iDouble Mom

Cap. 3

Subieron por las escaleras hasta el departamento de Carly, frente a este, Freddy se despidió de sus amigas con un beso en la mejilla. O lo intentó, pues al querer hacerlo con Sam, esta lo miró con cara de pocos amigos; giró hacia al pequeño Jhonny -al lado de la chica- y tenía exactamente la misma expresión en su rostro. Por un instante le pareció estar viendo doble.

Carly reprimió una risa y tan solo agitó su mano en señal de despedida. El otro chico entró prácticamente corriendo a su casa.

-Ahh- bostezó- me quedaré a dormir Carls- anunció Sam, caminando a la cocina, más específicamente, al refrigerador.

-Claro- contestó esta, después de tantos años, le parecía lo más normal del mundo. Ya ni siquiera preguntó la razón: que si su mamá no estaba en casa, que si no habían pagado la luz, o simplemente no le apetecía estar en su hogar.

-Gracias- abrió el electrodoméstico- Hey ¿Quieren un vaso de leche y galletas? –preguntó.

-¡Galletas!- respondió el niño, animado, de rodillas sobre el sillón de terciopelo en la sala.

-Creo que eso es un sí- confirmó Shay, tomando al pequeño en brazos para jugar cosquillas con él.

-De acuerdo- y así, la rubia se dispuso a servir.

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Terminada la cena, los tres se sentaron frente al sofá, la conversación no había ido más allá de comentar los hechos ocurridos a lo largo del día, pero de pronto, Pucket pareció interesarse más en el pequeño Barrell, pues hasta ahora no sabían nada sobre él.

-Oye, J…- llamó Sam, acomodándose bien en el sofá, enderezando su espalda.

-¿Qué pasa?- cuestionó el chiquillo.

-Hmm, tú mamá… ¿suele dejarte… ehm, encargado con otros muy seguido?- sí, realizar esa pregunta le parecía incomodo, pero tenía que hacerlo, de verdad le preocupaba el niño.

Compartió una mirada fugaz con Carly, y adivinó que la chica se encontraba en la misma situación que ella.

-Si…- respondió Jonnathan rápidamente, ni siquiera meditó un segundo la respuesta- De hecho- continuó- Creo que todos los vecinos del segundo piso ya me han cuidado por lo menos una vez…- rió levemente- Supongo que el que Mamá Carly me cuide ahora es porque fue la primera persona que a mamá le pareció la indicada.

-… O la más desprevenida, por no decir otra cosa…- pensaron ambas jóvenes, mas no dijeron nada y continuaron escuchando al chico.

-Pero- al sentir el ambiente que se formaba, decidió esbozar una sonrisa para proseguir- Con ustedes me he divertido más que nadie. Normalmente todos me dejan jugando videojuegos todo el día.

-Eso es divertido- intervino Sam, pero entonces sintió la mirada inquisidora de Carly- Es decir… que irresponsabilidad- dramatizó. La castaña le dio un leve codazo en el hombro.

-Bueno, de todas formas no creo que su madre este haciendo algo bueno con él…- murmuró Shay.

-Está bien- dijo Jhonny- No la culpo, es que ella…- agachó la mirada.

-¿…Ella?- animó Sam.

-No es mi verdadera mamá…- finalizó.

Las chicas se quedaron sin aliento ante sus palabras. A Carly, por su parte, se le formó un nudo en la garganta ¿Cómo era posible que no lo fuera? Entonces ¿Qué hacía con ella?

-Mi mamá… murió hace tres años- empezó a relatar- Mi papá cambió mucho desde ese momento, ya no era amable conmigo, ni jugábamos tanto como antes…- lagrimas corrían por sus mejillas- El empezó a trabajar mucho, y lo ascendieron a jefe. Pensé que con eso podríamos pasar más tiempo juntos pero… él sólo se fue alejando más- su voz se quebró- Y un día… fui a su trabajo, yo… yo tenía hambre y me subí a su sillón negro para alcanzar los caramelos de su repisa… pero la silla se rompió, yo caí y… me dijo que ya no me quería ver más.

-Tranquilo…- Carly lo abrazó con fuerza, el pequeño estaba temblando, y no parecía que fuera a parar de llorar nunca.

-Adivino…- exclamó Sam- Esa mujer decidió cuidarte cuando tu papá te abandonó- Barrell asintió levemente.

-Si… pero, ella tampoco está en casa a veces… y bueno, yo no soy su hijo verdadero así que creo que por eso no se preocupa tanto por mí…- sollozó, intentando vanamente detener sus lagrimas.

-Ya, ya, J…- Shay lo cargó y comenzó a mecerlo lentamente, para que se calmara.

Sam por su parte se acercó y empezó a acariciar su cabeza, peinaba sus cabellos hacia atrás, y mientras Carly lo arrullaba, empezó a cantar una canción de cuna. Esa que solía tararearle su madre.

Escuchar la historia del pequeño Jonnathan le hizo recordarse a sí misma, con su propia progenitora que a veces parecía olvidarse de que tenía una hija.

Pero Jhonny era tan pequeño… la vida le estaba obligando a madurar demasiado pronto. Miró a Carly, y al compartir miradas un instante, le pareció que le decía lo mismo que ella pensaba: "Vamos a cuidar bien de este niño…". Ella asintió.

Cuando el pequeño se calmó, lo llevaron hasta su habitación.

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-Descansa Carly, me quedaré un rato despierta…

-Pero Sam…

-Shh, tienes que descansar- posó una mano en su hombro- No queremos que mañana tengas unas horribles orejeras que ni el mejor maquillaje pueda cubrir ¿o sí?

-Bien…- suspiró- pero duérmete temprano, tampoco quiero verte como un zombi mañana.

-Prometido- sonrió- Ahora, a dormir.

-Sí, buenas noches- al inclinarse para darle un beso, se acercó tan rápido que casi se lo da en la boca, escasos centímetros evitaron que esto sucediera.

Estaba oscuro, pero Sam pudo ver el tono rojizo que inundaba las mejillas de su amiga, estaba segura de que ella estaba en las mismas condiciones.

-Ehm… si, buenas noches- rápidamente besó su mejilla y salió hacia su habitación. La rubia se quedó mirando la dirección en la que se había ido y suspiró.

-Deberías haberle dado un beso, Papá Sam- ¿¡P-pero que co…!

-¡¿No estabas dormido?- siseó la rubia.

El pequeño de ocho años estaba cubierto con la cobija hasta la nariz, intentando ocultarse, trató de hacerse el dormido, pero Samantha jaló bruscamente de la sabana azul.

-¡Te hice una pregun…!- miró al niño temblando y se detuvo- Yo… lo siento.

-Está bien…- se sentó en la cama- Léeme un cuento y esto nunca ocurrió.

-En tus sueños Enano- lo miró con desgano- Ya deberías estar dormido.

-Aun no tengo sue…

-Oh ¿Qué fue ese ruido?- se acercó, amenazante- ¿Acaso… un rugido?

-Ya me duermo- rápidamente se cubrió totalmente. Sam rió divertida.

-Descansa J- se inclinó para darle un beso en la frente y se levantó, caminando hacia la puerta.

-Buenas noches, Papá…

Pucket dio la vuelta y sonrió con ternura, ese pequeño le hacía pasar por un montón de emociones, pero debía admitir que de una u otra forma, se había encariñado con aquel castaño.

"Papá", esa palabra le dio vueltas una y otra vez en la mente, era una palabra a la que no estaba acostumbrada, pero se escuchaba tan… interesante. Como decir Santa Claus en una víspera de navidad, o Wally mientras lo buscas en un libro.

Era tan extraño.

Sam se quedó pensando en ello hasta que cayó profundamente dormida.

Abrió los ojos, estaba de pie frente a la puerta del departamento de Carly ¿Cuándo había llegado hasta ahí? No lo reflexionó del todo cuando decidió entrar. En cuanto lo hizo, se sorprendió de ver al pequeño Jhonny en la mesa de centro, escribiendo cosas –que asumió era su tarea- en un cuaderno de hojas cuadriculadas.

Por su parte, Carly estaba de pie, vestida con un mandil, sosteniendo una bandeja con tocino y… el resto no le importó, corrió hacia el sagrado alimento.

-Vaya amor, si que tienes hambre- soltó una risilla.

-Sí, es que ayer…- se quedó hecha piedra, masticando y tragando con dificultad el trozo de carne -¿A-a-amor?

-¿Si cielo? ¿Qué ocurre?

-Seguro papá llego cansada del trabajo, mamá- intervino Barrell, sentándose en la mesa.

Ahora sí que no entendía nada, examinó todo a su alrededor y sintió su rostro enrojecer cuando vio varias fotos suyas y de Carly: tomadas de la mano, besándose y en… ¿una boda? ¡¿SU boda?

En las paredes, también había fotos suyas con Jonnathan. Todos como una familia feliz.

Se examinó a sí misma, de repente tenía corbata y traje de etiqueta, y en su cara… un tupido bigote rubio.

-¡¿Q-qué demo…?

-No digas groserías enfrente del niño Samy~- interrumpió Shay.

La rubia ignoró sus palabras y tan solo arrancó de un golpe el vello en su rostro, pero no contó con el punzante dolor que se apodero de sus labios.

-¡Auuu, la pu…!

Todo dolor se desvaneció, siendo reemplazado por una bella sensación al sentir los labios de Carly sobre los suyos. Por unos instantes, se quedó con los ojos abiertos desmesuradamente, hasta que poco a poco decidió irlos cerrando por completo, disfrutando del momento.

-Dije que enfrente del niño no se decían groserías- la morena le guiñó el ojo seductoramente, y regresó a la cocina.

Ahora todo le daba vueltas, el beso de Carly, su bigote, el departamento ahora parecía una casa, las fotos, un cheque que rezaba "pago del mes" entre sus manos. Y de postre, Jhonny le mostró un dibujo suyo; había tres figuras, las dos primeras asumió que eran ella y Carly, y en medio, el niño. Todos con una pintoresca sonrisa en los labios. Al fondo una casa. Pero lo que más captó su atención fue que, con letras de animados colores, decía: "Mi familia" como titulo de la obra.

-Amor, ven a comer… de postre hay…

-¡Helado!- se levantó de golpe, enviando al suelo todas las cobijas. Miró a todos lados, no había fotos, ni dibujo, ni… -Toco toda su cara- Gracias al cielo, ni bigote.

-Ehm… no es helado, pero puedo traer un poco si quieres- la voz que la sacó de sus pensamientos fue la de, sí, la de Carly Shay. De pie frente a la puerta, sosteniendo una bandeja con…

-¿No es tocino o sí?

-… Sam, es muy temprano, la gente normal desayuna un poco de cereal.

-Es que… olvídalo- se levantó de la cama- Gracias.

-Por nada- sonrió, dejando la bandeja en la cómoda –Entonces… ¿Qué soñabas?

-Ahm… -piensa rápido, Pucket…- La fábrica de Willy Wonka.

-Pero ahí no había helado…

-¡La Fábrica de Willy Wonka!- repitió más alto.

-Bieeen- alzó sus manos, en señal de paz- Tranquila, señorita Wonka.

-¿Quién es la señorita Wonka?- preguntó Jhonny, rascando su ojo derecho con su manita, su saludo, al parecer fue un bostezo.

-Sam, a veces es un poco… rarita…

-Tranquila Shay- amenazó Samantha, la castaña rió y le dio un beso en la mejilla.

-¿Señorita Wonka? Creí que ella era mi pap…

Antes de que pudiera completar la frase, la rubia se lanzó hacia él, llevándolo a rastras hacia la entrada del departamento. Carly solo vio un manchón amarillo que salía disparado, ni tiempo le dio de preguntar.

-Oyeee, Enano- rió, fingidamente- ¿Sabes? Soy muy amiga del monstruo del clóset, así que puedo decirle que…

-Ya no te diré papá- susurró velozmente.

-Me alegra que nos entendamos- chocó nudillos –Ahora, subamos. Aun seguimos en pijama- como si nada hubiera pasado, lo llevó en brazos hasta la habitación.

Todo estaba bien ahora, después de aquel sueño tan extraño, lo mejor sería que Shay no supiera nada, o de lo contrario podría sospechar de los sentimientos no tan amistosos que tenía por ella.

Sin embargo, no notó la puerta semi-abierta a sus espaldas, ni tampoco los ojos marrones que la miraban con desprecio.

Freddy Benson fingió no ver nada, dio la vuelta, y cerró la puerta tras de sí.

Continuará…

Wow, de verdad muchas gracias por sus comentarios :D

Por cierto, debo admitir que la ducha sí que te inspira a escribir, así que ya es mi patrocinador oficial ;D –Okno-.

Haré un poco de spoiler, no es mi estilo, pero igual lo haré. En el siguiente capítulo habrá un poco de drama, pero no es nada grave~

Espero les haya gustado, comenten y… sean felices :3

Touko.