Disclamer: personajes de JK. Rowling.
Bien, se que me desaparecí como dos semanas, pero era que este capitulo tenia tantas cosas juntas, que debían suceder en una sola noche, que estaba con la tijera recortando y recortando….ja ja ja. Lo cierto es que finalmente logré armarlo y lo que recorte lo dejé para después, porque igual me gustaba como había quedado.
Banda sonora a cargo de: All I want (Staind), We´re all gonna die (Iggy Pop con Slash), Between the lines (Stone temple pilots), Ava Adore (Smashing Pumpkins)
Este capitulo es largo, ultra largo, quizás el mas largo del fic, dedicado a todos los que siguen fielmente esta historia. Saludos y besos, gracias por sus comentarios.
Capitulo 14 Fiesta de Locos, parte II.
Hermione intentaba cocinar la cena esa noche, fetuccini con carne, la comida favorita de Ron. Ella estaba nerviosa, ansiosa, quería que su marido llegase pronto del trabajo y a la vez lo temía. El momento había llegado, uno largamente aplazado, Hermione estaba asustada, pero no podía prolongarlo por más tiempo. Tenia que desahogarse con Ron, contárselo todo, hasta el mas mínimo detalle.
Ron y Hermione tenían su hogar en una casa en el barrio de Whitechapel en Londres, en medio del área muggle. Ron todavía seguía desplazándose vía flu hasta el Callejón Deagon para trabajar en Sortilegios Weasley, nunca se quejaba de no vivir en un sitio solo para magos. No eran ricos, pero tenían una posición económica cómoda. Su casa era espaciosa, de estilo victoriano, de amplios ventanales y un jardín, con cuatro habitaciones y una oficina para Hermione. Estaba dotada con enseres tanto mágicos como muggles, denotando la procedencia tan diferente de sus dueños, pero allí, durante veinte años, con sacrificio pero muchísimo cariño, ellos dos habían hecho su vida formando una familia.
Cada rincón, cada habitación de la casa tenia su historia, en general con algunos de sus hijos. Recuerdos felices y algunos no tan dichosos se amontonaban en la mente de Hermione pero todos igualmente importantes. Estaban las escaleras donde Hugo se había fracturado un brazo a los cinco años por estar deslizándose por la baranda, provocándole a Hermione el susto de su vida. También los intentos fallidos de Rose por tejer encaje belga cuando tenia 12 años, unos tapetes irregulares y horrorosos, mas feos que los sweteres tejidos de su abuela Weasley, que Hermione se negaba a retirar de encima de los brazos de los sofás de la sala, eran el trabajo de su pequeña y lo había hecho sin magia. En cada mesa había multitud de fotos familiares, en general de los dos niños en diversas etapas de crecimiento. Hugo, como siempre con su expresión picara en la cara, como si estuviese guardando un secreto o confabulando una revolución. Rose con sus brillantes ojos y su bella cara atrayendo el foco de atención en cada foto en la que aparecía. Hermione siempre se preguntó como era posible que Ron y ella hubiesen concebido una niña así, tan diferente a ellos dos, tan delicada y frágil que siempre le había parecido una muñeca de porcelana, con un cabello castaño ligeramente ondulado, cuyo color contrastaba con su piel blanca, con sus ojos azules y con sus labios rojos como cerezas, Rose era su muñequita, su princesita de cuentos de hada, siempre su niña…su pequeña bebé. Sin embargo lo atrayente de Rose era su belleza interior, la chica sin duda era especial, candida a una edad en donde ya Hermione había perdido todo rastro de inocencia. La amenaza de Lord Voldemort, estar luchando por su vida y por el derecho de poseer magia a pesar de ser sangre sucia, una guerra donde perdió muchos amigos, esa había sido la adolescencia de pesadilla de Hermione Granger.
Pronto cumpliría 18 años, en Enero, Hermione se negaba a aceptar que crecería y se convertiría en una mujer, pero sabía que el momento estaba cerca. Siempre la había sobreprotegido, era obsesiva con Rose…lo sabia, demasiado controladora, intentaba no pasarse de la raya, pero la adoraba, se sentía mas cerca de ella que de Hugo porque era chica, aun así, Hermione sentía mas libertad para hablar con Hugo de algunas cosas que con Rose, la chica era demasiado reservada. Hablar de sexo con ella fue una tarea de titanes, Rose no preguntó nada esa vez y Hermione trató de explicarle mas o menos de que iba el asunto, le aterraba que Rose se equivocase con algún chico y metiese la pata siendo una chiquilla. Hermione al final no supo que mas decir y Rose le respondió "Mamá, yo se como es todo, tengo amigas sabes y ellas tienen hermanas mayores, no haré nada si no siento que soy lo suficientemente madura para afrontarlo".
Buena cabeza, eso era lo que Molly Weasley siempre decía de su Rose, "una chica con buena cabeza". Hermione suspiró aliviada, si por ella fuese Rose no se echaría un novio hasta los veinte años. Ella había sido la primera hija, la primera experiencia, los primeros fallos. Si Rose se equivocaba…seria su culpa, después de todo ella era su madre. Ella era la niñita de papá y mamá. Hermione no conoció la faceta tierna de Ron hasta que lo vio con su hija en brazos cuando nació, él lloraba de felicidad como nunca jamás lo había visto llorar hasta la fecha. Luego con Hugo repitió las lágrimas, esta vez con mucha más razón, ella casi había muerto en ese parto.
Hermione estaba orgullosa de sus chicos, los dos niños que Ron le había dado, sus hijos. No cambiaria su vida por nada, lo que había decidido hacer de su vida. Y ella entre otras cosas, era lo que deseaba que Ron supiera. Que ella había elegido hacia mucho y que no tenía ningún deseo de cambiar su elección. Pero que aun así, Hermione arrasaría su pasado toda su vida, y ese pasado tenia nombre y apellido…Draco Malfoy.
¡Diablos! chilló ella cuando algo de agua caliente le chispeó en las manos por estar distraída pensando, enseguida abrió el grifo para meter su mano quemada en agua fría.
-¡Rayos!- siguió gritando Hermione, le dolía bastante pero no aparentemente era muy grave.
-Hey, hey…¿Qué pasa?- Ron acudió a ella de inmediato en cuanto la oyó gritar, estaba recién llegando a la casa, rápidamente al darse cuenta de lo que sucedía, buscó algo de hielo en la nevera y se acercó. Un hombretón de casi dos metros con una gran sonrisa permanentemente en su pecosa cara, ese era Ron Weasley, pero en ese momento lucia preocupado.
-Pon el hielo dentro de alguna toalla, puedo quemarme también con el frío- dijo Hermione, mientras agitaba su mano, las ampollas poco a poco iban recubriendo su piel.
-Ya está- dijo Ron trayendo el hielo envuelto en un paño de cocina. Lo colocó encima de la quemadura y Hermione con los ojos llenos de lágrimas empezó a tranquilizarse. Ron la estrujó y ella metió su nariz en el pecho de su esposo, aspiró su olor y se sintió inmediatamente reconfortada. Su menudo cuerpo quedaba atrapado y oculto entre los brazos de Ron, su pequeño gigante, como ella lo llamaba.
Se abrazaron mientras él besó sus cabellos con cariño.
-¿Qué te pasa nena? – preguntó Ron extrañado.
-Soy la mujer mas idiota del mundo- empezó a sollozar Hermione- no te merezco, soy una imbecil.
Ron la separó de su cuerpo, tomó sus hombros y la miró directo a los ojos.
-¿Vas a llorar cada vez que cocines?- preguntó él- se que no te gusta, pero tú misma fue la que dijiste que querías hacer la cena esta noche.
Ella gimió de nuevo.
-Entonces si vas a llorar no cocines mas- dijo Ron intentando bromear- desde ahora yo traigo la cena, como siempre. De todas formas, entre tú y yo Hermione, cocinas horrible.
Ron esperó que ella le hiciese un reproche, cuando este no llegó, él empezó a preocuparse en serio.
-¿Esto no es por un accidente domestico? ¿Verdad?- preguntó Ron de nuevo, ella asintió
-Tengo tantas cosas que decirte- dijo Hermione mientras hipaba- Ron, no te merezco, soy la peor mujer posible, la peor esposa, la peor madre. Yo, yo he mentido…mucho..a ti sobre todo. .
Ron la dejó de abrazar y se sentó en la mesa. De su boca salió un prolongado y resignado suspiro. El momento había llegado. Y justo antes de la cena. ¡Rayos! Mantenerse paciente y pensar con el estomago vacío ciertamente no era su estilo. ¡Diablos!
Bien, había costado veinte años pero al parecer ahora ella tenía la presencia de animo suficiente para hablar del tema. Maldito Harry y sus planes. Él no quería que ella recordase, Ron deseaba que fuesen felices en su fingida ignorancia, perpetuamente de ser posible. Pero ni modo. La conversación iba a ser amarga, no era un presentimiento, era casi un hecho
-Habla- dijo tratando de sonar sorprendido e intrigado- ¿De que se trata la famosa mentira?
-Nunca me preguntaste que sucedió en Francia. Porqué me fui, las razones que tuve para hacerlo, porque nunca me comunique con ustedes –dijo Hermione.
-Esta claro que ese asunto está olvidado, lo importante es que regresaste- dijo Ron hosco.
-Cometí un error- dijo Hermione mientras se sentaba- yo…yo estaba enamorada de otro hombre, me escape con él.
La cara de Ron era totalmente inexpresiva al escuchar la confesión. Hizo todo el esfuerzo posible para no delatarse, después de todo, si bien él no era un mentiroso, también le había ocultado algunas cositas a Hermione.
No es que fuera una novedad para él lo que Hermione intentaba contarle con mucho esfuerzo. Toda esa historia él la había sabido desde el principio, por algo no fue a buscarla a Francia y se la trajo jalándola de los cabellos…porque sabia que ella se había enamorado de otro. Por supuesto, eso fue un shock para él, enterarse del suceso lo llenó de dolor y de impotencia, pero lo hizo madurar, de ninguna forma iba a armarle un escándalo, ella sabia bien lo que hacia, por algo Ron admiraba su inteligencia, además lo que tenia de troglodita, Ron Weasley lo tenia de orgulloso. Cuando Hermione se fugó con su amante, él también reinició un romance con Lavender Brown para intentar olvidarla con resultados desastrosos. Por ultimo, el agua volvió al cause, Hermione regresó después de un año y él estaba mas enamorado de ella que antes aun cuando fuese una locura. Y la conquistó, de nuevo, con paciencia, aguantándolo todo, olvidando todo. Terminaron juntos, casados y con dos niños. Así había sido y así seguiría, sin embargo Ron no quería recordar bajo ningún concepto, estaba furioso, gotas de sudor caían sobre su frente, las sentía, también percibía como sus mejillas se calentaban. De seguro había enrojecido, con la piel traslucida que poseía, era inevitable.
-En realidad el error no fue amarlo- dijo Hermione mientras miraba al piso- el error fue casarme con él.
Ron se levantó y caminó de un lado a otro, evitaba mirarla. Obviamente para él no era agradable escuchar a su mujer declarando que había amado a otro hombre.
-¿Por qué rayos no me lo dijiste?- preguntó él controlándose a duras penas, todos los sentimientos reprimidos que tenia desde hacia mas de veinte años pugnaban por salir. Quería gritarle, pero no podía, no podía insultarla, no se permitiría perderla por una estúpida pelea…no por un pasado que si bien amenazaba ya no era importante- yo hubiese entendido.
-No…jamás lograrías entenderlo- dijo ella- Yo…yo estaba enamorada, enloquecí al punto de que no me importó quien era, simplemente lo hice y no funcionó.
Ron levantó su mirada, no quería escucharlo, jamás quiso confrontar esa verdad, pero ahora no tenía más remedio que oírla.
-¿Por qué no funcionó?- preguntó Ron.
-Porque no podía dejar de pensar en ti- dijo Hermione- lo amaba a él pero de alguna forma también te amaba a ti.
-No se puede amar a dos personas al mismo tiempo- dijo Ron acido.
- Pues eso fue exactamente lo que sucedió- insistió Hermione llorosa- Por otro lado, él y yo no congeniábamos, nos queríamos, pero no lográbamos vivir en paz. Arrastrábamos demasiada historia entre nosotros dos.
Ron soltó una risita irónica, "demasiada historia entre ellos dos "era quedarse corto para lo que realmente había sucedido. También sabia que ella había perdido un bebé a los pocos meses de regresarse a Francia, un hijo de ese hombre, se lo había dicho su suegra. Cuando Hermione estuvo internada en el hospital desangrándose debido al aborto, Harry y él no tenían la menor idea de que era lo que pasaba, Harry decidió no indagar, pero Ron insistió tanto que finalmente la Sra. Granger colapsó en sus brazos, llorando, contándole todo…absolutamente todo y obligándolo a prometer que nunca se lo diría a Hermione. No estaba seguro de querer echárselo en cara a Hermione después de tanto tiempo, ella había quedado sumida en una profunda depresión debido a esa perdida. Depresión de la que costó mucho sacarla. Esa fue la razón por la cual Ron no esperó para embarazarla en cuanto se casaron, él quería que ella tuviese otro niño para que olvidase al que perdió. No, decididamente no tocaría ese tema. Existían asuntos y palabras decididamente impronunciables que eran mejor enterrar en el recuerdo.
-¿Por qué no me lo dijiste?- insistió él- regresaste y era como si nada hubiese sucedido, pero yo sabía que si había pasado algo, estabas rara, muy triste.
-No quería lastimarte- dijo Hermione, ella no mencionó nada del bebé, Malfoy nunca lo supo y ella no quería recordar, era demasiado doloroso- yo quería olvidar todo, tenia…teníamos una nueva oportunidad para ser feliz.
Ron se sentó frente a Hermione y le tomó una mano, apretándosela fugazmente. Ahora era su turno de confesarse con ella.
-Se que a veces parezco tonto- dijo él comprensivo- pero no lo soy. Tengo veinte años esperando que te atrevas a decirme lo que yo he sabido todo este tiempo. No quería presionarte, no me gusta, pero es tu vida, fue tu vida antes de mí. Yo te perdone hace mucho tiempo, no quiero que te sigas torturando con eso.
-Ron ¿Por qué me lo ocultaste? ¿Quién te lo dijo?- preguntó ella estupefacta.
-No importa quien me lo dijo- Ron la taladraba con sus intensos ojos azules- lo cierto es que lo sé y no es un tema del que me guste hablar.
-¡Oh dios! Pero es que tú…tú- Hermione lo miró con grandes lágrimas inundando sus ojos- ¡Oh Dios! Es que tú no sabes…no sabes quien es- Quería darle el nombre, quería decirle que ese hombre también la había besado hacia unos meses, que ella lo había besado a él, pero no podía.
-Era Malfoy- dijo Ron esta vez con el tono de voz endurecido. Hermione levantó su cara y la expresión de su cara era de pura sorpresa, intentó decir algo y él se adelantó- Siempre supe que fue él, te enamoraste del chico que te odiaba de una forma totalmente inexplicable. Estoy seguro de que sucedió durante los juicios, cuando él fue condenado a pasar una temporada en Azkaban. Sabía que tú ibas a verlo a la cárcel, pero jamás me imagine que fuese otra cosa más que lastima. He tenido mucho tiempo para atar cabos, como te miraba …como tú lo mirabas a él…es increíble que nadie mas se haya dado cuenta.
-Él y yo nos enamoramos separados por unos malditos barrotes, siempre me dijo que sin mi él no hubiese podido sobrevivir esos meses que pasó en Azkaban- dijo Hermione ya con las lagrimas saliendo. Era tan doloroso recordarlo. Ella y Ron se miraron. Hermione amaba a Ron, pero jamás se arrepentiría de lo que había sentido por Draco Malfoy. Porque el error no había sido amarlo, nunca, su equivocación fue no poder superar sus diferencias con Draco, que el pasado entre ellos dos fuese mas importante que el amor- Ron, es muy difícil para mi confesarte esto, espero que lo entiendas.
-Te entiendo mejor de lo que crees- dijo Ron- estuve allí, veía tu cara desolada todos los días. Se lo que pasaste…lo que te costó ocultarme todo eso. Me jure a mi mismo no hacerte pasar de nuevo por todo eso, me prometí hacerte feliz.
-Draco y yo no terminamos de la mejor manera- dijo Hermione- al final todo eran gritos y discusiones. Tarde entendí que él y yo no éramos el uno para el otro. Arrastrábamos demasiado resentimiento dentro de nosotros. Yo deseaba que fuésemos felices y no lo éramos, por eso yo me fui. Nos estábamos haciendo daño.
-Al principio pensé que te quería hacer daño, vengarse de ti, pero cuando me enteré de que Malfoy se había casado contigo, oponiéndose a su familia, simplemente me convencí de que él también debía quererte para mandar todo al demonio. Narcissa Malfoy intentó convencerme para que yo me interpusiese entre ustedes dos, pero no lo hice…no lo hice por ti. - Hermione gimió. Ron hablaba con desprecio y resentimiento, habían intentado utilizarlo como un juguete. Hermione siempre supo que Narcissa Malfoy era capaz de todo por separarla de Draco, pero eso había sido el colmo- mi error fue no luchar por ti en ese momento.
Ron hizo una pausa y respiró profundamente.
-Sin embargo, en el fondo sabia que iba a ser una batalla perdida, tú estabas enamorada de él, Malfoy te correspondía, y yo no iba a hacer el papel del mal tercio. Tú al final era la que decidía sobre tu propia vida.
Hermione desvió su mirada. Si, era cierto, ella había estado enamorada como una demente de Draco Malfoy. Ron continuó hablando.
-También se que Harry hace unos meses te dio la misión de espiarlo aprovechando esa antigua relación. Se que te ves con él, que incluso hablas por teléfono con él, se que Malfoy ha intentado seducirte pero estoy seguro- Ron respiró profundamente- quiero en serio pensar, que jamás te has ido a la cama con él….no después que tú y yo fuésemos marido y mujer, no desde que te divorciaste de él.
-Yo nunca he querido engañarte- dijo Hermione, esta vez apretándose las manos, mas inquieta que nunca- pero he hablado con él en estos años, Draco ha sido muy desgraciado en su vida, su hijo casi murió en un accidente, el chico sufrió un daño irreparable, necesitaba conversar con alguien que lo conociese… desahogarse. Yo soy una especie de confidente, no te lo dije por temor, no quería dañarte, pero es mi culpa en todo caso, yo no evité que Draco se me acercase. Por eso Harry me pidió que lo espiase, él sabe que nosotros hablábamos.
-¿Tengo que preocuparme ?- preguntó Ron con los ojos enrojecidos- ¿Tengo que preocuparme por algo? O me quedo como siempre haciendo el papel de idiota a los ojos de Malfoy o peor…a los tuyos. ¿Qué es lo que quieres de Malfoy? Y lo mas importante ¿Qué quiere él de ti?
-Yo necesito información, hay un movimiento anti-muggles en el ministerio, la familia Malfoy todavía tiene algo de influencia en ciertos círculos. Su cercanía conmigo fue descubierta de alguna manera por unos fanáticos sangres puras que se hacen llamar La Orden de Walpurgis, ellos quieren tomar el poder de ministerio, de hecho Draco fue reclutado para obligarme con un Imperius o incluso matarme si yo no accedía a entregarle una lista. Eso por supuesto, era inaceptable de cualquier manera para Draco, por eso buscó a Harry. El plan era que él fingiría seducirme para obtener la lista, aparentando estar sometida a un hechizo y dejar claro que yo no sabía nada al respecto para protegerme de aquellos que me seguían. Estaba intentando ponerme a salvo, eso lo tengo claro. Harry me pidió que lo espiase a él también, Draco para mí ahora es solo Draco, incapaz de hacerme daño, pero también se apellida Malfoy, perfectamente capaz de girar todo a su favor. Los documentos son importantes y solo yo tengo acceso a ellos. Yo…yo se los di sin necesidad de ningún juego inapropiado. Dejé siempre claro mis términos. Yo soy tu esposa, no estoy dispuesta a faltar a mis votos por nada o nadie.
-Que no quede la menor duda, tú eres mía- dijo Ron- Yo soy el encargado de ofrecerte protección, no necesitas a mas nadie.
- Draco está haciendo algo muy peligroso a favor de todos nosotros y yo supuse que podía ayudarlo. Nos está protegiendo a todos, a su familia y a la nuestra.
-Si claro, y yo por supuesto nunca hago nada- dijo Ron con amargura.
-No es así, yo se de lo que eres capaz por defender en lo que crees- dijo Hermione- es solo que él está metido de primera mano en todo este rollo. Esta vez, Draco Malfoy es el sujeto importante.
-Harry intentó contarme algo…solo que no terminó….le di un puñetazo que lo dejó inconsciente por dos horas, luego de eso, ninguno de los dos tenia muchas ganas de hablar. Pero entendí lo esencial, estamos en guerra de nuevo- dijo Ron- y a al parecer Malfoy no es el único que va a tener trabajo. Mis hermanos y yo tenemos otras tareas.
-Ron- dijo Hermione- necesito que me perdones.
-Harry me dijo que tú te negaste en redondo a involúcrate con él para espiarlo, que solo lo hiciste por nosotros- dijo Ron- Odio a Malfoy, detesto que tú hallas sido su mujer, odio el hecho de que el muy maldito al parecer todavía está enamorado de ti, no tienes ni que decírmelo, es demasiado obvio, todavía te busca, quiero estrangularlo con mis propias manos por intentar meterse contigo. No soporto que tú todavía hables con él. Casi mató a Harry cuando me lo dijo todo, digo, el plan. Pero sabes Hermione, jamás desconfíe de ti por un segundo, si lo hago este matrimonio se va a la mierda.
-Le he dicho a Draco que estoy embarazada- soltó de pronto Hermione y miró a Ron quien la observaba con sorpresa- No, no estoy embarazada, esa fue la única manera de apartarlo. Tienes razón, él todavía siente cosas por mí….yo…
Ron sintió que su corazón se estrujaba. Hermione evitaba mirarlo a los ojos y Ron sabia la causa, ella también todavía sentía cosas por Malfoy, la conocía demasiado bien. Pero está conmigo, se dijo a si mismo, tenemos dos hijos, ella es mi mujer, mía todas las noches, soy yo a quien ella abraza, a quien ella busca para hacer el amor, a quien ella besa. Yo….no él.
-Tienes razón…eres una mentirosa consumada- dijo Ron con gravedad- No te seguiré el juego, obviamente él se dará cuenta tarde o temprano que le mentiste, no estas embarazada, ni nunca vas a estarlo, si sabe leer entre líneas, aceptará que ustedes son historia pisada y enterrada. Se lo que quieres, pero no voy a exponer tu vida embarazándote solo para que Malfoy no te ronde y tú no te veas en el predicamento de enfrentarte con tus propios sentimientos.
-Yo no tengo que pensar nada, yo te quiero, quiero estar contigo y con nadie mas- dijo Hermione mirándolo con decisión- y yo realmente deseo que tengamos otro bebé- Ella estaba clara, tenia que salvar su matrimonio con Ron, un bebé seguro que ayudaría…y ella también quería…deseaba tanto darle otro hijo que dolía.
-No es el momento adecuado, una guerra se avecina y además ¿Acaso lo olvidas? Casi moriste con Hugo. No puedo perderte. Te amo.
-Yo también te amo- dijo Hermione sollozando.
-Cenaré en casa de mis padres- dijo Ron profundamente molesto. Necesitaba calma…mucha calma, tenia que hablar con su padre de hombre a hombre- traeré algún ungüento de mamá para tu quemada. No me esperes despierta.
Hermione lo escuchó caminando hasta la sala para viajar con polvos flu, no intentó detenerlo, Ron no lo dijo, pero ella sabia que necesitaba alejarse para no estallar. Ella se quedó mirando al vacío con el rastro de lágrimas surcando su rostro. Se lo había buscado, tratando de ocultarle su pasado a la persona que compartía su vida. Ron no se merecía dudas a esas alturas, ni mentiras. Ella quería mucho a Draco, eso lo sabia, jamás podría olvidarlo, estaba incrustado en su corazón, temía por él, por los riesgos que tomaba, aun le gustaba como hombre, lo deseaba…pero a quien amaba era a Ron Weasley. Si no fuese así, no estaría sintiendo esa agonía indescriptible en el pecho. . Esa noche había sido la peor noche de su vida…la de las confesiones
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Nott regresó con Avery y Dolohov.
-Veo que tu amigo Malfoy te ha quitado tu juguete- comentó Dolohov solo para molestarlo. Nott gruñó hosco.
-Personalmente creo que fue lo mejor- indico Avery- estabas manoseando a esa chiquilla en publico, atrayendo atención indeseada sobre nosotros. Afortunadamente Draco Malfoy ha solapado esta metida de pata tuya…Nott.
Avery señaló discretamente a Draco bailando con Rose en medio del comedor.
-Obviamente no creo que lo haya hecho por nosotros- dijo Nott sin quitarle los ojos de encima a la pareja. ¡Maldita Weasley ¡ ¡Maldito Malfoy que te metes donde no te importa- esa es la hija de su ex – mujer, me imagino que se ve obligado moralmente a protegerla.
-Trata de no delatarte- le dijo Dolohov a Nott- Malfoy controla la mayor parte de nuestro dinero. Si se entera de que no cumpliremos la mayor parte de nuestro trato con él, no veremos un solo galeón.
-Se me fue el alcohol a la cabeza- dijo Nott- no volverá a suceder. Sin embargo fue divertido ver su cara.
-Nos retiramos- dijo Dolohov- ¿Te quedaras?
-De ninguna forma- dijo Theo Nott- aun queda mucho por hacer.
-Mucho por hacer….por supuesto que tenemos mucho que hacer, esto ni siquiera ha empezado- concluyó Avery.
Los tres hombres caminaron de salida atravesando el gran comedor, incluida la pista de baile, en lugar de rodearla, deambularon en medio de ella, como si no existiese gente allí. Las personas se apartaron de inmediato, esos tres juntos, el maléfico Trivuriato, destilaba maldad por los cuatro costados.
-Hogwarts…tanto tiempo que no caminaba dentro del castillo- dijo Dolohov mientras admiraba los corredores, las paredes de granito. Majestuoso e imponente era ese lugar, el sitió perfecto para ser el emblema de la nueva era que se avecinaba- Supe que la ultima batalla fue aquí…que lastima…una verdadera lastima.
-Siéntete afortunado de que decidimos no intervenir esa vez- dijo Avery- hubiésemos perdido y estaríamos pudriéndonos en Azkaban. Ahora todo será diferente.
-A trabajar…- dijo Nott.
Los tres hombres se perdieron en la oscuridad de la noche.
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Rose entró en el baño y cuando vio que allí estaba Felicia Zabbini, su instinto natural casi la obliga a salir huyendo. Esa noche había sido extraña y decididamente no quería encontrarse a solas con esa desconocida mujer que era la abuela de un chico que no le caía nada bien, además de la inusual familiaridad con que esa señora la trataba. Se giró con lentitud y se disponía a salir cuando…
-Espera niña- dijo Felicia cuando de reojo la vio, estaba sentada en una poltrona elegante, fingiendo retocarse el maquillaje, cuando en realidad lo que estaba era intentando calmar sus nervios. Odiaba a Antonin Dolohov y detestaba fingir estar de su bando, él había matado al único hombre que ella había amado. Felicia le seguía dando vueltas a su anillo de esmeraldas que adornaba su dedo, la única cosa que Fabian Prewet le había regalado, un anillo que sellaba un amor imposible, una promesa que jamás llegó a cumplirse. Todo por culpa de Dolohov.
-Pensé que quería estar a solas- Rose miró la cara descompuesta de la bruja- ¿esta usted bien? Si se siente mal puedo llamar a la Sra. Pomfrey.
-¿A Poppy?- dijo Felicia sonriendo- Primero loca antes de dejar que esa mujer me ponga las manos encima. Es una chiflada, cuando estudiábamos juntas, envenenó a la mitad de mi clase con una supuesta poción anti-gripal. No se como todavía trabaja aquí- Rose abrió la boca para replicar- No me hagas caso, si sigue en Hogwarts, debe haber mejorado algo.
-¿Usted estudió con Madam Pomfrey?- esta vez Rose se sorprendió.
-Si..si- dijo Felicia haciendo un gesto con la mano- no le des tantas vueltas. Esto que ves- se señalo a si misma- es casi una ilusión óptica. Es malo que una mujer confiese su edad, pero te lo diré a ti, que pareces una chica discreta, tengo 64 años. Si luzco así es porque le pago muy bien a un maestro de pociones rejuvenecedoras.
-Vaya…no los aparenta..usted es…- dijo Rose, Felicia la interrumpió.
-Hermosa…pues si….deslumbrante...muchos me lo han dicho…coqueta…ciertamente sufro de ese mal- dijo Felicia- pero no te engañes niña, la belleza exterior no puede cubrir la podredumbre del interior. Si yo no fuese en el fondo de mi alma una persona caritativa, no luciría así de seguro.
Felicia le sonrió sinceramente y Rose no tuvo mas remedio que devolverle el gesto. Esa señora era ciertamente rara, hablaba con una naturalidad pasmosa, pero por lo menos, ya no le parecía intimidante. Pero si le parecía elegante, altiva, estaba sentada en esa silla como si fuese una reina en su trono. Felicia era hermosa, su cabello negro estaba recogido en un moño sujeto en lo alto de su cabeza, sus intensos ojos verdes hacían contraste con su exquisita piel aceitunada. Su apellido era italiano, ella tenía todo el aspecto de una bellísima dama mediterránea, Rose podía imaginársela perfectamente en un balcón en una villa en la isla de Capri tomando el sol. Rose no era frívola, pero ella en el fondo, daría cualquier cosa por lucir así.
-Vi que tuviste un mal encuentro con Theo Nott- dijo Felicia- que bueno que Draco fue a rescatarte. Los hombres cuando beben de más son decididamente insoportables.
-No fue nada- mintió Rose- el señor Nott se puso pesado y el señor Malfoy fue todo un caballero, se portó muy amable conmigo.
-¿Draco?- Felicia se carcajeó- ¿amable? ¿Comportándose correctamente? ¡Que sorpresa!, pero si, en realidad, analizándolo en perspectiva es un caballero después de todo. Tiene malas pulgas pero es educado in extremis. Cuestiones de crianza. Tan serio, tan circunspecto, Pero uno se lleva sus sorpresas con Draco Malfoy. No todo en él es lo que parece, afortunadamente, por supuesto. Su hijo al parecer no se parece en nada a mi querido amigo ¿Lo conoces? Es alto, rubio y alegre….un chico alborotador propenso a meterse en problemas. Se llama Scorpius.
-Tengo una idea de quien se trata- dijo Rose mintiendo descaradamente - lo he visto por allí, compartimos clases.
-Me imagino que no te dirige la palabra. Los Malfoy´s son quisquillosos con sus amistades, ya sabes, la pureza de sangre y todo eso. Aun si fuese una chica tan bonita como tú, algunos chicos puros no les gustaría involucrarse contigo.
Rose se encogió y la molestia se dibujó en su cara. Ya había tenido suficiente del odio de sangre por esa noche. Y aparte, Scorpius no era exactamente tal cual la señora lo describía. Felicia se dio cuenta y se levantó de la poltrona yendo hacia ella.
-Oh no querida…yo no comparto esas ideas. Soy muy vieja para eso, la edad otorga experiencia y sabiduría. Ese camino que tanta gente de mi clase sigue yo no lo comparto. Estoy completamente a favor de la igualdad. Pero lamentablemente soy una anciana a quien nadie escucha.
-Es bueno saberlo- dijo parcamente Rose.
-Nunca te arrepientes de lo que eres- dijo Felicia- ya seas sangre sucia o mujer. Nunca intentes ser otra cosa mas allá de lo que eres, de lo que estés destinada a ser. Ser honesto consigo mismo es la única forma de alcanzar la felicidad. Recuérdalo
De alguna forma inexplicable Rose sintió esas palabras hasta el fondo. Encerraban una gran verdad. Ser honesto, no fingir algo que no se es. Al igual que ella, que siempre había fingido ser dócil para complacer a los demás, sin demostrar su verdadero yo. Felicia Zabinni, sin saberlo, se había anotado un punto con ella.
-¿Puedo saber porque tiene tanto interés en mi?- pregunto Rose- yo no la conozco de nada, nuestras familias no tienen ningún relación. Perdone si estoy siendo grosera, pero realmente me intriga. No estoy acostumbrada a hablar con desconocidos, de hecho, no me gusta.
Felicia observó atentamente a la chica. Ella le recordaba mucho a si misma cuando tenia su edad, hermosa, inocente y a la vez enérgica, aunque la propia Felicia, jamás había sido tan directa en sus argumentos. Rose era callada, pero una vez que empezaba a hablar, nada la detenía. Draco no quería tener nada que ver con la chica, Felicia entonces seria la encargada de acercarse, quizás con el tiempo, lograría convencer a Draco. Rose era una prioridad, si ella o Draco morían, alguien debía quedarse con el legado. No podía entrenarla personalmente, pero si inducirla a explorar su magia, a conocer.
-Siempre quise tener una hija- dijo Felicia- o una nieta, me gustan muchos las niñas, pero el destino siempre me dio varones en la familia. Me gustaría ser tu amiga.
-¿Por qué razón?- preguntó de nuevo Rose desconfiada- Usted lo ha dicho bien, yo podría ser su hija o su nieta. ¿De que hablaríamos?
-Conversaríamos de cualquier cosa, de hecho, lo estamos haciendo. Y finalmente, es porque tú me caes bien- dijo Felicia, abrió su bolso y sacó su tarjeta- esta es mi dirección. Cuando quieras escribirme envíame una lechuza, odio los telefotos.
-Teléfonos- corrigió Rose.
-Esos…esos..no tengo nada en contra de los artefactos muggles- dijo Felicia- ni contra la modernidad, pero hay algunas cosas que son insoportables , como el chillido de esa cosa- Rose sonrió sin proponérselo- Y si quieres ir a visitarme, mi casa está abierta para ti, vivo sola, así que no tendrás que encontrarte con los tarados de mi hijo y mi nieto.
-Gracias- dijo Rose tomando la tarjeta.
-Cuídate niña- dijo Felicia, tomando su mano- Veo para ti un futuro espectacular…brillante.. cualquier cosa que necesites…cuenta conmigo.
Felicia se dispuso a irse y luego se giró. La miró de arriba abajo y esta vez Rose si se sintió intimidad ante su escrutinio.
-Ah y ya eres toda una mujer así que deberías lucir como tal. Esa ropa que llevas está bien para niñitas tontas…pero no para ti- dijo Felicia- eres alta, esbelta, tu cara es hermosa, tenia años que no veía unas facciones como las tuyas, tan clásicas, vestida así luces como una muñeca cuando en realidad deberías lucir como una ninfa. Así muestra tu cuerpo, destaca tus encantos, maquíllate, deja atrás tu faceta infantil. Y veras como todos los chicos de este colegio voltean a verte.
A Rose se le encendieron las mejillas, apenada. Realmente ella no había pensado nada de esas cosas, pero quizás, esa mujer tenia razón. Después de todo, visto como lucia y como se vestía, Felicia Zabinni debía ser un gurú en esos asuntos.
0o0
Scorpius conversaba animadamente con Hugo mientras Molly y Theo Jr. daban cuenta de más cervezas de mantequilla de las que sus cerebros podía asimilar. Cabeza de Puerco estaba casi vacío y ellos tenían un verdadero alboroto allí dentro, su fiesta particular ya que se habían perdido la del colegio.
El mesero los miraba sospechosamente de vez en cuando, Scorpius no lo admitiría, pero ese viejo lo estaba poniendo nervioso, observándolo sin ningún tipo de disimulo con esos ojos azules penetrante como rayos x, Hugo parecía no darse cuenta o si lo hacia no le importaba. Después de un rato, Molly y Theo Jr. bostezaban, ebrios y cansados. A Hugo no le sobresaltaba el viejo, de hecho lo saludó calurosamente al llegar, llamándolo Aberforth o algo así, al parecer era un conocido de su padre. Scorpius no le dio mas vueltas al asunto, después de todo, el mesero no lo había incomodado tanto así tampoco.
Mientras Hugo contaba una anécdota sobre un auto volador en el bosque prohibido, Scorpius tomó un trago de su whiskey y de pronto sintió los vellos de su nuca erizándose, estaba de espaldas a la puerta, pero la sensación de peligro llegó inmediatamente a él como una estampida. Scorpius vio como el viejo Aberforth levantaba su vista a la puerta y llevaba su mano hacia su varita. No eran ideas suyas, eso fue lo que pensó Scorpius al ver al viejo alerta.
-Hugo- dijo Scorpius de pronto- sal de aquí inmediatamente y llévate los niños al castillo.
-¿Qué está sucediendo?- preguntó Hugo mirando a todos lados sin ver algo fuera de lo normal. En la puerta de vidrio había una sombra, al parecer una persona aguardaba para entrar pero luego se alejó con rapidez hasta desaparecer. De inmediato supuso que eso era lo que tenía alterado a Scorpius. Y por la expresión crispada de su cara, Hugo se dio cuenta que tenia que sacar de allí a los dos pequeños.
-Vete- dijo Scorpius cada vez mas convencido de que tenían salir de allí. Un característico olor había llegado a él, y no lo reconocía como familiar. No era Bill Weasley de eso estaba seguro.
-Haz lo que dice el rubio- dijo Aberforth con la varita en alto-Rápido, sin chistar. Hugo Weasley, lleva a los chicos a Hogwarts y busca a Bill, dile que venga de inmediato hacia acá.
-Bien, bien- dijo Hugo, agarrando a Molly quien parecía sorprendida, por un brazo. Theo jr. se apoyaba en la chica medio dormido. Hugo miró a Scorpius- luego me cuentas.
-Prometido- dijo Scorpius- No le digas absolutamente nada a tu hermana, yo lo haré.
Los tres chicos se dirigieron al sótano, para ir hasta el castillo de Hogwarts. Si sus cálculos estaban bien, Aberforth suponía que Bill estaría en Cabeza de Puerco en menos de diez minutos.
-¿Cómo te diste cuenta?- preguntó Aberforth.
-¿De que me habla?- preguntó Scorpius.
Aberforth lo miró de arriba abajo.
-Ya sabia yo que algo raro tenias- dijo el viejo examinando a Scorpius e intuyendo lo que era- digo aparte de evidentemente ser un Malfoy.
-¿Cómo sabe que yo…soy un Malfoy?- preguntó Scorpius.
Aberforth rodó los ojos impaciente.
-El cabello hijo…..ese maldito cabello rubio que los hace inconfundibles- dijo Aberforth-te pareces a tu abuelo…eres idéntico a Lucius Malfoy, rubio, alto y malencarado como él. Además Hugo lo mencionó como ochocientas veces, soy mas viejo que el hambre pero aun no estoy sordo
-Gracias a Merlín no me comparó con mi padre- respondió Scorpius- eso si es una novedad.
-Ah ese, el Malfoy menor- dijo Aberforth encogiéndose de hombros- supongo que también te pareces a él.
-¿También le cae mal Draco Malfoy?- preguntó Scorpius acostumbrado a que todo el mundo menospreciase a su padre.
-Para nada- contestó Aberforth- tu padre es un tipo con cojones.
Luego de un rato, la puerta se abrió. El corazón de Scorpius latía rápido y sus narinas se contraían espasmódicamente, intentando detectar la procedencia del olor, pronto la peste fue insoportable, fuese lo que fuese estaba cerca…muy cerca y también lo había detectado a él, el olor de pronto había cambiado, con un toque de agresividad que Scorpius no podía ignorar. Su cuerpo se tensó todo, dispuesto para saltarle encima a lo primero que entrase por esa puerta.
Cuando lo vio entrar a Cabeza de Puerco, entendió por completo su reacción fisiológica.
Era otro hombre-lobo, pero uno muy diferente a Bill, quien podía pasar por un hombre normal si se lo proponía. Esté no estaba transformado, pero casi parecía un lobo, era muy alto, tenia el pelo castaño opaco desgreñado, la barba mal recortada, unas manos impresionantemente grandes con uñas amarillas largas y curvadas como garras, sus ropas estaban raídas, vestía un sobretodo oscuro que de seguro había visto tiempo mejores. Cuando entró al lugar, enseguida levantó su mirada hacia los dos magos que lo apuntaban con su varita, sus ojos eran amarillos, intensos, totalmente diferentes a unos ojos humanos. En cuanto vio a Scorpius sonrió malévolamente.
-Ah… ya entiendo- dijo el hombre-lobo con voz gutural- me pareció oler algo en la distancia y supuse que seria Weasley…aroma a chico bueno…pero no…no…no era Willian Weasley…sino que es un cachorro de lobo ¿Quién eres tú?
-Nadie- dijo Scorpius. Estaba sorprendido e incomodo. De nuevo descubierto, lo mas intrigante de todo era que Aberforth estaba alerta pero calmado.
-Ten cuidado- musitó Aberforth- este tipo es mañoso y muy peligroso.
El hombre-lobo caminó tranquilamente dentro del bar, escogió una silla y se sentó, enseguida colocó sus pies cruzados descuidadamente sobre una mesa, haciendo caso omiso de las protestas de Aberforth. El lugar estaba oscuro, solamente alumbrado por unas antorchas en las paredes, pero Scorpius veía todo muy bien. El tipo miraba inquisidoramente a Scorpius, como si estuviese estudiándolo, cruzó las manos sobre su pecho y aguardó. Parecía tranquilo, sin ganas de pelear, pero Scorpius no podía dejar de observarlo con atención, totalmente alerta. Era un tipo bastante alto, fornido, se movía con agilidad, todo en él era un aviso de peligro. Y además, sus ojos amarillos, brillando en la oscuridad, como los de un animal salvaje…esos ojos tan deshumanizados.
-¿Qué haces aquí Grayback?- dijo Aberforth- media Inglaterra te está buscando desde hace mas del veinte años.
Fenrir Grayback ….él es Fenrir Grayback, se dijo Scorpius mentalmente. Con razón, él también lo había olido, sabia que era un hombrelobo lo que se aproximaba, uno que no era Bill por cierto, pero jamás se imaginó que fuese el temido asesino de niños. ¡Diablos! estaba metido en problemas, si era cierto la mitad de las cosas que contaban de él, Grayback era el sujeto mas peligroso que probablemente conocería en su vida.
-Que yo sepa- dijo Grayback a Aberforth- no estamos en Inglaterra sino en Escocia.
-Él tiene un punto- dijo Scorpius, mirando al viejo. Asustado, asombrado y desconcertado como estaba, lo único que le salió fue un chiste.
-Es lo mismo…Inglaterra…Escocia…Gales…el infierno- dijo el viejo- si saben que estás aquí me cerraran el negocio.
-Aberforth- dijo Grayback sarcástico- creo que existen muchas mas razones para cerrarte que mi presencia. Te haré una pequeña lista: ladrones, meretrices, alucinógenos, experimentos inadecuados con cabras, pociones prohibidas, whiskey de fuego ilegal, contrabando de huevos de Dragón. Cabeza de Puerco es el refugio de la gente indeseable.
-Exactamente como tú- respondió Aberforth.
-Abbie- dijo Grayback intentando ser afable, fallando estrepitosamente. Su voz salió potente, como un gruñido animal- no seas tan quisquilloso. Desde que no contrabandeas pieles de zorro ártico, ya no me quieres por aquí. ¿Dónde quedó nuestra vieja amistad?
-Amistad….!Bah!...tú eres un animal poco fiable- dijo Abbie- me quedaste debiendo quinientos galeones en nuestro ultimo negocio y luego desapareciste. Con todo el dinero que te dio Tom Riddle pudiste haberme pagado.
-No seas rencoroso Abbie- dijo Grayback- Lord Voldemort me engañó, como a todos, jamás vi ni un centavo. Además te he traído un regalo. Lo encontré en Siberia y lo guardé especialmente para ti cuando supe que vendría a visitarte, es un colmillo de mamut. No se si ya lo sabes Abbie, pero se extinguieron hace mucho…mucho tiempo.
Si no fuese porque seria una idea completamente descabellada, Scorpius podía jurar que realmente el viejo le caía simpático a Grayback.
-Hum, un mamut…un colmillo de marfil, eso debe costar mucho dinero. Preferiría que me lo dieses entonces y te largaras- dijo Aberforth todavía apuntándolo- este local ya está cerrando.
-Vine aquí a encontrarme con alguien- gruñó Grayback- cierra si quieres, pero yo me quedo aquí.
-¡Diablos!- dijo el viejo Abbie y luego dirigiéndose a Scorpius le dijo- Muchacho es mejor que te vayas,
-No puedo dejarlo solo- susurró Scorpius a Abbie- también tengo una varita, entre los dos podemos atacarlo.
-No me hará nada- dijo Abbie- le caigo bien…en cambio tú..tú estas en peligro…vete chico. Tendrás que tomar el camino largo para regresar al castillo.
Scorpius entendió perfectamente, ya no podía desaparecer por el pasadizo escondido en el sótano de Cabeza de Puerco de ninguna forma sin revelárselo a Grayback. Tendría que probar el que había en Honeydukes, pero eso implicaba entrar a la tienda ilegalmente. Bien, se iría, el viejo se estaba poniendo insistente y él nervioso, lo haría, esperaba que no lo atrapasen. Iba directo a la salida, pero la pierna de Grayback se le atravesó en el camino.
-Preferiría que te quedases- dijo Grayback amenazante- necesito conversación, el viejo Abbie está gruñón hoy y no es buena compañía
-Pues hable con usted mismo- dijo Scorpius con sarcasmo.
En un abrir y cerrar de ojos Grayback se levantó y le hizo una llave a Scorpius, atravesando su brazo en su cuello y torciéndole la mano contra la espalda. Scorpius trató de deshacerse de su agarré, pero la fuerza del hombre era superior a la suya. Sin embargo a Grayback si le parecía que el chico era bastante fuerte, eso lo desubicó por un momento. .
Scorpius estaba inmovilizado así que optó por lo que su naturaleza le exigía, mordió a Grayback, le mordió el brazo con fuerza. Grayback pronunció una maldición, pero aun así, no lo soltó, sino que lo obligó a sentarse.
-¡Rayos!- dijo Grayback agitando su brazo como si le ardiese- ¡Maldito muchacho! Duele ¿sabias eso?
-Me imagino que usted no piensa en eso cuando muerde a sus victimas- dijo Scorpius totalmente malhumorado.
-Muchacho insensato- dijo Grayback molesto y por ende, luciendo mas peligroso aun cuando eso no fuese posible- ¿es que no sabes nada? La mordedura de un warg es sumamente dolorosa para sus primos los hombroslobos. La pelea era un juego, solo estaba midiendo tu fuerza y tú me atacas. Solo por eso yo debería- Grayback tomó la varita de Scorpius del piso y la levantó contra él- Cru…
Antes de que Grayback lanzase la maldición, dos rayos verdes cruzaron la habitación, tanto Aberforth como Bill estaban allí apuntándolo, Grayback estaba desarmado.
-No te atrevas con el chico- dijo Bill.
-Willian Weasley…tanto tiempo- dijo Grayback de nuevo mostrando su dentadura amarilla al hombre, sin embargo levantó sus dos manos con cautela.
-Te cite aquí porque pensé que te comportarías- dijo Bill- pero veo que me equivoque.
-No hay cadáveres despedazados a tu alrededor- dijo Grayback molesto- así que me he comportado como lo que no soy, una bestia noble.
-Bien dejémonos de tonterías. Scorpius, vuelve a Hogwars- dijo Bill.
-Pero..- replicó Scorpius furioso. En primer lugar, detestaba que le diesen órdenes, en segundo lugar, estaba curioso por Grayback y además con ganas de pelea, él muy maldito casi le había lanzado un Cruciatus. Le hervía su sangre, el instinto se movía en su cerebro como una enredadera pero aun así podía controlarlo, lo cual era una novedad. Así que ni demente se iría de ese sitio justo ahora.
-Pero nada…caminando- dijo Bill en un tono que no admitía discusión.
-¡De ninguna manera!- Scorpius se negó a obedecer en redondo.
-El chico quiere quedarse- dijo Grayback sentándose de nuevo- y yo quiero que se quede. Después de todo está reunión es por él.
A Scorpius lo tomó desprevenido esa declaración, así que con más razón se permaneció sentado con Grayback en la misma mesa, tomó una botella de Whiskey de fuego y se la empinó hasta el fondo.
-Scorpius- dijo Bill-seria bueno que un día aprendieses a acatar órdenes para variar.
-No me voy bajo ningún concepto- dijo Scorpius – si van a hablar de mi tengo derecho a escuchar.
-Bien- dijo Bill acercándose y quitándole la botella de las manos- Escucharas, pero no beberás frente a mí, aun eres un estudiante.
-Tengo 17, soy mayor de edad, puedo hacer lo que me dé mi maldita gana, si quiero beber alcohol, beberé- dijo Scorpius quitándole de nuevo la botella a Bill, quien gruñó disgustado.
-El chico tiene razón, las reglas en Cabeza de Puerco son claras: cerveza de mantequilla para los menores, whiskey de fuego, vino y hasta veneno si así lo quieren para los mayores de edad, tengo un detector de edad para esas cosas- dijo Abbie. Scorpius lo miro asombrado, ¿Entonces? ¿Cómo rayos Hugo había bebido whiskey también? Iba a protestar pero supuso que Hugo era el favorito de Aberforth.
-Habló el viejo sabio- dijo Grayback- yo también quiero un trago, por cierto.
-Me rindo- dijo Bill, miró a Grayback- tú vas a comportarte aunque tenga que obligarte a golpes y mordiscos.
-Solo inténtalo- dijo Grayback- Tengo ganas de una buena pelea.
-Y tú cerraras tu bocota de una buena vez y por todas- le dijo Bill a Scorpius.
Bill se sentó.
-Este es Fenrir Grayback, un hombrelobo- dijo Bill- de hecho es el maldito hombrelobo que nos transformó a mi y a Remus Lupin.
-Oh por Merlín, Willian, supéralo de una buena vez y por todas. Tampoco es tan malo-soltó Grayback.
Bill rodó los ojos impaciente y gruñó de nuevo.
-Scorpius Malfoy ..Fenrir Grayback- dijo Bill – Fenrir este es Scorpius. Ya está…
Scorpius y Grayback se gruñeron mutuamente a modo de saludo. Bill se dio por satisfecho con la reacción. El gruñido en tono bajo reflejaba que ninguno de los dos iba a atacarse por el momento. Le sorprendía el conocimiento innato que tenia Scorpius sobre su propia naturaleza, pero después de todo, era un warg.
-Me dijiste que existía un warg- lobo en Escocia- dijo Grayback- nunca pensé que fuese un chico no convertido y menos aun un Malfoy.
-¿Qué hay con mi familia?- preguntó Scorpius.
-Tu familia me desprecia- dijo Fenrir- tus abuelos me odian. Tu padre me detesta. No le gustará saber que te he visto. No quiero problemas ni con Lucius ni con Draco Malfoy.
-No te preocupes- dijo Scorpius- no necesito de mi padre o mi abuelo para resolver mis asuntos.
-Él es talentoso, te olió y se controló- dijo Bill- está aprendiendo rápido y lo mejor de todo, lo está haciendo solo.
-¿Controlando dices? Estas de coña Willian, el chico me ha mordido- dijo Grayback.
-¿Lo hiciste?- preguntó Bill a Scorpius, quien asintió- maldito muchacho, no muerdas a un lobo si no te ataca, es de mala educación.
-Él me atacó primero - afirmó Scorpius.
-¿Sangraste?- pregunto Bill- te sacó sangre.
-No- respondió Scorpius desconcertado.
-Entonces no te atacó, si no hay sangre no es una pelea de verdad, solo estaba jugando contigo- dijo Bill, luego dirigiéndose a Grayback preguntó- ¿Cómo están las cosas en el continente?
-Mal –dijo Grayback- hemos recibido mensajeros, quieren que nos unamos a cierta causa, tal como la otra vez.
-¿Qué les dijiste?- preguntó Bill.
-Nada- dijo Grayback- mi clan los mató. No me gustan los intrusos.
-Irán por ti- dijo Bill- eso lo sabes. Hiciste bien en eliminarlos del mapa.
-Ustedes son una especie de aliados- dijo Scorpius mirándolos a ambos alternativamente, estupefacto- ¿Cómo? Este tipo es un asesino, te mordió Bill ¿Cómo demonios ahora estás con él?
-Willian y yo hemos tenido tiempo para resolver nuestro pequeño problemita- dijo Grayback- yo soy su creador, intenté matarlo al principio cuando era humano, pero algo salió mal, él no tenia porque convertirse en hombrelobo pero sucedió. Luego fuimos enemigos, eso es cierto, pero fue una guerra que ya acabó donde estábamos en bandos distintos. Actualmente, no tengo ninguna razón para atacarlo, los hombreslobos somos muy pocos, no tiene sentido matarnos unos a otros. Eso por descontado, William también lo ha aprendido.
-Fenrir ha aprendido la lección ¿Verdad?- dijo Bill- él nunca volverá a ser lo que fue.
-¿Por qué razón?- dijo Scorpius- a mi me resultaría muy difícil confiar en un tipo como él. Un asesino maniático.
-Bestia…chico..soy una bestia no un hombre- dijo Grayback- una bestia indomable así como tú lo serás pronto.
-Grayback me debe su vida- dijo Bill- yo lo salvé.
Grayback se quitó la chaqueta y la camisa, entonces Scorpius pudo ver que la mitad de su torso, estaba horriblemente quemado, deforme.
-¿Qué te sucedió?- preguntó Scorpius.
-Este fue mi castigo por mi comportamiento- dijo Grayback-fui un asesino, el consejo Warg tomo la justicia en sus manos, iban a quemarme vivo pero William Weasley intercedió a mi favor.
-Así fue- dijo Bill- se le dio su castigo y fue perdonado. Grayback está oficialmente fuera de circulación.
-¿Por qué lo salvaste?- preguntó Scorpius.
-Tuve la extraña sensación de que Fenrir me seria mas útil vivo que muerto, como aliado- dijo Bill- después de todo, él tiene razón, somos pocos y ninguno hace lo que Fenrir Grayback puede hacer.
-Como bien se ha dicho, estoy fuera de circulación- dijo Grayback-se que no me crees, pero ahora tengo una manada, familia dirás tú…me siento bien allí. No quiero meterme en asuntos oscuros. Nunca más. Aprendí la lección con Voldemort. Alguien quiere meterse con las manadas de hombreslobos y wargs. Eso es inaceptable.
-Por eso estás aquí- dijo Bill- este chico fue mordido por Casper…él le dio todo su poder. Y ya sabes lo que eso significa.
-Las manadas de Europa Oriental le corresponden por derecho, es su alfa- dijo Grayback- así como todo el occidente, incluyendo la mía, son de Willian Weasley.
Scorpius parpadeó con la información.
-¿Cómo?- dijo Scorpius- Yo…..un lobo, warg o lo que sea…el alfa, digo el macho alfa que controla la manada, no puede ser.
-Pues así es- dijo Bill- tú algún día serás el jefe de aproximadamente quinientos wargs y algunos pocos hombreslobos en Europa Oriental. Yo soy el jefe de las otras, pero no soy un warg así que hay quien cuestiona mi autoridad. Lo ideal es que sea un warg el que domine todos los clanes que existen, que sea aceptado en el consejo Warg como el jefe absoluto. Alguien está tratando de comprar las manadas europeas a su favor. Los Wargs están inquietos, necesitamos reunirlos a todos bajo un solo dominio. Por eso vine aquí a entrenarte.
-¿Qué quieres de mi?- preguntó Grayback.
-Necesito que me ayudes con el chico- dijo Bill- quiero que tú, Rosemberg y yo le enséñemos todo lo que sabemos.
-Rosemberg es el pajarraco, lo recuerdo bien, uno de los pocos cuervos-warg que existen, uno muy viejo por cierto- dijo Grayback- Hum, entonces tienes la sabiduría del cuervo, tu propia fuerza de hombrelobo que no es poca cosa…¿Para que me necesitas? Tienes cubierto todo.
-Si, ¿para que lo necesitamos?- preguntó Scorpius impaciente.
-Fenrir está preguntando retóricamente- dijo Bill- Grayback sabe exactamente que es lo que quiero de él.
-¿Qué quiere decir?- preguntó Scorpius.
-En los cuentos de hadas siempre hay un bueno y un malo- dijo Grayback sonriendo maliciosamente-. Bill por descontado…es el lobo bueno…y yo…yo no solo soy el malo…..soy el peor.
-No entiendo- dijo Scorpius.
-Quieras o no, estas metido de cabeza en esto. No quería decírtelo tan pronto, esperaba tener algo de tiempo para explicártelo con calma. Pero desgraciadamente, tú eres proclive a meterte de cabeza en problemas. No deberías estar aquí y sin embargo aquí estas- dijo Bill- no puedes evitar convertirte en lo que serás y tomar el puesto que corresponde. Y eres joven, muy joven, inexperto, no podemos darnos el lujo que un warg que no sea de nuestra confianza o un hombre-lobo mas loco que Grayback te mate, tome el poder y nos entregue a los Walpurgis. Tenemos que darte las armas para seas invencible. Y sobre todo, que no pierdas tu consciencia humana, debes ser ambas cosas: humano y warg.
-En otras palabras chico- dijo Grayback- mi misión aquí, al parecer, es convertirte en una verdadera maquina asesina.
0o0
Cuando vio que los tres ex mortifagos se dirigieron a la salida del Gran comedor, Draco se permitió dar un suspiro de alivio.
Infierno y condenación, tener a esos tres allí había sido una molestosa sorpresa y Draco Malfoy, sobre todas las cosas, detestaba los imprevistos. Escasos minutos después de que ellos se fueran, Harry Potter llegó a la fiesta con su hijo James. Draco alzó sus ojos encima de su copa.
-Y el desfile continua …- se dijo así mismo- ¿Qué tiene esta maldita fiesta que todo el mundo hace acto de aparición? Ni siquiera la comida es buena.
Harry fue directo hacia él en cuanto lo vio. Draco maldijo en silencio, Harry Potter no conocía el significado de la palabra sutileza. Cuando arribó al Gran Comedor, hasta la banda dejó de tocar, todo el estudiantado permanecía en silencio mirándolo fijamente, después de todo, él era todo un mito viviente, supuestamente, el mago más poderoso del planeta, el que derrotó a Lord Voldemort, toda una leyenda. Harry todavía detestaba ser el foco de atención y sin duda odiaba ser famoso, sin perder la compostura, le hizo una señal a los músicos para que siguieran con el baile. La gente que había reparado en su llegada pronto dejó de mirarlo y pronto se concentró en sus propios asuntos.
Harry decidió esperar para hablar con Draco, mientras tanto se dedicó a saludar a bastante gente, incluido a su hija Lily quien lucia bastante contrariada.
Pasó media hora y entonces se sintió seguro para abordar a Malfoy, quien fingía ignorarlo.
-¿Dónde están?- preguntó Harry mirando a todos lados.
-Olieron tu peste y escaparon Potter- dijo Draco con hastío.
-¡Diablos! hubiese querido verlos con mis propios ojos- dijo Harry.
-Cuidado..nos observan- dijo Draco.
Harry y Draco se separaron y caminaron a direcciones distintas por el salón. Salieron por las puertas del Gran Comedor con cinco minutos de diferencia, mirando a su alrededor con precaución. Caminaron hasta el séptimo piso en silencio, cuando llegaron a la estatua de Barnabas el Chiflado, los dos dudaron frente a la estatua. La última vez que habían estado en la Sala de los Menesteres, ambos casi habían muerto.
Harry cerró los ojos y una puerta apareció. Draco la empujó, los goznes crujieron. Estaban en una gran sala vacía, con dos otomanas una frente a otra. Las paredes eran oscuras, cubiertas de hollín, el olor a quemado impregnaba el ambiente. Sin duda Harry había querido convocar un sitio agradable, pero la presencia del recuerdo fue tan fuerte, que la sala en la que estaban, era todo lo que había quedado de la gran habitación donde Vicent Crabbe había sido carbonizado hasta las cenizas por el fuego maldito.
Draco sintió un escalofrío recorrerle la columna vertebral cuando entró al lugar. Él había sido quien convocó el Fiend Fire en esa ocasión. Haciendo mal uso de lo que le había enseñado Felicia, convocó el fuego mágico y su poder no fue suficiente para controlarlo, él solo fue un niño estúpido jugando con fuego, literalmente.
Draco aun recordaba las llamas retorcerse como si estuviesen vivas, en formas antropomorfas, como estas envolvieron el cuerpo de su compañero, como gritó Vincet mientras el fuego lo consumía. Ahora estaba seguro que podía controlarlo, era mas poderoso, conocía mejor la magia antigua, tanto la blanca y la oscura, no por algo el legado de los Walpurgis lo hacia el guardián de la magia natural en el mundo, pero Draco le temía a ese hechizo, él mejor que nadie conocía sus efectos…por su culpa su amigo había muerto de una manera horrible, cubierto por esas llamas siniestras, maléficas. De hecho algo de esa maldad todavía persistía en el sitio, él podía sentirlo en cada poro de su cuerpo.
-Recuerdas lo que sucedió aquí- dijo Harry- en la ultima batalla.
-Como olvidarlo- dijo Draco- ese día perdí a un amigo y casi pierdo la vida.
-Jamás quise que Crabbe muriese, lo sabes- dijo Harry.
-Él decidió su destino, sabia a lo que se arriesgaba enfrentándote…pero yo fui su verdugo, tendré su sangre en mis manos toda la vida y no me siento orgulloso de ello, muchas muertes pesan en mi conciencia, pero sin duda esa es la que me hace tener pesadillas- fue la respuesta de Draco.
-Yo también sueño con eso y no es agradable- dijo Harry- te repito…lo siento.
-Yo también- dijo Draco.
Ambos se sentaron. Harry sentía las palabras de Draco sinceras, pero como siempre, lo dijo inexpresivamente, sin mostrar ninguna emoción. Era difícil confiar en un hombre que no mostraba sus sentimientos nunca, que siempre lucia como una perfecta estatua de hielo, inmutable, totalmente inaccesible. Pero Harry había llegado a conocerlo durante todos esos años, confiaba en Malfoy, porque él jamás empeñaba su palabra y su honor en vano.
-Fue una imprudencia que me abordases en la fiesta. Blaise ha puesto a su hijo de espía. Tu llegada será muy comentada en ciertos círculos te lo aseguro- dijo Draco.
-Entregaste la lista- pregunto Harry.
-Llegó a destino- dijo Draco.
-¿Y?- preguntó Harry.
-Se comieron el pastel entero con glaseado y todo- dijo Draco cansinamente- ¿esperabas que fuese de otra forma? Me sorprendes Potter, jamás pensé que fueses tan desconfiado.
-¿Hermione? ¿Le hiciste daño?- preguntó Harry.
-Tú cuñada esta salva y sana, no le puse un dedo encima…ah y por cierto…está preñada…de su esposo- dijo Draco- Al final ella lo sabia todo…por ti. No se como agradecértelo Potter, me hiciste quedar como un imbécil. Cuando pongas un espía detrás de mi, procura que no sea uno que yo conozca como la palma de mi mano.
-Hermione ¿embarazada?- dijo Harry no pudo ocultar su sorpresa- vaya, eso no lo sabia.
-Está fuera del juego- dijo Draco sin ocultar su molestia. Ella…la había perdido para siempre- te enviaré el nombre del lugar donde debes llevar a toda tu familia cuando esto empiece.
-Bien-dijo Harry- ya Ginny sabe lo que tiene que hacer, mis suegros y mis cuñados también, los demás en riesgo están advertidos y buscando donde ocultarse, pero manteniendo las apariencias. Supongo que Astoria y tu hijo van con nosotros.
-Así es- dijo Draco- Astoria va a chillar, pero aceptara todo lo que yo le ordene, aunque ella no quiera, sigue siendo mi esposa. Scorpius probablemente se largue quien sabe a donde en Alemania con sus amigos, pero es lo suficientemente inteligente para desaparecerse entre los muggles- dijo Draco "o entre los wargs", Draco tenia abierta esa posibilidad, que Scorpius se fuese con Rosemberg al mismísimo fin del mundo si era posible, siempre y cuando Walter no estuviese en la mira del Trivuriato- Que no se te escape nada, entre menos gente sepa mejor, les diremos en su momento todo.
-Fecha- dijo Harry.
-Primavera- contestó Draco- no puedo decirte nada más. Creo que será en el ministerio.
-No les costara mucho- dijo Harry- el ministro está prácticamente en su poder. Solo falta hacerlo oficial. La mitad de mis aurores no me respaldaran y no son de fiar de todas formas. Los otros están con nosotros.
-Los Walpurgis se infiltraron en Hogwarts. Sin duda pronto llegara algún profesor asignado por ellos- dijo Draco cruzando un pierna sobre la otra, en un gesto elegante que hizo que Harry, sentado de cualquier forma en su silla, pareciese un labriego- También planean matar a McGonagall, pero eso tú y yo lo sabemos.
-No quiero decirle nada a los chicos- dijo Harry- pero pronto no tendré más remedio. Gracias al cielo Bill está aquí.
- Cuando llegué el momento…las vías de escape de este colegio deben estar listas-dijo Draco jugando con su bastón. Harry lo observaba intrigado, por lo que sabia Malfoy jamás se alejaba de ese objeto- el gobierno irlandés está de acuerdo en darle asilo político a la mayor cantidad posible de personas.
-Los Greengrass son muy influyentes en Irlanda por lo que he escuchado- dijo Harry.
-Mis suegros son algo especiales, el hecho de que su hija me deteste solo les provoca risas, afortunadamente, por alguna extraña razón, les caigo en gracia. Creo que el motivo es Scorpius, puesto que es el único descendiente hombre tanto en mi familia como la suya. Cuando llegué el momento será la cabeza de las dos familias. Eso hace que yo sea una especie de Dios por haber preñado convenientemente a mi esposa de un varón- dijo Draco- y también hace que estén dispuestos a ayudarme como sea.
-Me estas contando tus intimidades- dijo Harry- esto es una novedad.
-Alguien tiene que escucharlas después de todo- dijo Draco – no tengo amigos y hoy me siento especialmente susceptible así que decidí atormentarte. Después de todo, tú me atormentas constantemente enseñándome las fotos de tus hijos y de Ginevra. Como si necesitases recordarme todo el tiempo porque diablos estamos haciendo esto…por nuestras familias.
-Tú me preocupas Malfoy….tu vida es un desastre, estás amargado. No es de gratis lo que te digo, sabes que te considero casi…casi….un amigo- dijo Harry haciendo una mueca, sin poderse creer lo que estaba diciendo.
-No …no somos…ni nunca seremos amigos, pero yo te debo mi vida y tú le debes a los Malfoy´s la tuya- dijo Draco- eso es un vinculo mas poderoso que cualquier amistad. Además, para mi mala suerte…yo confió en ti.
-No confió enteramente en los irlandeses- dijo Harry.
-Yo tampoco, pero también es cierto que los irlandeses son raros pero prácticos, no importa la clase de sangre que tengas, lo que realmente les importa es el dinero. Y aquí hay mucho dinero en juego.
-Dinero que puede ser ofrecido también por la otra parte en disputa- dijo Harry.
-Créelo, nadie ofrecerá mas dinero que yo- exclamó Draco- además vamos con ventaja, los otros ni se imaginan lo que pretendemos hacer.
-Se que los Malfoy´s cagan oro y todo eso- dijo Harry- pero a veces me pregunto si no tendrás la piedra filosofal en tu poder. Jamás he conocido a alguien tan jodidamente rico como tú.
Draco sonrió. Era bueno saber que el omnipresente Harry Potter, quien a veces parecía saberlo todo, no estuviese enterado de donde sacaba el dinero, que por descontado no era precisamente de su culo.
-Por lo que tengo entendido, la piedra filosofal es un asunto que te concierne solo a ti, Potter- dijo Draco- en fin, no importa de donde saco el dinero, lo cierto es que allí está, tanto para un bando como para el otro.
-Estas jugando un juego muy peligroso Malfoy- dijo Harry.
-Ese es el problema de ser doble espía- dijo Draco- uno termina con una soga en el cuello o algo peor. No preguntes mis razones, las sabes de sobra.
-Tu hijo debe tener la misma edad de Albus y Rose- dijo Harry – incluso creo que debe estudiar con ellos aquí en Hogwarts.
-Si- contestó Draco.
-Me imagino que se la llevan como perros y gatos- comentó Harry- tal como nosotros cuando estudiábamos aquí.
- En realidad, por primera vez, un Malfoy al parecer ha descargado su furia con el objetivo correcto- dijo Draco y esta vez sonrío muy a su pesar. No lo diría ni bajo tortura, pero le había divertido todo el asunto. Finalmente Scorpius estaba demostrando, muy a su estilo, de quien era hijo…no dejarse joder por los demás era el lema de los Malfoy´s – Scorpius decidió hacer del hermano de Nott su lona de boxeo particular. Creo que ni se ha fijado en los Weasley´s o Potter´s de este colegio.
- Me gustaría haberlo visto- dijo Harry- digo la pelea. Los chicos me contaron que fue al estilo muggle. No todos los días se ve a un Malfoy despeinarse para arreglar un asunto a golpes.
-No hables estupideces Potter- contestó Draco-un Malfoy hace lo que tiene que hacer cuando lo tiene que hacer, sin miramientos, sin consideraciones y sobretodo sin remordimientos de conciencia, de la manera que sea, a puñetazos o con maldiciones, siempre terminamos nuestro asuntos. En fin, creo que debemos cada quien ir a lo suyo…esta reunión inesperada no es de lo mas conveniente.
-Te estas dando cuenta que últimamente tú y yo ya no solemos insultarnos- dijo Harry- casi hablamos como viejos amigos.
Draco se giró y lo encaró.
-No creas que me caes bien Potter, aun detesto tu inclinación a hacerte el héroe- dijo Draco- realmente me parece patético. Pero estamos en el mismo barco así que no hay otra forma más que relacionarme contigo.
-Creo que mi papel de héroe se lo he cedido temporalmente a otro- dijo Harry- Espero que no meta la pata.
Harry le estiró la mano a Draco y Draco la estrujo con fuerza. Ambos hombres se miraban a los ojos con respeto. Mucho tiempo había pasado desde sus antiguas rencillas. Harry estaba obligado a confiar en Malfoy, Draco estaba seguro de que la única persona que podía ayudarlo era Harry.
-Jamás olvidare esto Malfoy- dijo Harry- gracias a ti, por lo menos existe un plan.
-Tú haz tu parte bien- dijo Draco- es lo único que te pido. Yo haré lo que tenga que hacer
-Estoy de acuerdo contigo Malfoy- dijo Harry- y no hables tantas pendejadas. No quiero que lo digas, simplemente quiero que lo hagas. A tu manera, no me importa, solo no mates más gente de la necesaria.
Draco se giró para irse y súbitamente recordó algo.
-La hija de Hermione ha captado la atención de Nott- dijo Draco de espaldas a Harry- te aconsejaría que no le quites el ojo de encima.
-Siento en tu tono que no me estas diciendo todo lo que sabes- dijo Harry perspicaz.
-Vigila a la chica- dijo Draco- si se algo mas, me comunicaré contigo.
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Rose cuando llegó a su habitación tiró los zapatos y procedió a quitarse la chaqueta militar y su vestido, estaba cansada y esa sin dudarlo, era la fiesta mas extraña a la que alguna vez había ido a su vida. Gracias al cielo, era su último año y su carrera como organizadora de fiestas escolares había terminado. Aun así, la fiesta contra todo pronostico, entraría a la historia de Hogwarts como el evento mas disparatado que alguna vez aconteció en el colegio. Contó la presencia del padre de Scorpius, la abuela de Zabinni, el hermano de Theo Nott y los dos sujetos mas extraños que había visto en su vida, mas que un baile pareció una reunión de reencuentro de ex –mortifagos, luego su tío Harry con James, con aptitud sospechosa, eso sin contar a RAMMSTEIN. Scorpius cumplió su promesa, el grupo alemán tocó y todos los estudiantes de Hogwarts se desmadraron. Había sido casi histórico.
Pero para Rose, la fiesta había sido desastrosa, poco faltó para que Nott la torturase en media pista de baile, luego Draco Malfoy se lo había quitado encima, para luego sostener la conversación mas disparatada de su vida. ¡Diablos! no debió haber mencionado a su madre, eso fue una estupidez. Minutos después Felicia Zabinni le ofreció el consejo mas extraño que le hubieran dado jamás "Ser ella misma". Rose sentía que ella de alguna forma, había estado en la mira en esa fiesta y todavía no entendía la razón.
Mientras caminaba por la habitación fue directamente a encender su lámpara de noche, cuando lo hizo, escuchó una voz a sus espaldas.
-Bonito trasero- Rose dio un respingo y se giró. Scorpius estaba apoyado en el marco de la puerta del baño con los brazos cruzados y dirigiéndole una mirada bastante hambrienta. Ella sintió como todo su cuerpo se estremecía al verlo comiéndosela con los ojos. Allí estaba, alto y rubio como un Dios griego, con unos pantalones negros y una camisa blanca desabotonada, con las mangas arremangadas dejando lucir los tatuajes que tenia grabado en los brazos. Sus ojos brillaban en la penumbra, su boca se curvaba en una sonrisa maliciosa. Lucia absolutamente deseable.
Rose permaneció de pie un instante, cuando se percató de que continuaba en ropa interior tomó una bata de su cama y se envolvió en esta pudorosamente.
-¿Cómo entraste?- preguntó ella.
-Obvio por la puerta- dijo Scorpius- acaso lo olvidas, me se la contraseña.
A pesar de que se habían acostado, Scorpius jamás la había visto tan escasa de ropa como en esa ocasión. Y verdaderamente, Rose tenia un trasero y unas piernas bonitas, quizás otras chicas tenían mas curvas que ella o fuesen mas voluptuosas, pero a su juicio Rose tenia el mejor par de tetas que había visto en su vida. No dejaba de mirarla simplemente porque no podía, cuando ella estaba cerca de él, toda su atención se enfocaba en Rose.
-Deberías estar en tu sala común- dijo ella preocupada, anudándose la bata- si se enteran que estas aquí, te van a castigar hasta el final del curso.
-Nadie sabrá que estoy aquí…créelo-dicho esto avanzó unos pasos hasta ella- Te extrañe- lo dijo de una forma sugerente.
Rose estuvo tentada a sonreír pero no lo hizo, igual sus mejillas se enrojecieron pero desvío el rostro.
-¿Cómo estuvo todo…la fiesta?- preguntó Scorpius.
-Bien- dijo ella, sus labios se apretaron y una sombra cubrió su rostro, fue directo hacia el baño, abrió el grifo del lavamanos y se echó un poco agua en la cara. Se miró en el espejo, sus ojos estaban enrojecidos y no era precisamente por el desvelo.
-¿Qué te pasa?- preguntó Scorpius. Ella estaba rara, podía oler su inquietud. Y no era que sus sentidos de lobo estuviesen agudizados. Era que Scorpius era particularmente sensible a los cambios de humor de Rose.
-Nada- contestó ella y caminó unos pasos hasta sentarse en el borde de la bañera.
-¿Tan mal estuvo?- dijo Scorpius- yo vi el principio, al parecer iba muy bien…la gente parecía contenta. Me imagino que RAMMSTEIN fue un éxito.
-No sucedió nada. Y si, RAMMSTEIN me ha hecho la organizadora de eventos más famosa del mundo mágico, me han entregado como cincuenta propuestas para cumpleaños, bodas y bautizos. Creo que ya se lo que voy a hacer fuera del colegio si no entro en la universidad, montar una agencia de eventos mágicos- dijo ella.
-Y por supuesto yo seré tu socio mayoritario, ya sabes, el que pone el dinero- dijo Scorpius alegremente.
-Eso es un trato Malfoy-exclamó ella intentando sonreír.
Scorpius se sentó a su lado, le tomó una mano y empezó a mordisquearle los nudillos cariñosamente, luego se dio cuenta que ella tenia un moretón en el brazo.
-¿Esto que es?- preguntó alarmado.
-Nada- dijo ella tartamudeando- seguramente me golpee por descuido.
-Son marcas de dedos- dijo él taladrándola con la mirada- ¿quien coño te apretó así para dejarte una marca?
-Nadie Scorpius- dijo ella, él no le creyó una sola palabra, se puso de pie ágilmente.
-Voy a joder a ese maldito- dijo Scorpius caminando hasta la salida de su cuarto- te juro que voy a matarlo….ya sabia yo que el tal Finnigan era un abusador, tú me dijiste que intentó propasarte contigo en el verano. Voy directo a buscarlo para darle una lección.
-Scorpius..- Rose fue tras de él- espera.
-Tú te quedas aquí- dijo Scorpius apuntándola con un dedo, la expresión de su cara era feroz, sus ojos brillaban asesinos- yo voy a golpear a ese imbécil. ¿Cómo se atreve? ¿Solo porque terminaste con él?
-¡Rayos! No fue él, no fue Ethan- Rose corrió y se atravesó en la puerta impidiéndole a Scorpius que avanzase- ¿Quieres escucharme? Ethan no tuvo nada que ver.
-Tú nunca vas a aceptar que te hizo daño- dijo Scorpius mirándola totalmente ofuscado- te vi hablando con él, como ese tipo quiso abrazarte y tú te deshiciste diplomáticamente de él. Rose proteges a todo el mundo, tienes que dejar de ser tan amable con los demás.
-Yo no soy como tú- grito ella exasperada- no resuelvo mis problemas a golpes.
-No …tú no eres como yo, yo no acepto tan fácil el papel de victima ¿Te gusta que te jodan Rose? A mi no…ni tampoco me gustan que se metan con lo que es mío. Tú estas conmigo ahora, no voy a permitir que un idiota se te acerque y te haga esto- dijo Scorpius colocando sus manos en las caderas y mirando el suelo, respiraba profundamente, estaba furioso.
-No seas odioso conmigo. Yo no soy ninguna victima, se defenderme- dijo ella- simplemente no creo que la violencia física sea la solución.
Ella lo tomó por los brazos, luego levantó una mano para agarrar la cara del chico y obligarlo a mirarla a los ojos. Scorpius se resistió un rato, pero el contacto de la piel de Rose, suave, tibia, era calmante, así que poco a poco se tranquilizó. Después de todo pelear con ella esa noche no estaba en sus planes.
-Scorpius, Ethan no me hizo esto, fue Theodore Nott- dijo ella en voz baja.
Scorpius levantó a mirada totalmente incrédulo y también alarmado.
-Nott….el hermano mayor de Marcus…¿Ese que fue mortifago?- Rose asintió- ¿Qué rayos hacia aquí? ¿En la fiesta? ¿Cómo es que lo conoces? ¿Por qué se te acercó? ¿Por qué te golpeo?
-No se porque estaba aquí, de pronto Mc Gonagall lo llamó por lo de la pelea, se apareció junto a dos sujetos de lo mas extraños. No lo conocía hasta hoy- dijo ella- literalmente me arrastró al bailar con él el vals. Me insultó, me apretó la mano hasta casi fracturarla, no me dejaba ir y yo no quería armar un escándalo. Me dijo unas cosas que sinceramente…fue horrible. Me odia porque su hermano le ha dicho cosas mías…Que lo supero en todo en el colegio o algo por el estilo. Que soy la hija de una sangre sucia que no debe igualarse a un sangre limpia. El mismo cuento de siempre.
-¿Dónde está? Todavía está en el colegio? ¿Cómo se atreve a maltratarte? - dijo Scorpius, ella lo tomó del brazo.
-Tú no vas a buscar a nadie…menos a un tipo que luce como un perfecto asesino profesional- dijo ella alarmada- basta Scorpius. Tu padre fue el que me lo sacó de encima.
-Papá…..- Scorpius abrió los ojos, su rabia no había disminuido un ápice- papá te ayudo.
-Si- dijo ella- estaba furioso por la manera en que el Sr. Nott se estaba comportando conmigo. Fue escalofriante, hablaban como si nada, pero se miraban como si quisieran matarse uno al otro. Finalmente ese tipo me dejó tranquila y tu padre….tu padre me obligó a beberme un trago de brandy para tranquilizarme.
-Vaya- dijo Scorpius- jamás me imagine que papá fuera a meterse con ese tipo por una desconocida.
-Yo no soy ninguna desconocida para él- dijo Rose- soy la hija de Hermione Granger.
-Eres una desconocida…créelo- afirmó él.
-Le grite- Rose se sentó en la cama
-¿Cómo?- pregunto Scorpius sentándose al lado de ella.
-A tu padre, le grite como una loca. No se….bebí algo de brandy, creo que se me subió a la cabeza- dijo Rose- estaba furiosa y tratando de controlarme porque después de todo, yo era la anfitriona de la fiesta. Él estaba tratando de calmarme, se estaba poniendo condescendiente conmigo, como si yo tuviese cinco años y ya sabes….no me gusta tu papá….por como te trata, porque él se esta metiendo con mi madre. Lo cierto es que perdí mis casillas y le lance en la cara lo de mi mama.
-¿Tu hiciste que? –ahora si Scorpius estaba sorprendido, estuvo tentado a reírse- Tú le gritaste, enfrente de todo el mundo.
Rose asintió un poco apenada.
-Grave error, a mi padre no lo encaras, sino que le buscas la vuelta cuando quieres ganar una discusión con él. Por experiencia te digo que es así, siempre le digo las cosas bien claras y él como si yo no estuviese hablando, es experto en evadir situaciones. Te aseguro que lo negó – afirmó Scorpius.
-¿Cómo lo sabes?- dijo ella.
-Es mi padre…lo conozco…se que lo negó, todo lo que a él le incomoda o le molesta, lo saca de su sistema, como si nunca hubiese sucedido - dijo él- lo hemos hablado muchas veces nena. Si ellos están juntos, jamás van a admitirlo. Mi padre tiene que negarlo, no tanto por tu madre, sino por él. Imagínate el escándalo, Draco Malfoy amante de Hermione Granger, ambos casados, ambos enemigos desde la adolescencia, su reputación está en juego.
-Lo cierto es que sabes Scorpius- dijo Rose- yo…yo …yo creo que tu padre siente algo por mi mamá. Lo negó todo e hizo todo lo posible para que yo le creyese. La estaba protegiendo.
-Lo dudo- dijo él- Draco Malfoy es incapaz de amar a mas nadie que así mismo.
-Lo vi en su mirada, estaba furioso y dolido también- dijo ella- lo negó, fue por mamá, esa fue la impresión que me dio.
-¿Estas segura?- dijo Scorpius.
-No- dijo Rose- pero no se…algo en él …fue la sensación que tuve …es todo. Me aseguro que no esta liado con ella, puede ser que sea verdad, pero entonces ¿Por qué ese beso?
-Esos dos tienen una historia juntos…algo del pasado- dijo Scorpius- cada vez estoy mas convencido. ¿Pero como? ¿Desde cuando? Espero por Dios que tú no seas mi hermana.
Rose lo miro escandalizada. Y se levantó de improviso, empezando a dar vueltas por la habitación como loca. Scorpius también se puso de pie.
-Me provoca golpearte cuando dices esas cosas- dijo Rose- mi padre es Ron Weasley, y el de Hugo también. Y para que salgas de duda, mi padre y yo tenemos talasemia menor, es un defecto en la sangre, es inofensivo, lo heredamos del abuelo Arthur. Solo los Weasley´s en el mundo mágico lo tienen.
-Bueno, igual si resultaba que eras mi hermana, me importa un carajo- dijo Scorpius, sonriéndole. Ella se veía absolutamente apetecible caminado en esa bata de seda.
-No respetas nada…como diablos no te va a importar si somos hermanos..en tal caso de que tal cosa pudiese ser posible - exclamó ella.
-No me importa porque lo que siento por ti rompe cualquier barrera, cualquier convencionalismo…cualquier todo- dijo él mirándola fijamente a los ojos. Ella correspondió a su mirada intensamente.
Scopius se fue hacia ella y la empujó suavemente contra una pared. Rose no le quitaba los ojos de encima. Scorpius conocía esa mirada demasiado bien y lo que significaba, ella lo deseaba, eso fue algo que él no pudo resistir, colocó sus manos en la pared apresando las manos de ella con las suyas y unió sus labios a los de ella. El beso fue feroz, necesitado, intenso y desesperado. Scorpius pegaba su cuerpo al de ella, sin dejar espacio entre los dos, Rose no le perdió pisada y profundizó el beso, él chico dejo libre sus manos, la rodeó con sus brazos y se la subió encima a horcajadas, tomándola de las nalgas. Luego de un rato enfrascados en una sucesión de besos, mordiscos y lamidas realizados con una intensidad inédita, Rose se dio cuenta que terminarían teniendo sexo allí mismo de pie contra la pared si no se detenían y todavía tenían cosas que hablar.
Rose interrumpió el beso, pero entonces el chico atacó su cuello a pequeños mordiscos. Ella no logró evitar suspirar. Scorpius caminó con ella cargada hasta que llegaron a la cama. Se sentó con ella todavía sobre él.
-Tu padre está molesto conmigo- dijo ella.
-Y se pondrá como una furia cuando sepa que andas conmigo- contestó él- pero que se joda.
-Me encanta esa idea- dijo ella, Scorpius siempre la hacia sentir algo rebelde- pero te cuento algo, tengo que agradecerle que me ayudase.
-Mi padre jamás hace algo de a gratis, algo trama- dijo Scorpius- quizás se sienta responsable contigo por tu madre. No lo se, pero tampoco me gusta.
- Él me dijo que me mantuviese alejado de Nott, de los dos.
- Y esos es justo lo que vas a hacer. Este asunto no se queda así, pero hay que averiguar ¿Por qué? No creo que Marcus Nott sea un llorica que utilice al hermano para concretar sus tontas venganzas personales- dijo Scorpius- tendremos cuidado, los dos.
-Ese tipo es escalofriante- dijo ella- los otros dos que lo acompañaban también. Me preocupa tu padre, no me cae bien, pero luce atormentado, sus ojos, está triste…lo se…esta triste y preocupado.
-Papa está metido en un gran problema- dijo Scorpius- pero no hablemos de eso, te lo contaré después.
-No me gusta que me ocultes cosas- afirmó Rose.
-No te estoy ocultando nada, solo estoy aplazando una conversación- dijo Scorpius- Por lo pronto, no te preocupes. Yo me encargo de esto, no se como hare, pero nadie volverá a ponerte una mano encima.
-Algo raro está sucediendo, Tío Harry se apareció con James también en la fiesta- dijo Rose- cuando ellos llegaron, Nott y sus acompañantes se fueron. Tío es Auror, James también….Walter estuvo hablando con ellos, es como si todo hubiese sido planeado.
-Walter de seguro olió los problemas, él es como tú, no le gustan los enfrentamientos y estoy de acuerdo….algo extraño se cuece- dijo Scorpius- Ex mortifagos y aurores en una fiesta de colegio. De lo más raro.
-Esa fiesta …fue una fiesta de locura- dijo ella- Gracias a Dios, la única estudiante que se dio cuenta de que el ambiente estaba extraño fui yo, puesto que todos estaban de lo mas despreocupados, incluso los slyhtherin´s.
- Me hiciste falta hoy – dijo de pronto Scorpius.
-También me hiciste falta- dijo ella-fue injusto que te castigaran, la fiesta también era tu trabajo.
-Sabes….no se porque coño estamos hablando tanto- Scorpius se acercó mas a ella, sus bocas entraron en colisión y de nuevo se besaron apasionadamente. Ella lo abrazó con fuerza y con sus manos le desordenó el cabello, él dejaba un camino de besos en su cuello. Mientras se besaban, Scorpius deshacía el lazo de la bata de Rose, ella separó un poco su cuerpo para permitir que él la despojase de su prenda rodándola por sus hombros.
-Scorpius- susurró ella mientras se besaban y ayudaba al rubio a quitarse la camisa, pronto el chico estuvo desnudo de la cintura para arriba.- Scorpius.
-Hum- logró mascullar él mientras entretenido buscaba el broche del sujetador para quitárselo. Luego de luchar un rato con el seguro del sostén, se impacientó, lo dejó cerrado y volvió a besarla en la boca.
-¿Dónde estabas? Me dijiste que ibas a estar en la mezanine observando, te vi al principio del baile y luego ya no estabas allí- dijo ella mientras él besaba sus hombros, bajando los tirantes del sujetador.
Scorpius se acostó en la cama y se la llevó con él, sujetándola por la cintura, ella apoyó su cabeza en su hombro y él empezó a acariciarle el cabello, Rose levantó su cabeza y le dio un beso en la nariz.
-¿Por qué diablos eres tan bonita?- dijo él admirándola y ella le sonrío- tienes los ojos mas azules que he visto en mi vida.
-Scor ¿Dónde estabas?- dijo ella, mientras jugaba repasando con sus dedos los tatuajes de los brazos del chico.
-Te contaré – dijo Scorpius y le hizo un recuento de todo lo que había sucedido, excepto lo de Bill y Grayback, no quería alarmarla ni tampoco desatarle la curiosidad a Rose. Cada vez se acumulaban mas cosas que decirle…!diablos! se estaba convirtiendo en un mentiroso consumado. Pero lo hacia para protegerla.
-Hugo lo sabe y nos apoya- dijo ella sonriente- sabia que mi hermano no me dejaría sola.
-Nena- comentó Scorpius dudoso- hay otra cosa. Somos novios.
Rose arrugó la cara.
-¿Cómo?- preguntó ella- ¿que somos que?
-Amigos, amantes y desde hoy como a las 11 de la noche…ante el mundo, somos novios- dijo Scorpius tan rápido que se le enredó la lengua.
-No recuerdo que me hayas pedido ser tu novia – dijo Rose- es mas, creo haberte escuchado decir…que nosotros éramos libres, sin ataduras, amigos con derechos, cada quien a lo suyo, tus palabras fueron algo así: nuestras vidas están muy complicadas, yo no soy tipo de tener novias….y un largo etec.
-Bonita- dijo él- no me eches en cara todas las estupideces que te dije….me he portado como un idiota descerebrado e inmaduro. Cierto, le tengo alergia las relaciones formales. Pero tú, eres otra cosa Rose. Tu hermano, como buen hermano preguntó y yo le dije que si. En realidad, después de pensarlo un rato, y después que tú y yo…bueno….nos acostamos, me di cuenta, que te quería de novia.
- ¡Oh!… ¡que maravilloso descubrimiento!- Rose no sabia si besarlo o abofetearlo- Y señor Malfoy, usted no pensó en algún momento que yo también tengo algo que decir al respecto.
-Bueno- dijo Scorpius fingiendo arrepentimiento- se que he debido preguntarte y todo eso. Digo seria lo normal y lo adecuado. Pero yo no soy ni normal y todavía no estoy seguro que yo sea lo adecuado para ti. Pero estoy utilizando la estrategia del factor sorpresa…ya lo dije a tu hermano, por extensión a todos tus primos, ya empeñe tu palabra, no tienes mas remedio que aceptarme.
-No voy a ser tu novia- respondió Rose con una sonrisa de autosuficiencia.
-¡No me jodas!- exclamó él.
-No me preguntaste- dijo ella- no y no.
-Rose ¿Quieres ser mi novia?- pregunto él.
-No- repitió ella. Scorpius la beso con ganas, ella no se negó
-Se mi novia- le dijo entre besos.
-No.
-Por favor- dijo él mientras le acariciaba la espalda- no estoy acostumbrado al rechazo. Se mi novia.
-No- dijo ella mientras cerraba los ojos, el muy condenado sabia lo que hacia y le había mordido el lóbulo de la oreja, haciendo que electricidad corriese por su cuerpo- yo no digo ni hago nada sin consultarte en esta relación.
-Rose- dijo él- no te pongas pesada.
-Alguien tiene que ponerte los límites, eres demasiado ganado de ti mismo- dijo ella- Pues no, no voy a ser tu novia.
-Entonces solo me quieres de juguete sexual – a este punto él la miraba con los ojos y el corazón ardiendo-¿Debo sentirme halagado?
-Te quiero- dijo ella de pronto, Scorpius dejó de besarla, esa declaración lo había dejado helado, la apretó con fuerza, se giró con ella en brazos y la lanzó bruscamente en la cama colocándose encima de ella. Ambos se miraban.
-Rose- dijo él en un murmullo, ella levantó la cara y lo besó. Scorpius no dejaba de tocarla por encima de la ropa interior. Ella se dejó hacer, le gustaba demasiado estar así con él, piel contra piel, sus corazones latiendo a un mismo son, su olor envolviéndola.
-Siento que te quiero- dijo ella- de verdad…se que es muy pronto y todo eso…pero no se ..te quiero.
-Dímelo - dijo él con la voz entrecortada y el pecho ardiendo con un montón de inexplicables sentimientos revolviéndose dentro…emociones muy humanas. Nadie nunca jamás le había dicho eso- dímelo otra vez Rose.
-Te quiero- dijo ella.
-Yo…yo también- contestó él
Rose sintió como su corazón se aceleraba, esas palabras, viniendo de él, eran muy dulces.
Luego ambos se sumergieron en una intensa sesión de besos mientras él acariciaba todo su cuerpo.
-Entonces ¿quieres ser mi novia?- preguntó Scorpius
-Lo pensaré- dijo ella.
-Si te encuentro coqueteando con otro chico…lo mato a golpes- afirmó él con la cara seria. Rose lo veía muy atractivo, con el cabello rubio revuelto y los labios rojos de tanto besarla- y es en serio.
-No te preocupes, no somos novios, pero tenemos cláusula de fidelidad absoluta- bromeó ella.
-Por mi…no hay ningún problema, como siempre, hare lo que quieras- contestó él- pero dile a tu familia que somos novios, si tu hermano se entera que te tengo como amante no habrá cláusula de exclusividad que valga. Ofreció darme una paliza si me propaso contigo.
-Demasiado tarde para eso- dijo ella- ya me quitaste la virtud y todas esas cosas.
-Eres la mujer deshonrada mas alegre que existe Rose Weasley- dijo él besándola de nuevo, dejando sus manos recorrer el cuerpo de ella sin ningún pudor.
-Traes protección- preguntó ella cuando supo que lo que iba a suceder era inevitable. Scorpius finalmente le quitó el sujetador y acercó su cara al los pechos de Rose para admirarlos, ella tenia unos senos redondos que cabían perfectamente en sus manos, con pezones pequeños color ciruela, en esos momentos erizados. Scorpius aspiró profundamente y se metió uno de los pezones en su boca, dándole toques leve con la lengua. Rose empezó a jadear ruidosamente.
-Scorpius…no podemos hacer esto sin cuidarnos- dijo ella, mientras el chico se acomodaba entre sus piernas, todavía con los pantalones puestos.
-Scorpius….OHHHHH- ella casi se vino cuando él le quito sus bragas y tocó su clítoris levemente con un dedo. Rose empezó a levantar las caderas para restregarse contra su mano.
-Vente, correte…por mi- dijo Scorpius mientras intensificaba la caricia, Rose cerró los ojos y se dejó hacer. Transcurrieron unos minutos y ella entre espasmos llegó a su orgasmo, jamás le habían hecho eso y Rose evidentemente lo disfrutó, Scorpius intentó besarla de nuevo y Rose lo empujó a un lado recuperando su bata para cubrirse, su cara estaba completamente enrojecida, él se acomodó de medio lado sobre la cama sonriéndole.
-Luces hermosa cuando te corres- dijo él absolutamente complacido por la vista de ella- me gusta verte así.
-No podemos tener sexo sin precauciones, debemos ser responsables- dijo ella- si tú no traes ninguna, tendré que tomarme alguna poción o la píldora…y eso es un poco difícil de conseguir en Hogwarts.
-Ven acá nena….aun no hemos terminado, necesito poner mis manos sobre ti otra vez- dijo él levantándose y metiendo sus manos debajo de la bata, encontró sus pechos y le jaló los pezones sin demasiado brusquedad, pero lo suficiente para alterarla completamente. Rose no logró reprimir un gemido de satisfacción, pero contuvo su fuerza de voluntad y le apartó las manos. Sus pezones quedaron latiendo de expectativa.
-Te estoy preguntando algo y no me prestas atención – dijo ella- te estoy diciendo que necesitamos protección.
-Te refieres a esto- Scorpius sacó un condón del bolsillo de su pantalón- pues si….claro que lo he pensado….ven aquí….tonta…
Ella se acercó sin reticencias, todavía seguía desnuda pero la bata de seda cubría la parte delantera de su cuerpo, sin embargo al colocarse de medio lado frente a él, Scorpius pudo observar maravillado la curva de sus caderas y sus piernas, ella apoyaba su cabeza sobre una mano y su cabello largo caía en cascadas hasta la almohada. Él acarició su cara para luego pasar delicadamente un dedo por su cuello, por el valle entre sus senos, llevándose la tela de la bata con él, hasta que llegó al ombligo, descubriendo poco a poco ese par de senos firmes y llenos que parecían esculpidos por un artista. Luego subió su dedo para acariciar sus pezones, que estaban erguidos, apuntando a su cara directamente, orgullosos ante su escrutinio.
-Tus pechos son …wow…exquisitos- dijo él con la voz ronca mientras tocaba un pezón que se arrugó ante el contacto. Rose miraba embelezada y curiosa como él jugueteaba con su cuerpo. Scorpius estaba envuelto en el olor de ella, el aroma de su sexo llamándolo a unirse con ella.
-¿Que mas te gusta de mi?- pregunto ella, no sentía timidez, aunque era la primera vez que estaba sin ropa delante de un hombre. Rose se sentía admirada, deseada, con poder sobre él y era una sensación maravillosa, observar el efecto que su presencia, su femineidad tenia sobre él.
-También me gusta esto- la mano de Scorpius de su pecho fue hasta su cintura y de allí hasta su trasero, el cual rodeó con la mano, metiendo los dedos entre la hendidura entre sus nalgas, ofreciéndole una caricia fugaz que estremeció a Rose. Jamás la habían tocado allí y la sensación fue turbadora y electrizante. Pero él no insistió más en ese sitio.
-¿Qué mas?- preguntó ella ya con los ojos vidriosos y la voz pastosa.
Scorpius fue dejando llevar su mano hasta donde ella tenía apretujada la bata, justo por encima de su sexo. Él no lo descubrió, sino que metió la mano debajo de la tela. Ella sintió sus dedos jugueteando con su vello pubico humedecido.
-Me encanta aquí- dijo él ofreciéndole una ardorosa mirada Rose- es calido, suave, húmedo…está hecho a la justa medida para volverme loco.
Ella arqueo su cuerpo cuando sintió que él jugueteaba de nuevo con su montículo. Rose cerró los ojos y no vio cuando él se despojó de su pantalón. Scorpius retiró la mano un momento, el tiempo suficiente para colocarse el condón, luego tendió a Rose sobre su espalda, la besó y mientras lo hacia, le separaba los muslos para encontrar acomodo entre sus piernas. Ella se tensó cuando el chico la penetró, todavía había algo de resistencia, ella estaba apretada. Scorpius entró con suavidad, Rose arqueó la espalda.
-Dios….te sientes tan bien- dijo él, mientras mordía su cuello e impulsaba sus caderas de atrás hacia delante, ella lo acompañaba en la danza erótica, acoplando su pelvis contra la de él.
-Oh….- gimió ella cuando lo sintió salirse de su interior, enseguida abrazó su cintura con sus piernas para evitarle la retirada- No…no te vayas…no.
-Tranquila- dijo él mientras se salía con lentitud y entraba rápidamente, tocando un punto profundo dentro de ella que la hizo estremecer. Rose le hundió las uñas en los hombros. Él hizo lo mismo un par de veces y luego sus embestidas tomaron ritmo, haciéndose cada vez más fuertes y mas profundas. Esta vez, Scorpius se lo estaba tomando con calma, embestidas largas y lentas, quería hacerla disfrutar y gozar el mayor tiempo posible.
Dos cuerpos desnudos se mecían al mismo compás, en la decadente danza de la unión sexual, Scorpius encima de ella, subyugándola, haciéndola suya de la única forma que le era posible, reafirmando su posesión. Y ella se entregaba con pasión. Se besaron muchas veces, como si quisieran beberse el alma del otro con un beso.
A ella todavía le dolía un poco, después de todo era la segunda vez que lo hacían, pero cuando él empezó a golpearla con fuerza, el dolor y la incomodidad pasaron para ser sustituidas por placer.
-Me gusta….- gimió ella con los ojos cerrados- ohhhhh- Por segunda vez en esa noche ella se vino con fuerza, mientras él reclamaba su cuerpo una y otra vez.
Una hora después los dos estaban abrazados, con las sabanas enrolladas a sus pies, él acariciaba su espalda y ella tenia la cabeza apoyada en su pecho, intentando dormir. Scorpius estaba cerrando los ojos, completamente agotado del fantástico sexo que habían tenido.
No fue ciertamente inesperado lo que sucedió, desde la primera vez él sabia que seguirían haciendo el amor, se gustaban demasiado, se atraían como imanes, pero en ese instante, mientras descansaban, Scorpius tenia una emoción indescriptible creciéndole en el pecho, y era por ese te quiero que él no dudo en responder. Todo con ella era tan familiar pero a la vez tan extraño y diferente. Él sentía a Rose como nunca sintió a nadie, la sentía con el alma, con el corazón, con todo su cuerpo. Era como si ella fuese parte intrínseca de su ser. Y eso lo hacia sentirse desvalido, asustado, temeroso de perderla, de decepcionarla, de no dar la talla como hombre con ella.
Tendría que poner empeño en no fallar, su voluntad iba a ser más fuerte que su parte animal. Iba a hacer todo lo absolutamente posible para no perder su humanidad. Después de esa conversación con Bill y con Greyback, que le despejó algunas dudas a Scorpius y le creó muchísimas mas interrogantes sobre su futuro, él había decidido luchar por si mismo, para que Scorpius Malfoy siguiera siendo lo que había sido hasta ahora, un humano con todos sus virtudes y sus defectos, no un prospecto de bestia maldita. Y entre todas las razones posibles, Scorpius sabia que en gran medida lo haría por ella, para no perderla.
Scorpius sintió el calido cuerpo desnudo de Rose pegándose al suyo, acoplándose con él. Buscó sus labios y de nuevo la besó, ya con más calma, sin apuros. ¡Diablos! podía permanecer toda su vida en esa cama, con ella, solamente besándose. Estaba oscuro y lo único que veía de Rose era la silueta de su cuerpo unido al suyo, las curvas sinuosas, femeninas y excitantes de su figura, el olor de ella combinado con el suyo, su esencia de mujer impregnando todo su cuerpo. Era impresionante, como no solo el sexo era lo que los unía sino como también existían tantos sentimientos entre ellos y una comprensión más allá de cualquier cursi explicación. Era hermoso…simplemente hermoso. Pronto sintió la acompasada respiración de Rose sobre su cuello, se había quedado dormida, él estiró el brazo que no la abrazaba, tomó una cobija y la colocó sobre los dos.
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DEJEN REVIEWS
NOTA: We´re all gonna die (del nuevo disco de Slash, la canción es cantada por Iggy Pop) será oficialmente la canción de nuestros protagonistas los hombreslobos y lobos wargs (que hasta ahora son Bill, Grayback y Scorpius) la energía de Iggy Pop y su desparpajo inspiró completamente mi concepción de estos seres, bajenla.
