Disclamer; personajes de JK Rowling.

Hola, espero que hayan pasado un fin de semana de lujo. Aquí de nuevo con otro capitulo de este fic que me tiene de cabeza, en fin, espero que lo disfruten. Y bueno cada quien tiene sus teorías, pero créanlo, lo que viene en esta historia ni se lo imaginan…ja ja.

Soundtrack "Navegue" y "Juega bien tus cartas" de Viniloversus. Me gustan mucho estos temas, además hay que apoyar al talento del rock nacional. Por primera vez un grupo venezolano de rock esta nominado a los Grammy latinos como "Mejor Album rock", lo cual me llena de orgullo, sobre todo al estar compitiendo contra Cerati y Andrés Calamaro (por cierto que el disco de Calamaro está genial, siendo sincera, pienso que va a ganar el Grammy de seguro y Cerati mejor canción con "Deja vu", esos son mis pronósticos) . Viniloverus, rock alternativo venezolano, el disco está gratis en Internet, se llama "Si no nos mata"…bueno …lo que no mata fortalece…esa es la idea.

Gracias a aquellos que comentan, sigan dejando reviews.

Capitulo 16 Inesperado.

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Caminaba por un largo corredor en penumbras, estaba muy oscuro, en algún momento empecé a preguntarme que rayos hacia allí, en ese lugar desconocido para mi, pero luego me di cuenta que estaba soñando de nuevo, si pudiese solo despertar, pero generalmente en esta clase de sueños…despertar es un privilegio que no tengo. No controlo nada de lo que sucede, estoy sujeto a la voluntad de ella. Lo peor es que cuando despierte, voy a seguir negándomelo todo de nuevo…o quizás no.

Delante de mi solo distingo su figura etérea, ella luce un vestido blanco tal como si fuese una vestal dispuesta para el sacrificio, no le veo el rostro, está de espaldas a mi, su cabello suelto ondea y estoy tan cerca de ella que hace cosquillas a mi nariz, ella lleva una antorcha y en algún momento me tiende la mano para arrastrarme tras de si…mas rápido….cada vez mas rápido, en una carrera frenética porque se nos está agotando el tiempo.

El contacto con su piel me enciende como siempre sucede cuando estoy cerca de ella, he sido un hombre inconmovible y controlado la mayor parte de mi vida, en general pocas cosas me alteran, pero la sensación de tocarla siempre provoca que las cenizas de lo que yo llamo corazón ardan en mi pecho de nuevo…No es amor…no es lujuria…no es pasión…no se que rayos es…pero es fuerte…es lo mas intenso que he experimentado en mi vida…por lo menos en mi vida onírica. Dentro de mi se que si llega a ocurrir en la realidad, muchas cosas van a cambiar.

Mal asunto este del discípulo y el maestro…aun me lo sigo diciendo, es exponerme a abrir puertas cerradas desde hace años, me mete en caminos que nunca has querido andar y me enfrenta a decisiones difíciles en donde no se avizora lo que yo llamaría un buen final.

Y es que es difícil hacer felices a todos…muy difícil, sobretodo cuando el querer, el deber y el poder al parecer están en direcciones opuestas.

Finalmente llegamos, ella deja la antorcha en un soporte sobre la pared y me mira, yo instintivamente se lo que tengo que hacer, me deshago de su mano y camino hasta el centro de una gran habitación, parece que estamos dentro de una biblioteca, miles de libros recubren las paredes, el lugar me parece familiar pero no logro recordar de donde lo conozco, se que estado aquí alguna vez, pero ¿Cuándo? En medio de la habitación, en un lugar de honor, hay un atril con un libro abierto…me acerco y veo que en medio de las hojas, encima del libro está un medallón de hierro con un símbolo, dos serpientes entrelazadas devorándose una a otra, es un ouroboros, lo tomó en mi mano y vuelvo a mirarla. Ella, Rose Weasley, me ha conducido hasta aquí en sus sueños y quiero saber porque.

-El ouroboros representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno, también simboliza el tiempo y la continuidad de la vida…pero eso ya lo sabes Draco…lo estudiaste hace mucho tiempo. Tú y yo debemos recuperar la esencia de la magia antigua…luchar contra la corrupción que amenaza nuestro mundo, estamos en peligro…todos…absolutamente todos- dice ella al percatarse que necesito respuestas-El Walpurgis que será tu discípulo debe recibir las tres heridas sagradas para ser iniciado en la magia antigua. Está escrito, será el más poderoso de todos solo si logra sobrevivir a ellas.

-¿Cuáles heridas?- le preguntó.

Ella baja la mirada, noto como su cuerpo se estremece ante la perspectiva de lo que pasará.

-La herida del cuerpo- se toca el pecho justo donde debe estar ubicado su corazón-Nos demuestra que aun siendo Walpurgis no somos indestructibles

-La herida del orgullo- ella hace una pausa y su mano entonces reposa encima de su sexo cubierto por ese diáfano vestido blanco. Enseguida comprendo lo que quiere decirme con eso y empiezo a sudar frío.

-La herida del orgullo nos enseña a ser humildes- no solamente soy yo el que está consternado, ella parece a punto de llorar, su voz se quiebra con cada palabra.

-La herida del alma es la peor de todas, condenación para aquel que se deje extraviar dentro de si mismo. Enajenación….aun así…algunos dicen que los locos están tocados por Dios -se lleva ambas manos a los lados de su cabeza, cubriéndose los oídos por un instante- Yo deberé sobrevivir a todas ellas y entonces ser digna para tú que me enseñes.

-Conmigo no sucedió de esa forma. No tuve que pasar esas pruebas.

-Ahora…todo es diferente- fue la respuesta de ella, la antorcha se apagó y quedamos sumidos en la mas profunda oscuridad.

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"Pudiese ser peor" la frase iba a decirla a voz alta, pero el impacto del suelo sobre su espalda y el golpe de su cabeza la rebotar dos veces hizo cualquier otras palabras que no fuesen un "Demonios" saliesen de su boca. Scorpius cerró los ojos, miles de escotomas centellantes bailaban frente a él…..Esa vez sin dudarlo había sido el mas duro.

Mientras yacía en posición horizontal, tirado de cualquier forma sobre el piso de piedra de una de las aulas abandonadas del séptimo piso del castillo de Hogwarts, posiblemente con cada músculo y hueso de su cuerpo hecho trizas, no dejaba de pensar una y otra vez, que si se aguantaba todo eso, era por Rose, de otra manera, hacia tiempo que hubiese renunciado.

Abrió los ojos y se encontró con el rostro serio de Bill Weasley encima del suyo, sus ojos lo miraban atentos y preocupados, por un momento a Scorpius le pareció estar observando los ojos de Rose, eran exactamente el mismo color azul mar. Ahora que tenia varios meses conociendo a los Weasley´s, Scorpius se daba cuenta de que aunque ella no era pelirroja, el resto de su aspecto físico era muy parecido a los de sus primos y que casi todos compartían el color de ojos. En realidad, para ser honestos, Rose se parecía a su abuelo, había visto fotografías de Arthur Weasley y el parecido era asombroso, mas que su nieta podría haber pasado perfectamente como su hija. También había visto imágenes de Ron Weasley, pero le interesó más Hermione, él quería ver aquella mujer que interesaba a su padre, ella era una muy guapa, justo del tipo que le gustaban a su padre, hermosa, atractiva. Aun así, para Scorpius la madre no era ninguna competencia para la hija. Rose era una combinación explosiva de inocencia y sensualidad que lo tenia completamente loco.

-¿Estas bien? ¿Te duele algo?- Bill le ofreció la mano para levantarse y Scorpius la aceptó.

-Me duele solo el orgullo- dijo Scorpius tambaleándose un poco, todavía mareado por el golpe.

-Parece que estas a punto de desmayarte muchacho- Fenrir Grayback estaba sentado frente a él en una silla sin respaldo con los brazos cruzados sobre el pecho, lucia aburrido. Sus ojos amarillos lo observaban burlones.

-Me parece que podemos intentarlo de nuevo- dijo Scorpius tomando aire por la boca.

-Soy todo tuyo- contestó Fenrir.

-¿Es que ni siquiera vas a levantarte de esa maldita silla?- replicó Scorpius consternado, y porque no decirlo, completamente humillado, el maldito hombrelobo le ganaba en combate cuerpo a cuerpo sentado y sin ni siquiera despeinarse. Cada vez que había intentado atacarlo, Fenrir Gryback lo pateaba y lo enviaba volando hasta el otro lado de la habitación

-Bien, bien, lo haremos como quieras- dijo Fenrir poniéndose de pie y tirando la silla a una esquina, lo hizo con algo de brusquedad y la silla se estrelló contra la pared, haciéndose añicos. Bill rodó los ojos.

-Fenrir..comportate…vas a dejarme sin mobiliario. Me han asignado esta sala como habitación. La estoy remodelando.

-Un lobo que se precie de serlo dormiría en una cueva o en una madriguera no dentro de un castillo- contestó Fenrir encogiéndose de hombros- Oh, se me olvidaba, tú te criaste en una Madriguera.

-¿Esa es la casa de los Sres. Weasley?- preguntó Scorpius, quien había escuchado ese nombre antes, por supuesto de boca de Rose.

-Si…allí viven mis padres- dijo Bill- un día de estos, te llevaré…les he comentado que tengo un alumno, están curiosos por conocerte, nunca han visto a un warg. También seria bueno presentarte a Fleur, para que escuches de su boca, la otra cara de la moneda en la vida de un lobo.

-¿Fleur es su esposa?- pregunto Scorpius.

-Si- dijo Bill- quiero que hables con ella, porque supongo que estás preocupado por tu novia.

-¿Cómo sabe que….estoy saliendo con alguien?- Scorpius abrió los ojos como platos.

-Es demasiado obvio, sales de aquí disparado en cuanto se termina la hora de clases y además…..hueles a chica….todo el tiempo- Bill le dedicó una sonrisa de complicidad y Fenrir soltó una carcajada irónica.

Scorpius inmediatamente empezó a olerse la ropa y la piel. No le había dando tanto importancia antes, pero si, efectivamente, su cuerpo olía a Rose, una extraña combinación de perfume floral y su propio aroma de mujer. Y si él lo percibía, era obvio que los otros dos lobos también. Miró a Bill buscando algo en su cara que señalara reproche, pero no vio nada que le inquietase. Al parecer él no sabia todavía que se trataba de Rose, no reconocía el olor como de ella. No se avergonzaba de nada, pero sin duda Bill Weasley tendría muchas cosas para decir si se enteraba de la clase de relación que mantenia Scorpius con su sobrina.

-Yo….yo necesito hacer esto bien- dijo Scorpius maldiciéndose a cada segundo, no tenia intensión de explicarse, en realidad no tenia porque hacerlo, era su vida personal, pero se encontró que las palabras salían de su boca sin poder evitarlo. Ya Walter le había dado su opinión, él quería escuchar que tendrían que decir los otros dos - no deseo estar aislado del mundo, quiero tener una pareja estable.

-Entendemos eso- dijo Bill, Fenrir resopló en absoluto desacuerdo, que lo colgaran pero a él le seguía gustando eso de ir de cama en cama, sin mujer fija.

-Mis relaciones con las mujeres son algo complicadas- dijo Scorpius- Temo que ninguna entendería lo que soy o que quisiese estar conmigo de todas formas después de saberlo.

-A menos que sea una idiota- agregó Fenrir- o esté completamente loca.

-A menos que realmente esté enamorada de ti- refutó Bill.

-El muchacho jamás podrá corresponder un sentimiento así- dijo Fenrir Grayback- quizás haya lujuria, deseo, atracción, pero los animales no entienden los sentimientos como los humanos. Es mejor alejarse, tomar lo que puedas cuando lo necesites y mas nada.

-No me gusta esta conversación…digo…los hombres no hablamos de sentimientos entre nosotros- dijo Scorpius.

-Ni los hombres ni los lobos tampoco- dijo Fenrir hosco- el amor, si acaso existe tal cosa…es un asunto incomodo e incomprensible. Y para los animales, imposible de sentir.

Pero yo siento amor por ella…lo se…cada día que pasa estoy mas convencido. ¿Cambiara eso cuando me convierta definitivamente en Warg? ¿Desaparecerá todo esto que siento por Rose? Scorpius tenia temor de esa posibilidad, no lo aceptaba, debía existir alguna solución.

-Yo creo que hasta un animal puede sentir amor…solo que es diferente de cómo lo vemos los humanos- dijo Bill-Si te sirve de algo mi experiencia, puedo contarte y que hagas tus propias conclusiones.

-Creo que el chico debe saber a estas alturas como follarse con alguien- dijo Fenrir- o ¿No?

- Creo que eso no es ningún misterio para mí – contestó Scorpius.

-Las mujeres solo dan problemas….pero es innegable que la vida seria un poco aburrida sin una buena hembra para calentarle a uno…en fin…ya saben- dijo Fenrir.

-Para hacer honor a la verdad yo considero a las mujeres algo más que objetos- dijo Bill- soy afortunado con la mía, eso es seguro.

-¿Pero usted pudo haber formado una familia, usted no es un warg? – dijo Scorpius dirigiéndose a Fenrir.

Fenrir Grayback enseñó todos sus dientes en una mueca, no le gustaba que le preguntasen asuntos personales.

-Siempre he sido mas animal que otra cosa y estoy orgulloso de ello, de quien fui y de quien soy, mi instinto asesino cuando era joven prevaleció al instinto de apareamiento- dijo Fenrir- no me quejo, me he liberado de muchos problemas…digamos…domésticos. Mi familia ahora es mi manada. Mis elecciones no fueron las mismas de Willian, quien decidió tener una familia humana.

-Yo ya estaba comprometido para casarme cuando sucedió- dijo Bill- había decidido con quien pasar el resto de mi vida. El amor ya existía y no cambió al yo convertirme en hombre lobo.

-Usted lo ha dicho…no es el caso de un warg- dijo Scorpius impaciente- su consciencia sigue siendo humana, puede tener sentimientos humanos.

-Cada quien lo ve desde su perspectiva- dijo Fenrir- a veces no tiene nada que ver con el hecho de ser hombre, warg o lobo, es simplemente la forma como te planteas tu vida. Establecerme para mí nunca ha sido una prioridad.

-Yo deseo tener una familia….se que es imposible…pero lo deseo- dijo Scorpius.

-Ese deseo es algo que te acerca mas a tu esencia humana muchacho- dijo Bill- aun así, tienes razón nuestros casos son distintos…no se como ayudarte…quizás deberías hablar con Rosemberg, él es un warg como tú o de pronto como te dije…ayudaría que hablases con Fleur y ella te dijese su percepción del asunto. No fue fácil para ninguno de los dos, no sabíamos que tan seguro era formar una familia debido a mi estado, pero lo logramos, nos arriesgamos y salió todo muy bien. Yo pienso que si logras controlarte, incluso puedes formar una pareja con alguien permanentemente, pero no puedes casarte con nadie, está prohibido para los wargs casarse con un humano.

-Yo no he hablado de casarme- dijo Scorpius a la defensiva- ni tampoco estoy pensando en ello, por dios, apenas tengo dieciocho años, solo quiero saber si tendré la oportunidad de estar con alguna persona. Saben…esta chica…es importante.

-AHH, ya veo…nuestro cachorro está enamorado….aunque no debería estarlo bajo ningún concepto- se burló Fenrir impunemente, ganándose una mirada asesina de Scorpius- Willian,¿estas seguro que Malfoy es un warg? ¿No nos habremos equivocado de sujeto?

-Scorpius Malfoy es un warg sin ninguna duda, todavía humano y sin transformar si a eso vamos…por eso siente lo que siente- Scorpius le dedicó otra mirada incendiaria a Bill.

-No estoy preguntando sobre lo que siento…yo se muy bien lo que siento- protestó Scorpius- solo quiero que me digan que tantas posibilidades tengo de tener pareja y no asustarla hasta matarla con el asunto de mi otro yo.

-Entiéndelo de una vez chico y será mas fácil para ti…no es tu otro yo…simplemente eres tú mismo- afirmó Grayback.

-Sin duda puedes vivir con alguien si al final resulta que puedes controlarte como nosotros- Bill sonó comprensivo mas no convencido- Es tu decisión si te confiesas con esa persona o no, sin embargo ten en cuenta que pasaran los años, la mujer que escojas para ser tu pareja debe saber que no tendrán hijos y te condenaras a ti mismo a verla partir cuando los años la consuman a ella y tú sigas viviendo. Personalmente considero que no es justo.

-Ninguna de las opciones me gustan- dijo Scorpius con amargura- al final, al parecer estoy condenado a la soledad.

-Entre mas pronto lo aceptes mejor será para ti- dijo Bill- no me malinterpretes, no quiero meterme en tu vida personal, pero no me gusta que estés tonteando con chicas en esta fase del proceso, cualquier emoción fuerte podría propiciar una transformación en un ambiente no controlado.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Scorpius azorado. Le provocaba pánico pensar en la posibilidad de dañar a Rose.

-Que cuando llegue el día, te obligaremos a transformarte, pero con nosotros de testigos, siendo cuidadosamente vigilado…observándote para después darte las herramientas y que puedas controlarlo. Por lo que sabemos…cada warg es distinto.

-Y mientras tanto….ustedes juegan a golpearme- dijo Scorpius con desgana, daba vueltas de un lado para el otro en el salón de clases.

-Wargs y hombreslobos somos extremadamente ágiles y fuertes aun en forma humana- dijo Fenrir- podemos luchar de esta forma y aun así ser casi invencibles. De paso…eres un mago….lo cual hace el asunto aun más interesante, solo estamos entrenándote y tratando de corregir tus debilidades.

-¿Cuáles debilidades?- preguntó Scorpius intrigado.

-Debilidades como está- Fenrir se movió a gran velocidad, levantó una pierna y golpeó a Scorpius en medio del plexo solar, el chico se inclinó, le habían sacado todo el aire…de nuevo.

-Eres demasiado distraído…no prestas atención a tu alrededor, estas con la cabeza en las nubes pensando quien sabe que…o mejor dicho…pensando en esa chica que calienta tu cama- dijo Fenrir riéndose a carcajadas- Bill ¿estas seguro que este cachorro es un warg? Hasta ahora no he visto nada que me impresione

Scorpius se enfureció, odiaba que lo trataran de manera condescendiente, detestaba todo eso, y se sentía impotente porque su asunto con Rose cada vez mas tenía un futuro menos claro. Jadeando se puso de nuevo de pie e impulsado por toda la frustración que sentía en ese momento, se fue contra Grayback a toda velocidad y le dio un puñetazo en la quijada, el hombrelobo le devolvió el golpe pero Scorpius logró evadirlo saltando por encima de él con asombrosa agilidad. Grayback se giró para nuevamente enfrentarlo, gruñó audiblemente en apariencia furioso y disgustado, su boca sangraba y sus ojos estaban más amarillos que nunca, el golpe lo había tomado desprevenido, igualmente la fuerza de Scorpius. Al parecer, de buenas a primeras el chico ahora si se lo estaba tomando en serio.

Scorpius siguió alerta frente a Grayback, con las manos apretadas en puño, en posición de combate, de pronto, frente a sus ojos, se inicio un extraño y espeluznante fenómeno.

En una fracción de segundo, Grayback dejó de ser un humano. Contemplar su transformación fue impactante para Scorpius, él pudo ver claramente, como la piel del hombre se estiraba, como emergían los gruesos vellos de lobo a velocidad demencial por cada poro, como el rostro del hombre mutaba y se estiraba hasta formar un hocico, como los dientes crecían hasta convertirse en largos colmillos. Su estatura aumentó hasta alcanzar casi los dos metros de envergadura. Scorpius se pegó a la pared, sacó la varita de su abrigo y apuntó hacia el hombre lobo, que esperaba inmóvil a unos metros de donde él se encontraba. Scorpius puso atención en esos ojos amarillos, ante la intensidad de esa mirada malévola y siniestra, todos los vellos de su cuerpo se erizaron, alertándolo del peligro inminente.

-Calma…no te muevas…no lo ataques- Bill avanzó caminando unos metros intentado ir hasta él, pero Grayback gruñó, Bill se detuvo de insofacto- Muchacho, te he dicho mil veces que una pelea entre lobos no es una pelea en serio hasta que haces sangrar a alguien.

Scorpius respondió con un gruñido. No podía desviar la vista de Grayback, estaba al mismo tiempo fascinado y horrorizado con la imagen de la terrible criatura que tenia en frente. "Es un monstruo"…era lo que Scorpius se repetía una y otra vez…"Yo también soy un maldito monstruo"

-Wargs y hombres lobos son capaces de adquirir diversas formas- dijo Bill- Grayback ha elegido mostrarte la peor…la mas intimidante, si le da la gana, puede aparentar ser un lobo tal cual como tú los conoces.

Scorpius volvió a gruñir a modo de respuesta, no sabia porque, pero en ese momento, sentía que no le salían las palabras, aun cuando entendía completamente lo que le estaba explicando Bill. Grayback al parecer tampoco tenia ganas de hablar…Scorpius veía como abría y cerraba las fauces, como preparándose a morder. Sabía ya que las mordidas de warg eran dolorosas para los hombres lobos, pero ¿Seria igual al revés? Cinco meses estudiando y aun tenia preguntas, para mas colmo, las más sencillas ¿Qué sucedería si un hombrelobo mordía a un warg? Obviamente convertirse en hombrelobo no era una opción o ¿si? Ahora que lo pensaba, no había leído nada de eso ni ninguno de sus tres instructores lo habían mencionado. De todas formas, no se le antojaban que lo mordiesen en ese momento ni en ningún otro.

Los tres estuvieron inmóviles durante cinco minutos y luego poco a poco, Grayback se transformó de nuevo en hombre. Bill le dirigió una mirada reprobatoria.

-No debiste hacerlo Grayback- dijo Bill- es peligroso…estamos dentro del castillo. Con niños adentro….McGonagall no sabe que tú estas cerca.

-Hum….niños…recuerdo…mal…muy…mal- poco a poco la mente de Gryback se despejaba. Él percibía el mundo de una manera muy distinta como lobo, veía en blanco y negro, los olores eran mas intensos, su sentido del oído era mas agudo, aun así su consciencia animal se plegaba con la humana, era capaz de razonar…incluso de hablar, pero no le gustaba hablar como hombre lobo, en general solo lo hacia si era estrictamente necesario, de alguna forma se sentía anti-natural. Contrariamente a lo que se supondría, los hombres lobos y los wargs jóvenes, la mayor parte del tiempo permanecían en su forma humana, utilizando sus habilidades especiales de esta manera, su forma animal era invocada en peligro extremo. En el caso de los wargs más viejos, con el pasar del tiempo, ellos se convertían definitivamente en animales, sometiéndose a otra forma de vivir.

-Se suponía que ustedes no se transformarían frente a mi- Scorpius todavía estaba intentando controlar emociones tan diversas como pánico y rabia que se habían originado en ese momento. Algo dentro de él quiso hacer ignición cuando vio a Grayback transformarse en hombre lobo frente a sus propias narices, teniendo la imperiosa necesidad de pelearse con él, puro instinto en acción, pero al mismo tiempo, se contuvo y su mente empezó a razonar humanamente. Era extraño y jamás le había sucedido, por supuesto, él jamás había tenido un lobo convertido frente a él.

Sus colmillos estaban prominentes en su boca, justamente en ese momento, Scorpius se los estaba tocando con la lengua. No se había convertido totalmente gracias a la poción calmante, pero lo de los dientes era casi inevitable. Usualmente le sucedía desde hacia mas de un año, sobre todo cuando se enfurecía, pero no tenia forma de controlarlo. Gracias a Dios, frente a Rose no le había pasado ni una vez.

-No iba a suceder nada- dijo Fenrir-no puedes transformarte si estas tomando la poción. Me provocaste con ese golpe y creo que simplemente decidí hacer un experimento contigo.

-Estabas conjurando el desastre- dijo Bill- no sabemos que tan fuerte será Scorpius convertido. Si por casualidad se transformaba por su imprudencia, me las iba a ver negras con ustedes dos juntos.

-Él es fuerte- dijo Grayback-pero es joven e inexperto, puedo someterlo perfectamente haciéndolo el mínimo daño necesario, además la poción es buena bloqueándolo- luego se dirigió a Scorpius- Lo has hecho bien: no intentaste pelear conmigo, aun cuando no puedas transformarte el instinto sigue allí, pero lo controlaste. Creo que ya es hora de pasar a la segunda fase de este entrenamiento

-¿Lo hice bien? ¿En serio?- Scorpius estaba anonadado. Al parecer, quedarse quieto sin hacer nada, era exactamente lo que sus mentores querían que hiciese. Fenrir lo provocó adrede para evaluar su autocontrol.

-Bastante bien- dijo Bill.

-Estupendo- Scorpius sonrió.

-No cantes victoria cachorro- dijo Bill- creo que antes de que salgas de aquí deberás tomar algo de poción calmante.

-¿Por qué?- preguntó Scorpius extrañado- si me siento genial.

-Mírate en el espejo- Bill le indicó una pared donde estaba colgado un espejo.

Scorpius caminó y se contempló en el espejo. El reflejo que le devolvió era el suyo, excepto por unos detalles.

Además de los dientes, sus ojos…sus ojos ya no eran grises….sino de un amarillo pálido…igual que los de Fenrir Grayback.

-Tus dientes son colmillos ahora, supongo que estás acostumbrado a disimularlos pero tus ojos…esos si que llaman la atención- dijo Bill con las manos cruzadas en el pecho.

-WOW- dijo Scorpius todavía acostumbrándose a su imagen. Seguía siendo el mismo Scorpius Malfoy, solo que un poco más intimidante.

-Se te quitará en unas horas- dijo Bill- pero eso significa que aun tienes un largo camino que recorrer.

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"El lobezno se acercó a su madre muerta, él no entendía que había sucedido, en medio de la refriega, su progenitora lo había ocultado en una cueva, transcurrieron las horas y después que los chillidos y aullidos cesaron, el lobezno se sintió lo suficientemente seguro para salir de su refugio. Con miedo, exploró alrededor del bosque, hasta que la encontró, tendida en la yerba, con su hocico empujó la cara de su madre, esperando vanamente que ella abriese los ojos, pero nada sucedía, el cuerpo estaba frío e inmóvil, no respiraba.

El cachorro se sentó en sus cuartos traseros, totalmente desconsolado y confuso, el animal tendido frente a él, ahora le era extraño, desconocido, instintivamente, él sabia que el espíritu de su madre se había ido, para nunca más volver.

En su pensamiento, una idea rondaba una y otra vez, ahora estaba solo…se había quedado completamente solo en el mundo"

Rose leía y releía el párrafo que tenia en su cuaderno de notas, sentada en un banco en la plaza central de castillo de Hogwarts, estaba cayendo la tarde y ella había decidido retocar el cuento del lobo que había escrito cuando era mas chica. A Scorpius le había gustado y ella quería perfeccionarlo. Estaba mordiendo un lápiz, absolutamente concentrada cuando sintió que una persona se sentaba a su lado. Cuando levantó su mirada, se encontró con un par de ojos negros que la observaban curiosos.

-Hola- Rose inmediatamente cerró su cuaderno, si bien había dejado que Scorpius viese el cuento, se sentía incomoda ante la perspectiva que un extraño leyese su obra inconclusa. Ella sabía que tenia que superar eso, en la facultad de literatura mágica, continuamente se vería expuesta a las criticas de los demás, pero aun faltaba unos meses, así que todavía tenia algo de tiempo para hacerse la idea.

-Hola profesor Rosemberg- contestó ella.

-Walter- dijo él- mientras no estemos en clase soy Walter para ti.

-Walter- repitió ella, él asintió. Rose cada vez que lo miraba mas misterioso le parecía el sujeto. Quizás era ese asunto que era un warg, un animal que aparentaba ser un humano. Su cara era afilada, parecida a la de un ave, ella sabía que su totem era el cuervo. A Rose le parecía muy interesante todo eso de los wargs, al mismo tiempo que no se sentía capaz de comprender todo el asunto.

-Veo que estás escribiendo. Scorpius me comentó que deseas ser escritora- dijo Walter, se había acercado a la muchacha, porque le preocupaba Scorpius, deseaba conocerla mejor antes de sacar conclusiones apresuradas. Aun así, no veía como Scorpius después de transformarse podría seguir con ella.

-Bueno querer es la palabra…porque estoy segura de que todavía estoy muy lejos de ser una completa escritora- dijo ella.

-¿De que se trata?- pregunto Walter.

-Oh…es un cuento para niños- dijo Rose encogiéndose de hombros con timidez- nada importante.

-¿Te gustan los niños?- preguntó Walter.

-Muchísimo- contestó ella con una sonrisa- me la llevo genial con ellos, doy tutorías a los de primero.

-Me imagino que algún día querrás tener los tuyos- comentó Walter.

-Pues si…aunque no pronto, pero si…creo que quiero tener unos cuantos- dijo Rose – pero eso será después que termine la universidad. ¿Y tú? Cuantos niños wargs piensas tener ¿Y tu novia?

-Ah eso…en realidad no tengo novia….el asunto con los wargs es que somos estériles y como veras eso complica mucho a la hora de echarse novia formal- Walter no lució incomodo al decirlo, pero a Rose le apenó muchísimo.

-Oh..entiendo…supongo que he sido una indiscreta de primera preguntando esas cosas- dijo ella luciendo apenada. Ella no se había dedicado a averiguar mucho del asunto, por lo que no tenia idea que los wargs no podían tener hijos, Walter vio su rostro de perfil, era una chica muy hermosa, eso era cierto, también muy amable, entendía porque a Scorpius le era irresistible, aun así…. .

-No te preocupes…pero eso no significa que no haya chicas por allí o por allá. Los animales también sabemos divertirnos- Walter se rió y ella también.

-¿Cómo alguien como tú se hizo amigo de Scorpius?- preguntó Rose.

-Fue inevitable…ambos corríamos de cabeza para meternos en problemas en el colegio- dijo Walter sin soltar toda la verdad- ya sabes…..Dios los cría…

-Y el destino los junta- dijo ella completando el refrán, sin entender la implicación de esa frase- si, me imagino que Scorpius cuando chico no podía mantenerse un momento quieto.

-Ni te lo imaginas- dijo Walter- él es un buen chico, un poco estrafalario, inquieto, deslenguado, rebelde…pero buena persona.

-Lo se- dijo ella- y además, debajo de toda esa facha se esconde el ser humano más convencional que he conocido.

-Así es…aun así…tiene sus cositas raras – tanteó Walter con toda la intensión.

-Eso es correcto- agregó Rose- pero últimamente, estoy dispuesta a soportar cualquiera de sus rarezas.

-Es bueno saberlo- afirmó Walter, dicho esto se levantó- Rose, te acompaño al comedor, ya es casi la hora de la cena.

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Sebastian Montague siempre había querido ser el duro del colegió, cuando había llegado a Hogwarts, lo hizo con la firme intensión de convertirse en hombre fuerte de Slytherin, después de todo, él poseía la combinación perfecta de maldad, fuerza física e inteligencia. Sin embargo, en las primeras dos semanas, estuvo claro que tenia un fuerte rival en la figura de Marcus Nott. Como Sebastian también era extremadamente astuto, supo de inmediato que nada ganaba enfrentándolo, que era mejor juntar fuerzas. Años después no solo habían juntado fuerzas, sino intereses, voluntades, gustos y también odios, ah y secretos…ellos dos compartían muchos secretos. Esa amistad con Nott le había costado a Sebastian Montague su cordura…pero también le había ofrecido oportunidades excepcionales. No solo aprender la magia más oscura existente sino poder dominarla a su antojo. Marcus Nott…Theodore Nott, ellos, uno, los dos…ambos serian poderosos en el nuevo orden mágico, Sebastian sabia que él seria tan poderoso como ellos, solo si se mantenía a su lado como un perro fiel.

Marcus Nott tenia una enfermiza fijación con Rose Weasley, por supuesto Sebastian no quedó atrás, él también la detestaba, por lo que era, por lo que representaba y sobre todo porque Marcus la odiaba. Pero de manera inexplicable y contradictora, con el pasar de los años y luego de una ardua reflexión, Sebastian estuvo seguro de que a Marcus no se le endurecía la polla solo con verla ni tenia sueños húmedos con la maldita chica en donde se la follaba de todas las maneras y todas las posiciones posibles. Sebastian sabia que Marcus no sentía esos deseos profanos por ella y él estaba muy decepcionado de si mismo al ver que deseaba con toda sus fuerzas a una impura igualada, a una enemiga, hija y sobrina de quienes habían sepultado la hegemonía de los sangre limpia en el mundo mágico… un símbolo de todo aquello que quería destruir.

Había tratado de olvidarla, acostándose con muchas chicas…con chicos también, pero en esos últimos meses, cuando la observaba en la distancia, hermosa, vulnerable e inalcanzable, sentía esa tensión conocida en su entrepierna que ya no aliviaba con nada ni nadie. La odiaba, la detestaba, por hacerlo rebajarse, por haberlo obligado a arrastrarse en el fango. Poco le importaba a Sebastian que la chica ni lo registrase, de hecho, era preferible así, que ella no reparase en él, de alguna forma era satisfactorio darse cuenta que ella permanecía ignorante ante el peligro latente que él representaba, que estuviese dichosa y contenta sin saber que toda felicidad pronto le seria arrebatada y exterminada. Él lo iba a disfrutar, su dolor, su consternación, iba a tenerla desnuda yaciendo debajo de él, la violaría mil veces, de todas las maneras posibles, iba a saciarse de ella, beberse hasta su alma, regodearse de su cuerpo, de su esencia y de su olor, y también iba a matarla con sus propias manos, iba a satisfacer los deseos mas primitivos que tenia dentro de si por ella e iba a delirar cuando lo hiciera. Sebastian no entendía su obsesión, porque, al final, ella ni siquiera era la mas guapa…ni la mejor vestida…ni la mas rica, ni nada…pero algo…ella tenia algo diferente, alguna cosa que solamente él podía percibir, y que lo atraía, de manera irremediable y fatal, como una polilla la luz de una bombilla. Y Sebastian quería erradicar esa enfermedad a toda costa, así que había hecho un trato, un acuerdo que satisfacía los dos apetitos mas intensos que tenia con ella.

Esa noche estaba lloviendo y él esperaba en la estación de Hogsmade, su cabello castaño estaba pegado húmedo en su cara. No era muy atractivo, pero sus facciones eran armónicas, quizás sino fuese por su mirada eternamente enfebrecida y desquiciada, quizás pareciese agradable a la vista. Aun con las ropas mojadas pegadas a su cuerpo, lucia elegantemente vestido, como todo sangre pura rico.

El expreso de Hogwats se detuvo y una puerta se abrió. Sebastian se levantó de su asiento y tiró el cigarrillo que estaba fumando, aplastándolo con los pies. Del tren descendió una figura vestida de negro con una maleta. Sebastian fue caminado hacia él.

-Pensé que nunca llegarías- dijo mientras ayudaba al otro joven con la maleta

-El tren se retrasó- contestó Marcus ajustándose su abrigo para protegerse de las inclemencias del clima- esta maldita lluvia.

-¿Cómo estuvieron las vacaciones?- preguntó Sebastian con ironía. Marcus resopló disgustado. Ese tipo de preguntas lo molestaban profundamente, Sebastian sabia mejor que nadie que era lo que había estado haciendo en sus "forzadas" vacaciones escolares.

-Espero que todo por aquí haya seguido de acuerdo a los planes en mi ausencia- dijo Marcus.

-Nada de lo cual tengas que quejarte ¿Me imagino que ya sabes la fecha exacta? – preguntó Sebastian.

-Pronto…muy pronto… pronto la tendrás en tus manos y haras con ella lo que te de tu maldita gana- Marcus respondió a la pregunta que no se había formulado, se conocían demasiado bien, que a veces no necesitaban de muchas palabras entre ellos. Sintió una punzada conocida en su pecho…celos…puros y descarnados celos…trató de alejar la sensación pero no pudo, otra razón mas para odiar a esa mujer. Los dos habían descubierto, hacia mucho tiempo atrás, que estaban unidos por un lazo fuerte y oscuro…porque mas que amigos eran amantes. Y además, Sebastian Montague era la única persona que sabía quien era en realidad Marcus Nott.

-Eso espero- dijo Sebastian- un trato…es un trato.

Por razones muy diferentes ambos estaban interesados en el destino de la misma persona. Solo al pensar en Rose Wesley, los ojos azules de Marcus que eran tan fríos como el hielo, parecieron encenderse de pronto, un destello de rabia cruzó su mirada. Odiaba a esa muchacha, para él, ella representaba todo lo que quería cortar y exterminar de raíz. Se sentía intranquilo respecto a ella, la chica tenia algo diferente, un algo que no le gustaba para nada, que le inquietaba, una energía mágica distinta proveniente de ella, peligrosa, era mejor que muriese, sacarla del camino, no pensar en eso que le intrigaba y que no podía explicar. Las sorpresas en estos momentos no eran bienvenidas y esa familia tenía el mal gusto de tener entre sus integrantes a los magos mas poderosos del planeta, ninguna precaución estaba de mas, aun así, había que investiga a fondo a la chica, por supuesto, convertida ya en cadáver.

-Espero que no hayan sido muy duros contigo….no les gustó lo de la pelea- dijo Sebastian- fue considerado una imprudencia.

-Lo usual…ni mejor ni peor- dijo Marcus- Malfoy sigue desapareciendo algunas noches como me has contado.

-Si- dijo Sebastian – he intentado seguirlo, pero no se como le hace…..siempre se nos escapa.

-Ustedes son una partida de inútiles, en todos estos años no han aprendido nada de mi- Marcus hizo una mueca de desprecio- ¿Qué hay con Goyle?

-Estábamos esperándote- dijo Sebastian- me imagino que tú querías ocuparse personalmente de eso.

-Si…Gregory…oh Gregory- dijo Marcus- tenemos mucho trabajo, pero esta vez debemos pasar desapercibidos. No haremos alboroto…para nada, estoy dispuesto a dejar hasta que Theo Jr. siga jugando con su mascota, esa, la niña pequeña Weasley ¿Qué hay con el colegio?

-Hay un nuevo profesor de Aritmancia- dijo Sebastian, esta vez, se mostró muy entusiasta- y ha estado enseñándonos algunas cosas interesantes….que no son precisamente aritmancia. Habla de política, de derechos, igualdad…que los sangre limpias estamos condenados a la extinción, sometidos a casi la esclavitud por parte de los muggles e hijos de muggles, despojados de nuestra herencia mágica. Diserta sobre el Lord Tenebroso, del porque sus ideas no estaba completamente equivocadas, por supuesto todo hecho dentro del contexto de la academia. Planteamientos revolucionarios en estos tiempos. Siembra dudas, ofrece respuestas incomodas a preguntas incomodas.

-¿Qué dicen los estudiantes?- preguntó Marcus- ese profesor es uno de los infiltrados en este colegio del trivuriato de los Walpurgis.

-Hasta ahora solo ha sido en las clases de los Slytherin´s y los Ravenclaw´s- dijo Sebestian- casi todo sangres puras. Nadie ha reclamado a la directora, dos sangresucias se retiraron de la materia, pero nada más. Aun así…el daño está hecho, ya la gente está comentando en los rincones que quizás el mundo mágico necesite un cambio.

-La idea siempre fue tratar de colocar a nuestros enemigos como los malvados del asunto- dijo Marcus- es la manera de encontrar apoyo. Mentes jóvenes y volubles es nuestro principal objetivo ahora. Cambiar el pensamiento de las generaciones más jóvenes.

-Correrá la sangre- dijo Sebastian- eso es suficiente para espantar a cualquiera. Existen personas que no se sentirán cómodas ante la perspectiva de un enfrentamiento.

-No será de esa forma, si está justificado lo entenderán- dijo Marcus- en las guerras siempre hay perdidas, las necesarias. Se harán oídos sordos, la comunidad mágica solo verá lo que quiere ver, lo que le conviene. Ganaremos esta vez…de eso no hay lugar a dudas.

-Así será- dijo Sebastian, mientras tanto los dos chicos caminaban hasta uno de los carruajes tirados por Threstals. No estar de más agregar, que para ninguno de los dos jóvenes, las criaturas permanecieron invisibles.

0o0

Dos semanas después.

El bar en Hamburgo estaba al rebosar de gente. Rose iba caminando al lado de Scorpius, vestía jeans y un sweter gris oscuro cuello de tortuga, como siempre no llevaba una gota de maquillaje, lucia bastante sencilla. Sin embargo su cara estaba iluminada, no había bebido ni una gota de alcohol pero sus mejillas estaba arreboladas haciéndola lucir muy bonita. Tuvieron que empujarse en la entrada para lograr entrar, Scorpius estaba detrás de ella, protegiéndola abrazándola con sus brazos, era extraño caminar de esa forma entre un mar de personas, pero Rose pronto se dio cuenta, de que en esa posición ella estaba a salvo de los empujones o los codazos. Finalmente lograron entrar, el lugar estaba oscuro y había tanto humo de cigarrillo alrededor que Rose tosió varias veces para despejarse la vía aérea. El bar estaba dividido en varios niveles y la gente bailaba incluso en las escaleras, multitud de chicos vestidos desde ropa de alta costura hasta atuendos que sin duda debían ser disfraces. La mayoría eran jóvenes de su edad….casi todos muggles. La música sonaba a un nivel apabullante, el ritmo retumbaba en los oídos y el estomago de Rose, que inmediatamente buscó alejarse de los altavoces, Scorpius la siguió.

Cuando Rose logró acostumbrar sus ojos a la oscuridad se dio cuenta de que el sitio estaba decorado muy avant garde, verdaderamente lujoso. Ella nunca en su vida había ido a un lugar así, quizás a algún pub en Londres con sus primos, por supuesto siempre de día, pero nunca de noche en un verdadero antro de perdición para gente rica. Se imaginaba que en Londres existian sitios así, quizás mas sofisticados, pero nunca con el ambiente despreocupado y decadente que tendría un lugar de ese tipo en la ciudad más fiestera de Europa, Hamburgo,

-No sabia que te gustaban las discotecas de lujo para chicos pijos- le dijo Rose a Scorpius –con tu pinta, cualquiera se imaginaria otra cosa.

Scorpius llevaba jeans, zapatos deportivos, una camiseta blanca y una chamarra con caperuza de color gris oscuro. Su largo cabello rubio estaba suelto, en realidad ya no era tan largo, Rose se lo había cortado ese día, ahora lo tenia en capas casi rozándole las orejas, aun así la capucha cubría su cabeza. Se había arremangado, así que el inicio de sus tatuajes de sus brazos eran claramente visibles, sin embargo ya no parecía un pandillero sino un chico muggle como cualquier otro…quizás un poco mas extraño de lo normal. Había optado por quitarse todos los piercengs de la cara y el de la lengua, eran peligrosos, él lo había comprobado de primera mano, aun extrañaba el pedazo de piel que le habían arrancado de la ceja Marcus Nott, sin embargo había conservado los de las orejas. Estaba intentando mejorar su aspecto para que cuando le tocase conocer a los padres de Rose, su apellido aunado a una apariencia estrafalaria no representase un doble golpe imposible de superar. Se sorprendió al pensar que últimamente cada cosa que hacia, cada decisión que tomaba, era por ella. Y no le molestaba en lo absoluto.

-Me gusta cualquier lugar donde pueda reunirme con mis viejos amigos- dijo Scorpius- esté de moda o no.

El joven miró directamente la cara de Rose, ella sonreía, sus ojos estaban brillantes, en ese momento él no pudo dejar de pensar en lo bonita que era. Ella resaltaba entre todas las chicas del lugar para Scorpius, como siempre, con ese atuendo que aunque discreto, realzaba su figura y sus resplandecientes ojos azules parecían mas azules por lo oscuro de sus ropas. Nunca se cansaría de admirarla jamás, ya tenían cinco meses como novios y cada vez que la miraba, descubría cosas nueva en ella, como un mechón rebelde de cabello adornando su nuca que siempre se le escapaba cuando se hacia una cola de caballo, o lunares en sitios bien escondidos de su cuerpo que solamente él había visto, detalles que le intrigaban y sobre todo que le gustaban. No había ninguna duda de que estaba enamorado, aun cuando la confesión no se hubiese hecho, quizás esa noche, cuando estuviese solos…en la cama…amándose…él le pondría palabras a ese sentimiento que lo estaba consumiendo por dentro.

Esa era la primera vez que salían juntos fuera de Inglaterra. En teoría ella estaba en casa de Emily Spencer en Glasgow, él en teoría se había ido de juerga con Walter a Alemania pero en Berlín, menos mal que la suerte estuvo de su lado, sin ella hubiese sido difícil esquivar la constante supervisión de Draco Malfoy sobre todos sus movimientos fuera de Hogwarts. Scorpius estaba en su momento mas delicado, por eso Walter estaba con ellos, había dejado de tomarse la poción calmante y lo estaba manejando muy bien, quizás debido a que Rose ejercía un efecto relajante en él, pero no había que tentar al destino.

Le gustaba Alemania, Europa en general, no se sentía cómodo en Inglaterra, quizás era la vieja superstición de los wargs-lobos respecto a estar rodeados de agua, Scorpius no tenia ningún problema con el mar, era buen nadador, pero para un animal como el lobo el agua representaba un obstáculo a vencer, podía ser atrapado en una persecución si se topaba con agua en su camino, incluso hasta un pequeño arroyo, todo eso estaba en su consciencia ancestral animal…en la de todos los wargs. Gran Bretaña era una isla y por lo que sabia eran muy pocos los wargs que vivían allí en comparación con el resto de Europa. Europa…Scorpius recordó de pronto que sus abuelos estaban en Suiza…quizás era tiempo de echarle un ojo a los viejos, pero lo descartó de inmediato.

Visitar a Narcissa y Lucuis Malfoy era casi siempre una tortura, la rigidez de sus relación con Draco se habían transferido de alguna forma al único nieto que tenían, sobre todo su abuela, que era muy estricta y distante. A Scorpius permanentemente lo regañaban cuando era pequeño por estar tocando objetos en el Salón de Lectura de su abuela Narcissa. En cuanto a Lucius Malfoy, Scorpius recordaba estar sentado en sus rodillas y escuchar toda clase de cuentos infantiles fantásticos que su abuelo le contaba con paciencia, él era un poco mas relajado que Narcissa en cuanto a la educación de los chicos, conducta que se afianzó cuando salio de la cárcel. Draco y Scorpius eran "Los Chicos" a secas y sin diferenciarlos a los dos. Su abuelo era o había sido alguna vez un hombre duro, implacable…pero al mismo tiempo, mucho menos controlado emocionalmente que su mujer y su hijo, después que salio de la cárcel, era como si ya nada importase. La frialdad extrema de Draco era heredada de Narcissa, esa sangre de horchata que le permitía permanecer, por lo menos en apariencia, indiferente ante algunas cosas. Lucius era más irascible, explosivo, de alguna forma, ese carácter voluble había sido su perdición en la época de Lord Voldemort. El Malfoy mayor tenía la tendencia a actuar sin pensar, sin medir las consecuencias. Había escuchado a su padre comentarlo miles de veces, mientras lo regañaba por sus desafueros, después de todo, Scorpius entre otras cosas era tan impaciente e impulsivo como Lucius Malfoy.

Lucius jamás dejó de pensar respecto a Draco como si todavía tuviese diecisiete años y necesitase de sus consejos, eso le disgustaba a su padre. Scorpius se sentía identificado con el malestar de Draco, después de todo lo estaba sufriendo en carne propia también, el talante controlador de los padres Malfoy´s. Al final, la razón era el cariño…solo eso… sin embargo a pesar de ser digamos atento con él, a veces Scorpius tuvo la sensación de que su abuelo Lucius incluso jugando con él tenia la mente en otro lado, sus ojos se perdían en la lejanía, con una mirada oscura y cargada de resentimiento.

En esos entonces, cuando tenia seis años, lejos estaba Scorpius de saber que era Azkaban o lo que su abuelo y su padre habían padecido ahí, aun no lo entendía, jamás en su vida le habían privado de su libertad, para colmo, Lucius Malfoy, poco después de salir de la cárcel, empezó a enfermar, inexplicablemente perdió la fuerza muscular, le fue diagnosticada Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad degenerativa neurológica que provocaba invalidez, relativamente común entre los muggles, rara entre los magos. Justicia poética lo llamaron algunos, Scorpius estaba seguro de que si pudiese, su abuelo hacia tiempo se había puesto una soga al cuello, era un hombre muy orgulloso y se le hacia insoportable depender de los demás. Lo cierto es que sus abuelos estaban en Suiza, juntos, exiliados para siempre del Reino Unido, sin ciudadanía mágica inglesa, expatriados, prohibido su ingreso a Inglaterra, ex convictos. La vida de Narcissa consistía solamente en cuidar a su marido enfermo. Quizás si fuesen otras las circunstancias iría con Rose a verlos, para que ella conociese parte de su familia, igual estaban cerca, pero no, Scorpius Malfoy sabia que eso jamás sucedería. Saber que él y ella estaban juntos solo mataría a su abuelo de la impresión. Lucius Malfoy podría declarar públicamente que no tenia nada en contra de los muggles, que jamás intentaría de nuevo exterminarlos, pero de allí que la hija de sus enemigos fuese la novia de su nieto había mucho trecho.

Rose lucia un poco azorada, además desde hacia varios días se sentía mal, como si hubiese cogido un virus de alguna clase, permanecia cansada todo el tiempo. Walter caminaba detrás de ellos, saludando a mucha gente. Walter Rosemberg, a pesar de su apariencia altiva y reservada, era un tipo bien simpático, una vez que la gente lograba caerle en gracia se mostraba de lo mas amable, incluso a veces se atrevía a bromear. En algún momento se encontraron con varios chicos rubios que estaba bebiendo cerveza en grandes jarras.

-Oh, son Wilhen y Gustav- dijo Scorpius emocionado, jaló a Rose con él rápidamente para encontrarse con los chicos, antiguos compañeros de su colegio. Habían quedado en encontrarse en ese lugar, pero aun así, la expectativa de reencontrase a sus amigos tenia a Scorpius eufórico.

Cuando se encontraron, se saludaron efusivamente, abrazándose, con empujones y golpes incluidos.

Rose estaba un poco desorientada con la conversación puesto que no entendía nada de alemán. Solo escuchaba las risas de Scorpius y lo demás chicos, mientras tanto él pasaba un brazo alrededor de su cintura posesivamente y en algún momento le besó la cabeza, el gesto lo había hecho casi inconscientemente y los chicos empezaron a reírse.

Rose se incomodó. No le gustaba sentirse excluida, sin duda era una tontería, pero últimamente estaba demasiado susceptible.

-¿Qué sucede?- dijo ella mirando de reojo a los dos alemanes rubios, que parecían casi gemelos- ¿Qué les causa risa?

Entonces el chico llamado Wilhen, en un correctísimo ingles le contestó.

-Oh, no te preocupes- dijo Wilhen- es que nos causa gracia que Scorpius Malfoy nos diga que eres su novia- Rose lo miró intrigado y el chico volvió a reír- ¿En que rayos estabas pensando cuando le dijiste que si? Este tipo es de lo peor.

-Creo que ya es suficiente- dijo Scorpius apurado- no la traje para que me apenaran frente a ella.

-Nuestro amigo Malfoy siempre deja una estela detrás de él- dijo Gustav. Scorpius abrió los ojos y enseguida empezó a rogar porque no mencionase ninguna de sus locas aventuras amorosas frente a la chica- créelo….una estela de destrucción.

-Han pasado casi siete meses, pero aun es el chisme caliente en Dumstrang- dijo Wilhen- después que quemaste el comedor y te fuiste, nada volvió a ser igual. Te convertiste en un mito en Dumstrang

-¿Cómo está Larsen?- preguntó Scorpius con el rostro serio- Se que no sufrió ningún daño permanente, pero no nos hemos escrito desde esa ocasión

-Ese es uno que toda te celebra la gracia- dijo Gustav- y para colmo de males, ahora no pisa el suelo cuando camina, es tan famoso como tú que fuiste el perpretador del ahora mitico incendio del comedor. Él, que supuestamente fue la victima y sobreviviente, en lugar de ser señalado como cómplice como debería haber sido si existiese justicia en el mundo, ahora es el chico más popular de Dumstrang, perdonando lo presente.

-Una verdadera lastima que te fueras- dijo Wilhem- ni pensar lo que aprovecharíamos tu estrellato si estuvieses con nosotros. Mujeres…y mas mujeres….

-Willie- advirtió Scorpius.

-Eso es no es lo mejor, Larsen tiene a todas las chicas del colegio detrás de él- dijo Wilhen- es casi de matarse de la risa, cuando lo ves intentando abarcar….- hizo un gesto con ambas manos emulando las formas de una mujer- todo eso.

-Para su desgracia, Larsen no tiene para nada tu actitud con las chicas- dijo Gustav- él les huye…

Rose miró intrigada a Scorpius y como no….bastante celosa. Ella sabía que Scorpius tenia sus cuentos, pero de solo imaginárselo ardía en furia. Últimamente estaba demasiado posesiva con él,

-Larsen es gay- dijo Scorpius en voz baja a modo de explicación.

Rose soltó una carcajada, Scorpius la miró con ojos brillantes.

-Estos dos eran mis compañeros de habitación- dijo él señalando a los otros chicos- no les hagas caso, son imposibles.

-Hola, soy Rose- dijo ella, presentándose y al mismo tiempo queriendo matar a Scorpius con sus propias manos por no haberlo hecho.

-Oh lo siento nena, ya iba a presentarte. Vas a castigarme esta noche por esto...¿cierto?- dijo Scorpius en su oído, dándose cuenta de su error.

-A puro pan y agua – contestó ella estrechando las manos de los chicos.

-Sabemos tu nombre Rose Marie Weasley- dijo Wilhen- Soy Wilhen o Willie como quieras,

-Tenemos toneladas de cartas, en donde nuestro amigo ha utilizado toda su capacidad literaria en describirnos la fantástica chica con la que anda- dijo Gustav- creí que eran exageraciones, pero veo que mas bien se quedó corto. Un gusto conocerte, Rose Marie.

-Oh dios, no se burlen de mi también- comentó Rose todavia riendo- Es Rose...a secas.

-Rose a secas- dijo Gustav- suena bien..."Rose a secas".

-Te recomiendo que no jales esa cuerda- dijo Scorpius- Es Rose...Rose.

-¿Cómo demonios lograste atraparlo?- dijo Wilhen. Era raro ver a Scorpius con una novia, para no decir que casi imposible, pero la chica era muy bonita y su lenguaje corporal no dejaba lugar a dudas de que se la llevaban bien en los aspectos importantes de su relación. Wilhen estaba contento por su amigo.

-Todo fue asunto de ponerlo en su sitio unas cuantas veces- contestó Rose.

-Soy afortunado en conservar ambas mejillas- agregó Scorpius- ella me abofeteo tanto que en algún momento pensé que iba a tener una concusión cerebral. Al final ella se condolió de mi y me dijo que si.

-Tuve que besarlo la primera vez….era demasiado lento…no se decidía- bromeó Rose fingiendo tono confidencial. Le gustaba tomarle el pelo a Scorpius con eso, sobre todo porque él era tan seguro de si mismo que no le importaba en lo absoluto.

-Es que te tenía miedo mujer…pegas duro- dijo Scorpius a carcajadas.

-Pensábamos que a Scorpius nadie le echaba el lazo- dijo Wilhen-. Pero mira…aquí estamos.

-La mudada de colegio te hizo bien amigo- dijo Gustav- ahora con novia y todo. ¿Quién lo diria?

-¡Y tanto que protestó!- dijo Wilhen- estuvo todo el verano explicándome sus tácticas para escapar de Hogwarts.

-No fue tan malo después de todo….aunque no he deshecho completamente el plan de escape de Hogwarts- dijo Scorpius, Rose le dio un codazo.

-¿De que hablan?- se acercó Walter.

-Walter Rosemberg- dijo Wilhen con respeto- me dijeron que ahora eres profesor. No podía creerlo.

-Alguien tenía que vigilar a Scorpius para que no se metiese en problemas.

-¿Y lo lograste?- dijo Gustav riéndose, escupiendo un poco de cerveza. Todos estaban muy alegres y dicharacheros, efecto del alcohol.

Rosemberg miró a Rose que estaba distraída viendo a la gente bailar en la pista, pero Scorpius lo vio y ensombreció la mirada.

-Apenas…sigue siendo el mismo tonto de siempre- dijo Walter y luego le dijo a los chicos- ¿Adivinen quien está en el fondo? Ingah y ya preguntó por ustedes dos.

-¡Ingah!- exclamaron los dos chicos al mismo tiempo, rápidamente recogieron sus cervezas y con señas se despidieron de Scorpius y Rose, para seguir a Walter como dos perros falderos

-¿Quién es Ingah?- preguntó Rose

-Ingah es la chica de la que ellos han estado platónicamente enamorados desde los 11 años. Estudiaba con Walter- dijo Scorpius.

Walter Rosemberg eventualmente se aburría cada cierto tiempo, después de algunas décadas rondando por toda Europa, simplemente se metía de nuevo en el colegio, rejuveneciéndose utilizando su propia magia de warg que no era muy diferente a la de un mago. Sin embargo cuando fue a Dumstrang lo hizo para vigilar la evolución de Scorpius. Detalle por supuesto, desconocido para Rose, que veía a Walter como un joven de veinte años muy circunspecto, con el detalle que era no era humano por completo sino un warg.

-¿Cuántos años te lleva Walter?- preguntó Rose.

-Unos cuantos….creo que tres años - fue la parca respuesta de Scorpius. En realidad según sus cuentas Walter le llevaría como ciento veinticinco años. Pero eso…todavía no se lo diría a Rose.

Cada vez mas mentiras….esto es insoportable, el pensamiento fue fugaz y estuvo a punto de arruinarle la noche a Scorpius, pero Rose se acercó a él y le ofreció un beso ligero en la boca. Scorpius no desaprovechó la oportunidad y le tomó el rostro, profundizando el beso. Mientras tanto acarició la piel de su cara, ella gimió para él cuando Scorpius mordió juguetonamente su labio inferior. Era tan bueno besarla.

-¿Estas contenta de estar aquí conmigo?- preguntó él mientras seguía acariciando su cara con las dos manos.

Rose asintió, levantándose de puntillas para besarlo otra vez.

-Eso sin duda es un si- dijo él completamente complacido por la actitud cariñosa de Rose, eso era quizás lo que mas le gustaba de ella, le ofrecía y correspondía a su afecto con total naturalidad, sin poses, sin aspavientos, era ella con él, sin miedo a demostrarle lo que sentía.

Scorpius la tomó de la mano y la arrastró hasta la barra. Empezó a hablar cordialmente con el chico de la barra un rato y Rose se sentó para mirar la tarima, pronto un grupo de rock empezó a tocar.

-Te pedí una cerveza – dijo Scorpius.

-Sabes que no bebo- dijo ella mirándolo a los ojos.

-La cerveza no es alcohol- dijo Scorpius- solo es una bebida refrescante.

-Si claro- respondió Rose sonriéndole, era incapaz ahora de no verle la gracia a esos comentarios de Scorpius- No, no quiero tomar nada.

-¿Tu estomago sigue mal?-preguntó Scorpius preocupado- No te vi comer nada en todo el día.

-Da vueltas y vueltas- contestó Rose- y además tengo la nariz tapada. Esta gripe va a matarme.

-Déme soda con limón por favor- pidió Scorpius al barman.

-¿Te gusta el sitio?- preguntó él- si quieres podemos ir a un lugar mas tranquilo.

-No- dijo Rose- para nada, esta perfecto. Me gusta.

-Bien- dijo él, la observó siguiendo el compás de la música con la cabeza y preguntó-¿Quieres acercarte a la banda?

-¿Qué?- preguntó Rose acercando su cara a la de él- no te escuche.

-La banda- gritó Scorpius señalando la tarima, ya la música había empezado de nuevo y era muy difícil hacerse oír. Rose lo miró intrigada y Scorpius de nuevo le tomo la manó y la arrastró hasta la tarima. Walter ya estaba allí y les abrió espacio.

Después de varias canciones, Rose estaba riendo como tonta aplaudiendo y disfrutando, además de celebrarle las tonterías a los amigos de Scorpius, los dos gigantes rubios bromistas. Scorpius solo la miraba, siempre era bueno verla reír, algo dentro de él se sentía dichoso al verla feliz. Aun sentía el calor de su cuerpo contra de él, cuando esa mañana había despertado juntos en la cama de la habitación de su departamento, sin apuros sin temor de que fuesen a ser descubiertos. Era la primera vez que amanecían los dos juntos en la misma cama y fue fantástico. También fue genial seguir acostado con ella hasta bien entrado el mediodía, Rose estaba algo enferma y él se quedó con ella mimándola. El asunto de las pesadillas había mejorado, eso era un alivio, pero contra la gripe nada se podía hacer.

-Voy al baño- dijo ella a Scorpius acercando su cara a centímetros, Scorpius se fue hacia ella por instinto dispuesto a estamparle un beso pero ella se alejó riéndose- Ya vengo.

-Te espero- dijo Scorpius, luego sintió un codazo de Walter.

-Estas en un punto sin retorno- dijo Walter en alemán, Scorpius iba a protestar, pero Walter lo interrumpió- no intentes negarlo. Te lo estoy advirtiendo, no puedes enamorarte de esa chica, no puedes, vas a sufrir.

-Ese no es tu problema- dijo Scorpius revolviéndose el cabello incomodo, luego se arrepintió de la brusquedad de sus palabras, después de todo, aunque estaba en contra de esa relación, Walter Rosemberg no dejaba de apoyarlo- es complicado…Rose y yo…quizás es amor…no lo se…tú dices que no tengo la capacidad de enamorarme realmente como un humano por lo que soy…que solo es instinto…yo solo quiero que ella esté conmigo todo el tiempo.

-Rose es una chica excepcional- dijo Walter- no solo es guapa….es que tiene cerebro, es muy inteligente, pero lo mejor de ella es que parece quererte sinceramente. Espero que todo salga bien, por tu bien…amigo

-Eso espero yo también- dijo Scorpius, aunque era innecesario decirlo. Hacia tiempo había llegado la conclusión, de que fuese lo que fuese que pásese ella era la mujer que quería para él, para compartir su vida. Era un poco atemorizante darse cuenta de eso, de que quizás, él con 18 años recién cumplidos estaba tomando la decisión personal mas transcendental de su vida….quería convivir con ella, como hombre y mujer, vivir juntos en el mismo lugar, como una pareja estable. Pero desearlo no era igual que hacerlo, porque él a pesar de que había mejorado mucho, sentía que todavía no podía dominar algunas cosas. No podía poner en riesgo la vida de ella.

Scorpius estaba de pie al lado de la barra y Rose entre la multitud regresaba a él, después de haber ido al baño, estaba bastante descompuesta y quería irse a dormir, había vomitado todo ese día y sentía que cada vez estaba peor. Vio a Scorpius sonriéndole y de pronto…..todo se tornó negro.

Scorpius la vio caer en el piso, la gente se apartó y él corrió raudo hacia ella, la levantó por los hombros y le tomó la cara, Rose estaba fría, su piel estaba pálida y sudorosa.

-Rose- él la llamo y la chica no respondía. Walter fue hasta donde estaban los dos. Los otros amigos de Scorpius también.

-Tomaría algo- dijo Wilhen- a veces cuando te pasas con el Éxtasis se te baja la tensión.

-No- dijo Scorpius muy preocupado, ella no reaccionaba, pero su respiración era pausada, aparentemente solo se había desmayado- ella no es así…no es de ese tipo, no toma drogas ni sustancias, ella ni siquiera consume alcohol, tiene varios días enferma con gripe, pero no pensé que fuese nada grave ¡Rose!- su voz apremió.

-Será mejor que llame a una ambulancia- dijo el bartender, luego se dedicó a apartar a la gente, que curiosa, se había acercado al sitio- hagan espacio para que la chica respire, ponla en aquel sofá.

Dos horas después, Scorpius estaba en la sala de espera de un Hospital muggle, caminando de un lado para otro. No la llevó a un hospital mágico, porque supuso que llamarían a sus padres, en los hospitales mágicos en Alemania, cuando un paciente ingresaba, se localizaba a sus familiares inmediatos. Él y ella no estaban casados, así que no era posible de alguna forma llevarla allí, no quería causarle más problemas con sus padres. Como ambos eran mayores de edad, en el mundo muggle legalmente se valían por ellos mismos

Los médicos le habían dicho que Rose había recuperado el conocimiento y que estaba perfectamente bien, pero que sin embargo, le harían algunas pruebas. Él se estaba impacientando, no dejaban que la viese y eso lo estaba volviendo loco.

Finalmente un doctor vino hacia él.

-Sr. Malfoy- dijo él.

-Si- contestó Scorpius.

-Ya puede pasar con la paciente- dijo el medico- esta muy bien, solo fue un desmayo sin importancia, pero le daremos el alta temprano en la mañana. Mientras tanto, se quedara en una de las habitaciones privadas.

-No tenemos seguro medico- dijo Scorpius. Él tenia dinero muggle guardado en su departamento, suficiente para pagar los gastos médicos, de hecho suficiente para comprar hasta una casa si se le antojaba, pero ir a buscarlo implicaba dejar a Rose sola, así que no sabia como le haría.

-No se preocupe por eso- dijo el doctor- su amigo Rosenmberg ha pagado todo. Recuerde pasar por administración para que le den la factura.

Cuando Scorpius entró la habitación, la estancia solo estaba iluminada con una lámpara al pie de la cama, reconoció la figura de Rose durmiendo inquieta revolviéndose entre las sabanas, se acercó y se sentó en una silla que había al lado. Le empezó a acariciar los cabellos, acomodándoselos para enmarcar su cara, le tomó una mano y se la besó. Ella despertó poco a poco.

-Hey- dijo ella en voz baja.

-Hey- contestó él todavía con la preocupación reflejada en su rostro- Se que te emocionaste en la disco y todo lo demás, pero no me des esos sustos nena, casi me matas de un infarto.

-Estoy bien- dijo ella sonriéndole fugazmente- los doctores dicen que estoy un poco anémica, que además tengo un resfriado, pero de resto estoy perfectamente bien de salud.

-Mañana te quedas en la cama todo el día- dijo Scorpius- sin excusas, nada de salir o hacer esfuerzo. Podemos venir dentro de unas semanas de nuevo y pasear todo lo que quieras

-Scorpius- los ojos de Rose estaban hinchados, rojos como si hubiese estado llorando- tengo algo que decirte.

Él vio algo en la mirada de ella que lo inquietó. Ella estaba indecisa de hablar, por un lado quería decírselo, pero por otro lado temía la reacción. No estaba segura si era una muy mala noticia o si al contrario era la mejor de las noticias.

-¿Qué sucede?

Rose se incorporó de la cama y se sentó, bajó la cara y la escondió entre sus manos. Sus hombros se movían espasmódicamente, de su boca solo salia un gemido y luego empezó a llorar. Scorpius estaba desconcertado, ¿Qué diablos estaba pasando?

Inmediatamente la abrazó, estuvieron un rato así, ella llorando y él consolándola.

-Hay otra cosa- dijo ella en voz baja.

-¿Qué pasó?- dijo él mientras le besaba la frente. Ella se alejó de él y tragó grueso.

Lo que tenia que decir, debía decirlo rápido antes de empezar a llorar a mares de nuevo, porque no había manera posible de mantenerse ecuánime y calmada para dar una noticia así.

-Estoy embarazada- dijo Rose en voz baja, casi en un susurro, sus ojos lo miraban con intensidad- vamos a tener un bebé.

Scorpius escuchó las palabras pero no lograba asimilar absolutamente nada, se quedó paralizado, literalmente en el sitio.

-No entiendo- su voz era casi inaudible.

-Vamos a ser padres- dijo ella – el doctor me lo ha dicho hoy, tengo dos meses de embarazo.

-Eso es imposible- dijo él sintiendo como su corazón se detenía para un segundo después volver a latir con mas fuerza- tú y yo…¿Cómo?…no puede ser, fuimos cuidadosos.

-Yo…yo tampoco me lo esperaba- Rose levantó la mirada y se encontró con la de él. Scorpius tenia el rostro desencajado, estaba estupefacto, ella vio confirmado sus temores… él no se lo estaba tomando nada bien. Ella había tenido retrasos en su ciclo menstrual antes y por eso no le había tomado importancia. Dormía mal y estaba cansada todo el tiempo, pero eso se lo adjudicaba a que constantemente tenia pesadillas, incluso había bajado de peso. Las nauseas que había padecido en los últimos días se lo había achacado a que estaba resfriada. Jamás se imaginó que estaba embarazada, ella estaba tomando anticonceptivos desde que habian empezado a tener relaciones, puntualmente, no habia olvidado tomarse ni una pastilla, también había sido sorpresivo para ella.

-No vas a decirme nada… a preguntarme nada- dijo ella al ver que él no hablaba.

-Es obvio que lo importante ya lo dijiste- respondió Scorpius mas hosco que de costumbre.

En realidad Scorpius estaba intentado controlarse y no perder los papeles. En ese momento aun no salía del shock y no solo era el hecho de que iba a ser padre siendo todavía muy joven, era que debido a todo lo que había sucedido en su vida, jamás se había planteado realmente la posibilidad de tener un hijo. Los wargs eran estériles, los wargs deambulaban solos por el mundo, los wargs eran animales salvajes que representaban un peligro para sus seres queridos. Y él pronto seria un warg, sus esperanzas estaban concentradas en la minima posibilidad que tenia de conservar humanidad, entrenándose, no dejándose arropar por su lado animal. Le había dado vueltas una y otra vez al asunto, se había lamentado, había ideado como decirle a Rose que en el mejor de los casos, si lograban seguir juntos, no tendrían familia. Y tener hijos antes de transformarse para después abandonarlos sino lo lograba al final, era una crueldad. Y ahora…esto…iba a existir un bebé…iba a llegar…nacería un hijo de los dos…y él todavía no sabia como demonios no sucumbir a su lado animal para seguir con ella…Dios…dios mío…que voy a hacer.

-Veo que no te agradó la noticia en lo mas mínimo- dijo Rose dolida. Ella también estaba preocupada, después de todo, ellos dos ni siquiera habían terminado la escuela, eran demasiado jóvenes, inexpertos, tenían solo dieciocho años, ella temía por su futuro, por el del niño, era para jalarse de los cabellos, estaba consternada. Pero luego de unas horas, reflexionando en solitario sobre su nuevo estado, poco a poco la idea de ser madre no le pareció ni tan horrible ni tan intimidante, después de todo a ella le gustaban los niños, después de todo, el padre era Scorpius. Ella lo amaba, lo sabia desde hacia meses, estaba enamorada de él, sentía cosas por Scorpius que jamás había sentido por nadie, el niño lo habían concebido con amor, iba a ser difícil, todo los planes se les iban a complicar, pero Rose estaba segura que saldrían adelante, después de todo, los dos se querían o por lo menos ella suponía hasta ese momento que se querían.

-No es eso- dijo Scorpius con voz sepulcral.

-Yo entenderé si no quieres hacerte cargo- ella se levantó de la cama y empezó a buscar su abrigo y su cartera.

-No es eso Rose…ese no es el problema…por supuesto que me haré cargo- Scorpius se sentó en una silla y se llevó las manos a la cara.

-Se que de pronto el asunto de la sangre pueda ser un problema para ti- dijo ella, estaba tan alterada que estaba diciendo lo primero que le pasaba por su cabeza. De todas las reacciones que había esperado de Scorpius, que se quedase sin decirle absolutamente nada no se lo habría imaginado nunca. Eso era mas de lo que ella podía soportar- después de todo…aun sigues siendo un Malfoy. Supongo que no estaba en tus planes mezclar tu aristocrático apellido con el mío.

-No hables sandeces Rose…yo no tengo ningún problema con tu sangre ni con tu familia, en cuanto a mis padres, los enviare al infierno si se ponen pesados. Pero..es que no lo entiendes… ¡estás embarazada Rose!… ¡embarazada!.

-Ya se que estoy embarazada- gritó ella histérica.

-Esto no debió haber pasado- ahora Scorpius estaba pensando en voz alta, meneando la cabeza de un lado a otro, incrédulo todavía- no debió haber pasado…no ahora.

-Será mejor que vuelva a Hogwarts- Rose se colocó su abrigo encima de la ropa de hospital, evitaba mirarlo, estaba muy molesta, herida, desconsolada.

-El doctor me dijo que debes descansar aquí por esta noche- contestó Scorpius.

-El medico puede irse al diablo y tú también- dijo ella. Scorpius se levantó y la agarró por un brazo.

-No te comportes como una niña Rose, estás resfriada y te ordenaron guardar cama- Scorpius estuvo a punto de agregar que no debía arriesgar al niño incumpliendo las recomendaciones del doctor pero ella no le dio tiempo para hablar.

-No me toques- ella se deshizo con brusquedad de su agarre y salió por la puerta de la habitación.

Scorpius quedó absolutamente perplejo con la reacción de Rose y pateó una silla furioso consigo mismo y su actitud. Tarde entendió que se había comportado como un idiota con ella.

- ¡Demonios!-él sabia que había metido la pata hasta el fondo. Quizás debió haber dicho algo, alguna cosa agradable, ella debía estar tan asustada como él y sin duda necesitaba su apoyo, pero es que esa noticia todavía no había podido digerirla completamente. Tenia que pensar con calma… analizar la situación…pensar que hacer…como demonios hacer…iba a ser padre…ellos iban a tener un bebé y él no sabia que hacer ¿Como iba a ser un buen padre para su hijo si ni siquiera sabia si iba a seguir siendo humano?

Scorpius se dio cuenta que tenia que seguir a Rose, no podía dejar que se fuese así, molesta, enferma y de paso…embarazada.

-Rose- él la llamó a gritos por los pasillos del hospital, casi vacíos a esa hora de la noche. Empezó a correr de un lado a otro, buscándola

-Rose- no veía a la chica por ningún lado, llegó a la salida del hospital y miró hacia todos lados, ella se había ido. Scorpius se sentó en las escaleras de la entrada de la emergencia, algunos enfermos entraban por la puerta, él lucia desconsolado y totalmente abatido. Algunas enfermeras lo miraron de reojo, pero nadie le prestó gran atención.

Un guardia se le acercó, iba a llamarle la atención pero al ver la cara de preocupación del chico, solo le preguntó que hacia allí.

-Estoy buscando a una chica joven, de cabello castaño y ojos azules, es inglesa, llevaba a un abrigo gris ¿La ha visto salir por aquí?- preguntó Scorpius.

-Salio hace diez minutos, le pedí un taxi- dijo el guardia.

-¿Hacia donde se dirigía? ¿Llego a escuchar alguna dirección?- pregunto Scorpius.

-Lo siento chico…pero no lo se…ella solo se fue llorando- contestó el guardia y luego se alejó.

Scorpius se quedó sentado en el mismo lugar, escondió su cabeza entre sus brazos, pronto sintió las lágrimas rodando por su rostro. Iba a ser una noche muy larga, eso era seguro, la más larga de su vida. Rose se había ido, por un lado le disgustaba, no había tenido tiempo de explicarse con ella, pero por otro lado, era bueno que ella no lo viese así, tan confundido, tan impotente, eso solo la enfurecería mas o la asustaría, ambos necesitaban calmarse, los dos tenían que enfriarse, despejarse la cabeza, para tomar la decisión mas importante de sus vidas. Él no quería decirle a Rose que era un warg, no todavía, no hasta saber que iba a ser de él, por otro lado deshacerse del bebé no era ninguna opción, eso estaba claro para él, amaba a Rose, estaba enamorado de ella, no fue adrede que la embarazó, pero ya que había sucedido, de alguna forma loca estaba contento por el hecho, le existencia de un bébe en si no era el problema, el problema era lo otro.

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