Disclamer: personajes de JK Rowling.

Hola, ¿Cómo están todos? , aquí yo enfermita, pero pude terminar este capitulo. El capitulo de LAI pronto.

Gracias totales a Ninkie Potter, quien con sabia paciencia corrigió todos mis horrores ortográficos en buena parte de este capitulo. No se me dio por inseguridad y tuve que mostrárselo porque confio plenamente en la neta que es una buenisima escritora, de paso tambien se lo pase a Betzacosta ( Por favor leanse su fic de Twilight , Juegos del Destino, que esta que arde, literalmente, jajjajajajaj). Crisis de inseguridad con este fic que me mata asi que hice lo que juré no hacer nunca, buscarme una beta, ja ja ja. Es que esta pareja me apasiona, pero es un reto para mí.

Les pido a todos los que lean que dejen sus Reviews con sus opiniones sinceras, si voy bien, si voy mal, todas esas cosas, háganlo con confianza. Me gusta que me digan sus teorías sobre todo. El misterio continua y les adelanto que este fic tendrá un punto de quiebre, que bueno, espero que no me maten, pero esto no va por el usual Scor/Rose, pero no nos adelantemos, aun así, cada vez mas, nos acercamos a esa encrucijada que le pondrá el Mundo al revés a nuestros protagonistas.

Banda sonora a cargo de Foo Fighters, The Pretender (espero que le consigan el significado por el cual este capitulo se llama así). Por cierto si quieren saber como será el ambiente de este fic en el aspecto musical (o mas bien las canciones que inspiraron el fic y que serán mas o menos posteadas en los capítulos correspondientes) son: I'm Only happy when it rains de Garbage, Aparador de Motel, Cherry Bomb de The Runaways, Are you Reddy for This? de Three Days Grace, Danz de Vida Boheme, California de Phantom Planet (la canción de OC), The animal I have become de Three Days Grace, Ignorance de Paramore, Toes the feathers de The Corrs, Precious Illusions de Alanis Morrisette y bueno la lista continua, pero esto en realidad es lo que le ha dado el tono al fic.

Capitulo 3 The Pretender.

Rose entró al Gran Comedor, por supuesto, franqueada por sus primos; y es que no podía ser de otra forma. Los Weasley´s más que un clan, eran una tribu tumultuosa y variopinta. Entre primos y mas primos Weasley´s era ciertamente difícil resaltar, de los menores ni se diga: Dominique y Lucy todavía no habían tenido la oportunidad de dejar su impronta, estaban en segundo y en general solían pasar desapercibidas, los que destacaban eran los mayores; Fred lo hacía por distraído y por haber heredado dignamente el nombre que poseía, era un bromista consumado, Albus por ser la fotocopia viva de su padre , Lily por buena jugadora de Quidditch, Rose por inteligente y Hugo…bueno Hugo por simplemente ser él mismo.

Al llegar al banquete de bienvenida, Rose fue saludada por muchos de sus compañeros de año de todas las casas. Ella notó que los saludos eran algo fríos pero, como siempre, no prestó atención y les brindó una de sus espectaculares sonrisas. Sin embargo, alguna cosa se revolvía en su pecho, ¿inconformidad quizás? No lo sabía a ciencia cierta, pero de lo que si estaba segura era que la mayoría de la gente que conocía en Hogwarts, exceptuando a su familia, se estaba comportando un poco raro con ella. Si su vista no le fallaba y su sexto sentido tampoco, mucha gente cuchicheaba y la miraba de refilón, obviamente, estaban hablando de ella. No lo entendía, no le gustaba y sobre todas las cosas la hacía sentir incomoda.

Rose llegó a la mesa de Gryffindor y se sentó, Albus y Fred fueron a ubicarse con sus amigos y Lily fue corriendo hasta sus compañeras de año. Hugo permaneció un rato con ella pero al ver que Rose se limitaba a sentarse en su mesa y contemplar su plato vacío pensativa, enseguida empezó una charla con el chico de su lado.

Entonces llegaron los niños del primer año y Rose desvío su atención hacia ellos, intentaba divisar una cabeza roja en el grupo de los niños nuevos en vano.

-¿Dónde está Molly?- preguntó ella en voz baja dándole un codazo a Hugo en un costado para llamar su atención.

-No se- dijo Hugo molesto por la interrupción, en ese momento estaba comentando con un compañero los trucos para llegar al nivel 53 de la ultima versión de Zelda y eso, mas que nada en el mundo, constituía su prioridad de vida o muerte. Miró a su hermana hecho un basilisco- ¿Quién se iba a encargar de los nuevos?

-Emily Spencer- dijo Rose mientras Hugo le daba la espalda. -¿Podrías preocuparte aunque sea un poco?- replicó Rose molesta.

-Molly debe estar en el baño o algo así- contestó Hugo fastidiado sin mirarla. Rose con un dedo lo golpeó insistentemente en la espalda pero Hugo no atendió para nada a su llamado.

Rose rodó los ojos con impaciencia y enseguida se levantó de su puesto. Iba directo hasta la mesa de Ravenclaw cuando sintió una extraña sensación a su espalda, se giró y entonces lo vio…mirándola fijamente.

STOP

Este debería ser el momento cliché del relato en donde se da el esperado instante chico –chica….Hay suspenso, expectación e intriga….finalmente, se mirarán a los ojos y se darán cuenta que están completamente enamorados….o algo por el estilo.

Oh no incautos….todavía no.

Seguimos…….

……mirándola fijamente con una expresión de disgusto en la cara.

Rose enseguida giró el rostro, pero sintió escalofríos…Vaya ese chico era espeluznante.

Marcus Nott no quitaba la vista de encima a su próxima victima relamiéndose los labios; odiaba a esa chica, la detestaba y era en serio. Para él era una burla a todos sus preceptos que una mestiza como ella fuese premio anual. Impensable, vergonzosa la decadencia en la que se había sumido Hogwarts.

-Esa asquerosa- comentó Sebastian Montague siguiendo con sus ojos hacia donde apuntaba la mirada de Marcus- ¿Cómo es posible que sea ella y no tú, el Premio anual de este año?

A ese grupo de Slytherin del séptimo año, encabezado por Marcus Nott, en realidad no les importaba quién fuese elegido Premio Anual ni de qué casa tampoco, siempre y cuando fuera un sangre limpia con antepasados inmaculados. Sin embargo ese año, las esperanzas estaban puestas en el mejor estudiante que la casa de Slytherin había tenido en cincuenta años, por lo que constituyó una gran frustración para todos que no fuese elegido, y sobre todas las cosas, que le ganase una mestiza como Rose Weasley.

La gente que diga lo que quiera, pero el racismo y la intolerancia todavía permanecían en Hogwarts, la terrible lección de veinte años atrás había quedado olvidada. Voldemort había desaparecido, pero sus ideales (que al fin y al cabo no habían sido los suyos, sino la ideología de siempre dentro de las clases dominantes de la sociedad mágica desde hacía siglos) habían sobrevivido, solapados pero lo hicieron. Y ese año en especial, la actitud de mucha gente en Hogwarts solo reflejaba lo que estaba pasando en Europa; de pronto el ambiente estaba turbio, el peligro acechaba y viejas ideas se renovaban inesperadamente.

-Las pagará- fue la respuesta de Marcus, cuyos gélidos ojos seguían observando a Rose- ni su tío el súper héroe ni sus padres podrán salvarla de lo que le tengo preparado. Si tiene suerte…solo quedará un poco chiflada.

-Marina nos ayudará- dijo Sebastian- será nuestro acto inaugural.

-No comentes nada a nadie…- dijo Marcus en voz baja mirando todo a su alrededor con cautela. Él era un hombre práctico, por ahora tendría que actuar en las sombras, luego llegaría la libertad de vanagloriarse públicamente de sus atrocidades; pero como buen ofidio, Marcus tenía el don de la paciencia. Sabía esperar-… menos a Augustus, no quiero que se vaya de lengua. Será para nuestro consumo personal.

-¿Que tan personal?- preguntó Sebastian.

-Muy….personal- dijo Marcus entre dientes-, lo suficiente para que duermas por mucho tiempo con una sonrisa en el rostro.

Sebastián entonces rió a carcajadas y dio un manotón a la mesa totalmente eufórico llamando la atención de todos entre los Sly´s. Marcus Nott lo fulminó con la mirada, eso le pasaba por involucrar a gente muy entusiasta en sus planes. Un poco de frialdad para variar, no estaría mal para una serpiente.

-¿Qué pasa?- preguntó Augustus Zabinni quien estaba al lado de Marcus pero no había estado pendiente de su charla, así que los gestos de Sebastian lo tomaron de sorpresa.

-Sebastian está buscando hoy fallecer de muerte NO natural- respondió Marcus brindándole una mirada asesina a Sebastian- Y yo últimamente estoy muy aburrido, un homicidio a sangre fría te aseguro que quedaría muy bonito en mi curriculum.

-¿El que le vas a enviar a la universidad?- comentó Augustus tratando de hacerse el gracioso.

-Si….voy a aplicar a la carrera de Mercenario en la Universidad de los Lunáticos imbécil- dijo Marcus sarcásticamente en voz baja- Ya sabes a lo que me refiero- y luego miró de nuevo a Sebastian- Y tú, quieto…no mas alboroto.

Rose llegó a la mesa de Ravenclaw y llamó a Emily, la morena fue hasta ella con su habitual cara seria.

-¿Qué sucede Rose? El banquete está a punto de empezar y la Directora quiere que estemos todos sentados-. Emily Spencer, un clon cualquiera de Minerva McGonagall…en apariencia…solo en apariencia.

-¿Dónde está Molly?- preguntó Rose. Emily frunció el ceño confusa y Rose habló perentoriamente - Molly Weasley, mi prima, bajita, pelirroja.

-Ah- dijo Emily- hubieses empezado por ahí, Weasley y pelirroja. Hagrid me comentó que está en la enfermería, se cayó del bote.

-¡¿Cómo?!- exclamó Rose alarmada. Enseguida, como era natural, se preocupó de inmediato, abandonó el gran comedor dejando a Emily con la palabra en la boca y empezó a caminar con rapidez hasta la enfermería.

¿Cómo diablos enviaban a su primita a la enfermería y nadie se molestaba en informarla? Si había algo que destacase de Rose Weasley, aparte de su deseo innato y poco práctico de complacer a todo el mundo (bueno a casi todo el mundo) era su instinto maternal. Le encantaban los niños y en general se la llevaba muy bien con ellos, sin embargo sentía predilección por Molly porque cuando la niña era un bebé, ésta había sido su muñeca, su experimento para jugar a la mamá. Se la dejaban a cargo y ella le cambiaba la ropa infinidad de veces, le daba el biberón y la paseaba en cochecito; mantenía muy buenos recuerdos de esa época. Adoraba a la pequeña y la niña a ella, realmente no se imaginaba cómo rayos Molly se había caído de un bote que era relativamente seguro….lo más probable era que intentase ver el calamar gigante del lago.

Molly y sus travesuras. Ya sabía ella que la pequeña iba a ser un gran dolor de cabeza; era el doble de inquieta que el resto de sus primos, empezaba Hogwarts, un castillo donde, si doblabas mal una esquina, podías perderte para siempre…literalmente. Bueno eso era exagerar, Hogwarts era seguro en la medida que un sitio repleto de magia y misterios podía serlo. Aun así, ¿Por qué estaba en la enfermería? Rose entonces echó a correr, mientras en su mente cruzaban diversas imágenes posibles, algunas mas lúgubres que otras…Molly en su lecho de muerte y cosas así….Entonces de nuevo sucedió…

Completamente distraída, ella chocó de frente con otra persona que venía en la dirección contraria, pero esta vez no solo chocó sino que cayó de bruces sobre su cuerpo.

-Auch- gimió Scorpius cuando sintió su cabeza impactando contra el suelo de piedra, su visión se nubló por un instante y solo sintió el terrible dolor de nuca; intentó levantarse pero solo hizo que su cabeza golpease con otra- Oh, demonios, será que todos los idiotas de este maldito colegio van a atropellarme en este día.

-Auch, lo siento mucho de veras- gimió una voz femenina que enseguida reconoció. Rose abrió los ojos y él también, sus caras estaban a centímetros. Ella estaba sobre él a horcajadas, con el pecho completamente pegado al del chico ¿Cómo rayos habían quedado en esa posición tan comprometedora?

-Oh- dijo Scorpius completamente abochornado. Él y su maldita bocota, que en general estaba cerrada pero cuando se abría, solo era para traerle problemas. Esperar que la chica no hubiese escuchado lo que dijo era casi una utopia- Eres tú.

-Si soy yo, la idiota que te ha atropellado por segunda vez en este día- dijo Rose entre apenada, furiosa e incomoda. Definitivamente, ese día tenía los nervios de punta. De su boca salían unas cuantas palabras que en condiciones normales no diría, como por ejemplo, algunas frases repletas de sarcasmo, pero se sentía bien diciéndolas, de alguna manera liberada. Ese año estaba decidida a dejar aflorar su yo interior, expresar con palabras algunas cosas que tenía en la cabeza, ideas, opiniones, le gustase a la gente o no. Adiós Rose la complaciente. Aun así…estaba medio sensiblera.

Y ahora el chico rubio guapo con pinta estrafalaria venía a ser la gota que derramaba el vaso. ¿Quién se creía? ¿Con qué derecho la llamaba "uno de los idiotas de este maldito colegio? ¿Es que la gente de Hogwars tenía algo malo a su parecer?, difícilmente ella, militante pro-Hogwarts hasta morir, no podría menos que sentirse insultada

Hizo un intento de levantarse pero Scorpius la sujetó por la cintura y la giró de tal forma que ahora era él quien estaba sobre ella. Ya el asunto no era incomodo, sino que rallaba en lo ridículo y de paso, ese chico estaba caliente, ardiente, y no en el sentido lujurioso de la palabra, sino caliente como si tuviese fiebre; su piel ardía, su aliento tibio golpeaba su cara…era sofocante, asfixiante. Y si su propósito era intimidarla, lo logró…Hola Rose pacata de nuevo.

-¿No piensas levantarte?- Rose estaba que casi tartamudeaba.

-Esta vez no te me escapas- dijo él fijando su penetrante mirada en ella. Era un hecho la chica no solo olía estupendamente, sino que ciertas redondeces de por ahí se sentían muy bien para variar- por cierto ¿Cómo te llamas?

-Rose- dijo ella- ¿Y tú eres….?

-Scorpius- dijo omitiendo deliberadamente el apellido. Ya estaba harto que en toda presentación inmediatamente la gente juzgase por su apellido y lo encasillara.

-Rose- repitió Scorpius en voz baja- espera….Rose….Rose….por casualidad tú no serás la prima de una pequeña diablillo pelirroja llamada Molly que está ahora en la enfermería.

-Esa misma- dijo Rose, luego preguntó intrigada- ¿Cómo lo sabes?

-Soy adivino- Scorpius habló irónicamente, hecho que no le paso desapercibido a Rose quien frunció el ceño

-¿Qué rayos estás diciendo? - dijo Rose entre escéptica y asombrada. En realidad quería decir ¿Qué diablos…. Pero ni modo, ella no era de las que decía malas palabras en voz alta- Te estas burlando de mi, es el colmo, de veras que eres el sujeto menos amable que he conocido en mi vida.

Malos entendidos, puros malos entendidos o ¿NO?

-Eso no sonó en lo absoluto como un cumplido- dijo Scorpius percatándose de otro hecho innegable, él no era la persona favorita de esa chica en ese momento, así que trató de arreglarlo al estilo Malfoy y para su desgracia, él no había heredado el sutil poder de seducción de Draco Malfoy. Scorpius era algo así como…mas conciso y al grano que su padre, por eso terminó metiendo la pata y diciendo la frase mas ridícula que alguna vez hubiese salido de sus labios - en fin, un placer conocerte Rose y también es muy grato estar encima de ti, espero que sea reciproco, por otro lado ya que encajamos tan bien en posición horizontal, deberíamos buscar un sitio mas cómodo, para conocernos mejor…ya sabes.

-Oye- dijo Rose con la boca abierta ante tal desfachatez. Jamás en su vida alguien le había dicho algo así…tan directo y sin tener tres segundos de haberse conocido ¿Quién diablos se creía que ella era? ¿Una meretriz cualquiera?- Si esto es un intento de seducción, esta un poco trillado ¿no te parece? Es en serio, no me agrada que me tengan aprisionada contra el suelo, sobre todo si es un completo desconocido.

Nota mental Scorpius: es definitivo, nada que le funcione a Draco Malfoy con el género femenino, servirá contigo, somos tan distintos como el agua y el aceite. En realidad Scorpius toda la vida se había preguntado cómo la mayoria de las mujeres respondían embobadas, casi idiotizadas, a esos comentarios de su padre. Allí frente a él, tenía la prueba viviente de que NO funcionaban. Por otro lado, esa chica con la actitud de un erizo de mar, tampoco reaccionaba como una chica normal. Cualquiera de las jóvenes que conocía, se hubiese quitado las bragas después que él hubiese dicho algo así….o si…claro que si, estaba seguro de ello…aunque también estaba segurísimo que de su boca jamás saldría una frase de esas, hasta ahora…Una situación incomoda requiere medidas improvisadas. Lo intentó y se estrelló contra una pared de concreto, pues increíblemente, no había funcionado con la chica erizo ¿O seria que él solo conocía chicas fáciles? Buena pregunta Malfoy…muy buena pregunta.

De todas formas y a pesar del atrayente aroma de la chica, Scorpius Malfoy técnicamente no estaba intentando ligarse a nadie, sólo estaba intentando sostener una conversación inocente con algo de galanteo descarado incluido que al parecer, no iba viento en popa. Y es que para ser honesto, eso de conversar coquetamente con chicas no era su estilo, lo era robarse un beso cuando la ocasión lo ameritaba…pero hablar…no, no. Ser ligón era parte indiscutible de su personalidad, es decir, ser un poco reservado no le impedía conquistar chicas, después de todo, que sería de un hombre sin una buena mujer que le calentara la cama.

Y ¡oh si!, en su corta vida, a sus bien experimentados diecisiete años, él había tenido bastante gente calentándole la cama…los pies y quién sabe que otros lugares mas; todas del género femenino, vale la aclaratoria, y a veces ni siquiera fue una sola, pero eso es otra historia perteneciente al expediente negro Malfoy en Dumstrang. La nobleza obliga y el aspecto también, Scorpius estaba consciente de su atractivo y no se negaba los posibles beneficios derivados de este. No usaba su labia para atraer pareja, usaba su aspecto físico, eso bastaba y sobraba, igual él no era de los que sabía decir frases empalagosas y eso estaba demostrado. Pero lo extraño era que a pesar de que realmente no quería lanzarla la jauría a esa chica, Scorpius estaba padeciendo una incomprensible desconexión total entre neuronas y lengua en ese momento que solo podía describirse como impulsividad. Rose lo intrigaba, ese olor proveniente de su cuerpo que penetraba sus fosas nasales y le taladraba el cerebro lo alteraba mucho, además que la tocaba y sus manos parecían encendidas en llamas. ¡Y juraba por dios y lo más sagrado!, que eso jamás, jamás le había sucedido con nadie, nunca. Raro…raro….realmente extraño…fuera de lo normal. Obvio a los anormales no pueden sucederle cosas normales. Pero hasta ahora él había sido la excepción.

-Tú sabes mi nombre, yo el tuyo y es la segunda vez que nos vemos. Técnicamente no somos unos desconocidos. Pero como tú digas - dijo Scorpius levantándose y luego jalándola de un brazo para que hiciese lo mismo- en serio que eres gruñona mujer.

-No soy gruñona- protestó ella deshaciéndose rápidamente del agarré del chico.

-No claro que no- contestó Scorpius- solo eres un poco digamos…gruñona.

-Sabes…- dijo Rose sacándose el polvo de la ropa y mirando de reojo al chico que tenía enfrente-… es decir, no tenemos ni cinco minutos hablando y ya me has insultado un montón de veces. O eres muy creído o eres muy torpe sociabilizando.

-Al parecer- dijo Scorpius suspirando, definitivamente la cosa no iba por bien camino. Nunca en su vida se había comportando tan idiota con una chica lo juraba por su madre, jamás. Y ahora de un momento a otro era un desastre social en pleno desarrollo. Obviamente estaba perdiendo facultades - …ambas posibilidades son buenas.

Scorpius llevó su mano a la cabeza de Rose para quitarle un papelillo del cabello y ella apartó la cabeza, él hizo de nuevo el intento puesto que todavía tenia sucia la cabeza.

-Basta- dijo ella manoteando para sacárselo de encima, ese chico la ponía nerviosa a niveles alarmantes- ¿Qué rayos te pasa?

-Tienes algo en el cabello-dijo él a modo de explicación, era una excusa, quería tocarla de nuevo y sentir ese calor abrazador en sus manos. Rayos….en serio que tendría que doblar el calmante…tenía un cúmulo de sensaciones completamente extrañas retorciéndose en su interior. De cuándo acá él intentaba tocar a una chica sin permiso, en general era él quien tenía que sacárselas de encima.

-Haz el favor y aleja tus manos de mi- dijo Rose alterada, Scorpius dio un paso atrás y se metió las manos en los bolsillo y la chica lo miró de pies a cabeza- Gracias.

Ambos chicos se miraron por un rato. Scorpius se dio cuenta que las primeras apreciaciones habían estado correctas: Rose era alta para ser una chica, quizás unos pocos centímetros mas baja que él, delgada pero con las curvas necesarias en los lugares indicados, y eso que llevaba uniforme, tenía su cabello castaño claro recogido en una coleta, con algunos bucles desordenados enmarcándole el rostro; piel marfileña sin un solo defecto, unos grandes y expresivos ojos azules y sus facciones eran muy finas, nariz aguileña, labios ni tan finos ni tan gruesos, de un perfecto un rosado claro. En su cara no había ni una gota de maquillaje, lo cual le hacía parecer más aniñada de lo que seguramente era, quizás 16 o 17 años; enseguida le gustó lo que vio. Y todo eso, aunado al espectacular aroma floral que venía de ella, hizo que si…que realmente le gustara y mucho.

Él en cuanto a las chicas no era muy exigente, las apreciaba de todos los tamaños y colores, pero tenía su clasificación muy personal, con diversos ítems que él solo entendía, donde no solo la apariencia contaba, sino lo que esa persona le originaba. Y sin saber cómo ni por qué, ésta chica lo había trastornado desde la primera vez que la vio….Su olor se había metido en su cabeza, persiguiendolo por horas…y Scorpius Malfoy no era de los que se detenía a pensar en chicas sobre todo las que no habían pasado por su cama, motivo por lo cual Rose se merecía automáticamente un diez. Bueno, bueno, Scorpius, ¿Qué rayos te pasa? Deberías estar pensando en irte de este lugar lo mas pronto posible, no enredarte con la primera chica que te consigues en el camino…Seriedad Scorpius, enfócate. Además, no tienes ni un día conociéndola...ni un día. .

Rose detalló disimuladamente al chico que tenía enfrente: alto, rubio, muy rubio, rubio platinado, extremadamente rubio a su parecer, con el cabello cayéndole desordenadamente sobre la cara, algo largo, hasta los hombros. Pero lo más resaltante de ese chico es que la azoraba completamente, o sea, sentía la piel ardiendo y sentía como sus vellos se erizaron completamente cuando él la había tocado por encima de la ropa. Era una sensación muy extraña, completamente ajena a ella, la incomodaba a niveles extremos porque en el fondo le gustaba esa calidez que emanaba de él y eso, era muy confuso, ¿por qué cuando Ethan la tocaba (incluso la segunda base, por si acaso) jamás había sentido la piel en llamas como con ese chico? Por otro lado sus ojos eran hermosos, grises rodeados con un halo dorado, mirada intensa, labios que se curvaban en una discreta sonrisa de lado…y esos tatuajes y piercengs, ninguno de sus amigos tenían tatuajes ni demás parafernalia y ella no estaba segura si le gustaban o no, pero ciertamente en ese chico lucían bien. Le gustaron sus ojos grises, le gustaron sus labios, delgados y sobre todo le gusto su actitud, cabeza en alto y postura firme, ningún enclenque. Y era guapo…ahora si lo sabía con certeza…extremadamente guapo. Pero había algo, alguna cosa que intimidaba a Rose y le alteraba los nervios, eso era seguro, además que tanta confianza en si mismo le resultaba desagradable. Por Dios Rose, deja de mirarlo, que se va a dar cuenta, de cuándo acá te quedas observando embobada a chicos desconocidos, entrometidos y maleducados….Nunca.

-Te acompaño-se ofreció Scorpius intentando borrar toda su actitud anterior siendo caballeroso. Otro suceso extraño, el Scorpius normal y corriente se hubiese ido de allí hacía rato.

-¡No!- dijo Rose casi con un grito. No…claro que no….de ninguna forma, ella estaba completamente azorada al lado de ese chico, ni de broma se iría con él sola en los pasillos, en medio de la noche, hasta la enfermería.

-Bien, no tienes porque gritarme, sino quieres que te acompañe bien por mi…tú te lo pierdes- dijo Scorpius, bastante impaciente. O sea, definitivamente a la chica le resultaba insoportable y ahora era él el que tenía su amor propio herido. Es decir….él era guapo….lo sabía, claro que lo sabía, atractivo y ¿entonces? ¿Cuál es el problema? Era cierto, había dicho unas cuantas tonterías pero nada de gravedad que ocasionase un rechazo tan tajante, y es que él era popular ante las mujeres, siempre lo había sido, quizás no tanto por hablador pero si por estar mas bueno que un pan de azúcar. Y ahora se enfrentaba a una chica que literalmente quería salir huyendo de su presencia. Sería que ya se le estaba notando….eso…..Scorpius se tensó de inmediato ¡DIABLOS! Scorpius estuvo tentado a tocarse la cara con las manos para comprobar su dentadura pero no lo hizo. Se concentró en su propio olor corporal y lo encontró bastante neutro, mezclado con el perfume masculino que siempre usaba, nada amenazante provenía de él en ese momento. Ya antes había pasado, cuando estaba excitado o molesto de sus poros manaba un flujo de feromonas que combinado con su olor natural, atemorizaba a la gente. Eso era algo que se había dedicado a investigar y le había parecido algo bien interesante de su evolución. Pero no, no era eso.

-Deberías ser menos arrogante- comentó Rose.

-Es definitivo si tú eres un ejemplo de la cordialidad de este colegio, no veo la hora de irme de aquí.

-¿Qué?- ella frunció el entrecejo y la boca abierta-Sabes…yo se que eres nuevo y todo eso, pero no es muy buena táctica hablar mal del colegio en el que vas a empezar, sobre todo si no conoces ni el lugar ni la gente.

-Como tú digas- dijo Scorpius, de nuevo ella lo había regañado. ¡Rayos!, es decir, la chica era guapa y todo lo demás, pero él no se iba a aguantar sermones de nadie. Empezó a caminar por el pasillo sin despedirse de ella. Había intentado ser sociable, comportarse como un chico amable y Rose lo único que hacía era sabotear sus intentos.

-Oye- dijo Rose al ver que tomaba la dirección equivocada- no es por allí.

-Lo sabía, solo estaba explorando- dijo Scorpius tratando de aparentar confianza en sí mismo y salvaguardar el poco ego al que aún se aferraba. Inmediatamente caminó hacia otra dirección.

-Tampoco es por ahí- dijo Rose quien se colocó las manos en la cadera en forma de asas de jarra- mira de pronto te gustaría pasear por mi detestable colegio, pero es mejor que no te pierdas el banquete de bienvenida, gira a tu izquierda y derecho te encontrarás las puertas del Gran Comedor.

Y Rose sacó el veneno de donde lo tenía bien escondido. Pero es que era un hecho, ella era patriota hasta la muerte con Hogwarts y no le había gustado para nada la actitud del rubio.

-No necesito que me guíes- dijo Scorpius y de paso seguía quedando como el completo imbecil. Bien hecho…Malfoy….muy bien hecho…..actitud ganadora viento en popa. Diablos, demonios y centellas.

-Oh si claro…- dijo Rose tentada a reírse. Es decir…entre Ethan y ese rubio…ya tenía completa la colección de tarados, enfatizó lo último, "tarados"-… como tú digas.

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Scorpius llegó al Gran comedor justamente cuando mencionaron su nombre para la selección. Caminó a paso firme por el pasillo ubicado ente las mesas. La gente que anteriormente había estado hablando mientras seleccionaban a los de primer año, inmediatamente se callaron al escuchar el apellido Malfoy.

La profesora Mc Gonagall, directora de Hogwarts desde hacía más de veinte años, lucía igual que siempre, imperturbable y severa, con su cabello recogido en un moño tan tenso, que se le alisaban todas las arrugas de la cara. Llevaba el sombrero seleccionador en su mano y estaba al lado de un gran sillón. Scorpius caminaba sintiendo que todos los ojos estaban fijos en él. La profesora McGonagall le hizo un gesto con la mano dirigiéndose al cuello que Scorpius interpretó correctamente, enseguida se anudó bien la corbata negra que tenían todos los alumnos como parte de su uniforme antes de que se les asignase una casa.

El chico rubio dio un largo y profundo suspiro mientras caminaba. Aquí vamos.

Scorpius se sentó en el sillón y la profesora Mc Gonagall le colocó el sombrero sobre su cabeza. Enseguida se hizo una abertura similar a una boca en la copa del sombrero.

-Hum- dijo el sombrero hablándole mentalmente a Scorpius- otro Malfoy. A ver a ver, mucha historia tiene tu familia en este colegio…..algunos cuentos lamentables.

-Por favor- dijo Scorpius con hastío- no me lo repita. Eso es precisamente la razón por la cual no quería venir aquí.

-Así que un renuente- dijo el sombrero- esos son los mejores, terminan adorando a Hogwarts. Hum- luego el sombrero abrió su boca sorprendido- Que tenemos aquí…tú no eres lo que pareces….mucho escondes en tu interior….interesante…muy interesante….ya eres mayor, en general siempre me consigo mentes jóvenes e inexpertas, pero tú sabes lo que quieres ¿No es así Scorpius?

-Sé que no quiero estar aquí- contestó Scorpius mentalmente.

-Déjame contarte algo, una vez, hace casi cincuenta años, vino un chico como tú, con tu misma peculiaridad, solo en el mundo, tampoco quería venir a este colegio sino esconderse de todos.

-Yo no quiero esconderme de nadie- dijo Scorpius en voz imperceptible- solo quiero mi vida como la tenía antes de venir aquí.

-Es lógico, pero los cambios a veces son buenos, a ese chico fue lo mejor que le pudo pasar. Aquí en Hogwarts conoció a su familia, a sus verdaderos hermanos de alma. Quizás tú encuentres también a alguien que cambie tu vida.

-Al grano- dijo Scorpius- terminemos con esto de una buena vez por todas. Elíjame casa, no me haga perder el tiempo.

-Orgulloso y arrogante…muy Malfoy…..muy Slytherin- dijo el Sombrero- pero también veo coraje, honor, eso tampoco es raro en tu familia, te pareces mucho a tu padre – Scorpius gruñó- aunque te disguste la comparación, cuando él vino aquí solo era un niño confundido. Eres valiente y eres noble, eres un buen chico aunque te sientas incomprendido, posees un gran corazón, lo veo, lo leo, lo siento, tú quedarías mejor en Gryffindor….igual que el otro…no tu padre…el otro. Un buen Gryffindor serías, eso es seguro, pero al mismo tiempo…..serás necesario en otro lugar, lo auguro, aun quedan cosas por cambiar….así que será…

-¡Slytherin! – proclamó el sombrero. La gente aplaudió, sobre todo los Slytherin que lo hicieron a rabiar.

-Viste eso- comentó Fred a Hugo- dame mis cinco galeones.

Hugo le dio el dinero a su primo, jamás apostaría de nuevo a lo imposible. Le entregó los galeones con desgano, se había quedado completamente en blanca.

-Era demasiado obvio- dijo Hugo- no fue ninguna sorpresa.

-Por supuesto, es un Malfoy ¿A donde crees que iría sino a Slytherin?- contestó Fred- pero por otro lado…mira esos tatuajes….me gustan, me voy a tatuar, eso es seguro.

-Ese era el chico que vio Rose en el tren- dijo Hugo- si es raro….muy muggle esa pinta.

-¿Dónde habrá estudiado antes?- dijo Fred.

-Te aseguro que no en el colegio de la Srta. Pony- se burló Hugo. Fred lo señaló con un dedo riéndose.

-Esa es buena enano….muy buena- dijo Fred entre carcajadas. El hogar de la Srta. Pony, elemento extraído de la envidiable biblioteca mental de Hugo Weasley, sacado del tristemente recordado enlatado japonés Candy, Candy.

-Por favor no repitas eso- dijo Hugo.

-¡Oh claro que si!, y perderme la cara de Albus cuando le diga que ves programas de TV de los setenta románticos y cursis, jamás- dijo Fred y luego añadió con voz afeminada, en voz baja- Oh Terry, Terry.

-Y de paso tú también te flagelas con eso- dijo Hugo- es increíble, pensé que yo era el único masoquista.

-Imposible perdérselo, el elemento intriga estaba a la orden del día- concluyó Fred- Me quedé de una pieza con el final…cuando el Tío Abuelo William era este tipo…Albert

-Fred te estas dando cuenta que parecemos un par de maricas- dijo Hugo cruzando los brazos sobre su pecho con cara de pocos amigos.

-Bien, olvidado en el cajón de los recuerdos vergonzosos- dijo Fred.

-¿De que rayos está hablando?- preguntó Albus que estaba frente a ellos.

-Nada- respondieron Fred y Hugo al unísono un poco apresurados.

-¿Dónde está Rose?- dijo Albus- se perdió todo el espectáculo. Así que ese es Malfoy…ja ja. Con que chiquillo de once años ¿Esta un poco crecidito no es así?

-De seguro va con nosotros en el mismo curso- dijo Fred lanzándole una mirada a la mesa de Slytherin- Y mira con quien se juntó.

-Nott- masculló Albus con desagrado- mejor, ya sabemos que esperar de él.

En realidad Scorpius esta al lado de Augustus Zabbini, quien estaba al otro lado de Marcus Nott, pero la asociación fue inmediata, digamos, por contigüidad.

-Atención- dijo la profesora McGonagall- ahora vamos a mencionar a los premios anuales de este año. Emily Spencer de Ravenclaw.

Los aplausos se hicieron ensordecedores. Emily Spencer era la mejor estudiante de Hogwarts a nivel académico, la ciencia mágica reencarnada, comparable con Hermione Granger, pero solo a nivel de inteligencia, puesto que Hermione tenía otras cualidades, como era saltarse las reglas de vez en cuando, que la Ravenclaw no poseía. Emily era férrea seguidora de las reglas, estricta, maniática obsesiva, mas rancia que un queso añejo. Derecha como si tuviera un palo de madera de columna vertebral, fue hasta el estrado y recibió una placa de manos de Mc Gonagall.

-Y la otra premio anual, es Rose Weasley de Gryffindor- anunció la profesora Mc Gonagall.

Scorpius que no había estado prestando mucha atención, se tensó al escuchar el nombre de Rose….unido al apellido Weasley. Enseguida miró al estrado, fue automático, sus ojos se abrieron de la sorpresa…Weasley…Rose Weasley…Oh no….No podia ser....Rose era un nombre muy común, de seguro era otra persona. Ademas por lo habia oido a sus padres, los Weasley´s se caracterizaban por ser pelirrojos y su Rose tenia el cabello mas bien de un castaño claro.

Por favor….que no sea ella…por favor. En realidad Scorpius, en su mente, ya medianamente había abandonado todo intento de conquista y empezaba a ver con aburrido interés los ojitos que Marina Merrey le estaba lanzando desde el otro extremo de la mesa donde estaba sentado. Había resuelto olvidarse de la antipática y sobrada chica erizo…hasta que mencionaron ese nombre. Rose. Por favor que no sea ella. Porque si es ella, esto se va a poner irresistiblemente atractivo para mi.

Y de nuevo el destino jugó en su contra, porque de la puerta del Gran comedor, entró la chica de cabellos castaños y olor delicioso que le gustaba…aunque fuese a medias, dirigiéndose al estrado donde la directora del colegio la esperaba. Scorpius contuvo una maldición…Weasley….Weasley…no podía sacárselo de la cabeza….

Scorpius la observó mientras ella caminaba hasta el estrado. Ya no había ninguna duda. Esa era Rose Weasley. Un silbido bajo salió de su boca y bajó la mirada sonriendo de manera trágica, de pronto el fondo de su plato se había convertido en el sitio mas importante del mundo.

Maldita mala suerte, jodido hijo de puta destino…Rose..Weasley… Scorpius rió nerviosamente y se removió en su asiento incomodo. Augustus estaba hablando con Marcus y no se dio cuenta de su súbito azoramiento.

Scorpius no tenía nada personal contra nadie de esa familia, de hecho no los conocía y no le interesaban. Se sabía la historia completa, las causas y motivos por los cuales los Malfoy´s jamás se llevarían bien con esa gente…como decía su padre. Al parecer, los Weasley´s despreciaban a los Malfoy´s y viceversa, no se juntaban, de ninguna forma.

Pero Scorpius Malfoy le encantaba llevarle la contraria a su padre, quisiese o no, fuese consciente del hecho o no y en un giro de destino, en una maldita casualidad, la única chica que había llamado su atención ese día, era la única en la cual no debía fijarse ni en sueños y era la única que lo despreciaría a morir solo por causa de un apellido y de un pasado que nada tenía que ver con él ni con ella si a eso vamos. Tampoco era para ponerse trágico, no era la maldita historia de Romeo y Julieta ni nada por el estilo, ni siquiera estaba seguro de que ella le gustara tanto, pero de que era justicia poética, lo era.

Scorpius rió de nuevo cínicamente y meneo la cabeza de un lado a otro, incapaz de aceptar lo que su cabeza estaba maquinando. Súbitamente, Rose Weasley había aumentado su valoración varios puntos, saliéndose de su escala. La atracción de lo prohibido era algo imposible de resistir para Scorpius Malfoy. ¿Y quien dijo que a él no le gustaban los problemas? Si al parecer era un imán atrayéndolos. De pronto…Hogwarts se había tornado muy interesante. Una cosa era segura, si contra todo pronostico, él terminaba aunque fuese amigándose con un Weasley, a su padre le daría un infarto. ¿Y quien era él para negarle a su padre un ataque al corazón?

Rose subió al estrado y recibió su placa, a nadie pasó desapercibido que la cantidad de aplausos había sido mucho menor cuando la mencionaron, de hecho, solo había aplaudido los Gryffindors, el resto de las casas la habían ignorado completamente. Emily la aplaudió por supuesto, jamás le haría un desaire frente a los profesores, ella se comportaba de la manera mas educada posible, de todas formas Rose confiaba en Emily y entre ellas no habían problemas, eran amigas. Decir que se sintió decepcionada, no era describir la emoción que tenía, estaba furiosa…más que furiosa…se sentía despreciada. Fred se lo había dicho pero ella no quería creerlo, al parecer la mayoría del colegio desaprobaba su elección como premio anual y le preparaban un desaire. Y por supuesto Fred tuvo la razón. Y no lo entendía, sus notas eran tan buenas como las de Emily, el que las seguía de cerca en rendimiento académico era Marcus Nott, pero nadie en su sano juicio elegiría como Premio Anual a un chico que era decididamente siniestro y un racista recalcitrante. Los Premios Anuales tenían como función promover la unión entre casas, constituir un ejemplo de excelencia académica para los demás alumnos y ser los representantes ante el mundo del colegio, ella reunía los requisitos, así que no entendía. Rose hizo de tripas corazón y luego de recibir su placa, caminó orgullosa con la frente en alto hasta su mesa. Se sentó al lado de Albus.

-¿Estas bien?- preguntó Albus- de todas formas no es ninguna sorpresa, ya te lo habíamos dicho.

-Si- mintió ella tragándose toda su indignación. Además la humillación era tremenda, la gente la miraba esperando alguna demostración de debilidad y ella se negaba en redondo a llorar frente a todo el colegio- Molly esta en la enfermería, se cayó de un bote, pero ya está bien.

-Te perdiste lo mejor- dijo Albus-seleccionaron a Malfoy, quedó en Slytherin.

-¿Quién es?- preguntó Rose y siguió la mirada de Albus, que estaba apuntando directamente a un chico que ella ahora reconocía muy bien. Su corazón casi se detuvo, estuvo a punto de marearse- No me digas, se llama Scorpius.

-Si, Scorpius Malfoy- dijo Albus- tu chico de los tatuajes.

-Rayos- exclamó Rose. Si, ese año iba a estar bien jodido, ya entendía su antipatía y su azoramiento hacia el chico. Era por así decirlo…su antagonista por naturaleza.

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Aproximadamente a las doce de la noche, el auto se detuvo en medio de Kensington Park, a esa hora el parque no estaba muy concurrido, y nadie prestó atención a la limosina que se detenía junto a una glorieta ni a la puerta del coche que se abrió para dejar salir a un hombre maduro alto, rubio, guapo e impecablemente vestido. Draco se despidió con una inclinación de cabeza y empezó a caminar haciendo girar su bastón hábilmente, destilando elegancia y distinción a cada paso, la caminata seria corta, muy cerca de allí estaba el edificio en donde se ubicaban sus empresas.

Los Malfoy´s se habían dedicado desde siempre al negocio inmobiliario, tanto el muggle como el mágico. El hecho de que su familia por generaciones hubiese despreciado a los mestizos y sangres sucias, no le impedía hacer negocios con ellos, después de todo, el dinero, era más importante que cualquier tipo de racismo. Lo cierto es que ya hacia mas de quince años que Draco había tomado las riendas del negocio familiar, luego de que Lucius Malfoy, empezase a sufrir una enfermedad degenerativa, que en la actualidad lo tenía postrado en una cama, apenas hablando. Su madre Narcissa estaba con él, vivían en Suiza, alejados de todo y de todos, él raramente los visitaba, su relación con su padre nunca había sido la mejor, casi un reflejo de la que Scorpius tenia con él. Lastimosamente la historia volvía a repetirse.

Malfoy Co, había prosperado con Draco, increíblemente demostró tener tanto o mas talento para los negocios que su padre, era millonario, mas rico de lo que algún Malfoy había sido nunca, lo irónico es que a pesar de tanta riqueza y opulencia, ese refrán que dice "el dinero no compra la felicidad", le iba como anillo al dedo.

Su esposa lo ignoraba, su propio hijo lo odiaba y la mujer que añoraba estaba enamorada de otro, en realidad estaba resignado al hecho desde hacia años, estaba acostumbrado a la soledad y últimamente hasta la disfrutaba. Después de todo, él también tenia su cuota de culpa en el asunto Hermione Granger, simplemente como dijo ella, lo intentaron y fracasaron, rehicieron sus vidas y a ella le fue mejor que a él de alguna forma, simple, no iba a meterse a escarbar mas en el pasado, le gustaba verla, hablar con ella, quizás algún día terminarían en la cama recordando viejos tiempos, después de todo él aun la deseaba, pero Draco estaba consciente de que su tren había pasado para siempre.

En cuanto a Astoria, su matrimonio fue por conveniencia y ambos siempre habían estado claros respecto a eso, desde que había nacido su único hijo, hacían vidas separadas, solo convivían juntos para guardar las apariencias. Al divorciarse de Hermione, él estaba tan dolido que acepto sin rechistar la propuesta de su padre de casarlo con una heredera solo para aumentar su patrimonio personal, quería sacarse a Hermione de su sistema a como de lugar y así fue que terminó junto a Astoria. Era chistoso, que después de tanto enfrentar a Lucius, aceptara como un cordero todo lo que le propuso solo por despecho. Pero Scorpius lo atormentaba de verdad, estaba preocupado por el chico, pero no veía la forma de acercársele y llevar una relación padre-hijo medianamente normal, el joven lo detestaba y sin duda tendría sus buenas razones, equivocadas, pero motivos al fin y al cabo. Draco se imaginaba que morirá inmensamente rico y sumamente solo, con alguna que otra amante ocasional y realmente no le importaba mucho. Pero, por un giro del destino, ahora estaba metido hasta el cuello en un asunto de dimensiones catastróficas.

Por otro lado, era lógico y obvio, cuando la situación en el mundo mágico se tornase insoportable y las viejas costumbres pugnasen por volver, el grupo de gente que iba a tomar el poder por la fuerza al necesitar financiamiento, reclutarían al mas rico. Y allí es en donde Draco Malfoy, ex –mortifago, millonario, sangre pura, entraba en el juego. Uno del que lamentablemente no podría salirse so pena de poner la vida de toda su familia en riesgo. Ya se lo habían advertido, toleraron su traición a Voldemort, porque después de todo, al final, iban perdiendo, pero lo de ahora era distinto. Se estaba gestando un golpe de estado, algo meramente político, sin genocidio, pero con la intención clara de expulsar a los muggles e hijos de muggles del mundo mágico, por las buenas o por las malas, lo cual equivalía a decir que si se oponían los matarían sin compasión. Increíblemente, de alguna forma le convenía, estar de buenas con el gobierno de turno siempre era propicio para los negocios, analizándolo fríamente le convenía. Quizás hasta hubiese colaborado de buena gana, después de todo, él era un hombre de mente empresarial, y si bien ya no poseia odio de sangre, el nuevo orden mágico se las había puesto duras a un ex – mortifago como él, de alguna forma quería revancha, toda la gente de su clase clamaba por reivindicar sus prerrogativas, pero entonces empezó el infierno….ella….Hermione….estaba en la línea de fuego, por tener unos importantes documentos en su poder. Documentos que necesitaban los jefes de la Orden de Walpurgis de manera urgente.

Hermione Granger era la jefa de la Sección de Regulación de Criaturas Mágicas, toda su vida profesional había luchado para diseñar leyes que protegieran los derechos de elfos, centauros, vampiros, hombreslobos, gigantes, sirenas, gringlows, veelas, gnomos y duendes, entre otros. Como parte de su trabajo, estaba el llevar un censo mundial con los nombres y ubicación de cada una de esas especies mágicas clasificadas como seres mágicos no humanos inteligentes, por supuesto en estricta confidencialidad, ese había sido el trato con los otros pueblos mágicos, para mantener la paz entre magos y otras especies. Solo ella tenía acceso a la lista, por supuesto, un censo de esa magnitud era de importancia estratégica, esas especies eran poderosas, cualquier bando en pugna que obtuviese su apoyo, ganaría una guerra y eso era seguro.

La orden de Walpurgis estaba interesada en una especie en concreto, y la misión de Draco era obtener la lista, como fuese. Fue escogido para ello, simplemente porque alguien de los Walpurgis había encontrado en el Ministerio de Magia francés, su acta de divorcio con Hermione Granger, así que supusieron que era la persona idónea para acercarse sin despertar sospechas, era totalmente plausible la mentira de ex –esposo enamorado perseguidor. Lo que ellos no sabían era que Draco tenía muchos años comunicándose con ella a escondidas y que de paso, realmente, todavía estaba algo enamorado. Obviamente todo eso lo puso en un gran aprieto.

Tenía que embaucar a Hermione, seducirla, lanzarle un imperius y lograr que le diese el maldito papel. Ni siquiera se le pasó por la cabeza renunciar, no tenia de otra, las amenazas fueron sutiles pero muy claras. No lo dudo un segundo, si otro se hacia cargo, la mataría de seguro. Él acepto la misión, con una condición adicional, la vida de ella, su esposo y sus hijos. Detestaba a Ron Weasley, pero se sentía incapaz de participar activamente en su muerte, Hermione podría perdonarle el imperius algún día pero jamás dañar a su esposo, por lo menos, esa era la esperanza secreta de Draco, que ella alguna vez se lo perdonase todo. Por otro lado, él tenia que conseguir ese documento a como de lugar, luego de enterarse del objetivo que perseguía la Orden de los Walpurgis con la lista, la situación para él era insostenible, aparte de salvarle la vida a Hermione, tendría que borrar el nombre de su propio hijo de dicha lista.

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Hermione llegó a su casa algo tarde, se había quedado horas sentada en el restaurante, bebiendo lo que quedaba de la botella de vino y reflexionando. Al entrar en su habitación ya Ron estaba sumergido en los brazos de Morfeo, roncando sonoramente.

Lo observó un rato y sonrió, tenían dieciocho años casados y una vida conociéndose, Ron era su amigo, su esposo, su amante…..lo quería muchísimo y odiaba engañarlo de esa forma. Pero es que no podía…no se sentía capaz de confesárselo, porque en realidad ella no entendía lo que le estaba sucediendo.

Hermione entró al baño para quitarse la ropa y ponerse un pijama, cepilló sus dientes y se lavó la cara. Se quedó un rato mirándose en el espejo, sus ojos estaban enrojecidos por las lagrimas contenidas a fuerza de puro orgullo.

Draco y ella estuvieron casados por diez tormentosos meses, su vida juntos literalmente fue un infierno, no había manera de que convivieran en paz, eran muy diferentes y al mismo tiempo demasiado parecidos, dos personas intensas, testarudas con temperamentos fuertes y difíciles. Quizás por eso….fue que se enamoraron como unos locos. Se amaron y se odiaron con furia desmedidas y era obvio que uno de los dos terminaría por cansarse, ella fue la que le puso punto final a todo.

Fue lo más difícil que había hecho en su vida, firmar el acta de divorcio, ese día sintió como su corazón se rompió a pedacitos literalmente, Draco era el amor de su vida, lo sabia, lo sentía en el alma, pero jamás seria feliz junto a él. Salió huyendo de Francia y refugiándose en casa de sus padres, lloró hasta que no le quedaron lágrimas, pero fue incapaz de contarle a sus padres su tragedia personal, después de todo ella se había casado y divorciado en el mas estricto secreto. Dos meses después del divorcio, durante su profunda depresión…inesperadamente sufrió un aborto espontáneo, ni siquiera sabía que estaba embarazada cuando sucedió. Hermione en ese momento sintió que iba a volverse loca de dolor, quizás si hubiesen sabido que esperaban un hijo, de pronto…Draco y ella hubiesen podido permanecer casados, hacerlo funcionar, cambiar por el bien de su bebé, tantas posibilidades. No lo sabia, nunca tuvo la oportunidad de saberlo, pero la duda estaba allí carcomiéndole el alma. Draco nunca se enteró, ella fue incapaz de confesárselo, de hecho no veía ninguna ganancia en decírselo, sino mas dolor para ambos. Irónicamente, Hermione Granger, la leona de Gryffindor, no era más que una mujer cobarde.

Siempre se sintió culpable por pensar en lo que pudo ser y no fue, porque ella había decidido darle una oportunidad a Ron, amar a Ron, casarse con Ron y tenia dos estupendos hijos que nunca hubiesen nacido si ella no se hubiese dado otra oportunidad en la vida. Hermione adoraba a su familia, estaba segura de que quería a su esposo, no estaba arrepentida de haberse casado con él, ella tenia una estupenda vida, era feliz, debería ser feliz, pero la triste verdad es que a pesar de todo, ella siempre sintió un vacío en el corazón, y lo que le faltaba tenia nombre y apellido….Draco Malfoy.

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Obviamente, Scorpius Malfoy mandó a pasear al prefecto masculino de Slytherin en el momento que el incauto chico le comentó que debía seguirlo con los niños de primero para conducirlo hasta las mazmorras. El prefecto, un chico moreno de sexto llamado Tobías Cresso se encogió de hombros resignado al hecho de que el alumno mayor no iba a hacerle ningún caso aunque fuese un nuevo, los chicos de primero lo miraron con envidia, algunos retratos que presenciaron la charla comentaron su falta de decoro y finalmente Augustus le dio la contraseña de la sala común y la ubicación de su habitación, deseándole buena suerte en su primera escapada nocturna.

Las doce de la noche era una hora demasiado temprana para irse a dormir y Scorpius no era ningún infante, que fuese contra las reglas deambular por el castillo a deshoras le importaba un comino. Así que decidió dar un paseo….el cual le condujo directamente a la enfermería. Weasley y todo, le había caído en gracia la pequeña Molly y naturalmente fue a hacerle una visita sorpresa, entre otras cosas, para obtener información de la prima. Todavía no tenía claro ni porque ni para que, pero datos, los datos siempre eran buenos.

Scorpius entró a la enfermería, intentando no hacer ruido. La estancia estaba a oscuras y caminó directo hacia una cama oculta por un biombo de donde se percibía cierta iluminación, como él había llevado a Molly hasta allí sabía perfectamente que esa era la cama, además no había ningún otro paciente. Asomó la cabeza y entonces las vio.

Molly estaba acostada en la cama, con los brazos alrededor de Rose, ambas dormían placidamente. Scorpius se quedó un rato contemplándolas y una sonrisa inesperada se dibujó en su rostro, las dos se veían como dos angelitos, lo cual era bastante gracioso, sobre todo cuando él sabía que Molly era una traviesa perdida y Rose era espinosa y esquiva como un erizo de mar. O por lo menos eso era lo que le había parecido en una primera impresión.

Fijo su atención en Rose, quien estaba acostada de medio lado y solo se podía observar el perfil de su rostro, la falda del uniforme estaba un poco levantada dejando al descubierto un par de piernas largas y torneadas, los ojos de Scorpius enseguida recorrieron su cuerpo, si….ella era bonita….muy bonita…poseía una figura atrayente y además tenía un no sé qué en su cara cuando dormía que irradiaba paz y serenidad. Algo que él necesitaba urgentemente…un poco de paz y bastante serenidad en su convulsionada vida.

La apariencia de Rose dormida se le antojaba apetecible aunque su personalidad despierta fuese un poco…digamos…irritante. Pero por otro lado, la chica solo se había comportado como cualquier mujer sensata lo haría ante la insinuación descarada de un desconocido. Scorpius acostumbrado a las chicas fáciles, lo encontró desconcertante y de alguna manera atractivo. De vez en cuando era agradable encontrarse con una difícil, le parecía interesante. Nada mas apropiado que su nombre Rose, toda una rosa espinosa. Arisca y a la defensiva la había sentido contra él y eso que no sabía que era un Malfoy. La situación se planteaba difícil y excitante, aun cuando Scorpius buscaba serenidad, el placer de cazar a una chica y conquistarla no era algo a lo cual se enfrentase todo los días.

Yo no tendría ningún problema en todo caso si se me antojase acercarme, para nada, de ninguna forma, ella no solo es guapa, es simplemente hermosa y para rematar está prohibida. Scorpius no era de los que creía en los flechazos a primera vista, pero en caso de que existiesen, él ilógicamente se había convertido en una victima. Ella le gustaba….mucho más de lo que sería sano reconocerse y de lo que él podía digerir en ese momento, después de todo tenía muchos problemas encima para agregarse otro mas, pero es que el ingrediente extra de que fuese una Weasley le condimentaba toda la situación.

Rose lucía apacible, sumergida en su mundo de sueños, una chica inofensiva que de seguro tenía una vida tranquila sin necesidad de que llegase un chico a intentar poner su mundo al revés, y de paso sin tener claro los motivos. Scorpius decidió irse, a su parecer ya había tenido bastante por ese día y tenía muchas cosas que pensar durante la noche.

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