Disclamer: personajes de JK. Rowling

Disculpen la tardanza, pero estuve de viaje y llegue agotada. Este capitulo es muy importante…así que léanlo con atención y coméntenme. Lo que viene después de aquí les va a encantar. Banda sonora a cargo de Fito Páez "Nuevo".

Capitulo 15 Conexión

"En un mundo de locos, el mas loco es el que manda"

Película Taita Boves, 2010

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Cinco meses después, Marzo…

Contemplar el deshielo del lago de Hogwarts, era sin duda un evento interesante, las capas de agua congelada se fracturaban en formas geométricas, dibujando intrincados diseños, y de alguna forma, con la llegada de la primavera, con el florecimiento de los árboles que habían estado desnudos todo el inverno, el paisaje adquiría un tono mas alegre.

Sin embargo Rose Weasley no estaba tan pendiente del deshielo como cabria suponer en una chica tan curiosa como ella, sino que estaba apoyada cómodamente sobre el pecho de su chico, al que ahora llamaba "novio".

Scorpius jugueteaba con sus manos, le encantaba estar allí con ella, en la orilla del lago, debajo del robledal donde se habían dado el primer beso. Increíblemente tenían cinco meses juntos y no podía creer que el tiempo hubiese pasado tan rápido. O que algunas trabas para ellos dos hubiesen desaparecido.

Después de varios partidos de Death Quidditch, Scorpius había logrado, sino la amistad, por lo menos la tolerancia de los primos de Rose. Aceptaban su relación tranquilamente, no se metían con ellos y sobre todo no los habían delatado. A él le parecían toda una colección variopinta de personalidades. Hugo Weasley huraño y pendenciero, Albus Potter decidido y enérgico, Fred Weasley muy reservado y tímido, pero con un buen sentido del humor. De las chicas, ya a Molly la conocía muy bien, Dominique casi ni hablaba, Louis Weasley estudiaba en Bouxbattons, pero Lily Potter era un ejemplar interesante, muy bonita, insistía en vestirse y actuar como un chico, eso a Scorpius le parecía bastante estrafalario, y de paso tenia una relación bastante conflictiva con el hermano de Rose.

Ella le había comentado preocupada su prima y su hermano discutían mucho, por todo, cuando ellos dos siempre habían sido los primos mas unidos. Scorpius se dedicó a observarlos unas dos semanas y descubrió todo el misterio, las miradas incendiaras que se lanzaban eran bastante reveladoras para él, los dos chicos se gustaban….bastante…pero sin duda algo habría salido mal entre ellos.

Una vez, hacia dos meses la chica se había caído de una escoba durante un partido de Quidditch y el primero en acudir a ayudarla había sido Hugo, pero Lily lo insultó hasta cansarse y no le permitió siquiera tocarla, después de eso no se hablaron mas. Scorpius quería compartir la información con Rose, pero luego dudó, mas romances prohibidos, teniendo en cuenta de que ellos aun sospechaban de su padre y su madre, no era una conversación que él quisiese sostener con ella. Por lo pronto, allí estaban los dos, tranquilos, observando el paisaje.

-El viernes no te vi sino hasta entrada la noche- dijo ella enredando sus dedos con los de él.

-Tú tío me puso mucha tarea- contestó Scorpius inmediatamente. Eso era una verdad a medias. En realidad, Bill Weasley, Fenrir Grayback y Walter estaban enseñándole todo lo que sabían en cualquier tiempo libre disponible, Scorpius hacia verdaderos malabarismos para estar con Rose, las clases eran intensas pero él sentía que no avanzaba absolutamente nada. Walter era de la opinión que tenia que dejarse de beber la poción calmante, pero Scorpius temía dar ese paso, sabia que irremediablemente, dejaba de tomar la poción y sus días como humano estaban contados, le preocupaba el hecho de que no le había confesado su situación todavía a Rose.

Mucha teoría y poca practica, esa eran sus sesiones con los hombreslobos y el warg, ellos aun no habían dejado que él presenciase la transformación. Demasiadas feromonas en el mismo lugar, había dicho Walter, querían que él aprendiese mas a controlarse ante de exponerlo a la presencia de los otros dos. Scorpius había aprendido mucho sobre fisiología animal, historia, magia practica para wargs y otras cosas, pero como transformarse o en todo caso como evitarlo…ni una palabra. Y estaba impaciente, porque quería ver que iba a ser de él pero al mismo tiempo, lógicamente tenia temor y muchas dudas.

-Iré a hablar con tío Bill- dijo Rose- no es posible que estés castigado hasta final de año por una tontería.

-Por lo menos estoy mejor que Marcus Nott- dijo Scorpius- a mi no me sacaron del colegio.

-Me pregunto donde está y cuando volverá- exclamó Rose.

-Por mi puede quedarse donde infiernos esté- contestó Scorpius- Slytherin está mucho mas calmado sin él, aunque Augustos, Pucey y Montague no me hablan. Goyle dice que está resentidos conmigo, pero aun así ningún alboroto en la sala común.

-¿Qué haremos en Pascuas?- preguntó Rose.

-Iremos a Alemania- respondió Scorpius- tú dirás en tu casa que vas con Emily y yo le diré a mis padres que viajare con Walter.

-Deberíamos aprovechar el tiempo y tratar de averiguar si siguen juntos- dijo Rose.

-¿Quiénes? Mi padre y tu madre- contestó Scorpius- No insistas Rose, lo intentamos en invierno, cada uno por su lado, honestamente no quiero perder mas el tiempo en eso. Si están juntos….pues que estén juntos.

Rose se deshizo del agarré de Scorpius y se levantó, dispuesta a irse de allí, profundamente molesta. Scorpius fue tras de ella.

-Rose- llamó él.

-Déjame tranquila- dijo ella con las lágrimas en los ojos. Él la tomó por el brazo y la haló pegándola a su cuerpo, ella lo miró con reproche.

-A ti no te importa porque detestas a tu padre- dijo ella.

-Yo no detesto a mi padre, solo tengo una relación difícil con él, no quiero meterme en sus asuntos para que él no se meta en los míos- contestó Scorpius.

-Yo quiero saberlo- dijo Rose impaciente.

-No se porque diablos insistes en pelear por eso- dijo él mientras buscaba su boca para ofrecerle un fugaz beso- Si son amantes ¿Qué podemos hacer nosotros para evitarlo?¿Es que acaso planeas decírselo a tu padre?

-No..pero no me gusta…detesto los engaños- contestó Rose y Scorpius la abrazó con mas fuerza !Rayos! ella detestaba los engaños ¿como iba a reaccionar cuando se enterase que él le estaba ocultando una parte importante de su yo interno? Trató de apartar eso de su cabeza. Todavía no…todavía no.

-Rose a veces la gente le oculta cosas a aquellos que quieren solo para no dañarlos- dijo Scorpius escondiendo su nariz en el cabello de ella.

-Para mi eso es inaceptable- dijo ella descansando su cabeza en su pecho-odio que me mientan.

-No discutamos mas, no me gusta- dijo Scorpius.

-Discúlpame, últimamente todo me molesta y me dan ganas de llorar por cualquier estupidez, no duermo bien y a veces estoy susceptible- dijo ella.

-¿Mas pesadillas?- preguntó él.

-Todas las noches- dijo ella- y lo peor es que no logró recordar nada, solo tengo esa sensación de angustia en el pecho.

-Pídele algo a Madame Pomfrey- dijo él.

-No…no me gustan los brebajes para dormir- contestó ella.

-Si pudiera…dormiría contigo todas las noches para velar tu sueño- dijo él- créeme es lo que mas deseo…pero estamos metidos en este maldito colegio.

-En la universidad será diferente- dijo ella- tendré un departamento para mi sola. Podrás visitarme cuando quieras.

-En realidad me estaba planteando la posibilidad de estudiar lo mismo que tú, ir a la misma universidad- contestó Scorpius- letras y filosofía mágica no pueden ser tan malos después de todo.

-Nunca me has dicho que es lo que en realidad te gustaría hacer- dijo Rose.

-Eso es porque nunca lo había pensado con seriedad. Nena recuerda, soy rico, no necesito trabajar para vivir- contestó Scorpius ganándose una mirada incendiara de Rose- pero por lo pronto no me molestaría estudiar lo mismo que tú mientras decido que hacer con mi vida.

-¿Algún país en especial?- preguntó Rose.

-Uno bien lejos de Inglaterra- dijo Scorpius- incluso puede ser America. Lo más lejos posible de nuestras familias.

-He estado pensando- Rose dudó- digo, ya mis primos saben que tú y yo estamos juntos. ¿Por qué no vienes a la Madriguera a conocer a mis abuelos? Solo como amigos…después le podremos decirles a toda mi familia, poco a poco…tanteando el terreno, que estamos juntos.

Scorpius se alarmó, no tenia ningún problema con la familia Weasley, incluso podría aguantarse las miradas y los berrinches de los padres de Rose. El verdadero problema era que no quería que Bill Weasley supiese que estaba enredado con Rose, Scorpius estaba plenamente consciente de que no le agradaría nada, no mientras él no demostrase poder controlarse.

-Después del viaje Alemania veremos- dijo Scorpius intentando sonar poco evasivo. Gracias al cielo, Rose quedó satisfecha con su respuesta. Su relación estaba consolidada, y ya estaban haciendo planes para el futuro, por lo menos para el futuro cercano, el colegio terminaba en junio y ella ya había enviado sus aplicaciones a diversas universidades, a escondidas de su madre, se había decidido por la Literatura. Rose consideraba que estaban muy jóvenes para pensar en casarse o algo así, no le molestaba la expectativa de un romance largo, todavía tenían mucho que conocerse uno al otro, cuando estuviesen solos, alejados de la rutina colegial de Hogwarts, con libertad, terminarían de decidir si se gustaban los suficiente para concretarlo.

-Apurémonos, ya es tarde, quedamos a las cinco para jugar ajedrez con Hugo- dijo Rose jalándolo por una mano.

-La tortura de nuevo. No se para que insistes en humillarnos- contestó Scorpius riéndose- jugamos los dos contra él y aun así nos gana.

-Algún día…Scorpius…algún día ganaremos, mientras tanto la practica hace el maestro- dijo ella, mientras adornaba su hermoso rostro con una sonrisa.

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-Draco Malfoy- dijo Avery- no estoy seguro de donde están sus lealtades.

-Sus lealtades están con si mismo- dijo Nott con excesiva brusquedad. De todas formas, no estaba diciendo nada que ellos no supiesen.

-Nosotros lo hicimos miembro de esta orden- dijo Dolohov- él sabe que si perdemos, se hunde con nosotros.

-Me preocupa todavía su interés en esa mujer, Hermione Granger y en su prole- dijo Avery- además, él parece poco dispuesto a algunas cosas. No aceptara un genocidio.

Estaban reunidos en la casa de Nott en Bristol, en medio de la sala, fumando puros y Nott con un trago de whiskey de fuego en su mano, él no había parado de beber en dos días y no lo haría en ese momento, sorpresivamente estaba lucido, de todas formas fuera de estar eufórico o ligeramente alegre por el alcohol, Nott ardía en furia, ellos estaban inexplicablemente pasivos, el invierno estaba por terminar y no había sucedido absolutamente nada, ningún ataque, ninguna reafirmación de principios de la Nueva Orden de Walpurgis, solo reuniones sociales inútiles para sondear las intensiones de los sangrelimpia. La razón era que un informante les había comunicado al Triviriato que estaban siendo espiados, así que nombre por nombre, familia por familia estaban intentando dar con el culpable. Aun así, las maquinaciones todavía se sucedían en sus cabezas.

-El joven Malfoy y sus metidas de pata de juventud- ironizó Dolohov, quien era el que mas confiaba en Draco- por supuesto, sus millones hacen que cualquier indiscreción del pasado sea fácilmente olvidada.

-No olvidada, mas bien no tomada en consideración- dijo Avery fríamente, sus ojos negros miraban alrededor como un halcón, siempre le había llamado la atención la guarida del viejo Theodore Nott, heredada por el hijo Nott mas joven, y conservada tal cual en la primera guerra mágica. La casa parecía tener vida propia, más que encantada estaba maldita, las puertas se abrían y cerraban solas, también las ventanas. Michael Avery no era superticiososo, pero sabía que mas de un asesinato había ocurrido en ese lugar. Quizás el alma de los muertos…no se habían ido de allí. No era hombre de asustarse fácilmente, pero sin duda el próximo sitio de reunión seria bien alejado de esa casa- pero obviamente esa relación pasada nos ha dado la manera de chantajearlo y lo mas importante de todo la lista. En todo caso, le hemos prometido inmunidad para la sangre sucia y su prole. Un grave error.

-Promesa que vamos a romper cuando llegue el momento- acotó Dolohov realizando un gesto despreocupado con la mano- Malfoy es inteligente, seguramente se molestará pero luego lo razonará como buena serpiente. Si se pone pesado, lo matamos.

-No antes de que el dinero llegue a nuestras manos- aclaró Nott.

-Por supuesto- dijo Dolohov.

-¿También vamos a matar a Granger?- preguntó Avery- Hum, no recuerdo haber discutido ese punto.

-Estás senil Michael- dijo Nott- lo hemos repetido una y otra vez. Ella morirá.

-Vamos a matarlos a todos….la largamente esperada purga que debemos realizar en la sociedad mágica llegará pronto- dijo Dolohov- todos aquellos que sean sangresucia morirán. Los mestizos y traidores a la sangre serán sometidos a un programa de reeducación.

-La chica Weasley es mía- dijo Nott intempestivamente.

No fue una petición mas bien había sido una afirmación. Nott se estiró en el sofá y colocó sus pies en la mesita de noche, sus brazos cruzaron su tórax. Dolohov lo miraba con curiosidad, no le gustaba para nada la obsesión de Nott con esa chiquilla, para él constituía una perdida de tiempo. Nott era el mas joven de los tres, llegado al Trivuriato para ocupar el lugar de su padre, Dolohov estaba consciente de su relativa juventud, cuarenta años mientras ellos dos rondaban los setenta. A esa edad, Dolohov ya había superado algunos apasionamientos hacia años, como por ejemplo su atracción por una atractiva bruja llamada Felicia Zabinni quien al parecer se follaba a todo el mundo mágico menos a él….pero a los cuarenta, veía bien por donde corría el río, no entendía porque a veces Nott parecía un chico adolescente caprichoso.

-Me fastidia que lo hayas dicho por lo menos tres veces en esta noche- dijo Dolohov empleando todo su veneno- te noto inquieto ¿me gustaría saber que tiene esa chica que logra colarse en estas importantes conversaciones?

-Es la mujer del rito- dijo Avery casi con aburrimiento.

-Es mía- dijo Nott clavándole una fiera mirada a los otros dos hombres.

-Eso no cambia- dijo Dolohov- un trato es un trato, te la daremos. Pero Nott ¿Acaso sufres una especie enamoramiento sórdido con ella? He visto casos

-No hables estupideces- dijo Nott escupiendo a un lado de la silla- lo único que deseo de esa mocosa es tener su sangre en mis manos.

-No tienes que exagerar con nosotros Nott- agregó Dolohov comprensivo- quizás pudiésemos tener alguna consideración y escoger otra. Si tú quisieras…te la ofreceríamos como esclava sexual…un regalo de nuestra parte, no tenemos problemas con eso. Ella es mestiza…y solo Merlín sabe como disfrutamos de las mestizas cuando éramos jóvenes.

-Tiempos aquellos- dijo Avery- creo que incluso se produjeron bastardos de esas ocasiones. El mío es Rufius Scamnader.

-Yo he generado hijos fieles a mi causa o acérrimos oponentes a ella, todos excelentes magos y guerreros- Dolohov río a carcajadas- pero tú tienes la simiente tan débil que solo concebiste a un maldito loco que estudia animales mágicos. ¡Ten cuidado Nott con quien te metes!

-Quiero su sangre no su concha- dijo Nott tomándose un trago de Whiskey directamente de la botella, el liquido quemó su garganta y él estiro los labios chasqueando la lengua.

-¿Por qué esa chica? Ella no es sangre sucia técnicamente hablando- preguntó Avery a Nott quien en ese momento recordaba a Rose y a Draco en la fiesta de Hallowen, después de que el hombre literalmente se la arrebatara de las manos, ambos en el bar, ella tomándose un trago. La chica lucia asustada de muerte, pálida, muy pálida, miraba al suelo, sus dedos temblaban alrededor del vaso. Theo sonrió maquiavélicamente al recordar la escena, ella tendría mas miedo aun, él se encargaría de eso personalmente y seguro que iba a disfrutarlo. El asunto entre él y Rose Weasley, se había convertido desde hacia tiempo en algo personal.

-Porque ella es la mejor alumna de Hogwarts a pesar ser mitad muggle, es un símbolo de la igualdad mágica, al igual que lo fue su madre y su tío, Harry Potter, nosotros debemos eliminar esos símbolos- esta vez fue el Dolohov quien contestó en lugar de Nott quien no parecía estar muy atento ahora a la conversación, sus ojos estaba vidriosos – Su sangre es mezclada es cierto, pero las otras son sangrelimpias. Además hay que hacer una demostración de fuerza, las familias de las otras chicas se opusieron al Lord Tenebroso, son nuestros enemigos naturales, debemos darle una lección y una advertencia. Las otras dos ya han sido escogidas.

-Nuestros amigos en Francia y en Bulgaria tienen todo listo- dijo Avery.

-Estoy lo voy a disfrutar como nada en la vida- comentó Nott saliendo de su ensimismamiento.

-Ese es el problema- dijo Avery- no se puede combinar placer con trabajo. Inevitablemente algo sale mal.

-Difiero completamente- dijo Nott, Dolohov lo secundó- si el trabajo es divertido, se realiza con mas ganas.

-No te atrevas a violarla- dijo Avery- es inaceptable perder el tiempo de esa forma.

Nott no contestó, sino que miró con desafío a Avery.

-Tú no me dices a mi lo que voy o no voy a hacer-contestó Nott de manera amenazante.

-En realidad creo que el tema es irrelevante a estas alturas, si nuestro amigo Nott desea divertirse con la chica, ¿Quiénes somos nosotros para impedírselo?- agregó Dolohov- de todas formas no hay ningún riesgo de que origine una consecuencia ¿Cierto Nott?

-Yo no quiero satisfacerme sexualmente con ella solo deseo matarla- dijo Nott- lo demás, lo veremos en su momento. De todas formas, se la he ofrecido a Sebastian Montague para eso.

-La tortura sistematizada es tu especialidad Nott, no lo dudo, que el chico Montague es tu mejor alumno, tampoco lo pongo sobre el papel. Pero debe hacerse rápido sin complicaciones innecesarías- dijo Avery- en fin, no me importan los métodos ni como rayos vas a hacerlo, pero lo que empiezas ten a buen cuido de acabarlo según los términos, no olvides el ritual. Nada de magia, la sangre debe correr.

-Así se hará- contestó Nott.

-Pensé que verías a tu hijo en nuestra visita sorpresa a Hogwarts hace una semana- preguntó Dolohov.

-¿Para que?- contestó Nott bruscamente. No le gustaba que mencionaran a Theodore, nunca pensaba mucho en él…jamás- no le veo ningún sentido.

-Déjalo- dijo Avery- le molesta que le menciones al chico.

-Has sido descuidado con tu hermano y tu hijo- dijo Dolohov- muy descuidado. El mayor es incontrolable, casi un animal. No lo quieres admitir en voz alta, pero Marcus decididamente es un demente, nos sirve para nuestros planes, por ahora, pero es demasiado inestable. El pequeño puede ser que haya heredado tu cerebro, debe ser iniciado en las artes oscuras lo mas pronto posible, él forma parte del plan para crearnos un ejercito. No son escasos los chicos puros que tenemos ahora, hemos hecho bien en reproducirnos durante estos veinte años, incluso hemos aceptado a los ilegítimos, los míos, los de los demás, pero un Nott es un caso aparte, ustedes son valiosos por lo que son y lo que representan.

-De Marcus ya me estoy encargando. Dejemos a Theodore tranquilo por los momentos - dijo Nott- que su hermano lo aterrorice mientras tanto, cuando me llegué la hora con él, el niño me verá como su salvador, me perdonara todo…lo de su madre, absolutamente todo. Por experiencia te digo, que primero hay que meterles el miedo en la sangre y luego ganarlos para la causa. Estará a punto cuando le llegue su momento, solo tiene 11 años.

-Bien- dijo Dolohov- parte de nuestros planes está aleccionar a una nueva generación de sangre puras, orgullosos de su legado. Debemos exterminar la contaminación que durante años ha enlodecido la sociedad mágica.

-Lord Voldemort jamás habló de exterminio- dijo Avery.

-Lord Voldemort era un cabrón que no sabia conjurar un Avada Kedravra como es debido, sino fíjate en las veces que trató de matar a Potter, mucho menos pensar en exterminar a sus congéneres, después de todo él era un casi un sangresucia- casi escupió Dolohov- si nosotros hubiésemos estado a cargo desde el principio otra seria la historia.

-Nuestra función como consejo escolar es implantar ciertas normas…poco a poco- dijo Avery- la segunda guerra la perdimos porque había un foco de resistencia en Hogwarts. Vigilaremos este sitio y meteremos el veneno en la mente de estos chicos de manera tan sutil que jamás se darán cuenta….ni siquiera McGonagall.

-¿Qué hay con Potter?- dijo Nott- estos meses han sido demasiados calmados para mi gusto. Nosotros nos estamos preparando, ¿Quién dice que ellos no lo están haciendo?

-Hemos sido discretos- contestó Dolohov- el verdadero rumbo de los acontecimientos solo los sabemos unos pocos.

-No confío en Malfoy- replicó Nott.

-No creo que sea tan estúpido para espiarnos y menos por aquellos que tanto daño han hecho a su familia. Y además, si el nuevo orden es instaurado. Draco Malfoy será el más beneficiado económicamente. Los intereses que tendremos que pagarles por su dinero son exorbitantes. .

-Creo que es hora de asegurarnos el buen comportamiento de Draco Malfoy- dijo Avery.

-Vete preparando Nott…pronto tendrás un huésped en tu casa- dijo Dolohov.

-¿Quién?- preguntó Nott.

-Astoria Malfoy- contestó Avery- Y Nott, independientemente de tu antipatía con Malfoy…no se te ocurra matarla.

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El juego de ajedrez resultó terminar como supusieron, Hugo había hecho jaque mate en menos de quince minutos. Luego de eso, charlaron un rato hasta la hora de la cena. Scorpius ahora se dirigía a la casa común de Slytherin, con sus sempiternos acompañantes, Molly Weasley y Theo Nott jr.

-Molly- dijo Scorpius mientras caminaba al lado de la niña- supongo que hoy no iras donde Rose.

Él siempre era cuidadoso con sus encuentros con Rose, no quería que nadie se enterase que dormían juntos, sobre todo la familia de ella, no deseaba exponerla de ninguna manera. Si el solo hecho de que estuvieran juntos de por si desataría una tormenta en ambas familias, enterarse de lo profunda que era su relación solo serviría para traerles mas problemas, después de todo, todavía estaban en el colegio

-No- dijo Molly- ¿Por qué lo preguntas?

-Es obvio tonta- dijo Theo Jr.- te está preguntando porque quiere la vía libre.

-¿Vía libre? ¿Para que?- preguntó Molly confundida. Theo jr. Iba a responder pero Scorpius le dio un codazo.

-Ni una sola palabra mas Theo- dijo Scorpius apresurado. Ese niño las captaba todas, era increíble, de seguro más de algún movimiento extraño habría visto en su casa con Marcus Nott. Sin embargo, Scorpius estaba decidido a ofrecerle información concreta, concisa y veraz de todo el asunto, para que Theo Jr. no metiese la pata cuando le llegase el momento. Haciendo el papel de hermano mayor, Scorpius sentía que hacia la buena acción del día. Y de paso, se evitaba comentarios comprometedores delante de la prima de su….chica.

-Pero…- se apresuró a decir Theo Jr.

-Pero nada….luego tú y yo tendremos la charla hombre a hombre- contestó Scorpius.

-¿Tú y Rose van a dormir juntos? ¿Por eso no me quieres allí?- preguntó Molly, Scorpius escupió un ¡Rayos!- ¿Para que quieren dormir juntos? ¿Los dos no tienen sus respectivas camas?

-Los novios duermen juntos- dijo Theo Jr.- a veces los que no son novios también, y no duermen, se dedican a otras cosas.

-He dicho…charla de hombre a hombre- dijo Scorpius, tratando de irse por la tangente. Era un hecho , Rose iba a matarlo, solo esperaba que Molly no se fuera de lengua con ella. "Yo y mi bocota".

-Yo también quiero escuchar la charla hombre a hombre- dijo Molly curiosa.

-Eso va a ser un poco difícil Molly- contestó Theo totalmente ganado de si mismo- puesto que eres una chica.

-¿Por qué no puedo tener yo también la charla hombre a hombre?- insistió ella.

-Bueno- Scorpius, la situación obviamente se le había ido de las manos, pero al mismo tiempo estaba tentando a reírse a carcajadas- voy a tener que hacer dos versiones de la charla de las aves y las abejas, una para Molly y una para ti.

-¿Aves?- preguntó Theo jr.

-¿Abejas?- Molly entrecerró los ojos mas confundida que nunca.

-¿No íbamos a hablar de sexo?- dijo Theo Jr.

-Que tienen que ver las aves y las abejas con….."eso"- esta vez Molly se mostró tímida y recatada, hecho que satisfació enormemente a Scorpius

-Pues si, aves, abejas y sexo- respondió Scorpius- antes de que se enteren por otros medios menos adecuados o decidan averiguarlo entre ustedes, voy a tener que explicarles algunas cosillas a los dos

Una hora después…en la sala común de Slytherin, Scorpius mantenía la prometida charla de hombre a hombre con Theo, a solas, luego le llegaría el turno a Molly.

Theo lucia más que interesado en la charla, incluso estaba escribiendo en un pergamino. Cuando lo vio con papel, pluma y tinta, Scorpius levantó una ceja...por Merlín…el niño hasta iba a tomar notas. La precocidad de Theo Jr. lo dejaba abismado por ratos…pero ciertamente, antes de que él y Molly se dedicaran experimentar entre ellos, era mejor explicarles de que iba la cosa. No estaba seguro de que los dos niños se gustasen, parecían mas amigos que otra cosa, pero solo por si acaso, Scorpius hablaria con ambos, para que no se fueran de olla en asuntos que a su edad solo provocaría confusiones.

-Entonces se supone que yo tengo que ser responsable, asegurarme de tener protección y no engañar a ninguna chica- dijo Theo Jr. escribiendo todo frenéticamente en el pergamino, acentuando expresivamente la palabra "condón" y subrayándola.

-Lo ideal es dejar todo claro desde el principio, si solo es cosa de una noche o permanente- dijo Scorpius- es medio complicado, pero no es para jugar. No es necesario que sea tu novia…puede suceder con amigas, con perfectas desconocidas…en fin…hay de todo.

-¿Y como demonios le digo a una chica que quiero acostarme con ella?- preguntó Theo jr.- mejor dicho…¿Tengo que preguntárselo?

-Cuando llegue el momento, te guste una chica y quieras hacerlo….te aseguro que veras la forma de que suceda- dijo Scorpius- solo ten cuidado.

-Creo que estoy un poco chico para eso- dijo Theo Jr. con cara de aburrimiento…él sin duda había preferido una conversación con mas detalles- es demasiado complicado para mi

-Estoy totalmente de acuerdo- dijo Scorpius- pero dentro de unos años veras que es complicado pero vale la pena.

-Gracias- dijo Theo Jr.

La charla con Molly fue lo mas espinoso que había hecho Scorpius en su vida. Todavía no entendía como demonios ninguna mujer de su familia se había preocupado en decirle como eran las cosas y que encajaba con que.

-¿Entonces el chico mete su cosa en mi…?- Molly estaba roja como la grana- pero ¿Por qué?

-Porque se siente bien, en realidad es la experiencia mas intensa que un hombre y una mujer pueden compartir- explicó Scorpius- la cosa es que debes ser responsable, el chico tiene que usar algo para evitar embarazarte o pegarte alguna enfermedad, los dos tienen que estar de acuerdo en hacerlo. Molly cada cosa tiene su edad, lo ideal es tener la madurez necesaria para hacerlo y sobre todo que no te sientas presionada, no funciona obligado. El chico propone…la chica dispone. ¿Entendiste?

-¿Eso es lo que tú y Rose harán? ¿Cuándo duerman juntos? ¿Le vas a proponer "eso? - preguntó Rose.

-Otro aspecto importante del sexo es que es privado- dijo Scorpius- lo que suceda entre tu prima y yo es asunto nuestro ¿De acuerdo?

-Si, entiendo esa parte, no quiero meterme en sus cosas, ni de broma le comentaré nada a Rose, no sea que se asuste y terminé contigo.

Scorpius tuvo la decencia de sonrojarse esta vez. Por lo que sabia, Rose estaba de todo menos asustada con el sexo.

- Todavía no puedo creer que el chico meta su…en la chica…es asqueroso- Molly lucia contrariada- te juro que jamás tendré sexo en mi vida.

-Un día de estos cambiaras de opinión te lo aseguro, hay sentimientos y emociones involucrados, puede ser solo gusto, atracción, puede ser amor, es diferente con cada persona, a veces es tan fuerte que solo deseas estar con alguien porque te gusta mucho, porque lo amas, no puedes evitarlo, es casi imposible- exclamó Scorpius tentado a soltar una carcajada ante la vehemencia de Molly-además, cuando te cases, tu esposo querrá hijos, si no hay sexo, no puedes tenerlos.

-Entonces esperare a casarme para someterme a esa….tortura- concluyó Molly.

-Es bueno saberlo- dijo Scorpius- creo que tu padre si va a adorarme después de todo.

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-Scorpius- lo llamó Rose, Scorpius intento hacerse el dormido, ella lo apremió- despierta.

-Rose…me estoy muriendo del sueño- dijo Scorpius abriendo un ojo. No quiera otra vez admirar el cuerpo desnudo de la chica, porque sabia que terminaría otra vez dentro de ella, él deseo estaba allí, su imponente erección así se lo demostraba.

Eran las 12 de la noche de un sábado y ambos habían estado esperando ese momento todo el día. Era imposible ocultar que se deseaban, aunque sus encuentros sexuales estaban limitados a la habitación de Rose…otro lugar era inconcebible para ella, y Scorpius no quería ponerla incomoda. Aunque una vez, en una hora libre entre clases, encerrados en un armario de escoba, no lograron detenerse, lo hicieron casi vestidos, él apoyándola contra una pared y Rose enredando sus piernas en su cintura. Con el peligro de ser descubiertos y el morbo de estar a escasos metros del resto de los estudiantes, esa vez sin duda había sido la mejor, él se corrió tan fuerte que se desplomó en el piso, quince minutos después todavía la tenia abrazada, ambos intentando recuperarse del cúmulo de sensaciones explosivas que habían experimentado. Llegaron tarde a la clases de pociones, pero radiantes y felices.

Al llegar esa noche a su habitación, luego de reírse con Rose por un rato, contándole la disparatada conversación que había tenido con Molly y Theo Jr. habían terminado haciendo el amor. Y de un rato a la fecha, no solo era comunión física lo que experimentaban, sino también espiritual.

Algunos decían que el primer amor pegaba fuerte, pero Scorpius Malfoy jamás pensó que le fuera a pegar tan fuerte, porque era amor….aunque él no debiera sentir esas cosas…era amor. Tanto cariño, confianza, atracción, lujuria, emociones diversas aprisionándole el corazón, no tenían otro nombre, era amor…y él estaba esperando terminar con su entrenamiento de warg, lograr controlarse, para declararse con ella. Unos meses mas…solo unos meses mas.

-¿Lo hacemos de nuevo?- preguntó ella.

-¿Otra vez?- respondió Scorpius divertido. Ella lucia encantadora cuando le decía esas cosas- Rose, si quieres caminar derecha mañana, te sugiero que lo dejemos para dentro de unas horas. No es que no lo desee, pero…..mañana no podrás mover tu cuerpo para nada.

-Es cuestión de acostumbrase, Además quiero mas- dijo ella cándidamente, sus ojos azules resaltaban brillantes en la oscuridad, su cabello castaño lo tenia echado de lado descubriendo la blanca piel de su cuello, que Scorpius no pudo evitar acariciar con su mano- me gusta….mucho.

-Oh si…- dijo él besándola de nuevo y acariciándole el trasero, ella ya estaba sentada a horcajadas, completamente desnuda sobre él. Scorpius contemplaba fascinado sus senos, la curva de su vientre, su sexo llamándolo a hundirse en él- ya veo que te gusta mucho. Me estas sorprendiendo Rose, de virgen a femme fatale insaciable. !Merlín! he creado un monstruo, al parecer soy yo quien no podrá caminar derecho mañana.

-Es tu culpa - dijo ella mientras se inclinaba y lamia su cuello, sus pezones se erizaron al entrar en contacto con el pecho de él. Scorpius lo sintió completamente así como percibía la creciente humedad en la entrepierna de ella, delatando su excitación- ya me iniciaste en el pecado, ahora no te quejes.

- Entonces ¿Follar o no follar contigo hasta la locura? Ese es el dilema.

-No seas grosero- dijo ella golpeándole la coronilla.

-Nena, no soy grosero- dijo él mientras tomaba su mano y le mordía un dedo. Scorpius era como los lobos, puros mordiscos y lamidas durante el sexo- solo estoy diciendo la verdad…me muero por hacértelo Rose…pero….no quiero abusar de ti…ni de mi ¿No estás cansada?

-No…para nada- insistió ella sonriéndole otra vez

-Si es así- dijo Scorpius – otra vez.

Era penoso pero cierto, a él no tenían que insistirle mucho para volver a acostarse con ella. Se suponía que el sujeto con los instintos animales incontrolables era él, pero Rose ya le llevaba ventaja. Además que era muy curiosa, demasiado para la salud mental de Scorpius, no se inmutaba con nada, le gustaba explorar su cuerpo, no le daba verguenza mostrarle el suyo. Ya entendía a algunos poetas cuando decían que el cielo estaba entre las piernas de una mujer….Su mujer, mientras la besaba, girándola para quedar sobre ella, él se lo repetía mentalmente…Rose era su mujer…suya…de nadie mas

Mientras empezaban con los preliminares, el sonido del alguien golpeando la puerta los detuvo.

-Rose- ella levantó la cabeza- Rose soy yo Molly, puedes dejarme entrar.

-¡Diablos!- maldijo Scorpius y le dijo en voz baja a su novia- Se supone que la convencí para que no viniera. Dile que no puedes en este justo momento.

-No puedo- dijo ella consternada- si no abro pronto ella usara un Alhomora. Ya sabes como es Molly.

-Ni modo…creo que esto se interrumpe por hoy- dijo Scorpius levantándose de la cama buscando su ropa que estaba esparcida por todo el suelo de su habitación.

-Molly, espera que ya te abro- gritó Rose colocándose encima un camisón apresuradamente y buscando sus panties debajo de la cama- Estoy en el baño, espérate un segundo.

-Apúrate Rose- dijo Molly- es urgente.

-Te juro que pensé que la había convencido de no venir aquí contigo en las noches- dijo Scorpius fastidiado

-Casi no lo hace, desde hace unos meses, a veces te la consigues aquí, pero no todo el tiempo- dijo ella- algo debe haber sucedido.

-Nos vemos nena- Scorpius le dio un beso rápido en la boca y recogió el resto de sus ropas.

-¿Cómo diablos vas a salir de aquí?-preguntó Rose- escóndete en el baño un rato y yo la enviaré de nuevo a su sala común

-Rose- está vez Molly estaba llorando.

El pomo de la puerta giró y Scorpius no tuvo mas remedió que saltar la ventana y apoyarse en el alfeizar, estaba solo vestido con su pantalón, aforrándose con fuerza a las paredes del exterior de la Torre de Premios Anuales, para no caerse desde esa altura. Esos eran los momentos, donde sin duda, poseer una escoba serviría para algo. Hecho, su próxima compra por encargo seria una escoba mágica.

Escuchaba a Rose hablando con Molly y la niña sollozando desconsolada, al parecer el asunto iba para rato. Scorpius suspiró resignado y de pronto, de la ventana de la habitación de Emily, salió otra persona, tan alarmada como él.

Fred había escuchado el tumulto y los gritos, pensando que alguien iba a descubrirlo con Emily, optó por saltar por la ventana y esconderse en el alfeizar, después de todo, era ancho y no tenia peligro de caerse de la torre. Cuando salió de la habitación de su novia, semidesnudo, solo cubierto con unos boxers, sus ojos se encontraron frente a frente con Scorpius Malfoy.

-¡Que rayos!- Fred no tuvo que hacer alarde de su inteligencia para conectar los hechos. Scorpius, semi-desnudo, con el cabello alborotado, de pie justo al lado de la ventana de su prima- ¿Qué demonios estabas haciendo en la habitación de Rose? ¿A la medianoche?

Scorpius estuvo tentando a soltar una carcajada. Así que no era el único que entraba a hurtadillas, era bueno saberlo.

-Creo que lo mismo que estabas haciendo tú en la habitación de Emily- contestó Scorpius- ni más ni menos, pero piensa lo que quieras.

-Rose es mi prima- dijo Fred en actitud beligerante, lo cual resultaba ridículo debido a que estaba en ropa interior- No me parece que sea correcto que tú y ella….estén…haciendo….cualquier cosa que sea que hagan en su habitación en medio de la noche. .

-Emily de seguro también es la prima de alguien Weasley- respondió Scorpius con sorna- No seas hipócrita. Tú puedes estar con tu novia y yo no puedo con la mía…gracioso ¿No? Además ¿Quién dice que solo no estábamos hablando?

-Estás casi desnudo- afirmó Fred.

-Me gusta charlar sin camisa- agregó Scorpius.

-Tanto como a mi me gusta conversar con una chica en boxers Malfoy- dijo Fred-No me jodas…soy tonto…lo se…pero no tan tonto.

-Nadie que se escabulla en la habitación de una chica en medio de la noche con Filch acechando cada esquina puede ser tonto- contestó Scorpius-Y baja la voz que van a descubrimos.

-¿Quién es?- preguntó Fred.

-Es Molly con una rabieta- dijo Scorpius- se va a quedar con Rose de seguro toda la noche. Weasley, no creo que haya peligro de que te encuentren o nos encuentren en una situación comprometida. Y me estoy congelando hasta los huesos. ¿Tienes alguna idea de cómo salir de aquí?

-Espera….-Fred le advirtió con un dedo- Déjame hablar con Emily y verificar que esté presentable. No le va a gustar nada, se supone que nadie sabe que estamos juntos, pero supongo que puedo facilitarte la huida.

-Si te sirve de algo jamás me imagine que estabas en el cuarto de al lado, ustedes son silenciosos- dijo Scorpius.

-Ustedes también- comentó Fred con un poco de vergüenza.

-No somos nada silenciosos. Pero el mejor amigo de una pareja en la clandestinidad es el hechizo silenciador- agregó Scorpius con una sonrisa.

-Tú no estas presionando a Rose ¿cierto? Porque si es así…- preguntó Fred preocupado- ella ya tuvo una mala experiencia con Finnigan.

-Soy el esclavo de tu prima- confirmó Scorpius- Yo no le haría ningún daño ni intentaría nada en contra de su voluntad.

-Es bueno saberlo- concluyó Fred todavía molesto.

Scorpius no vio a Emily cuando entró por la ventana, estaba escondida en el baño y Fred hablaba con ella através de la puerta en susurros, intentando ofrecerle explicaciones, lucia contrariado y triste. Scorpius le hizo una inclinación de cabeza para despedirse.

-Gracias.

Fred solo asintió y volvió a pegarse contra la puerta del baño.

Scorpius estuvo tentado a reírse ante el predicamento del chico, de seguro que la chica estaba furiosa con él por haberla delatado, pero se contuvo porque recordó algo que Rose le había dicho: Emily Spencer estaba enferma, tenia cáncer.

De pronto Scorpius supo que tenía que salir inmediatamente de allí, para no seguir invadiendo la intimidad de la pareja. ¡Rayos! Que mala suerte, Fred…su novia….ella iba a morir, ¡Merlín! era horrible. Si a Rose le sucediese algo así, no quería ni pensarlo. ¿Estaría al corriente Fred Weasley de la enfermedad de Emily?

Scorpius bajo las escaleras hasta la sala de la Torre de premios Anuales, y se sentó frente a la chimenea ya completamente vestido. Lo mejor era volver a Slytherin, pero tantos pensamientos lúgubres lo habían dejado inquieto. Quizás si dormiría allí de todas formas, en el sofá o en el suelo.

Una hora después, sintió los labios de alguien sobre su frente, abrió los ojos y se encontró la cara de Rose muy cerca de él. Scorpius se incorporó y Rose se sentó a su lado. No quería hablar del desventurado romance de Fred Weasley, por lo menos no esa noche así que preguntó lo obvio.

-¿Qué le pasa a Molly? ¿Peleó con alguien en su sala común?- preguntó Scorpius.

-No..nada de eso, solo está algo nerviosa y asustada- respondió Rose.

-Nerviosa…Molly Weasley la niña mas pendenciera del colegio…¿nerviosa? ¿Porque?- Scorpius levantó una ceja incrédulo.

-No se si debería hablar esto contigo- dijo Rose incomoda.

-Por Merlín, nena, si hablamos de todo, cualquier tema, cualquier cosa…nada de lo que digas podrá sorprenderme- afirmó Scorpius.

-¿Probamos?- preguntó Rose.

-Suéltalo- dijo Scorpius.

-Molly tuvo su primer periodo esta noche- dijo Rose en voz baja, Scorpius abrió la boca y no dijo nada, eso si lo había tomado fuera de base- sucedió después de la cena y se asustó muchísimo, al parecer no le habían explicado algunos detalles. Yo pensé que mi tía Audrey se había encargado de eso, pero no se, de pronto, como es tan pequeña y todavía luce tan niña, a veces la gente tiene la impresión de que no ha crecido pero…en fin…ya está mas tranquila, iba a buscarle una tizana de romero en las cocinas cuando te he visto dormido en el sofá, supuse que habrías logrado salir de aquí, me encontré con Emily en el pasillo y me dijo que ella te ayudó.

-Si..Emily me ayudó y no preguntó nada- dijo Scorpius prorrogando una conversación- A esa tía tuya le escribiré una carta algún día reclamándole su falta de…de…de …todo con Molly- exclamó Scorpius riéndose- Tú has resultado mas madre de la mocosa que ella.

-Y tú eres como el padre- rió Rose- contándole esas cosas de las aves, las abejas y quien sabe que otro animal. Es como si estuviésemos jugando a la familia.

Scorpius se tensó de inmediato…familia…hijos…él jamás tendría familia….no después de haberse convertido en warg, seria estéril como todos los wargs, estéril y longevo. Ese era el otro asunto que tenia que discutir con Rose en algún momento….si todo salía bien, si él se controlaba, si ella aceptaba seguir con él, tendría que aclararle que jamás podrían casarse y nunca podrían tener hijos.

El buen humor de Scorpius se disipó como el humo, se levantó del sofá abruptamente.

-Yo iré por la tizana de romero a las cocinas- dijo muy serió- tú quédate aquí con Molly.

0o0

Rose despertó abruptamente, todo a su alrededor estaba oscuro, parpadeo en repetidas ocasiones para intentar despejar la niebla de sus ojos y ver mejor donde se encontraba. El lugar le era extraño, consciente de no estaba en su habitación miró al lado de su cama, estaba sola. El desconcierto se apoderó de ella, faltaba algo o alguien a su lado, pero no podía precisar que, mejor dicho, ¿quien?

Sus ropas eran diferentes a las que habitualmente usaba, no tenía puesta su pijama, estaba vestida con unos jeans negros, unas botas de cuero de tacón bajo, un swetter de cuello alto y además estaba envuelta en un abrigo de lana cruda. Ella no recordaba poseer esas ropas. Alarmada se levantó de la cama, que no era la estrecha cama de su habitación, sino mas bien una cama de dosel de proporciones inmensas, adornada con pesados cortinajes de terciopelo oscuro amarrados en los postes. Ella observó la habitación con detenimiento, era lujosa, obras de arte adornaban las paredes de paneles de madera con intrincados diseños, en el fondo vio una chimenea de mármol con todavía algunas brazas ardiendo en su interior, en el techo destacaba un fresco de una escena de mitología griega, todo era muy elegante, de diseño exquisito, al mismo tiempo de una grandiosidad decadente, decorado a la antigua, muebles de madera pesados, todo muy formal, de buen gusto y al mismo tiempo muy lúgubre. Estaba silencioso, solo se escuchaba el crepitar de las llamas en la chimenea, ella rodeó la cama insegura de cada paso que daba y entonces lo vio.

Él estaba sentado en una poltrona, sobre sus piernas descansaba un libro abierto y en una pequeña mesa a su lado estaban colocadas unas gafas de montura oscura. Daba la impresión de haberse quedado dormido leyendo.

Su apostura aun dormido era impresionante, también de alguna forma intimidante, ese hombre era peligroso, sin saber como, Rose estaba segura de ello, cada fibra de su ser se lo anunciaba a gritos, pero, fuera de toda lógica, ella no le temía.

Si, ciertamente él era peligroso para ella, pero de una manera completamente diferente a lo que cabria suponer.

Su cabello rubio estaba correctamente peinado hacia atrás, su rostro era duro e inexpresivo, sus facciones al mismo tiempo hermosas y terribles en su magnificencia, él era mayor que ella, un destello de plata se vislumbraba en sus sienes confundiéndose con el color de su cabello, nadie lo notaria jamás, el incipiente gris en su cabello, pero ella si era capaz de hacerlo. Rose alguna vez habría memorizado cada detalle físico, cada gesto, cada mirada y cada palabra de ese hombre. Su vestimenta estaba pulcramente arreglada, sus manos pálidas y delgadas sujetaban con fuerza los brazos de la silla, asiéndose con energía, él dormía pero aun así se le notaban el cansancio, el desgaste, la tensión evidente en la expresión de su rostro.

Ella se acercó con cautela atraída por el aura magnética que despedía el hombre, caminó hacia él con duda, si bien se sentía impelida a acercarse, algo dentro de si se resistía, pero finalmente lo dominó. Su rostro le era familiar, pero no lograba reconocerlo, no lograba recordar su nombre o que hacia allí en ese lugar desconocido con ella, pero aun así, Rose sabia quien era, a un nivel que no soportaba ningún cuestionamiento. Era una locura conocer todas esas cosas de manera tan intima, tan visceral, ella estaba segura de que soñaba, pero era tan vivido, que en algún momento empezó a dudar. ¿Y si no era un sueño después de todo?

Rose no podía dejar de caminar hacia él, fuese quien fuese ese hombre, ella sabia de manera instintiva que era la única persona sobre la faz de la tierra que no le pondría un dedo encima para dañarla. De los demás, era mejor olvidarse, tanto dolor, tanta rabia, tanta indignación, tanta perdida, emociones volátiles de pronto emergieron dentro de ella, furiosas y salvajes como las llamas que crepitaban en la chimenea. Mentiras…ella odiaba las mentiras y él nunca jamás le había mentido.

Cuando finalmente lo alcanzó, obligada por una súbita emoción mas fuerte que su voluntad, Rose cayó de rodillas y apoyó su cabeza en el regazo del hombre, refugiándose en su cuerpo; inmediatamente todo el miedo y la angustia desaparecieron dentro de ella, la desazón de estar en un sitio desconocido se esfumó…solo porque él estaba allí…protegiéndola.

Rose cerró los ojos y rodeó las piernas del hombre con sus brazos, aferrándose a él como un naufrago agarrado a una tabla en medio del mar. Inexplicablemente diversas llenaron su cabeza, inundaron su corazón, pero la mas fuerte era la confianza…ella confiaba en él.

Después de unos minutos, Rose sintió como una mano acariciaba su cabeza lentamente, enredando delicadamente sus dedos en su cabello, la tocaba como si fuese algo tan frágil y delicado como el cristal, ella dejó que de sus labios saliera un gemido, tal cual el gruñido satisfecho de un animal domesticado ante la caricia de su amo. Aun así, no era suficiente, jamás seria suficiente, pero se sentía tan real, a pesar de ser un sueño, él se percibía tan calido, tan familiar, tan tranquilizadoras sus caricias. Ella le importaba…lo sabia…le importaba y mucho, era como si fuese algo de ella, familia ¿quizás? la sensación que él le generaba era muy parecida a la que tenia cuando su papá la abrazaba, pero no …ese hombre no era su padre, para ella… él era mucho mas. Lo que la conectaba a él era algo mas profundo que la unión de un niño en el vientre de su madre.

-Duerme criatura- susurró el hombre- duerme mientras aun puedas hacerlo- esa voz….ella conocía esa voz profunda, aterciopelada…al mismo tiempo autoritaria, decidida. Su voz acariciaba sus oídos y se internaba en su mente como el humo, intangible, intocable, pero capaz de meterse hasta lo mas profundo de su ser.

-No puedo dejarte ir- ella de pronto empezó a temblar, miles de imágenes sombrías acudían a su cabeza, recuerdos dolorosos, heridas viejas que empezaban de nuevo a sangrar. Miedos antiguos y nuevos temores.

Él tomo su rostro con las dos manos y la obligó a mirarlo. Con el cuello extendido hasta lo imposible, Rose encontró su mirada, oscura, letal, pero al mismo tiempo desconsolada, nostálgica, melancólica, intensa…lo que no le decía con palabras se lo estaba expresando con esa turbadora mirada.

No había nadie mas…solo ella…al final….solo existía ella, la ultima esperanza.

Las lagrimas salieron de los ojos de Rose incontenibles, amargas lagrimas que le era imposible no ofrecerle, no era la primera vez que lloraba por él y algo dentro de si le dijo que no seria la ultima.

Él se maldecía a cada segundo por ello…por salvarla y al mismo tiempo hundirla cada vez mas, debió mantenerse en su posición, no involucrarla, pero al mismo tiempo, no estaba arrepentido, nunca, de ninguna forma, esa acción egoísta, había salvado su vida de muchas maneras…la de ambos.

-Nadie jamás te hará daño- dijo él acentuando cada palabra, reafirmando una vieja promesa- - nunca mas…Te daré mi fuerza, mis conocimientos…mi magia…te lo daré todo…me ofreceré a ti en cuerpo y alma para que tomes todo de mi…Vas a ganar Rose…te juro por Dios que vas a ganar.

Rose…Rose... era la primera vez que lo escuchaba pronunciando su nombre, pero al mismo tiempo lo sentía tan familiar, conocido, como si antes, sin ella saberlo…él la llamase así desde siempre…Rose.

-Tengo tanto miedo- gimió ella.

-Tú no puedes tener miedo- dijo él furioso-no puedes temer por mi. Pase lo que pase, como sea, tú…eres lo más importante.

Él le tomó la mano estirándole el brazo, obligándola a levantarse al mismo tiempo que él se ponía de pie. Frente a frente, cara a cara, los dos manteniendo la distancia, sin pasar de los limites autoimpuestos por ambos, sin embargo, él seguía sujetándola por la mano, como si no se decidiese a dejarla ir o al contrario como si no quisiera alejarse de ella jamás. Era un jodido asunto ese del Maestro y el Discípulo…una bendición y al mismo tiempo su maldición personal.

El hombre rubio la apretaba con fuerza, justo en el sitio donde estaba su marca de nacimiento, esa pequeña cicatriz en forma de estrella que la unía a él. Finalmente él la soltó, terminando cualquier contacto físico que no fuese estrictamente necesario, para no invocar el demonio que se retorcía en su interior. Sus ojos azules lo miraban implorantes, con reproche, al mismo tiempo con una tristeza infinita, solo ella podía entenderlo, solo él podía entenderla, nadie mas, después del largo y espinoso camino que juntos habían recorrido, la complicidad de lo que significaban el uno para el otro era lo único que quedaba y no soportaba ninguna mentira entre ambos. Sin adornos, directo, conciso y al grano, él diría lo que tenia que decir y al diablo con todo y con todos, de todas formas, que mas tenia para perder si ya lo había perdido todo.

Reflejándose en su mirada, él maldijo de nuevo en voz baja, era tan fácil perderse en la profundidad oceánica de esos ojos, la ventana del alma del ser humano más noble que había conocido alguna vez.

No se la merecía, de hecho nunca la mereció, él jamás podría estar a su altura, nunca. Se sentía orgulloso de ella…..y se sentía como la mierda debido a ella.

-Tienes los ojos mas hermosos que he visto en mi vida- dijo él mientras cortaba cualquier contacto visual.

Rose se estremeció, una vez…alguien le había dicho lo mismo. El recuerdo simplemente fue avasallador, como una llama ardiente dentro de su corazón, la llenó de placidez y a la vez la inundó de rabia. ¿Por qué?

Él se alejó prudentemente de ella, como casi siempre sucedía cuando estaban juntos.

-Tú sabrás salir adelante, lo se, confío en ello, si alguien puede sobrevivir a todo esto, esa eres tú….yo ahora soy prescindible…yo estoy…

Antes de que él siguiese hablando, Rose se adelantó hacia su cuerpo, estiró su mano y con esta cubrió su boca…la de él. No deseaba escucharlo, no quería, cada maldita palabra que salía de su boca…se internaba en su cerebro hasta hacerlo estallar. Entonces tomó una decisión, ella le debía tanto…tanto.

-A donde sea que vayas…yo iré contigo- dijo ella- no hay vuelta atrás, tú y yo estamos atados de todas las maneras posibles.

El contacto de su piel sobre sus labios ardía, quemaba hasta lo más profundo, él de nuevo tomó su mano y la apartó de su boca con suavidad.

-Y aun así….eso mismo que nos une….es lo que nos separa.

Rose se levantó confundida de un salto, respiraba agitadamente, tenia una opresión en el pecho, sentía ganas de vomitar. Scorpius inmediatamente se levantó con ella, dos días después del incidente de Molly, dormían juntos de nuevo en su cama. Ella lloraba desconsolada y él la abrazaba.

-Tranquila- dijo él hablándole en el oído.

-Scor- dijo ella, tratando de recordar el sueño infructuosamente-tengo tanto miedo…y no se de que.

-Tranquila- dijo Scorpius acunándola. Ya estaba empezando a alarmarse, Rose tenia pesadillas casi todas las noches, estaba cada día mas pálida, con ojeras en los ojos…Intentaría que viese a la Sra. Pomfrey para que le recetase algo. Aun así, estaba intranquilo, algo en los sueños de Rose no era normal.

0o0

-¡Mierda!- Draco abrió los ojos intempestivamente, miró hacia arriba y solo observó el techo de la cama. Apartó sus sabanas de un tirón y se levantó, miró a su alrededor inquieto tratando de determinar si estaba donde creía haber estado cuando se durmió. Su habitación…respiró aliviado…de nuevo una imagen del sueño se atravesó en su mente, él y ella en su habitación…solos, enseguida empezó a alarmarse. Maldijo unas cuantas veces más en varios idiomas. De nuevo ese sueño, otra vez, una y otra vez, repitiéndose constantemente, en diferentes versiones, una mas confusa que la otra, lo suficiente para volverlo loco.

Habían pasado algunos meses desde la ultima vez que la había visto y sin embargo, en las noches lo único que hacia era soñarla, escucharla, sentir sus cabellos en sus manos, sus brazos abrazándolo, su piel en contacto con la suya, su desesperada petición de ayuda, su temor. ¡Diablos! ni siquiera sucedía algo lujurioso o candente en ese maldito sueño, si al menos cambiase la protagonista y todo eso fuese seguido de una alucinante sesión de sexo onírico con una completa extraña por lo menos valdría la pena tanta angustia, pero no…la protagonista no le generaba ningún tipo de deseo sexual, pero si otro montón de emociones totalmente conflictivas, que habían aumentado en intensidad cada vez que la soñaba. Draco sabía que la chiquilla era importante…pero ya el asunto estaba tornándose ridículo. Cada vez que la soñaba, que la miraba, se le parecía mas a Hermione, no físicamente, pues ambas era bien diferentes una de la otra, era esa energía, esa fuerza de voluntad, ese carácter férreo que era exactamente igual al de su madre, al mismo tiempo, Rose era suave, tierna, sus ojos eran azules como un estanque lleno de agua limpia, calmados, afables, sin macula, sin malicia, tan inocentes que dolía. ¡Demonios! Dolía y todavía no sabia porque.

No, seguro que ella no era como Hermione…Rose era sin duda otro tipo de persona. Hermione…..todo respecto a ella era diferente…especial. Había sido intensidad, violencia, pasión, amor, odio y decepción en su mas vivida expresión, Draco Malfoy era un hombre de emociones violentas y se había encontrado la horma de su zapato con Hermione Granger, le gustaba la emoción y que mas excitante que amar con todas las fuerzas a la mujer que lo enfrentó de todas las maneras posibles, había significado romper con todo sus esquemas pre-establecidos, por quien dejó todo y lo perdió todo, incluyéndola a ella. Las llamas de su pasión desenfrenada terminaron consumiéndolos a ambos, no era posible vivir en paz en medio de tanta intensidad. Nadie podía, ni siquiera él, eso con el tiempo y la madurez lo había entendido, el porque ella lo dejó, pero aun dolía.

Y ahora tenía que enfrentarse con el dolor de cabeza que significaba que la hija de la mujer que deseaba, que alguna vez había amado, era su discípula. Una chica que debía haber sido su hija en primer lugar, suya, no del imbécil de Ron Weasley. El destino tenia una buena manera de reírse de él…eso era seguro. Aun así, no tenia por que ser tan ingrato, en medio de tanta infelicidad, por lo menos tenia a Scorpius, según sus propias palabras, lo único bueno que había hecho alguna vez Draco Malfoy fue concebir a ese condenado muchacho.

Su incomodidad con el sueño, tenia que ver con la forma en la que percibía a Rose Weasley, de alguna manera, se sintió bien a su lado, con ella solo existía calidez, comodidad, reconocimiento, al mismo tiempo incertidumbre y luego miedo….mucho miedo…temor por ella, por si mismo, temor por sus vidas…por las vidas de todos. Un temor que ambos compartían en el sueño, en un sueño donde lo compartían todo. ¿Por qué esas palabras? Parecía que se estuviesen preparando para algo ¿Una batalla quizás? Era como una especia despedida. ¿Estaba viendo el futuro?

Felicia le dijo que estas cosas extrañas sucederían, que la conexión mental se haría cada vez mas fuerte mientras transcurriese el tiempo y él no la reclamase, que la mayoría de los sueños provenían de la mente de ella y que llegaría el momento en que incluso sin necesidad de legeremancia, los dos llegarían a leerse la mente. Felicia no leía su mente porque él era un experto oclumantico, solo por eso, hacia más de veinte años que ni siquera lo intentaba. Draco por descontado aprendió pronto a no meterse en la mente de Felicia, existían cosas que un hombre no tendría porque saber jamás ni darse por enterado. Le fastidiaba la fijación de Felicia con ciertos asuntos…gustos e inclinaciones extrañas que él no compartía. Apreciaba mucho a su maestra, pero esa mujer era una víbora en toda la extensión de la palabra y no solo por ser Slytherin. Felicia Zabinni era la mujer más despiadada que él había conocido y al mismo tiempo la única en que confiaba. La guerra y la soledad hacen aliados extraños. La orden de Walpurgis también. Por otro lado, era buena cosa que Felicia desistiese de encargarse personalmente de la instrucción de la chica, de solo pensarlo se le achinaba la piel.

Rose demostraba ser poseedora de un poder mental inconmensurable si podía meterse en su cabeza inconscientemente y sin proponérselo mientras dormía, porque Draco estaba seguro que la chica ignoraba todo lo concerniente a los Walpurgis, eso era imposible e inimaginable. ¿Era Rose una especie de vidente? ¿Podría ver el futuro y sin saberlo, soñarlo y enviárselo a él? No eran raros los casos de clarividencia entre los Walpurgis, pero generalmente el don se manifestaba desde la temprana infancia, pero no tenia nada que le demostrase ese don en los archivos que tenia de la familia Weasley. Él mismo era muy intuitivo, pero jamás a un nivel de ver algo en concreto, en general, olía el peligro y sabia bien de donde venia, pero nada mas. No estaba seguro si ella soñaba lo mismo que él, de ser así, mas extraño aun era que la chica no lo hubiese buscado al menos para preguntarle. Quizás no lo hacia porque no entendía lo que sucedía, aun así, él tampoco la buscaría, de ningún modo.

Pero aunque la presencia de esos sueños tan vividos, le anticipaban que ella sin duda seria la mejor alumna que un Walpurgis pudiese desear, por su nivel de compromiso hacia su maestro…su disposición, su entrega, él no iba a ceder en su posición. No, de ninguna forma, entrenarla era enfrentarse a Hermione, proclamar a Rose como su discípula solo lo pondría en una situación insostenible con su madre. Ella jamás aceptaría a su hija a su lado, compartiendo todo lo que dos seres humanos sin estar unidos por la sangre compartirían, no sus cuerpos, sino sus mentes, sus propósitos.

Draco convertiría a Rose en un ser a su imagen y semejanza, así como él era la versión masculina de su maestra, Felicia. La niña que alguna vez fue dejaría de existir para dar paso a una persona capaz de matar si era necesario para defender el legado de la Orden de Walpurgis, una persona fría y calculadora como él. Hermione lo sabia y jamás lo aceptaría, de hecho se la ocultó desde el nacimiento, ella sin duda habría visto la marca en la piel de la niña y no le dijo nada, Draco estaba furioso por eso pero al mismo tiempo no quería echarle mas leña al fuego. Sucedería, solo sucedería, si el destino se torcía y él moría o Felicia, antes de que llegase un nuevo discípulo, de todas las cosas que Hermione jamás le perdonaría, la primera era el hecho de convertir a su hija en una esclava de la magia. No iba a cargar eso en su consciencia, él no pudo elegir cuando le tocó, ahora él elegiría por Rose y lo haría por consideración a Hermione Granger.

Pero en el fondo, se sentía trastornado. "Tengo tanto miedo" le había dicho, mas allá del contexto…de ese sueño…de todos los sueños que tenia con ella, Rose Weasley siempre le pedía ayuda ¿Por qué? todo estaba planeado para que ellos lograran escapar, él había puesto cuidado en eso, Hermione y su familia iban a estar a salvo. ¿De que tengo que protegerte mocosa? se preguntó Draco intrigado, ¿De que? ¿Del Trivuriato? ¿De la guerra?

O tal vez

¿De mi mismo?