Disclamer; personajes de JK Rowling.

Hola, hoy no tengo muchas ganas de escribir el preambulo. Solo les diré que en una semana me leí los cuatro libros de Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin y bueno obviamente no hice mas nada que leerlos, ja ja ja, hasta me olvidé de publicar este capitulo….Mi conclusión acerca de los libros…geniales…los mejores libros de fantasía que se han escrito después del Señor de los Anillo, muy diferente a Harry Potter, como lo describen por ahí "Un mundo demasiado vil para los tiernos hobbits". Que puedo decir….violencia, intriga, romance, sexo a destajo, mas violencia, escenas tiernas…desgarradoras….seres atormentados, profecías, magos, princesas, dragones, espadas famosas, caballeros en armadura…villanos de los mejores…héroes incomprendidos…es como un capitulo de los TUDOR, elevado a la séptima potencia…demasiado buenos…me los comí. Incluso hare un fic, un one shoot, pero ahí que echarle neuronas eso si. Personajes entrañables y despiadados, nadie es bueno y malo en esos libros, son demasiado humanos. Un argumento insólito, complejo…pero que te deja pidiendo mas cada vez que terminas una pagina…Lo mejor de lo mejor. Son larguísimos, pero valen la pena…no se aburrirán jamás, pasa de todo..pero de todo…y las sorpresas y giros están al orden del día…Hay partes, escenas, argumentos, diálogos, situaciones, que me dejaron con la boca abierta, es que yo no me…no me atrevería a escribir algo así de…no se…visual…sincero..sin tapujos. Corran a leérselos.

Capitulo 6 Verdad incomoda.

Estaba hambriento, tenia un dolor sordo en el estomago, mientras tanto el olor de la presa inundaba sus fosas nasales, bajó su nariz hasta el pasto y olisqueó profundamente, con tesón, pronto tuvo seguro el camino. Atravesó los matorrales a paso rápido, sin ningún esfuerzo, era joven, era fuerte, la sangre corría caliente y rápida por sus venas. Mientras corría, sentía el aire gélido golpeando su rostro, el invierno ya casi estaba allí…pegado a su nariz.

La noche se cerraba sobre él y el verde del bosque había sido suplantado por el negro, sin embargo su vista era prodigiosa, podía distinguir árboles, piedras, tronco caídos cortándole el sendero, incluso había visto con claridad un riachuelo justo en su camino. Se detuvo y bebió un poco de agua para llenarse el estomago y calmar su hambre, de nuevo olfateó el aire y el suelo, gruñó disgustado, el agua había cortado el rastro de la presa. Dio vueltas sobre si mismo y se echó junto al arrollo para descansar un rato. Entonces lo oyó….la llamada…entonces la vio….sobre el cielo…..la luna llena. El instinto entonces corrió por sus venas igual que lo hacia la sangre, brindándole coraje, quería ir, deseaba encontrar el camino, lo deseaba con tanta fuerza que dolía, la llamada cada vez era mas imperiosa y dentro de si…él sabia que pronto tendría que unirse con sus hermanos…pero tenia miedo….mucho miedo….de ser lo que era….de dejar de ser finalmente lo que alguna vez había sido.

La llamada…la sangre…la luna….la magia.

Miró a la Luna y lo hizo con nostalgia, con tristeza, con desesperación y con odio. Se levantó y entonces de su garganta salió la respuesta a la llamada, en un tono igual de desgarrador, doloroso, imperioso.

0o0

Ese fin de semana había decidió pasarlo en su casa, la profesora McGonagall había recibido la petición un poco escéptica, pero Rose finalmente logró convencerla. Estaba molesta …furiosa…mas consigo misma que con los demás. Trataba que los comentarios malsanos de sus compañeros no la afectasen, pero si lo hacian, le golpeaban el orgullo, la indignaban. ¿Qué había hecho ella para merecer tanta mala onda? Tener la suerte de ser hija de dos Hermes de guerra, solo eso, le respondió una voz en su mente. Necesitaba estar ese fin de semanas en su casa, relajándose en paredes conocidas y entre gente que la amaba.

Sus antiguas compañeras de cuarto en la torre de Gryffindor, Melinda Payne y Aline Smith de un tiempo a la fecha hablaban con ella solo lo necesario, como todo, al irse ella de su antigua habitación, toda camarería anterior se había esfumado, las chicas habían encontrado nuevas amigas y solo se dirigían a Rose para tratar de enterarse de algo de la fiesta de Hallowen. Como siempre, Rose fue una tumba, no dijo absolutamente nada, el desarrollo de la fiesta era una sorpresa, y como tal debía mantenerse en el mas estricto secreto.

Ethan no le hablaba pero ella ya se lo esperaba, no le gustó para nada que Rose terminase con él, pero es que ella no le veía otra salida, ya no le gustaba Ethan y punto. Lo que no le hacia gracia era que Priscilla, Alex, Barbara y Liam tampoco le dirigían la palabra y casi la mitad de la casa de Ravenclaw tenia una actitud bastante fría con ella. Rose sabia que la actitud de las águilas no solo era por haber terminado con Ethan…, también estaba el asuntito del Premio Anual, pero si alguna vez se mostraron amables porque estaba de novia con el mejor amigo de los chicos mas populares de Ravenclaw, toda camarería anterior se había esfumado. Rose todavía no entendía como diablos Ethan siendo Gryffindor había calado tan bien en Ravenclaw, la respuesta le llegó de inmediato, sus primos. ¿Como rayos iba a sentirse comodo en Gryffindor cuando era el objeto de las chanzas de media docena de pelirrojos ingobernables? Rose no lo tenia por seguro, pero si imaginaba que en caso de que alguien pudiese cambiarse de casa, Ethan Finnigan de seguro encabezaría la lista de peticionarios.

Emily Spencer era una de las pocas personas que no había cambiado con ella pero tampoco era de mucha ayuda. La Ravenclaw siempre había sido callada, reservada pero ahora era el misterio personificado. El día del florero, como Rose ya había bautizado la noche en que Scorpius Malfoy había irrumpido en su torre, ante el estruendo, Emily salió de su habitación toda apurada, envuelta en una sabana y con la cara mas pálida que un cadáver. Rose estaba tan histérica que al principio no se dio cuenta de que si había alguien sin ropa en esa torre, no era precisamente ella, pero al detallarla bien, abrió los ojos como platos y su amiga lo único que hizo fue taparse un hombro desnudo con apremio, para Rose fue mas que obvio que Emily no llevaba absolutamente nada debajo de la sabana. Por lo menos tuvo la decencia de ruborizarse cuando se vio descubierta. Dos mas dos son cuatro y yo vendo mi placa de premio anual si esto no es lo que parece, se dijo Rose, ¿Quién rayos dormía desnudo en pleno otoño? era obvio, tan obvio que ni le quedaron ganas de enfurecerse, al parecer estaba rodeada de hipócritas.

Emily Spencer, toda ella rectitud y virtud, de seguro estaba enrollada con un chico entre sus sabanas cuando empezó todo el revuelo, violando todas las normas habidas y por haber de convivencia en una Torre de premios anuales. ¿Qué diablos? Ella había violado todas las reglas posibles en el colegio. Y obviamente pensaba que la habían descubierto con las manos….en fin….no iba a enfrascarse con los detalles morbosos. Emily preguntó que había sucedido y Rose simplemente le dio la espalda dejándola con la palabra en la boca, no quería hablar con ella, de hecho no pronunció ni una palabra en toda la noche, ni siquiera con Molly quien para su tormento también la atosigó a preguntas. Lo que quería en realidad Rose era analizar su vida y encontrar la razón por la cual había sido tan ciega y tonta por años y no se había dado cuenta de quien eran las personas que lo rodeaban. Tampoco es que fuese una tragedia, por ella Emily podía tener cuarenta chicos en su habitación, pero era la doble cara que le en realidad la enfurecía. En ese punto, compartía la opinión de Scorpius Malfoy, fingir lo que no eres es simplemente patético.

Eso la llevó al siguiente punto en conflicto. Scorpius Malfoy.

Aquella tarde en la plaza había estado bien, charlaron, él se burló un poco de todo y ella no trató de hacerse la ofendida la mayor parte del tiempo, se relajó con el chico en esa ocasión. Cuando no intentaba seducirla con aquellas frases tan horrorosas, Scorpius Malfoy era una persona tratable, tenia algunas salidas que le recordaban a Fred o a Hugo, pero entre tanto comentario sarcástico su charla era inteligente e interesante. Al parecer había viajado mucho, dominaba varios idiomas y tenia un aura cosmopolita y bohemia que ya Rose le estaba empezando a envidiar. Total, ella solo salía de Inglaterra atravesando el Eurocanal hasta Calais para comer pescado frito, lo cual perfectamente podía hacer en Dover.

Escuchar de primera mano la experiencia de una persona que había paseado por Praga, practicado alpinismo en Suiza, navegado por los fiordos en Noruega y comido cremé broule en Paris, era fascinante, él podía parecer jactancioso, era obvio que tenia mucho dinero para costearse sus aventuras, pero no hizo alarde de ello, relató sus viajes de manera tan natural y sincera que ella simplemente se quedó como una tonta mirándolo mientras él hablaba. Lograron entablar una conversación sin insultarse y después que ella le contó todo lo que había sucedido con el dichoso Premio Anual, Scorpius Malfoy le dio una conclusión que ella ya sabia pero no había querido aceptar: Envidia pura malsana envidia…nada mas . Y le ofreció un consejo: No prestes atención, allá ellos, que se muerdan la lengua y se envenenen viéndote lucir la placa, gente así no vale la pena.

Ella no pidió consejo pero él igualmente se lo dio. Scorpius Malfoy le había advertido que no esperase que él tuviese otro gesto de esos, que no lo hacia con nadie, que la gente nunca agradecía un consejo y en general terminaban molestándose con el consejero, pero se lo dio como muestra de amistad y ella lo agradeció. Era sincero y honesto, también era algo patán, pero el mundo no era perfecto. Scorpius Malfoy solo era Scorpius, según él, un tipo serio que no se tomaba nada en serio y ella era Rose…la chica que no pensaba mal de nadie y si se tomaba todo a pecho. Obviamente, más allá de charlas ocasionales y una fiesta que organizar, no había futuro en dos seres tan diferentes como ellos dos. Él era el cinismo personificado, ella deseaba creer en la gente pero siempre terminaba decepcionándose.

Salió del colegio un sábado en la mañana y enseguida al llegar a su casa, su madre la invitó a dar un paseo en el callejón Diagon para comprarle algo de ropa y así aprovechaban para distraerse. Rose supuso que su madre estaba estresada por el trabajo, ya que continuamente se mordía el labio inferior y se le caían las cosas de las manos, en general Hermione era bastante calmada, solo se ponía medio maniática cuando estaba redactando una ley o cuando peleaba con su padre. Puesto que había visto a su padre muy sonriente saliendo para la tienda de Sortilegios Weasley esa mañana, supuso que era lo primero, el trabajo.

-¿Te gusta este?- su madre estaba enseñándole una tunica de gala color azul cielo- combina bien con tus ojos.

-Parece que es muy grande para mi- dijo Rose examinando la ropa. Estaban en la tienda de Madam Malkins y ella estaba buscando algo para la fiesta de Hallowen- pero creo que mejor seria buscarme un disfraz.

-Eres la organizadora- dijo Hermione- no puedes ir disfrazada.

-¿Cómo lo sabes mama?- preguntó Rose- nunca has organizado un baile en Hogwarts.

Jaque Mate. Ese día Rose estaba dispuesta a que su madre no le controlase cada segundo de su vida. Hermione achicó los ojos sorprendida por la respuesta tan tajante pero siguió en sus trece.

-Pues me parece que deberías ponerte tunica o al menos un vestido, ir disfrazada le quita solemnidad a tu papel de organizador. Tú no vas a ese baile a divertirte, tu responsabilidad es que todo salga tal cual como lo planeaste- continuó Hermione- Por cierto, estoy esperando lo de las universidades. ¿Ya te decidiste por cual escuela de leyes?

-Estoy pensándolo- dijo Rose caminando hasta el estante de los zapatos. "No vas a un baile a divertirte". Rose gruñó entre dientes, si no iba a divertirse, que coño iba a hacer en ese maldito baile. Uppss, de nuevo pensando con malas palabras. Y de paso, de nuevo la conversación incomoda sobre su futura carrera universitaria.

-Las postulaciones son en Enero- dijo Hermione- y los EXTASIS en Mayo. Debes prepararte ¿Estas estudiando?

-Si madre-respondió con aburrimiento Rose.

-¿Cómo está Ethan?- preguntó Hermione. Ella no era estúpida, Rose nunca le había dicho nada al respecto, pero su hija y ese chico pasaban los veranos desde hacia dos años yendo al cine y enviándose lechuzas casi todos los días, obviamente eran novios. Aunque el último verano ya no se escribían tanto - no lo vimos en casa en Agosto, ni siquiera fue un rato a saludarnos.

Claro que fue a casa madre, se dijo Rose mentalmente, mirando a Hermione, fue a follarse a tu hija mientras no estabas, gracias a que Hugo llegó a la casa cuando se suponía que dormiría en donde un amigo, no terminé cometiendo el peor error de mi vida. Upps de nuevo malas palabras…follar era una de las peores…pero era la única que se le ocurría que encajaba perfectamente a lo que Ethan intentó hacer con ella…follar… Obviamente ya Rose había empezado su rebelión personal pronunciando algunas malas palabras, aunque fuese en su mente.

-Ethan y yo no nos hablamos, peleamos- dijo Rose cortante apartando la mirada de su madre, había estado a punto de decirle en voz alta lo que estaba pensando. A juzgar por la conducta represora de su madre, habría sido divertido verle la cara si ella pronunciaba la palabra follar a sus educados y rígidos oídos. .

-¡Ah vaya!- dijo Hermione un poco sorprendida- en fin, me imagino que te gusta otro chico.

Rose se tensó inmediatamente y lo primero que paso por su cabeza fueron los ojos grises de Scorpius Malfoy mirándola fijamente. Agitó su cabeza para deshacerse de la visión.

No, no …no..

-No, no- dijo Rose esta vez diciendo justamente lo que pasaba por su cabeza- para nada. No me gusta nadie.

-Me dijeron que tienes un nuevo compañero de clases- dijo Hermione cautelosa- el hijo de Malfoy ¿Que tal es?

Pesado, cínico, arrogante, imbécil…inteligente, increíblemente atractivo. Rose soltó una carcajada de los nervios. Tragó saliva y se le fue por el camino viejo, terminó tosiendo como loca. Hermione le dio unos golpecitos en la espalda.

-¿Qué te pasa? ¿Estas enferma?- pregunto Hermione.

-Nada mamá…nada- dijo Rose intentando recobrar la compostura para no terminar delatándose- es que me dio gracia que me preguntaras como es Scorpius Malfoy ¿Qué te imaginas? Es un Malfoy, cree que el mundo está a sus pies.

En realidad Scorpius Malfoy trataba de pasar desapercibido, pero su madre al parecer quería escuchar que era un idiota igual que lo había sido su padre en el colegio y Rose no era nadie para negarle el gusto.

-Me comentaron que era un chico extraño- dijo Hermione- agresivo. Que era un poco difícil tratar con él y que sus maestros no lo soportaban.

Rose miró a su madre extrañada. Bien, Scorpius podría ser muchas cosas…pero ¿agresivo?…bueno, a lo mejor estaba adelantando conclusiones, en dos semanas de conversaciones banales y casuales no se podía conocer a nadie, pero ella ya tenia sus impresiones del personaje, si bien era cierto que esas miraditas de pocos amigos que solía dedicar a la mayoría de las personas que se le cruzaban por el camino espantaban a cualquiera, Rose no lo había interpretado como agresividad sino mas bien como hosquedad. Era obvio que Scorpius delimitaba su territorio y no le gustaba que se lo invadiesen, era amante de su privacidad (aun cuando no le importaba violar la suya metiéndose en donde no lo llamaban, pero eso era otro cuento), de alguna forma ella era igual, no le gustaba narices ajenas olfateando sus asuntos. Pero de allí a que fuese agresivo en serio, pues no…no estaba de acuerdo…..el chico era amable con Molly, lo había visto hablar con otra gente de lo mas normal, usualmente con algún chico de Slytherin, a veces conversaba con un niño de primero que era el hermanito menor de Marcus Nott, otras con el tal Zabinni y otras pocas con el gordo…Goyle, con algunos chicos de otras casas, ah y además con bastante chicas de otras casas incluyendo Gryffindor que se le acercaban a preguntarle cualquier tontería con la intensión de atraer su atención. Scorpius era el chico nuevo del colegio y para colmo era atractivo y misterioso. La combinación perfecta para atraer a las mosquitas muertas. Pues si , a ella no le gustaba cuando lo veía hablar con chicas, mucho menos con esa puta de Marina Merrey, se le revolvía el estomago de solo recordarlo. Calma Rose…calma, a ti no te debe de importar ni con quien habla ni lo que hace…..

De resto nada fuera de lo normal, él lucia como un chico igual a los demás, con ropa rara, pero no muy diferente a lo que un adolescente de diecisiete años con tendencia gótica usaría, ropa oscura, piercengs y tatuajes, ninguna conducta fuera de lo común, pero eso si, tendía a estar solitario por ahí, la mayoría del tiempo. Con ella era irritante…pero no agresivo…..bueno exceptuando algunas veces cuando la miraba o intentaba tocarla sin su permiso, un roce por aquí…por allá…en apariencia accidental, pero no era agresivo con ella…era otra cosa. Era mas bien apabullante, insistente pero últimamente a ella no le molestaba, a diferencia de la insistencia tonta de Ethan que quería llevársela a la cama como fuese con frases dulzonas creyéndose un seductor y creyéndola a ella una tonta, no, era algo así como mas sutil, como un tira encoje de indirectas bien directas de parte de Scorpius, hasta el punto que Rose no sabia cuando hablaba en serio o cuando en broma y por eso estaba manteniendo una cortes y segura distancia con él.

-¿Quién te dijo eso?- preguntó Rose mas interesada de lo que hubiese querido demostrar – Hizo algo en su otro colegio ¿Por qué lo expulsaron?

-¿Como te enteraste que lo expulsaron de Dumstrang?- preguntó Hermione.

-Oh madre, es Hogwarts, todo el mundo lo sabe- Rose se encogió de hombros- Ahora lo mas importante para mi es ¿Por qué me estas preguntando?

-Ese chico es difícil, problemático- dijo Hermione- será mejor que no te acerques a él.

-¿Quién dice que voy a acercarme?- preguntó Rose cautelosa- Ni siquiera lo conozco, es solo otro compañero de curso igual que los demás. Pensé que habías dejado atrás eso de que Malfoy´s y Weasley´s no se miran ni se tocan.

-No es por eso- dijo Hermione…sintiendo un súbito estremecimiento….Draco Malfoy no se mira ni se toca…- solo es que el chico es problemático.

-Scorpius Malfoy tiene mala pinta madre, lo admito, todos esos tatuajes y piercengs , debe ser la pesadilla de la madre de su novia- dijo Rose… ¿Tiene novia? Enseguida empezó a sentir ansiedad….nunca le había dicho que tenia…pero tampoco que NO tenia- pero es del tipo callado, solitario, se limita a sacar buenas notas y hasta ahora no ha provocado ningún problema.

-Prométeme que no te acercaras a ese chico mas de lo necesario- dijo Hermione de pronto, si lo que Draco le había contado del chico hacia mas de seis años era cierto, ella no quería ver a sus hijos ni a sus sobrinos cerca de él. Hermione se había opuesto terminantemente al plan de McGonagall de llevarlo a Hogwarts para vigilarlo. Solo cedió porque Draco se lo había pedido- prométemelo, ni dejaras que tus primos y tu hermano tampoco.

-No entiendo- dijo Rose- no puedo prometer nada si no me explicas.

Hermione miró un momento a su hija y luego meneó la cabeza de un lado a otro. Estaba hablando de más y su hija no era ninguna tonta, le había picado la curiosidad y ese secreto no lo podía saber nadie hasta que no llegase el momento y si dios era bueno con ella…ese momento nunca llegaría.

-Ni me hagas caso Rose- dijo Hermione restándole importancia- son cosas mías. Ve pruébate este .

Rose se metió rápidamente en le probador de la tienda, con un poco de fastidio empezó a quitarse los pantalones, su madre algunas veces resultaba exasperante, la mayoría de las veces, quizás esa actitud sobre protectora estaría bien si ella tuviese diez años, pero ahora era una mujer o casi una mujer, era consciente de sus responsabilidades, sabia cuidarse sola, además ¿Cuál era el problema con Scorpius? ¿Era porque era un Malfoy o por otra cosa? ¿Porque esa desconfianza? ¿Seria que se le notaba que le gustaba ? Rose terminó de vestirse y se admiró en el espejo, como supuso, parecía una bolsa de patatas con aquella tunica, demasiado formal, "ropa de vieja". De paso, su madre al parecer no tenia ninguna intensión en ayudarla en lucir atractiva, bueno, tampoco era que Hermione Granger fuese la mejor opción para asesora de modas.

Hermione era muy practica para vestirse, pantalones de chandal, blusas discretas con colores claros, pocas joyas, poco maquillaje, cabello rizado corto hasta los hombros, un par de gafas de montura de carey que la hacían ver muy intelectual, zapatos bajos, solo se colocaba un vestido y tacones cuando salía con su padre a alguna cena o restaurante, lo cual era poco frecuente, porque a su padre le incomodaba ponerse corbata y detestaba la formalidad. Hermione Granger tenia la apariencia de una mamá convencional, vistiendo cómodo y aburrido, pero era bonita, muy atractiva, Rose suspiró, mas hermosa de lo que alguna vez ella seria en su vida. Su madre tenia un tono de piel dorado, saludable, parecía eternamente bronceada, en cambio ella era pálida como un papel, el cabello de Hermione era castaño con reflejos dorados, el de ella era castaño mas bien marrón corriente, su madre tenia unos esplendidos ojos castaños, calidos, exóticos, seductores, ella tenia que compartir el color de sus ojos con media familia Weasley y con quizás la mitad de los habitantes del Reino Unido, azul, azul claro, azul sobre azul, ni una chispita de dorado o verde, azul, azul…azul…tan condenadamente azul como la maldita tunica que se estaba probando.

-Odio el azul- dijo intempestivamente Rose sacándose la prenda por la cabeza, luego le entró un ataque de risa histérica por su comentario. Definitivamente esa salida para desestresarse no iba por buen camino.

Cuando salió del probador, Rose se dio cuenta de que su madre no estaba esperándola, echó un vistazo por la tienda y no la vio.

-Disculpe- Rose se dirigió a la encargada- ¿Dónde esta mi madre?

-Salió hace unos minutos- dijo la chica sin mirarla mientras revisaba unas facturas.

Rose vio la cartera de su madre en el sillón donde estaba sentada hacia unos minutos y frunció el ceño. Eso era raro, su madre jamás dejaría abandonada su cartera, aunque ella estuviese a pocos pasos midiéndose ropa en el probador. La tomó y decidió buscarla en la calle, seguramente habría ido a buscar café en la acera de enfrente, su madre era adicta al café.

Rose salió de la tienda a la calle, miró a todos lados y tampoco la vio. Estuvo tentada a llamarla por el teléfono celular, pero se dio cuenta de que seguramente en el Callejón Diagon no tendría señal, se guardó de nuevo el teléfono en un bolsillo de su jean. Deambuló un rato y se metió en uno de los callejones laterales. De pronto divisó a su madre en la distancia, en el fondo de uno de esos callejones sin salida…Rose estuvo tentada a llamar su atención cuando observó que no estaba sola…alguien mas la acompañaba. Rose entonces se escondió en una esquina, asomó la cabeza suficiente para ver y no ser vista. No escuchaba mucho de la conversación, tampoco veía bien al hombre, era un callejón muy oscuro, solo distinguía su cabello rubio, la ropa elegante que vestía, un abrigo negro, usaba un bastón, y era alto, mucho mas alto que su madre, quizás tan alto como su padre y eso era bastante, Ron Weasley pasaba rato largo de un metro ochenta. Hermione daba manotazos en el aire y la expresión de su cara daba a entender que estaba disgustada y que discutía acaloradamente con el hombre. Rose seguía observando…no le gustaba nada la situación, su madre jamás perdía los estribos con nadie, en eso se parecían las dos…quizás tendría que aparecerse y anunciarse…quizás….y entonces.

El hombre rubio tomó a su madre por la cintura a pesar de que ella le daba manotazos en el pecho y la besó. Su madre empujó su pecho para apartarlo de su cuerpo y él la siguió besando con ansia, con hambre, rondeandola completamente con sus brazos hasta fundirse en un abrazo. Rose estuvo a punto de agarrar su varita e intervenir, cuando de pronto se dio cuenta de que ya no había lucha…su madre estaba correspondiéndole el beso al hombre. Las lagrimas brotaron inmediatamente de su cara…jamás en su vida se había sentido tan traicionada como en ese momento…su madre…su madre tenia un amante…ella estaba engañando a su padre.

Rose se quedó lo suficiente como para ver que Hermione le soltaba una bofetada al hombre y empezaba a llorar desconsoladamente, el tipo siguió abrazándola hasta que finalmente se soltaron. Luego de presenciar eso, Rose se sintió aun peor, ella se dio la vuelta y se fue corriendo de vuelta a la tienda.

Draco Malfoy sentía la mejilla ardiendo y el corazón también, él la había besado y ella había correspondido, nunca lo creyó posible…después de casi veinte años, pero así había sucedido, se habían besado como dos desesperados. Clavó su mirada en ella y Hermione no se la podía sostener, luego de unos minutos, ella lo miró intensamente.

-Eres un maldito desgraciado- dijo Hermione fríamente, en voz baja, casi susurrante. Su calma era aparente, por dentro estaba que hervía de furia e indignación…contra él…consigo misma por débil.

-Y tú una maldita mentirosa- dijo Draco con rabia. Ahora lo sabia…lo tenia por seguro…ella lo amaba…quizás también quería a su esposo, no en vano tenia dos hijos con Ron Weasley, Hermione no era de las que se acostaba por un tipo por solo sexo, obviamente lo quería…pero lo seguía amando a él…porque ese beso había sido exactamente igual que hacia veinte años….exactamente igual. Estaba jodido….él estaba completamente y absolutamente jodido. Draco Malfoy se dio cuenta en ese instante que no iba a salir vivo de su misión.

0o0

Scorpius se despertó en medio de la noche, sudoroso y respirando agitadamente, su corazón palpitada con violencia y sintiendo como si su cuerpo..no fuese el suyo. Sus manos fueron inmediatamente a tocarse el tórax desnudo, el cuello y la cara, prestando gran atención a su boca, examinó sus dientes y se dio cuenta que estos seguían allí, en su forma normal y natural, mas bien en su aspecto usual. Se incorporó del lecho todavía agitado y con un dolor de cabeza que amenazaba con hendírsela en dos.

Estaba mareado y sentía nauseas, también sudaba a mares, aun cuando la temperatura de su habitación fuese un poco fría, estaban en las mazmorras, quizás el sitio mas húmedo y frío de todo el castillo, muy apropiados paras las serpientes, poco recomendable para…alguien como él. Aun así su temperatura corporal alta debía protegerlo, pero es que el frío no estaba en el ambiente, provenía dentro de si mismo, de su cuerpo…de su mente…de su constante negación.

Scorpius tomó su bata de dormir y se la colocó encima, trató de caminar disimuladamente para no despertar a sus compañeros, casi lo logró pero trastabillo con unos libros que alguien había dejado sobre el piso. Maldijo en voz baja. Compartía esa habitación con Augustus Zabinni y Gregory Goyle, los chicos del séptimo año de Slytherin se habían dividido para dormir, Sebastian Montague, Adrian Pucey y Marcus Nott estaban en otro lugar no muy alejado de esa habitación, lo mismo las chicas de su año, en Slytherin los estudiantes se dividían las habitaciones en grupos pequeños, muchas serpientes en el mismo nido atraía problemas, eso lo sabían todos. Sus dos compañeros tenían el sueño pesado, así que no había peligro de despertarlos, pero tampoco era asunto de hacer ruido excesivo. Más que cualquier cosa, él deseaba intimidad.

Scorpius en la oscuridad se manejaba bien, su vista era muy aguda, enseguida vio el picaporte de la puerta del baño en la penumbra y lo abrió, se metió dentro del cuarto de baño, encendió fuego en una lámpara con su varita y cerró la puerta con llave. Enseguida fue a mirarse al espejo, su aspecto era lamentable, sus ojos estaban enrojecidos y el cabello revuelto, además estaba completamente empapado en sudor, estuvo tentado a darse una ducha para despejarse, pero el frío invernal que sentía lo hizo desistir, él abrió la llave del lavamanos y cogió el agua que salía del grifo en la mano para echársela en el rostro, también bebió un poco, luego de un rato logró calmarse. Se sentó en el suelo con las piernas flexionadas y apoyando su barbilla en las rodillas.

Otra vez ese sueño, el del fantasma del hambre...de la necesidad y la angustia acechándolo. Era extraño soñar desde hacia años el mismo sueño, con algunas variantes, pero casi siempre igual, búsqueda…soledad…encuentro. No tenia que buscar algún significado, él ya lo sabia desde hacia mucho tiempo, pero antes él vagaba en ese sueño de otra forma, como observador, esa noche fue diferente, esta vez lo vivió en carne y hueso, desde su propia perspectiva, repasó las imágenes y se dio cuenta, que incluso había visto todo con visión monocular, no con la visión binocular de un humano…y eso lo inquietaba…mucho.

Scorpius Malfoy supo desde el principio cual iba a ser su destino y al mismo tiempo su maldición. Esa era la causa del odio hacia su padre.

Draco Malfoy debió haber dejado que muriese, todos lo dijeron, ese fue el consejo, en su agonía había escuchado como los sanadores en Dumstrang le proponían darle una poción para que muriese sin dolor y como Draco se negaba una y otra vez, si Scorpius hubiese podido hablar, si el dolor y la fiebre no lo hubiesen estado consumiendo sumergiéndolo en una especie de parálisis, él mismo le hubiese pedido a su padre que lo arrancase de tal padecimiento, él mismo habría tomado de buena gana la maldita poción, incluso , si esta no funcionaba, él mismo se había clavado un puñal de plata en el corazón. Tenia doce años…era un niño…pero del horror que había experimentado…del miedo que se instaló en las células de todo su cuerpo, muchos hombres adultos no habían sobrevivido….por lo menos no sin perder la razón.

De pronto, él no había enloquecido por eso, por ser un niño, por ser inocente. Sin embargo eso no hizo que fuese menos cruel o menos doloroso. Por eso odiaba a su padre, por ser un cobarde que no tuvo la valentía o la humanidad de ahorrarle todo eso a su propio hijo, por ser un egoísta que ante todo prefería vivo a su unico heredero, en cualquier condición y de cualquier manera. Si hubiese sido al revés, Scorpius no lo habría dudado un segundo, habría matado a su hijo con sus propias manos, en un acto de amor y misericordia, eso que Draco Malfoy no tuvo con él. Por eso su padre, hacia tiempo que no era su padre para él, solo era el maldito que lo dejó con vida condenándolo para siempre.

Luego…ya no importó…había sobrevivido….a pesar de que en su fuero interno lo primero que quiso fue morir, al pasar el dolor…muchas cosas dejaron de importarle. Lo peor había pasado y respirar sin que sus pulmones le ardiesen fue una bendición. Aun así nunca logró perdonar…a nadie.

Primero fue la angustia, luego la rabia, y por ultimo, resignación…no fue fácil, quizás si no hubiese sucedido aquello, él fuese sido un chico muy distinto a lo que era ahora, quizás un Malfoy imbécil como todos los que le habían precedido, pavoneándose de todas sus riquezas frente a todos sus compañeros de clases, a lo mejor un tipo estudioso con un futuro brillante, un deportista aventajado o quizás un casanova sin remedio, muchas posibilidades, todas idas al caño..ahora solo era él, Scorpius, taciturno, reservado, a veces hosco a veces amable dependiendo si la persona le caía en gracia o no, malgeniado, honesto y completamente jodido.

No tenia futuro…por lo menos un futuro convencional, por eso había llevado su vida en un desenfreno absoluto, en los primeros tiempos quiso experimentar de todo, sexo, alcohol, drogas, cualquier cosa, porque sabia que si su destino llegaba, nada mas importaría que lo que su instinto le señalara. Luego lo aceptó, le costó lo suyo , pero en algún momento hizo las paces con si mismo y se calmó, después de haber roto todas las reglas habidas y por haber, intentando saciar esa rebeldía que nacía desde lo mas profundo de inconformidad, luego de que incendió el comedor de Dumstrang y cuatro personas quedaron heridas de gravedad por su culpa, por una broma estúpida hecha por un chico estúpido, él mismo.

Scorpius Malfoy tocó fondo y lo razonó….no podía seguir por ese camino, no era un niño…se había convertido en un hombre…aunque eso no le iba a durar mucho tampoco, pero mientras fuese un hombre…tendría que comportarse como tal y asumir las consecuencias de sus acciones. A la tristeza, melancolía y la rabia se añadió la culpa, ese verano fue un desastre, su vida dio un giró de 180 grados llevándolo a un sitio donde verdaderamente no quería estar, un nuevo colegio, se había acostumbrado a Dumstrang, después de su tragedia había hecho algunos buenos amigos, se había resignado a que sucediese lo que sucediese, él viviría tranquilo sus últimos años como un adolescente normal y lo jodió de nuevo gracias a su inmadurez. Sus compañeros heridos se recuperaron completamente, sin duda si lo llegaban a ver de nuevo lo maldecirían hasta que les doliese la lengua, pero al menos Scorpius no tendría que cargar sobre sus hombros sus muertes. Él podía aparentar ante todos fortaleza o que no le importaba un rábano irse a otro lugar ni lo que había sucedido, pero la verdad es que si le importaba…. mucho. Se enfureció contra la vida como era de esperarse, maldijo cada segundo.

Luego llegó la calma y por ultimo…la expectativa.

Alguien tocó la puerta, Scorpius salió de sus pensamientos.

-¿Te sucede algo?- la voz gruesa de Gregory Goly le llegó amortiguada a través de la puerta

-Nada- respondió secamente Scorpius. Genial…lo que necesitaba..que alguien fuese a preocuparse por él a esas alturas del camino. Es que era hasta irónico.

-Te oí gemir dormido …como si tuvieses una pesadilla, luego te encerraste aquí…me imaginé…que no la estabas pasando bien- dijo Gregory en voz baja para no despertar a Augustus….Scorpius se arrastró hacia la puerta y la abrió un poco.

-No me pasa nada…sufro de migraña…eso es todo- dijo Scorpius asomándose por la rendija, observó los ya de por si pequeños ojos de Gregory casi diminutos, encandilados por la luz del baño- ya que estas despierto pásame un frasco azul que tengo en la cómoda al lado de mi cama, es mi poción para el dolor de cabeza.

Gregory hizo lo que le indicó, caminó hasta su cama, tomó el frasco y regresando a la puerta semi-abierta, se lo pasó a Scorpius. Gregory Goyle era un chico extraño, no hablaba casi nunca, tampoco se metía con nadie, mas bien eran los otros Slytherin quienes lo molestaban con saña, sin embargo el chico gordo hacia gala de un estoicismo sorprendente…aguantaba lo inaguantable sin decir absolutamente nada. Scorpius había notado que últimamente en todas sus clases se sentaba con él, no sabia si era porque se sentía protegido, pues nadie se metía con Scorpius, esa cara de malos amigos perpetua y sus respuestas tajantes no eran invitación a bromas (solo se relajaba con Theo Jr, con Molly y estaba intentando hacerlo con Rose Wesley) o simplemente se sentía tan exiliado y apartado en ese colegio como él. Scorpius no se inmiscuía en la vida de la gente y no preguntó nada, pero le dio la impresión que sin proponérselo, había hecho otro amigo en su casa. El lenguaje amistoso de los chicos es extraño, las chicas hablan y parlotean contándose confidencias, los varones simplemente se sientan uno al lado de otro sin decirse gran cosa. El sexto sentido de Scorpius Malfoy y su instinto jamás le fallaban, Gregory Goyle al parecer era más de lo que lucia a simple vista.

-Buenas noches Goyle- dijo Scorpius para sacárselo de encima, el chico al parecer estaba muy atento mirando el frasco de vidrio azul y él no tenia más ganas de seguir inventándose enfermedades. Honestidad, claro, pura honestidad, menos sobre ti mismo.

-¿Seguro que no quieres hablar?- preguntó Gregory Goyle- sabes yo también tengo malos sueños…a veces hablar de ellos ayuda.

-No- dijo Scorpius impaciente- vuelve a tu cama…solo es un maldito dolor de cabeza.

-Esta bien- susurró Gregory encogiéndose de hombros.

-Y Goyle….no te preocupes okey…no lo necesito y no te lo voy a agradecer- dijo Scorpius para dejar las cosas claras, no le desagradaba el chico pero no quería a nadie husmeando sus secretos.

-Entendido- dijo el chico gordo antes de meterse debajo de sus sabanas.

Scorpius cerró de nuevo la puerta. Se sentó de espaldas a ella y contempló el frasquito azul con repulsión, calmante así le llamaban todos, un eufemismo acuñado por su madre, para vanamente hacerse la desentendida y ocultarse la verdad incomoda. Scorpius supo desde el primer momento que no era ningún calmante. Y es que ¿Cómo diablos podría serlo? Una vez había dejado de tomárselo una semana para probar que sucedía y un buen día amaneció en su cama con todos los pavos reales albinos de Malfoy Manor descuartizados sobre sus sabanas y con un sabor metálico en su boca… era sangre. Lo peor de todo era que no recordaba que rayos había sucedido, naturalmente se asustó, él no era ningún cobarde, pero toda la escena fue bastante inquietante y no recordar nada fue peor. Scorpius sabia que dejar de tomar el calmante lo ponía de un humor de perros, que se descontrolaba y entonces empezó a hacer ejercicios de autodominio, tenia dos años intentándolo con moderados resultados, aun así no se atrevía a estar mucho tiempo si beberse la poción, mas que riesgo a si mismo no quería arriesgar la vida de nadie, si aquello en su interior despertaba y él, su yo, su consciencia humana, no lograba dominarlo, no quería ni pensar en lo que sucedería con la persona que se le atravesase.

Cambiaformas, cambiapieles, wargs… había tantas denominaciones que él ya había perdido la cuenta de todos los nombres que había leído. Aunque mas que buscar en libros de texto, había que prestar atención a las viejas leyendas. Recorrió media Europa para escuchar esos cuentos de espanto, antiguos mitos..en cada pueblo..en cada aldea que se le atravesó por el camino. Gastó buena parte de sus ahorros, de su tiempo, de sus vacaciones y muchas veces se escapó un fin de semana cuando estudiaba en Dumstrang. Walter Rosemberg por supuesto, siempre estuvo con él en todo momento en esa odisea para descubrir su verdad.

Su accidente, ese por el cual casi había muerto, más que un accidente había sido un ataque. Quien lo había mordido cuando tenía doce años no había sido un hombrelobo cualquiera, no un hombre con una maldición encima como eran casi todos los hombrelobo que habían vivido y vivirían, transmitiendo su infección a mordiscos por generaciones. No, lo que lo había mordido en ese bosque en Lituania, fue uno de los ancestrales cambiaformas, que lo había olido en la distancia, lo había encontrado y lo había elegido a él como su presa, al travieso niño de doce años que en un paseo escolar se separó del grupo porque quería explorar por su cuenta…y si bien su mente no recordaba con exactitud lo que había sucedido, si recordaba el dolor, la angustia de saber que estaba muriendo, de que se lo estaban comiendo vivo y que el animal tenia ojos humanos, no de bestia, sino una mirada humana cargada de odio, tristeza y frustración.

Tres hombres fueron necesarios para matar al lobo y quitárselo de encima. Cuando lo mataron, el lobo cambió y Scorpius todavía tenía pesadillas cuando recordaba el cuerpo flaco, desnudo y magullado de un anciano tirando junto a él en la nieve, mirándolo fijamente, clavando sus ojos en él, trasmitiéndole todo su poder. Por eso supieron que quien lo había atacado era un warg….un cambiapieles…un hechicero mas allá de toda magia…un chaman poderoso en cuyo cuerpo vivían los espíritus de los animales que eran sus totems…y por eso también dedujeron que Scorpius no aguantaría…que moriría…que sin duda debía morir….porque no le transmitió una infección, sino que le transmitió sin quererlo todo su poder al morir y ser un warg era una deshonra, un tabú, entre los magos y entre los muggles, porque el hombrelobo normal cambiaba con la luna, en las noches, para luego ser humano la mayor parte del tiempo, pero el warg se transformaba a su antojo hasta que un día no cambiaba mas, se quedaba convertido para siempre en el animal que su corazón había elegido, y Scorpius Malfoy supo desde el comienzo cual era el animal que su alma había elegido, el mismo que le había arrebatado su infancia, un lobo, porque siempre soñaba con un lobo. No podía cambiar a voluntad todavía, lo que pasaba cuando dejaba de tomarse la poción, pocos lo habían visto, los sanadores, sus padres y ninguno le hablaba de ello, pero algún día sabría como convertirse en un animal y regresar de vuelta a un humano, de eso estaba seguro.

Finalmente no murió…el destino y Draco Malfoy se empeñaron en que no sucediese.

Scorpius cerró los ojos y de su boca salió un hondo suspiro. Tendría que ejercitarse mas..en cuerpo y alma…no podía ser esclavo de una poción que literalmente lo encadenaba, sin ser ni lo uno ni lo otro….libertad…la ansiaba…era de alguna manera su utopia. Tenia que encontrarse a si mismo y sabia que el momento pronto llegaría. El animal dentro de él luchaba por liberarse y él estaba cansándose de mantenerlo encadenado. Pero tenia miedo…mucho miedo…también expectativas. Aun así, Scorpius estaba dispuesto a arriesgarse, intentarlo, hacerlo de una manera bien diferente, distinto a los demás que habían compartido su infortunio. Scorpius se negaba a dejar de ser humano por completo pero tampoco negaría lo que ansiaba furiosamente salir de su interior, lo lograría, fusionarlos, unirlos, mezclarlos, de eso estaba seguro…lo haría…algún día.

0o0

La mañana llegó y ella aun estaba llorando tendida en su cama. Le daba mil vueltas al asunto en su cabeza y aun no entendía. Su madre…su madre…le era infiel a su padre.

Rose se colocó una almohada sobre su cabeza para ahogar un grito de frustración. Y lo peor de todo era la expresión de su madre, de una inocencia impoluta, cuando había regresado a la tienda, hablando casualmente con ella, ofreciendo mil y un excusas estúpidas sobre su ausencia, mintiéndole descaradamente cuando ella había visto lo que había visto. Rose quiso gritarle, pedirle una explicación, abofetearla, cualquier cosa, pero finalmente no lo hizo, simplemente se calló, no dijo absolutamente nada hasta llegar a su habitación y se encerró en esta, ni siquiera bajó a cenar.

Rose oyó como golpeaban a su puerta, en dos ocasiones.

-Rose…ven a desayunar…pronto tendrás que irte al colegio- dijo su madre.

Ella se tardó lo suyo en responder, estaba confundida y desolada, pero hizo de tripas corazón y se aclaró la garganta.

-Bajaré en un rato- contestó Rose, de nuevo incapaz de enfrentar la dura verdad. Decidió callárselo, por el bien de su padre, de su hermano y por el de ella misma, hacer que no había visto nada, que no había pescado a su madre besándose con otro hombre, pero al mismo tiempo, estaba inconforme, dolida. Nunca perdonaría a su madre, no estaría satisfecha con ninguna explicación que ella le ofreciese, jamás volvería a creer en Hermione Granger, pero era su madre…la amaba…aun cuando en ese momento la detestaba con toda su alma…Se callaría, cerraría la boca..pero llegaría al fondo de ese asunto..primero que todo ¿Quién era ese hombre?

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La biblioteca jamás y nunca seria su lugar favorito en el mundo, eso era un hecho, Scorpius era más proclive a leer tirado en una butaca de la sala de estar en Malfoy Manor o echado sobre el colchón de su cama. Iba a buscar libros en las bibliotecas, pero jamás se quedaba allí, si era la de Dumstrang, lo hacia porque leer en presencia de otros lo ponía nervioso, estar alerta era parte de su carácter, entonces no leía ni un párrafo por estar pendiente de los demás a su alrededor, lo desconcentraba porque tenia el oído muy sensible, sus sentidos y muchas de sus reacciones eran las del lobo que vivía dentro de él, puro instinto. Si era en Malfoy Manor, la razón era la lógica, esos eran los dominios de su padre. Sin embargo, ese día, estaba haciendo todo lo humanamente posible por calmarse, dejar la impaciencia, apartar de su cabeza todo los cuchicheos inútiles de la gente a su alrededor y esperar que Rose Weasley llegase para de una buena vez y por todas empezar a planear la fiesta de Hallowen.

La chica llegó con diez minutos de retraso, en cuanto vio a Scorpius, sentado frente a una mesa larga, con su largo cabello cubriéndole la cara y las manos metidas dentro de las axilas, con una expresión enfurruñada en su cara, Rose suspiró, él lucia molesto, en realidad, ella tenia la culpa, no debió entretenerse mas de la cuenta con los de primero ni tampoco pensando en el asunto de su madre.

-Llegas tarde- dijo Scorpius gruñón.

-Tú no eres de lo mas puntual si a eso vamos – respondió Rose de mal humor. Y es que últimamente todo le fastidiaba, ya hacia una semana que sabía lo del engaño de su madre y cada día que pasaba su furia no menguaba. Sabia que tenia que calmarse, así que al entrar en la biblioteca lo hizo con la mejor disposición de olvidarse por un rato de su triste descubrimiento.

-Vete al diablo- exclamó Scorpius, ese tampoco era un buen día para él, en la mañana se había dado cuenta que estaba ya triplicando la dosis de calmante y el profesor Slughorn sin duda se percataría que se le estaba acabando muy rápido, lo cual conducía inevitablemente a preguntas molestas.

-Vete al diablo tú Malfoy- le respondió Rose ofendida mientras se daba media vuelta. Scorpius se levantó de su silla inmediatamente y le agarró un brazo por un instante para evitar que se fuese. Ella se detuvo.

-Lo siento….estoy de mal humor…dormí mal…sufro de migraña. Lo siento mucho…quédate- dijo él. ¡Diablos! Si le dieran un penique por todas las veces que se había disculpado con Rose Weasley desde que empezó el curso escolar, se haría más millonario que su padre. Pero en realidad, ella no tenia la culpa de lo que le estaba sucediendo. Scorpius puso su mejor cara de arrepentimiento y ella se sentó a su lado en la mesa.

-Yo tampoco debí responderte de esa forma- dijo Rose vacilante- tampoco es buen día para mi- y mi migraña se llama mi madre, dijo Rose para si misma.

-Entonces no lo terminemos de arruinar- dijo Scorpius, ella afirmó con la cabeza.

Si alguien creyó que estos dos habían terminado la guerra, pudiese pecar por inocente, la guerra de voluntades no había terminado, mas bien se había instaurado una tregua. Conoce mas a tu enemigo que a tu amigo, ese lema pudiese parecer apropiado, pero no, ellos habían quedado claro, independientemente de sus familias y sus casas, ellos no eran enemigos, no había ningún motivo, de hecho, Rose tenia que agradecerle a Scorpius que hubiese sacado a Molly del lago, cuando se enteró lo hizo. Mas bien las razones de tan singular batalla eran obvias, se gustaban, se atraían físicamente, mas de lo que alguno de los dos estaría dispuesto a declarar en voz alta, pero a la vez, tenían caracteres tan distintos, que inevitablemente terminaban lanzándose pullas. Scorpius era implacable con ella, demasiado sincero y Rose, inexplicablemente, había lanzado al caño su timidez al hablar con él desde hacia unas cuantas semanas, le ofrecía sus respuestas tajantes sin ningún tipo de disimulo. Pero ese día en especial, cada uno atormentado en sus propios dilemas, no había que echarle mucha leña al fuego para que estallasen.

-Traje esto- Rose sacó de su mochila un pesado libro.

Scorpius lo miró de reojo con altanería. Sentía el calor del cuerpo de ella cercano al suyo, a pesar de que no se estaban tocando, lo percibía, lo tenia muy presente. Y le gustaba…mucho, tanto que estaba empezando a asustarse, ya tenia dos semanas sin defogarse con alguna chica y eso no era su conducta habitual. Ya se había besado con tres chicas aparte de Marina en lo que llevaba de curso, pero desde hacia quince días ya no le provocaba ninguna…solo Rose. Y lo peor, era que ella…ella…cada vez lo descocertaba mas, dulce como la miel con todos, con cualquiera que se le atravesase….amarga como la hiel con él. Lo bueno era que tenia rato que no la veía con el imbécil de Ethan Finnigan, según Molly habían terminado, pero Rose no le había dicho nada, lo cual hasta cierto punto no carecía de lógica, puesto que él no era amigo de ella….solo era un conocido….un compañero de estudios cualquiera con el que tenia que organizar un baile. ¿Seria que ya estaba saliendo con otro? pues de ser así, ella menos que nadie se lo diría. Scorpius estaba furioso, ahora no era que ella lo ignoraba mas bien era que lo había convertido en uno más del montón, un chico común y corriente. Hablaba con él, frente a todos lo saludaba, de vez en cuando se hacia la ofendida por un rato con alguna pulla, pero nada mas. Y Scorpius Malfoy podría ser cualquier cosa….pero un simple chico común y corriente…nunca. Scorpius dejó escapar un gruñido que sonó mas a aullido y Rose lo miró un momento.

-¿Todavía sigues molesto?- preguntó ella- Si quieres lo dejamos para otro día.

-No- dijo Scorpius secamente- ¿Qué es ese libro? Pensé que íbamos a organizar un baile no a estudiar.

-Este es mi libro de bailes, lo escribí yo misma, desde que empecé a organizarlos en tercero, tienen todos los detalles de planificación- dijo Rose orgullosa, enseguida abrió la tapa y le enseñó la primera pagina, Scorpius se acercó a ella tanto como pudo y miró por encima de su hombro.

-Bailes en Hogwarts por Rose Weasley- leyó Scorpius- Vaya….sabia de gente que perdía el tiempo escribiendo tonterías….pero no pensé que tú eras de esas.

Rose volteó la cara para mirarlo, ofendida, él giró la suya y de pronto sus narices golpearon y sus labios se rozaron por accidente. Rose sintió como sus mejillas se encendían y Scorpius simplemente percibió como su cuerpo respondió al roce, electricidad recorrió su espina dorsal y sus músculos se tensaron, todos y cada uno de ellos. Clavó su mirada en los ojos de Rose y la chica observó embelezada como las pupilas se dilataban lentamente hasta oscurecer todos sus ojos. Scorpius sin pensarlo mucho acercó su rostro mas al de ella, pero Rose se apartó a tiempo solo para que la boca del chico le rozase una mejilla. Scorpius conectó sus neuronas a tiempo y se apartó, sentándose en su sitio, estaban en un sitio publico, ella no gustaba de él en apariencia, ¿Por qué rayos había perdido el control de esa forma hasta llegar a intentar darle un beso? Por supuesto, él sabia robar besos, pero cuando lo hacia en general eran las chicas las que se quedaban temblorosos y confundidos, no él….y además…ni siquiera le había dado el beso. Las manos le ardían y sentía como su corazón palpitaba a ritmo demencial, miró hacia todos lados nervioso y empezó a apretarse los dedos compulsivamente encima de la mesa. ¿Qué rayos le estaba pasando con esa chica? Porque él no quería problemas..no mas de los que ya tenia. Y Rose…ella se le estaba convirtiendo en eso…un atractivo, prohibido y envíciante problema. No era gusto normal…era otra cosa…mas fuerte, mas intensa…mas…

Rose no estaba mejor que él…se había quedado sin aliento y sin palabras. En su mente repetía todo el suceso a cámara lenta, los labios de él acercándose, el negro pozo de esas pupilas ampliándose a un tamaño que no era natural. No era tonta, él le había querido robar un beso y ella quizás estaba esperando eso, besarlo, solo por curiosidad, solo para saber si era cierto lo que decían de él, que era bueno besando, las chicas comentaban en los pasillos y Rose escuchaba, pero de un momento a otro algo raro sucedió. Se había sentido hipnotizada, pero al mismo tiempo..de alguna forma…se había asustado…y no era porque fuese a besarla, para nada, ella tenia experiencia en eso de besarse y toquetearse encima de la ropa, no era ninguna chica inocente aunque la mayoría de las veces fuese medio incauta, tampoco era porque el sitio estuviese lleno de gente, ellos estaban en una mesa apartada, semi-oculta por unos estantes. Era que de pronto se había sentido totalmente avasallada por la conducta impulsiva de él.

Luego del momento incomodo, Scorpius Malfoy estuvo bien dispuesto a colaborar hojeando el libro con ella, no hablaron del casi beso, ni lo mencionaron siquiera, hicieron un acuerdo tácito y silencioso de no discutir sobre el tema y los dos inconscientemente trataron de expulsarlo de sus conciencias. También era bueno olvidarse de otros asuntos, como aquellos que agobiaban lo que debería ser su feliz existencia como unos adolescentes comunes y silvestres.

-Las Brujas Que Salen……Magic Tones…..Green Fly Dragons- recitó Scorpius mientras leía las bandas que habían tocado en los anteriores bailes- no está nada mal…nada mal…creía que escuchabas Bach y Paganini, una tipa tan culta como tú.

-Ahora eres el que piensa por mi- dijo Rose agriamente, se miraron otra vez, ella seguía ruborizada pero ya no tenia la cara de susto, él se relajó inmediatamente- Hablas de mi como si tuviese cuarenta años y fuese tan estirada como…..

-La profesora Vector- dijo Scorpius intempestivamente y Rose lo miró seriamente antes de soltar una carcajada. Compararla con la profesora Vector, una viuda amargada, lejos de ofenderla le había parecido un total exabrupto, pero de los cómicos. Ella hacia el intento de no reírse, pero a veces Scorpius decía unas locuras..que simplemente…eran eso…locuras. De una manera ilógica, ese comentario le alegró la velada. Ella deseaba desesperadamente tener un rato de esparcimiento sin pensar en los líos amorosos de su madre. Él le tapó la boca con una mano.

-Cállate- dijo Scorpius mientras le sonreía de vuelta. Le gustaba mas Rose cuando ella dejaba atrás su actitud mandona y agria y se reía de sus chistes malos- Nos van a prohibir la entrada a la biblioteca- Rose se deshizo rápidamente de la mano de él sobre su boca. Esta vez le gustó sentir su piel contra sus labios, pero tampoco iba a hacer el papel de tonta. Total cautela con Scorpius hasta conocerlo mejor

-No me toques- dijo ella en voz baja- podrían vernos y pensar cualquier cosa. Por eso si nos prohibirían la entrada a la biblioteca.

-Nadie esta mirándonos, además te reías como loca- dijo él sintiéndose un poco rebelde…cuando la veía sonriente, él tenia ganas de ponerse un poco impulsivo..de dejarse llevar..y eso seguro que no le convenía …con ella …de seguro que no. Algo en Rose lo incitaba, pero también lo empujaba a tomárselo con calma, él apreciaba a la gente inteligente, ella era de esas chicas con las que era agradable hablar, incluso hasta discutir, pero ella no gustaba de él, quizás funcionarían mejor como conocidos…amigos…o quizás seria estupendo besarla..pero no estaba seguro..y no quería meter la pata- estamos lejos, la Sra. Pince está al otro lado de la biblioteca, nadie nos ve.

-Eso es lo que crees- dijo ella de nuevo seria- este sitio se presta para muchas cosas, siempre lo vigilan, si me consiguen contigo en una actitud poco apropiada, podrían imaginarse cualquier cosa.

-O sea que este lugar se presta para muchas cosas- dijo Scorpius recuperando el buen humor- planear bromas…bailes…..besos.

Los dos inmediatamente recordaron lo que había estado a punto de suceder hacia unos minutos, ella apartó su mirada, visiblemente incomoda y Scorpius Malfoy maldijo otra vez su gran bocota, que al parecer solo se abría para dejarlo como un idiota de los peores delante de ella.

-Quien no se haya besado entre los anaqueles de la biblioteca de Hogwarts no ha pisado este colegio- dijo ella de pronto como al descuido.

-Así que te has besado aquí- dijo Scorpius.

-Yo no dije eso- contestó Rose apurada.

-Una pregunta por otra- dijo sorpresivamente Scorpius. Rose lo miró intrigada- Dime quien fue el primer chico que te besó y yo te digo quien fue la primera chica que me besó.

-No me gusta hablar de mi vida privada- dijo Rose a la defensiva. Habían hablado de todo en esas semanas, menos de sus vidas personales.

-A mi tampoco- dijo Scorpius- pero el juego es bueno…..solo para distraernos, planear una fiesta de colegio es tedioso.

-No insistas…no voy a hacerlo- dijo Rose-además a mi no me interesa ni quien te besó primero ni cuantas lo hicieron después.

-¿En serio?-dijo Scorpius levantando una ceja y sonriendo de lado- que decepción. Yo que quería recitar mi larga lista. Entonces, ¿si o no?

-No- dijo Rose tajante.

-Si me lo dices- dijo Scorpius- te conseguiré a Ramstein para la fiesta.

-¿En serio?- preguntó Rose. Ya se lo estaba imaginando…..muy vivido…sus compañeros enloquecerían…claro no estaba tratando de organizar el mejor baile en años para recuperar la amistad o el beneplácito de sus compañeros….no para nada…ya no le importaba….iba a hacer el mejor baile en la historia del colegio para sentirse bien consigo misma, para demostrarse que podía hacerlo. No le gustaba hablar de su vida privada, pero por otro lado, Scorpius no le estaba pidiendo un beso, sino más bien una confesión. Y después de todo, ese cuento se lo sabia medio colegio, Hugo se había encargado de divulgarlo.

-Mi primer beso….fue aquí en la biblioteca, hace dos años….y fue….un chico de séptimo llamado Mathias Stompuke, es una tradición en Hogwarts que tu primer beso sea en la biblioteca…no se como lo sabia …que jamás me habían…en fin lo hizo y no paso nada mas…nunca mas, a lo mejor hasta apostó con sus amigos, que se yo- dijo Rose dudosa y tartamudeando- ahora creo que juega quidditch en los Puddelmore, no he vuelto a ver su cara desde que salió del colegio.

-¿Cómo te fue?- preguntó Scorpius. Una apuesta….con Rose…de seguro que no. Si Rose había sido tan bonita en quinto como lo era en séptimo, era imposible que besarla fuese una apuesta…ella de seguro le gustaba mucho al tal Mathias. Los chicos hacían apuesta para besar y llevarse a la cama a las feas…de pronto las alarmas se prendieron en Scorpius…no, no solo a las feas…también a las inalcanzables…..como Rose…la chica erizo. ¿Cómo rayos Ethan Finnigan logró que fuese su novia? …eso si era un misterio que lo tenia intrigado..uno equivalente a la identidad del que había mandado a volarle los sesos a John F. Kennedy o a quien le había robado el queso al escritor de un libro de autoayuda muy famoso que era el boom de la temporada.

-En realidad fue un poco asqueroso, todo húmedo y baboso- dijo Rose estremeciéndose al recordarlo- creo que hasta le mordí la lengua….por accidente.

¿Quién lo diría? Ella hablando de humedad, babosidades y lenguas con Scorpius Malfoy. Rose enseguida dejó de lado toda su mojigatería, sin duda había peores formas de caer, sino que se lo preguntaran a su madre. A esta no le gustaba Scorpius Malfoy, pues a Rose no le disgustaba para nada el chico sino que todo lo contrario, así que si ella tenia que aguantarse el problemon existencial en donde se había metido por culpa de su madre, sin duda Hermione Granger tendría que aguantarse que ella escogiese con quien hablar y con quien amigarse...aunque se apedillaze Malfoy.

-Espero que hayas mejorado- dijo Scorpius con malicia- Ya veo porque el chico no te besó mas, a lo mejor temía que le arrancases la lengua.

-No se porque diablos te dije eso- dijo Rose completamente avergonzada- cada día estoy mas loca…es definitivo. Yo hablando de esto contigo…besos por dios..eres un chico…esta es conversación de chicas…amigas… Si le dices a alguien…

-No diré nada- dijo Scorpius- no tengo ningún interés en estar divulgando tus secretos de niña empollona….estoy seguro que te asustaste como una tonta y saliste huyendo dejando al pobre idiota con la lengua mordida e hinchada…..también hinchado otra cosa si a eso vamos, pero claro tú jamás te darías cuenta de eso.

-Si sigues así- dijo Rose alarmada, en algún momento la conversación había dado un giro peligroso, uno en el que ella no tenia muchas formas de responder a su sarcasmo- me largo de aquí. Quedamos que íbamos a dejar la grosería de lado.

-Si…en eso quedamos- dijo Scorpius- ¿porqué te molesta tanto hablar de eso? Por dios eres una chica…yo un chico…tenemos diecisiete años…casi dieciocho..es el siglo XXI y la gente habla libremente de sexo en todos lados.

-Pues yo no- dijo Rose tajante.

-Lastima- dijo Scorpius- sabes…si me preguntas…yo podrían despejarte algunas dudas al respecto.

-Gracias , pero hace tiempo que se como encaja todo y con que- dijo Rose apurada.

-Te estoy diciendo que podemos hablar de sexo, no que vayamos a hacerlo por Merlín- dijo Scorpius- eres demasiado mojigata.

-Y tú te metes demasiado en lo que no te importa. Siempre sales con tus cosas y supuestamente estamos planeando una fiesta y no una orgia.

-Hay gente por ahí que no ve la diferencia entre una cosa u otra, créemelo- dijo secamente Scorpius, pero dejó el espinoso tema de lado, porque igual ¿A que rayos había venido el tema? ¿Seria que el subconsciente lo estaba traicionado? Porque él no había pensado en esos términos con ella o ¿Si?. A quien engañas Scorpius Malfoy, desde que viste el buen par de tetas que tiene, no dejas de fantasear contigo y ella…en eso.

-Ahora ¿quien fue la primera chica que te besó?- preguntó Rose.

Scorpius se tardó lo suyo en responder. Rose achinaba los ojos impaciente. Secreto por secreto y todo por una buena causa.

-La primera mujer que me besó fue…mi madre- dijo Scorpius- me imagino que fue húmedo, baboso pero sin nada de lengua, eso puedo jurarlo.

-Tramposo- dijo ella golpeándolo con el libro, ahora fue el turno de Scorpius para reír- me taimaste todo el tiempo y yo de estúpida que caigo.

-Las mujeres pueden hablar de sus conquistas pero los hombres no- dijo Scorpius- eso para que veas que no soy un canalla.

-No, no eres canalla eres ….eres…insoportable- dijo Rose y luego le ocultó la cara para sonreír , le causo gracia que le hubiese tomado el pelo, en el fondo, pero no le daría el gusto de darse cuenta- ¿En serio serias capaz de conseguir Ramstein?

-Creo que tendré que sobornar a bastante gente y llamar a algunos de mis contactos en Alemania- dijo Scorpius- pero dalo por hecho. Y si no vienen, yo mismo tocaré una canción desnudo con una armónica sobre el escenario.

-¿Serias capaz de hacerlo?- preguntó Rose escandalizada.

-Por supuesto- dijo Scorpius- y te aseguro que me ganaría una foto en ese estúpido libro tuyo.

-No es estúpido- se defendió Rose- lo hice yo, es mío, me dedique a ello, es mi opera prima.

-Dámelo- dijo Scorpius de pronto- préstamelo unos días y seré tu critico literario. Tiendo a leer cosas mas digamos…serias…pero un libro sobre tontos bailes será un buen cambio. Leeré la redacción, me fijare en la gramática y luego te daré mi opinión sincera al respecto.

-No- dijo ella- vas a terminar diciendo que soy una chica rosa tonta o algo así. Te conozco

-No…no me conoces para nada- dijo Scorpius- voy en serio, me he fijado que existen revistas muggles dedicadas a eso, mi madre tiene cientos y no te diré que sea mi lectura favorita, pero es popular, hay talento allí….si uno escarba…lo encuentra, dámelo y te diré si eres buena escribiendo o no.

-No solo escribo de organización de bailes- dijo ella- es solo para que sepas.

-¿Que mas escribes? A ver- dijo él. No le extrañaba que ella escribiese poemas u otras cosas, total era una chica..una inteligente… con ingenio.

-No se si decírtelo- dijo Rose- no se lo he dicho a nadie.

-Ya me dijiste tu primer beso lo otro no puede ser peor- dijo Scorpius.

Rose enrojeció, no era peor…era mucho peor, su primer beso era una tontería, su libro de bailes era otra, pero sus cuentos eran de ella, solo de ella, aun así, algún día necesitaría a alguien inteligente que le diese una opinión valida sobre lo que escribía, alguien tan imparcial como él. Cuando tuvieron aquella conversación sobre el porque de las razones por las cuales sus compañeros no la querían como premio anual, él había sido muy justo y muy acertado en sus conclusiones, totalmente imparcial. Ahora ..quizás…

-¿Entonces?- preguntó él- No voy a arrodillarme…dime algo o dejamos el tema hasta aquí.

-Te daré un cuento que escribí hace años para que lo leas- dijo ella finalmente- es una historia sobre algo que soñé cuando tenia doce años, es sobre un lobo….

Scorpius sintió como se le achinaba la piel.

-Un lobo…-masculló él. No creía en las casualidades ni en el azar…pero por Merlín santo…un lobo…un maldito lobo.

-Si, un lobo- dijo ella- un lobo..un pequeño lobo que es expulsado por su camada y recorre el bosque…buscando a sus hermanos de sangre.

-¿Te gustan los lobos?- preguntó él cauteloso.

-Son animales muy interesantes- dijo Rose- son inteligentes, leales…

-Y peligrosos- afirmó Scorpius clavando su acerada mirada en ella, intensa, arrebatadora, expectante. Rose no lo miró de vuelta, pero la sintió, esa mirada, todos los vellos de su cuerpo se erizaron al percibir como él fijaba toda su atención en ella.

-Si…- contestó Rose vacilante- muy peligrosos. Pero no puedo dejar de sentirme fascinada por lo indómito de un lobo. Es el animal mas hermoso que he visto.

Scorpius de pronto se levantó de la mesa, tomó el libro de Bailes de Rose y se fue sin despedirse dejándola absolutamente desconcertada. Jamás en su vida él se había sentido tan perturbado…tan emocionado... ni tan fuera de lugar.

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DEJEN REVIEWS