Summary: Si yo fuera Rowling, Pottermore ya estaría abierto, y yo ya tuviera un mes jugando. Pero como no lo soy, todavía hay que esperar. Mis disculpas.
Nota: Para que me entiendan esta historia, es necesario que lean una aclaración, la cual voy a subir después. Esta la he posteado ahora, como para que vean que si la voy a continuar. Pero la aclaración si la voy a subir despuesito. Porque no la tengo acá. Sucede que yo las escribo en MI computadora, pero como esa cosa no tiene Word, tengo que enviármelas por correo, y no se imaginan lo tedioso del proceso.
Nota2: Jojo, me llego un mail de Pottermore, diciendo que fui seleccionada entre el millón de personas que van a entrar antes (aunque igualito tengo que esperar).
Esperando. Eso hacia; esperar. Sentado en una silla de la sala de espera. El lugar donde la gente espera. Muerto de nervios, Harry era mucho más impaciente de lo normal. Y Harry Potter es un hombre impaciente.
Se había sentido un poquito insultado, solo un poquito, cuando Ginny había pedido a su madre que le acompañara en la sala de partos, diciendo que "Harry no fue de gran ayuda la primera vez", pero ahora la sensación era diferente, no que deseara estar allí dentro otra vez, pero al menos allí dentro sabia que pasaba, y no tenía la incertidumbre del por qué Ginny tenía dos horas y media en la sala de parto, y nadie salía. Nadie le decía nada, nadie le informaba, si todo iba bien, o si algo se había complicado.
Y lo que menos ayudaba, era el hecho de que Ron estaba igual de nervioso, sentado a su lado. En una situación que solo hacia a Harry sentirse el doble de nervioso.
Hermione también estaba dando a luz.
Situación extraña, aquella que estaban teniendo. Hace 5 horas, estaban cenando todos tranquilamente en La Madriguera. Victoire, de 7 y Teddy de 8, jugaban con los pequeños James y Fred. Taddy casi había rogado a su abuela Andromeda pasar el fin de semana con su padrino Harry. Andromeda lo dejo ir porque confiaba en Harry, y porque Ginny le había dicho, fuera del oído de Harry, que cuidaría de Teddy en todo momento.
Había sido una situación muy pacifica cuando, me medio de una conversación, tocaron el tema de la guerra, y de Fred, y George se encogió un poco en su silla, al tiempo que Angelina le apretaba la mano que tenia sujeta a la de él, en un acto que demostraba que ella estaba allí para él. Todos guardaron silencio, casi haciéndole el honor a la memoria de Fred, cuando Ginny rompió el silencio diciendo, no poco desconcertada:
"Chicos, creo que... me orine..."
Todos la miraron confusos. Si bien últimamente tenia la necesidad de ir al baño mas constantemente de lo normal, eso jamás le había pasado. Hasta que Hermione, medio alarmada, medio alegre, grito:
"Por Merlín, Ginny, ¡rompiste fuente!"
Si nunca has visto una película de guerra, de esas en las que avisan que acaban de lanzar una bomba allí donde está el protagonista, jamás podrás imaginar el caos que sacudió a La Madriguera en ese momento.
Empezando por que todos los hombres presentes allí se sintieron obsoletos e inservibles al no saber qué hacer, pasando por el hecho de que todas las ya madres (Molly, Angelina y Fleur) salieron corriendo a buscar los artículos necesarios para llevar al San Mungo (ropas, sombreritos y juguetes demás) y de que Victoire, Teddy y Dominique (que había pasado el rato sentada en las piernas de Bill) no sabían que pasaba, el que Harry aun no reaccionara al hecho de que su esposa iba a dar a luz (otra vez) resultaba realmente gracioso.
Pero, la cereza del pastel fue el hecho de que, no llevando 15 minutos en la sala de espera, Hermione sintiera una contracción.
El hecho de que ambas hubieran quedado embarazadas casi simultáneamente, fue el la alegría latente de la Señora Weasley (La original Señora Weasley).
El hecho de que ambas dieran a luz casi simultáneamente, estaba siendo la razón del futuro posible ataque de nervios de Harry y Ron.
Para Harry, se trataba de Ginny, su esposa, la madre de su hijo. Para Ron, se trataba su hermana, sangre de su sangre, e iba a tener otro sobrino al cual malcriar gracias a ella. Para Ron, Hermione era su esposa, e iba a darle su primera hija, a la cual malcriaría más que a cualquiera de sus sobrinos. Y para Harry, Hermione era una hermana, y la hija que iba a tener, sería su sobrina, tanto por esa relación, como por su relación con Ron.
Harry no supo si reír o poner cara de espanto cuando, mientras se la llevaban, ella le dijo (casi grito, gracias a las contracciones) a Ron que quería que Fleur (con quien, gracias a la convivencia, había formado una amistad) la acompañara en la sala de partos, porque "¡Necesito que alguien me apoye, no que me ponga más nerviosa!". Para Ron ese fue un buen argumento.
_
Después de muchos gritos, gemidos, llantos y mujeres pujando, nació el segundo hijo de Harry Potter.
Y después de muchos gritos, gemidos, llantos y mujeres pujando, nació la primera hija de Ron Weasley.
Cuando les dejaron pasar a la habitación que compartían ambas mujeres, solo ellos supieron con quien ir primero; sus esposas. El resto de la familia tuvo que dividiese en dos para poder apreciar a los dos nuevos integrantes de las familias Weasley-Granger, y Potter-Weasley, porque esas dos mujeres eran demasiado orgullosas como para olvidar sus apellidos de solteras. Si en este mundo había algo que no les faltaba a Hermione y a Ginny, era orgullo, determinación y familia.
Después de tantos arrumacos y caras graciosas, cada pareja situada una junto a la otra, llego el momento que Ginny Potter (porque ya se estaba acostumbrando al apellido) no quería que llegara.
"Hermione, Ginny, ¿qué nombres les van a poner?" pregunto emocionada Audrey, la prometida, ya-casi-esposa, de Percy.
"Pues, Ron y yo estuvimos hablando, y decidimos que le pondríamos Rose" contesto una Hermione bastante feliz. Harry pensó que, en toda su vida, nunca había visto ese brillo en la expresión de Hermione, ni ese orgullo en la cara de Ron.
Recordaba la sensación de tener a su primer hijo en sus brazos, y fue una sensación magnifica. Sostener a tu segundo hijo era algo diferente; no menos gratificante, pero recuerdas la inexperiencia de la primera vez, y la comparas con esta: ya sabes cómo cargar a tu hijo de la manera correcta.
Y pensaba que esa misma sensación que sintió él cuando James nació, la sentía ahora Ron con Rose. Se sintió muy feliz por su amigo.
"Es un nombgue hegmoso, queguida" le dijo Fleur a Hermione.
"¿Y ustedes? Ginny, ¿Que nombre le pondrás a mi sobrino?" pregunto, si bien no muy paciente, Bill.
Harry recordó que cuando James nació, él y Ginny habían estado en casa, y cuando Ginny comenzó con los dolores de parto, en lo último en lo que pensaron, fue en avisar a la familia que Ginny estaba dando a luz. Se enteraron del nacimiento del niño una hora después, por un Patronus que Harry envió a La Madriguera. Pero Bill, en ese momento, estaba con Fleur y las niñas en Francia, ya que iban a llevarías a conocer a sus abuelos, y no pudo volver tan pronto como hubiera querido, pues acababan de llegar.
Harry considero que Bill se sentía especialmente emocionado de ver a su hermanita, la menor de todos, teniendo a un hijo; haciendo que su propia familia creciera.
Ginny miro a Harry, como aquellos que se saben condenados y saben que no pueden protestar por su condena, quizá porque la merecen, o porque saben que sus protestas no cambiaran nada.
En vez de Ginny, Harry contesto a Bill:
"Gin y yo decidimos nombraron Albus Severus" dijo Harry con un tinte divertido en la voz, que si no conoces a Harry Potter, no te das cuenta de que esta allí.
"Por el amor a Merlín y la espada de Godric Gryffindor, ¿por qué ese nombre?" pregunto Ron, tan delicadamente como solo él puede.
"¡Ron! No seas grosero" le regaño Hermione, nunca falta de carácter.
"Eso es una decisión personal, Ron. Algo entre Harry y Ginny. No deberías cuestionárselos" le sugirió Percy.
"¿Que no ves, Ron, que eso es genial? ¡Así, cuando el niño se porte mal, le gritas 'Albus Severus' y podrás pensar que estas reprendiendo a dos directores de Hogwarts!" le dijo George, provocando una ola de risas entre los presente, excepto en Ginny, que sonrió como viéndole el lado divertido a una noticia aburrida.
