Disclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra y creación de Masashi Kishimoto-sama

Advertencias: AU, y un poco de Ooc, pero les juro que sigo trabajando en eso (por cierto, tuve que modificar las edades de los personajes porque… pues lean y verán porque, si aun tienen dudas pues díganmelas por reviews y yo se las explico ^^)

Este cap. como los demás son para Bella Scullw

—Me gusta tu nuevo corte, Sakura —hacia tanto que no lo escuchaba, tanto que no lo veía, me quede en shock cuando lo oí, detrás de nosotras. Mi primer impulso fue voltearme y abrazarlo con todas mis fuerzas, pero mi cuerpo no me respondía, lo sentía entumido y esa sensación me molestaba. Mi pulso se acelero y mi corazón latía desenfrenado.

Moví los labios, intentando decir algo, pero nada salía de estos. Me sentía asfixiada, me estaba ahogando emocionalmente. Nuevamente reuní fuerzas e intente por última vez…

—Sasori-senpai —susurre casi sin voz, pero el simple hecho de decir su nombre represento un gran alivio en todo mi ser, mi respiración se sosegó y en mis mejillas sentí un calor embarazoso.

Por el rabillo del ojo pude ver que Ino estaba tan o incluso más sorprendida que yo, al parecer ella también era incapaz de moverse.

—Ha pasado tiempo, Sakura —sentí sus cálidas manos sobre mis temblorosos hombros y todo mi ser se estremeció al sentir su tacto. Tuve que morderme los labios para contener el estúpido suspiro que estaba por salir. Con delicadeza, Sasori me volteo para que yo lo viera de frente, y la imagen me noqueó más de lo que ya estaba. Su rostro había cambiado bastante desde la última vez que lo vi; sus facciones eran más maduras y refinadas, ahora su rostro estaba más afilado y delgado, sus ojos se veían algo opacos a comparación con los que tenía cuando era más joven, sus labios delgados se habían estirado un poco, adaptándose a ese atractivo rostro suyo.

—Sí, la verdad es que no pensé que volvería a encontrarme contigo —murmure en un ataque de vergonzosa sinceridad, mis ojos no podían separarse de los suyos; siempre tan serenos y a la vez cálidos. Su color aun seguía siendo un misterio para mí, ya que eran como marrones pero tenían toques violetas… la verdad es que no me importaba mucho eso, pero si me gustaba perderme en su mirada.

—Has crecido bastante, yo te recuerdo como una cría de 7 años… pero mírate ahora, toda una señorita de 19 años —su comentario, por más simple que fue, logro sonrojarme completita, me vi forzada a desviar la mirada y a clavar mis pies en la tierra para no saltar como loca inmadura. Si, quizá había madurado algo, pero no lo suficiente, ya que aun tenía algunos impulsos infantiles que debía de controlar.

—Tú también —tartamudeé con torpeza, me aclare la garganta y añadí: —ahora eres un viejo de 32 años, ya logro verte las canas —solté con más confianza, sonriendo libremente sin sentirme ya tan rígida. Dirigí una mirada discreta hacia Ino, estaba muy callada y eso era algo realmente fuera de lo normal. Ino seguía parada al lado mío, aun dándole la espalda a Sasori, su expresión ya se veía más suavizada. Lo más disimuladamente que pude, le di un ligero codazo para que terminara de reaccionar y se volteara. Tardo un poco, pero termino por girarse, saludo a Sasori con una inclinación de cabeza y sonrió con tranquilidad—. ¿Recuerdas a mi amiga, Yamanaka Ino? —pregunte, sintiéndome algo tonta al hacer esa presentación tan torpe después de tanto tiempo.

—Claro que sí, ella es la hija de lo florista, ¿verdad? —sus delgados labios se torcieron en una sonrisa, de esas que solo él sabe hacer. Instintivamente, mis labios también se curvaron hacia arriba.

Por el rabillo del ojo pude ver cómo Ino nos dirigía una mirada con mucho sentimiento y en sus ojos zafiros note ese brillo malicioso.

—Yo… tengo que irme, tengo que ayudar a mi madre con unos encargos en la tienda… los dejo… solos —me dirigió una sonrisa cómplice y yo me ruborice. Rogué que Sasori no se hubiera dado cuenta del gesto de Ino, ya que todo estaba siendo completamente vergonzoso.

Por suerte, al parecer, Sasori-senpai había ignorado la mueca de Ino y yo suspire aliviada.

—Dime, Sakura —hizo una pausa algo larga y yo por dentro me moría de suspenso—. ¿Te apetece tomar algo? Yo invito.

Sonreí agradecida e incluso sentí como mi rostro se encendía, nuevamente.

Sasori había escogido un café-bar, algo solitario, a las afueras del centro comercial. Solo estaban algunos góticos tomando sus respectivas bebidas y fumando sus cigarrillos, otros poetas con coletas y ropa holgada, con sus boinas y sus lentes circulares. Las meseras pálidas en sus trajes de mucama y una musiquita algo deprimente de fondo, y a pesar de todo, yo sentía que el lugar irradiaba luz.

—…después de eso me prohibieron acercarme a ti, ¿recuerdas?

—¡Ah, sí! —Solté una risa floja, sumergida en mis recuerdos—. ¿Qué hiciste durante todo este tiempo?

—Seguí con mi hobby.

—¿Las marionetas? —adivine a pesar de que ya sabía la respuesta.

—Sí. He perfeccionado mi técnica, de hecho, en mi departamento tengo algunas de mis últimos trabajos.

—¿Algunas? ¿Qué pasa con las demás? —lo mire fijamente, bebiendo otro sorbo de mi café.

—He vendido algunas por buen precio en Internet, y otras se las he obsequiado a mis novias.

—¿Novias, eh? ¿Sigues con alguna? —Sonreí divertida, limpiándome el ligero bigotito de leche espumosa que se me hizo arriba del labio— ¿sigues con alguna de ellas?

—No… las cosas no me han funcionado como yo esperaba —su mirada se oscureció y sus hombros decayeron un poco, note un ligero puchero en sus delgados labios y algo dentro de mí se movió.

—Bueno… a mí tampoco me han salido como yo quisiera, ¿sabes? —Dije, más que nada para cambiar de tema, pero el terreno era delicado para ambos—. ¿Qué mas has hecho de tu vida, senpai?

—Nada, realmente —sus ojos volvieron a la normalidad y una ligera sonrisa se adueño de sus labios— ¿Qué has hecho tú, de la tuya? —recargo su barbilla entre sus manos entrelazadas.

—B-b-bueno… yo… —su mirada intensa conectada a la mía, sus labios torcidos de aquella forma, la manera en que realizaba sus acciones, no supe cómo, pero me sentía nerviosa y torpe, tenía una especie de tic en mis ojos, ya que parpadeaba más de lo normal. Sus encantos me aturdían de una manera abrumadora—. ¿R-recuerdas a…Uchiha Sasuke? Pues… hemos salido estos… últimos años… dos, para ser precisa y… hum… es… es todo, supongo —realmente algo estaba mal en mí, yo no era de las que tartamudeaban de la nada. No podía sostenerle la mirada, así que me centre en mi bebida que para esas alturas ya se había enfriado.

—Escuché por ahí que ustedes terminaron, ¿es verdad? —inclino un poco la cabeza hacia la derecha, alzo una ceja rojiza y me miro expectante.

Sentí como mis labios se movían de arriba hacia abajo, como queriendo encontrar las palabras adecuadas para explicar la situación, situación, pero solo salían balbuceos sin sentido y eso me frustraba, más que nada por no poder parar. Fruncí las cejas e hice una mueca.

—¿Qué sucede? ¿Por qué esa cara? —una sonrisa divertida cruzo por su rostro, iluminándolo momentáneamente, pero tan pronto como apareció, desapareció. Yo permanecí deslumbrada unas milésimas de segundo más.

—Deberías de sonreír más así —murmure sin siquiera pensármelo.

Nuevamente, esa sonrisa cruzo su rostro, pero ahora permaneció más tiempo, iluminando sus ojos místicos y dándole vida a su expresión.

—¿Cómo? ¿Así debería de sonreír?

Asentí lentamente, sintiendo como mi corazón palpitaba sin piedad contra mis costillas, mi pecho de verdad me dolía, y era un dolor conocido e intensamente familiar. Pero como siempre, ignore todo eso y me dispuse a disfrutar de mis breves momentos de felicidad.

—Yo… no sé qué hacer —confesé, aunque realmente no sabía a qué me refería exactamente.

—¿Respecto a Sasuke?

—N…no —en mi mente una rápida excusa comenzó a formar una escapatoria de esa incomoda conversación en la que nos habíamos encerrado y de la cual yo no sabía salirme adecuadamente—. Sobre qué ser de grande, ya sabes, a que carrera meterme, no sé sobre que puedo… especializarme…

—Pensé que habías escogido medicina, tomando a Tsunade-sama como tu ejemplo a seguir.

—Pues sí pero… no sé… no creo…

—Yo pienso que eres perfecta para esa carrera, eres fuerte y bondadosa a la vez, tienes mano firme con tus decisiones pero siempre mantienes la ternura de una madre, con todos. Eso es lo que más me gusta de ti.

El tiempo se detuvo por completo, solo él y yo… tanto mi respiración, como mi corazón se paralizaron al escuchar lo ultimo…

Pum.

Pum.

Pum.

Pum pum.

Pum pum pum.

Sentí claramente una descarga eléctrica recorrer todo mi ser, mis pupilas se dilataron y sentí un extraño hormigueo en el bajo vientre. Es que eso no podía estar pasando, realmente. Eso, era un invento de mi alocada imaginación… eso… era imposible.

—¿Qué? —logre decir sin tartamudear ni balbucear, mirándolo con los ojos bien abiertos y la respiración entrecortada.

—¿Qué sucede? ¿Dije algo malo? —la sonrisa se había esfumado completamente de su rostro, ahora sus cejas se fruncían ligeramente y sus labios delgados habían una clase de puchero adorable. Yo no podía estar hablando enserio.

—No es nada, realmente solo… ¿qué acabas de decir?

—¿Sobre qué…?

—Pues… mencionaste algo sobre mí… solo que no escuche del todo bien y… hem… yo quería saber a qué te referías con eso y… yo…

—Sakura —me cortó e internamente se lo agradecí—. No sé si logro entender a qué te refieres pero…. Si estás incomoda por lo que dije, de que tú bondad y firmeza me gustaban entonces yo…. Lamento si de verdad dije algo que te incomodo, no era mi intención.

Nunca en mi vida me había sentido tan especial y estúpida a la vez. Mis ojos no se podían despegar de los suyos y mis oídos no escuchaban nada que no fuera su voz, me sentía conectada, realmente conectada, pero había algo que no estaba funcionando, y no sabía qué era. Cerré brevemente los ojos, intentando controlar el dolor en mi pecho y la imagen de Sasuke en el hospital, colocando con delicadeza aquella rosa azul invadió mi mente, sí, ciertamente no estaba consciente en aquel momento, pero el simple hecho de saber lo que él había hecho por mí me daba… yo… era capaz de visualizar todas sus acciones y entender el por qué de cada una de ellas y… y ahora yo…

Me sorprendí a mí misma al sentir una cálida humedad resbalar por mis mejillas, cuando abrí mis ojos y pude ver cómo me miraba Sasori, descubrí que estaba llorando de la nada, con la punta de los dedos, acaricie mis propias lágrimas, como si fuese la primera vez. En aquellas gotas pude descubrir una verdad que me era abrumadoramente dolorosa.

Ciertamente, me gustaba Sasori, quizás más de lo que yo misma esperaba, pero no podía estar con él, porque amaba a Sasuke, lo amaba con todo mí ser y no podía dejar de pensar en él.

Con esa revelación nada novedosa ante mis ojos, me levante de la silla y apoye mis palmas sobre la mesa. Sasori se incorporo también, algo desubicado por mis acciones, en sus ojos se notaba el desconcierto.

—Sasori-senpai yo… debo, no necesito buscar a Sasuke, tengo algo que decirle.

—¿Quieres que te de un aventón? De todos modos iba a ir a la universidad a ver el trabajo de Deidara.

Lo mire con pena, por no poder corresponder sus sentimientos, aunque, viéndolo bien, ni siquiera sabía qué sentía él por mí.

Llegamos a tiempo, el entrenamiento del club de natación aun no había terminado, todos seguían en la piscina. Lo primero que note, fue a Karin sentada en las gradas, rodeada de toallas para los chicos y una que otra botella de agua. Su expresión de hastío era tan notable que se podría ver a un kilometro de distancia. Me sorprendí al verla sin sus lentes, ahora sus ojos escarlata estaban más notables.

—¿Quién es esa? —pregunto Sasori, que se encontraba detrás de mí. Yo sonreí imperceptiblemente.

—Es Karin —respondí, restándole importancia.

—Y ella…

—Hum… también va tomar el curso de medicina, así que nos conocemos de eso. Ella acepto mi turno de asistente por el día de hoy, por eso es que yo estaba en el centro. De no ser por ella no nos hubiéramos encontrado, así que debería de agradecerle, senpai —lo mire de reojo, esperando alguna reacción, pero él permaneció inmutable—. Es una perra, realmente nos odiamos —añadí con la esperanza de que esta vez dijera algo, pero nada— igual no es tan mala onda, ¿sabes? Es…

—Sakura, no entiendo por qué estás conmigo. Dijiste que tenías asuntos pendientes con Sasuke, ¿no?

Sus palabras me congelaron. Realmente no sabía qué debía de esperar, pero esa actitud no era lo que tenía precisamente en mente.

Intente volverme; darme la vuelta para encararlo y evaluar su expresión, pero mi aturdimiento no me ayudo precisamente. Al estar bastante cerca de la piscina de la universidad, obviamente hay agua que se desbordo por tanto ajetreo, así que había bastantes charcos dispersos, y tenía que ser mi pie el que diera con uno de ellos. El resultado: yo, resbalándome como en cámara lenta, observando como la expresión de Sasori cambiaba de la seriedad al pánico, algunos gritando, detrás de mí el agua moviéndose con más agitación. Cerré los ojos y contuve el aliento. Lo último que supe es que mi cabeza había chocado contra algo duro y después que mi cuerpo se hundía en las profundidades de la alberca.

¡Ya está! Este es el fin del fic… espero que les haya gustado, sé que me quedo algo trágico pero bueh, qué se puede hacer XP

Es broma es broma

Cómo crees que dejarías las cosas así, sé que algunas se molestarían, o eso quiero creer u.u

En fin… ¿les gusto el cap.? ¿No? ¿Nadita? En serio u.u bueno yo… tengo asuntos importantes que atender… (snif) así que… l-luego las veo (snif snif)

Ok, dejando lo depresivo que es que nadie te quiera, pues quiero decirles que… que las quiero mucho, chicas, a pesar de que ustedes probablemente ni me quieran a mí TT^TT pero bueno… así es mi vida, todos me odian, Hinata-Tsuki es un claro ejemplo, aunque ella lo niegue

Ya me alargue! Wua!

Ya me voy, si les gusto, si no, si me quieren agredir verbalmente púchenle a review y escriban lo que piensen, aunque no tenga nada que ver con mi fic OuO

Adiosito