14
BPOV
-¡Ay!... ¡Ay!... ¡Aghh!
-¡Estate quieta!
-Me estás haciendo daño.
-Para que te dejas el pelo largo, si nunca haces nada con él, o lo llevas suelto o en coleta, y ya...
-Me gusta largo... ¡Ay!
-Deja de moverte.
-Pero si no me muevo, ¡Au!... además si el día de la boda voy a ir a una peluquería a que me peinen que más da que hoy lleve el pelo recogido no... ¡AY!... ¡Alice que es mi cabeza!
-No seas exagerada. Tenemos que ver como queda con todo junto - Alice se mordía el labio mientras colocaba un horquilla más en mi pelo.
-Y no podría haberme hecho una coleta.
-No es lo mismo, Bella, y si cooperaras un poco más...
-¡Au! - Mire de reojo a Jasper que estaba apoyado en el marco de la puerta del baño, claramente riéndose de mí. - Cuando me levante te vas a enterar rizicitos de oro. - Alice soltó una carcajada. Jasper sonrió.
-Debería grabaros en video para que lo vierais después - dijo guiñando un ojo mientras se marchaba.
-¡Ya está!
-¡Gracias a dios! - Me levanté para ver el resultado. - Vaya... - la verdad es que había quedado muy bonito.
-Tienes un pelo precioso Bella, deberías sacarle más partido. - Alice caminó hasta el pasillo de camino al salón - ¿Mamá?, ¿Rose?, ¿Señora Hale? ya estamos listas.
La madre de Rosalie, Amanda, cuando me voy sonrió ampliamente.
-Vaya, Bella, quien lo diría.
-Espera a ver cuanto dura... - dijo Rose - empezará a tocárselo dentro de 5 minutos, y acabará despeinada en unos 15, más o menos.
-Eso no es verdad - protesté yo. Alice me echo una mirada asesina.
-Si te lo tocas te corto las manos, y no creo que a mi hermano le haga mucha gracia.
Sentí como me subían los colores mientras Rose y Alice se partían de risa. Amanda parecía distraída poniéndose el abrigo. Esme se paró a mi lado y me acarició el brazo. Levanté la vista para mirarla a los ojos, como siempre llenos de ternura.
-Esta muy guapa Bella- susurró dulcemente.
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Tendré que admitir que me gusta como queda finalmente el vestido. No puedo negarlo. Incluso me gusta más que el vestido inicial. Por lo menos Rose y Alice cedieron y todas las damas de honor vamos con el mismo color de vestido, pero los vestido varían un poco entre ellos, y me dejaron, al menos, elegir el corte con el que sé que voy a estar más cómoda y tranquila, dentro de las opciones que había.
-¿Bella? - una de las modistas de la tienda me llamó - ¿Necesitas ayuda?
-No, no, ya estoy - dije abriendo la puerta del probador. La dependienta sonrío al verme, en su cara se notaba que estaba satisfecha con el resultado de lo que veía.
Cuando salí de la zona de probadores, estaban ya todas las chicas menos Rose. Se hizo silencio cuando todas me vieron y sentí como mis mejillas se sonrojaban.
-¡Ay, Bella! - dijo la madre de Rose - déjame que te haga una foto, tu madre no puede perderse esto.
-No señora Hale, de verdad, ya me verá el día de... - el click de la cámara del móvil sonó.
- ¡Perfecta! - Me mordí el labio mientras hacía caculos de cuantas personas iban a ver esa foto antes de que yo pudiera apoderarme de su teléfono y borrarla.
Suspiré pesadamente. Alice se acercó a mí y colocó la tela de mi vestido con cuidado. Mientras sonreía.
-¿Por qué sonríes tanto?
-Pensaba en la cara que pondrá mi hermano cuando te vea por primera vez con este vestido. El estará con Emmett y tu con Rose, y como ellos no deben verse, vosotros tampoco os vais a ver... - Las dos nos miramos a los ojos. Yo también sonreí. Después desvié la mirada y me sonrojé. - Eres consciente de que el vestido se viene a casa conmigo, ¿verdad?
-¡Pero no se lo puedes enseñar! Perderá todo la magia - Alice protestó mientras yo miraba a Jasper que leía un libro sentado en una silla al lado de un mostrador en la otra punta de la tienda.
-¿Y él?... - dije señalándole.
-Él... - Alice le miró y sonrió - él se tiene que probar su chaqué, ya lo sabes...
-Alice no incordies a Bella. - dijo Esme acercándose a nosotras indicando a Alice que se incorporara para mirarnos. - Perfectas... - susurró.
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-Voy a matar a tu hermana.
-¿Aun sigues quitándote horquillas? - dijo Edward asomándose por la puerta del baño.
-Si... - protesté, mientras seguía buscando horquillas entre mi espesa melena. - Me cortaré el pelo solo para no tener que volver a pasar por esto. - Edward se puso detrás de mí, y empezó a ayudarme.
-Es una pena... - dijo mientras sacaba una horquilla de entre mi pelo y la miraba con un ligero gesto de desagrado.
-¿Por?
-Me gusta tu pelo... - dijo acariciando mi nuca con una mano. Nos miramos en el reflejo del espejo. - pero si quieres cortártelo... bueno es tu pelo...
-No quiero... pero... ay... - dije tirando de una horquilla. - Al paso que voy me voy a arrancar la mitad.
-Deja que lo haga yo no ves en que dirección van las horquillas, por eso te haces daño. - Resoplé y le dejé que siguiera él, al menos me dolía menos cuando las quitaba él. Sonreí pensando en la paradoja de que un médico tuviera que hacer algo así...
-Qué... ¿es más difícil que dar puntos?
-Pshhh... No me desconcentres - dijo sonriendo. Después los dos estuvimos en silencio durante un rato. Yo cerré los ojos, me estaba quedando medio dormida. - ¿Qué tal el vestido de Rose?.
-No puedo decírtelo.
-¿Por qué no?
-Eres el padrino.
-Creí que era el novio el que no podía ver ni saber nada del vestido.
-Ya pero, por si acaso.
-¿No confías en mi?
-Claro que si, pero no me fío de Emmett. - Edward se echó a reír.
-Ya... bueno y... ¿los vuestros?
-No, no... - dije con cierto tono musical acompañado del movimiento de mi dedo índice. Edward sonrió.
-Solo una pista...
-A ver... dime.
-¿De que color es?
-¿El vestido de Rose?... mmm... pues - blanco ¿qué? recuerdo que me lo habían dicho... ¿roto? ¿Cáscara de huevo? ¿Nieve? ¿Viejo?
-No, el tuyo... él de Rose supongo que blanco.
-Hay muchos tipos de blanco... al menos eso me han dicho últimamente.... y no es blanco... bueno si... pero... no es blanco.
Edward se echó a reír.
-El tuyo... - insistió.
-Azul... pero prométeme que no le dirás a Alice nunca, que te lo he dicho.
-Palabra de Boy Scout.
-¿Eras Boy Scout?
-Si, claro. ¿No fuiste Girl Scout?
-No, no me dejaban.
-¿Tus padres?
-Las demás niñas y los monitores - Edward alzó la mirada para mirarme a los ojos extrañado. Suspiré - Fui tres días, el primero me rompí la muñeca porque me caí jugando y el segundo me tropecé y provoque que otras dos niñas se tropezaran conmigo... y el tercero coincidió con Halloween e hice que todas las niñas acabaran llorando con la historia que conté y las niñas empezaron a decirles a sus padres que no querían que yo fuese y los monitores pidieron a mis padres que por favor me llevaran a otras actividades. Así que mi madre me apuntó a un grupo de lectura. Muchas más seguro.
Edward se echó a reír y yo también. Me pasé las manos por el pelo y me di cuenta de que ya no había más horquillas. Me giré y rodeé su cuello con mis brazos.
-Gracias. - dije poniéndome de puntillas y besándole inocentemente en los labios. Edward me levantó del suelo y me sentó sobre la encimera del baño mientras pasaba sus dedos por mi alborotado pelo inclinando mi cabeza para besarme de nuevo, aunque esta vez el beso de inocente no tenía nada.
Le rodeé con las piernas acercándole más a mí notando lo excitado que estaba ya. Agarré la parte de abajo de su camiseta tirando de ella para empezar a quitársela. Edward se separó de mi justo lo suficiente para deshacerse de ella y se la quitó con urgencia airándola, sin mirar donde caía, mientras volvía a besarme de nuevo.
Una de sus manos se aferró a la cintura del pantalón de mi chándal mientras me levantaba haciendo fuerza con el otro brazo para quitármelos, pero no podía solo con una mano. Protesto sin dejar de besarme.
-Espera... - dije mientras le empujaba para que se separará de mí. Me costó un poco mientras me besaba el cuello pero al final lo conseguí, me bajé el pantalón lo suficiente para que él únicamente tuviera que tirar de ellos para quitármelos. Y los dejó caer una vez que se deshizo de ellos y de mis calcetines, volvió a colocarse entre mis piernas acariciando mis muslos mientras me miraba fijamente a los ojos.
-Te he echado de menos... - susurró
-Solo han sido dos días, una noche...
-¿No me has echado de menos? - su expresión adoptó una tristeza teatral. Sonreí.
-Claro... - dije acariciando sutilmente el vello de sus pectorales - Pero no ha sido tan horrible - dije mirándole fijamente a los ojos, mientras le guiñaba uno.
-¿Ah sí?
-Mmm hmmm.
-Pues tendré que solucionar eso.
-¿El qué? - dije mientras le desabrochaba el cinturón.
-No puede ser que no me eches de menos, así que voy a hacer que la próxima vez que tenga guardia desees tener que ir a urgencias.
-¿Y como vas a hacer...? - y en ese momento presionó su mano contra mi sexo haciendo que un pequeño gemido saliera de mis labios.
-Así. - contestó con autoridad volviendo a separar la mano colocándola sobre mi cintura. Mientras yo protesté.
-Creo que no lo he entendido muy bien... - la sonrisa que es extendió por sus facciones no tenía precio.
-Vas a tener que prestar más atención entonces - Dijo mientras quitaba mis manos de su cintura y terminaba de quitarse los pantalones.
-¿Comando? Vaya...
-Si, igual que tú - dijo mientras me quitaba el top debajo del cual no me había puesto sujetador. Después se lanzó a mi pecho, besando y mordiendo, mientras sus manos buscaban la forma de deshacerse de la única prenda que quedaba entre nosotros.
Mi mano izquierda se enredaba en su pelo mientras rodeé su miembro con la derecha y comencé a acariciarle lentamente de arriba abajo, lo que hizo que su boca parada durante unos segundos sus movimientos, noté su respiración entrecortada en mi cuello y en ese justó momento logró que mi ropa interior cayera sobre mis tobillos donde ya no necesite ayuda para deshacerme de ella.
Y me besó.
Rodeé su cuello con mis brazos y me fundí en el beso con él. Me levantó de la encimera y yo rodeé su cintura con las piernas, sin dejar de besarle el cuello mientras me llevaba a la habitación.
Lentamente me tumbó en la cama y después se separó de mí para coger un condón de la mesilla y se lo puso. Volviendo sobre mi besó la punta de mi nariz y después mis labios.
Mientras los dedos de su mano derecha viajaban hacia el sur entre nosotros separando mis labios y acariciando mi entrada tentativamente. Un suave gruñido de satisfacción salió de su pecho al comprobar que no hacían falta más juegos preliminares. Después desplazo un dedo desde mi vagina a mi clítoris acariciándolo lentamente haciendo círculos sobre él.
La sensación hizo que mi espalda se arqueara, se me cerraran los ojos y mis piernas instintivamente empezaran a cerrarse, pero su cuerpo se lo impidió.
-Lo siento, mi vida, no puedo esperar más... - susurró mientras me penetraba lentamente. La mano que me había estado acariciando agarró mi pierna derecha y después se deslizó por debajo de mi rodilla haciendo que quedara suspendía sobre su brazo lo que provocó que el ángulo con el que me penetrará no solo cambiara si no que fuera mucho más profundo.
-¡Oh, Dios Mío! - se me abrieron los ojos de par en par. Edward sonrió mientras siguió con ese ritmo lento para poco después hacer el mismo procedimiento con la otra pierna. La nueva posición y la lentitud de las embestidas hacían que la fricción fue tan placentera que casi era insoportable.
No ayudaban los besos y suaves mordisco en mi cuello... pezones... mejillas... el lóbulo de mi oreja... un susurró... palabras dulces que no soy capaz de entender por la intensidad de todo lo demás...
-Edward... - mi voz era un susurró también - más... - eso es todo lo que fui capaz de decir. Pude verle sonreí pero siguió con ese ritmo mirándome fijamente a los ojos. - Por favor...
-Por favor ¿qué? - su voz le delató, lo desea tanto como yo.
Intenté aumentar yo el ritmo, pero al tener las piernas dobladas de esa manera me era imposible moverme...
-Más... más...
-¿Más?
-Si... - gemí
-No. - Embistiendo una vez más profundamente y quedándose quieto dentro de mí.
Le miré fijamente a los ojos respirando entrecortadamente... noté como el placer que me estaba llevando al orgasmo empezaba a disiparse. Y empezó a moverse de nuevo, esta vez más rápido pero no lo suficiente. Dejé caer mi cabeza pesadamente sobre el colchón mientras acariciaba su espalda, clavándole las uñas, con cuidado de no hacerle sangre, pero lo suficiente para hacerle un poco de daño
-¡Bella!
-¡Más rápido! - le contesté bruscamente.
Y entonces si me hizo casó, me besaba con fuerza para cubrir mis gemidos cuando la espiral de placer se apoderó de mi, convulsionando sobre él envolviéndole.
El orgasmo me llenó y cuando empezó a disiparse un poco entonces él aumento el ritmo de sus caderas buscando su propio orgasmo y el cambio de velocidad y de intensidad provocó que mi interior volviera a explotar con él.
Y se desplomó sobre mí.
Lentamente sacó sus brazos de debajo de mis piernas para levantarse. Saliendo lentamente de mi, protesté al sentirme vacía de nuevo, pero no me podía mover estaba totalmente derrotada. Observé como se levantaba y se quitaba el condón tirándolo en la papelera que tenía bajo el la mesa.
-¿Qué opinas ahora? - susurró recostándose a mi lado y besando mi mejilla.
-¿De qué?
-De lo que te he dicho antes... - deslizó sus dedos por mi hombro y mi clavícula acariciando mi cuello después y deslizándose después acariciando mi pezón y siguiendo el camino hacía mi estomago donde se detuvo para rodearme por la cintura girándome hacía él para que le mirara de frente.
-No sé... no me acuerdo... - sonrió.
-¿Me echarás de menos la próxima vez que tenga guardia? - Sonreí.
-Siempre te echo de menos... aunque lo negaré siempre si eso significa que vas a volverme a hacer algo así - empezó a reírse. Y luego me besó la frente. Suspiró.
-¿Qué voy a hacer contigo?
-Puedes hacer lo que quieras... - sonreí besándole el cuello. Después puse mis labios a la altura de su oreja y susurré. - Te quiero.
-Yo también te quiero, Bella.
Poco después nos quedamos dormidos, abrazados, en nuestro pequeño universo.
El próximo capítulo... la boda de Rosalie y Emmett ;Þ
