"¡Luna, apresurate!" le grito Ginny desde el sofá de la sala, sintiendo la contracción más fuerte que la ultima.
"¡Estoy buscando la ropa de la niña!" contestó la rubia a su vez, con poca paciencia en la voz.
"¡Pues busca más rápido!" le replico, con menos paciencia que Luna en la voz.
Se escuchó un portazo y el ruido de alguien corriendo por las escaleras. Luna apareció por el umbral de la puerta con un bolso colgando del hombro izquierdo y su bolso de mano del derecho.
"Listo, ya lo tengo todo. Podemos irnos". Ayudo a Ginny a levantarse del sofá, mientras ésta hacia ruiditos y se quejaba del dolor. "Cualquiera diría que con el tercer parto estarías acostumbrada al dolor" dijo por lo bajo, en tono de burla, mientras se dirigían a la chimenea, para utilizar la red flu.
"Dime eso cuando hayas pasado por el parto tres veces, a ver qué tal" contestó a la defensiva. Una capa de sudor se estaba formando en su frente, y apretaba los puños para no gritar.
Cuando llegaron al hospital, un sanador las atendió, y, ya que la pareja de la embarazada no se encontraba presente, Luna accedió automáticamente a acompañaría durante el parto.
Se llevaron a Ginny para revisarla y cambiarle las ropas, y a Luna para esterilizarla (esos métodos raros de los muggles que habían adoptado en el San Mungo).
Mientras Luna se cambiaba, le pidió a una de las ayudantes del sanador que enviara una lechuza a la casa de los Weasley, y les hiciera saber que Ginny Weasley estaba dando a luz, otra vez.
El trabajo de parto fue largo. El más largo de los partos de Ginny. Al terminar, ambas estaba exhaustas.
Cuando una de las asistentes del sanador colocaba a la recién nacida en los brazos de su madre, las cortinas que ocultaban a Ginny del exterior se abrieron, dando paso a un muy emocionado padre. Harry se acerco a Ginny y la beso efusivamente.
"Es hermosa" dijo al separarse, mientras observaba a la niña.
"Cuando están recién nacidos, todos los niños son iguales. ¿Cómo puedes decir que es hermosa?" señaló la pelirroja, en una de sus tan objetivas frases.
"Porque es mi hija. Y la tuve contigo" contestó Harry simplemente.
"Técnicamente, la tuve yo, y tu, no estabas allí" objetó ella. "Estuvo Luna".
Harry alzó la vista para ver a Luna, que estaba a algunos pasos de la camilla donde estaba Ginny acostada.
"Si antes estaba agradecido contigo por todo lo que has hecho por mí, no puedo expresar cuan agradecido estoy ahora" le dijo a la rubia en señal de agradecimiento.
"Sí, sí, lo sé. Siempre le estoy salvando el pellejo a Harry Potter. Comienzo a pensar que tu fama me la debes a mí" le dijo Luna, son tono de burla y una sonrisa.
"Claro que no, me la debe a mí. Yo soy el que siempre hace todo" protestó Ron, que atravesaba las cortinas con una muy embarazada Hermione de su brazo.
"JÁ. Tú eres, sobre todo, el cerebro de todo. ¿Cierto, cariño?" dijo Hermione con sarcasmo y, ella también, una sonrisa.
Detrás de la pareja, entraba Charlie, George con Angelina, Fleur y Bill, y Percy con Audrey. Antes siquiera de que Ginny o Harry preguntaran, Percy se adelantó diciendo:
"Mamá estaba cansada, y papá se quedó con ella y los niños. Pero me pidieron que os dijera, textualmente, que exigen que apenas salgas de el San Mungo, lleves a su nieta para que la conozcan".
"En estos casos pasa de ser mi recién nacida hija a su nieta. ¿Sabes? Lo mismo pasaba con James y Albus, pero ya verás, en un tiempo, se convertirá de nuevo en mi hija, para cambiar pañales y sacar gases" dijo Ginny riendose.
Una risa general envolvió al grupo, mientras los tíos se acercaban a ver a su recién nacida nueva sobrina. Conversaron por horas, hicieron bromas, y bromearon acerca del nombre de la niña. A pesar de que Ginny no dijo cuál era, los demás se hacían una idea.
Luego de que todos estuvieron de acuerdo que que dejar descansar a Ginny era la mejor opción, decidieron volver a la madriguera a buscar a sus hijos. Cuando los Potter estuvieron solos, comenzaron otra vez con la discusión de los nombres.
"Ahora más que nunca estoy decidida a ponerle su nombre. Es mi mejor amiga, y siempre me ha apoyado" le decía la pelirroja a Harry.
"Lo sé, y estoy de acuerdo. La aprecio mucho, y jamás olvidaré como ella creyó en mí cuando nadie más aparte de Ron y Hermione lo hacían. Es decir, Ron y Hermione son mis mejores amigos, pero Luna no tenía por qué hacerlo, y lo hizo. Ella también sufrió por mi culpa durante la guerra. Fue con nosotros al Ministerio a buscar a Sirius; peleo con nosotros, y después Voldemort la tomo como rehén por el hecho de que su padre me apoyaba públicamente. Luna siempre me ha apoyado."
Harry siempre había estado agradecido por las cosas que Luna había hecho por él, y ella actuaba como si no fueran nada. Siempre había tratado de encontrar la forma de recompensarla, o de hallar la forma de hacerle saber lo agradecido que estaba con ella. Sabía que nombrar a su hija en su honor no pagaría su lealtad, pero si con eso lograba hacerle saber que siempre contaba con ellos, que así fuera.
"Entonces, Lily Luna será" dijo Ginny. "Incluso suena lindo".
Les digo, yo amo a Luna, y amo que su nombre sea Lily Luna. (:
