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BPOV

Esta semana ha sido la más rara de mi vida... he sido muy feliz, pero a la vez la preocupación era desconcertante.
No quiero imaginar como ha sido para él...
Ha venido a recogerme a la librería hoy, porque ha salido pronto, y volver juntos a casa.

¿Es él feliz?... apreté más mi mano a la suya, él me dio un beso en la frente en respuesta. Se qué muchas veces su cabeza esta en otro lado, lo esta intentando, anoche le dije que si necesitaba tiempo, lo entendía y el me dijo que quería estar conmigo.

Es raro... nuestra relación ha avanzado muy rápido, y lo que en veces anteriores fueron meses, esta vez ha ocurrido en una semana...

Por lo menos, y dentro de lo que cabe esperar, su madre ya esta bien, le dieron el alta ayer y esta noche iré a conocerla, por eso Edward cambió su turno, y por eso ha venido a buscarme, sabe que estoy nerviosa.

Es curioso, porque Rosalie me presentara como su dama de honor, su mejor amiga... y Edward ha sido sincero conmigo, no sabe si decirle a su madre que estamos juntos de forma oficial, aunque los dos sabemos que ella lo sabe. Esme se lo dijo.

¿Espera Esme algo de mí? ¿Que pensara de una joven que trabaja en una pequeña librería que esta apunto de desaparecer? ¿Soy buena para su hijo un futuro cirujano?

Cuando le conté a Reneé que estaba saliendo con un médico pude oír los sueños de grandeza en su voz...

En fin... suspiré.

-Todo irá bien - susurró Edward.

-¿Y si no le gusto? - dije mirándole a la cara. Edward me miraba como si hubiese dicho una barbaridad

-¿Como puedes pensar algo así? - me encogí de hombros.

-No soy Rosalie...

-¿Que tiene que ver eso?

-Rose es guapa, tiene un buen empleo, don de gentes, es ágil, resuelta, simpatíca, habladora, no es tímida...

-Tu eres guapa - dijo acariciando mi mejilla - mucho más guapa que Rosalie, si me permites decirlo. Y tienes un buen empleo y don de gentes y no eres tan tímida... no eres tímida conmigo. No eres muy ágil - sonrió pícaramente - pero no creo que a mi madre le importe ese mínimo detalle. - le sonreí.

-Lo dices porque sabes que es lo que quiero oír - escondí mi cabeza en su pecho y respiré su esencia. Los restos de su colonia mezclado con el olor de hospital.

-Eres cabezota... eso le gustará.

-¿Qué tiene de bueno ser cabezota?

-Que luchas por lo que quieres... Y lo digo porque es lo que pienso, no porque es lo que quieres oír... además lo que quieres oír es algo que te de la razón... - río internamente, pude notarlo.

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Y aquí estábamos en la puerta de la casa de sus padres, Edward aparcó en el camino que había hacía el garaje al lado del coche de Emmett. Alice y Jasper venían con nosotros.

Cuando bajamos del coche Alice me cogió de la mano.

-No estés nerviosa.

-No lo estoy... estoy aterrada, que no es lo mismo - Alice se echó a reír mientras caminaba hasta Jasper y se agarraba a su brazo.

-Vamos - me susurró Edward.

Cuando entramos en el interior noté arder mis mejillas por el cambio de temperatura, Edward me cogió el abrigo, Rose vino a recibirnos con una sonrisa en la boca.

-¿Como está? - Preguntó Alice nerviosa.

-Muy animada, de verdad, parecer mentira que ayer estuviera ingresada, de verdad.

Alice camino rápido hacía el interior de la casa seguida por Jasper.

Rose nos miró a Edward y a mi.

-¿Qué queréis hacer? - Yo miré a Edward que se pasó la mano por el pelo. Un gesto que hace inconcientemente cuando está nervioso.

-No sé... es mejor que la presentes tu... yo hablaré con ella después.

-Entonces vamos - Rosé cogió mi mano y tiró de mi. Pero me solté y me acerqué a él. Dándole un beso en la mejilla y después me giré hacía Rose, que me son rió y empezó a caminar por el mismo sitio que había desparecido Alice.

Cuando entramos en el salón, Esme estaba sentada en un sofá, de espaldas a mí, así que no me vio entrar. Alice estaba agachada a lado del sofá sonriéndole, mientras Esme le acariciaba el pelo. Jasper estaba en un lateral un poco separado junto a Emmett, frente a nosotras estaba el Dr. Cullen de pie junto a Alice. Él si nos vio entrar. Nos sonrió.

Conocí al Dr. Cullen hacía unos meses, fue una casualidad provocada por mi torpeza, y la cicatriz de unos puntos en el interior de mi muñeca me recordarán toda la vida la vergüenza que pasé cuando el dijo "¿Bella Swan? ¿Eres la amiga de Rose?".

Quizás en unos años sea una anécdota que contar entre risas, pero ahora no pude evitar sonrojarme.

Alice levantó la vista en ese momento, sonrió y se incorporó. Entonces Esme se giró hacía mi.

Estaba pálida, y delgada, pero aún así se podía ver que era una mujer preciosa. Sonrió. Y era la sonrisa más sincera que había visto en mi vida, llena de alegría y felicidad. Era contagiosa y no pude evitar sonreírle yo a ella.

Rose y yo nos acercamos.

-Esme, esta es Bella - Esme alzó sus dos manos hacía mi y yo puse la mía entre ellas. Mis manos estaban frías aún por la temperatura exterior, pero note las suyas aun más frías. Sus manos estrecharon la mía con dulzura.

-Oh, Bella, tenía tantas ganas de conocerte - dijo con una sonrisa calidad.

-Yo también, Esme, es un placer - dije mordiéndome ligeramente el labio inferior.

-Pero ¿que hacéis todos de pie? - dijo entonces sentaos. Esme tiro débilmente de mi mano hacia ella dando golpecitos a su lado en el sofá. - ¿Donde esta Edward? - Yo levanté la vista y le vi apoyado en la puerta del salón.

-Estoy aquí mamá.

-Pues ven aquí, hijo, déjame que te vea sin ese horrible uniforme verde... - yo le sonreí mientras me sentaba junto a Esme, que aún sujetaba su mano entre las mías. Mis nervios desaparecieron poco a poco.

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Después de la cena, los chicos fueron con el Dr. Cullen al garaje a ver algo de uno de los coches. Rose había recibido una llamada de emergencia de su jefe y estaba en un rincón hablando con él. Alice había ido a por algo que Esme le había pedido que no alcancé a oír, así que estábamos ella y yo casi a solas. Esme sentada en el sofá en el mismo sitio que cuando yo llegué y yo en un sillón que había a lado.

-Dime Bella, Rose y tu fuisteis entonces juntas al colegio en Seattle.

-Si, bueno al instituto, en Forks, esta cerca de Seattle.

-Ya veo, y luego acabasteis las dos en Chicago.

-Si, las dos estudiamos en la universidad aquí.

-¿Y hace mucho que conociste a Edward? - me sonrojé... esa era una de las preguntas que yo temía antes de que Edward hablase con ella como había dicho, y aún no ha hablado con ella.

-Bueno... no mucho - susurré mirando mi regazo. Esme no dijo nada y levanté la vista ella me miraba, sonriendo.

-Lo siento cielo, no quería incomodarte, es que he observado tanta complicidad entre vosotros durante la cena... y nunca había visto a Edward así. Quiero darte las gracias.

-¿A mí? - darme las gracias a mi ¿por qué?

-Si, por hacerle feliz - Esme sonrió. Entonces me percaté de que Alice estaba de pie en el umbral de la puerta del salón con una caja entre las manos mirándome sonriendo ampliamente. Asintió levemente, y después se acercó, sentándose a lado de su madre.

-Disculpadme. - dijo Rose, acercándose.

-¿Se solucionó el problema, Rose? - Preguntó Esme.

-Si, tranquila.

Alice entonces abrió la caja, dentro había varias cajas más pequeñas. Esme cogió una.

-Rose, quiero que lleves esto como objeto prestado el día de la boda - Rose se sentó en el brazo del sillón donde estaba yo sentada y cogió la caja de las manos de Esme - también podría aplicarse a ser el objeto viejo si no tienes otro. Lleva en mi familia desde hace años, todas las mujeres de la familia y las que entraban en ella la llevaron - Rose abrió la caja las dos miramos en su interior.

Era una pulsera. Era preciosa. De brillantes y plateada.

-¡Dios mío, Esme!, es preciosa...

-Y quedará preciosa con tu vestido - dijo Alice.

-Quiero ir a la próxima prueba del vestido, si mi salud me lo permite - Rose se levantó y con delicadeza abrazó a Esme.

-Gracias Esme. Y por supuesto Esme, vendrá mi madre también, desde Florida, así que podríamos después comer todas juntas - dijo

-Así también podré ver ese vestido que dicen que te sienta tan bien a ti, Bella. - dijo Esme desviando su mirada hacía mí, sonriéndome.