DISCLAIMER: los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto, pero la historia que abajo leen si.

Capítulo 3:

Sin Remedio…

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Karin se quedó sin habla al escuchar esa voz tan ronca y varonil. Al principio no caviló bien las cosas, pero de inmediato, su cerebro maquinó la anterior conversación. ¿Sasuke Uchiha? De algún lado le sonaba ese nombre, aunque al instante descartó sus ideas, pues era sumamente descabellado que su hermana se relacionara con personas importantes, además casi podía jurar que se trataba de un don nadie.

Con ese pensamiento, siguió el largo camino que tenía por delante. Una sonrisa malévola adorno su rostro al imaginar las diversiones que se llevaría en esa semana.

¡Pobre Sakura! Se lamentó al saber lo que le esperaba.

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Sasuke estaba más que enfurecido, viendo mosqueado el estrecho camino. Todo el recorrido le parecía igual, para él todos los árboles eran parecidos, al igual que el camino en mal estado en que se habían sumergido hacia algunos minutos.

Los baches cada vez eran más seguidos y difícilmente podía esquivarlos todos, y más aún, viendo la manera tan torpe en que trataba inútilmente de esquivarlos, claro que fracasaba la mayoría de las veces.

Suspiró con resignación y siguió observando. Se le hacía extraño no escuchar su voz estruendosa taladrándole los oídos, y es que no estaba acostumbrado a ese tipo de parloteos. Tayuya siempre respetaba su espacio, pensó lanzando una maldición en voz baja, ¿se había olvidado de Tayuya? Imaginó que a esas horas ya estaría histérica buscándolo y maldiciendo contra su persona, y como no hacerlo, si no se había mostrado para nada amable cuando ella le invito a viajar con él. En cierta forma la entendía pues a lo largo de su extenso "noviazgo" ella dedujo que no era una persona que le gustara la atención, ni sentirse presionado, pero por qué cojones se había impuesto para que la llevara a conocer a su familia cuando antes ni siquiera preguntaba por ellos.

Hasta hacía apenas unas semanas que se sintió en confianza para mencionar que su familia vivía en Tokio para que a los días empezara a hacer planes sobre boda poniéndolo sumamente furioso a tal grado de preguntarse si es que valía la pena seguir con ella a su lado. Cabía mencionar que él era una persona de valores inculcados y no pensaba dejarla tirada en la primera oportunidad, menos aún, al estarle negando las llamadas, para ponerse en contacto con él. Pero tenía razón en una cosa, peso al instante recapacitando, cuando le explicó que iría a visitar a sus padres ella sugirió la idea de informarlos de inmediato del compromiso y que mejor era que los dos lo hicieran.

A Sasuke no le agradó la idea, más al saber cómo reaccionarían sus padres, conociéndolos no se lo tomarían a la ligera. Su madre armaría todo un alboroto y pondría la casa de cabeza organizando su feliz boda.

Su padre, por otro lado, se lo tomaría con calma y a la primera oportunidad en que estuvieran a solas le preguntaría sin tapujos, si creía estar haciendo lo correcto.

Su hermano mayor, por 5 años, se mofaría en su cara y vería con detalle a la mujer que había engatusado a su estúpido hermano menor. Aunque Itachi era lo último que le importaba en esos momentos, el presente era más indescifrable como su próximo futuro en manos de esa loca, que prácticamente, lo había raptado en el mejor momento.

Genial — pensó sarcástico, lo que le faltaba, buscar excusas para su acomodada situación.

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Sakura observaba tensa el extenso silencio del muchacho. Se puso eufórica cuando él le respondió de esa manera a su hermana Karin, pero cuando trató de agradecerle, él le volteó la cara, mostrándose serio y distante.

De ahí en adelante, guardó silencio, para demostrarle que si podía ser una persona centrada y mantenerse callada, como hacía rato él le había sugerido de manera nada amable.

Pero el silencio no era una de sus mejores armas y las palabras empezaban a gorgorear en su boca. Sin pensarlo, su frente se empezó a perlar de sudor, a pesar de la ligera llovizna que empezaba a caer, se deleitó viendo la nieve cubrir el parabrisas. A ella le encantaba la nieve, de niña hacia enormes monos y le ponía la ropa de su padre, aunque se llevara una reprimenda cuando la descubrían, valía la pena al ver sus hermosas creaciones, quizás por eso se dedico al arte después de su carrera fallida como patinadora artística.

Sus padres nunca aprobaron que ella se dedicara al patinaje, y el accidente que sufrió durante sus largos y tortuosos entrenamientos para participar en las olimpiadas estatales fue como una bendición para ellos, al demostrarle que debía dejar de correr peligros en esas resbaladizas y peligrosas pistas. Dejó el patinaje como una pasión prohibida y se concentró en otro de sus sueños. El arte, ganando una muy buena suma con sus creaciones, aunque a este le dedicaba muy poco tiempo, ya tenía obras muy interesantes.

Su trabajo como coordinadora de eventos se llevaba la mayoría de su tiempo, pero tenía una muy buena comisión, no podía quejarse, su vida era bastante ajetreada.

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Después de unos minutos la paciencia de Sakura estaba por los suelos, quería hablar, tenía que hablar, así que se decidió por romper el tenso silencio.

— Y… ¿A dónde te ibas de viaje cuando te encontré?— preguntó la chica de cabellos rosas, viendo directo a los orbes de Sasuke, quien volteó al instante de escuchar su voz.

— Hmp, querrás decir cuando me secuestraste ¿no?— Habló sarcástico, dirigiéndole su mejor mirada de desdén.

— Sigues con eso— Resopló la chica, viéndolo con fastidio mal fingido.

— ¿Y qué quieres que diga? ¿Qué amablemente decidí acompañarte porque se me hacia mejor tu destino que el mío?— Negó levemente sobándose con insistencia el puente de la nariz.

— B-bueno, tanto como eso no, pero…—

— Mejor déjalo, no me apetece discutir en este momento.

— ¿Entonces cuando?— formuló ansiosa de escuchar esa voz tan ronca y aterciopelada.

— Quizás… Déjame pensarlo… — Guardó silencio unos segundos, para luego contestarle —Hn, nunca— zanjó volteándose a la ventana.

— Bien— dijo la chica indignada, — de todas maneras no creas que me importa, al contrario, mejor para mí, pero quiero que sepas que eres un maleducado, sin modales para tratar a las chicas. — aclaró, viendo de reojo como apretaba los puños casi haciéndose daño.

— ¿Por qué cojones no te callas y me dejas seguir pensando?— soltó entre dientes conteniendo la furia que ella le provocaba.

— Claro, como si fuera tan fácil dejar de hablar ¿no?— soltó claramente enojada. ¿Qué tenía de malo entablar conversación? Ese tipo era un antisocial, agregando a todas las anteriores virtudes que ella se había encargado de recalcarle.

— Quizás para ti no, pero para mí, es esencial. — Habló ya mas recompuesto al ver las muecas que ella hacía. Descubrió que esa mujer era transparente, ninguna de sus emociones se podía ocultar. En cambio él…

— Ya llegamos— mencionó Sakura con voz temblorosa, observando la enorme casa que se alzaba a escasos cinco metros de distancia.

Sasuke seguía enfrascado en las expresiones de la chica de repente su rostro se torno pálido y sus ojos se dilataron viendo la casa que tenían al frente.

Era grande, el modelo era poco tradicional, con sus techos rojos bordeados con ventanas antiguas, rodeada de un pequeño lago que se extendía por uno de los laterales. La casa no tenia ningunos de los lujos a los que él estaba acostumbrado pero no era desagradable.

Sakura apenas podía creer que estuviera ahí, después de sus sueños fallidos y sus ilusiones hechas añicos.

—Es… esta es la casa de mis padres— Habló Sakura para romper el tenso silencio que se había creado después de su pequeña discusión.

—Hmp— Fue todo lo que pudo decir, era obvio que la chica estaba tensa y nerviosa. Se preguntó cuánto tiempo más duraría en apagar el coche y bajar, no tenía sentido retrasarlo por más tiempo. A paso veloz, se quitó el cinturón de seguridad y bajó, ya que sentía las piernas entumidas por estar tanto tiempo sentado.

Sakura observó asombrada como el moreno se bajaba sin cuidado, imitándolo en el proceso. Tenía que fingir que todo estaba bien y tratar de hacer que el concordara con el papel que le tenía asignado. Aunque era más fácil pensarlo que decirlo y llevarlo a cabo, en el transcurso del viaje lo estudió, y con las conclusiones que había sacado, se dio cuenta de que sería más difícil de lo que en un principio ingenuamente pensó.

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Caminó a paso decidido hacia la puerta, notando como esta se abría con estrépito dejándola en shock al encontrarse a pocos centímetros del rostro sonriente y sonrojado de su madre. De inmediato supo la causa.

— Cariño que gusto tan enorme de tenerte en casa— Habló torpemente la rubia abrazándola con fuerza.

— Yo también me alegro mamá, solo que me estás asfixiando— Apenas pudo decir la chica con el rostro de un tono casi violáceo.

— ¡Oh! — soltó la rubia enérgicamente al tiempo que la soltaba, cuando Sakura pudo respirar con normalidad siguió el transcurso de la mirada de su madre.

— ¿No me digas que ese bombón es tu novio cariño?— Habló de nueva cuenta acercándose lo mejor que su estado le permitía al azabache.

— Muchacho, pero que guapo estás, pareces sacado de las revistas que compro para damas, venga, déjame darte un apretón— Escuchó a su madre decirle a Sasuke y este ni se inmutaba, al contrario le dedicaba una mirada fría carente de emociones.

A grandes zancadas se puso a un lado del chico, rogándole con la mirada que le siguiera el juego.

—El es Sasuke Uchina— Soltó Sakura queriendo sonar natural, para demostrar que sabía llevar la situación.

—Uchiha— Aclaro el pelinegro entre dientes con el ceño fruncido.

Sakura se sonrojó de pies a cabeza al darse cuenta de su error. Juraba que había escuchado su nombre cuando se lo dijo a Karin, se lamento no habérselo preguntado de nuevo. Afortunadamente su madre estaba bastante ebria como para notarlo.

— ¿Eres el novio de mi hija?— preguntó la rubia, mirándolos con picardía.

— Hmp— respondió Sasuke malhumorado.

Sakura enarcó una ceja al escuchar sus extensas palabras. Necesitaba con urgencia un diccionario, creyó tener uno en su recamara, en cuanto hubiera tiempo se lo prestaría para que le echara una leída.

—Ya veo, pues como ya debes imaginar muchacho, soy la madre de esta niña preciosa— Dijo despeinando la cabeza de su hija, — Mi nombre es Tsunade Senju y estoy encantada de conocerte, Sakura me ha hablado mucho de ti y me alegra saber que mi niña este tan enamorada de un hombre tan apuesto y caballeroso como tú... — Iba a seguir con su discurso incoherente cuando Sasuke la cortó.

— Mire señora Senju— recalco viendo con desaprobación el hecho de que estuviera tan bebida. Pero que podía esperar, si su hija era una delincuente que acababa de secuestrarlo. Enderezó la espalda para no sentirse tan afectado. —Me temo que el viaje ha sido muy largo y tedioso, aparte de incomodo, ahora lo que me apetecería es un baño caliente y una cama para descansar por un buen rato— Pausó al ver el gesto contrariado que le dedicaba su secuestradora. Olímpicamente la ignoró y se concentró en el rostro tan parecido al de ella — ¿Podría ofrecérmelos? — Finalizó.

— Oh si, por supuesto, ya creo las ganas que tienen de meterse a la cama— Agregó dando mayor énfasis a la última palabra —y quiero que sepan que ya tengo todo arreglado, desde que tu hermana Karin me llamo hace unas horas para informarme de tu acompañante Sakura— Esto último lo dijo viendo con diversión a la chica.

A Sakura, ese tono no le gustó para nada, pero esperaba que fueran solo palabras.

Sasuke ignoró a las dos mujeres, avanzando sin cuidado adentro de la estancia, la recorrió con la mirada y al instante su mirada se poso en su salvación. Nada podría afectar los planes que recién había hecho, tenía que alejarse de gente tan extraña.

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Sakura notó enseguida el brillo que de pronto tomaron los orbes de Sasuke frunciendo el ceño al notar lo que instantes atrás el miraba. El teléfono.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo al imaginar lo que el planeaba, pero tenía que ser cautelosa, y actuar con cuidado para que al menos mantuviera su estancia por unos días, después algo se le tenía que ocurrir.

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— Vamos— Dijo Tsunade avanzando por la escalera, —Los llevaré a su recamara— Agregó, viendo como el cuerpo de Sasuke se tensaba.

— ¿Nuestra recamara?— Dijeron los dos al mismo tiempo.

— Claro, tu padre al principio se negaba, pero después aceptó que en estos tiempos la juventud es muy moderna y que ustedes querrían pasar sus vacaciones juntos — Se disculpó abnegada al ver las caras pálidas de ambos.

— Disculpe señora, pero si ustedes no lo creen apropiado, me temo que sería mejor que me asignaran a otra habitación— Argumentó Sasuke, viendo sus planes acabados, tenía que poder alejarse de esa chica al menos por las noches. ¿Qué había de su privacidad? Él no pensaba compartirla con esa loca desconocida.

— Es verdad mamá— Trató de objetar la chica, pero la instante fue callada por una mirada de burla de Tsunade.

— ¡Bah! Tonterías, no sean tan tímidos que sé que a ustedes les encantaría pasar sus noches juntos— Empezó a decir sin volverse atrás mientras ambos la seguían de mala gana. —Además no quedan habitaciones disponibles, recuerda Sakura que no eres la única que tiene invitados— Con eso zanjó el tema y les enseñó la puerta de la habitación que Sakura reconocía.

Sasuke arrugó la nariz al sentir un olor pegajoso en el ambiente, si era sincero consigo mismo no era para nada desagradable, era el mismo aroma que distinguió en Sakura las veces que la tuvo relativamente cerca pero en ese cuarto estaba impregnado, ¿sería su perfume o su esencia? No lo sabía como tampoco imaginaba porque se preguntaba esas estupideces en esos momentos.

Tsunade los dejó solos. Sin despedirse, salió al encuentro de su preciado sake, se le hizo rara la manera de comportarse del novio de su hija, pero supuso que era solo su imaginación.

Sakura volteó al escuchar el estrepitoso ruido que originó la puerta al cerrarse sin cuidado. Su traicionera madre se fue sin darle oportunidad de preguntar por su padre, pero ya lo dejaría para otro momento, era tarde y tenía que arreglar ese asunto para poder descansar.

— Mira, sé que no es exactamente lo que planeé en un principio, pero te aseguro que no sabía nada al respecto— trato de justificarse Sakura viendo la cara de incredulidad que le dirigía el moreno.

— ¿De verdad? — soltó sarcástico tomando asiento en un pequeño sillón que adornada el cuarto que a su ver parecía casita de muñecas.

— Pues aunque lo dudes así es, ¡yo no sabía nada de esto!— Alegó poniéndose roja de la furia. — ¿Cómo podría saberlo?— trato de justificar pero el azabache la corto con otro comentario.

— ¿A qué edad dormías aquí? ¿A los 5?— dijo con burla observando cada detalle de la habitacion.

La pregunta hizo que se sintiera sumamente ofendida, y con unas ganas terribles de estrangularlo, pero se contuvo, ya que si lo asesinaba no podría llevar a cabo su farsa ¿pero que había de darle una paliza? Salió de sus pensamientos al verlo tumbarse cómodamente en la cama, ocupando la mayor parte del espacio.

— ¿Qué se supone que haces?— Le preguntó al verlo sacarse la chaqueta del traje y desabotonarse los tres primeros botones de la camisa.

A Sasuke le divirtió ver el rostro sonrojado de coraje contenido, más aún, por lo que sabía que vendría a continuación.

—Le dije a tu madre que quería descansar y así es— Empezó a decir, — Y no esperarás a que duerma en ese anticuado sillón de muñecas, porque desde ahora te informo que no lo haré— Observó como abría los ojos de manera exagerada, al igual que la boca, en un grato gesto de incredulidad. —Pero por otro lado, si me entregas las llaves del coche y me voy de este horrible lugar en medio de la nada, tal vez reconsidere dejarte tu hermoso cuarto de sueño rosa—pausó al momento que se levantaba y seguía su labor de deshacerse de la camisa, — Entonces, ¿me dejas irme?— Finalizó con esa pregunta que a su ver era decisiva en los siguientes días de su vida. Bastante tenía con los problemas que tendría a su vuelta con su novia para encima tener que soportar el compartir cuarto con esa niña.

— ¡Sabes que no puedo!— Exclamó Sakura, al borde de las lágrimas, — ¡No me hagas esto!— Rogó mostrándole la mortificación que sentía por esa actuada situación.

—Entonces tendrás que compartir tu cama Sakura— fue lo último que dijo, ignorando las suplicas de la chica.

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Un agradecimiento muy especial a todas las personas que siguen mis fics.

Muchisimas gracias nos leemos en el proximo capitulo.

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ZEREZO KITTZZ.