Disclamer: personajes de JK Rowling.
Estos últimos días han sido horribles para mi, Gustavo Cerati, mi ídolo personal, un tipo al cual adoró no solo como músico, como cantaautor, como artista, sino como ser humano, con esa inteligencia y ese magnetismo del cual hace gala, que cuando lo ves en vivo simplemente de deja electrificada, Gustavo Cerati…está muy grave en un hospital en Caracas luchando por su vida. La noticia a mas de uno lo habrá dejado helado, creo que todos y cada uno de aquellos que crecimos escuchando Soda Stereo estamos consternados.
Tengo un amigo medico como yo que trabaja en la dichosa clínica en Caracas en donde Cerati está hospitalizado, de hecho es un exnovio, es medico internista como yo y si bien, no tiene relación directa con el caso, pues ha escuchado los rumores de pasillo en la clínica, que no son muy diferentes a lo que se ha dicho públicamente, solo con algunos detallitos. Cerati sufrió un Accidente Cerebrovascular isquémico, por lo que me cuentan, una obstrucción completa de la Arteria Carótida Interna (esto si es un detalle que poco se ha comentado, pero que me dijo mi amigo), lo cual condujo a un infarto cerebral masivo, todo el hemisferio cerebral izquierdo, fue tanto el edema cerebral que tuvo que hacérsele una craneotomía para descomprimir y salvarle la vida, actualmente su estado es delicado, permanece en coma inducido, conectado a ventilación mecánica , en la UCI de la clínica, el pronostico, yo como medico puedo decirlo con propiedad, habiendo tenido muchos pacientes de las mismas características, es reservado…tanto por su vida…como por las posibles secuelas. Estoy demasiado triste por esta situación y mi tristeza es compartida por millones de fans alrededor del mundo.
Sin embargo Dios es grande y Cerati también, ¡FUERZAS TOTALES para ti Gus! , que eres el tipo más increíble del mundo.
Banda sonora "Magia" de Gustavo Cerati, álbum Fuerza Natural.
Capitulo 7 Magia
-Se te está otorgando un honor muy grande Malfoy – de ninguna forma era un ofrecimiento, más bien sonaba como una orden. El interpelado se sentía metido en la ratonera con el gato asechando, ni valía la pena resistirse, pronto lo engullirían completamente, es que no quedaría ni su pellejo.
Draco sintió como el sudor frío recorría su espina dorsal, obviamente, era imposible negarse, hacerlo equivaldría a traición. No bastaba que hubiese otorgado bastante de sus millones a la causa, o que estuviese de cabeza metido en un complot para embaucar a la mujer que amaba, no, ellos querían estar seguros, mas que seguros, sobre seguros, de que él no pondría los pies en polvorosa si todo salía mal o que estuviese tentado a traicionaros de nuevo. Si ellos caían, él caería con ellos, quizás él ya había traicionado a Lord Voldemort en el pasado, después de todo, el Señor Tenebroso, era solo uno, solo un hombre, un mago poderoso pero solitario. La Orden de Walpurgis, mas que una orden, era toda una organización internacional que tejía su tela de araña desde lo más alto y lo más recóndito, tenia miles de tentáculos en todo el mundo, era imposible escapar, si llegaba a traicionarles, antes, durante o después, alguien llegaría y lo haría pagar. No tenía escapatoria.
La sala estaba en penumbras, era circular y Draco yacía sentado en un banco en medio de la estancia, alrededor de él, en una especia de estrado, varias figuras encapuchadas lo observaban, a Draco se le antojó soberanamente estúpido y completamente innecesario que ellos quisiesen ocultar sus rostros, cuando él conocia desde hacia tiempo la identidad de los tres sujetos, los grandes maestres, pero al parecer, el atuendo y la sala, todo correspondía a un ritual. La Orden de Walpurgis empezaba así a la sesión para iniciar a un nuevo miembro. Draco miraba hacia adelante, sentado recto en esa silla que parecía su patíbulo personal, vestido totalmente de negro, su semblante era pálido, inexpresivo, sus ojos parecían dos pedazos de hielo.
-Draco Malfoy- dijo uno de los encapuchados- juras luchar para mantener vivos nuestros ideales de pureza de sangre, juras erradicar de raíz la corrupción muggle sembrada en lo mas profundo de nuestro mundo, juras ser el paladín que defienda nuestra forma de vida contra aquellos impíos que pretenden cambiar aquello que nunca debió ser cambiado, juras apartar de ti cualquier creencia, religión, dogma o sentimiento que te aleje de la consecución de tus promesas, juras matar sin misericordia a quien se oponga, juras llenar tus manos de sangre si es necesario.
Draco cerró los puños, negarse equivalía a morir, y no solo él, sino que arriesgaría la vida de Astoria, la de Scorpius, aceptar era igual a condenar para siempre sus sentimientos por Hermione Granger, aun así, era la única forma, desde dentro siempre tendría la oportunidad de salvar su vida, si se negaba, ella no tendría ninguna escapatoria. Si no lo ejecutaba él, lo haría otro, quien no tendría ningún tipo de contemplación con ella. Se levantó de la silla y miró a su alrededor, se sentía observado, pero en esa oscuridad no lograba vislumbrar mas nada que a los tres grandes maestres, su voz salió de su garganta firme y decidida.
-Lo juro.
Las luces se encendieron y Draco vio como decenas de magos, que antes habían estado ocultos por la penumbra, ocupaban puestos en lo altos de esa sala circular que ahora iluminada tenia el aspecto de un anfiteatro. Todos aplaudían a rabiar, vio muchas caras conocidas, antiguos compañeros de colegio, tales como Blaise Zabinni, , Pansy Parkinson, Montague, su socio Adrian Pucey, sus cuñados, los hermanos de Astoria, Daphne y Adolf Greengrass, su suegro Alistar….y muchos otros mas, incluso el viejo Vincent Crabbe, la mayoría antiguos mortifagos como él. La audiencia le ofrecía sonrisas satisfechas demostrándole simpatía, aunque Draco sabían que no podía confiar en ninguno de ellos, cuando los grandes maestres se quitaron sus capuchas, uno de ellos sostuvo su mirada. Era un hombre alto, de cabello castaño y ojos azules, que lo miraba con aprobación. Nadie lo decía a vox populi, pero todos sabían que ese hombre era quien dirigía la orquesta, por motivos que quizás pudiesen parecer loables a unos ojos o bestiales para otros, ese sujeto estaba decidido a armar una guerra para hacerse del poder. Una muy distinta a la de Voldemort.
Mientras los magos presentes se dispersaban, reuniéndose en grupitos por todo el salón, el hombre alto se paró frente a Draco y lo miró, ofreciéndole un esbozo de sonrisa, una condescendiente, sin embargo sus facciones seguían tensas. Le puso una mano en el hombro a Draco.
-Haz hecho bien- dijo el hombre. Draco lo atravesó con la mirada, nunca habían sido amigos, pero tampoco enemigos, tenían toda una vida conociéndose pero no sabían gran cosa uno del otro, se habían evitado por años por mil circunstancias, pero increíblemente ahora estaban metidos de cabeza en el mismo asunto, por razones muy diferentes- Que mejor manera de asegurarnos tu lealtad que hacerte uno de nosotros.
-Buena tu jugada- concedió Draco-, aun así tengo que agradecerte algo de toda esta farsa.
-Que seria eso- dijo el hombre despreocupadamente, tomando una copa de champán que traía un elfo domestico
-Alguna cosa referida a la confianza- dijo Draco tomando a su vez una copa. El champaña burbujeaba ascendiendo en la aflautada copa y Draco estaba tan molesto, que sentía la misma efervescencia de la bebida creciendo en su pecho, sin embargo se controló, no iba a perder los papeles, ahora mas que nunca tendría que demostrar que no era que él estaba hecho de piedra, sino que era del acero mas duro posible. Había ido a ese sitio engañado, jamás llegó a imaginarse que el motivo de esa reunión era su iniciación en la ancestral Orden de los Walpurgis…buena jugada…muy buen movimiento y él cayó en la red, tan inocente como un niño de pecho.
-Seria un tonto si confiase en ti Malfoy, tú y tu padre tienen el mal gusto de cambiarse de bando a ultimo momento, teníamos que asegurarnos, has jurado delante de todos, jamás podrás retractarte, estas atado a nosotros para siempre- dijo el hombre- igual….lo que te he prometido sigue en pie, podrás hacer lo que te venga en gana con tu ex – mujer y su prole, eso si, le quitas la lista primero.
-Mas te vale cumplir conmigo- dijo Draco ofreciéndole un brindis, las copas chocaron tan fuertes, que amenazaron con fracturarse, mas de un presente volteo por el ruido del cristal impactando, Draco entonces bajó la voz y le ofreció una mirada fulminante a su interlocutor- porque te lo juro Theo Nott, si llegas a faltar a tus promesas, te arrancaré la cabeza con mis propias manos.
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Scorpius rebuscaba en su baúl inquieto, sacaba y metía prendas de vestir, zapatos, medias, algunos libros viejos, los tiraba al aire sin importar a donde iban a caer. Gregory Goyle estaba acostado leyéndose un libro cuando en medio de este aterrizó una caja de condones. El chico lo tomó con una mano y los examinó curioso, enseguida Augustus Zabinni se levantó de su cama y se los arrebató.
-Dámelos- dijo Augustus- te aseguro que no sabes ni para que sirven.
-Por supuesto que lo se- respondió Gregory cerrando intempestivamente su libro.
-¿En serio?- exclamó Augustus cruelmente- ¿Y quien fue la loca que se atrevió contigo?
Gregory iba a replicar cuando Scorpius le lanzó otra caja sin mirar siquiera, siguiendo absorto rebuscando en su baúl.
-Tómalos, te los regalo-le dijo Scorpius a Gregory- tengo cientos.
-Gracias- contestó Gregory.
-Cientos Malfoy- exclamó Zabinni en tono burlón- es que piensas follarte a todo el colegio este año.
Scorpius detuvo su búsqueda y se giró, estaba arrodillado sobre el piso.
-No pienso follarme a todo el colegio- dijo Scorpius hosco y fastidiado. Por lo menos no a todo al colegio…..solo a una, pero me tiene tan descolocado que de seguro cometería otra estupidez….- pero tampoco quiero que me de sífilis o SIDA por imprudente.
-Todo un chico precavido- dijo Zabinni-¿Puedo quedármelos también?
-Como quieras- dijo Scorpius. En realidad suponía que sus otros compañeros se cuidaban, quizás con pociones o con hechizos, pero a su modo de ver las cosas, nada mas seguro que un preservativo.
-¿Qué buscas?- dijo Augustus- pareces un maniático revolviendo ese baúl.
-Tenía un libro de cuentos aquí debajo- dijo Scorpius-la historia de la marmita mágica y el brujo.
-Cuentos infantiles de Breedle el Bardo- dijo Augustus- cada día que pasa me sorprendes más. ¿Los necesitas para conciliar el sueño Malfoy?.
Malfoy…..de un tiempo a la fecha, ya Augustus no lo llamaba por su nombre de pila…ahora era Malfoy a secas. Otra cosa más para pensar, se dijo Scorpius. También entendió la indirecta de los sueños…al parecer, Augustus estaba al tanto de sus pesadillas.
-Es para Molly Weasley- explicó Scorpius- tiene que hacer una redacción sobre algunos encantamientos convocadores que aparecen en ese cuento, para la clase del profesor Flickwick y he prometido ayudarla
-Todavía no me creo que esa mocosa traidora de sangre esté en Slytherin- dijo Augustus, luego miró a Gregory que seguía haciendo sus deberes- Aunque pensándolo bien si nuestro querido Greg logró entrar, cualquier tipo de basura podría hacerlo.
-Augustus, creo que es suficiente- dijo Scorpius en tono amenazante, Gregory como siempre ignoraba los comentarios, pero ya Scorpius estaba empezando a hartarse. No le gustaba que insultaran a otra gente frente de él, sobre todo si él consideraba el insulto inmerecido. Era cierto que conocía a Augustus, solían salir bastantes noches en los veranos que Scorpius había pasado en su casa, pero el Augustus bromista de esas alocadas juergas era muy diferente al chico cínico y prepotente que se había encontrado en Hogwarts.
-Ah, se me olvidaba que has adoptado a la cabeza de zanahoria y al bufón de Slytherin como tu corte personal, que loable de tu parte Malfoy pero seria bueno que empezaras a examinar con ojo critico tus compañías- dijo Augustus- en fin, por cierto, habrá fiesta hoy en la sala común, solo los de séptimo- luego echó un vistazo a Gregory- es decir, solo algunos alumnos de séptimo. Por supuesto, estás invitado- dicho esto agarró su mochila y salió por la puerta, cuando el chico moreno hubo desaparecido, el ambiente de la habitación se relajó
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Scorpius siguió revisando su baúl y entonces Gregory se sentó en la cama.
-Malfoy- dijo Gregory.
-Ahora si abres la boca- comentó Scorpius con fastidio- ¿sabes que Gregory? Deberías un buen día darle un puñetazo en la cara a esos idiotas, te seguirán tratando como basura hasta que te des tu puesto.
-No les presto atención- dijo Gregory encogiéndose de hombros- en realidad así ha sido toda mi vida en este colegio y nada de lo que haga va a cambiar, me desprecian simplemente porque mi madre es mestiza.
-¿En serio?- Scorpius se sentó en el piso- Nunca lo hubiese imaginado. Se supone que tu padre era un mortifago.
-Bla, bla, bla- dijo Gregory rodando los ojos- era tan mortifago como el tuyo, un montón de crios estúpidos que pensaban que estaban haciendo algo grande metiéndose en las garras de Quien – no -debe -ser -nombrado.
-Voldemort- dijo Scorpius- se llamaba Voldemort y puedes pronunciar su nombre con confianza, lo último que supe fue que un tipo llamado Harry Potter lo mató.
-No- dijo Gregory- la palabra es poder y ese nombre lo único que trajo fue desdichas- Scorpius lo miró intrigado.
-No se que tanto te haya contado tu padre- dijo Gregory- solo se que él mío tiene pesadillas todo el tiempo…no fue una buena época…para nadie. Lastima que algunos se empeñen en revivir todo eso.
-Si- dijo Scorpius- estoy al corriente del montón de mierda que se retuerce en la cabeza de Marcus Nott.
-SHHHH- dijo Gregory mirando a todos lados- nos escuchan.
-No seas paranoico- dijo Scorpius- nadie escucha, estamos solos,
-Eso es lo que tú crees- dijo Gregory- te vigilan, me vigilan. A mi por mestizo…a ti porque al parecer no has llenado las expectativas. Quieren que tú demuestres solito que aborreces a los sangre sucia.
-¿Qué hay de tu madre? – preguntó Scorpius.
-Mi padre la conoció después de la guerra- dijo Gregory- ella trabajaba en una tienda del callejón Diagon, coincidieron en sus años en Hogwarts, pero no se trataban, mi madre era Huffelpuff y mi padre por ese entonces estaba demasiado ocupado besándole el culo al tuyo.
-Entiendo- dijo Scorpius sin querer ahondar mucho en el tema.
-Mi padre dice que tu padre era insoportablemente creído y estúpido.
-Creo que eso lo dice bastante gente si a eso vamos- dijo Scorpius frunciendo el ceño, realmente, no tenia ninguna intensión de seguir ese tema, hablar de su padre le revolvía el estomago.
-Oh disculpa, se que es tu padre y todo- dijo Gregory- pero es que la fama que tenía Draco Malfoy cuando estudiaba aquí es…...
-No lo alargues- dijo Scorpius cansinamente- ya se quien es mi padre, cualquier historia que me digan de él, la creeré. Sigue contando lo tuyo.
-Bueno, mis padres se casaron, mi padre fue desheredado por mi abuela un buen tiempo-dijo Gregory- ya que mi abuelo había muerto por aquel entonces encerrado en Azkaban, pero nací yo y todo se tranquilizó. Sin embargo, mi madre no es bien recibida en los círculos sociales de los sangre pura, por eso tú y yo no nos conocíamos.
-Tiene lógica, de verdad jamás he visto a nadie de tu familia en alguno de los eventos de caridad de mi madre o en las fiestas- dijo Scorpius- en realidad, no solo aquí en Hogwarts al parecer renacen esas ideas, he estado recibiendo correspondencia de algunos de mis antiguos compañeros en Dumstrang , al parecer hay un ambiente enrarecido….
-Si…de verdad el ambiente está enrarecido- dijo Gregory arrugando la nariz, ese tema no le gustaba para nada y quiso salirse de él- y creo que son esos calcetines viejos que sacaste del fondo del baúl, huelen a demonios.
Scorpius le tiró los calcetines hechos una bola a Gregory quien le lanzó una almohada en respuesta.
-Deja de meterte con mi ropa- dijo Scorpius haciéndose el ofendido pero disfrutando de la broma, Gregory en general no bromeaba y menos aun hablaba, así que decidió aprovechar la ocasión- la tuya no huele mejor que la mía si a eso vamos.
-¿Iras a esa fiesta?- preguntó Gregory.
-Quizás- dijo Scorpius con desgano- pero en realidad me provoca estar en otro sitio.
-Ya veo- dijo Gregory- en otro sitio con alguna chica.
No con alguna…..más bien con una sola chica…si ella quisiese, se dijo de nuevo Scorpius.
-Pero quizás me convenga ir- dijo Scorpius- total, me gustaría saber lo que en realidad traman Nott y compañía, a ver si el alcohol les desenreda la lengua. He ido a sus reuniones, pero solo se dedican a leer antiguos textos de filosofía mágica, nada en concreto.
-Dudo que se les suelte la lengua con el alcohol- dijo Gregory- otra cosa….
-Dime- dijo Scorpius.
-Vigila a la Weasley pequeña- dijo Gregory.
-¿Cuál Weasley pequeña?- preguntó Scorpius, y de verdad esa era una pregunta apropiada, existían cinco Weasley en Hogwarts, aunque por estatura podía ir sacando a Rose de la cuenta.
-Nuestra pequeña serpiente- dijo Gregory- Molly, te aseguro que Marcus y a los demás no les gusta que este amigada con Theo jr.
-Oh, bien la vigilaré- dijo Scorpius.
-Me cae bien esa niña- dijo Gregory de pronto- o será solamente el sentimiento fraternal que une a los marginados como nosotros.
-Es una chiquilla bien inteligente- dijo Scorpius- pero ya no es tan marginada, ha hecho lo que tú no, puso a sus compañeras en su sitio, uso una maldición, la morcomucielagos y ahora la respetan.
-Bien por ella- dijo Gregory- yo soy la oda al conformismo.
-Hazme caso- dijo Scorpius- entiérrale el puño en la cara a Augustus un día de estos y veras como todo cambia.
-Y por ultimo- dijo Gregory- yo se que eres un éxito con las mujeres y todo lo demás, pero…..deja de estar mirando a la Weasley como un imbécil todo el tiempo.
-¿A cual Weasley te refieres? ¿A Molly? no me gustan las pelirrojas y menos si tienen 11 años- dijo Scorpius haciéndose el desentendido.
-¿Cuál Weasley? Por favor Malfoy, alta, cabello castaño, premio anual…la mayor de todas…Rose Weasley. Esa que te comes con la mirada a cada rato, si me he dado cuenta yo….te aseguro que los demás Slytherin también. Y yo que tú, no quisiera que mis asuntos personales fueran del conocimiento de cierto "amigo" nuestro- he hizo una mueca de desprecio al pronunciar la palabra amigo.
-Yo no estoy mirando a ………- Scorpius se paró de insofacto- en realidad no es tu problema.
-Por supuesto- dijo Gregory volviendo a su lectura.
-Ella es hermosa …nada mas…es lógico que a veces la mire…cualquiera lo haría- dijo Scorpius.
-Ella es muy bonita- dijo Gregory- eso es cierto, pero también es hija de quien es hija y eso no es bien visto en Slytherin.
-A mi no me importa eso- dijo Scorpius abruptamente.
-Que bueno escucharlo de tus labios, que no eres otro maldito racista- dijo Gregory- a mí también me importaría nada si se me atravesasen en el camino unas curvas como esas.
-Si…buenas curvas…..bonita cara….bonitas…- Scorpius estuvo tentado a decir tetas pero se calló a tiempo- bueno…yo tengo ojos, quizás si no fuese tan metiche o tan mandona….a lo mejor uno podría acercarse…pero no…nada….no te metas- dijo Scorpius abruptamente.
-Nadie ha dicho nada- dijo Gregory alzando las manos en gesto de paz- como siempre, soy sordo, mudo y ciego- De inmediato la almohada que anteriormente le había lanzado a Scorpius aterrizó de lleno en su cara.
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-¿Estas seguro de esto Harry?- Hermione daba vueltas en el despacho del Jefe de Aurores en el ministerio mágico, Harry estaba detrás de un escritorio, rellenando sus formularios. Si Kingley le hubiese advertido diez años atrás, cuando le dejó el puesto, que gran parte de su vida laboral transcurría entre el papeleo, ni por asomo hubiese aceptado. Harry se sentía oxidado, inactivo, aburrido y últimamente muy abrumado, los rumores que corrían entre los diversos departamentos de seguridad mágica en los países europeos no eran los mejores, al parecer, una sombra se levantaba acechando la seguridad de todos y lo peor, es que el problema no era mágico, si así hubiese sido, él no tendría ningún problema para enfrentarlo, después de todo, poder mágico tenia de sobra. No, era una situación con aristas políticas, sociales, raciales….
Cuando una opinión empezaba a agarrar seguidores, un minúsculo e insignificante arrollo se terminaba convirtiendo en un río de corrientes furiosas y arremolinabas. Mil veces Harry Potter maldecía su ceguera y la del gobierno mágico ingles, no debieron ser tan represores con los mortifagos arrepentidos, quizás debieron ser mas tolerantes, no exponerlos al escarnio publico…quizás…quizás…en fin ..ya no había remedio. Lo cierto es que viejas ideas resurgían con fuerzas, ciertos sectores reaccionarios tomaban adeptos y ahora casi eran la mitad de la población mágica. La guerra con Voldemort tuvo una consecuencia inesperada, en lugar de abrir mas la sociedad mágica, inexplicablemente muchos mestizos e hijos de muggles optaron por abandonar el mundo mágico y los sangre pura se reprodujeron como conejos. Resultado, cuando en su época los puros constituían un tercio de la población mágica en Inglaterra, ahora veinte años después, eran la mitad. Niños que crecieron influenciados por sus padres, sangre nueva…sangre pura…nuevos adeptos. Porque Harry no se creía para nada el arrepentimiento de muchos y porque ahora, no solo tenían las ganas ahora estaban apoyados por la mitad de los magos. Malo…malo, sobre todo si añadimos, que por ser desprestigiados, rechazados y de alguna manera excluidos, mas de uno quería reinvidincaciones, de todo tipo, económicas, sociales…..politicas
-Se que no te gusta, pero es la única forma- dijo Harry y le tendió un papel a Hermione- si quieres saber el porque de mi decisión….ve esto.
Hermione tomó el papel y lo leyó, enseguida palideció, se sentó en una poltrona y le desvió la cara a su mejor amigo. Harry le había entregado su certificado de divorcio con Draco Malfoy.
-No voy a juzgarte…pero creo que debiste ser sincera desde el primer momento- dijo Harry.
-Es difícil de explicar….yo era joven y …- Hermione hizo un pausa y sollozó.
-Estabas enamorada- dijo Harry y se levantó del escritorio, caminó detrás de su amiga y colocó las manos en sus hombros- Tenias que estar enamorada porque si no veo porque razón te casaste con él.
Harry se había molestado, por supuesto que lo hizo, de alguna manera su mente estaba en conflicto, no entendía como rayos Hermione había dejado atrás todo su pasado con Draco Malfoy, una historia cargada de desprecio mutuo, para casarse con él. No lo comprendía pero a fin de cuentas, algo así solo pudo haber sucedido por amor. Pero lo que le dolía era que ella no hubiese confiando en él y que le hubiese mentido a Ron, sin embargo, sus razones eran lógicas, ella no deseaba que nadie se enterase de lo que consideraba un error, una equivocación, de haber salido a la luz hubiese significado mas sufrimiento para ella. Respecto a Draco Malfoy….todavía tenia sus dudas, pero al mismo tiempo, reconocía que invariablemente él también se había enamorado a su manera si decidió casarse con ella.
Hacia un año Draco Malfoy había entrado en ese despacho, confiándole un secreto …uno peligroso y entre ambos lograron encajar un plan. Harry siempre se preguntó porque él estaba empeñado en protegerla, a ella, a su antigua enemiga, Harry se propuso motivado por la curiosidad a averiguar sobre algunos cabos sueltos que nunca logró atar respecto a su amiga. La estadía de Hermione en Paris hacia muchos años le resultaba sospechosa, sobre todo porque ella no regresó a Inglaterra durante mas de un año y también porque nunca permitió que nadie la visitase, siempre tenia una excusa, algunas mas creíbles que otras, pero pretextos al fin y al cabo. No fue fácil encontrar la razón de tanto misterio, pero la gente hablaba y su antigua casera insistió en que ella vivía con un hombre rubio alto que era su esposo….Allí Harry termino de ensamblar el rompecabezas y solo bastó un visita al ministerio mágico francés para confirmar lo que sospechaba, Hermione Granger y Draco Malfoy se habían casado en una ceremonia civil una soleada mañana del año 1999 y se habían divorciado diez meses después.
-Fue un desastre de dimensiones bíblicas- dijo ella en voz baja, sus ojos brillaban por las lagrimas contenidas- íbamos a matarnos, nos llevábamos como el perro y el gato……sabíamos que no iba a funcionar, pero fuimos necios…Harry fue muy doloroso para mi, yo….no quería que Ron lo supiese…no deseaba recordarlo.
-Algún día tendrás que decírselo- dijo Harry- es el único consejo que puedo darte.
-No quiero a Draco ni a cien kilómetros a la redonda cerca de mi- dijo Hermione- no confío en él. Ha intentado….
-Ha intentado lo que suponíamos que haría- dijo Harry sentándose de nuevo en su asiento. Miró fijamente a Hermione- ha intentado seducirte porque esas son sus órdenes.
Hermione contuvo el aliento….ese beso…ese maldito beso…fue solo para engañarla. Tenía demasiado sentimientos encontrados en relación con ese beso, le había gustado, había encendido algo en su interior, pero por otro lado se sentía culpable. Y ahora, además, estaba furiosa, porque quizás él lo había hecho solo para intentar obtener algo de ella.
-Detesto esto- dijo Hermione- no me gusta. Él me miente y yo le miento a él. Bonito par, casi se parece a cuando estábamos casados.
-Bien- dijo Harry- La cosa es que él no sabe que tú lo sabes. Draco está tratando de salvarte el pellejo y al mismo tiempo es nuestro espía, pero si no logra nada contigo, lo mataran o empezaran a sospechar de él, cosa que no nos conviene. Como supuse que te harías la dura con él- Hermione tragó grueso…si solo pudiese contárselo a alguien….desahogarme…aclarar mis dudas…..yo no he sido nada dura…he sido la mas débil con él- no he tenido mas remedio que contártelo para que…
-Yo no me voy a dejar seducir como una estúpida- dijo Hermione- eso está fuera de todo orden- Y si, se habían besado..pero eso no implicaba gran cosa, no dejaría que se le fuera de las manos, no podía, ella se debía a su esposo, quería a Ron…pero al mismo tiempo…..Draco….Draco.
-Nadie te está pidiendo que te acuestes con él…..ni que lo beses….ni que engañes a Ron- dijo Harry, Hermione enrojeció hasta la raíz del cabello- solo te pido que le sigas el juego.
-Seguirle el juego es hacer el papel de puta- dijo Hermione con amargura, como si fuese tan fácil, un paso en falso con Draco Malfoy y estaría tirada en una cama con él encima de ella follándola como un loco. Ella cerró los ojos, NO, NO, y NO…suficiente con ese estúpido beso, ella tenía a Ron, se debía a Ron, estaba casada con Ron- me niego.
-Hermione- dijo Harry- Malfoy no es mi persona favorita del mundo y lo sabes.
-Draco no es la persona favorita de nadie, ni en este mundo ni en ninguno- dijo Hermione con un bufido.
-Pero él está arriesgando el pellejo y principalmente lo hace por ti- afirmó Harry cada vez mas convencido del hecho. Era demasiado obvio, Draco Malfoy al parecer no se había olvidado que Hermione Granger había sido su mujer- eres el objetivo de la orden de los Walpurgis, ellos quieren la lista, tú se la darás, pero una lista depurada, no falsa porque sino se darían cuentan, sacaremos de allí los principales nombres y los de aquellos que nos importan…tal como Bill.
-Draco lo hace porque su hijo está en esa lista- dijo Hermione tratando de alejar de la mente de Harry cualquier relación entre Draco y ella- no lo hace por mi.
-Pues déjame decirte, que independientemente cual sea el motivo, su hijo, tú, el perro de su casa, que se yo- dijo Harry tajantemente - lo cierto es que Malfoy tomó el riesgo, nos sirve de espía y lo quiero vivo…..Si yo llegase a divorciarme de Ginny, indistintamente de la causa, yo estaría aun dispuesto a hacer cualquier cosa por ella, el amor deja cicatrices, todavía se siente aun cuando ya no exista o sea suplantado por otro amor, yo entiendo perfectamente las razones de Malfoy, ahora dime Hermione ¿en serio deseas ponerlo en peligro mas de lo que está?
-No- se apresuró a decir Hermione- es decir….por supuesto …que no….para nada….Harry…él fue importante en mi vida……yo lo amé…lo quise…por Dios me casé con él….pero es impensable que me impongas esto. Él tiene una vida y yo tengo la mía. No podemos enredarnos aunque sea una farsa.
-Los Walpurgis quieren ese papel- dijo Harry- y yo deseo saber porque lo quieren. Draco Malfoy es fundamental…pero para que me sirva tiene que tener la cabeza bien sujeta al cuello. Él esta jodido por todos lados y si alguien puede ayudarlo eres tú. Por eso te lo estoy pidiendo.
-No seria mas fácil si le das tú el maldito papel – dijo Hermione ofuscada- es decir ¿por que tengo yo que estar en medio?
-Porque me vigilan, te vigilan y lo vigilan a él- dijo Harry- y para evitar más problemas, te estoy contando todo esto, porque necesito que tú lo vigiles a él.
-Un espía espiando a otro espía- dijo Hermione- ¿Es que acaso piensas que él va a traicionarnos?
-Tú lo dijiste y no yo- dijo Harry- seria un tonto si confiase ciegamente en Draco Malfoy. De todas las posibilidades tú eres la mejor.
-Draco y yo tenemos mas de cinco años viéndonos a escondidas…..como amigos…solo conversamos- dijo Hermione de pronto, se sintió aliviada de confesarlo- puede que él motivo que tenga para intentar convertirme en su amante sea obtener algo de mi, pero también estoy segura de que no dejaría que me matasen, eso que dijiste sobre el amor y la cicatrices es verdad, no puedo confiar ciegamente en Draco, pero se que él siente por mi. En todos estos años…no ha dejado de decírmelo
Harry lanzó un silbido.
-No ves….eso no me lo esperaba- dijo Harry, de pronto ya no le parecía tan buena idea, eso no se lo esperaba. Había analizado el punto de mil formas distintas, pensando que la parte débil seria Hermione, ella era demasiado sensible, pero al parecer se había equivocado. Rogaba a Dios que no se fuese a enredar todo mas de lo que estaba, amor…cicatrices….por muy viejas que fuese…a veces sangraban..eso era cierto- ¿Por qué si sabes que todavía te quiere accediste a verte con él?
-Porque él necesitaba a una amiga y yo …..yo…..- Hermione se calló, la razón era simple, ella lo necesitaba a él.
-Tú lo quieres, aunque sea como amigo…lo quieres…te conozco demasiado Hermione. ¿Ron lo sabe?- pregunto Harry.
-Por supuesto que no lo sabe- dijo Hermione- pero ya te lo he dicho, no he traicionado a mi esposo.
-Te creo- dijo Harry tratando de ser conciliador.
-Voy a ayudar a salvarle el pellejo a Draco- dijo Hermione resuelta- pero después que todo esto termine, tú y Draco van a escucharme …..te lo juro. No entiendo como diablos se metió de nuevo en todo esto, ¿es que no bastó lo que pasó en la primera guerra?
-Malfoy no tiene opción- dijo Harry- en algo tienes razón, no es solo por ti, su familia peligra también.
-Si no hay otra forma- dijo Hermione mordiéndose un labio de ansiedad- lo haré como dices.
-Esa es mi Hermione- dijo Harry con una sonrisa en su cara. Independientemente que ahora de verdad no le gustase para nada el asunto, bueno en realidad nunca le había gustado, por lo menos confiaba que Hermione tuviese la sensatez de no ir mas allá de lo que estaba pidiéndole. No confiaba en Malfoy, pero confiaba en ella…heridas…amor…cicatrices que sangran… ¡Diablos!
-Los años te han hecho implacable- dijo Hermione con acritud- el Harry que yo conocía jamás hubiese hecho algo que potencialmente pudiese dañar a Ron.
-Al Harry que conociste le hubiese ido mejor en la vida si hubiese tomado las decisiones difíciles en el momento justo- dijo Harry acomodándose sus gafas-Este trabajo es una mierda, porque tienes que pedirles a tus amigos que se jueguen el todo por el todo mientras uno está a salvo detrás de un maldito escritorio. Pero basta…de ahora en adelante …también me la jugare, la Orden de Walpurgis planea dar un golpe de estado y hay que evitarlo a toda costa. Confío en ti…..mas que en nadie. Yo se que TÚ no dañarías a Ron y se que lograras dominar a Malfoy.
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Esa noche, a Scorpius no le provocó irse de fiesta, de hecho desde la siete de la noche estaba deambulando solitario por el castillo, tratando de encontrarle sentido a todo el laberinto de escaleras movedizas que subían y bajaban, ese transportaba a un piso superior en una de estas cuando vio caminando hacia él a la ultima persona sobre la tierra que quería ver…su padre.
-Te he estado buscando por un buen rato- dijo Draco Malfoy esperándolo al pie de la escaleras- tus compañeros me dijeron que había salido a pasear.
Scorpius no contestó, la escalera llegó a su destino, se detuvo y Scorpius saltó de ella antes de que se moviese de nuevo a otra dirección, cuando vio a Draco, evito sus ojos y siguió caminando pasando por su lado, ignorándolo olímpicamente, Draco lo jaló del brazo para obligarlo a encararlo.
-"Hola padre ¿Cómo estas?" Eso seria lo adecuado, pero no…no tú eres Scorpius Malfoy, soberbio, orgulloso y me detestas. Pero sabes chico, uno puede odiar a alguien y jamás perder la educación. En fin hijo, acaso te cuesta tanto dirigirme la palabra- dijo Draco.
-¿Cómo está mi madre?- preguntó Scorpius esta vez mirándolo directamente a la cara. Cada vez que se encontraba con su padre sentía un cúmulo de emociones distintas tratando de sobreponerse unas a otras, sin que ninguna llegase a predominar y eso lograba violentarlo a niveles alarmantes, por eso lo evitaba como la peste.
-Está bien, como siempre ocupada con sus cosas- dijo Draco lanzándole una furiosa mirada a su hijo. Ese chico sabía exactamente como colmarle la paciencia. Esa pregunta…obviamente tenia un doble sentido.
-Si, supongo que es así, ella con sus bailes, tú con tus amantes- dijo Scorpius- toda una postal de felicidad conyugal.
Draco lo soltó bruscamente e hizo ademán de lanzarle un puñetazo a su hijo por su falta de respeto, pero se contuvo. Rara vez lo golpeaba y se sentía como la mierda cada vez que lo hacia. Era definitivo, Scorpius lograba sacarlo de sus casillas como nadie, como nadie….. había sido bastante grosero y directo, lo mas triste era que en parte era cierto…por lo menos hacia unos años era su verdad, era triste que su hijo supiese que engañaba a su madre, pero es que inevitablemente, había escuchado alguna que otra conversación entre Astoria y él, discusiones, gritos, reproches, era difícil ocultarle a su hijo su situación, quizás pequeño hubiese funcionado inventarle algún cuento, pero ya mas grande fue imposible. Draco se imaginaba que Scorpius estaba furioso con él, por eso y muchas otras cosas más.
-No te metas en lo que no te importa- dijo Draco.
-Me importa…es mi madre- dijo Scorpius sin contener su rabia.
-Y yo soy tu padre y si te digo que no te metas…no te metes- dijo Draco tajante.
-Siempre me he preguntado como rayos te casaste con ella si no la querías- dijo Scorpius.
Ambos hombres permanecían frente a frente en medio de un pasillo en el séptimo piso del Castillo de Hogwarts, era de noche, estaba oscuro y la luz de las antorchas deformaban las expresiones de sus caras, de por si ya crispadas por la incomodidad.
-Por dios Scorpius, no seas tan infantil- dijo Draco rodando los ojos- en fin, no voy a tolerar chiquilladas ni berrinches de tu parte, he venido a Hogwarts porque Minerva McGonagall me ha dicho que no colaboras.
-Hago mis deberes padre- dijo Scorpius- y voy a participar mas en clase, ya la directora habló conmigo, me comprometí con ella a mejorar y ser mas sociable, no tenias porque venir aquí por esa razón, algo me dice que estas usando una excusa barata. Nunca te ha preocupado mi rendimiento escolar, mi madre es la que generalmente se ocupa de eso. Las hienas tienen mas sentido de la paternidad que tú, ¿Qué quieres?
Draco sonrió de lado, por supuesto, el daba por hecho de que su hijo no era ningún ingenuo…pero argumentó esa razón solo para ver si todavía tenia la capacidad de envolverlo, visto que Scorpius no cayó a la primera, apostó decirle la verdad.
-Ya no eres un chiquillo…no puedo engañarte- dijo Draco.
-Jamás creeré de nuevo en ti padre si eso es lo que quieres decirme- dijo Scorpius- y tienes razón ya no soy un niño.
-Crecen y no nos damos cuenta…..- dijo Draco entre dientes…no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde…él tiene razón …no es ningún niño…está casi hecho un hombre…esperemos que sea un hombre muy diferente a mi- ¿Qué tal te va con Marcus Nott?- preguntó Draco, Scorpius arrugó la frente intrigado por la pregunta.
-¿A que se debe tanto interés?- preguntó de vuelta.
-Curiosidad- dijo Draco intentando parecer despreocupado. Pero su interés lo traicionó, impaciente de nuevo exclamó-. Bien Scorpius, no demos mas vueltas y respóndeme.
-Lo detesto- dijo Scorpius- se cree lo mejor del mundo…se parece a cierto imbécil que conozco….o sea…tú.
Draco de nuevo sonrío, muy a su pesar. Parte de sus problemas con Scorpius derivaban del hecho que el chico era exactamente tan irreverente como él. Personalidades demasiado parecidas para llevarse en paz, solo que Draco a su edad era mucho mas frío, conservaba la calma mucho mas de lo que lo hacia Scorpius, pero él sabia que solo eran los efectos secundarios de su "accidente".
-Cuida tu lengua hijo- dijo Draco pausadamente- un día de estos vas a sufrir las consecuencias de ser tan deslenguado.
Por un momento Scorpius pensó en Rose, eso era cierto, a veces su lengua era el castigo de su cuerpo, y al parecer, con ella, cuando decidía callarse, le iba peor, la chica todavía debía estarse preguntando porque rayos reaccionó tan mal con el cuento del lobo, y es que no tenia manera de saberlo ni él como explicárselo. Tendría que arreglarlo, en algún momento, no la había visto en todo el día, porque ese era el día en donde no compartían materias.
-Marcus tiene un hermano pequeño ¿No es así? –Preguntó Draco- se llama Theo si más lo recuerdo.
-Si lo sabes ¿Para que diablos me preguntas?- dijo Scorpius.
Draco maniobro su bastón con agilidad y en un movimiento rápido clavó a Scorpius contra la pared, con la punta bastón apuntando su cuello, en un gesto amenazante. Scorpius estuvo tentado a agarrar su varita, pero Draco le adivinó el movimiento y con la suya lo desarmó. Había sido cuestión de segundos, pero Scorpius no intentó nada mas, estaba furioso pero prontó cayó en cuenta de que liarse a golpes de nuevo con su propio padre no iba a resolver sus problemas.
-Me desarmaste- exclamó Scorpius.
-Bajaste la guardia – dijo Draco con tensa tranquilidad, no despegaba los ojos de su hijo- te descuidaste y te quité la varita como si fuese un dulce a un niño pequeño. No te ofusques, eso hace que te desconcentres. Aprende esto, te lo está diciendo un ex mortifago. Pierdes el seso …pierdes la vida.
-Vete al diablo- gruñó disgustado Scorpius
-Las palabras….Scor….las palabras- dijo Draco todavía con el bastón en alto, cuando Scorpius lo escuchó llamándolo con el diminutivo cariñoso que había usado con él toda su infancia, tuvo una sensación de nostalgia muy intensa aprisionándole el pecho. Él había adorado a su padre como su ídolo personal, un dios que se había caído demasiado pronto de su pedestal- siempre te he dicho que escojas las palabras para dirigirte a mi. Me disgusta tu grosería…profundamente. Y si no lo haces por mi…hazlo por lo menos por tu madre. Astoria odia escucharte maldecir. Scor…haz el intento…por una vez en tu vida
-Tú ganas- dijo Scorpius alzando las manos. Cuando su padre lo llamaba Scor y mencionaba a su madre, podía dar la batalla por perdida.
Draco se retiró, no pasarían mas de allí, de amenazarse, de eso se había dado cuenta hacia un tiempo, últimamente no llegaban a los golpes, mas bien era como una batalla de voluntades, a ver quien cedía primero y Draco aprovechaba esos instantes para entrenarlo y darle consejos, de otra forma era imposible acercarse a su hijo. Si era a fuerza de golpes, que así fuese, total la letra entra con sangre y el cariño a veces se demuestra a puñetazos. No dudaba que su hijo lo odiaba la mayoría del tiempo, pero también lo quería, porque sino, no entendía la razón de tanto conflicto en la cabeza de Scorpius, Draco sabia exactamente la contradicción que existía en su hijo, porque él mismo la experimentó en algún momento con Lucius Malfoy. Sin embargo, a pesar de que casi le rebasaba en estatura y lucia como un hombre, el chico era todavía un chico y Draco era su padre, allí no haría concesiones, le podría los limites por las buenas o por las malas, el niño malgeniado se convertiría en un hombre razonable, se lo había jurado a si mismo cuando nació, que Scorpius no cometería sus mismos errores. No sabía si lo estaba haciendo bien o mal, pero sabia que el tiempo se le acortaba. Draco tenía la esperanza de algún día arreglar las cosas con él….algún día. De todas formas, por los momentos, no le era difícil someterlo, Scorpius era más fuerte que él físicamente hablando, pero Draco todavía conservaba sus mañas.
-¿Qué quieres saber?- preguntó Scorpius.
-Ahora quieres hablar…que interesante- dijo Draco.
-Entre mas rápido hable mas pronto te vas de aquí y me dejas tranquilo- dijo Scorpius hoscamente- es un razonamiento lógico.
-Me parece bien que pongas a trabajar tus neuronas- dijo Draco- ya había perdido las esperanzas.
-¿Siempre tienes que ser tan cabrón?- dijo Scorpius.
-Si….al igual que tú eres un necio- dijo Draco despectivamente- pero ni modo…somos Malfoy´s, lo cual inevitablemente nos conduce a comportarnos como unos verdaderos hijos de puta.
-Obviamente a mi madre no le gustaría que me hablases en esos términos- agregó Scorpius con malicia- ella detesta las malas palabras.
-También es bastante obvio que tu madre no está aquí y que yo nunca sigo mis propias reglas, la cosa es así, tú me insultas yo te insulto, a ver cual de los dos es mas creativo- dijo Draco- Bien chico, tú lo has dicho, no voy a perder toda la noche discutiendo sandeces contigo, así que habla.
-Theo Jr- dijo Scorpius- está en primero, no es como su hermano, es un chico normal, pero tengo la impresión de que siempre esta asustado.
-Si yo tuviese 11 años y hubiese crecido en esa casa, con esos hermanos y ese padre, de seguro también estaría asustado Scorpius- dijo Draco analizando todo concienzudamente- ¿Te comentaron algo más, de su padre, Theodore? ¿Saben donde está su hermano mayor, Theo Nott?
-Me dijo Marcus Nott que su padre había muerto y que su hermano mayor estaba desaparecido desde hacia algunos años- dijo Scorpius- pero en realidad ninguno de los dos toca mucho el tema.
-Aléjate de esos chicos- dijo Draco bruscamente, estaba curioso ¿Por qué los Nott´s pequeños no sabían nada de su hermano mayor, que estaba de todo menos desaparecido? Por supuesto, Draco sabía perfectamente donde, como y a que se dedicaba el mayor de los hermanos Nott- y por muy mal que te caiga el tal Marcus, no lo provoques.
-¿Qué pasa?-preguntó Scorpius, conocía lo suficientemente bien a Draco darse cuenta que la expresión de su padre no auguraba nada bueno. ¿A que se debe el interés? De pronto Scorpius tenia muchas ganas de meterse de cabeza en la fiesta donde lo habían invitado y él se había propuesto no ir. Algo se cocinaba y él deseaba saber exactamente que se trataba. El interés de Draco Malfoy sobre alguien nunca era de a gratis.
-Me gustaría saber como te sientes- dijo Draco con preocupación apartándose del tema inicial, ya había averiguado lo que le interesaba- Si te has tomado la poción y está da resultado.
-Estoy perfectamente bien – mintió descaradamente Scorpius- sigo todas las indicaciones. Ahora dime padre ¿Que está sucediendo?
-Lo que pasa es que estoy metido hasta el cuello en mierda y necesito tenerte fuera de la línea de fuego- dijo Draco en un fugaz momento de sinceridad- cuando te traje a este colegio, no pensé en esos dos chicos…pero ahora, cualquier cosa es posible.
-¿Qué hiciste?-. preguntó Scorpius, cada vez mas confundido y curioso ¿Por qué su padre estaba siendo tan críptico?.
-Las cosas se van a poner duras- dijo Draco- más duras de lo que imaginas.
-¿En que asunto estas metido padre?- Scorpius abría los ojos inconmensurablemente, se sentía preocupado y también furioso. En realidad lo que le molestaba era preocuparse por su padre, por el maldito culpable de su situación actual, eso lo ofuscaba, sentir esa opresión constante en el pecho debido a las acciones de su padre y sus posibles consecuencias
-El mundo mágico va a sufrir otra guerra Scorpius- dijo Draco con calma, sin mirar a los ojos a su hijo, sino fijando sus ojos en un punto lejano, pensativo- una mucho más devastadora que la anterior. Todo, para bien o para mal cambiará. Yo he hecho lo que he tenido que hacer, asegurar la supervivencia de la familia Malfoy, cueste lo que cueste.
-Debería escupir sobre tus huesos- dijo Scorpius embargado por una insólita rabia, interpretó las palabras de su padre correctamente desde su punto de vista, él siempre supo que Draco Malfoy había sido un mortifago a las ordenes de Lord Voldemort, pero lo creía arrepentido, ahora veía que como era costumbre, se había equivocado de nuevo con su progenitor- nunca aprendiste la maldita lección. Toda esa tontería de la pureza de sangre, que tanto costó a esta familia, no escarmentaste, ahora de nuevo sigues en lo mismo ¿Es que deseas terminar como el abuelo, enloquecido y lisiado gracias a una puta celda en Azkaban?
-Tengo mis razones y no voy a discutirlas contigo- dijo Draco- solo te pido que te cuides el pellejo y te mantengas al margen. Tus compañeros…la mayoría de los Slytherin de séptimo, están metidos de lleno en esto. Cuando la situación se ponga difícil, ya encontraré mejor sitio para ti y para tu madre.
-Yo no voy a escudarme en las faldas de mi madre- dijo Scorpius- ni tampoco voy a permitir que hagas una locura que nos afecta a todos. Eres un soberano idiota, Draco Malfoy, a veces sinceramente desearía que otro fuese mi padre.
Draco no pudo contenerse y esta vez si le lanzo un bofetón a Scorpius al mismo tiempo que lo sujetaba de las solapas de la camisa, Scorpius hizo el intento de darle un empujón y estuvieron a punto de golpearse, cuando de pronto…
-Scorpius ¿Qué estas pasando?- Rose había escuchado el tumulto mientras hacia su ronda de patrullaje y había corrido hasta el rincón donde encontró a Scorpius con un hombre rubio forcejando. Enseguida esgrimió la varita hacia el hombre desconocido.
Draco giró su cabeza para ver quien había interrumpido, Scorpius ahora era quien también le agarraba las solapas de la tunica. Observó a una chica alta muy guapa que miraba con consternación la escena.
-Rose- dijo Scorpius poniendo cuidado en no mencionar el apellido de la chica frente a su padre- Ándate…..vete de aqui…no es tu problema.
-Estas liándote a golpes con un desconocido en medio del pasillo- dijo Rose apuntando con su varita a Draco- soy prefecto, además el Premio Anual, por supuesto que es mi problema.
-Ándate….después de busco y hablamos- dijo Scorpius mirando fijamente a su padre.
Draco lo soltó inmediatamente y lo empujó contra un muro. Miró a la chica llamada Rose, observó sus facciones y de pronto…supo exactamente quien era. Maldijo para sus adentros.
-No soy ningún desconocido, Señorita Weasley- dijo Draco arreglándose el desacomodo de sus ropas, en un segundo volvió a lucir impecable- soy el padre de Scorpius, mi nombre es Draco Malfoy.
Scorpius se sorprendió..¿Como diablos su padre sabia quien era ella? ¿Cómo? Había querido por todos los medios ocultarle a su padre que la conocía, pero obviamente la mala suerte jugó en su contra.
-¿Cómo supo que yo soy…?- dijo Rose tartamudeando, ese cabello rubio……ese tono de cabello tan claro…inmediatamente vio a su madre y a un tipo con un color de cabello similar besándose en un callejón oscuro…!Rayos!.
-Eres muy parecida a tu madre, mas allá de lo físico, eres igual de entrometida que ella- dijo Draco hoscamente sin apartar sus ojos grises de los azules de la chica-ambas aparecen justamente en el momento menos indicado, para desgracia de todos.
-No la insultes- dijo Scorpius molesto tratando de irse de nuevo contra su padre- ella no tiene nada que ver en esto- Rose lo jaló hacia ella por el brazo para evitar que el asunto se fuera a mayores, el chico trató de oponer resistencia, pero inesperadamente Rose lo tomó de la mano, enredando sus dedos con los de él para infundirle tranquilidad y darle su apoyo, fue fugaz, Scorpius deshizo sus manos con rapidez, por prudencia, a pesar de que ansiaba el contacto, él se dio cuenta de que con esa acción, lo que se estaban era delatando. Aun así, le gusto..mucho….ella había tomado la iniciativa para tocarlo…eso le había encantado. Draco vio el gesto de complicidad y maldijo en su mente de nuevo… ¿Qué tan cercanos eran esos dos? ¿Amigos? Maldita sea, otra cosa más para complicar el asunto.
-Hablaremos mas tarde, sin interrupciones- dijo Draco, luego miró atentamente a Rose y le hizo una educada inclinación de cabeza a modo de despedida- Señorita Weasley, espero que sepa disculpar mis palabras, obviamente nos hemos conocido en la peor situación posible.
Rose no dijo absolutamente nada, mas allá de que le hubiese molestado que ese hombre golpease a su propio hijo, que la llamase entrometida, lo que la tenia completamente estupefacta era descubrir que él era el hombre que se veía con su madre.
Draco se giró y empezó a caminar, con elegancia, soberbia, maniobrando su bastón, haciendo círculos con él. De pronto se detuvo, y habló otra vez, dándole la espalda a los chicos.
-Ah, otra cosa, Scorpius Malfoy….córtate de una buena vez y por todas ese maldito cabello.
Rose y Scorpius miraron un rato como Draco Malfoy se alejaba hasta ser cubierto por las sombras.
-¿Ese es tu padre?- dijo Rose alterada todavía por la identidad del hombre. Meneaba la cabeza de un lado a otro. No ….ella no había visto bien en ese callejón…no podía ser Draco Malfoy…de seguro era otro hombre rubio…tendría que sentarse con calma e intentar recordar mas. .
-El mismo que viste y calza- dijo Scorpius- no debiste meterte…es un asunto entre él y yo.
-Iba a golpearte- afirmó Rose.
-Esa es nuestra forma de arreglar las cosas- dijo Scorpius- yo se que de pronto en tu mundo ideal, con tu familia perfecta, no sucede de esa forma, pero déjame decirte Rose, que cada familia tiene sus rollos y él de mi padre y yo es uno bien grande. Pero es nuestro problema y nadie se mete, okey.
-Tienes razón- dijo ella ofendida- jamás debí azomar mis narices en lo que no me incumbe. He debido dejar que te golpeara como un saco de boxeo.
-Si…has debido- dijo Scorpius-pero no lo hiciste y ahora el daño está hecho. No quería que él supiera que tú y yo nos hablamos.
-¿Por qué? – preguntó ella.
-Ya lo sabes- dijo cansinamente Scorpius, en realidad no iba a asustarla con lo que su padre le había dicho, una guerra de sangre, donde ella y su familia peligrarían- Rose, ¡es que tengo que contarte una historia que ya sabes de sobra! Mi familia y la tuya se detestan…así de simple..tú y yo no deberíamos hablarnos ni por asomo, seria lo lógico, menos estar tomados de manos.
-Si tanto te molestó…lo siento- dijo ella apenada, en realidad fue algo instintivo, un gesto automático de protección, incluso tardó en darse cuenta que tenia su mano enredada contra la de él hasta que fue demasiado tarde. Ella estaba de acuerdo, fue una imprudencia total, no sabia nada de Draco Malfoy, pero de seguro no estaría contento de que ellos dos fuesen algo así como "amigos"- fue un impulso tonto…no volverá a pasar.
-No, al contrario- dijo Scorpius acercándose a ella unos pasos, sus ojos parecían dos brazas ardientes- quiero que vuelva a pasar, me gustó sentir tu piel junto a la mía…me gustó mucho.
Rose enrojeció de pronto y se apartó del chico, pero él la tomó de la mano y la jaló contra su cuerpo.
-Creo que es buen momento para decirte algo…- dijo Scorpius, mientras con una mano sujetaba su cintura y con la otra le apartaba algunos cabellos de su cara. Ella no estaba tan reacia como otras veces y él se aprovecharía de eso.
Rose no apartaba los ojos de él, le encantaba perderse en ese mar gris y tempestuoso, aunque no se sentía lo suficientemente segura para decirlo en voz alta, que a ella le confundía y le gustaba al mismo tiempo estar cerca de él, aun cuando no supiese exactamente la razón.
-¿Qué?- dijo ella tratando de apartarse de él, de nuevo sentía su piel arder y no sabia precisar si la sensación era grata o desagradable. Scorpius no permitió el alejamiento y llevó su rostro hacia el cuello de la chica, ella lo sintió aspirando su aroma.
-Siento lo que pasó la otra noche, fui grosero- dijo Scorpius en susurros, sin embargo su voz era gruesa, seductora, en tono arrogante, no sonaba en absoluto como una disculpa- tenia otras cosas en mente, por eso me fui. Pero leí tu libro de bailes, mas allá que el tema no me interese para nada, está bien escrito. Si todavía no estas muy molesta conmigo, pásame el cuento del lobo. Esto deseando leerlo.
Scorpius apretaba los dedos de sus manos contra la piel de Rose, tan fuerte, que sin duda le saldrían moretones, pero es que mas allá de su cercanía, lo que lo descontrolaba era su olor, ese exquisito aroma proveniente de ella que lo hacia perder la cordura.
-Bien- dijo Rose tensándose cuando los labios del chico rozaron la piel de su cuello- te lo daré mañana. Ahora déjame ir, estoy ocupada.
-De acuerdo- dijo Scorpius pero antes de soltarla, le dio un húmedo y calido beso detrás de su oreja, que dejó electrizada a Rose, quien sintió un estremecimiento tal, que tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no desplomarse.
-¿Qué diablos estás haciendo?- dijo ella con voz ahogada.
-Tocarte…besarte…nada mas, hace un buen tiempo que quiero hacerlo- dijo él- Rose, eres una entrometida de primera calidad, jamás vuelvas a meterte en una discusión entre yo y mi padre o mía con cualquiera, pero ….gracias por interesarte.
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