Disclamer; personajes de JK. Rowling
¿Qué tal? Bueno aquí les dejo este capitulo, producto de mi acelerada imaginación, como el fic va empezando, publico rápido, es que quiero llegar al punto importante de esta trama, que le da el nombre al fic. Poner el mundo al revés a nuestros protagonistas. Gracias a todos aquellos que comentan.
DEJEN REVIEWS.
Capitulo 8 Déja Vu
Veo las cosas como son
vamos de fuego a fuego hipnotizandonos
y a cada paso sientes otro déja vu
Oh no.
Gustavo Cerati.
Marina Merrey estaba jugando solitario en la sala común de Slytherin, sentada en el suelo, detrás de ella estaba Marcus Nott acariciándole el cabello, lo hacia muy tenue, de manera que ella casi no se daba cuenta. Marcus enredaba sus dedos en las hebras rubias de la chica, no era un gesto cariñoso, más bien era un gesto posesivo. Porque quizás no la amase, posiblemente ella fuese casi una ninfomana follándose a cualquiera que se le pasase por enfrente, quizás estuviese loca…pero ella era suya, de su propiedad, no su cuerpo…sino su mente. Marcus la dominaba completamente, ella hacia cualquier cosa que él le pidiese, cualquiera, le gustase o no. Sumisión, él mas que buscar fidelidad en una mujer, lo que quería era sumisión y por eso, Marina era la mujer perfecta para él.
Quizás algún día se casarían, que mejor mujer para un Nott que una que estaría dispuesta hasta a matar por él, por supuesto, el pequeño detalle de la promiscuidad de Marina complicaba el asunto, pero mientras los futuros hijos fuesen de él, no habría ningún problema, después de todo, los matrimonios entre serpientes no se caracterizaban por su fidelidad. Si, él tendría que hablar con el Sr. Merrey a finales de año, incluso ya había comprado el anillo, si todo salía como lo planeaba, la boda seria el primer evento mágico importante en la nueva era.
Marina estaba absorta metida de lleno en las cartas, en un momento dejó de jugar solitario y empezó lo que ella describía como su tarot personal. La rubia era muy dada a la Adivinación y demás artes esotéricas, las únicas clases que le gustaban eran las de la profesora Trelawney. Echar las cartas para ver la suerte o vislumbrar el futuro había empezado como un juego hacia cinco años, pero con el tiempo, se dio cuenta que ella era buena en eso. En vista de que Marina solo destacaba por ser muy bella y por ser una chica extremadamente fácil, encontrar algo que le apasionaba más que besarse con chicos, había sido un aire refrescante en su vida.
Repartió las cartas y empezó a cubrir las manos de la baraja española que estaba usando.
-As de Espadas….guerra- dijo ella en voz baja, mientras repartía y descubría cada una de las cartas. Guerra…por supuesto que habría guerra, aunque Marcus pensase que era una estúpida, ella prestaba atención a todo lo que él que decía…..sobre todo esa noche. A la reunión no solo habían ido los de séptimo, sino algunos del quinto y sexto año. Al parecer el renacido odio hacia los muggles tenía bastantes seguidores.
-La Reina de bastos……amor- se dijo a si misma. Esta vez si tardó mas tiempo en interpretarlo…..¿Seria ella?…¿Seria ella la reina de bastos?. Estaba tirando los naipes para Marcus ¿Seria la reina de bastos? De pronto percibió las manos de Marcus acariciándole la espalda, Marina sintió una urgencia conocida apoderándose de su bajo vientre, ella cerró los ojos y respiró profundo, las cartas dejaron de interesarle y solo quiso que él la tomase en sus brazos y se la llevase al sitio oculto más cercano para follarsela como un salvaje.
A Marina siempre le había gustado el sexo…quizás ese era el problema…que le gustaba demasiado….pero nunca sentía gran cosa con los chicos con los que estaba. A veces los llegaba a odiar…como a Sebastian Montague, que era un cerdo en toda la extensión de la palabra….o le caían bien….como Augustus o eran muy buenos en la cama... como Scorpius Malfoy. A veces se enfrascaba con alguno, para ligarse una temporada con él, intentando escapar de algo…mas bien de alguien, ella lograba ponerse necia, insistente, vehemente, pero igual siempre era rechazada, al parecer, el único que la quería de forma permanente era Marcus y por eso ella siempre regresaba a él.
Con Marcus era diferente, porque ella estaba enamorada de Marcus Nott desde la primera vez que había yacido con él y su gran decepción fue percatarse que si bien él la consideraba su prometida, nunca jamás le importó que estuviese con otros. Gran parte de la culpa que se tirase medio colegio era de él. Marina lo hacia para llamar su atención, para provocarle celos, pero nada de nada, él no mostraba ni siquiera una señal de disgusto. Para Marcus, ella era la chica adecuada para ser su novia, su cómplice, la hija de un respetable millonario sangre pura, pero ni por asomo era la chica que amaba, Marina se daba cuenta de su ausencia de sentimientos hacia ella, incluso había llegado a preguntarse si dentro de ese pecho que ella besaba tan a menudo, se albergaba un corazón. Pues no, el joven era duro como una piedra, frío como un iceberg y a veces….ella le tenía miedo.
Hacia un año, él la había obligado a estar con él y con Sebastian Montague, ella jamás hubiese aceptado de ninguna forma, hasta la pérfida Marina Merrey tenia sus limites, pero él insistió. La chica recurrió a beberse una botella de whiskey de fuego antes del encuentro, para embriagarse y tomar fuerzas, no recordaba gran cosa de lo que había sucedido, solo que había despertado desnuda en una cama en medio de ambos chicos, llena de moretones y con el labio roto. Dos meses después, ella estuvo segura de que estaba embarazada, todo había sido tan rápido y tan violento que ella no tuvo tiempo de practicarse el hechizo contraceptivo que siempre usaba. Cuando se lo dijo a Marcus, temerosa de su reacción, él simplemente la llevó a Hogsmade, con una bruja que se especializaba en esos casos y le pagó un aborto. Él no volvió a mencionar el tema, ella tampoco. Marcus fue totalmente indiferente a lo que le había sucedido, imperturbable, eso la destrozó.
Al día siguiente del aborto, Marina intentó suicidarse.
Marcus fue quien la encontró en el baño de su habitación con la venas abiertas, desangrandose en una bañera. Marina jamás había visto a Marcus preocupado por alguien, menos por ella, pero esa vez fue distinto, fue la única ocasión en donde él fue cariñoso con ella, la abrazó, la besó, la consoló y ella logró sacarle la promesa de que jamás la volvería a obligar a hacer algo así, estar con él y con otro al mismo tiempo. Pero desde entonces, además de amarlo, Marina Merrey empezó a odiarlo con todas sus fuerzas, pero puesto que el amor era mas fuerte que el odio, todavía seguía con él. Se casaría con Marcus Nott….seguramente le pariría un montón de niños, en su momento entraría a la Orden de Walpurgis como él, esa era su destino ser la mujer florero de un sangre pura y cuando conviniese…su brazo ejecutor también. Ella era diestra en las artes oscuras y era implacable, no se detenía ante nada, lo único que le importaba a Marina Merrey era Marcus Nott….estaba loca por él.
-Dos de copas de oro…fecundidad- dijo Marina…..esperaba que fuese cierto, le gustaban los niños, por eso le había costado tanto deshacerse de ese, su primer niño, aun cuando ella no supiese quien era el padre.
-¿Cuantos hijos vamos a tener?- preguntó Marcus.
Marina repartió las cartas y el resultado la dejó confundida.
-Uno, un varón- dijo ella, pero no agregó todo lo que había visto. Él…tendría uno….ella ninguno…¿Qué podría significar?
Marina rodó los ojos y se encogió, la tauromancia no era un arte exacto, miles de interpretaciones podía derivarse de la baraja, se necesitaba tener el don. Ella lo poseía, el don de la videncia, pero a veces…el mensaje era críptico. Como en ese justo momento.
Scorpius llegó a la sala común de Slytherin apresuradamente, enseguida Augustus que estaba en un rincón cuchicheando con Adrian Pucey se acercó a saludarlo.
-Viniste- dijo Augustus- me preguntaba si lo harías. Tu padre estuvo temprano por aquí y me preguntó por ti.
-Ya he hablado con él- contestó Scorpius huraño- Que tal…veo poca gente.
-Te dije que era exclusivamente para algunos, ya sabes el circulo interno de Marcus- dijo Augustus.
-Hasta donde se…yo no pertenezco a ningún circulo- respondió Scorpius.
-Pero todos te consideramos como tal…después de todo eres el hijo de Draco Malfoy- dijo Augustus.
-Si….lo soy- gruñó Scorpius entre dientes. Observó hacia el centro de la sala, Marcus Nott estaba sentado en un sofá bebiéndose un trago de whiskey de fuego con Marina sentada a sus pies jugando con unas cartas. A diferencia de otras veces, en ese momento ellos lucían como una pareja normal. Scorpius no entendía esa relación tan extraña, pero tampoco iba a enfrascarse con el asunto, después de todo, no era su problema, pero no le gustaba, Marina más que la novia era la esclava de ese tipo. Marcus levantó la mirada y con una señal le indicó que se acercara. Scorpius caminó hacia ellos de mala gana. Había decidió ir a la fiesta para averiguar algo…no sabia que con exactitud, pero saldría de allí con alguna información, de eso podía estar seguro.
La sala común de Slytherin estaba iluminada de manera tenue por lámparas que despedían una mortecina luz verde, el ambiente era lúgubre, la gente estaba dispersa hablando en susurros en los rincones. Grandes ventanales ofrecían una vista sobre el fondo del lago. Slytherin estaba ubicada en las mazmorras, varios metros por debajo del nivel del lago. Scorpius opinaba que la vista era genial, de vez en cuando lograba atisbar en los ventanales Grinlows y otras criaturas mágicas acuáticas. Su opinión del castillo de Hogwarts se había modificado diametralmente después de casi dos meses explorándolo, ahora le encantaba.
-Hola- saludó Scorpius, mas dirigido a Marina que a Nott. Ella levantó su mirada y le sonrió, luego volvió a prestar atención a las cartas, Marcus seguía acariciando su largo cabello rubio ceniza, aparentemente distraido.
-Tú padre estuvo por aquí hace unas horas- dijo Nott formalmente sin mirar a Scorpius- fue un honor conocerlo.
-No entiendo porque…mi padre fue un traidor- respondió Scorpius secamente- por lo que me has dicho, tú odias a los traidores….tu familia jamás traicionó a Voldemort.
-Tu padre y tu abuelo hicieron lo que se esperaba de ellos, después de todo, que habría sido de los sangres limpia si todos hubiesen muerto en esa guerra- contestó Marcus- fue solo un asunto de conveniencias.
-Puro espíritu Slytherin ¿Verdad?- comentó Scorpius maliciosamente.
-Tú lo has dicho, ajustarse a las circunstancias forma parte del legado de nuestra casa- dijo Marcus- Marina, échale la suerte a Scorpius, vamos a ver que dicen tus cartas.
-¿Tú crees en esas tonterías?- dijo Scorpius sentandose en un sofá frente a la pareja.
-Marina es muy buena…verdad querida- Marina no le estaba prestando atención por lo cual no respondió de inmediato y Marcus con violencia le jaló el cabello haciendo que su cuello se flexionase hacia atrás para mirarlo, ella clavó sus ojos azules en los de él con temor.
-Marcus- dijo ella con voz ahogada- me estas haciendo daño.
-Dile a Scorpius lo buena que eres con los naipes- insistió Marcus todavía tensándole el cabello, luego la apremió- ¡Ahora! ¡Dilo!
-La mejor…soy la mejor- dijo ella apurada, entonces Marcus acercó su rostro y le besó la frente, para luego soltarle el cabello. Marina miró fugazmente a Scorpius y luego desvío la mirada, avergonzada por esa demostración publica de sometimiento. Scorpius estaba furioso, no le gustaba que humillaran a esa chica y menos frente a él. Ella era una zorra, era cierto, pero no era mala persona, por lo menos no con Scorpius.
-Marina…siempre debes estar atenta…muy atenta a lo que te digo- dijo Marcus aparentemente sereno, pero Scorpius vio como flexionaba continuamente sus manos, cerrándolas y abriéndolas, como si estuviese conteniendo un golpe- de que me sirves si no prestas atención.
-Si- dijo ella en voz baja, mientras bajareaba los naipes. Luego miró a Scorpius- ¿Qué quieres saber?
-En realidad no me interesa- dijo Scorpius cada vez mas incomodo. Sus instintos estaban alertándolo, todos dirigidos a Marcus Nott. Así como Rose generaba algo dentro de él que no podía precisar, lo mismo le sucedía con Marcus Nott, solo que con la chica era algo agradable e intenso y con Marcus simplemente era una sensación de peligro inminente.
-Yo insisto- dijo Marcus, Marina le envió una mirada de advertencia a Scorpius que él interpretó muy bien.
-De acuerdo- dijo Scorpius hoscamente, cediendo solo para evitarle un apuro a Marina, estaba furioso, casi envenenado, toda la placidez de su encuentro anterior con Rose se había evaporado. No le gustaba Marcus Nott para nada, era un abusador y un tipo peligroso….lo olía…podía sentirlo.
-Bien- Marina repartió las cartas y sacó su mano- Tres de Oro….fortuna..no es raro..tu familia es rica…serán mas ricos todavía.
-Dinero….lo que no hace falta hasta que lo pierdes- se río Marcus Nott, Scorpius se mantuvo callado. Estar haciendole la corte a ese idiota lo sacaba de sus casillas, pero si queria averiguar algo tendría qua aguantarselo.
-Sota de Bastos, Reina de espadas y Sota de oro- dijo Marina sonriendo mientras descubría las cartas. Le caía bien Scorpius, a diferencia de otros chicos, él no buscaba aprovecharse de ella, engañarla ofreciendole una relación para tener sexo con ella, de hecho él era bien claro para todo, una encamada, diversión por un rato y cada quien a lo suyo, sin reproches, sin maltratos fisicos o verbales y sobre todo, jamas comentaba con nadie sus encuentros sexuales, el joven era todo un caballero aunque no luciese como tal. Al parecer él tendría suerte con el dinero y con el amor- hay una mujer en tu destino, la única mujer que vas a querer en tu vida, notable, hermosa, muy apasionada pero sensata, te brinda seguridad o tú se la brindaras a ella, no está claro…. será tuya en todos los aspectos…pero jamás te casaras con ella- Marina entonces sacó otra carta para completar los naipes.
-Bueno me complace saber que no estaré atado a las redes del matrimonio jamás- dijo Scorpius intentando bromear, pero le salió totalmente fingido…No le gustaba para nada que le leyeran la suerte, pero por otro lado una mujer apasionada y sensata en su futuro, eran buenas perspectivas a su juicio. Para entretenerse existían millones de chicas alocadas pero para ir en serio…..hum. De todas formas no eran más que mentiras e inventos, él jamás tendría tiempo para consolidar una relación de ningún tipo, aunque era bonito imaginarse que alguien lo querría a pesar de todo lo que él era o en lo que se convertiría.
-Mas bien los grilletes del matrimonio- dijo Marcus-pero ni modo, hay que tener matrimonio e hijos legítimos para heredar el dinero de tus padres, es la ley de los sangre pura.
-Por si no lo recuerdas, esas leyes fueron abolidas hace cien años. dijo Scorpius- no hay problema con ello. A mi supuesta mujer ilegitima no le faltará nada.
- Dos copas de oro….-de nuevo la carta de la fecundidad, se dijo Marina mentalmente. Vaya….Scorpius tendrá un hijo con esa mujer, ella sacó otra carta para aclararse el panorama, en general lo hacia para establecer el sexo del bebé, a la gente siempre le gustaba saber esas cosas, los chicos…siempre querían varones…las chicas siempre deseaban niñitas, Marina rogó para que saliese un varón para su amigo Scorpius.
- Ocho de espadas-Marina contuvo el aliento…. …Era una carta maléfica el ocho de espadas…dos copas de oro con ocho de espadas no significaba un hijo, era otra cosa…terribles esas dos cartas juntas, como no estaba segura no lo dijo… de pronto cerró los ojos y logró entender los naipes. Marina observó detenidamente a Scorpius, a este le pareció que los ojos de la muchacha se oscurecían.
-Ocho de espadas y dos copas de oro- dijo Marina bastante seria- alguien muy importante para ti va a morir. Es la carta mas clara hasta ahora, puede ser que lo demás falle o sea otra posibilidad, pero esto aquí está demasiado evidente para mí. Muerte. Lo siento.
-Esas son tonterías- dijo Scorpius azorado, de pronto se le pusieron los vellos de punta – puras boberías. Marina, de verdad no me gusta este juego.
-Sigue querida- dijo Marcus, con la mente a millón analizando lo que Marina decía, en realidad ella era la mejor bruja que había conocido alguna vez adivinando por medio de los naipes, jamás se equivocaba, aunque no supiese mucho el significado de las cosas que veía.
-Nueve de bastos- dijo Marina concentrada en sus cartas- morirás viejo...muy anciano, al encontrar tu verdadero destino…lo aceptaras como tal y serás feliz con él.
-Pura tontería romántica…- dijo Marcus rodando los ojos sin ocultar su molestia y decepción. Feliz….él no quería ver a Scorpius Malfoy feliz, detestaba a ese chico, era su competidor en muchos aspectos...no le gustaba esa actitud altanera en él...ni la simpatia que despertaba entre algunos de los miembros de Slytherin, incluyendo a su hermano menor- a ver, otra cosa.
-No me interesa saber si me casaré o no con la Reina de espadas o del universo- dijo Scorpius, de pronto le estaba encontrando algún sentido a las palabras de Marina- dime algo más personal.
-Hum- exclamó Marina dudosa- personal.
-Entonces Marina, tú empezaste y tú lo terminas- dijo Scorpius
-Cuatro de bastos y cuatro de copas- dijo Marina- tú te resistes a tus instintos.
-No todo el tiempo nena- dijo Scorpius sonriéndole maliciosamente a la chica- no todo el tiempo.
Marina Merrey al menos tuvo la decencia de sonrojarse. Ella dejó escapar una risita cómplice.
Marcus Nott gruñó amenazante, no le pasó desapercibido el doble sentido de las palabras. Y menos la intención con la que Scorpius lo había dicho, simplemente molestarlo.
- As de Espada, dos de espada y As de oro- dijo Marina-guerra, sorpresas y triunfo. No se que vas a hacer ni a que se refiere Scorpius Malfoy, pero sea lo que sea, cueste lo que cueste…vas a ganar.
-Suficiente- dijo Marcus…si ..ya había escuchado suficiente, luego le dio a Marina una palmadita en el hombro- es hora de que te retires, tengo que hablar con Scorpius.
Marina recogió los naipes del suelo, se despidió de Scorpius y se fue hacia el otro lado de la sala común para hablar con Augustus.
-No me gusta como la tratas- dijo Scorpius de nuevo metiéndose en donde no lo llamaban, pero sin poder evitarlo, tal cual era su costumbre ultimamente-parece tu perro faldero.
-No es tu problema- dijo Marcus, luego se inclinó hacia delante sentado en el sofá y sus ojos azules se clavaron en Scorpius, su voz fue en tono bajo pero amenazador- Se que te la tiraste en el verano, incluso hace unos meses te la follaste cuando entraste al colegio, lo supe, yo siempre se todo de Marina, está bajo mi constante vigilancia. No te equivoques Malfoy, te habrás acostado con mi mujer pero eso no te da ningún derecho sobre ella.
-Yo no estoy reclamando ningún derecho- dijo Scorpius se inclinó también hacia delante para enfrentar a Marcus quien de pronto se levantó del sofá, Scorpius hizo lo mismo. Frente a frente eran casi de la misma estatura, Marcus un poco más corpulento que Scorpius. De ambos chicos se percibía un aura peligrosa. El ambiente se cargó, los otros invitados a la reunión callaron de pronto. Todo el mundo parecía estar atento a ellos dos.
-De Marina me encargó yo. Ella es mía- dijo Marcus aprovechando el silencio de la sala común de Slytherin, dedicó una mirada asesina a todos- he tolerado todas sus tonterías por años. Pero dentro de poco me casaré con ella, así que tú y todos los demás, mantened la distancia desde ahora.
Marina sonrió satisfecha, Augustus se alejó unos metros de ella.
-El ataque de celos llegó un poco tarde ¿No es así?- dijo Scorpius casi entre dientes- pero no me lo digas a mi, no estoy interesado, díselo a esos que supuestamente son tus amigos.
-¿Celos Malfoy? No seas imbécil. Hay épocas para todo, una para compartir y otra para asegurar lo que es de uno por derecho- dijo Marcus- ya Marina disfrutó su libertad, pero esos tiempos pasaron….dentro de un año será la flamante Sra. Nott y deberá ser tratada como tal.
-No soy de los que falta el respeto a mujeres- dijo Scorpius- de eso puedes estar seguro. Y dejemos la conversación hasta aquí, lo has dicho bien no es mi problema y no me interesa.
Marcus sonrió ladinamente al ver la molestia de Scorpius, inmediatamente se sentó en el sofá de nuevo. Scorpius permaneció de pie, literalmente lanzando fuego por todos los poros de su cuerpo. Marcus lo inquietaba, Marcus lo tentaba a dejarse llevar por el animal que tenia dentro. Marina seria un tonta si creyese que esa declaración de propiedad era una declaración de amor. Lo que sucedió fue solo un montaje, una especie de obra de teatro. Marcus Nott era despreciable…jugaba con todos…incluso quería meterlo a él de cabeza en su juego.
-La guerra está cerca- dijo Marcus- y nosotros, los Slytherin vamos a participar. Por supuesto no tengo que aclarar en que bando donde estaremos. Tu padre ha sido convertido en un miembro pleno de la Orden de Walpurgis, el momento de la verdad se acerca. Habrá guerra y nosotros vamos a ganarla.
Scorpius cerró con fuerza sus puños. Era lastimoso que tuviese que enterarse por ese arrogante de mierda que su padre había mandado de nuevo toda su honorabilidad a diablo, si es que alguna vez tuvo alguna.
-Sin rodeos- dio Scorpius- eso que me dices es cuento viejo para mi.
-Entonces dime Scorpius Malfoy, aceptas pertenecer a nuestro distinguido grupo- dijo Marcus Nott.
Era el momento….se lo había olido, Scorpius miró hacia alrededor, los chicos que estaban con ellos esperaban una respuesta. Scorpius analizó los pro y los contra, dentro podría enterarse de muchas cosas, obtener información, vigilar los movimientos y poder prevenir un eventual desastre. No le gustaba Hogwarts ni le caían bien la mayoría de los estudiantes, pero había allí gente que valía la pena, hijos de muggles, mestizos, gente que había empezado a apreciar y que de estallar el conflicto, estarían directamente afectados, , personas como Goyle, Molly y la mas importante de todas, Rose, hija de Ron Weasley y Hermione Granger, sobrina de Harry Potter, todos ellos en la linea de fuego. Pero aguantarse estar a las ordenes de Marcus Nott era un trago amargo que difícilmente podría sobrellevar. De pronto, su mente se iluminó, él no estaba de acuerdo, no compartía esas ideas racistas, pero tampoco podía quedar en evidencia. Scorpius podriá despreciar a su padre, pero tomaba muy en cuenta sus consejos, jamas delatar su posición frente al enemigo.
-Tú haz lo tuyo- dijo Scorpius- y yo haré lo mío a favor de la causa.
-Así que planeas trabajar por tu cuenta- dijo Marcus.
-Exacto- dijo Scorpius- así no tengo que compartir las victorias con nadie, menos contigo- dicho esto, Scorpius se dirigió escaleras abajo hasta su habitación.
Marcus Nott se quedó sentado en el sofá, de nuevo llevó el vaso repleto con Whiskey de fuego hasta sus labios. No estaba molesto por el desaire, en lo absoluto, de hecho, se ajustaba perfectamente a su plan B. "Quedarse con el crédito de las acciones" , pamplinas, que era Scorpius Malfoy que otro estúpido Malfoy engreído sin nada de seso en la cabeza. Y eso no le molestaba, entre mas alto estaban están mas duro caían. Scorpius Malfoy seguramente pretendía él mismo ejecutar algunas acciones en contra de los mestizos, conseguir meritos ante la Orden de los Walpurgis y recubrirse de gloria, pero Marcus jamás lo permitiría, si alguien iba a sembrar el terror en Hogwarts, iba a ser él. Y para su más entera satisfacción, si había entendido bien y sus oídos no le engañaban, Scorpius Malfoy le había declarado la guerra.
0o0
Una semana después…..
Rose estaba en el gran comedor con una cinta métrica en una mano y su varita en la otra. Desenrolló la cinta y entonces, con un movimiento, lanzó un encantamiento y está subió hasta las alturas.
-Veinte metros- dijo ella-bien, es la misma distancia de la última fiesta.
El castillo de Hogwarts era el lugar mas encantado de Europa, y a veces parecía poseer personalidad propia, una caprichosa por cierto, la edificación tenia el mal gusto de cambiar su estructura a su antojo, habitaciones enteras desaparecían algunos años para luego volver a aparecer, pasillos cambiaban de rumbo constantemente e incluso el techo del gran comedor se hacia mas alto o mas bajo. Rose había escuchado alguna vez que de boca de Filch, el conserje, que hacia cien años el techo había desaparecido por completo en una tormenta durante una cena de navidad, resultando en una inundación.
Rose caminó y la cinta métrica la siguió, estaba midiendo el techo para saber el largo de los adornos que tenia previsto colocar en la fiesta, una especie de enredaderas, por supuesto podría fijarlas mágicamente, pero ella quería que llegasen hasta el suelo. Scorpius le había ofrecido la solución de fijarlas y luego alargarlas, pero como todo, a Rose le gustaba hacer su trabajo por la vía difícil. Esa tarde el comedor estaba vacío así que ella se aprovechó, se subió en uno de los largos mesones para calcular la distancia entre el techo y los invitados sentados en la mesa. Estaba distraída y seguía caminando, cuando sintió que alguien le agarraba un tobillo, deteniendo su avance. Ella miró hacia abajo, Scorpius Malfoy estaba sentado al pie de ella, agarrandole con una mano un tobillo.
-Bonita vista- dijo él observando las torneadas piernas de Rose que se destacaban con la falda del uniforme. Rose se apartó inmediatamente para no dejarle ver mas de lo necesario. Scorpius la dejó ir.
-¿Qué haces?- dijo ella.
-Evitar que te caigas por andar caminando mirando al techo- dijo Scorpius señalándole el hecho de que ella caminando estaba por llegar al final del mesón.
-Ah…okey…gracias- dijo Rose, ella miró a todos lados buscando el mejor sitio para bajar, puesto que Scorpius ya ocupaba un puesto, ella bajó y se sentó a su lado.
-¿Como va tu trabajo de agrimesor?- preguntó Scorpius- a estas alturas me imaginaba que habías hecho un plano del gran comedor.
-Hum- dijo Rose frunciendo el ceño- de verdad que no seria mala idea.
-¿Vas a hacer un plano?- dijo Scorpius sorprendido- Rose, tienes unas ideas raras.
-Ya he encargado todos los adornos a Zonko y a la tienda de mis tíos- dijo Rose- estamos en la cuenta regresiva, faltan quince días para el 31 de Octubre.
-Lo bueno de esta fiesta- dijo Scorpius cruzando los brazos sobre el pecho- es que pueden suceder dos cosas. O Mc Gonagall queda encantada y nos otorgan mil puntos a cada uno o nos expulsan por haber ocasionado el desmadre del año. Opto por la segunda.
-Muy gracioso- dijo Rose clavando sus ojos azules en Scorpius- Bien, querías decirme algo, estoy ocupada.
-Te vi hablando animadamente con dos Ravenclaws esta mañana- dijo Scorpius- digo…al parecer ya la gente del colegio no te ignora.
-En realidad creo que exagere un poco con eso- dijo Rose jugando con su varita- estaba tan ofuscada que veía rechazo en todos lados, estaba de un humor de perros constantemente y la gente no se me acercaba.
-Eso es cierto….fui testigo y victima- dijo Scorpius levantando una mano para hacerse notar.
-En fin….creo que yo misma aleje un montón de gente sin saberlo- dijo Rose- lo cierto es que no te creas, estoy segura de que medio colegio me odia por ser el premio anual, pero a la otra mitad, realmente no le interesa y ya me hablan como si nada, puesto que decidi ignorar los desaires. Por otro lado, es natural cada vez que se acerca una fiesta, la mayoría de los estudiantes del colegio se convierten instantáneamente en mis mejores amigos, lo bueno es que se diferenciar a los honestos de los oportunistas, unos me hablan porque ahora soy la chica popular que planea la fiesta, otros lo hacen porque les caigo bien, esos ultimos son los que valen la pena. Pero al final todos quieren lo mismo, tener las mejores mesas.
-La mejor es para nosotros- dijo Scorpius- somos los planeadores
-Nosotros dos no estaremos sentados en una mesa- contestó Rose- estaremos deambulando por todos lados, vigilando que la fiesta transcurra bien.
-Esta va a ser la fiesta mas aburrida de mi vida- dijo Scorpius apoyando su mejilla en su mano desanimado, le lanzó una mirada fugaz a Rose, ella se encogió de hombros.
-En realidad la primera mitad de la fiesta estaremos en eso- dijo Rose- luego ya no importa, la gente solo recuerda las primeras horas incluso los profesores. Me imagino que luego podremos ir con nuestros amigos, charlar, bailar, en fin….
-Necesito discutir contigo un punto álgido respecto a la dichosa fiesta- dijo Scorpius enderezándose en la silla. Sus facciones se endurecieron de pronto.
-¿Cuál?- preguntó ella.
-No tengo la menor intensión de ponerme un disfraz- dijo Scorpius tajantemente- primero muerto que bañado en sangre. Y si yo no voy disfrazado…tú tampoco, debemos estar en completa sintonía, porque somos como una especie de compañeros de infortunio en esta fiesta.
-Oh por dios- dijo Rose soltando un bufido y rodando los ojos- mira Malfoy, a mi no me vengas con el cuento del macho dominante.
-Yo…dominante….!JA!- dijo Scorpius con todo el sarcasmo del que fue capaz- ni en broma…..si yo no soy dominante con nadie, libertad para todos es mi lema- Rose lanzó otro bufido de incredulidad- Okey..si soy un macho alfa dominante.. también soy un tipo razonable…. pero no me gusta hacer el ridículo. Dime que disfraz de época combina con esto- se señaló el piercing en una de sus cejas- o esto- Scorpius se descubrió el antebrazo enseñandole algunos de sus tatuajes- A menos que desees que me disfrace de ex – presidario, cosa que no voy a hacer puesto que parece lo mas obvio…nada me quedaría bien.
-Podrías disfrazarte de gótico- dijo Rose.
Scorpius soltó un bufido.
-Mi estilo es gótico Rose…eso no es un disfraz- dijo él.
-Prueba entonces ir de mortifago si te da la gana…pero ponte algo adecuado …por Dios- dijo Rose de pronto hastiada, cuando él se ponía necio…lo era de verdad, Scorpius la miró sorprendido por el comentario y luego de unos segundos se río a carcajadas.
-¿Que te resulta tan gracioso?- preguntó ella.
-Tienes un sentido del humor extraño- dijo él.
-Perdona- dijo Rose al caer en cuenta de lo que habia dicho- se me escapo no mas. No quise decir que tú….pues que tú….se que tú no tienes esa ideas.
-En realidad, ahora que lo mencionas, me parece atractiva la idea…mas de uno quedaría un poco sorprendido o asustado- dijo Scorpius- pero debido a mis antecedentes familiares, esos conocidos de sobra por ti…no creo que seria lo mas prudente.
-No me parece que sea tu estilo andar hablando de ropa- dijo ella.
-En realidad no lo es pero quiero sacarte conversación- dijo él con toda naturalidad.
-Hum- entonces Rose empezó a teclear sus dedos en la mesa- déjame pensar. Yo tampoco iré disfrazada, pero si con alguna ropa poco convencional, es justo, que si voy a tenerte pegado a mi toda la noche….busquemos algo para ti.
-Escucho ideas- dijo Scorpius. Rose lo miró un rato, aparte de los piercengs y los tatuajes, lo otro que destacaba de Scorpius era su cabello rubio, largo hasta los hombros.
-Recógete el cabello- dijo Rose lanzándole una liga para el cabello. Scorpius la tomó y la examinó de lejos como si la liga mordiese.
-Es rosada- dijo Scorpius frunciendo el ceño- no me voy a poner nada rosado encima. Los machos dominantes no usamos rosa.
-No seas tonto- dijo Rose- es solo una prueba- Scorpius la obedeció y se recogió el cabello en una cola. Rose se levantó y lo jalo por un brazo para que él se pusiese de pie. Ella dio una vuelta para observarlo, si …tenia la apostura y la estatura indicada, el cabello recogido seria el toque extra, era buena cosa que ya lo tuviese largo, así no habría necesidad de usar una peluca. Ella se mordió el labio concentrada.
-Hum…ese gesto lo conozco….estas maquinado un plan- dijo Scorpius, quien ya después de tanta charla con ella, conocía muchos de sus gestos- y algo me dice no va a gustarme.
-¿Sabes quien es Lord Nelson?- preguntó Rose.
-Por supuesto que si- dijo Scorpius- todos los niños de Inglaterra saben quien fue el Almirante Nelson, el heroé de la batalla de Trafalgar.
-Scorpius- dijo Rose- esto no es un disfraz oficialmente, pero vamos a hacer de ti un modernizado Lord Nelson.
-Y tú serás Napoleón Bonaparte….que risa- dijo Scorpius.
-Oh no, no, no- dijo Rose- para nada...yo buscaré otra cosa acorde que combine contigo.
-¿Estas diciéndome que iremos disfrazados?- dijo Scorpius- Me niego a disfrazarme.
-No vamos a ir disfrazados- dijo Rose- solo te haremos una reinterpretación del tema.
0o0
Mas tarde en la noche, Rose entró a la torre de los premios anuales, iba cargada con cientos de muestras de confetis y cotillón para la fiesta, cuando de pronto vio algo en la sala común. Inmediatamente los objetos que llevaba cayeron de sus manos y fue corriendo hasta el sofá.
-Emily- Rose agitaba los hombros de su amiga. La joven estaba desmayada en el sofá, abundante sangre salía de sus fosas nasales, la piel la tenia caliente, hirviendo.
-Emily por dios- la llamó Rose con apremio.
La chica despertó, sus ojos estaban rojos, lucia confundida, estaba sudando a mares. Con debilidad, Emily se reincorporó en el sofá, se tocó la nariz y percibió la sangre que salía de esta, su sangre, apartó la mano para verla, se sacó un pañuelo de la falda y terminó de limpiarse la cara. No se sorprendió en absoluto al ver que estaba sangrando. Eso a Rose le produjo intriga.
-¿Qué te pasó?- preguntó Rose sentándose al lado de ella, mientras la chica se recuperaba. Emily tenía sus negros cabellos revueltos, su cuerpo temblaba.
-Creo que agarré un resfriado- dijo ella desviándole la mirada, con culpabilidad. Rose entonces se fijó en la mano que tenia el pañuelo ensangrentado, estaban delgadas…muy delgadas. Entonces cayó en cuenta de algo, Emily siempre había sido delgada, pero de un tiempo a la fecha, su delgadez era extrema, su cara estaba afilada, el color de su piel era ceniciento.
-Esto no es un resfriado- dijo Rose alarmada- ¿Qué está sucediendo?
-Nada- dijo Emily apurada- no insistas Rose…es solo un resfriado.
-Te llevaré a la enfermería de inmediato- dijo Rose jalándola por un brazo para levantarla del sofá, la chica se vio arrastrada por Rose debido a su debilidad, pero hizo todo el esfuerzo posible para no moverse mas.
-No- chilló Emily tratando de quitarse a Rose de encima- a la enfermería, ¡No!
-Pero….- dijo Rose, soltándola, la expresión de la cara de su amiga era de pánico.
-No- dijo Emily- déjame en paz, vete…déjame aquí- las lagrimas salían de sus ojos lentamente.
-Emily- dijo Rose, le preocupaba ver a su amiga así, pero decidió darle intimidad, se dio la vuelta para irse de allí.
-Rose- dijo Emily- espera.
-Tú quieres estar sola- dijo Rose- pues te dejaré sola.
-Lo siento mucho- dijo Emily- no quise gritarte. Me molesta mucho como los demás te tratan y vengo yo y te trato peor. Perdóname.
-Vamos a la enfermería- dijo Rose- tienes mucha fiebre.
-Mañana me sentiré mejor- dijo Emily negando con la cabeza- no es la primera vez que me infecto. Ya tengo todas mis medicinas….estaré bien.
-Bien, si tú lo dices…pero no te creo ni una sola palabra- dijo Rose, se sentía inquieta…eso no era una gripe..ni un resfriado.
-Rose- dijo Emily- quería decírtelo en el verano pero no me atreví…no se lo he dicho a nadie y no quiero que nadie lo sepa. Prométeme que no dirás nada.
-Te lo prometo- Rose se giró para quedar frente a su amiga.
-Tengo leucemia- dijo Emily, Rose contuvo el aliento- desde hace un año….recuerdas esos fines de semana que iba a casa el año pasado, yo te dije que era para estar con mis padres, pero en realidad me iba para que me colocaran la quimioterapia en el hospital…mis padres…llos sanadores en San Mungo, hasta los médicos muggles…todos tenían esperanzas de que funcionase…pero no fue así.
-Emily- gimió Rose, sus manos empezaron a temblar. No podia negar que la noticia la habia impactado.
-No tengo cura, Rose- dijo Emily dedicándole una triste mirada- no pueden hacer mas nada por mi
Rose enseguida fue hasta donde estaba Emily y la abrazó con fuerza.
-No puede ser- dijo Rose a punto de llorar, Emily temblaba y ella también- no…..
-Vine a Hogwarts porque quería hacer mi ultimo año y despedirme de todos ustedes- dijo Emily- eso es todo, prométeme que no dirás nada
-Emily- dijo Rose apartándose de su amiga y peinándole los cabellos- todo va a salir bien…alguna forma habrá…
Emily le sonrió, algo muy raro en ella que siempre era muy seria, tomó una mano de Rose y se la apretó.
-Gracias- dijo Emily- necesitaba decírselo a alguien- Rose asintió y siguió abrazándola para darle ánimos.
Horas después, Rose estaba acostada en uno de los mesones del Gran Comedor, admirando el techo encantado que esa noche estaba rebozante de estrellas emulando exactamente la apariencia del firmamento en el exterior. Scorpius la encontró así….mirando el cielo estrellado. Ella no dijo nada…él podía ver lagrimas en su cara. Se acercó a ella con cautela.
-¿Qué te pasó?- dijo Scorpius. Era casualidad que se la hubiese encontrado allí, esta vez él no la habia seguido, esa noche a Scorpius le había dado por contemplar en solitario y sin interrupciones el magnifico techo del Gran comedor. Suerte o no, últimamente se encontraba todo el tiempo con Rose….era lo inexorable de lo inevitable.
-Soy una imbecil…nunca me doy cuenta de nada- dijo Rose hipando mientras se limpiaba las lagrimas de la cara- siempre estoy creyendo que mis problemas son los mas importantes. Yo sufriendo porque la gente me tiene envidia por lo del premio Anual y otra gente simplemente está luchando por su vida.
-Que bueno que ya te diste cuenta de algunas cosas, traté de decirte que era una soberana tontería pero confiaba en que lo descubrieses por ti misma- dijo Scorpius, Rose asintió.
Scorpius se acostó al lado de ella, y colocó sus manos detrás de su cabeza a modo de almohada. Rose esta vez no le reclamó por su cercanía. Emily se había desahogado con ella, Rose quería compañía esa noche para digerir todo el asunto. Emily…tan joven…iba a morir y no se podía hacer nada al respecto.
-¿Alguien que conozca?- preguntó Scorpius, mientras encendía un cigarrillo y empezaba a fumar, las volutas de humo ascendían lentamente hasta perderse en el techo. Increíblemente Rose no lo reprendió por estar fumando dentro del colegio, aun cuando estaba terminantemente prohibido. .
-No particularmente- contestó Rose.
-Si no quieres hablar no te obligare- dijo Scorpius- Si quieres estar sola, puedo irme.
-No…quédate…Es un secreto que no es mío- dijo Rose, era increíble lo incomoda que siempre estaba junto a Scorpius y también como a veces se sentía demasiado cómoda, segura, placida hablando con él, en general esas ocasiones eran cuando él no bromeaba, allí entonces ella aflojaba con él- pero me molesta no haberme dado cuenta antes, ahora que lo pienso…las señales estaban allí, frente a mis ojos…yo no supe o no quise prestar atención. Estaba enferma, yo era su amiga y jamás me di cuenta, ella no quiere que nadie lo sepa.
Puesto que Scorpius Malfoy tenía también su buena cuota de secretos, podía entender perfectamente la situación.
-Ella dice que va a morir- dijo Rose ahogando un gemido. Trato de controlar sus lágrimas de nuevo, pero estaba demasiado triste.
De pronto, una estrella fugaz cruzó el techo encantado, una bien brillante, tanto que iluminó sus caras. Los dos chicos la miraron con atención mientras caía y se perdía por el horizonte.
-Pide un deseo Rose- dijo Scorpius- antes de que la estrella desaparezca.
-No pensaba que creyeses en eso- dijo Rose.
-A veces….uno tiene que aferrarse a lo que sea- dijo Scorpius- pide un deseo por tu amiga Rose…la esperanza es lo ultimo que se pierde.
Los dos permanecieron acostados uno junto al otro unas cuantas horas más, afortunadamente y a pesar del humo del cigarrillo de Scorpius que los delataba completamente, nadie llegó al Gran Comedor de Hogwarts para interrumpirlos.
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El dia siguiente.
Sábado
Hugo estaba sentado en una de las ventanas del pasillo que daba a la gran plaza central de Hogwarts completamente aburrido jugando con unas bolas de papel, lanzaba una y luego con su varita la hechizaba, convirtiéndola en pájaros, barcos, aviones. Estaba malhumorado y pensativo. Ese año en el colegio se le estaba haciendo muy pesado, extrañaba demasiado su electrónico mundo muggle, incluso había pensado un par de veces hablar con su madre y plantearle la posibilidad de terminar la escuela en un bachillerato muggle, pero solo lo contenía su insaciable necesidad de hacer encantamientos, en una escuela normal, su otro yo, la magia la otra parte importante de su ser, quedaría anulada, así que por los momentos estaba intentando por hacer todo lo posible para aguantarse. Quizás si pidiese permiso como Rose…para ir un fin de semana a su casa y enterrarse frente a la computadora.
El pelirrojo meneó la cabeza y se sonrió. No, era imposible, Rose había tenido esa oportunidad porque la directora McGonagall la adoraba, era muy buena estudiante. No es que no le simpatizara también Hugo, por algo eran los hijos de Ron Weasley y Hermione Granger, héroes de guerra y sus ex – alumnos favoritos, pero eso de ser la excelencia académica y andar solicitando favores era mas el estilo de su hermana.
Por otro lado, Fred lo tenia estupefacto. Cada día que pasaba su primo estaba mas serio y menos proclive a bromear, se desaparecía muchas horas los fines de semana e incluso noches enteras, no había querido hablar mas del tema de la fulana aquella, pero Hugo no era tonto, sin duda andaría con ella, quien quiera que esta fuese. Albus también estaba ligando con una chica. Tenía amigos, por supuesto, chicos de su mismo año, pero estos estaban también enrollados con chicas, por lo que Hugo se sentía un poco excluido. Es decir, ahora todo el mundo estaba como loco buscándose novia, resuelve, peor es nada o cualquiera que fuese el nombre que se le diese en esos tiempos, y al parecer, él era el único al que tan extraña enfermedad (la de la revolución hormonal) no lo había tocado. Y es que verdaderamente, que supiese, no le gustaba nadie, tampoco había besado a una chica jamás, si bien se conocía la teoría de sobra, su vida era estar metido con los video-juegos, o el quidditch o haciendo bromas con Fred.
Te perdimos Fred…..esa era la frase que le iba rondando la cabeza desde hacia unas semanas. Era triste perder a su mejor amigo debajo de las faldas de una chica pero era así…tal como había sucedido. Hugo ya es estaba impacientando, es decir, él nunca quedaba rezagado ante nadie, ni ante sus primos, ni ante sus amigos…..por otro lado le daba curiosidad ¿que cosa tan buena tenían las chicas que casi todos los chicos a su alrededor no podían pensar en otra cosa que no fuese sexo?….bueno él también lo pensaba…a ratos…pero una cosa era ver películas y otra vivirlo en carne y hueso. Además tenia que pasar primero lo primero, un beso, tendría que besarse con alguien y pronto, agarrar experiencia, no podía quedar como un pelele o peor….como un niño, delante de sus amigos y primos. Tenia que pensar y rápido, el tiempo se le acaba, cumpliría quince años en mayo y estaba decidió a tomar experiencia. Pero ¿Quién?
Hugo repasó mentalmente su galería de amigas y conocidas de todas las casas: Danny….no, demasiado habladora……..Erika….no le gustaba para nada…parecía mas un amigo que una amiga, tenia bigotes y hasta era mas alta que él…..Mary….muy tonta…además casi no la conocía…hablaban ocasionalmente en la sala común pero nada mas..Marina Merrey……no era su amiga ni siquiera su conocida pero estaba buena y se daba con todos….no ..esa no….demasiado zorra…y lo mas importante de todo, Slytherin, además era mas grande que él y dudaba que le prestase atención…tenia que ser alguien de su edad, que conocieses y que le tuviese confianza, por lo menos la suficiente para no burlarse de él si todo salía mal.
Hugo entonces vio como Lily Potter venia caminando hacia él con el uniforme de quidditch y una escoba en la mano. Su cabello rojo resplandecía por los rayos de sol y sus grades ojos verdes era impresionantemente verdes….del mismo color de la hierba que pisaba. Debido que el sol le pegaba justo en la cara, Hugo entornó los ojos para examinarla mejor.
-Hola Hugo- dijo Lily saludándolo alegremente, se detuvo y dio una vuelta para que su primo la observara- mira que bonito es el nuevo uniforme de quidditch.
Ella era bajita, por lo menos diez centímetros mas baja que él, la diferencia de estatura quedo plenamente en evidencia cuando Hugo se paró a su lado y Lily tuvo que levantar la cabeza para mirarlo.
-Lily- dijo Hugo- Albus te va a matar cuando sepas que estas enseñando el uniforme antes del partido.
-¡Por Merlín Hugo!- exclamó Lily riendo- si no hay nadie aquí, todos se fueron a Hogsmade.
Hugo se rascó la cabeza, dándole vuelta al asunto….Lily…Lily no era ninguna mala opción, de hecho cumplía todos los requisitos, la conocía, era confiable y hasta era guapa…ahora que la estaba viendo con otros ojos …muy guapa…pequeñita, curvilínea, con el pelo largo de un extraño tono rojo fuego, ojos grandes. Hugo Weasley, la lógica personificada, el chico más analítico e inteligente de su curso, un genio en potencia, estaba tratando de ejercer un análisis en su cerebro, donde la lógica y la razón no tenían cabida, después de todo, él solo era un chico de catorce años.
No…no….descartado….las primas son intocables….intocables….por dios….con Lily juego desde que éramos bebés…no ….no.
-¿Como ves nuestras perspectivas este año?- preguntó Hugo.
-Les vamos a patear el trasero a todos- dijo Lily- el equipo está mejor que nunca.
-Yo opino lo mismo- dijo Hugo- pero hay que estar atentos, los slytherin son unos tramposos.
-¿Cómo le va a Molly allí dentro?- preguntó Lily.
-Al parecer se está dando a respetar entre sus compañeros- dijo Hugo- y mediante Rose me enteré que Scorpius Malfoy la había sacado del lago el día que llegó a Hogwarts.
-Si, ya lo supe- dijo Lily- raro ese chico, ¿No crees?
-Si…un Malfoy…que no parece un Malfoy..no humilla a nadie…no se pavonea delante de nadie...y hasta salva a una Weasley de morir ahogada- dijo Hugo- en fin, parece que es amigo de Molly y está ayudando a Rose con la fiesta de Hallowen obligado por McGonagall. Lo cierto es que los he visto a los dos juntos, discuten por cualquier cosa, pero él no le ha enviado una maldición diseccionadora todavía a mi hermana, aunque a veces con Rose hasta yo pierdo la paciencia, así que he deducido que el chico es un tipo correcto.
-¿No te parece que Fred anda raro últimamente?- preguntó Lily- ya ni bromea.
-Está enrollado con alguien- explicó Hugo- y parece que la cosa no va muy bien.
-No me imagino a Fred con una novia- comentó Lily de pasada- él es muy tímido con las chicas.
-¡Eh! ¡Lily!- dijo el chico mirando a todas direcciones para asegurarse de que estaban solos, lo que iba a decir, lo tenia que decir en privado- necesito preguntarte una cosa.
-Dime- dijo Lily apoyándose en la pared de piedra.
-¿Te has besado con alguien?- preguntó Hugo.
Lily lo miró un rato sorprendida, luego curiosa.
-¿Para que quieres saberlo?- preguntó Lily cautelosa. Albus le preguntaba siempre lo mismo, con la clara intensión de liarse a golpes con quien osara ponerle un pelo encima a su hermanita, pero esa pregunta viniendo de Hugo…era extraña.
-Hum, ah….este….bueno- a Hugo se le atragantaban las palabras.
-No te entiendo Hugo- dijo ella entornando los ojos- hazme el favor de hablar bien
-Bueno ¿Te has besado con alguien o no?- preguntó Hugo ya un poco incomodo
Lily se quedó pensativa un rato hasta que se decidió a contestar
-Bueno….este… No….- dijo Lily vacilante.
-Yo tampoco- respondió Hugo cruzándose de brazos.
-Pero yo pensé…que – dijo Lily un poco sorprendida. Hacia un año habían estado jugando Siete Minutos en el Cielo en la sala común de Gryffindor y a Hugo le tocó encerrarse en un armario con una chica de un año superior, habían estado metidos allí bastante tiempo, mas de los siete minutos reglamentarios y Lily suponía que…..bueno…que se habían besado como era lo usual en esos casos. Ella siempre jugaba en ese juego pero nunca le tocaba con nadie. En realidad quería besarse con alguien desde hacia mucho tiempo, todas sus amigas lo hacían y si bien Lilian Potter era la chica mas guapa del colegio, incluso por encima de Dominique, Louis, Rose e incluso la innombrable Marina Merrey, su obsesiva pasión por el quidditch, alejaba a la mayoría de los chicos, porque una novia capaz de desmontarte en una escoba, no era algo muy atractivo.
-Pensaste mal – dijo Hugo, recordando exactamente la misma situación, se habían encerrado, pero esos siete minutos él se encargó de tranquilizar a Dany que sufría de claustrofobia, a la chica le dio un ataque de ansiedad y Hugo tuvo que ingeniárselas para que no le vomitase encima, obviamente ella salio despavorida del armario toda apenada cuando lo abrieron y todos creyeron que pues había pasado algo….pero no había sucedido nada.
-Ah…oh…- contestó ella.
-¿Quieres hacer algo al respecto?- dijo Hugo.
-¿Con respecto a que?- preguntó Lily
-Ya sabes….los besos….- dijo Hugo.
-Ah no se- dijo Lily un poco insegura- la verdad es que estaba esperando que fuese con alguien especial.
-En realidad no es para darle mucha importancia- dijo Hugo encogiéndose de hombros- es decir el hecho de que los demás lo hagan no significa…..
-Que uno tenga que hacer lo mismo- dijo Lily asintiendo.
-Vaya, hace demasiado calor esta tarde- comentó Hugo de pasada.
-De verdad que si- dijo Lily- entremos al castillo, llévame la escoba Hugo, estoy cansada.
Hugo tomó la escoba de Lily y la siguió, caminaron en silencio por espacio de cinco minutos, luego cruzaron una esquina, de pronto vieron una puerta semiabierta, Lily miró a Hugo y Hugo le devolvió la mirada.
¿Quien dijo que los Weasley no eran decididos? ¿O por lo menos que Lily Potter y Hugo Weasley no tenían que hablar mucho para entenderse perfectamente? después de todo, había estado juntos prácticamente desde que usaban pañales.
En una fracción de segundo, Hugo jaló a Lily por una mano, arrastrándola con él, se metieron de cabeza en lo que resultó un armario de escobas, él cerró la puerta, la tomó por los hombros y le clavó un beso. Fue un poco torpe, chocaron los dientes un par de veces, él intentó meterle la lengua pero ella se apartó asustada. Hugo colocó las manos en su diminuta cintura y volvió a buscarle la boca para besarla de nuevo pero está vez estuvo mas calmado.
-Deja de mirarme Lily- dijo Hugo contra sus labios, cuando entreabrió sus ojos y se dio cuenta que Lily lo observaba absorta- se supone que debes cerrar los ojos en esto.
-Es que tienes una expresión rara en la cara- dijo ella mirándolo con atención. Pero acató la orden, ella era más tímida que él pero no tardó en agarrar el ritmo de la situación. No sabía que tenia Hugo en la cara, pero su expresión era una que ella jamás le había visto y le gustaba…mucho…incluso mas que el beso.
-Shhhh- dijo Hugo mientras buscaba profundizar el beso. La cabeza le daba vueltas, su corazón latía tan fuerte que amenazaba con salirse del pecho y él solo quería besarla más. La sobredosis de adrenalina que tenia en ese momento era superior a cualquier cosa que hubiese experimentado, era mejor que un juego de quidditch !Por Merlín! era mejor que el nivel superior de Mortal Kombat….era lo máximo.
Hugo la arrecostó en la pared y mantuvo sus manos en la cintura, aunque luego de un rato quería bajarlas un poco mas, pero se contuvo…después de todo …no era cualquier chica…era Lily…su prima Lily. En un fugaz segundo, apartó cualquier culpabilidad añadida, después de todo…era solo un beso….nada más.
Estuvieron besándose por espacio de diez minutos hasta que se cansaron. Lily salió del armario tambaleándose y toda ruborizada, Hugo se quedó dentro, apoyó su espalda contra el muro y luego de un momento de estupefacción y confusión, sonrío ampliamente, el chico sentía la cara ardiendo, los labios también y estaba seguro de que estaba tan sonrojado como Lily.
-Wow, ya entiendo de que va todo esto- dijo bastante emocionado- mil veces wow.
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Ese domingo en la mañana Scorpius estaba apoyado en el tronco de un árbol fumando, intentando relajarse, la vista que tenia frente a él lo ayudaba, demasiado bien para su gusto. Problemas…se estaba metiendo en un problema de dimensiones cósmicas y lo peor era que iba directo al caldazo con una sonrisa pintada en la cara.
Rose Weasley estaba particularmente bonita ese día, lucia una camiseta blanca, jeans y una sudadera color verde agua, su largo cabello castaño ondulaba con el viento de esa mañana otoñal… ah y estaba descalza.
Scorpius no era ningún fetichista con los pies ni nada por el estilo, pero verla descalza enseñándole hechizos convocadores a su grupo de tutorías de primer año, se le antojaba agradable, relajante y hasta encantador. Y es que ella con ese aire descuidado que tenia en ese momento, lcon os jeans arremangados a media pierna, despeinada y sonriente, constituía una imagen que lo tenia fascinado.
A Rose le encantaba el asunto de las asesorias, se metía de cabeza en eso, ya él la había visto anteriormente impartiéndoles clases a esos niños, pero nunca de manera tan informal, lo malo era que en esta ocasión en particular, no había muchos chicos de primer año, solo algunos de Gryffindor, menos de otras casas y solo Theo y Molly de Slytherin, seguramente el niño había sido literalmente empujado por Molly, quien era un verdadero torbellino, voluntariosa como nadie, para seguir asistiendo a las asesorias de Rose, aun cuando los otros chicos de su casa las hubiesen abandonado. Todos estaban descalzos a sugerencia de su tutora, quien opinaba que a pesar del leve frío del exterior, ellos tenían que sentir la magia de la tierra para rodearse de energías y realizar bien los hechizos. Esa era un teoría de un reconocido brujo turco llamado Al-Azzih, Scorpius se sorprendió al verla usando ese método, en Dumstrang se enseñaba, pero tenia muchos detractores, le habían comentado lo mismo en Hogwarts, pero al parecer Rose era lo suficientemente inteligente para ver la belleza y sensatez en esa teoría de la madre tierra.
-Chicos- dijo Rose alzando la mirada hacia donde estaba Scorpius, al parecer él a estaba evaluando. Lejos de sentirse incomoda como otras veces, mas bien sentía mariposas en el estomago…eran increíble lo bien que se sentía últimamente con esos penetrantes ojos grises clavados en ella- Necesito que convoquen algunos caracoles del lago. Entendido.
Los chicos se agruparon en fila y cada uno maniobró su varita. El primero que lo logró fue Theo, Rose le regaló una sonrisa y la cara del niño lució menos hosca, Theo Jr. constantemente buscaba la aprobación de la gente.
-Bien Theo, perfecto, ahora tú Molly - Molly enfurruño la cara y siguió agitando la varita pero lo único que consiguió fue que un montón de algas fueran directo hacia su cara. Theo Jr. se rió un rato de ella pero ayudo a desenredarla.
-Me estoy ahogando- chillaba Molly, mientras Theo Jr. se afanaba en quitarle las algas de la cara.
-No seas trágica Molly, no te estas ahogando- dijo Rose mirándola con atención- Theo, no la enredes mas.
-Okey Rose- contestó Theo.
-Accio Caracol- dijo un niñito de Gryffindor y el caracol salio disparado del agua hasta sus manos.
Los demás niños conjuraron el hechizo y en promedio lograron realizarlo exitosamente.
-Hemos terminado por hoy- dijo Rose, mientras los niños se ponían de nuevo los zapatos- el resto de la hora la tienen libre- los niños de primero gritaron, alegres de sacarse de encima una clase y se fueron corriendo a varias direcciones. Molly y Theo fueron a buscar sus escobas para librar su torneo de quidditch personal en los terrenos del colegio.
Cuando los niños de primero se fueron, Rose se quedó un rato paseando entre la hierba y mirando el lago. Scorpius caminó hacia ella.
-Tienes un don con los niños, deberías ser maestra de primaria- dijo Scorpius detrás de ella. Rose se giró un poco asustada, hace un momento estaba en un árbol bastante alejado de su posición y de pronto en una fracción de segundo estaba detrás de ella, de inmediato descartó la aparición, era bien conocido que nadie o nada podía aparecerse o desaparecerse en los terrenos del colegio, así que el joven debía haberse movido excepcionalmente rápido.
Rose trastabilló hacia atrás de la sorpresa y Scorpius la sujetó por los hombros para evitarle la caída, enseguida la atrajo hacia él rodeándola con sus brazos para intentar darle un beso pero ella fue mas ágil y se soltó. Scorpius gruñó decepcionado.
-Me gustan los niños…me la llevo bien con ellos, pero no quiero ser maestra- dijo Rose.
-No..tú quieres escribir, lo se- dijo Scorpius, muy seguro de lo que estaba diciendo. Rose asintió dándole la razón.
-Hace un poco de frío- dijo ella mirándolo de reojo, él cada vez estaba mas insistente con eso de besarla y ella se escabullía todo el tiempo, sin embargo ya no le molestaba que la tocara, sin embargo la mayoría de las veces eran roces ligeros, rara vez la abrazaba como había ocurrido segundos atrás- pero el sol es intenso. Es un buen otoño, con bastante luz….el invierno será duro….suele suceder así…otoños suaves, inviernos crudos.
-Eso dicen los entendidos en la materia- dijo Scorpius mirándola de manera tan intima que ella se estremeció de inmediato. Desde la noche que pasaron en el Gran Comedor, donde él de alguna forma le ofreció apoyo moral, se había establecido una especie de complicidad entre ellos…confianza, aún asi, él no dejaba de intrigarla, a veces Scorpius era bastante misterioso, hablaba mucho de todo, intentaba coquetear con ella, pero jamas hablaba gran cosa de su vida personal.
-Las aguas del lago lucen azules no grises. Nunca había visto el lago tan bonito.
-¿Quieres meterte en el lago?- preguntó Scorpius quien tiraba piedrecitas al agua. Estaba vestido con el uniforme del colegio a pesar de ser domingo, pero la tunica se la había quitado y se había aflojado la corbata, tenia un aire descuidado tan atractivo que a veces a Rose se le dificultaba quitarle la mirada de encima. Él más que guapo…era magnético.
-No….nos congelaríamos- dijo Rose- se ve bien desde aquí.
-No seas necia- dijo Scorpius caminando hacia ella- ven te ayudaré.
Dicho esto la tomó en brazos, ella no tuvo tiempo de alejarse. Rose protestó un rato dándole golpecitos en el pecho y Scorpius se reía de ella a carcajadas.
-Golpeas como niña- comentó él.
-No estoy intentando hacerte daño- dijo Rose fingiendo molestia, en realidad se sentía muy cómoda en los brazos de él….peligrosamente confortable – si lo hiciese en serio, te saldrían cardenales.
-Lo dudo- dijo Scorpius caminando con ella, pronto entró al agua, con zapatos y todo incluido, Rose le pasó los brazos por el cuello para asegurarse.
-Si me dejas caer, agarraré un buen resfriado- dijo ella.
-No me interesa verte con mocos en la nariz así que no te preocupes-dijo él mientras avanzaban en el lago.
-¿No tienes frío?- preguntó ella.
-No mucho- dijo Scorpius conteniendo la respiración, ese era su truco para evitar perder los papeles con Rose, toda ella lo descontrolaba un poco, pero su aroma si de verdad lo hacia perder el sentido, al principio supuso que era algún perfume que alteraba su olfato de lobo, quizás uno con almizcle en sus ingredientes. Pero no, no era el perfume, era el olor natural de ella….raro muy raro…igual ya había dejado de preguntarse que demonios le sucedía con Rose porque la respuesta era clara, ella le gustaba demasiado. Y no es que no fuese problemático el asunto…de hecho lo era…su padre….la familia de ella….en fin…todas las razones y motivos conocidos de sobra, pero él estaba dispuesto a enfrentarse a todo eso por tener una oportunidad con ella, últimamente le daba la impresión de que Rose, quien estaba mas proclive a dejar que la cortejase de un tiempo a la fecha, pensaba igual que él – no soy friolento, siempre estoy caliente.
-¿Cómo?- preguntó ella frunciendo el ceño.
-Que tengo la temperatura corporal un poco más elevada que el resto de las personas, eso me protege del frío- explicó él- es una característica mía. ¿Qué estabas pensando?
-Nada- contestó ella de inmediato. A Rose siempre le había parecido un poco raro que él tuviese siempre la piel caliente, como si padeciese una fiebre permanente, pero había escuchado de casos así…no era tan extraño. Además, ese calor proveniente de su cuerpo se sentía muy bien, como lo estaba experimentando en carne propia justo en ese preciso momento.
-Bueno lo de caliente también puede referirse a otras cosas- dijo Scorpius, Rose le propinó un golpe mas fuerte en el pecho- ¿Ahora qué?
-Siempre tienes que andar con eso…pareces un obsesionado- dijo ella reprochándole
-Cállate y mira a tu alrededor, el paisaje se ve bonito- dijo Scorpius mientras ya estaba metido en el lago casi hasta la cintura. Rose miró el agua, vio como las ondas de las olas bailaban a la luz del sol, también apreció los peces nadando en el fondo del lago, se inclinó un poco para rozarla el agua con la mano.
-Esta fría- dijo ella apartando la mano abruptamente- no me dejes caer.
-No lo haría ni en broma- dijo Scorpius. Rose entonces dejó caer su cabeza hasta que su cabello rozó el agua, Scorpius miraba su blanco cuello estirado, la suave curva de sus pechos. ¡Dios! Ella era hermosa. Rose se incorporó de pronto, Scorpius la sujetó mas contra él y sus miradas chocaron.
-Este seria un buen momento para besarte- dijo Scorpius mientras fijaba sus ojos grises en ella, la conexión fue intensa, demoledora, él acercaba su rostro al de ella lentamente.
-Solo si yo lo permitiese- dijo ella, mirándolo, sintiendo el corazón del chico y el suyo propio ir a cien mil latidos por hora.
-Podría robarte un beso- dijo él.
-Podrías, pero no seria lo mismo- dijo ella susurrante mirandolo sin parpadear. Rose deseaba ese beso, lo ansiaba de verdad, pero seria cuando estuviese lista, cuando confiase mas en él, cuando tuviese clara sus intensiones con ella, quizas no referido a un posible noviazgo, ella intuia que él no era de los que se ennoviaba con nadie y ella ya estaba harta de noviecitos tontos de escuela, mas bien buscaba otra cosa, una relación diferente, especial, intensa..pero para eso, él tendria que mostrarle mas de su interior a ella- conmigo no.
-¿Jugaremos eternamente al gato y al rato con esto Rose?- preguntó Scorpius molesto- creo que yo he sido suficientemente claro contigo, mas obvio imposible.
-El problema es ese, que eres demasiado obvio y que pareces que estas jugando todo el tiempo conmigo- dijo ella- no me gusta.
-Contigo es como pelar una cebolla- dijo Scorpius- hay que ir por capas.
-Exactamente- dijo ella.
-¿Todavía no se como diablos ese Ethan logró algo contigo?- preguntó Scorpius fastidiado.
-Peló la cebolla- respondió Rose.
-¿Qué tanto?- preguntó Scorpius súbitamente celoso.
-¿Acaso importa?- dijo ella- pensé que tú eras de los tipos que no les importaba esas cosas- ella podía decirlo ahora con propiedad, tenían cerca de mes y medio conversando todos los días, en las reuniones para preparar las fiestas, Scorpius Malfoy no solía hablar con casi nadie en el castillo, pero con ella hacia una gran excepción. Por eso Rose sabia que el era muy respetuoso de la vida de los demás y no juzgaba a nadie, además él se divertía contándole algunas de sus aventuras escolares en Dumstrang, sin embargo existían temas que no discutían ni por asomo, como por ejemplo su padre...su familia. Ella todavía estaba intentando descifrar si era el hombre que había visto besando a su madre y él al parecer no le gustaba hablar de Draco Malfoy, esa era una de las cosas que le extrañaban a Rose, Scorpius detestaba a su padre.
-Lo soy- dijo Scorpius- tu pasado es tuyo y no tengo nada que ver…Pero….
-¿Pero?- preguntó ella.
-Honestamente, me mata la curiosidad- dijo Scorpius….e increíblemente de los celos también. Era inexplicable y hasta cierto punto ilógico, él jamas en su vida celó a ninguna chica que le gustase, pero ahora se encontraba en la graciosa situación de experimentar como se le carcomian las entrañas al pensar en la posibilidad de que ese tipo háyase llegado a algo serio con Rose.
-La curiosidad mató al gato- dijo ella.
Más bien al lobo, se respondió mentalmente Scorpius, pero no dijo nada más al respecto, de hecho decidió no insistir.
-Tienes razón…es tu vida personal- dijo Scorpius, después de todo él también le estaba ocultado muchas cosas a ella.
-¿Ya te gusta Hogwarts?- preguntó Rose.
-Lo único que realmente me gusta de Hogwarts eres tu nena, así que olvidemos el tema- dijo Scorpius secamente…celoso…estaba celoso…él celoso….Scorpius todavía no salía de su estupefacción…..celoso…!Oh no!, por primera vez en su vida, Scorpius Malfoy sentia que el asunto de ligarse a una chica se le estaba escapando completamente de las manos.
-Si hicieras el intento, te gustaría el castillo, te lo aseguro- dijo Rose- me desagradaría que te fueses y me dejases la fiesta de Hallowen a medio andar.
-Terminaré mi año aqui si tanto te preocupa- dijo Scorpius devolviéndose a la orilla con ella en brazos- estaré todo este año en Hogwarts para molestarte e intentar cosas impropias contigo.
-Eres un verdadero tunante- dijo ella- no se para que te empeñas en matar nuestra amistad antes de que comience.
-¿Somos amigos?- dijo él con sorna- vaya esa si es una buena noticia.
-Somos amigos desde hace un tiempo- respondió Rose con firmeza- un buen rato, si no te has dado cuenta.
-¿Adonde quedó la Rose tímida? Porque un pajarito por ahí me dijo que eras muy tímida- dijo Scorpius- pero últimamente…sigues un poco majadera, pero tímida…no …no, de ninguna forma.
-Decidí enviar la timidez al diablo- dijo ella- últimamente no me sirve para nada. Ese fue el consejo de un pajarito por ahí.
-Un pajarito sexy ¿cierto?- dijo él.
-No responderé a esta tontería ni bajo tortura- dijo ella.
-¿Qué te gusta de mi?- pregunto Scorpius.
-No me gusta nada de ti- dijo ella desviando el rostro para que no le viese la sonrisa que tenia impresa en la cara. Rayos…le encantaba estar con él, discutir con él, hablar tonterías con él…...¿Hasta donde llegarían? Ni idea…pero ella planeaba disfrutarlo mientras durase, como amigos o como lo que fuese. Su madre y el padre de él, podían irse juntos al mismísimo infierno.
-Mentirosa, claro que te gusto como tú me gustas a mi, sino no andaríamos aquí ahora justo así como estamos- dijo Scorpius- ¿A ver Rose? ¿Qué te gusta de mí?
-Hum….nada- dijo ella.
-Rose…te dejaré caer- amenazó Scorpius e hizo ademán de soltarla y lanzarla al agua, ella gritó y se sujetó mas fuerte de su cuello, Scorpius soltó una carcajada- y es en serio. Respóndeme.
-Me gusta que eres decidido- dijo ella- y que no te importa para nada lo que piense la gente de ti.
Scorpius la depositó en la hierba, en un lugar cercano a la orilla del lago, Rose quedó semi-acostada en el suelo apoyándose sobre sus codos, Scorpius se sentó sobre sus rodillas frente a ella. Estaban solos y en un sitio bien alejado del castillo, nadie los veía.
-Decidido- dijo él- no esta mal para empezar, pero hubiese preferido que dijeses que era por mi espectacular físico.
Ella estiró su pie desnudo y lo colocó en el pecho de Scorpius intentado empujarlo para que perdiese el equilibrio y cayese hacia atrás, él ni se movió del sitio. Al chico le pareció demasiado descarado ese gesto. Había descubierto que Rose era osada, poseía una sensualidad dentro de ella que evitaba a toda costa mostrarle, una femeneidad muy especial, pero a veces, como en esa ocasión, ella la deba entrever, logrando sorprenderlo completamente, era una combinación de inocente coqueteria y picardía que lo volvía loco. Scorpius le sujetó la pierna y la arrastró por el suelo hasta que ella quedó debajo de él …sus rostros estaban frente a frente, muy cerca
-Te voy a besar…. cuando menos lo esperes, en un descuido, lo haré, te robaré ese maldito beso que tanto me niegas y quizás algo mas- la mirada de Scorpius era incandescente, ella se la devolvía con similar intensidad, la seguridad con la que él hablaba era abrumadora, la expectativa de lo que pudiese suceder entre ellos, la mantenía en vilo. Ella se había jurado dejar de ser una chica convencional, una mojigata seguidora estricta de las reglas, pero jamás se imaginó que la respuesta a sus suplicas seria ese chico rubio que la dejaba literalmente sin aire.
A ella le gustaba mucho Scorpius Malfoy, demasiado para su sanidad mental.
Scorpius se inclinó hasta prácticamente acostarse sobre ella, pero no intentó nada más. Rose lo miraba embelezada, clavada en el piso, deseando a cada minuto, que él se acercase mas.
-Rose Weasley, un día de estos voy a besarte hasta morir.
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