16
BPOV
-¿A qué vienen esos pucheros? - me preguntó mientras me desplomaba agotada sobre su pecho.
-¿Crees que soy mala hija?
-¿Qué? - Le miré, él estaba levantando una ceja a modo de pregunta.
-He dejado sola a mi madre - Edward empezó a reírse - ¡Edward! - le dije dándole un golpe suave, con la mano abierta, sobre el pecho.
-¡Ven aquí! - casi rugió tirando de mi hacía él besándome enérgicamente mientras nos daba la vuelta y apoyaba mi espalda sobre el colchón.
-¡Para! - dije empujándole - No te rías de mí.
-¿Qué no me ría de ti? ¿Estabas haciendo el amor conmigo y mientras pensabas en tu madre? Debería sentirme ofendido.
-Lo siento... - me acurruqué contra él mientras me acomodaba bajo las sábanas.
-¿Tienes frío?
-No.
-Puedo coger otra manta.
-Estoy bien - dije mientras hundía mi nariz en su cuello e inhalaba, aún se percibía restos de su colonia. Edward acariciaba mi espalda lentamente por encima de la sábana - No pensaba en ella mientras lo hacíamos, me he acordado ahora mismo.
-Bueno... no creo que tú madre piense que eres mala hija por esto. Además ¿no le ha parecido perfecto cuando se lo has dicho?
-¿Y que me iba a decir, "Bella, claro que me importa quedarme sola esta noche"? - Se echó a reír de nuevo.
-Cielo... no eres una mala hija.
[...]
Despedir a mi madre fue mucho más duro de lo que pensaba. Las dos acabamos llorando en la terminal del aeropuerto como dos niñas pequeñas.
Antes de conocer a Edward me había planteado volver con ella, pero ahora... me angustiaba pensar dejarle a él. Eso provocó otro reguero de lágrimas mientras conducía de vuelta a casa al sentirme culpable.
Mike se paso por mi piso más tarde y vimos capítulos sueltos de reposiciones de series en la televisión comiendo palomitas de maíz y pizza.
-Hacía mucho que no hacíamos esto, lo echaba de menos.
-No te quejes, eres tú la que esta locamente enamorada del médico cachas, no yo.
-¡Mike!
-Vamos admítelo, preferirías estar en estos momentos con él jugando en su cama que conmigo aquí comiendo guarradas.
-¡No! - protesté.
Mike se echo a reír.
-Que mal mientes. Tengo que hablar seriamente con Edward, ¿eh? Mira tu piso... esta descuidadísimo, ¡es horroroso!
-¡Mike! - empecé a reírme tan fuerte que me tire la mitad del cuenco de palomitas encima - ¡Oh, mierda!
-Joder, Bella, no desperdicies la comida.
-Cállate, es culpa tuya...
-¿Tu descoordinación?
Los dos empezamos a reírnos aun más.
[...]
Edward estaba dormido en el sofá cuando entre en su piso, había tenido un turno de esos matadores y eternos.
No quería despertarle, pero cuando le tapé con la manta abrió los ojos.
-Hola - susurré, él protesto tirando de mí haciendo que cayera sobre él. - No creo que así duermas muy a gusto.
-Shhhhh - fue todo lo que dijo mientras me rodeaba con los brazos - ¿te llamo Alice?
-No, ¿por?
-Nada... llamó, quería hablar contigo, le dije que estabas en tu piso y dijo que te llamaría allí - bostezó sonoramente sentándose en el sofá levantándome con él con lo que quede sentada en su regazo.
Le pasé las manos por el alborotado pelo. Tenía cara de sueño.
-Deberías dormir - se inclinó para ver el reloj del video.
-He dormido casi hora y media. ¿Tienes hambre?
-No, pero te preparo lo que quieras.
-Nah... Ya lo hago yo.
-Tonto. Duerme - dije empujándole mientras me ponía en pie.
Me hizo caso y cerró los ojos mientras me dirigía a la cocina a hacerle algo de cenar.
Llamé a Alice mientras la pasta se gratinaba en el horno.
-¿Si?
-¡Hola! Tu hermano me dijo que llamaste.
-¿Donde estás? - Alice sonaba preocupada.
-En su piso... Alice ¿que pasa?
-¿Esta él contigo?
-Esta dormido en el sofá.
-Bella... esto... necesito... un favor.
-Dime.
-¿Podríamos vernos en tu piso?
-¿Ahora?
-No... Más tarde... como... ¿en 1 hora?
-Si... claro. Pero porque no vienes aquí.
-¿Estará mi hermano?
-Si, pero mira, le voy a despertar ahora para que coma algo y ha tenido un turno muy largo, se ira a la cama después.
-Ya... bueno... te llamo cuando esté cerca y... tengo que colgar, te llamo, ¿ok?
-Vale.
La línea se quedo muda.
¿Que raro?
Tal y como le dije a Alice, Edward cenó y se acostó.
Así que una hora después Alice entraba por la puerta y después de una leve charla me cogió de la mano, me llevo hasta el baño del pasillo y cerro la puerta.
-Tengo... tengo un retraso.
No sabía que hacer, mi interior se llenaba de emoción pero la cara de angustia de Alice me decía que no debía felicitarla.
-¿Y... es...? Bueno... - me aclaré la garganta - ¿Estás segura? - Alice rebuscó en su bolso y saco un par de tests de embarazo - Claro... - Me dió uno y empezó a sacar las instrucciones del que se quedó ella.
-Léete que hay que hacer... y... bueno solo quiero tener a alguien conmigo cuando den el resultado y Jasper no esta y... - y empezó a llorar sentándose en el borde de la bañera.
-Alice... tranquila - dije sentándome a su lado.
-No sé si estoy preparada para esto... y Jasper... viaja tanto por su trabajo... no quiero hacer esto sola.
-Pero no estás sola. Yo estoy aquí, y Edward. Rose y Emmett, tus padres... - Alice empezó a llorar de nuevo - Shhh, tranquila, todo va a ir bien. - dije acariciando su espalda.
-No puedo hacerle esto a mi madre.
-Tu madre esta deseando tener nietos, Alice.
-¿Y si no le da tiempo?
El silencio llenó el baño, mientras nos mirábamos la una a la otra.
[...]
Cuando me metí en la cama me abracé a Edward.
Alice estaba acostada en la habitación de invitados, no pude dejarla volver a su piso y pasar la noche sola. Los dos tests dieron positivos, fueron muy claros, no había ninguna duda.
Así que me acosté con ella, pero no conseguía dormir, así que una vez ella se quedó dormida, fui al cuarto de Edward, sabiendo que aquí, podría conciliar el sueño.
Aunque no fue así.
Los minutos pasaban lentos en el reloj de la mesilla, y empecé a moverme intranquila.
-¿Qué pasa? - susurró Edward con voz dormida.
Suspiré, mientras me sentaba y levantaba.
-No puedo dormir, pero no te preocupes, descansa. Voy a ver un poco la televisión, quizás me de sueño.
Edward protestó algo inteligible, pero volvió a dormirse en breve.
En la televisión no había mucho que ver. Así que me puse la tele tienda, sabiendo que de lo aburrido que era me quedaría dormida en breve.
Y así fue.
Cuando me desperté estaba en nuestra cama con la cabeza apoyada en el hombro de Edward, mi pierna sobre la suya.
Me moví unos milímetros, acercándome más a él. Edward acarició mi espalda.
Estaba despierto. Abrí los ojos y me encontré con los suyo mirándome intensamente.
La mano que acariciaba mi espalda descendió hasta el final de mi camiseta y continuó acariciando mi piel.
Al movernos los dos para estar más cerca, la erección de Edward rozó mi muslo.
El hizo un sonido gutural de aprobación y presionó su cuerpo deliberadamente contra el mío buscando mas fricción.
Pero después de lo de anoche por mi mente volaron un sin fin de pensamientos, imaginándome a mi misma en la situación de Alice y cuanto mas cariñoso se estaba poniendo Edward, mas nerviosa me ponía yo.
-Edward, no puedo… - susurré sujetando su cabeza para separarle de mi cuello donde él expertamente me estaba besando las zonas que más me excitaban.
-¿Por qué? – dijo poniéndose sobre mi apretando su miembro contra mi sexo.
-No. – Dije empujándole para que se quitara de encima. Edward se alzó sobre mí haciendo fuerza con sus brazos, me miró intensamente buscando algo en mi cara.
-¿Qué pasa?
-No puedo… ahora no.
Salí de la cama y después de la habitación sin atreverme a mirarle.
Al poco tiempo se reunió conmigo en la cocina sirviéndose café.
Por primera vez desde que estamos juntos un silencio incómodo nos separaba. Se que él esta dándome tiempo para decirle que pasa. No me iba a preguntar, él era así, dejaba espacio y tiempo a los demás antes de intentar conseguir la información a la fuerza.
Alice entró en ese momento en la cocina. Su aspecto era horrible. Obviamente no había dormido bien. También parecía enferma. Ayer me contó que solo había tenido nauseas dos días seguidos, y que fue por eso, y el retraso que se dió cuenta de que podía estar embarazada.
Anoche Alice me pidió que no le dijera nada a Edward, quería hacerlo ella cuando estuviera lista, pero no es fácil ocultarle a un médico que no te encuentras bien.
-Buenos días – susurró Alice afónica, los dos la contestamos también susurrando. Yo miré a Alice. Ella había percibido la tensión que había en la habitación antes de que ella entrase.
-¿Te encuentras bien? – preguntó Edward, claramente sorprendido de ver a su hermana en nuestra casa.
-Si… no he dormido bien, eso es todo.
-Ya…
-Ni yo… - susurré esperando que sirviera de motivo suficiente para que Edward sintiera que mi repentino rechazo se debiese a eso y no a otro cosa.
-Ya… eso parece – dijo Edward dando un sorbo a su café mientras observaba como su hermana se estaba sirviendo uno para ella – Bueno… - se aclaró la garganta – ¿Jasper no esta en la ciudad?
-No, vuelve pasado mañana. No quería estar sola… pero iré a dormir a casa de mamá y papá.
-¿Es una broma, no? – dijo Edward entre risas.
-¿No te importa?
Edward me miró como si no entendiera a su hermana en absoluto.
-Alice, puedes quedarte aquí. – Añadí yo sonriéndole a ella mientras acariciaba su brazo.
-Gracias.
Edward nos dejó solas para ir a vestirse para salir a correr un rato.
-¿Estas bien? – susurré entonces, sabiendo que Alice entendería la implicación de mi pregunta y el tono de mi voz.
-Si… un poco… debería comer algo, necesito asentar el estomago.
-De acuerdo, ¿te apetece algo en particular?
-No… lo que tomes tú estará bien.
Alice me dijo entonces que había decidido esperar a decírselo primero a Jasper antes que al resto de la familia. Yo también pensé que sería mejor así.
Bueno... ¿opiniones?
Gracias a mi gran Beta por re-leer todo y "betear" que la estoy explotando.
