Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola chicas….espero que les guste este capitulo. Pronto suberé el siguiente…..que es la continuación de este.
Capitulo 12 Maestros y alumnos
La vista del Gran Comedor esa noche era alucinante, los adornos que Rose había ideado y que finalmente colocó ayudada por magia tal cual como le había recomendado Scorpius ofrecían una visión espectacular, eran como lianas doradas cayendo desde el techo hasta las cabezas de los asistentes, suspendidas por un encantamiento. La demás parnafernalia de Hallowen también estaba invitada a la fiesta, calabazas, esqueletos, los colores negro y naranja por doquier, Hogwarts estaba lanzando una cana al aire y la principal responsable de evento estaba de pie en la entrada del comedor mirando su obra y lanzando un sentido suspiro.
Todo había ido sobre ruedas, le hubiese encantado que Scorpius estuviese allí para verlo, pero….estaba castigado toda esa semana….al igual que Marcus Nott.
Rose miró hacia todos lados con cautela y luego se metió el dedo índice en la boca, simulando intentar provocarse arcadas…..Marcus Nott era el individuo mas detestable que había conocido. Segura de que nadie la había visto haciendo gestos tan poco elegantes, enderezó su espalda y volvió a sonreír.
Rose se apoyó en uno de los muros. Esa mañana se había levantado en su cama, su propia cama, ( Scorpius la había llevado medio- dormida a la torre de los Premios Anuales antes de que amaneciese) con la cabeza dándole vueltas y el cuerpo adolorido en algunos lugares que ni siquiera sabia que existían, pronto empezó a tener conciencia de lo que había sucedido la noche anterior. . Si no fuese que estaba perfectamente consciente de que no había ingerido alcohol , hubiese apostado que tenia la resaca de su vida….estaba mareada y aturdida, pero no, no era así, por lo menos si se había embriagado no era precisamente de alcohol, mas bien, fue de él…de su aroma, de su cuerpo, del montón de sensaciones que le produjo cuando…cuando…Rose bajó el rostro cuando sintió que sus mejillas se encendían al recordar todo lo que había sucedido la noche anterior y con quien.
Arrepentida…para nada, era la mejor experiencia de tipo amoroso que había tenido hasta la fecha. No fue hasta que estuvo en los brazos de Scorpius que Rose se dio cuenta, en primer lugar, de que la cosa no era precisamente como ella pensaba, segundo, que Ethan Finnigan era un torpe, desconsiderado, bruto y muchos mas epítetos que sonaban a insultos en cualquier idioma. Cada vez que la besó e intentó meterle la lengua hasta la garganta, Rose sintió ganas de vomitar. A ella le gustaba más dulce, menos intenso, todo muy rosa, casto e inocente….hasta que conoció a Scorpius.
Ella siempre había tenido una visión idealizada y romántica en relación con el sexo, velas encendidas, un lecho cubierto de rosas y cosas por el estilo, no le gustaban las caricias bruscas ni nada de eso, por eso odiaba que Ethan la tocase, recordaba que una vez le había tocado los pechos y los había amasado como si fuesen pelotas anti-stress, pero después de lo de Scorpius, Rose se había dado cuenta que el sexo en si, no era como ella se lo había imaginado. No era que no fuese romántico, tampoco era que no hubiese sido de alguna manera dulce, esa no era la palabra, sino que mas bien que el acto en si era medio violento, muy ardiente, era una sensación devastadora percibir la piel contra piel, el sudor, las lamidas, los mordiscos, los besos intensos, mucha humedad, una extraña mezcla de sabores y olores, fricción de cuerpos, dolor al principio, plenitud en el momento de la invasión de su cuerpo, movimientos de cadera lentos, mas bien lánguidos al principio, luego una urgencia que nacía desde lo mas profundo de su vientre, ya casi sobre el final rápido…muy rápido y placer…mucho placer, tanto que le daba vergüenza admitir que había quedado famélica, hambrienta de mas. No habían llegado a quitarse completamente la ropa, de hecho todo fue bastante…precipitado, pero él había sido muy atento, cariñoso ofreciéndole esa sonrisa sexy completamente satisfecha después de terminar.
Rose no podía negarlo, le había gustado demasiado tener relaciones con él, de hecho, estaba ansiosa por repetirlo, cuantas veces Scorpius quisiera. No se había atrevido a mirarse en el espejo mas de lo necesario cuando se arreglaba para la fiesta, por pudor, puesto que ella temía darse cuenta que se le notaba que había pasado la mejor noche de su vida, por algo la gente bromeaba siempre al respecto, "llevas impreso en el rostro, tuve sexo". En todo caso, debería agregarse "perdí la virginidad con el chico mas especial sobre el planeta". Todo trillado, todo cursi, todo excesivamente meloso, pero después de todo era ella, romántica hasta morir, si bien trataba de mantener los pies sobre la tierra.
Pero era imposible aclararse la mente, tenía casi veinticuatro horas montada en una nube…por culpa de un chico que se apellidaba Malfoy.
Se habían visto fugazmente un momento entre clases, él como ya era habitual la arrastró a un salón, pero en lugar de besarla, se dedico a ofrecer una y mil explicaciones sobre su comportamiento, a Rose le pareció gracioso que él se disculpara tanto, lucia mas nervioso que ella. En realidad lo que Scorpius quería era asegurarse, primero, de que ella estaba bien, físicamente hablando, dos, si no le había hecho daño (pregunta que desconcertó bastante a Rose hasta que él confesó que nunca se había acostado con una virgen, lo cual le originó a ella un tropel de inseguridades sobre su propio desempeño en la cama), tercero, dejar en claro de que las cosas entre los dos, sexo incluido, seguirán de la forma que ella decidiese ("si después de esto quieres cortar conmigo por aprovechado hazlo, pero sabes, yo no quiero alejarme de ti") , cuarto, la pregunta quizás mas incomoda para formular y pero la mas fácil de responder "¿Te gustó?". La respuesta fue un tajante si, si le había gustado. Obviamente, tanta charla terminó con otro apasionado beso apresurado antes de la clase de Historia de la magia de esa tarde.
Era obvio que el sexo entre los dos iba a repetirse…muchas veces. Estaban algo enfiebrados uno por el otro.
Rose repasaba el bloc de notas que tenia en su mano, marcando las cosas que todavía tenia pendiente, la fiesta estaba a diez minutos de empezar y todo debía estar a su punto, camino de un lado a otro un rato y cuando llegó la primera pareja, unos chicos de cuarto año de Ravenclaw, sonrió, los recibió como la buena anfitriona que era y los invitó a pasar al gran comedor. Los chicos contuvieron el aliento cuando vieron la decoración y ella sonrió satisfecha.
-Te quedó genial Rose- dijo Amanda Pickes.
-Nos quedó- respondió Rose- Scorpius Malfoy hizo la mitad del trabajo.
-Vaya, wow- dijo otro chico que estaba tras de ellos- está fantástico.
Rose seguía sonriendo…Que lastima que Scorpius estuviese castigado.
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-Meterte en problemas se te está haciendo una costumbre- Draco Malfoy estaba sentado en un confortable sillón en la oficina del director de Hogwarts. Scorpius estaba de pie frente a él. Minerva Mac Gonagall los observaba con atención. Podría ser una actitud poco acorde a su edad admirar a los dos hombres, pero su interés era menos frívolo de lo que parecía, estaba comparándolos, midiéndolos…buscando semejanzas y diferencias, algo que pudiese servirle llegado el momento.
Los dos, padre e hijo, se parecían muchísimo físicamente. Scorpius, quizás un poco más alto, poseía un físico envidiable, que gracias a su pelea, había lucido ante todo el colegio, vestido con el uniforme del colegio y ya sin piercengs en la cara, lucia un poco menos extravagante de lo habitual, y era tan joven…tan joven, un chico atrapado en la transición de la adolescencia…pero al mismo tiempo mas hombre que niño. Draco Malfoy era el tipo de hombre que jamás pasaría desapercibido, la madurez le había sentado bien, estaba mas atractivo que nunca, su cuerpo era estilizado, ágil, elegante como el de un felino, su apariencia era simplemente impactante, lucia una barba de varios días, pero eso en lugar de hacerlo ver descuidado, le aportaba el detalle sexy, era un hombre que lucia muy refinado vestido con un traje muggle sin duda de diseñador, este se notaba debajo de su tunica de mago, acompañado, por supuesto, con su infaltable bastón, que en ese momento descansaba a un lado de su silla.
A Minerva le provocaba curiosidad saber porque Draco siempre tenia ese bastón adornado con un cabeza de serpiente con él , recordaba haber visto a Lucius Malfoy con uno parecido, quizás hasta fuese el mismo bastón, lo cierto es que ninguno de los dos parecía alejarse mucho del dichoso objeto, a pesar de que no tenían ningún problema para caminar….bueno..Lucius Malfoy llevaba diez años acostado en una cama debido a una enfermedad degenerativa…pero Draco…Draco Malfoy estaba sano, hasta donde ella sabia.
Siguió mirando a los dos hombres, en especial al mayor, su cabello color platino era muy corto, a diferencia del de Scorpius que era largo hasta los hombros. Minerva recordaba que Draco Malfoy lo había llevado largo también en su época de estudiante. También recordaba que las chicas lo perseguían, las chicas slytherin por supuesto, puesto que las otras se veían intimidades y rechazadas por su discurso sectario y racista, aun así, siempre tenia tiempo para la diversión, mas de una vez tuvo que hacer que el profesor Snape lo regañase por organizar fiestas clandestinas en su sala común. En ese sentido, excepto por la pelea, Scorpius parecía mucho mas tranquilo, la única chica con la que lo veía con frecuencia era Rose Weasley, lo cual era lógico, ya que ella misma les había asignado la organización de la fiesta de Hallowen, de resto, andaba la mayoría de las veces solo. A Minerva le parecía que era un buen chico, muy diferente a su padre, menos orgulloso, menos creído de si mismo, mucho más accesible a diferencia de Draco, quien desde chico había demostrado un hermetismo legendario, esperaba que Scorpius se adaptase, tomando en cuenta las circunstancias. Eran muy parecidos físicamente los dos, las mismas facciones aristocráticas, los mismos ojos, de un extraño tono gris acero, pero con personalidades distintas… incluso incompatibles como el agua y el aceite.
-Esta vez fue por una buena razón- dijo Scorpius mirando de reojo a su padre.
-Cualquier cosa es una buena excusa para ti- respondió Draco.
-Ese Nott estaba maltratando a unos niños- se defendió Scorpius.
-Ese no era tu problema, debiste haber avisado a los premios anuales o a algún profesor no pelarte a puñetazos con él- dijo Draco.
-Debí haberlo hecho pero no lo hice- dijo Scorpius mirando hacia el suelo. Odiaba discutir con su padre frente a extraños, se sentía en desventaja y haciendo el ridículo, él siempre lo humillaba tratándolo como el chiquillo que ya no era desde hacia rato- y tú sabes porque.
-Todos aquí sabemos porque te peleaste- dijo Bill Weasley que había estado bajo perfil en esa conversación, observando las miradas furiosas que se lanzaban padre e hijo- no pudiste controlar el instinto.
Draco miró al hombre lobo y asintió. No era que le cayese particularmente bien, de hecho, ningún Weasley lograba tener su simpatía. Pero William Weasley parecía la solución, sino a todos, a gran parte de sus problemas. Él había insistido con McGonagall en la importancia de llamarlo, igual que al warg, que en su forma de cuervo, revoloteaba por toda la estancia.
-¿Estas tomándote la poción?- preguntó Draco relajando la expresión de su rostro. No le gustaba reprender a su hijo frente a otra gente, pero la situación lo ameritaba, Scorpius estaba cada día más fuera de control a su juicio y más rebelde que nunca. ¿Qué diablos le estaba sucediendo al condenado muchacho? Aparte de lo evidente.
Scorpius para nada era una versión de si mismo a su edad, cuando Draco tenia diecisiete, no cuestionaba las decisiones de su padre, la rebeldía le llegó después, a los diecinueve años cuando se enamoró de Hermione y se fugó con ella a Francia mandando al diablo su crianza, sus creencias, su dinero y a todos. Antes de eso, él veía a Lucius Malfoy con sus virtudes y sus defectos, pero igual lo obedecía, después de todo, era su padre. Scorpius, al contrario parecía tener una actitud de confrontación permanente con él, no aceptaba que lo protegiese ni tampoco escuchaba sus consejos, lo que ponía a Draco en una situación delicada debido a que estaba intentando alejar del peligro a todos aquellos que le importaban.
Scorpius ya era mayor de edad y Draco sabía que legalmente el chico podía hacer lo que le viniese en gana, pero él era un controlador declarado, y mientras siguiera pagando las cuentas, intentaría que su hijo lo obedeciese. Igual lo que hacia lo hacia por su bien. No le había gustado nada lo que le habían dicho de la pelea, sobre todo la parte que confidencialmente Weasley le había contado, la dichosa aguja envenenada. Scorpius no sabia nada…Draco no quería provocar otro enfrentamiento con ese chico Nott, el hermano de Theo….¿Porque tanta saña? ¿Qué le hizo Scorpius a ese chico para que este hubiese intentado matarlo de una manera tan sucia aun para el engendro de un mortifago? Envenenado con una sustancia desconocida, Scorpius hubiese muerto lentamente y no habrían sabido la causa sino hasta demasiado tarde, el tipo de veneno que uso, era uno muy raro, era uno que solo podía conseguirse de manera ilegal y pagando mucho dinero. No dudaba que los Nott´s fuesen ricos, pero en todo caso quien controlaba el dinero era el jefe de la familia, Theo Nott. Los chicos de familias sangrelimpia en general obtenían buenas mesadas, de hecho, él era bastante generoso con Scorpius, mas de lo normal, pero aun así, siendo bastante dinero, jamás le alcanzaría para comprar algo como ese veneno, Draco suponía que Marcus Nott estaba en la misma situación, incluso en peor, puesto que por lo que sabia, esa familia era menos rica que los Malfoy´s ¿Cómo diablos consiguió en dinero? Thedore no se lo daría sin saber para que, sobre todo si estaba reuniendo galeones para armar una guerra. No le gustaba…para nada…todas las direcciones apuntaban a Theo Nott y ¿Qué ganaba Theo matando a su hijo?, por supuesto, tendría que averiguar al respecto.
Draco miró a Scorpius y repitió la pregunta:
-Responde muchacho ¿estás bebiéndote la poción con regularidad?
-Si señor- contestó Scorpius con desgana evidente. Draco gruñó disgustado por el tono.
-Eso no servirá por mucho tiempo y todos aquí lo sabemos- dijo Bill- él debe aprender a controlarse antes de que el cambio ocurra, esa fue la manera en que yo pude hacerlo.
-Tú no eres un warg- dijo Draco.
-Alguien me llamó- exclamó Walter volviendo a su forma humana. Le hizo una inclinación con la cabeza a Minerva para saludarla y se colocó al lado del Scorpius.
-Rosemberg- dijo Draco- ya me preguntaba cuando dejarías el traje de plumas.
-Estaba estirando las alas- respondió Walter con su pesado acento alemán- solo eso, pero escuchaba perfectamente todo lo que han hablado.
-Puedo hacerlo- Scorpius miró a Bill-¿Puedo llegar a ser como ustedes? Digo, mantener mi consciencia humana cuando me transforme en animal, poder hacerlo a voluntad.
-Según lo que se Rosemberg es un warg de nacimiento, uno particularmente talentoso por lo que he oído y una excepción a la regla- dijo Bill- yo también, puesto que mi transformación a durado mas años de lo usual, quizás es la manera como me contaminé. Ha sido lento y frustrante, pero puedo controlarlo muy bien. Tú padre ha sido insistente en este tema desde que sucedió tu accidente, Walter como bien sabes, era el asignado para guiarte. Yo no supe de ti sino hasta este año, cuando se me solicito mi colaboración, aprovechando que te cambiabas de colegio. Estamos aquí por ti.
-Necesito controlar mi parte animal- dijo Scorpius con apremio. En ese momento…estaba pensando en Rose, en el hecho de que le gustaba demasiado, que no deseaba apartarse de ella y también en todas las posibilidades que no tendría como ser humano, lo que nunca llegaría a vivir , si se transformaba en un animal salvaje.
-Deberías empezar por no pelearte a puñetazos con el primero que te consigas enfrente- respondió Draco. Scorpius gruño y Draco lo fulminó con la mirada.
-Bonita relación padre- hijo ¿No te parece?- dijo Walter en voz baja codeando a Bill para llamar su atención.
-¿Siempre es así?- preguntó Bill.
-Es peor- dijo Walter- están tratando de ser civilizados porque la profesora Minerva está aquí, sino, hace tiempo que se hubiesen ido a las manos.
-Estoy escuchando Rosemberg- dijo Draco- Y no …no tengo la costumbre de golpear a mi hijo….aunque a veces se merezca que le voltee la cara solo por insolente.
-¿Exageraste? – dijo Bill.
-Tan solo un poco. Mal lobo serias si creyeses en todo lo que dice un cuervo- dijo Walter riéndose de una forma que casi pareció un graznido- nos gusta jugar. Que yo sepa solo se han peleado a puñetazos tres veces en su vida, todas por culpa de Scorpius por cierto, el señor Malfoy es el sujeto mas controlado que he conocido, tiene una paciencia casi divina con ese chico, te aseguro que Scorpius cuando se lo propone es peor que una espina en el culo. Draco Malfoy se merece que lo cataloguen de santo por aguantarse todo eso todos los días de su vida, aun así, es divertido verlo sulfurado.
-Haciendo leña del árbol caído…maldito pajarraco carroñero- le dijo Bill en son de broma.
-Me gusta mas ave de presa- respondió Walter.
-Si van a seguir hablando a mis espaldas es preferible que me retire- dijo Draco.
-No te apures Malfoy, aquí nadie esta diciendo nada que tú no sepas- contestó Bill brindándole una gran sonrisa maliciosa. Quizás a Bill no le callase tan mal después de todo la nueva versión de Draco Malfoy, arrepentido con su pasado y comedido, pero seguía siendo…el hijo de Lucius Malfoy, orgulloso de los pies a la cabeza. Respecto a Scorpius, ya tendría tiempo para formarse una opinión.
-Este seria el momento para reflexionar y preguntarte padre ¿Por qué todos te odian? – dijo Scorpius.
-A diferencia de ti- contestó Draco- yo nunca he sentido la apremiante necesidad de ser aceptado. Hago lo que quiero, trato de no joder a las otras personas en el camino, pero quien se me atraviese tendrá que sufrir las consecuencias. Y te equivocas, en esta sala, en este preciso momento, la única persona que parece odiarme eres tú.
-Yo no te odio- dijo Scorpius lanzándole una fugaz mirada a su padre- pero no me gusta que decidas mi vida.
-El problema de Scorpius ha sido un gran dolor de cabeza para mi todos estos años- dijo Draco, esta vez mirando a Minerva McGonagall- cuando era inminente que se salvaría de ese ataque, el consejo de los wargs, decidió entonces enviar a Walter para enseñarle todo lo necesario para la conversión, siempre se pensó que un lobo warg seria lo indicado, pero al parecer no hay ninguno que pueda hacerlo.
-La mayoría de los wargs lobos no pueden mutar- dijo Walter- son demasiado viejos, en promedio quinientos años, el mas viejo quizás tiene mil. Es el viejo Balthazar, por lo que me cuentan apenas sobrevivirá el invierno. En cuanto a los más jóvenes, los que todavía pueden transformarse en humanos…no quieren hacerlo.
-¿Por qué?- preguntó Minerva interesada.
-Porque duele- contestó Walter- la forma base de un warg es su animal, el que su alma elige, de esa forma es mas fuerte. Al pasar el tiempo…..es más difícil y mucho más doloroso volver a ser humano, es como estar en otra piel que no es la tuya. Además, esos…de humanos eran hombres comunes y corrientes, ninguno serviría para adiestrar a Scorpius que es un mago, ni siquiera el venerable Balthazar, el mas viejo de todos los wargs.
-¿Cuántos años tienes Walter?- preguntó Bill.
-Ciento cincuenta años- contestó Scorpius adelantándose a su amigo. Conocía toda la historia de Walter, hasta el hecho de que al principio solo le ofreció su amistad para vigilarlo. No existían secretos entre ellos.
-Y contando- agregó Walter- los warg cuervos solemos durar un poco más que los otros. Cuando existían los warg dragones se decía que podían vivir varios miles de años, pero ellos ahora son solo parte de nuestras leyendas.
-Wargs dragones- dijo Draco- eso hubiese querido verlo.
-Mejor no- dijo Bill- ya es suficiente con los que tenemos.
-¿Qué hacías cuando eras humano? ¿Antes de transformarte?- preguntó Bill.
-Logré ir a la universidad en Westfalia- dijo Walter- era humanista, estudie filosofía, no te parece irónico…el animal aprendiendo el pensamiento humano.
-Nunca he oído la historia de oídos de un Warg- dijo Minerva.
-Como aparecimos en el mundo, nadie lo sabe, es un misterio, al igual que con los magos…siempre hay un primero- contó Walter- lo cierto es que siempre hemos estado aquí compartiendo con los humanos, conviviendo con ellos. Estamos en sus mitos más antiguos, los hombres pájaros, el hombre jaguar de la America Central, el temido hombre- lobo de Transilvania. Somos humanos con alma de animal y con el pasar del tiempo, nos convertimos definitivamente en los nobles bestias que los dioses han asignado o por lo menos la gran mayoría de nosotros. Cambiaformas nos dicen en algunos lugares, en otros sitios cambiapieles, pero nosotros preferimos llamarnos WARGS. Estamos repartidos por todo el mundo y no intervenimos en los problemas de magos y hombros, somos neutrales en sus asuntos. Estamos divididos en patrias, dependiendo del animal que sea nuestro totem: Cuervos, Águilas, Osos, lobos, jaguares, leones y dragones. De estos solo sobreviven los Cuervos y los Lobos, el resto están extintos. Existe un consejo, el Consejo mayor warg, que formula las reglas de convivencia con los humanos. Entre estas normas está el vivir apartados en las regiones salvajes del planeta. Algunos nacemos como wargs, otros son elegidos por algún warg, como Scorpius, cuando el lobo que lo atacó transfirió todo su poder en él. No somos magos, pero algunos han sido magos, convirtiéndose en los más poderosos de nuestra especie, después de todos, somos criaturas mágicas en esencia, la magia solo aumenta nuestra fuerza. Después del cambio, no podemos reproducirnos, así que nuestra manada o bandada se convierte en la única familia que alguna vez tendremos. No estamos malditos…a diferencia de otros- Walter miró directamente a Bill Weasley.
-La maldición de la licantropía fue concebida tomando como ejemplo a los warg- lobos- dijo Bill sin inmutarse- se cree….nadie está seguro, pero la leyenda dice que el primer hombrelobo fue hecho usando una poción con sangre de warg. Yo creo que fue de esa forma, en esencia tenemos lo mismos poderes que un warg, excepto la longevidad y quizás…..también existen dos hechos concretos, no somos estériles y transmitimos nuestra infección solo por medio de una herida a un ser humano.
-Eso quiere decir que un warg puede morder o picotear a un humano sin trasmitir nada si no lo desea- concluyó Walter- en el caso de los dragones, obviamente ni malditos podían convertir a nadie, ya saben….carbonizaban a sus victimas.
-El warg que me transformó- dijo Scorpius- por lo que tengo entendido, me escogió a mí antes de morir, para ser como él.
-No murió- dijo Walter con seriedad- lo asesinaron.
Todos miraron a Walter, pero fue Draco Malfoy quien se levantó de la silla con una expresión glacial en su cara.
-Ese ser- dijo Draco- intentó matar a mi hijo, casi lo hizo, si lo mataron como el animal que era, mas que satisfecho estoy con su destino.
-No abramos viejas heridas Malfoy- dijo Walter- ese lobo…era mi amigo, estoy seguro que todo fue un terrible accidente.
-Atacó a un niño inocente- dijo Draco.
-Yo…- Scorpius bajó la cabeza- yo siempre he creído que lo provoque por imprudente…quizás se asustó…yo también me asuste y corrí, solo recuerdo que me pareció que iba a devorarme.
-Seguro que solo intentaba detenerte e inmovilizarte para realizar la transferencia- dijo Walter.
-Pudo ser así- dijo Draco- o pudo ser de la otra forma. Pero ese warg que te atacó no tenia consciencia humana, quizás lo suficiente para saber que debía delegar su poder, pero no lo bastante para tener algo de piedad por un niño indefenso.
-Esa es la razón por la cual debiste dejarme morir- dijo Scorpius mirando con furia a Draco- ¿Qué clase de padre permite que su hijo se convierta en un monstruo?
La clase de padre que ama a su hijo, se dijo Draco mirando intensamente a Scorpius, pero no abrió la boca para decir absolutamente nada mas . Él debería saberlo…que lo quiero mas que a mi vida… es mi hijo ¿Por qué rayos no lo entiende? ¿Por qué no puede perdonarme? ¿Me equivoque dejándolo con vida y ofreciéndole otra oportunidad? Nunca jamás lo consideró, no valoró las consecuencias de sus decisiones, era cierto, en ese momento, solo quería desesperadamente que el chico no muriese, estaba devastado, inconsolable. Recordarlo hizo que se le revolviese el estomago, dolor, el amor duele.
De alguna manera Draco estaba harto, el amor era una especie de maldición para él, había amado por años a Hermione Granger y ella solo le ofrecía su mas absoluta indiferencia, amaba a su hijo y esté lo detestaba. Si…el amor es una maldición.
-Siempre cabe la posibilidad de que pueda controlarse- dijo Bill- Rosemberg lo hace, yo lo hago, Fenrir Grayback….lamentablemente para todos, lo hace.
-Remus no podía controlarse- afirmó Minerva.
-A Remus le afectaba la luna Minerva- dijo Bill- a mi no, a Grayback tampoco, en eso somos parecido a los wargs, podemos transformarnos cuando queramos.
-¿A que se deben tantas diferencias?- preguntó Draco.
-Variabilidad genética- dijo Walter- eso es todo. Como todos los seres vivos mágicos o no estamos sujetos al azar. En los magos no es distinto, sino no existieran metamorfomagos, animagos y un largo etc.
-No sabemos si tú tienes la capacidad de controlarlo- dijo Bill dirigiendose a Scorpius- pero si no lo intentamos, jamás lo sabremos. Hemos revisado antecedentes, en el ministerio mágico existen registros.
Draco se tensó, la frase adecuada era "existían registros en el Ministerio Mágico", Hermione se lo había dado, él lo había depurado sacando a Scorpius y a otros wargs claves de la lista y luego la había entregado a los Walpurgis. Todo era una cuidadosa maniobra de despiste. Esperaba al menos darles el esquinazo, para nada querían que supieran que Scorpius era un warg, quería protegerlo. Draco no deseaba que lo chantajeasen o peor que lo utilizasen como arma como pretendían con los demás wargs.
-¿Por qué es tan importante que me adiestren?- preguntó Scorpius.
Draco lo miró de reojo, nadie hablaba así que decidió por él. Walter y Bill por descontado no iban a decir nada, ellos iban a ayudar a Scorpius, pero también necesitaban del chico para una cuestión crucial, detalle del cual Draco no estaba enterado.
-Quiero que trates de sobrellevar esto de la mejor manera posible- dijo Draco- es mi esperanza poder ayudarte, por eso he entablado algunas alianzas extrañas.
-Por no decir que en una situación normal- dijo Bill- un Weasley y un Malfoy jamás lograrían tener un entendimiento.
Scorpius sonrió, incluso sintió que sus mejillas ardían por lo cual desvío el rostro. "Un Weasley y un Malfoy no pueden tener un entendimiento". ¡Bah!…que cosa más tonta, él era la prueba viviente de que si podían llevarse bien, no en vano, Rose Weasley era su chica. Recién la noche anterior la había convertido en mujer, haciéndola suya.
Suya…la palabra reverberó en su cabeza, se sentía bien…saber que ella era suya. Mejor aun saber que había sido el primero, que no había nadie más que él. Scorpius en su vida nunca fue posesivo con nadie, ni tampoco sufría de celos, pero con ella, algunas cosillas de su personalidad habían cambiado.
-Tendrás nuestra ayuda chico- dijo Bill- pero no quiero que te metas en más problemas.
-Tengo todo claro…señor Weasley- dijo Scorpius.
-En privado puedes llamarme Bill, no hay que ser tan pomposos entre nosotros, pero si me llamas por mi nombre en clases te enviaré a detención ¿De acuerdo?- Scorpius asintió.
-Empezaremos dentro de dos días- dijo Bill- te haré llegar un horario, las clases serán a las 7 de la noche, para no interferir con tus actividades escolares. Si alguien pregunta, estás cumpliendo castigo. Existen algunas cosas que debes aprender leyendo, Walter te dirá cuales libros debes buscar en la biblioteca, saber un poco de la historia de los de tu clase no te hará mal.
-Bien- dijo Scorpius.
-Nos turnaremos Bill y yo- dijo Walter.
-¿Puedo ir a la fiesta?- dijo Scorpius dirigiéndose a la directora- ya sabe profesora, yo ayudé a organizarla.
-Si le levanto el castigo- dijo Minerva- también lo tendré que hacer con Nott. De ninguna forma, sigue castigado Sr. Malfoy. Puede retirarse.
-Scorpius- dijo Draco- espérame abajo, quiero hablar contigo.
-Si señor- gruño Scorpius furioso. Todos los planes que tenia para esa noche estaban frustrados.
-Y Sr. Malfoy- dijo la profesora McGonagall- debo aclararle que esta conversación nunca tuvo lugar. Hemos decidido que lo mejor para usted, es que permanezca su condición de warg en el anonimato.
-Si- dijo Scorpius- supongo que no les gustan los animales entre el estudiantado.
-Yo no tengo reparos- dijo Minerva- hasta yo misma puedo compartir algo con los wargs, soy animaga, además, los alumnos con su misma particularidad han resultado muy provechosos para este colegio. Pero el consejo escolar tienes otras ideas, no me gustaría que se viera envuelto en una polémica.
-Gracias- dijo Scorpius. Cuando salió todos miraron a Draco.
-Es un buen chico- dijo Draco- solo que está un poco fastidiado con todo esto.
-Hasta donde se, lo único que fastidia a Scorpius es usted- dijo Walter maliciosamente- sin embargo, debo coincidir que es un buen chico. Un poco exasperante, malcriado a veces, rebelde, mal hablado…pero es un buen chico.
-He puesto mano dura hasta donde ha sido posible- dijo Draco- He hablado con él hasta cansarme pero se niega a escucharme. Es más receptivo cuando se trata de sus profesores.
-Ha hecho un buen trabajo Malfoy- dijo Minerva- tengo la impresión de que su hijo a pesar de que reniegue de sus consejos los pone en practica. Usted le pidió pasar desapercibido en este colegio y lo hizo hasta el lamentable evento de esta mañana. Es muy inteligente, sabe que lo hace por su bien.
-Esperemos que sea así- dijo Draco-
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-Van a entrenarme- dijo Scorpius con el cuerpo pegado a un muro, Draco estaba frente a él. Inesperadamente, el chico había hecho caso y lo esperaba- ¿Tú armaste todo este plan? ¿Por mi?
-Esa ha sido la razón de que estas aquí- dijo Draco- no te lo he dicho porque supuse que lo deducirías, pero puesto que estuviste tan ocupado maldiciendo mis huesos este verano por mi decisión de sacarte de Dumstrang, dejé que pasase el tiempo, te tranquilizaras para entonces poder mantener una conversación como gente civilizada. Pero el remedio fue peor que la enfermedad, darte tiempo sirvió solo para que te dedicases a ser el alborotador del colegio. Es decepcionante para mí que un Malfoy se comporte de esta forma. Sabes Scorpius, yo también me cabreo de vez en cuando pero…tengo el seso suficiente para dejarlo pasar. Arrastras el honor de mi familia.
-Y que se supone que debo hacer para mantenerte contento- contestó Scorpius con ironía- convertirme en aprendiz de mortifago.
-Si así fuese el caso- respondió Draco manteniendo la calma o al menos intentándolo ante un comentario que pretendía ser hiriente- pues eso precisamente es lo que tendrías que hacer. Yo lo hice, y no por gusto, si a eso vamos, lo hice por mi padre. Doy gracias a Dios que el honor de mi familia no depende de tu disposición para obedecerme. Pero no….no tendrás que convertirte en mortifago…ya fue suficiente con la terrible equivocación que cometimos mi padre y yo.
-Eres un idiota- mascullo Scorpius entre dientes. No entendía porque su padre afirmaba que ser mortifago era una equivocación y ahora estaba de nuevo en el bando de los malos. Scorpius sabia que su padre no era un racista, si estaba metido en un complot para derrocar el gobierno mágico, quizás lo hacia para obtener un benefició económico, lo cual lo hacia mas detestable, de lo único que estaba seguro era que tendría que espiar a su padre, en el primer momento que pudiese ir a su casa, se dedicaría a averiguar el asunto.
-Y a ti te encanta hacerte el imbécil- respondió Draco.
-Tú no me entiendes- dijo Scorpius
-No hagas ahora el papel de victima conmigo Scor, eso está por debajo del nivel que espero de ti- respondió Draco.
-No estoy haciendo el papel de victima- respondió Scorpius- solo que estoy harto de que te metas en mis asuntos. Déjame tranquilo, permite que yo tome las decisiones de mi vida, ¿Qué podría pasarme? Más allá de lo que me ha sucedido.
-Ese es el eterno mal de los adolescentes- dijo Draco cansinamente- mi bandera es la incomprensión y la rebeldía es mi escudo ¿Qué cosa mala puede suceder?...Todo….Scor…todo puede pasar…por primera vez en tu vida, confía en mi.
-Ya lo hice padre- dijo Scorpius- y fallaste.
Dicho esto, Scorpius Malfoy le dio la espalda a su padre y se fue caminando en dirección contraria, Draco se quedó de pie observándolo, apreció la anchura de sus hombros y su gran estatura. De sus labios se escapó un suspiro."¿Cuando demonios el maldito muchacho había crecido tanto?", sin dudarlo, ya lo había sobrepasado en altura. En un parpadeo, Scorpius había dejado de ser el pequeñín rubio que lo atosigaba hasta la locura para jugar quidditch y se había convertido en un hombre. Draco se dio cuenta de que simplemente el tiempo había pasado y quizás…quizás…él no había hecho su trabajo de padre de la mejor manera. Porque sino ¿por que diablos mantenía una relación tan difícil con su hijo?. En esos momentos extrañaba a su padre, Lucius Malfoy, ciertamente tenia un pasado cuestionable, quizás nunca fue un padre cariñoso, eso también era una gran verdad, pero Draco siempre…siempre confió en su padre, aunque no estuviese de acuerdo con él o fuera testigo y victima de sus equivocaciones, nunca dudó en el amor que él le tenia, Draco era consciente que si su padre se había metido a mortifago, mas allá del poder y la gloria que le ofreció Lord Voldemort, lo hizo para proteger a su familia ¿Cuál es el secreto del éxito Lucius? Dímelo para ponerlo en práctica. Porque a cada día que pasa, más me doy por vencido con Scorpius.
-Algún día….algún día…logrará entender mis decisiones- se dijo Draco a si mismo, de pronto sintió una mano en su hombro.
-Hablar solo es el primer síntoma de la locura- una voz femenina lo sacó de sus pensamientos.
Draco se giró y con algo de sorpresa comentó:
-¿Estas siguiéndome?
-Ya quisieras tú querido….pero no…no…estoy aquí por otros asuntos y mira que casualidad, te encuentro deambulando por el castillo de Hogwarts- Felicia Zabinni estaba elegantemente vestida, con un traje de fiesta color verde oscuro. Draco la tomó del brazo y procedió a caminar con ella.
-¿Qué haces aquí?- preguntó el rubio.
-Pues resulta que soy miembro honorario del consejo escolar de Hogwarts desde hace por lo menos veinte años, soy una de las pocas miembros de los viejos tiempos que todavía sigue activa. Y el día de ayer recibí una invitación para servir de chaperona en la fiesta de Halloween de este año, hace años que no recibía ninguna, en general invitan a damas mas jóvenes pero al parecer en esta ocasión me ha tocado a mi. Iba a negarme porque tenia planeado una partida de gobstone con Mircella y Lucia Rockwood, pero cuando me di cuenta de quien era la organizadora de este año, la curiosidad fue mas fuerte que otra cosa- dijo Felicia con una gran sonrisa. Draco la miró, Felicia era una de esas mujeres que parecen constantemente alegres, divertidas y distraídas, en eso se basaba su atractivo hacia los hombres, además de que era bellísima. Solo que él sabia que detrás de esa sonrisa cautivadora, se escondía un arma letal, una mujer implacable que para lograr sus objetivos, era capaz de cualquier cosa.
- Adivina quien es…..pues nuestra chica, Rose Weasley- dijo Felicia
-Hum- contestó Draco de mala gana.
-Voy a aprovechar para echarle un vistazo- dijo Felicia- ¿Por qué no te quedas?
-Tengo asuntos que resolver …negocios- dijo Draco.
-Ah, entiendo y de paso ¿Qué hacías tú aquí?- preguntó Felicia.
-Scorpius metido en problemas, de nuevo- dijo Draco.
-¿Qué hizo esta vez?- preguntó Felicia.
-Golpeó al hermano de Theo Nott- dijo Draco.
-Obviamente el chico heredó tus malas pulgas- dijo Felicia- ¿Está castigado?
-Si- dijo Draco sin añadir nada más.
-Quédate conmigo esta noche Draco- dijo Felicia, Draco la miró y levantó una ceja incrédulo, ella rió- tonto, no pienses cosas…quédate conmigo en la fiesta. Imagínate ..yo…rodeada de adolescentes molestosos. Acompáñame, necesitaré de buena conversación.
-No me obligaras a acercarme a esa chica- dijo Draco quien podía leer las intensiones en los ojos de Felicia como si fuera el numero semanal de El Profeta.
-No te preocupes-dijo Felicia- pero la prohibición no es extensiva a mí, como te dije, tengo curiosidad
-Felicia- dijo Draco deteniendo la caminata, le dirigió una mirada penetrante a su acompañante- te advierto…ve con cuidado, no quiero tener nada que ver ni con ella ni con su familia, pero tampoco deseo atraer la atención sobre ella. Te aseguro que está fiesta está siendo vigilada por quienes tú sabes.
-Claro que si- dijo Felicia- Blaise me ha dicho disimuladamente que quiere saber cualquier detalle que ocurra que se salga de lo normal, cualquier profesor nuevo, alguna cosa, no se con que intensión o si lo se, lamentablemente, soy muy consciente de las intensiones de mi hijo. Por supuesto, yo le daré mi versión censurada de todo, esto de ser cuasi doble espía me encanta.
-No es un juego Felicia- dijo Draco- no te lo tomes despreocupadamente, un paso en falso y nos jodemos.
-Draco…Draco- dijo Felicia- a veces eres…tan serio…Hacerte un chiste ingenioso a ti es darse de frente contra un muro, que falta de sentido del humor tienes. Olvidas quien soy, obviamente nadie más que yo sabe lo importante y crucial que es el asunto donde estamos metidos.
Mientras caminaban llegaron a la puerta del Gran comedor, en la entrada estaba Rose recibiendo a los invitados con una gran sonrisa candida en su cara. Draco se tensó al verla, aun en su cabeza resonaba el extraño sueño que había tenido con ella, donde lo miraba con esos grandes ojos azules y le pedía ayuda, Felicia advirtió el cambio de actitud de Draco y enseguida siguió su mirada hasta la chica.
-No me digas….es ella….Así que esta es la hija de Hermione Granger- dijo Felicia con malicia- me dijiste que se parecía a su madre. Yo no le veo ningún parecido.
-Dije que era entrometida como la madre- respondió Draco en voz baja- es bien evidente que no se parece físicamente a Hermione.
-Es una criatura simplemente deliciosa….toda una nenita inocente- dijo Felicia observándola apreciativamente.
Esta vez, Draco enfocó su atención en ella por un rato, Rose llevaba su cabello suelto, este era de un color castaño claro, era largo, le llegaba a media espalda, con ondas muy suaves. Lucia un vestido corto color blanco, con un escote estilo imperio y una casaca militar roja del siglo XIX, del estilo de las guerras napoleónicas, sus zapatos era unas balllerinas blancas. En conjunto lucia muy bonita, jovencísima, apenas tenía maquillaje sobre el rostro, pero su piel resplandecía, mostraba una gran sonrisa, enseñando una dentadura perfecta. Era alta, bastante delgada, de constitución frágil, pero poseedora de una apariencia muy femenina sin ser excesivamente llamativa. Era muy diferente a Hermione, quien era mucho más baja que la hija, con un cuerpo voluptuoso, lleno de curvas, el cabello alborotado de manera casi salvaje, unos ojos oscuros, calidos, hermosos, enigmáticos, una boca con labios llenos, absolutamente besables, el tipo de mujer que vuelve locos de lujuria a los hombres, sensual, toda una promesa de un buen revolcón hecha mujer, eso Draco lo sabia por experiencia propia. La hija era una imitación simplona de la madre, no destellaba esa sexualidad exaltante de Hermione, quizás era porque era mas joven e inexperta, quizás…Draco fijó su atención en sus manos, blancas, estilizadas, con dedos largos y delgados, verdaderas manos de pianista, no sabia porque, pero si le preguntaban, diría que lo que le parecía mas llamativo en esa insípida niña…eran sus manos.
-Sabes tampoco se parece a su padre- afirmó Felicia detallándola con ojo clínico.
-Afortunadamente para ella- exclamó Draco.
-Ella tiene la estatura y la contextura de los Wesley´s, además del color azul en los ojos- dijo Felicia- pero no se parece a su padre, se parece físicamente es a su abuelo, Arthur Weasley. Estudie con él en Hogwarts y también con Molly Prewett, la hermana menor de Fabián, todos por supuesto Gryffindor´s, esos dos se fugaron del colegio y se casaron ante de cumplir dieciséis años , fue un escándalo, pero no repercutió mucho, ya sabes, ellos eran sangrelimpia, pero no tenían nada de dinero- Draco asintió en silencio, Felicia siguió- . Esa chica es la versión femenina de su abuelo, esa expresión en su cara, tan calmada, tan serena, es tal cual como la de Arthur Weasley, además que tiene sus facciones, si fuese pelirroja verías mas el parecido.
-Como si hiciera falta en este mundo otro pelirrojo Weasley- comentó Draco despreciativamente.
-A veces eres…tan amargado- comentó Felicia sonriéndole, Draco ni la miró- como te iba diciendo, su aura es calmada, tranquila, es bueno que sea así, debe haber un equilibrio entre maestro y alumno, tú mi querido Draco, tienes un carácter de mil demonios, hace falta que te lleven el contrapeso.
-Y tú eres la frialdad en persona- dijo Draco.
-No todo el tiempo…lo sabes bien- dijo Felicia entre risas- pero si tengo esa capacidad de tomarme todo con calma. Fabian era como tú…volátil en extremo, apasionado.
-Entremos- dijo de pronto Draco.
-Vayamos a presentarnos con la niña- dijo Felicia.
-Ya la conozco- dijo Draco.
-Yo no….además es parte de la formalidad de este evento- Felicia casi tuvo que arrastrarlo. Cuando Rose los vio dirigiéndose a ella, y reconoció a Draco, la sonrisa se le borró del rostro de la impresión, pero luego se recompuso y asumió su papel de anfitriona.
-Bienvenidos- dijo Rose tartamudeando, Draco la miraba directamente. Para Rose era bien difícil, ese hombre…era el amante de su mamá.
-Buenas noches, soy la Sra. Felicia Zabinni, si mal lo recuerdo me enviaste una invitación para servir de chaperona- dijo Felicia.
-¡Oh!- Rose parpadeó un par de veces- Mucho gusto en conocerla señora, como organizadora de esta fiesta es un placer que un miembro del Consejo Escolar haya acudido hoy, disculpe la premura de la invitación, pero es que la directora McGonagall lo exigió a ultimo momento. Es un placer.
-Igualmente Srta. Weasley- dijo Felicia- Mi acompañante es el Sr. Draco Malfoy.
-Buenas Noches - dijo Rose en voz baja con algo de timidez. Le caia mal ese hombre casi por instinto.
-Hola- respondió Draco secamente solo por educación, luego de unos segundos de silencio.
-Te llamas Rose ¿no es así?- dijo Felicia- te llamaré por tu nombre de pila, bueno solo si tu quieres…me parece tan pomposo eso de los tratamientos, para ti solo soy Felicia.
Rose asintió perpleja por la familiaridad.
-Puede llamarme como quiera Sra. Zabinni- dijo ella.
-Entonces te llamaremos Rose ¿Qué opinas querido?- dijo Felicia dirigiéndose a Draco.
Draco ignoró completamente la pregunta de Felicia, miró a su alrededor como si Rose no existiese, la chica enderezó la espalda y levantó la barbilla. Draco la miró de nuevo y notó que la chica parecía ofendida. Esta vez no apartó sus ojos de ella, Rose le sostuvo la mirada.
"Así que la niña es orgullosa", Draco estuvo tentado a sonreírle cínicamente pero se contuvo.
-Entremos de una buena vez- le dijo Draco a Felicia.
-Hombres…a veces son tan impacientes- dijo Felicia sonriéndole de nuevo a Rose- ¿Tienes novio niña?
-No- Rose se apresuró en contestar y se notó forzado. No sabía si considerar a Scorpius como novio pero de lo que si estaba segura era que no quería que Draco Malfoy se enterase de su relación. Y eso sin tomar en cuenta que todavía tenía pendiente averiguar que rayos se traía ese hombre con su madre.
- Pues los chicos de este colegio serán unos ciegos si no recibes propuestas esta noche. Oh querida…que bonito brazalete llevas…puedo mirarlo- Felicia le tomó la mano derecha a Rose sin que a ella le diese tiempo para apartarse. Draco esta vez si observó con atención porque sabía lo que estaba buscando su maestra. Felicia discretamente movió el brazalete de joyería falsa que llevaba Rose en la muñeca y Draco vio como los ojos se le agrandaban cuando logró descubrir la marca en forma de estrella en el dorso de la muñeca de Rose, quien estaba a cada segundo mas incomoda pero intentando mantener la compostura.
-Como te decía….es bellísimo- dijo Felicia soltándole la mano- iremos a nuestras mesas, no te olvides de pasar un rato con nosotros en la fiesta para que sigamos charlando.
-Gracias por venir- se despidió Rose. "Ni de broma pasaré por esa mesa". Según lo que sabia, Felicia Zabinni era la abuela de Augustus Zabinni, un sujeto detestable, otro del grupito de Marcus Nott. "Que mujer tan extraña y de paso…viene con el padre de Scorpius…¿Qué hace él aquí? " Luego Rose recordó que había una reunión con los padres, debido a la pelea, seguramente él había venido debido a eso, pero "¿Qué rayos hacia en esa fiesta?" Había supuesto que Felicia Zabinni era una anciana, una matrona en toda la extensión de la palabra y resultaba que era una mujer escandalosamente atractiva, Rose estuvo segura que ella se mantenía joven a fuerza de hechizos "¿Será que es otra de las amantes del Sr. Malfoy? ¿Otra de las tantas? ¿Cómo mi madre?" Decidió no darle vueltas mas al asunto ya todo estaba lo suficientemente raro para que ella perdiese el tiempo pensando tonterías.
Draco y Felicia se alejaron.
-Pudiste haber sido menos obvia- reclamó Draco.
-Es ella, tiene la marca, entonces es cierto. Me gusta esa niña, me recuerda a mi cuando tenía esa edad, tan pura e inocente- dijo Felicia y miró un momento atrás. A la chica le faltaba sofisticación, era cierto todavía era muy aniñada y con cierto aire de inocencia. Pero al mismo tiempo poseía esa especie de sensualidad candida que la misma Felicia alguna vez tuvo a esa edad, la promesa de una belleza futura deslumbrante, su aura era fuerte, poderosa, intensa.
Felicia no sabia si seguía siendo virgen, seguramente así era, le dijo que no tenia novio y además todavía era muy joven, pero cuando se convirtiese finalmente en una mujer, cuando llegase un hombre que le enseñase a ser una hembra en la cama, a ser segura de si misma, de su sexualidad, seria un bocado muy difícil de resistir para cualquier hombre y eso era una ventaja, una ventaja en una mujer, en una mujer que estaba destinada a ser una Walpurgis. Después de todo, el sexo femenino se caracteriza por no tener la fuerza física sino la astucia como arma. Una mujer que supiese usar sus armas de manera conveniente era peligrosa, ella lo sabía por experiencia propia. Que lastima que no pudiese entrenarla ella misma, ya no tenia tanta energía como antes, era casi una anciana, aunque no luciese como tal. Felicia miró a Draco y se repitió a si misma "un bocado difícil de resistir para….cualquier hombre…cualquiera". No sabia como demonios Draco, que era un lince detectando esos detalles en las mujeres, no se daba cuenta, estaba en absoluta negación a cualquier cosa que se tratase de la chica.
-No hables tonterías, tú …pura e inocente…!bah!- comentó Draco.
-No seas grosero- dijo Felicia- pues si, aunque no lo creas, alguna vez yo también fui pura e inocente. Draco, no seas terco, entrénala.
-No- dijo Draco.
-Te aseguro que si decides entrenarla, no te arrepentirás para nada, es muy mona, dentro de unos pocos años con un poco de suerte será una mujer despampanante de esas que te gustan a ti- dijo Felicia- puede que hasta disfrutes la experiencia.
Felicia hizo énfasis en la palabra "disfrutar" y eso a Draco no le hizo ninguna gracia.
-Eres imposible- dijo Draco- cualquiera diría que me la estas vendiendo como dama de compañía en lugar de discípula de la orden de Walpurgis ¡Por Dios! Ella es una chiquilla, tiene la edad suficiente para ser mi hija, no tengo esas inclinaciones pedofilicas Felicia , así que por favor, no intentes convencerme por mi lado flaco, las mujeres.
-Merlín Santo ¿Cuándo te hiciste tan melindroso con el sexo femenino? ¿Tan mal te fue la otra noche con tu ultima conquista?- dijo Felicia-bueno, si no es por eso, al menos piensa en el futuro de la orden.
-Estoy pensando…Felicia…estoy pensando- afirmó Draco. De hecho estaba analizando tantos asuntos al mismo tiempo que sentía que la cabeza le iba a estallar. Una perdida de tiempo asistir a esa fiesta….una gran perdida de tiempo.
-Es bella ¿No es así?- dijo Felicia no sin cierta envidia. Juventud…frescura, cuanto no daría por tenerlas de nuevo con ella.
-¿Qué dices?- respondió Draco totalmente distraído, concentrándose en como descubrir la causa del intento de asesinato de Scorpius.
-Te pregunto que si te parece hermosa la chica- repitió Felicia.
-En realidad ¿importa mi opinión para algo?- contestó Draco ya un poco harto por la insistencia de Felicia en no cambiar de tema. Si por culpa de su maestra volvía a soñar con Rose Weasley recurriría a los somníferos, era una promesa. Contra viento y marea…Draco Malfoy había dicho no…y era un no definitivo.
-Responde ¿Te parece bella o no? Digo…objetivamente- insistió Felicia.
-Es bonita- dijo Draco finalmente mirándola de reojo. Felicia tendría que conformarse con eso, de su boca no saldría nada más.
Objetivamente, la chica no era ninguna belleza deslumbrante de esas que a él le gustaban, de hecho, para tener casi dieciocho años, lucia mucho mas joven de lo que cabria esperar, mas niña de lo que había supuesto en un primer momento, era bonita…agradable a la vista pero nada mas, Rose era de un tipo mas bien corriente, destacaban sus hermosas manos y sus grandes ojos azules, del color del mar, mas allá de eso en su físico nada que le llamase especialmente la atención, pero tenia algo…Felicia tenia razón en una cosa, ella destellaba serenidad por los cuatro costados, aunque se notaba a leguas que estaba incomoda hablando con él, ella conservó la calma magistralmente. Ahora la pregunta era ¿Por qué razón estaba incomoda con él? Por supuesto la escena con Scorpius cuando la conoció había sido bastante lamentable, estaba furioso y la había llamado entrometida , de seguro la niña se había sentido ofendida…igual que su padre, que se ofendía por cualquier tontería cuando estaban en el colegio. Pero no era razón suficiente, Draco sentía que había otra cosa mas ¿Seria que había soñado también con él? Esperaba que no, puesto que él no quería responder las preguntas que sin duda Rose tendría…mala cosa…la hija de Hermione, su discípula…! Diablos!
-¿Bonita?- dijo Felicia- eso es quedarse corto, es una muñequita- Draco alzó una ceja mostrando todo su escepticismo ante el comentario, la mujer y él tenían percepciones muy diferentes de Rose, eso era obvio
-Frágil….delicada e insípida como una muñeca de porcelana- agregó Draco- la orden no es un concurso de belleza, solo importa si tiene la fuerza de voluntad interior, la constancia, el deseo de aprender, la destreza mágica, nada mas, puede ser que ella tenga todas esas cosas, pero por lo menos yo no tengo deseos de descubrirlas
-Si no le das una oportunidad…no sabremos si ella posee esos dones interiores que tanto te interesan- dijo Felicia- los superiores jamás se equivocan. Cada uno de los Walpurgis que hemos existido se destaca por algo…alguna característica que lo hace especial y sirve para los fines de la orden en su momento. Fabián era su valentía, yo mi malicia, tú te caracterizas por tu habilidad mágica y tu inteligencia…..¿Que sorpresa nos deparara esta chica?
-Si todo sale según mis planes….jamás lo sabremos- dijo Draco poniendo punto final definitivamente a la conversación.
