iDouble Mom
Cap. 7
Y así, el momento mágico llegó a su fin en cuanto pudieron ver como la canastilla bajaba lentamente hasta tocar tierra firme. El hombre de la gorra anaranjada, quién era el encargado de la Rueda de la Fortuna, se apresuró en abrirles la cabina para que salieran, agradeciendo su visita.
-Hey chicas ¿se divirtieron?- exclamó Spencer, con los otros dos castaños caminando detrás de él, fingiendo que acababan de llegar.
-Eh…- fue la única respuesta de Sam, sintiéndose totalmente nerviosa y con la cara ardiendo una vez que estuvo frente a ellos.
¿Qué se supone que tenía que decir? Oh si, ha sido divertidísimo besarme con tu hermana ó, me lo pase genial, "cuñado".
-… Bien…- murmuró al fin, dando por finalizada la conversación. Sin embargo, su rostro volvió a teñirse de rojo cuando sintió los labios de Carly sobre su mejilla izquierda, muy cerca de sus labios… peligrosamente cerca.
-Sí, ha sido estupendo- dijo la castaña animada.
-Parece que sí, felicidades- intervino Freddy, uniéndose a la conversación junto con a un sonriente Jhonny.
-¿Po-por qué…?- preguntó Samantha asustada, sudando frío ante la sonrisa de los tres chicos, que jamás le había parecido más escalofriante.
-Papá Sam, aun estás tomando a mi Mamá Carly de la mano- explicó sabiamente el niño, mirando con una sonrisa a las dos chicas.
-Y… creo que tienes un poco del… labial de Carly- secundó Spencer, haciendo un ademán de señalar dónde estaba aquella mancha tan delatora.
-Agh, ¡demonios!- susurró Pucket, pasándose la manga de la sudadera por la boca y comprobando que, efectivamente, tenía gloss de color rosa sobre la comisura de los labios.
Todos sus amigos rieron ante la acción de la rubia, quién se estaba muriendo de la vergüenza por dentro.
En ese momento, sintió la mano de la morena aferrarse a la suya, al mirarla, vio en su rostro una expresión congelada y miró hacia el frente, donde una pareja adulta caminaba hacía ellos.
La mujer castaña de pelo corto que la conformaba, se detuvo a pocos centímetros, y con un brillo en sus ojos, exclamó:
-Jhonny… hijo… Ya volví.
""
-Entonces… ¿ella es la madre del Enano?- cuestionó Sam, por tercera vez.
Los jóvenes y los dos adultos se encontraban en un restaurante que quedaba cerca de la feria.
Aquel lugar era de un estilo un tanto rústico, de interiores y muebles de madera, con un extenso jardín con más mesas afuera que se podía apreciar desde las largas ventanas del recinto. El sitio en sí se veía bastante caro, considerando además que la gente que cenaba en el interior vestía trajes, y lucía, por demás, un porte elegante.
-De repente me han echado en cara lo pobre que soy…- le murmuró Freddy a Spencer, quién se limitó a asentir mientras permanecía inmóvil, procurando no romper nada de lo que estaba seguro, no alcanzaría a pagar ni con dos vidas.
-Si, ehm… Carly y yo nos conocimos hace poco ¿recuerdas?- exclamó la mujer, mirando a la castaña la cual se mantenía igual que su hermano.
-Pues, si conocer significa encontrarse por primera vez en los pasillos y luego encargar a tu hijo… si, nos conocimos bastante bien- respondió la chica.
-Bueno entonces…- carraspeó Samantha, haciéndose notar- ¿Quién es usted?- preguntó esta vez al hombre alto junto a la mujer, de cabello oscuro como el traje de empresario que vestía, y de aspecto tan elegante como el restaurante mismo.
-Disculpen, no me he presentado como es debido- pronunció con una voz grave- Yo soy George, George Barrell.
-¿¡Barrell!- exclamó, una octava más alta, llamando la atención de todos los comensales y haciendo que la música que amenizaba el lugar, se detuviera- Así que… ¡¿Usted es su padre?- rugió de nuevo, esta vez, levantándose y mirando al hombre con furia.
-Sam, tranquila…- murmuró Carly al sentir todas las miradas sobre su mesa.
-¡Carls, este es el tipo que abandono a J!- gruñó de nuevo- No me pidas que me calme…
Continuó mirándolo con el seño fruncido ¿Qué hacía un hombre como él ahí? Apareciendo tan descaradamente después de lo que hizo, como si nada malo pasara.
-Entiendo, señorita Samantha…- exclamó el Barrell mayor- Que esté molesta, pero por favor, le pido que tome asiento.
La rubia, a regañadientes obedeció, sin quitarle la vista de encima.
-Supongo… que Jhonny ya les habrá contado todo lo que ocurrió… y sí, lo lamento- se detuvo por unos segundos- Comprendo que no bastan mis disculpas, y probablemente ni siquiera merezco que me escuchen, pero se los ruego- ahora, miró a Jonathan- A ti también, hijo… Tal vez no merezco llamarte así, ni estar delante de ti por todo el daño que te hice pero…
-Así es, ¿por qué no mejor se larga?- vociferó Pucket.
-Sam…- le regañó Carly.
-Gracias…
-Eso no significa que esté de su lado- cortó, apartando la mirada- Tan solo quiero escuchar su excusa.
-Lo siento… Intentaré ser breve –se acomodó en su silla y prosiguió, ésta vez dirigiéndose a Jhonny- Cuando la señorita Frost aquí presente, te llevó con ella para cuidarte, y se mudaron de la ciudad… Créeme que al sentir la verdadera soledad y pensar en todo lo que hice me arrepentí, me sentí como el peor ser humano del mundo y creo que de verdad lo soy… Me dolió tanto perder a tu madre- su voz comenzó a quebrarse- que las lágrimas me impidieron ver que tú eras el fruto de nuestro amor; lo único que tengo, una parte de mí- llevo ambas manos a su corazón- Desde aquel día, he estado buscándote por todas partes, tratando de encontrar a donde te habían llevado. Y ahora que te encuentro, te pido otra oportunidad, solo… sé que no merezco tu perdón… hijo, pero…- comenzó a llorar, intentando hablar entre sollozos- Déjame estar contigo, verte crecer y… ser un padre de verdad…
Jhonny empezó a llorar también, viendo a su papá, quién se encontraba con la cabeza agachada. El hombre se levantó de la silla y se puso de rodillas frente a él.
-Lo siento hijo, lo lamento, perdóname por favor…- suplicó, con las lagrimas goteando desde su barbilla y nariz.
-Papá…- murmuró el niño, lanzándose a sus brazos, sin contener ya su llanto.
Los presentes en la mesa, e incluso aquellos en otras mesas que habían contemplado la escena comenzaron a llorar también, mientras padre e hijo permanecían abrazados.
Carly los miraba con una sonrisa, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. De repente, sintió la mano cálida de Sam sobre su brazo, mirándola con la misma expresión.
-Así que eso es tener un padre…- murmuró la rubia.
-Sam…
-Jhonny tiene uno, uno de verdad. Así que será mejor que lo disfrute- le sonrío con los ojos cristalinos.
La castaña asintió, entrelazando sus dedos con los de la rubia.
""
Sábado por la mañana. En la plaza dónde se encontraba el Groovy Smoothie se encontraban reunidos los mismos que la noche anterior, una camioneta roja se encontraba aparcada enfrente y las maletas de Jhonny junto a ella. Los hombres ayudaban a subirlas a la cajuela.
El pequeño Barrell, por su parte, caminó hacía las chicas que permanecían tan solo observando.
-Así que te vas a ir con tu papá…
-Sí, me quedaré en su apartamento junto con la señorita Frost.
El niño miró hacia atrás, viendo a la mujer que lo saludaba desde el interior del automóvil.
-Hmm, el señor Barrell es un pillín- se burló Samantha al ver como el aludido caminaba hacía ellos, al escucharla, se ruborizó y fingió un ataque repentino de tos.
-Ehm… ¿listo para irnos, Jhonny?- preguntó.
-Claro- asintió.
-Pueden visitarnos cuando quieran, aquí está la dirección de la casa- les extendió un papel.
-Más vale que vengan pronto o me aburriré mucho sin mis dos mamás- exclamó el castaño haciendo un puchero.
-Ten eso por seguro, Enano- Samantha revolvió sus cabellos amistosamente.
-Y tu pórtate bien J, come bien, no juegues tantos videojuegos y… y…- Carly no pudo continuar hablando, había comenzado a llorar.
-Eres tan melodramática- dijo Pucket abrazando a su chica.
-Carly Mamá no llores- exclamó Jhonny poniéndose de puntitas para abrazar a la castaña.
-Lo-lo siento…- sollozó- pero, cuídate ¿está bien?
-Lo prometo- afirmó el niño, tomando esta vez de la mano a su papá.
-Muchas gracias por cuidarlo, si alguna vez necesitan algo, no duden en pedírmelo- les ofreció el señor Barrell dedicándoles una sonrisa.
Spencer y Freddy ya habían terminado con las maletas, así que tan solo se despidió de ellos y se marchó, con el niño aun despidiéndose desde la ventana trasera del auto.
Samantha agitó la mano en señal de despedida hasta que la camioneta desapareció a lo lejos.
-¿Ahora quién es la melodramática?- se burló Carly al ver como la rubia tallaba sus ojos.
-No es eso es que… se me metió una basurita en el ojo.
-Ese es clásico- intervino Freddy, riendo.
-Cállate, Fredd-O- se quejó Pucket.
-Hey, ya que estamos aquí ¿por qué no vamos por unos smoothie?- propuso Spencer.
-Vamos, ya nos comimos unos ayer…
-¿Entonces no vas Carls? Bueno, me comeré tu parte- bromeó Sam entrando corriendo al local.
-Hey, ¡no, si quiero!- gritó Carly corriendo tras su ahora novia.
-Así que… me quedé como el perro de las dos tortas…- murmuró Freddy, mirando con una sonrisa a las dos chicas sentadas juntas en el local platicando con T-Bo.
-¿Quieres que…? ¿Entremos de la mano al local para que no nos veamos tan solos?- se ofreció Spencer.
Benson se giró para verlo con sorpresa, aunque después de pensarlo unos segundos dijo:
-Bien… pero no intentes sobrepasarte conmigo- advirtió. Spencer asintió confundido, aun sin entender del todo; y así entraron juntos, dándose cuenta de que ahora todo volvía a la normalidad.
Aunque… tomando en cuenta todas las aventuras por las que habían pasado, nada era normal en su vida, después de todo.
Fin ~
Perdónenme la vida, no era mi intensión tardar tanto pero… escribir finales es un tanto difícil D:
En fin, así es como llega a su final esta historia, espero que haya sido de su agrado y la hayan disfrutado leyendo tanto como yo escribiéndola. Ha sido un verdadero placer.
Mil gracias a todos por sus comentarios, realmente hacen que valga la pena :') Quejas, dudas, sugerencias, mentadas de madre[?], cualquier cosa, será bien recibida ;D
Una cosa más, ¡feliz año nuevo! Espero que se la hayan pasado súper padre 8D Cuídense, nos leemos –espero- pronto ~
Touko.
