iDouble Mom

Cap. 2

El ascensor anunció con un tintineo su llegada al segundo piso. Freddy llegó un poco después, por las escaleras. Apenas llegó, el chico se dispuso a acomodar los cables de su cámara a la computadora, enchufando por aquí y desenchufando por allá. Estaba tranquilo con su labor hasta que sintió la mirada fija del pequeño castaño.

-Carly… este niño me está asustando…- gimió, abrazando su videocámara.

-Jhonny, ven a sentarte- señaló los puffs de colores que había cerca de allí –Necesito a mi camarógrafo vivo- le susurró una vez que estuvieron lo suficientemente próximos.

El niño asintió para después dirigirse al lugar indicado, no sin antes dedicarle una última mirada asesina a Benson.

-¿Sabes?, creo que tiene mis ojos- dijo Sam situándose al lado de su amiga. La chica solo recibió una mirada molesta- Uuy, tranquila Shay- bromeó.

-Vamos, a trabajar- exclamó fingiendo molestia. Aunque la sonrisa en su rostro no le ayudó lo suficiente.

Los tres jóvenes se dedicaron a planear su programa, haciendo algunos ajustes a varias escenas e incluyendo otras cuantas.

Durante el transcurso de la tarde, Jhonny se distrajo leyendo las revistas que encontró tiradas, hasta que finalmente cayó dormido sobre el cómodo puff.

-Yyy corte- apagó la cámara- Muy bien chicas.

-Nadie pidió tu opinión Fred-O- cortó Sam, tomando una botella de agua, dispuesta a irse a descansar hasta que… -Carls, el enano se quedó dormido en mi puff.

-Yo me encargo- la castaña caminó hacia el susodicho y lo movió ligeramente.

-Hmm, cinco minutos más, Mamá Carly…- gimió el pequeño, volviéndose a acomodar.

Un Aww se escuchó por parte de los otros dos jóvenes hasta que cayeron en cuenta de algo importante Espera, ¿Mamá?

-Ehm…- la morena se sonrojó hasta las orejas, así que sin querer dar explicaciones, preguntó -¿Quién me ayuda a cargarlo?

""

A la mañana siguiente, la academia Ridgeway Highschool amanecía como siempre. Los alumnos recorrían los pasillos, algunos en pequeños grupos, otros en solitario, acomodaban las cosas en su casillero, conversaban, en fin.

Samantha Pucket caminó a través del piso cuadriculado rumbo a su locker, cargando a Gibby del cuello de su camiseta.

-¡Hey Cupckake! a que no adivinas quié… ¿Jhonny?- el ver al niño junto a ella le hizo interrumpirse sola.

-Spencer no podía cuidarlo así que lo traje- adivinando los pensamientos de su amiga, continuó- Y sí, le pedí permiso al director Franklin. Por cierto, ¿qué pasó ahora con Gibby?

-Ah solo le pedí amablemente que me acompañara… - Carly alzó una ceja- Y se negó, así que lo traje por las malas- miró hacia abajo –Hola Jhonny.

-Hola Sam- agitó su manita.

-Oye Sam… ¿podrías…?

-¡Saluda al niño, Gibby mal educado!- gritó la occisa con molestia.

-Hola Jhonny…- saludó con un hilo de voz.

-Hola…- respondió éste, inseguro.

-Bien, puedes irte- y tan rápido como lo soltó, el chico se fue corriendo asustado.

-¡Estás loca Sam!- gritó a lo lejos.

-… Le patearé el trasero luego- murmuró la chica, restándole importancia.

-Le das un mal ejemplo a Jhonny- regañó Carly.

-No te preocupes Jhonny, así les demuestro mi cariño- explicó la chica al niño que tan sólo asintió.

- Ahora, ¿qué era lo que querías decirme?

-Oh claro- sacó un papel de su mochila- Adivina quien tiene un sobresaliente en Química…- canturreó.

-¡Oh Sam!- se lanzó a sus brazos- ¡Muchas felicidades!

-Gracias, aunque…- se liberó del abrazo, pero no rompió el contacto, pues tomó a su amiga de las manos- Todo es porque estuviste ayudándome.

-No fue nada Sam- notó la sonrisa de la rubia y ella miró directo a sus ojos azules.

No podría explicarlo pero le encantaban, tenían un brillo que la cautivaba, que le hacía perder incluso la noción del tiempo, que le provocaba escalofríos en su espina dorsal, que…

-Tengo hambre…- intervino Jhonny, reclamando atención al unísono con los rugidos de su estómago.

-Yo me encargo de él, tú entra a clase.

-Pero Sam vas a perder Histori…- recordó que su amiga odiaba esa clase- Cierto, bueno, gracias. Nos vemos- con un beso en la mejilla, se despidió de ambos.

-Entonces… ¿te gustó el tocino?- cuestionó una vez que estuvieron solos.

-Mucho, esa fue la primera vez que lo probé- contestó el pequeño con ojos brillantes.

-Santos cerdos voladores Enano- dramatizó Pucket, cargando al niño- Es mi deber como amante de la carne mostrarte más de los deliciosos secretos de tan sagrado alimento- el castaño rió ante esas palabras -¿Listo?

-¡Listo!

-Capitana Pucket.

-¡Estoy listo Capitana Pucket!- corrigió saludando como un soldado.

Lo levantó para cargarlo entre sus hombros, mientras caminaba directo a la cafetería.

Algunos alumnos le miraban raro, pero ella simplemente los ignoraba. La verdad es que también tenía hambre, y los ruiditos de avión que hacía el niño extendiendo sus brazos, le resultaban más interesantes que cualquier cosa que pudieran estar diciendo a sus espaldas.

""

-Veo que la pasaron bien- saludó Carly.

En efecto, su amiga y el pequeño que cuidaba se encontraban muy entretenidos formando castillos con los vasos de la cafetería. La castaña sonrió ante la escena, pues le pareció conmovedora.

Sam giró hacia ella, sonriendo al encontrar su mirada. Lentamente, se levantó de la mesa sobre la que estaba jugando con el chico.

-Soldado Jonathan, descanse- ordenó Sam, aun jugando. El pequeño Barrell sonrió y comenzó a guardar los vasos.

-Gracias.

-No fue nada Carls- exclamó con una sonrisa- ¿Nos vamos ya a casa?

-Sí, oye, de verdad siento que tuvieras que cuidarlo toda la mañana.

-Te digo que no fue nada, nos divertimos mucho ¿Verdad Enano?- revolvió los marrones cabellos del aludido.

-¡Sí! ¡Mamá Sam es la mejor!- ante aquellas palabras, ambas chicas se sumergieron en un silencio un tanto incómodo.

-Ehm… -carraspeó- Tu mamá es Carly, Enano- dijo la rubia, agachándose a su altura.

-Sí, pero también Mamá Sam, así tengo dos mamás- resumió con la actitud de alguien que dice algo muy importante.

-Eh… Sam…- intentó decir Shay, sonrojada, pero en ese instante, llegó Freddy.

-Hola chicas… y Jhonny- saludó el chico.

-Hola- dijeron ellas.

-Hola tío Freddy- dijo él, sin prestarle mayor atención- ¿Nos vamos, Mamá Carly?

-Oye Jhonny… -se agachó- ¿qué te parece llamarme Papá Freddy?- propuso el joven mirando por el rabillo del ojo a la morena junto a él.

-No quiero- contestó dándole la espalda- Dos mamás es suficiente.

-¿Dos?- preguntó confundido.

-Hey… Jhonny, J…- susurró Carly, sonrojándose cada vez más.

-Sí, Mamá Sam y Mamá Carly.

Silencio.

-¿Quién quiere helado? Invito yo- Sam rápidamente tomó al niño del brazo, llevándolo a la salida. Los otros dos se miraron entre sí y decidieron seguirla antes de que desapareciera de su vista entre los alumnos que ya empezaban a salir de clase.

""

Habían encontrado una mesa rápidamente, a esa hora no solía haber mucha gente en el local de los helados. Olvidando la conversación anterior, Carly y Freddy hablaban animadamente mientras Samantha llevaba a Barrell a escoger el sabor y tamaño de su postre congelado. Al parecer, también era la primera vez que iba a una heladería.

-Y quiero… éste de color verde…

-Limón…- le susurró Sam al empleado.

-Y éste.

-Vainilla- volvió a mascullar.

El pequeño término de señalar los botes con el helado, satisfecho de su –bizarra, todo hay que decirlo- elección en cuanto a sabores.

El hombre que atendía del otro lado del mostrador le sonrío y le dijo que esperara unos momentos mientras servían el helado de todos en grandes copas de cristal.

-Oye, J…- le llamó Sam, alejándose un poco de la barra.

-¿Qué pasa, Mamá Sam?

-Sí, sobre eso… ¿no crees que sería mejor si no me dijeras "Mamá"?

-Entonces…- se llevó su manita al mentón, pensando- ¿Papá?

-Orden lista- interrumpió el mesero.

-¡Yay, helado!- tomó su copa y la de Carly, corriendo hasta la mesa.

-No corras J- regañó ligeramente Shay, aunque agradeciendo que trajera su postre.

Después de dárselo, el niño saboreo su helado felizmente mientras exploraba el lugar. Pcuket llegó tras él, sonriendo ante las acciones del pequeño, quién ahora veía un helado gigante hecho de mármol, cerca del mostrador.

-¿Y el mío?

-Ve por el Benson, tienes manos, duh- exclamó Sam dando una cucharada a su comida.

Carly rió un poco, pero al sentir la mirada del joven, fingió estar tan solo comiendo del contenido de su copa.

""

Un rato después, se levantaron de las mesas y tomaron sus abrigos, estaban en épocas de frío y el clima ya no parecía ser tan agradable afuera.

-Bueno, es hora de regresar a casa- anunció Carly.

-Ya oíste Enano, deja de mirar el aparador y camina- dijo Pucket abriendo la puerta para Carly e, inconscientemente, también para Freddy. El aire frío a causa del viento que hacia afuera le hizo entrecerrar un poco los ojos.

-¡Ya voy Papá Sam!- gritó el pequeño, corriendo en dirección a la salida.

Samantha se quedó estática en su lugar, manteniendo la puerta. El resto de la gente que se encontraba aun en el interior, disfrutando de su helado, se le quedó mirando, algunos con el bocado en la boca, otros dejando la cuchara al aire.

-¿Q-qué me ven? ¡¿Tengo monos en la cara? Pfft, que gente- refunfuñó, saliendo del lugar. Hubiese azotado la puerta, pero para su mala suerte no podría por el tipo de entrada. Tan solo la campanilla en la parte superior sintió su ira.

Solo agradecía que Carly no hubiera escuchado nada.

-¿Qué pasó Sam?- preguntó la castaña al ver a su amiga tan atrás.

-Solo les dije que se ocuparan de sus asuntos- caminando rápidamente, les adelantó el paso. A Carly le pareció cómico el ver a su amiga avanzar tan rápido.

-¿Por qué corres tan gracioso?

-¡Date prisa Shay!- su amiga rubia esquivó la pregunta, sin mirar atrás.

-¿Qué le pasa?- preguntó Jhonny, incrédulo.

-Es un poquito bipolar…

-¡Escuche eso Carly!

-Jajaja, ¡sigue caminando soldado!- bromeó la morena tomando al niño de la mano, regresando a casa.

Continuará…

Si, si, es un asco de continuación pero creo que no soy buena cortándolo en partes "dramáticas" u.u Aun así espero les haya gustado. Comenten :3

Touko.