Jasper y llame a la puerta. Alice abrió, estaba llorando. Joder Emmett te dije que no la llamaras. Prefería hacerlo yo, puede parecer insensible, pero como médico, he tenido que dar tantas malas noticias a tanta gente relacionadas con enfermedad y muerte, que me resulta fácil hacerlo con mi hermana pequeña, para evitarle un preocupación, pero Emmett a pesar de ser tan grande físicamente, es un pedazo de pan.

-Le dije que no te llamará... - susurré, pude ver a Jasper dormido en la cama. Ella salió de la habitación y se abrazó a mí. Lloró en silencio abrazada a mí.

-Le llamé yo... - continuó abrazada a mi - Hueles a ella... - le oí susurrar al cabo de unos minutos.

-¿Qué? - se soltó secándose las lágrimas.

-A Bella, hueles a su perfume - dijo con un leve sonrisa en los labios - Tengo que darme una ducha y tomarme un café bien cargado, a ver si se me pasa un poco la resaca. No tardo mucho.

-Está bien - yo entre en mi cuarto y después en mi baño. Alice puede tardar horas en arreglarse, pero cuando quieres es capaz de estar lista en cinco minutos y se que esta vez lo estará. Me metí bajo la lucha y me concentré en el olor del perfume que se desvanecía de mi piel al mojarme el agua. Pensé en Bella, en como la había dejado... debía sentirse fatal...

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BPOV

-¿No vas a contarme nada? - Mike se tocaba la frente, la resaca le hacía estar más serio de lo normal.

-¿Qué quieres que te cuente?

-No sé... me duele la cabeza.

-Porque no esperamos a que el Mike dicharachero este de buen humor...

-Es que parece que estas incomoda...

-Bueno Mike, tubo que irse porque han ingresado a su madre, que resulta estar muy enferma... ¿como quieres que me sienta? No sé que hacer, ni que decirle cuando hablamos, y encima por teléfono todo es tan frío.

-¿Ya te ha llamado?

-Cuando llego al hospital y ya tenía todo en orden, me llamo para disculparse de nuevo por tener que marcharse así, me siento fatal, ¿por que cree que debe disculparse? Su madre esta enferma...

-¿Sabes en que hospital esta?

-Si.

-¿Por qué no vas? - Mire a Mike durante unos segundos.

-Creo que te voy a hacer otro café, más cargado...

-Bella, este esta bien.

-Mike, yo no pinto nada allí.

-Bueno Emmett es tu amigo desde hace mucho tiempo, y que me dices de Rose, por lo que dices esta muy afectada, ¿no?

-Si, Esme es como una madre para ella.

-Entonces, puedes ir a darle apoyo...

-Mike, no... No quiero precipitar las cosas ni dar nada por hecho.

-¿Dar por hecho qué?

-Lo de Edward... en estos momentos, Edward y yo somos para el otro un lío de una noche ¿no?...

-¿Eso es lo que es para ti?

-No... No lo sé.

-Bueno él te ha llamado, no creo que te considere un lío de una noche, si lo hiciera, se hubiese ido antes de que te despertaras. Y cuando te llame esta mañana no parecía tener intención de irse.

-No voy a ir al hospital Mike.

-Se acabo la discusión... me duele la cabeza y no me siento con fuerzas de convencerte... cada vez eres más testadura, Bella.

-Y tu cada vez eres más liante, Mike.

-Si pero sigo siendo encantador - me guiño un ojo.

-Irresistible - le dije yo.

-Lo sabía - los dos nos echamos a reír, aunque Mike dejo de hacerlo enseguida protestando por el dolor de cabeza.

-Deberías empezar a beber menos...

-Si... no voy a llevarte la contraria en eso - me sonrió.

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APOV

Mamá dormía cuando llegamos. Pero ahora estaba despierta, mirando por la ventana, yo me había tumbado en la cama con ella, y miraba al techo de la habitación.

Mientras Papá y Edward hablan con Emmett sobre nuevos tratamientos en el pasillo, prefiero estar con ella. Las dos odiamos cuando Papá y Edward hablan de tratamientos, no son objetivos, por eso ninguno de ellos la tratan, puedes notar su desesperación cuando hablan de estadísticas en los resultados de las distintas terapias o tratamientos.

Rose, estaba sentada en la silla que había junta a la cama, secando las lágrimas silenciosas de sus mejillas. Leía un libro de poemas que mi madre había traído, había un poema que ella quería que leyéramos en la ceremonia de la boda. Incluso sintiéndose tan mal como se sentía tubo tiempo de coger el libro antes de venir al hospital.

-¿Rose? - dijo mi madre con una voz suave y cansada. Rose levantó la mirada del libro y la miró - Puede oír a Edward hablando por teléfono antes, con una tal Bella, ¿es tu Bella? - Yo me incorporé un poco y Rose y yo nos miramos. Rose volvió a mirar a mi madre.

-Si - susurró.

-Estoy deseando conocerla, siempre hablas tan bien de ella... Carlisle dijo que era una chiquilla encantadora cuando la conoció - mi madre sonrió.

Mi padre entró en la habitación.

- Esme, - empezó a decir con delicadeza - ya está es el quirófano listo - Mi madre suspiró mientras yo me levantaba de la cama, note que mi cuerpo temblaba...

-¿Y Edward? - preguntó mi madre débilmente.

-Estará en el quirófano, como mero observador, pero ha tenido que ir a prepararse.

-Deberías haberle dicho que no, Carlisle...

-Se lo he pedido yo, cariño - dijo mi padre mientras yo le abrazaba - el tiene la mente mucho más fría que yo.

-Lo sé, pero se que se pone nervioso.

EPOV

Cuando entre en el quirófano, ya estaba preparando a mi madre, el anestesista estaba explicándole el procedimiento y mi madre asentía. Después se separo de ella para seguir preparando el instrumental.

Me acerqué a ella y ella me sonrió.

-Si algo va mal, no quiero que hagas nada Edward, sal del quirófano, entendido.

-No va a ir nada mal.

-Lo sé... pero por si acaso, prométeme que no harás nada.

-Te lo prometo.

-Gracias - mi madre desvió la mirada hacía el monitor que marcaba sus signos vitales sin soltar mi mano.

Recuerdo la primera operación, con la que empezó todo.

Mi madre llegó al hospital a urgencias una noche que tanto Carlisle como yo estábamos de guardia, yo aún estaba en periodo de prácticas. Llevaba días sintiéndose mal, pero no le dio importancia. Estando sola en casa se desmayo. Rosalie y Emmett iban a cenar con ella esa noche, y cuando no apareció por el restaurante ni contestaba al teléfono ellos fueron a casa de mis padres a buscarla, encontrándola.

Recuerdo cuando la camilla entro en el box, y ella nos vio a mi padre y a mi. Lo primero que hizo fue pedir otro médico. Ella sabía que algo iba mal, que no era un simple desmayo y no quería que fuéramos nosotros los que lo descubriéramos.

Pero ni mi padre ni yo nos separamos de ella. Fui yo el que vio la primera radiografía y en aquel momento deseé haberla hecho caso. Aun recuerdo la cara de mi padre cuando puso la radiografía en el panel de luz. Él vio lo mismo que yo. El tumor era muy grande, esta claro que en aquel momento no sabíamos si era benigno o no, pero igual que cuando el paciente es solo eso, un paciente, es muy fácil ponerse en lo mejor, cuando el paciente es alguien al que quieres, en lo único que piensas es en que será lo peor.

En principio no fue lo peor que podía haber sido, en el quirófano, tanto mi padre como yo, vimos algo de esperanza, extirpamos aquel tumor, y el tratamiento fue un éxito en un principio. Lo peor fue, que al poco tiempo se reprodujo, una vez, y después otra y otra. Él cáncer fue ganando cada una de las batallas, y cuando parecía remitir, volvía a aparecer, hasta que empezó a aparecer en otros órganos, y llegó un momento en el que ya no había nada que hacer... podíamos dar más quimio o radioterapia, probar otras alternativas, pero la metástasis ya se había extendido tanto que lo único que hacían los tratamientos eran retrasar el final un poco más.

Por otro lado Esme, mi madre, no se rendía, parecía que la poca vida que quedaba en ella se había aferrado a este mundo y no permitía al cáncer terminar de ganar la batalla. Mi madre tenía una razón para vivir, quería ver a Emmett y Rose casarse, y ahora que la boda estaba próxima, ya hablaba de nietos y de lo preciosa que estaría Alice en su traje de novia. Mi madre también me miraba a mí pidiendo sin decir nada que yo encontrara a alguien pronto, que al menos ella pudiera conocer a la mujer con la que fuera a compartir el resto de mi vida. Pero esa mujer nunca llegaba...

Irremediablemente pensé en Bella...

-¿Dr. Cullen? - levanté la vista hacía la enfermera que me hablaba - Vamos a empezar si le parece bien.

-Si, por supuesto.

-¿Edward? - mi madre apretó mi mano. Me agache para estar más cerca. - Te veo en un rato - sonrió y sus ojos empezaron a cerrarse.

La anestesia empezó a hacer efecto.