15
EPOV
Emmett resopló una vez más. Mirando al suelo. Le miré de reojo, mientras saludaba con la cabeza a una de nuestras tías-abuelas mientras se sentaba en una de las primeras filas de las destinadas a nuestra familia, que intentaba llamar nuestra atención con insistencia.
-Respira hondo - susurré.
-No estoy nervioso - susurró con un tono totalmente delatador en la voz mientras alzaba la vista para mirarme con los ojos asustados. Arqueé una ceja y le sonreí. Mi padre nos miraba desde el primer banco, sonriente, mientras sostenía la mano de nuestra madre que hablaba animadamente con la madre de Rose y otra mujer que me daba la espalda.
-No ya... si ya lo veo - dije ocultando mi propia risa.
Entonces la mujer con la que hablaba mi madre se giró para saludar a mi padre. Tragué saliva. El parecido ere inconfundible. Era la madre de Bella.
-¿Qué? - Emmett debía estar mirándome y por eso se dio cuenta. Empezó a reírse y me dio una palmada en la espalda. - Bueno ahora estamos los dos nerviosos, ¿no?
No dije nada. El sacerdote se acercó a nosotros por detrás.
-¿Emmett, Edward?
-¿Si, Señor? - Emmett recobró la compostura y yo me giré también hacía él.
-Ya es la hora, deberías ir a ver si van a retrasarse mucho e ir sentando a los invitados.
Emmett me miró y yo asentí caminando hacia el lateral de la iglesia hacía las habitaciones posteriores donde Bella, Alice y Rose, junto al resto de damas de honor terminaban de preparar a Rose.
Llamé a la puerta y esta se abrió ligeramente, mi hermana asomó la cabeza.
-¿¡Qué haces aquí!? ¡¡No mires!!
-¿Es Emmett? - pude oír a Rose medio gritar y un montón de risas.
-No, es mi otro hermano.
-Alice...
-¡No, no, no, aún no! - dijo Alice y la puerta se cerró.
-¿Eh...? - Sonreí y negué con la cabeza mientras alzaba el puño para llamar de nuevo. Oí risas de nuevo. Y la puerta se entre abrió de nuevo y me quede petrificado, era Bella la que se asomó. Solo podía verle la cara y el pelo pero estaba preciosa.
-10 minutos...
-¡Estas loca! - oí gritar a Rose... - ¡No puedo! ¡Qué haces! ¡Jess! - risas de nuevo.
Arqueé una ceja.
-¿Se puede saber que hacéis ahí dentro? - dije haciendo amago de abrir la puerta.
-Ni se te ocurra - dijo Bella entre risas, intentando cerrar.
-Vale... - me agaché un poco para intentar besarla
Pero Bella se separó mirándome fijamente con una media sonrisa.
-¡No! Me estropearas el maquillaje... y Alice me matará. 10 minutos.
Y cerró la puerta.
Volví a oír risas.
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-¿Y bien? - preguntó Emmett cuando me puse entre él y mi padre en el altar.
-10 minutos...
-Esto se me está haciendo eterno...
Hice una pasada con la mirada por la capilla. Vi que la madre de Bella me miraba y cuando se dio cuenta que ya la miraba me sonrió. Le devolví la sonrisa... así que ya había sido presentado.
Miré a mi padre que me sonrió. Se inclinó hacía mi.
-Tu hermano esta apunto de desmayarse - dijo entre risas.
-Aguantará.
Entonces Jessica apareció por donde yo había salido antes y nos llamó.
Mi padre se acercó a ella y después nos sonrió caminando hacía el padre de Rose, este se levantó y salió de la capilla con Jessica.
-Bueno... ya están listas - dijo mi padre colocándose en su lugar. - ¿Listo?
BPOV
El Señor Hale besó la mejilla de Rose, mientras ella tomaba aire.
-Vamos allá - susurró ella. Su voz dejaba claro que estaba emocionada.
Jess era la primera y después Angela. Luego Alice, y por último saldría yo para darle paso a Rose.
El Canon de Pachelbel empezó a sonar. Jess nos miró y sonrió.
Caminó los pocos metros que nos separaban del pasillo central y empezó a caminar por él.
Noté los nervios en el estomago y miré a Rose de reojo, ella inspiraba y expiraba lentamente.
Alice me cogió la mano y la estrechó fugazmente. Nos miramos y nos sonreímos.
Angela empezó el camino siguiendo a Jess.
Alice me soltó y dio un paso hacia delante. Cogió aire y empezó el camino.
Me giré a Rose. Y no pude resistirme camine hacia ella y nos abrazamos.
-Te quiero, Rosie.
-Y yo a ti Bells - Besé la mejilla de Señor Hale y le sonreí.
Me giré tomé aire, y empecé a caminar pasillo arriba, los nervios me estaban comiendo... Por lo que más quieras Bella no te tropieces...
Y entonces levanté la mirada y mis ojos se encontraron con los de Edward. Él me sonrió y yo le sonreí. Nuestras miradas no se separaron en ningún momento hasta que llegué al altar. Y en ese instante la marcha nupcial empezó a sonar. Se pudo escuchar un leve murmullo. Pude ver a Emmett sonreír de oreja a oreja y a Carlisle también. Le guiñé un ojo a Edward y me giré a mirar a mi amiga.
¿Sabéis eso que suelen decir de "Radiante va la novia al altar"? Pues radiante se queda corto para Rose.
Cuando llego a la altura de Emmett y el Sr. Hale besó su mejilla y después ofreció la mano de Rose a Emmett, mis ojos se fijaron en lo fuerte que sus manos se agarraron mientras Emmett ayudaba a Rose a subir los dos escalones que la separaban de él. Mis ojos volaron a la cara de Rose que sonreía ampliamente y que sus ojos con lágrimas apunto derramar no podía mostrar más felicidad. Y después pude leer en los labios de Emmett un "Te quiero", que probablemente solo ella pudo escuchar.
La ceremonia empezó su curso, y todo era perfecto, tan perfecto que parecía salido de las páginas de un libro. Cuando llegó el momento de lo votos y Emmett empezó a decir los suyos miré a Edward, que sonreí levemente mientras observaba a su hermano lleno de orgullo, y el amor que siento por él me inundó.
Los fuertes sentimientos que me atan a Edward me asustan a veces, nos conocemos desde hace poco más de un mes, pero siento como si nos conociéramos de toda la vida.
Mi mente entonces viajó a antes de ayer por la noche cuando fui a recoger a mi madre al aeropuerto. Durante el trayecto del aeropuerto a mi casa me sometió al tercer grado sobre todo lo relacionado a mi vida en Chicago, desde mi piso a Edward, por supuesto.
Fue de Edward de quien más quiso hablar, haciéndome todo tipo de preguntas, pero intentando que no la notara preocupada, pero lo estaba. Cuando llegamos a mi piso y entramos ella inspeccionó rápidamente la sala de estar.
*Flashback*
-¿Por qué no me dices qué es lo que te preocupa directamente? - dije suavemente mientras me quitaba el abrigo. Mi madre suspiró.
-Es qué... apenas hace un mes que le conoces y cuando hablas sobre él...
-¿Qué?
-Pues hija, parece que ya tienes decidido pasar el resto de tu vida a su lado. - Me quedé mirando a mi madre asombrada de lo que acababa de decir, porque realmente ni lo había pensado, pero en mi interior sentía que ese era mi futuro - Y en fin, según a hablas de él parece un buen hombre y estoy segura de que lo es, y de que es atento y bueno contigo, y es de buena familia y tiene un buen empleo, así que no tendrá problemas para mantenerte... - puse los ojos en blanco tras ese comentario - y bueno he estado investigando y... - ¡Espera un momento!
-¿Investigando? - Mi madre me miró nerviosa cuando la interrumpí.
-Bueno he estado hablando con Amanda... - Amanda Hale adoraba a los Cullens... eso al menos habría calmado a mi madre.
-¡Por Dios mamá!
-Bueno cariño, ¿que querías que hiciera?, conoces a un hombre y en un mes tienes una relación con él como nunca has tenido con ningún otro chico antes... es tan... impropio en ti. Nunca antes me habías hablado de tus novios.
Dijo mientras entraba en la cocina, la seguí, estaba analizando minuciosamente mi piso.
-Bueno, tú nunca habías preguntado.
- ¡Vaya! - dijo cogiendo la tira de fotos que un día Edward y yo nos habíamos hecho en un fotomatón no hace mucho tiempo, y que yo tenía colgada en la nevera. Me sonrojé al recordar las 5 fotos, las 4 primeras eran graciosas, la ultima consistían en un beso - Es muy guapo. ¿Es mayor que tú?
-Si, es 4 años mayor que yo.
-Mmmm - mi madre seguía mirando la fotografía - ¿Estáis teniendo cuidado?
-¡Mamá!
-¿Qué?
-Creo que eso no es asunto tuyo... - note mis mejillas sonrojarse. Reneé es mi madre, si, pero ella y yo nos distanciamos mucho tras la muerte de mi padre, de hecho nunca tuve esa charla con ella.
-Claro que es asunto mío, soy muy joven para ser abuela. - Reneé sonrió claramente dándose cuenta de mi tensión e intentando darme a entender de que todo estaba bien. Le devolví la sonrisa. - Y claramente tú eres muy joven para ser madre, puedes esperar... Los hombres no quieren saber nada de hijos a no ser que haya un compromiso y aquellos que si quieren de repente se dan cuenta de que se les echa el tiempo encima. - No pude evitar echarme a reír.
-¿Qué te hace pensar en que Edward es así?
-¿No quiere tener hijos?
-Bueno solo llevo saliendo con él 1 mes mamá, hay ciertas cosas de las que no hemos hablado todavía, como por ejemplo eso.
-¿No habéis hablado sobre el control de natalidad?
-Si, claro, mamá, es médico. -¿por qué seguimos hablando de este tema?
-¿Es ginecólogo? - Mi madre me miró detenidamente de arriba abajo... ¿Qué esta haciendo?
-No, no es ginecólogo, mamá, es cirujano. ¿Mamá qué estas haciendo?
-Nada...
-¿Por qué me miras así?
-Estás muy delgada.
-¿Qué? No... Estoy - me miré a mi misma - como siempre... supongo. - Me encogí de hombros. La verdad es que no suelo estar muy pendiente de mi peso, tengo un metabolismo muy bueno.
-No, estás más delgada que la última vez que estuviste en casa, pareces cansada... - ¿cansada? si eso si, para poder cogerse 3 días libres para la boda de Emmett y Rose, Edward ha tenido unos turnos horribles, y para poder pasar algo de tiempo juntos he sacrificado horas de sueño, muchas horas de sueño - estás más pálida y... - Mi madre se giró y abrió la nevera y ahogó un grito tapándose la boca con la mano. - ¡Tu nevera está vacía! ¡Bella!
-Mamá llevo un semana sin pasar por mi piso.
-¿Y se puede saber...? Ah... entiendo. ¿Cuando me le vas a presentar?
-En la boda.
-Pero es pasado mañana.
-Si pero tiene guardia hasta mañana por la mañana, tiene que dormir y por la tarde él y Emmett iban a hacer cosas, y bueno es el padrino, y tiene que terminar su discurso y... mejor en la boda mamá. ¿Por qué no te das una ducha, mientras bajo a comprar algo para desayunar por la mañana y después salimos a cenar? Cerca hay un italiano que hacen unas pizzas con la masa que te gusta - le sonreí esperando haberla convencido. - Mañana podemos ir a comprar comida y a hacer turismo, me he cogido días libres para estar contigo.
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Edward en ese momento me miró, mis labios imitaron su sonrisa, y sentí un deseo enorme de abrazarle y besarle. Discretamente me guiñó un ojo y note como todo mi cuerpo se acaloraba. Giré la mirada y encontré a mi madre, que sujetaba un pañuelo entre sus manos secando las lágrimas. Mi madre siempre dice que le encantan las bodas y siempre acaba llorando en ellas a parte que ella quiere mucho a Rose también, somos casi familia. Sus ojos se encontraron los míos justo en el momento que Rose empezó sus votos y las dos nos volvimos a mirarla a ella.
En ese momento todo voló ante mis ojos y cuando me quise dar cuenta Emmett y Rose se besaban y después salieron de la iglesia seguidos de todo él mundo.
Edward y yo nos cogimos de la mano y bajamos lentamente las escaleras del altar.
-Estas preciosa - me susurró.
-Gracias... tú también estas muy guapo.
Nos acercamos a sus padres y Carlisle y Edward ayudaron a Esme a ponerse en pie y ella se agarró a mi brazo débilmente.
-Estas resplandeciente, Bella - me dijo mientras caminábamos por el pasillo hacía la puerta.
-Gracias Esme - iba a hacerle un cumplido ella también estaba muy guapa, de hecho no parecía estar enferma, al menos no tan enferma como estaba, pero me interrumpió.
-Amanda me presentó a tu madre. Una mujer encantadora, ¿verdad Carlisle?
-Si - miré de reojo a Edward intentando descubrir si ya les habrían presentado mientras yo estaba con Rose.
-Está deseando conocerte, hijo. - Pues no...
-Yo también - dijo Edward suavemente.
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La presentación había ido bastante bien, teniendo en cuenta que Edward estaba muy nervioso y que mi madre le sometió a un interrogatorio sobre su trabajo y sus estudios un poco más largo del que yo pudiese podido preveer, y que el pobre Edward por educación aguantó. Su compromiso como hermano y padrino del novio nos libraron de mi madre que se perdió entre los Hale durante los aperitivos. Mientras Edward saludaba a los invitados y yo le seguía cogida de su mano.
Cuando Carlisle le relevó del cometido social para que pudiéramos comer algo, nos separamos un poco de grupo más grande de gente.
Después llegó la comida y los brindis y después el vals.
Edward sacó a bailar a Alice primero, pero pronto le relevó Jasper, y cuando se giró hacía mí y me sonrió mientras caminaba en mi dirección intente escapar, pero mi madre que estaba a mi lado me impidió huir.
-Bella, ¿bailas conmigo? - Mi madre miraba claramente a Edward mientras sonreí. Me giré hacía él y susurré.
-No sé bailar esto.
-Si que sabes, ya bailamos una vez. - Mi madre me empujó hacia él, y tropecé con mis tacones y el vestido, pero Edward evitó que nadie más lo notará. Le eché a mi madre un mirada fulminante, mientras ella con la mano nos indicaba que volviésemos a la pista de baile.
-No era un vals, era... era...
Edward ya nos había colocado en la posición correcta y nos mecía con la música, lentamente y a pequeños pasos, me sorprendió que era capaz de seguirle.
-Tienes sentido del ritmo, no es tan difícil, ¿ves?
Un recuerdo de mi infancia bailando de esta forma con mi padre con mis pies sobre los suyos cruzó mi mente, apoyé la frente en el pecho de Edward y respiré profundamente. No llores, Bella. No llores.
-Ya... - susurré.
-¿Estás bien?
-Si. Es qué... se me ha metido algo en el ojo.
-Déjame ver.
-No. Ya está - dije frotándome ligeramente uno de los ojos con cuidado de no arruinar el maquillaje. Y mirándole a los ojos. Edward supo, que fuera lo que fuese debíamos dejarlo ahí, lo noté en su expresión mientras estudiaba mis facciones.
-Estas preciosa.
-Eso ya me lo has dicho - me puse de puntillas para besar su mejilla.
-No me cansaré de decírtelo. - me sonrió y de repente me giró y me encontré en los brazos de Emmett, mientras que por el rabillo del ojo veía como Rose y Edward se alejaban lentamente.
-Bells - me saludo él mientras me sujetaba firmemente.
-Hola - susurré.
-Tranquila, ya me ha dicho Rose que despacio. - Genial - Gracias por todo, Bella. - Alcé la vista. Los ojos azules de Emmett radiaban felicidad.
-De nada. Pero no me tienes que dar las gracias por nada.
-Claro que sí. Por ayudar a Rose con esto.
-Fue tu hermana...
-Bueno pero alguien tenía que controlar a Alice y se que has sido tu.
-Bueno... - en parte era cierto, aunque Rose también se encargo de pararle los pies en algún que otro asuntillo.
-Además la Dama de honor eres tú, ¿no? Y por Edward, hacia tiempo que no le veíamos así.
-¿Así como?
-Feliz. - La música cesó y algo un poco más movido comenzó y más gente se fue incorporando a la pista. Emmett se agacho y me beso en la mejilla y después alguien me giró y me abrazó. Rose.
-Te quiero Bella.
-Y yo a ti.
Edward cogió mi mano y me sacó de la pista de baile. Sin dejar de sonreír.
Después de descansar un poco volvimos a la pista de baile, y estuvimos bailando con nuestros amigos el resto de la velada, mientras el champán corría por las copas.
Cuando Emmett le quito la liga a Rose, esta fue a parar a Jasper que intentó esquivarla pero no pudo. Alice se empezó a reír como loca y él no pudo evitar reírse con ella.
Y para cuando llego la hora de tirar el ramo y este cayó en la manos de Angela todos pensamos que a Ben le iba a dar un infarto.
Después despedimos a los novios que se fueron a empezar a disfrutar de su luna de miel. Mientras el coche se alejaba rápidamente Edward puso su chaqueta sobre mis hombros.
-¿Donde duermes hoy? - me dijo mientras me abrazaba desde atras y me acercaba a su cuerpo.
Sonreí.
