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EPOV
Cuando salí de la ducha Bella estaba sentada en el sofá con la mirada perdida en la TV. Me senté en el sofá para después tumbarme boca arriba apoyando mi cabeza sobre sus piernas. Bella pasó sus dedos distraídamente por mi pelo sin dejar de mirar la TV.
-¿En que piensas? - encogió ligeramente los hombros. Mire hacía la TV, eran anuncios, no creo que estuvieran realmente acaparando su atención de esa manera. Me incorporé y me senté a su lado, cogí una de sus manos y la estreche entre las mías. - Bella, mírame. - Giró su cabeza hacía mi. - ¿Qué pasa? - Negó ligeramente - ¿Nada?... ¿Seguro?
Bella miró su regazo a nuestras manos y puso su otra mano encima, acariciando las mías mientras sujetaban la suya.
-Tu madre... ¿no hay ninguna posibilidad de qué...? - Vi como tragaba saliva.
-¿Se cure? - asintió sin levantar la lista de las manos. - tendría que ocurrir un milagro - suspiré.
-¿Entonces hay posibilidad? - me miró a los ojos, lo suyos llenos de esperanza.
-Bella, ojala, pero... - bajó la mirada.
-Pero a veces ocurren milagros, ¿no?
-A veces... pero Bella... normalmente no... - suspiré - Como hijo quiero que ocurra... pero como médico me es imposible creer que vaya a ocurrir un milagro...
-Ojala la hubiese conocido antes... - Bella suspiró - ¿A qué hora tienes que estar mañana en el hospital?
-Demasiado pronto.
-Debería irme a mi casa ya...
-Quédate... - nos miramos a los ojos sin decir nada durante algún tiempo. Bella pasó su mano por mi frente apartando el pelo aún húmedo de mi cara, después suspiró. Apoyó su cabeza en mi pecho. Yo la rodeé con mis brazos.
Besé su pelo. Y después sus labios. Sus manos acariciaban mi pelo mientras yo buscaba la cremallera del vestido, sin ningún éxito.
-Para... - dijo sonriendo - no tiene cremallera... deja de buscarla, es una camisera larga... - Agarré la parte de abajo del vestido y me dispuse a tirar de ella, mira a Bella a los ojos sonriendo para pedirle permiso, pero ella no sonreía.
-¿Qué pasa?
-¿No crees que vamos muy rápido? - Mi mano inmediatamente soltó la prenda. Ella notó el movimiento de mi mano - No... Osea... - suspiró mientras ella cogió y empezó a quitarse el vestido como si fuera una camiseta.
-Espera, Bella, ¿quieres hablarlo? - dije evitando que siguiera.
-No me has entendido bien... bueno no, quizás no lo he expresado bien... da igual.
-No, no da igual... ¿quieres... ir más despacio?
-No... Es que... no sé, nunca he estado con alguien como estoy contigo en tan poco tiempo y me resulta desconcertante.
-A mi me pasa igual... pero cuando estoy contigo simplemente me dejo llevar por el instinto.
Ella me besó, mientras tiraba de mí para ponernos de pie. Me cogió la mano y tiró de mi hacía el pasillo para ir a mi habitación.
-¿Y que te dice tu instinto ahora? - dijo con una mirada seductora en la cara. ´
-Pues me dice que iremos más rápido si... - la empuje contra una de las paredes y besé su cuello mientras que ponía mis manos en sus caderas y la levantaba. Bella rodeó inmediatamente mi cintura con sus piernas - ... si te llevo así. - La miré a los ojos.
-Vale - asintió ella, entre risas.
Una vez en mi habitación si soltarla nos tumbamos en la cama. Y empezamos a quitarnos la ropa y acariciarnos el cuerpo.
-Te quiero... - susurró, acariciando me mejilla. Esas palabras se sentían llenas de sentimiento, de verdad... y de amor.
-Yo también te quiero, Bella. - dije y después la besé.
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BPOV
Cuando abrí los ojos el otro lado de la cama estaba vacío.
Había una hoja de papel doblada sobre la otra almohada. Sonreí pensando en esos pequeños detalles que tenía Edward, como dedicar unos segundos antes de irse a trabajar a escribirme algo. Me estiré un poco haciendo una mueca de dolor al sentir los músculos de mis piernas doloridos por haber rodeado a Edward con ellas anoche mientras hacíamos el amor.
Alargué la mano y cogí la hoja de papel y la desdoble. El un folio y estaba totalmente en blanco salvo dos palabras escritas en el centro. Sonreí al leerlas mientras volvía a doblar la hoja dejándola sobre la almohada de nuevo.
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Ya llevaba una hora más o menos en la librería organizando los libros que habían llegado esa mañana cuando el Sr. Daniels bajó a la tienda.
-¿Como se encuentra hoy George?
-Bien, Bella, bien, ya sabes, vamos tirando... ¿Y tu? ¿Todo bien ayer?
-Si, George.
-Me gustó, el chico... parecía muy amable.- Sonreí - Y me dijo que vendría un día a jugar una partida de ajedrez conmigo.
Me reír para mí. El George, me había intentado enseñar jugar al ajedrez en multitud de ocasiones, pero resulto que ninguno de los dos tenía suficiente paciencia para eso.
-Estoy segura de que lo hará George.
-Hoy van a traer una remesa nueva, quiero colocar las novedades en esta zona de aquí, ¿de acuerdo?
-Si. - dije mientras los dos empezábamos amover los libros y para cuando trajeron el material nuevo ya casi teníamos la recolocación terminada.
Fue un buen día en la tienda, hacía buen tiempo y la librería estaba junto a un parque y cerca de un colegio y del hospital, así que la gente se acercaba si iba a pasear al parque.
Como Edward había entrado hoy muy temprano no me extraño verle entrar por la puerta a media tarde.
-¡Hola! - dije levantándome de la silla de detrás del mostrador y dando la vuelta para besarle.
-¡Hola! ¿Qué tal el día? - dijo después de besarme tiernamente durante unos segundos.
-Bien- dije encogiéndome de hombros - ¿Y tú?
-Ha sido un día tranquilo - teniendo en cuenta que Edward trabajaba en urgencias, eso era bueno.
-Aún me queda una hora para salir...
-Lo sé, no me importa esperarte - dijo mientras me soltaba y cogía un libro de uno de los mostradores distraídamente. Sonreí. - me sentaré ahí y leeré algo - Y así lo hizo.
En realidad no tardo mucho en quedarse dormido. Había descubierto en estos días que Edward puede permanecer muchas horas despierto, y que aunque este cansado no lo parece, pero también se queda dormido en segundos si tiene la mínima oportunidad. Debería estar agotado, anoche no durmió mucho más de 4 horas antes de irse esta mañana y ni siquiera sé a que hora lo hizo. Le dejé dormir hasta que termine de recoger, cerré la caja y estuve lista para irme, incluso subí a despedirme de George antes de despertarle.
Me acerqué a él y me puse de cuclillas al lado del sillón donde se había sentado le quité el libro con cuidado y después le acaricie el pelo.
-Hey, dormilón - sin abrir los ojos el se estiró un poco - ya estoy lista, anda vamos para que te puedas tumbar en condiciones en una cama.
-Mmmm... Es viernes...
-Ya... ¿y?
-¿No quieres ir a cenar o algo? - dijo abriendo los ojos lentamente. - ¿No ibas a quedar con Rose y Alice?
-Bueno... si, pero... ¿no estas cansado?
-Ya no - dijo sonriendo pícaramente.
-Vayamos a casa antes, ¿vale?
-Como quieras. - dijo levantándose.
El camino de vuelta a casa fue bastante similar al del resto de días que habíamos ido o vuelto juntos. El sonrió mientras estábamos en silencio.
-¿En qué piensas?
-En el día que te vi por primera vez - sonreí - llevabas también este abrigo. Leías un libro. Me he dado cuenta que desde que estamos juntos lees menos.
-¿No es verdad?
-Si no estuviera aquí yo ahora irías leyendo.
-Bueno si, pero leo en casa y en los ratos libres en la tienda. Además prefiero ir así. - dije acurrucándome más entre sus brazos mientras el me abrazaba más fuerte.
-Y yo también - susurró y después me besó el pelo.
