Disclamer: personajes de JK Rowling.

Hola chicos, lamento desaparecerme pero es que he estado complicada, tengo a mi cuñada en terapia intensiva y a mi tía con cáncer hospitalizada en Caracas. Escribí esto solo para despejarme. Cuando volveré a publicar, será dentro de aproximadamente dos semanas, quizas. No tengo horario ni fecha en el calendario, así que les pido que esperen, no abandono ningun fic (bueno excepto WANTED, pero ya explique porque). Este capitulo justifica la M del fic, advertidos y esta vez es en serio.. Banda sonora "Airplanes" de Haley Willians y BOB, escúchenla al final del capitulo y entenderán porque.

Capitulo 18 Una estrella fugaz.

Estaba sentado frente a la ventana de la habitación de Rose, era la tarde del sábado y él se había colado temprano allí, bastante ansioso. Sus clases de la mañana con Bill y Grayback transcurrieron con algunos altibajos, Scorpius había logrado cambiar sus dientes y sus ojos a voluntad y regresar a su aspecto original, pero el objetivo había sido cambiar completamente y no lo había logrado, a pesar de probar por lo menos en cuatro intentos. Bill le comentó que quizás estaba muy estresado o distraído o preocupado

Distraído…Preocupado…..!Estresado!

¡Demonios! , eso si es que no era una noticia nueva para él.

Por supuesto que estaba estresado, para ser más exacto, Scorpius era una bomba a punto de estallar. Habían transcurrido cuatro semanas y su plazo autoimpuesto se le estaba cumpliendo sin que él hubiese avanzado lo suficiente. Aunque Bill se mostraba bastante entusiasmado con el hecho de que ahora su rebelde alumno parecía seguir al pie de la letra todas sus instrucciones, al parecer su yo interno no estaba colaborando mucho.

Relajarse….necesitaba relajarse urgentemente.

Pero Scorpius no lo lograba.

Y es que era imposible bajar la tensión con todos los problemas que tenia encima, el embarazo de Rose, su futuro con ella, su conversión en warg. Tenia el humor alterado, eso también era efecto de dejarse de tomar la poción, esa que Bill llamaba pócima matalobos provocando casi siempre un arqueamiento de ceja de parte de Walter Rosemberg y una sonrisa sardónica de Grayback. "Matalobos" que nombre tan curioso para una poción que era una variante de la original y que, hasta donde Scorpius, sabia no mataba lobos en el estricto sentido de la palabra. Lo cierto era que el dichoso brebaje lograba calmarlo aunque fuese un poco y al no estar consumiéndola regularmente, estaba mas arisco que nunca. Pero era necesario desbloquearse para poder transformarse, era el primer paso.

Aun así, las malas pulgas de Scorpius estaban alborotadas sin remedio, la única inmune a su cambio de personalidad era al parecer Rose. Y es que con ella el instinto animal que predominaba era el de protección sin contar con…bueno…con aquello…el sexo. Era un milagro que no lo hubiesen expulsado del colegio, se estaba peleando con todo el mundo, hasta tuvo una pequeña discusión con Hugo Weasley referido a los Chuddley Cannons (ese maldito equipo de quidditch profesional que no había ganado un partido los últimos treinta años pero que eran el favorito del pelirrojo), diatriba en donde inexplicablemente los dos chicos casi se van a los puñetazos, Scorpius asumió con ironía el hecho al parecer no era el único que estaba con un humor de perros últimamente. Por supuesto Rose sirvió como mediadora y discutieron tres horas seguidas hasta que él se disculpó con su cuñado y viceversa. Debía reconocer que Hugo parecía verdaderamente apenado, al final del patético episodio él solo logró decirle que no sabía en que diablos estaba pensando por pelearse por tamaña estupidez.

Y no era poca cosa que Scorpius no tuviese palabras para contestar aquello. Pues él si comprendía exactamente lo que sucedía. Era su yo lobo buscando el perpetuo enfrentamiento. Despertando, buscando pelea, protegiendo lo suyo.

Quizás Hugo Wesley no supiese con certeza porque andaba medio encabronado con todo el mundo, pero Scorpius y Rose estaban seguros de que se trataba de una chica. Total estaba en la edad, con las hormonas haciendo ebullición y de seguro una chica seria lo único que lograría trastornar al impasible Hugo. Había que reconocer que el chico tenía su particular estilo en su forma de ser, Scorpius estaba seguro que era difícil que un chico de quince años se hiciese respetar de chicos mayores pero Hugo lo lograba con esa testaruda e incuestionable manera de ser. Nadie se metía con Hugo en Hogwarts fuera de su familia y él parecía estar a un nivel superior que los otros chicos del colegio, nada lo trastornaba en apariencia. Eso lo hizo aun mas irónico, ¿Cómo diablos esperaban los demás chicos resistirse al efecto perturbador de una chica, si él mas controlado y huraño de todos los que conocía no podía?

¡Diablos! a veces la vida de un hombre estaba controlada por las mujeres. Hijas, novias, amantes, esposas, madres. Era desestabilizador estar pendiente de una mujer y eso Scorpius ya lo había descubierto con Rose. También era cierto que ningún hombre podía vivir sin la compañía femenina, ninguno. Scorpius estaba seguro que a Hugo le gustaba su prima Lily, lo confirmó cuando escuchó a Albus Potter le comentó a Rose un incidente extraño de Hugo dándole puñetazos al nuevo novio de la chica, de paso su prima. Obviamente el muchacho no la tenia nada fácil y él no le confió sus sospechas a Rose, eso la pondría mas ansiosa de lo que estaba. Y para colmo, al parecer Hugo era correspondido en su afecto, porque Lily Potter no dejaba de mirar a su primo desde el otro extremo de la mesa de Gryffindor cuando Hugo no la estaba observando a ella. Entre los sentimientos ilícitos entre los primos y el embarazo de Rose, se iba a desatar la hecatombe en la familia Weasley, de eso estaba segurísimo Scorpius.

Lo cierto era que se estaba convirtiendo en una cotilla sin remedio fijándose en la vida intima de los primos de Rose (y no es que no hubiese sido observador antes, pero ya estaba cayendo en los limites del chisme), pero es que intentado confraternizar con la familia, se había enterado de uno u otro secreto, que en su vida le interesarían pero ahora no tenia mas remedio que conocer.

Empezando por la supuesta relación entre sus padres. Otro dolor de cabeza más.

También Fred Weasley le lanzaba mirada de advertencia de vez en cuando, ese era otro que tenia al parecer un romance prohibido con Emily Spencer, la compañera de torre de Rose ¿Pero por qué tanto encubrimiento? A Scorpius muchas cosas no le cuadraban en la familia de Rose, eran unidos pero se ocultaban cosas unos a otros, pero al parecer tendría que aguantárselo porque también, de alguna forma, pronto se convertirían en su familia. De todas maneras, con sus extravagancias incluidas, le caían bien, sobre todo Bill, Hugo y Molly. Y además, era medio hipócrita que él criticase las mentiras y medias verdades, después de todo él tenia su propia cuota de asuntos ocultos con Rose.

La cuestión era que Scorpius, presionado y jalado a todas direcciones, estaba seguro de que faltaba muy poco para que estallase y tuviese su crisis de estrés como dios mandaba. Y él se controlaba porque sabía que eso podía desencadenar una transformación no vigilada, como le decía Bill a cada instante, con consecuencias impredecibles. Controlar las emociones, eso era lo que tenia que hacer y él siempre había sido malo para esas cosas. Ella lo estaba tomando mejor que él, eso era seguro, por lo menos así lo parecía o era que Rose tenia esa placidez y tranquilidad tan cacareada que sumerge a las mujeres embarazadas, por algo le dicen la dulce espera, aunque todas las noches dormía inquieta y eso era otra cosa que no dejaba de darle vueltas en la cabeza de Scorpius. Las pesadillas de Rose lejos de mejorar, empeoraban, ella no recordaba gran cosa o no quería decirle, simplemente escondía la cara en su pecho hasta que volvía a dormirse. Scorpius trataba de permanecer la mayoría de las noches junto a ella, en su habitación en la torre de Premios Anuales, era un milagro que no lo hubiesen denunciado al jefe de su casa o a Mc Gonagall, pero Emily Spencer no hacia preguntas y discretamente los estaba apoyando, quizás era porque a ella tampoco le convenía que se descubriese lo de ella y Fred Wesley, Augustus Zabbinni se hacia el desentendido respecto a sus ausencias en la habitación que compartían en Slytherin y Gregory Goyle lo cubría como podía con los prefectos.

Por otro lado, si alguna vez había sido un secreto que él y Rose estaban juntos, ahora era imposible de ocultar entre los estudiantes de Hogwarts, era evidente para los demás alumnos que si al menos no eran novios, algo había pululando por ahí, la verdad absoluta era que no solo eran novios sino que eran una pareja esperando un bebé. Scorpius cargaba con su mochila en todos los cursos que asistían juntos y se sentaban en la mesa de Gryffindor para las comidas, ante la mirada atónita de sus compañeros de Slytherin y la cautelosa de los primos Weasley´s. No la dejaba ni a sol ni a sombra. Quizás estaba siendo un poco exagerado, pero alguna vez había leído que las mujeres embarazadas no podían cargar con mucho peso encima o algo así, y además había vigilar que rayos comía Rose, ella tenia un apetito voraz y ahora no se media para nada, Scorpius estaba atento no fuese que enfermarse por comer algún alimento en mal estado o algo así.

Molly y Theo Jr. estaban suspicaces con él, de pronto Scorpius ya no tenía tiempo para los chicos. Lo invitaban una y otra vez a planear travesuras con ellos, en otras circunstancias Scorpius hubiese ido, le encantaba reírse de sus locuras, pero ahora solo le provocaba estar con Rose. Su abogado había arreglado los papeles respecto a su dinero, ella era la heredera y incluso existía un fidecomiso para el bebé. En cuanto a casarse, un registro en Edimburgo esperaba por ellos en cualquier momento. Rose se había mostrado indecisa al conocer su propósito de casarse con ella, la chica sensatamente pensaba que todavía era muy pronto, que quizás cuando tuviesen un tiempo viviendo juntos, él acepto desilusionado pero con un plazo corto de espera.

Scorpius Malfoy no sabía que diablos iba a suceder con él, Walter le había advertido que no se casase con ella, que rompería un tratado de cien años de antigüedad y unas cuantas cosas más, pero él ya estaba tomando medidas desesperadas. Si se convertía en warg, por lo menos le dejaría legalmente el apellido al niño. Rose no parecía entender tanto apuro de su parte, cuando Scorpius se imaginaba que ella debería estar loca por casarse con él debido a su estado, por la honra, el que dirán y todas esas cosas que les importan mucho a las chicas, pues fue todo lo contrario, de nuevo ella lo había sorprendido con una actitud inesperada, cautelosa le pidió que esperasen a que naciese el bebé, él lo interpretó como lo que era, casarse por la exclusiva razón de que ella estaba embarazada debía parecerle a Rose muy poco romántico.

Scorpius entendió que ella quizás quería lucir un vestido de novia, tener una gran fiesta con toda su familia y todo lo demás o quizás solo deseaba estar segura de si lograrían superar ese problema y aun así seguir juntos, todo eso estaba muy bien, era comprensible, pero no tenían tiempo, era desesperante, no había manera de que ella comprendiese sin contarle toda la verdad. Y él no estaba todavía preparado para enfrentar ese momento, así que no insistió con el asunto del matrimonio. Él entendía sus dudas porque era las mismas dudas que tenia, mas un millón de otras interrogantes de su parte, de todas formas, quedaron de acuerdo que esperarían.

También había otra cosa que le preocupaba. Desde hacia un tiempo, Scorpius estaba inquieto por algunos acontecimientos fuera de lugar en el colegio, sutilmente, sin que nadie se diese cuenta, un ambiente extraño crecía en las aulas, ideas extrañas para los tiempos modernos que corrían. Una filosofía neoclásica oscura y atrayente. El regreso al poder de los sangrelimpia en el mundo mágico. Y si había que buscar un culpable, Scorpius tenia de primer sospechoso en su lista al nuevo profesor de Aritmancia, y no era que se hubiese desgastado unas cuantas neuronas para llegar a esa conclusión, con esos comentarios racistas tan fuera de lugar, era increíble que ese hombre todavía impartiese clases en Hogwarts.

Merovius Wick era un sujeto raro, encorvado, con largos cabellos grises y anteojos, ni siquiera vivía en el castillo, llegaba justo a tiempo para impartir sus clases y envenenar las mentes jóvenes con sus ideas racistas para luego desaparecer tan rápido como había llegado. Scorpius había escuchado que el nuevo consejo escolar le había otorgado el cargo. Era inaudito ¿No se suponía que en ese colegio ya la intolerancia había sido dejado de lado? Él y Rose, mas unos cuantos mas, se habían dado de baja en Aritmancia desde que había llegado el profesor Wick, puesto que no estaban dispuesto a perder el tiempo en una clase donde lo menos que se hablaba era de la materia supuestamente a impartir. Además de que Rose y sus primos, mas muchos otros, se sentían directamente afectados y señalados. "Mestizos" "sangresucia" "traidores a la sangre", palabras que desde hace mas de veinte años no se mencionaban en Hogwarts, volvían con fuerza inusitada. Lo gracioso era que él también era ahora un "traidor a la sangre" y su hijo seria un mestizo de todas las formas posibles, herencia muggle y herencia warg. De seguro su abuelo Lucius o su padre tendrían que decir algo al respecto, y maldita sea si le importaba un comino. Scorpius Malfoy había decidido que su bando era el de Rose Weasley.

Lo cierto es que McGonagall no hacia nada para arreglar el asunto del descarriado profesor, Walter le comentó que estaba atada de manos, Bill había murmurado algo al respecto entre dientes, pero al final no le dijo nada en concreto. Scorpius no era tonto, le estaban ocultando algo, a él y a todos los estudiantes, un asunto bien gordo. No sabia que tanto influenciaba en las demás casas los discursos del profesor de Aritmancia, pero en Slytherin se fermentaba una revolución. El poco tiempo que pasaba en su sala común, era suficiente para Scorpius para darse cuenta que la casa estaba dividida en dos bandos, algunos quienes ahora pregonaban en voz alta sus ideas racistas alentados por el profesor Wick y otros que simplemente estaba abiertamente en desacuerdo ya que opinaban que la guerra con Voldemort había sido lección suficiente, había que dejar las cosas como estaban, un lamentable asunto del pasado en donde los sangrelimpias habían perdido sus prerrogativas.

Extrañamente ahora Marcus Nott no hacia ningún comentario de nada, él y los suyos observaban quietos como alumnos de todos los cursos discutían a vox populi las nuevas ideas de ese profesor. Era como si estuviesen tomando nota de quien estaba de acuerdo o no. Scorpius miraba como los ojos azules de Nott observaban divertidos la escena, esos fríos ojos que generalmente no tenían ninguna expresión pero que se avivaban súbitamente cuando frente a él se desataba la discordia. A Marcus Nott le gustaba la anarquía, las peleas, el desorden, la destrucción, Scorpius intuitivamente lo sabia, estaba seguro de ello y no le gustaban para nada esos ojos que le helarían la sangre a cualquiera, porque en su mirada, las pocas veces que eran dirigidas a Scorpius, llevaban impresa la promesa de una venganza. Nunca más se hablaron ni se pelearon después de lo ocurrido en Hallowen, mantenían una tensa distancia, pero Scorpius cada vez que le daba la espalda, sentía una sensación de peligro inminente recorriéndole el cuerpo.

Marcus Nott no era de los tipos que olvidaban fácilmente, en eso se parecían los dos chicos. De resto, eran tan diferentes como el sol y la luna

Cuanto mas lo pensaba, Scorpius estaba mas que seguro de que tenia que irse de ese maldito colegio de una buena vez por todas, tomar a Rose, casarse con ella y largarse, para alejarse de toda esa locura. Pero Rose quería terminar sus estudios. Y él tenía que convertirse en una especie de semi warg humano o cualquier cosa que fuese medianamente humano. Y para eso necesitaba estar en Hogwarts, con Bill, Walter y Greyback, al menos por un tiempo.

Trataba de enterarse de algo, de la razón de esa sensación de incomodidad que tenia, como un mal presentimiento que no terminaba de sacarse de encima, pero no podía, no tenia los recursos, no tenia espías, no había podido ir a su casa para ver si se enteraba de algo de boca de su padre, tampoco contaba con el tiempo, estaba dedicado a seguir siendo humano y cuidar de Rose. Su padre le había dicho que las cosas se pondrían feas, que tarde o temprano habría guerra, el mundo político mágico estaba desestabilizado, las cosas que habían permanecido inalterables durante veinte años desde la caída de Voldemort estaban cambiando a ritmo frenético, existía descontento, la influencia que tenían los hijos de muggles decaía poco a poco, y eso era porque no controlaban el dinero, y la economía era lo que movía las sociedades. Todavía en el mundo mágico, el poder del dinero estaba concentrado en unas pocas familias sangre puras, familias como la suya. Estaba claro el papel que su padre representaba en todo eso y no era de su agrado.

Eso lo preocupaba, no le gustaba para nada la perspectiva de otra guerra, con Rose embarazada, siendo lo que era, hija y sobrina de quienes derrotaron a Lord Voldemort, quienes echaron por tierra la supremacía política de los sangrelimpia, el objetivo perfecto para muchos. Esa era otra razón por la cual no la dejaba sola ni un minuto. Su instinto lo alertaba. Scorpius devoraba los periódicos, pero no encontraban nada extraño escrito en estos ni algún suceso fuera de lugar. Todo parecía estar en calma, como la quietud que precede las tormentas. Pero Draco Malfoy, por mi repelente, autosuficiente, idiota, orgulloso, egoísta que le pareciese, no era ni imbécil y mucho menos tonto, Scorpius lo sabia, su padre desde hacia años había tejido una enmarañada red de informantes que le proporcionaban el conocimiento suficiente para hacer una aseveración de ese tipo. Debajo de toda esa frialdad, había un cerebro que trabajaba a toda maquina. Los Malfoy´s necesitaban estar informados para manejar sus negocios, necesitaban saber la dirección del viento para no caer de nuevo. Si Draco Malfoy afirmaba que habría guerra, tarde o temprano la habría.

Su padre no le había dejado claro de que lado lucharía, pero Scoprius estaba seguro que seria el lado equivocado, después de todo, era otro sangrelimpia que había perdido mucho en esa guerra con Voldemort, incluyendo buena parte de su dinero y su orgullo. Draco Malfoy jamás dejaría que eso sucediese de nuevo. No estaba seguro si lo ayudaría o no, pero era su padre, tenia influencias, si estaba del lado de los malos, él arreglaría que nada tocase a Rose o por lo menos esa era su esperanza. Sabia que tenia que decirle lo de Rose y sabia también que seria un trago amargo. Ese embarazo no solo le iba a enredar la vida a Rose y a Scorpius, sino también a Draco Malfoy y Hermione Granger, si es que verdaderamente eran amantes o lo fueron, porque hasta la fecha, Scorpius no tenia algo concreto al que aferrarse. Quizás debería decirle algo a su madre, pero no quería preocuparla. Cuando soltara la bomba, seria con todos al mismo tiempo.

No tocó mas el tema del supuesto amorío de sus respectivos padres, para no alterar a Rose, sin embargo él sabia que eso estaba pendiente. Tenían que descubrir la verdad para vivir en paz.

Scorpius se giró al sentir la puerta abriéndose, era ella.

Rose cuando lo vio esperándola enseguida sonrió, llevaba un abrigo quizás un poco grande y pesado para primavera, pero era necesario usarlo, ya el embarazo se le estaba notando, sus senos estaban mas grandes y su barriga también, aunque fuese solamente una leve curvatura en su anteriormente vientre plano. Todavía podía disimularlo un poco con el uniforme, pero sin ropa encima ya era evidente que estaba esperando un bebé. Scorpius se dio cuenta primero que ella de los cambios de su cuerpo, una noche la hizo levantarse fuera de la cama y plantarse desnuda frente a él de medio lado. Ella no entendía que sucedía hasta que él le tocó el vientre con la palma de la mano y le dijo satisfecho: "ahora si parece que hay un bebé allí dentro".

Algo había cambiado entre ellos, sin necesidad de palabras, solo mirándose a los ojos, Rose sabia que lo que sentían se había tornado más profundo, más intenso, más demoledor y era imposible de escapar ante tal sentimiento. Solo quería estar todo el tiempo que fuese posible con él y Scorpius con ella. Se habían convertido en dos ermitaños, apartados de los demás en clases, en el comedor, en los pasillos, en los jardines del colegio, siempre juntos, con las manos entrelazadas y las cabezas juntas, susurrándose confidencias o a veces simplemente en silencio disfrutando de su mutua compañía, embebiéndose en las emociones que uno le generaba al otro

Su manera de hacerse el amor también cambió, sin duda era mas intenso porque ya no existían ninguna duda de lo que sentían uno por el otro, había mas pericia porque conocían bien sus cuerpos y sus respuestas, mas confianza, pero también se había tornado mas tranquilo, sin brusquedades ni apuros, inconscientemente de un tiempo a la fecha los dos eran muy cuidadosos en el sexo, él evitaba magullarle los pechos o mordérselos mientras la acariciaba, puesto que los tenia muy sensibles y ella había descubierto que algunas posiciones le incomodaban, todo fue cuestión de adaptarse y ellos lo hicieron muy bien de paso, disfrutando de cada pequeño cambio del cuerpo de ella. Rose se imaginaba que esa familiaridad que se tenían, a veces graciosa y a veces incomoda, era común en todas las parejas que esperaban un niño. Ella se sentía pesada y gorda y él le decía cariñosamente que estaba igual de flaca solo que parecía que se había tragado una pequeña sandia completa. Scorpius le masajeaba la espalda y le sostenía el cabello con paciencia cuando Rose, abrazada de una manera nada sexy al sanitario vomitaba todo el desayuno al sentirse mal por las mañanas. Era muy considerado con ella, y eso tomando en cuenta que estaba con los nervios de punta, ambos.

A ella le preocupaba contárselo a sus padres y a la directora, faltaban dos meses y medio para la graduación y ella estaba segura de que lograría terminar la escuela, quizás no la dejarían asistir a clases cuando su embarazo fuese evidente para todos, eso la entristecía, pero de seguro pasaría los exámenes finales. Scorpius le había confesado que tenía mucho dinero guardado y que estaba pensando alquilar un departamento en Londres para ellos dos, así ella asistiría con comodidad al King College mágico, donde ya se había matriculado para empezar en septiembre. Scorpius también se matriculó con ella, en la misma carrera, literatura y arte mágico. Rose sabia que a Scorpius no le interesaba especialmente ir a la universidad, pero lo hizo por ella.

Excepto que la noticia del embarazo todavía era un secreto, las cosas iban sobre ruedas.

Aun así, a ella le seguía preocupando el semblante de Scorpius, comía poco y era evidente que no lograba conciliar el sueño, mantenía unas ojeras permanentes bajo los ojos, Rose suponía que no dormía por estar velando su sueño, sus pesadillas continuaban y ella no recordaba nada de nada, solo el tenebrante miedo que la azotaba, eso la hacia sentir culpable, él estaba visiblemente cansado, hasta se dormía en clases, mas de una vez lo había atrapado pensativo y con el ceño fruncido, ella le preguntaba que sucedía y él sacaba mil y una excusas. Rose sabia que algo estaba pasando y que él no quería decírselo, eso la estaba inquietando un poco. Pero confiaba en Scorpius , ella sabia que si algo malo sucedía, él correría a decírselo o por lo menos eso esperaba.

Mientras esperaban a ver como se avizoraba el panorama, el asunto de su madre con el Sr. Malfoy fue alejándose de su cabeza. Ella encontraría su respuesta, algún día, pero no podía permitirse seguir confundida y preocupada por eso. Ahora su prioridad era su hijo.

-Hola- dijo ella mientras cerraba la puerta de su habitación con cuidado para no hacer ruido- Pensé que te vería mas tarde- Rose dejó su bolso sobre una silla y se quitó el abrigo. Llevaba una blusa suelta color azul marino y unos jeans. El azul siempre fue su color favorito, la favorecía, y ese tono que llevaba ese día combinaba perfectamente con sus ojos. Scorpius la miraba fijamente sin decir palabra.

Ella terminó de guardar sus cosas y fue hasta donde se encontraba él, de pie frente a la gran ventana de su habitación.

-¿Qué te dijo el médico?- Scorpius fue hasta ella con rapidez y la tomó por los hombros posesivamente. Rose estaba haciéndose chequeos una vez a la semana en San Mungo. Ella era mayor de edad, así que no hubo problemas en el hospital. McGonagall la dejaba ir porque ella mintió diciéndole que tenía algunos asuntos que resolver, entrevistas en la universidad donde cursaría estudios al terminar Hogwarts. A Rose no le gustaba mentir descaradamente, pero era por una buena causa. Ella debía controlarse el embarazo, era lo justo y necesario, no podía permitirse el lujo de ser irresponsable.

-Todo va muy bien…pero sigo anémica- dijo Rose tranquilamente- pero el doctor me recetó hierro y unas vitaminas. Lo bueno fue que la próxima cita es dentro de un mes puesto que ya se me curó la bronquitis.

-Esa maldita anemia- masculló Scorpius disgustado y preocupado- es que nunca vas a deshacerte de ella. ¿Le hará daño al bebé? ¿O a ti mientras estés esperando?

-Es genético, no puedo quitármela de encima así como así, es imposible- respondió Rose en tono conciliador, esa era las mismas preguntas que ella le había hecho al médico- además solo es una anemia leve. No te preocupes, el bebe está perfecto, el sanador me dijo que tengo que tomar vitaminas porque el bebé agarra lo que necesita de mi para crecer, dejando a su pobre madre desnutrida y sin fuerzas.

-Definitivamente este niño es un Malfoy- se rió Scorpius- no le importa nada ni nadie con tal de conseguir sus objetivos.

-Niña- dijo de pronto Rose ampliando su sonrisa. De camino a Hogwarts había estado pensando como decírselo, si hacer una declaración solemne o tomarlo de sorpresa, no se había puesto de acuerdo en ninguna posibilidad, así que decidió comentarlo en el momento que surgiese el tema.

-¿Qué dices? ¿Estás segura? - Scorpius abrió los ojos como platos sorprendido por la noticia.

-Es niña…sin lugar a dudas- dijo Rose guiñándole el ojo y extendiendo una mano- me debes veinte galeones- habían apostado el sexo del bebé, todo había empezado como un juego, pero la cifra había aumentado día a día. No sabían si era lo correcto o lo apropiado apostar por el sexo de su futuro hijo, pero era divertido. Ambos serian padres, pero todavía tenían sus chiquilladas, eran jóvenes, eran alegres y por los momentos, eran felices.

-Vaya, jamás pondré de nuevo en duda tus presentimientos, dijiste que era una beba desde el principio- dijo Scorpius rebozante de felicidad, sacando algunos billetes de su bolsillo y dándoselos a Rose- son cinco galeones nada mas, el resto te lo pago el fin de semana. Jamás volveré a apostar contigo sobre algo, me arruinaré, no es la primera vez que me ganas, me has dejado en blanca toda la semana, tendré que ir a Gringgotts en cuanto sea posible. Pero no importa, igual el dinero ira a las arcas familiares.

Rose rió con ganas.

-¿Contento?- preguntó Rose, Scorpius asintió, Rose siguió hablando- ¿No estás un poco decepcionado porque no le enseñaras a jugar Death Quidditch o como sea que se llame esa locura que tú practicas con mis primos?

-Lo juro, ni un poquito decepcionado- Scorpius se llevó una mano al pecho en gesto solemne, intentando bromear- para nada. Igual le enseñaré quidditch.

Lo habían hablado mil veces, el sexo del bebé, él quería un niño y ella una niña, al final decidieron que no importaba. Pero aun así, apostaron.

- Tan pronto…¿.no te dijeron que seria mas o menos en un mes para saber el sexo?- preguntó Scorpius rascándose la cabeza sin poder quitarse la sonrisa del rostro. "Vaya, una niña, una bebita con mis ojos y el cabello de Rose o al revés. Una pequeña niña a quien proteger y amar, delicada y serena como su madre…es genial" por lo menos esa era una noticia que agradaría a las dos familias, al parecer las niñas eran escasas en ambas, a su madre le gustaban las niñas, siempre se quejó de que no había tenido una hija, su padre nunca decía nada, así que era difícil imaginarse si le agradaría mas la perspectiva de un nieto o una nieta. Lo mas probable era que realmente nunca se esperase una noticia así en su vida, después de todo se suponía que el linaje de los Malfoy´s moriría con Scorpius. Un hijo de otra mujer seria inaceptable, eso lo había escuchado de su padre un día que él y su madre habían estado discutiendo por sus montones de amantes. Draco Malfoy jamás tendría un hijo ilegitimo para no desairar a su esposa. Eso era algo bueno de su padre, Scorpius siempre lo había pensado así, respetaba a su mamá de alguna manera.

Seria una buena sorpresa, fuese varón o hembra, su padre tendría que rendirse y contentarse porque la familia seguiría. Viéndolo de ese modo, seria una buena forma de ablandar a Draco Malfoy. Scorpius odiaba admitírselo, pero necesitaba a su padre, lo necesitaba para proteger a su familia, si las cosas en el mundo mágico se ponían feas o si él no lograba su propósito. Mientras más le daba vueltas a ese asunto en la cabeza, mas se percataba que en algún momento tendría que acudir a la influencia de su padre. Él y Rose podrían tener dinero, pero no ostentaban poder y eso lo tenia Draco Malfoy de sobra.

-Eso si es con el médico muggle y el ecógrafo- explicó Rose visiblemente contenta, él jamás la había visto tan radiante- pero en San Mungo me colocaron una poción sobre el estomago y me dijeron hoy que era niña….Vamos a tener una nena para que te atormente con sus novios cuando seas viejo Scor.

Scorpius la tomó en brazos y le dio una vuelta, ella seguía riendo. Pronto sus caras se encontraron y el beso que siguió fue inevitable. También lo fue que caminaran abrazados a trompicones hasta la cama.

Ella estaba acostada con el cabello extendido en abanico sobre las almohadas y una expresión soñadora en la cara, él estaba inclinado sobre ella, acariciándole la cara con el dorso de la mano. Se miraban porque no podían dejar de mirarse, de contemplar cada mínimo gesto en la cara del otro.

-No me gusta que andes sola por ahí- dijo Scorpius serio- la próxima vez que salgas de Hogwarts te acompañaré.

-¿Sucede algo?- preguntó Rose.

-No se…todo esto del nuevo profesor…sus clases…siento que algo está cambiando, en el colegio, también en el mundo mágico- comentó Scorpius. No le agradaba hablar con ella de ese tema, pero fue inevitable, estaba nervioso.

-Cuando fui al Londres Mágico me sorprendió que había poca gente en las calles, como si estuviesen esperando un ataque inminente o algo así, como si se escondiesen de alguna cosa en sus casas o en sus negocios- dijo Rose- y vi algunos panfletos en las paredes, con la cara de mi tío Harry, hablaban de una dictadura mestiza o algo así. Las pocas personas que se detuvieron a leerlos no parecían en desacuerdo. No me gusta.

-Ni a mi tampoco- comentó Scorpius-se que te había prometido otra cosa pero creo que deberíamos irnos de Inglaterra en cuanto terminásemos el colegio. Quizás a Alemania, allí también hay buenas universidades.

-Si algo sucede quiero estar cerca de mi familia- intervino de pronto Rose.

-Te entiendo Rose- dijo Scorpius calmadamente- pero también debes pensar en la seguridad del bebé. Pero no te preocupes por eso, de seguro son puras especulaciones. El partido pro-muggles ha estado en el poder del ministerio muchos años, de seguro la gente quiere cambiarlo ahora. No tiene que significar que habrá enfrentamiento, no el tipo de enfrentamiento que existió cuando Lord Voldemort.

-No una guerra como la vez anterior- dijo Rose.

-Exacto- dijo Scorpius- sin embargo, me preocupa las ideas que ahora tiene la gente sobre el resultado de esa guerra, sobre la injusticia con que se trató a algunas familias relacionadas con los mortifagos, confiscándoles todos sus bienes. Habrá problemas y no quiero que estemos aquí mientras se ve en que dirección corre el rió.

-Has estado pensando mucho en esto ¿verdad?- preguntó Rose.

-Mucho, quizás tanto como tú, aunque no me lo digas directamente, se que también te preocupa- indicó Scorpius- tus tíos y tus padres serán señalados, habrá quien intente hacerles daños si es que no lo han intentado ya.

-Ninguno de mis primos ha comentado algo así, yo no me enterado de nada- dijo Rose- pero estoy disgustada por ese profesor Wick y el hecho de que McGonagall no hace nada.

-No puede- la interrumpió Scorpius- el consejo escolar está dirigido por unos tipos que supuestamente fueron mortifagos y jamás los condenaron, son familias poderosas las que están poco a poco metiéndose en las altas esferas políticas, intentando controlarlo todo, ahora es el colegio, después seguirá el ministerio. Gente que no quieren bien a los hijos de muggles o los traidores a la sangre. Sigo pensando que lo mejor es que nos vayamos del país.

-Yo estaré contigo- dijo Rose afirmando con la cabeza, entendiendo la lógica de la petición de Scorpius- quiero a mi familia, pero tú y la bebé son también mi familia. Quiero que crezca en un ambiente tranquilo. Después que nazca veré como puedo apoyar a mis tíos y mis padres con esto.

-No te preocuparé más con este asunto. Ayudaremos a tu familia si nos necesitan pero en la segura distancia- dijo Scorpius, Rose asintió, le tranquilizaba saber que él estaba muy consciente de su lealtad a su familia - tendrán que entender que tu prioridad es la seguridad de la niña y la tuya, pase lo que pase, aunque no suceda nada alarmante, no quiero seguir en Inglaterra, no me gusta el país, haremos los arreglos y veré si puedo transferirnos a una universidad en Alemania, no te preocupes por el idioma, hay muchas que imparten clases en inglés. No me agrada separarte de los tuyos, pero somos magos, en un instante cualquiera de ellos puede visitarte en Alemania. Cuando Ángela nazca, todos estarán allí para conocerla.

-¿Ángela?- Rose arqueó una ceja confundida.

-Eso formaba parte de la apuesta nena, era al inverso. Si tú resultabas ganadora, yo escogía el nombre- dijo Scorpius entre risas- pero si no te gusta podemos cambiarlo.

-Hum- dijo Rose- me gusta Ángela, era uno de los primeros de mi lista.

-Lo sé- dijo Scorpius besándole la frente a Rose- por eso lo elegí. También por la A del nombre de mi madre, la A de Astoria, quiero hacerle ese regalo, después de todo es su primera nieta.

Y probablemente la única que tendrá, Scorpius trató de disipar ese pensamiento, pero la verdad era que su transformación se acercaba y después de eso no habrían mas niños.

- Ángela Malfoy, me agrada como suena- dijo Rose, no agregó que le gustaría que fuese Ángela Hermione, pero estaba tan disgustada con su madre, que no lo había decidido aun- También podemos llamarla Angie mientras esté pequeña.

- Entonces Ángie nacerá en Alemania dentro de seis meses. No te preocupes, es un buen lugar para vivir.

Se abrazaron un rato. Scorpius cerró los ojos. Por favor…por favor…tienes que ayudarme, Dios o quien sea que seas, tienes que ayudarme a conservar a mi familia.

-Alemania…allá vamos- susurró Rose.

-Allá vamos- repitió Scorpius.

Además, yo también tendré que resolver algunas cosas en el continente, después de todo, se supone que debo conseguir que un montón de lobos realengos me acepten como jefe. Bill ya me dijo que mi estancia en Gran Bretaña tenía fecha de vencimiento. Ellos me están ayudando, porque necesitan reunir a la manada del este. Y no soy estúpido, ese peligro que se cierne sobre los wargs es el mismo que amenaza al mundo mágico, pero ¿Qué ese lo que todos temen? De pronto la vida de Scorpius Malfoy se había convertido en responsabilidades y política y no sabia si ese traje era demasiado grande para él, Scorpius no era de los que tenían madera de héroe, eso estaba seguro. Lo único que quería en la vida era estar con Rose y su hija. Pero se lo aguantaría, superaría todo eso y alcanzaría el éxito. Lo tendría todo, iba a ganar.

-Yo confió en que hagamos lo correcto- suspiró Rose.

-Estamos haciendo lo correcto. ¡Vaya! Es una niña, ¡fantástico!- exclamó Scorpius cambiando el tema, mientras se inclinaba hacia ella, dispuesto a seguir besándola- pero creo que tendré que devolver esto a la tienda.

Scorpius se sacó algo del bolsillo y se lo enseñó a Rose que estaba entretenida jugando con los botones de la tunica de Scorpius. Cuando vio el objeto lo miró asombrada, era una cajita envuelta en papel de regalo. Ella lo tomó y lo desenvolvió con cuidado, al descubrir su contenido, Rose ahogó un gemido, eran un par de botitas de bebé azules de cordones, pequeñísimas.

-¡Oh dios!- sus ojos se llenaron de lagrimas- Scorpius, a veces eres tan tonto…tan tonto…son hermosas.

-Es que las vi en una tienda en Hogsmade- explicó Scorpius un poco atropelladamente, observando cada reacción de ella, disfrutando las expresiones de su cara, sonriéndole a Rose de medio lado- y no pude resistir la tentación, se veían tan solitarias en la vitrina, eran como si estuviesen esperando por mi, para que yo, el futuro padre primerizo pasase por ahí y las comprase y bueno….como no hemos tenido tiempo de comprarle nada, pues yo me dije…que seria un buen regalo, el primero del bebé. ¡Diablos! he tenido que comprarlas rojas o amarillas…no azules. Es una nena por Merlín…una nena.

Rose lo calló con otro beso, agarrando con ambas manos su rostro. Todavía tenía los zapatitos en su mano. Él de nuevo perdió el sentido en los brazos de ella. Cuando sus ojos se encontraron de nuevo, los ojos de ambos brillaban emocionados.

-Te amo- confesó él, ella abrió la boca sorprendida, jamás se lo había dicho con palabras, aunque se lo demostrase con hechos, Scorpius no era bueno hablando de sus sentimientos, no de ese tipo de transcendentales emociones, ella lo sabia y lo entendía, pero aun así…era fabuloso escucharlo diciéndolo.

-No se cuando rayos sucedió ni porque, pero te amo…demasiado y no estoy ni un poco arrepentido de que así sea, se que no te lo he dicho, nunca he pronunciado esas palabras, no se las he dedicado a nadie, pero es lo que siento desde hace un tiempo y no tiene ningún sentido ocultarlo, te amo y quisiera saber si tú me amas a mi- esa declaración- pregunta sonó dulce a los oídos de ambos.

-Te amo- respondió ella con la garganta seca y mil emociones palpitando dentro de su pecho.

0o0

Dos días después

Lluvia primaveral, eso debería ser un buen augurio, pero algo dentro de él temía la llegara de la primavera. El equinoccio, que era símbolo de renovación y fertilidad, para Draco Malfoy ahora constituya una amenaza. Extraña fecha la que habían escogido sus enemigos, era como si quisiesen apagar toda luz con una oscuridad más densa de lo que algún ser humano jamás se hubiese imaginado.

¿A que rayos jugaban Nott, Avery y Dolohov? ¿Dónde habían obtenido esos conocimientos? ¿Quién guiaba sus acciones? La sombra de la presencia de Lord Voldemort la sentía, estaba allí, maldad concentrada en su estado puro, él había sido victima, lo había visto con sus propios ojos, pero no, no podía ser él de nuevo, estaba destruido. Potter lo había borrado de la faz de la tierra. Entonces ¿Quién? O ¿ que?

Draco estaba de pie ante el gran ventanal de su despacho en Malfoy Manor. Faltaba más o menos un mes para el equinoccio de primavera, para la noche de los fuegos, el Beltane de los celtas, la fiesta de la vida. Una festividad poco propicia para el mal, de eso estaba seguro. Aun así, ese día que moría hoy mismo, era el Umbral, la noche de los cambios, un día menos contemplado pero igual de significativo, la noche donde se sellaban los juramentos y las promesas.

No, no podia estar tranquilo. Aunque sus planes estuviesen encaminados.

Potter ya sabia absolutamente todo los de los Walpurgis, al principio tomó la noticia con escepticismo, pero él, el-niño-que-vivió, aquel quien era un mago poderoso por razones que aun salían de su entendimiento, un ser humano que debía su vida y sus aciertos a la magia mas poderosa existente, aceptó finalmente esa verdad, que era el mas oculto de los secretos.

Ahora si entendía las razones de Draco Malfoy para involucrarse, más allá de Hermione, más allá de que sus convicciones acerca de la pureza de sangre hubiesen cambiado.

Ahora Harry Potter sabía con certeza las razones que movían a Draco Malfoy. Y aceptó continuar ayudándolo, aun mas, cuando supo que su sobrina era la gallina de los huevos de oro o por lo menos algún día lo seria. Otra Walpurgis, la heredera del legado, convenientemente protegida hasta que le llegase su hora. Dios mediante, cuando eso sucediese, dentro de muchos años, Draco estaría tres metros bajo tierra. Potter también entendió su renuencia de enseñarle a la niña, era lógico, era comprensible.

Pero Draco dudaba, todavía dudaba si estaba haciendo lo correcto, tanto poder, tanta magia natural en esa chica, poder y magia que él necesitaba, él y Felicia, para descubrir que influencia oscura estaba detrás de los impostores, para poder combatirlos en el momento indicado. Pero le había hecho una promesa a Hermione y él honraba sus juramentos.

El primer golpe seria en el ministerio, era lo lógico, sus informantes así lo habían declarado una y otra vez, aunque el Trivuriato mantenía la mayor parte de los planes en secreto, era bastante obvio que por allí empezarían. Un golpe rápido y fulminante, el mazo caería sin contemplaciones. Pero estaban preparados, cada quien tenia una misión. Potter se encargaría de hacerles frente con los aurores, los pocos que quedaban, para intentar impedirlo, si es que podían o por lo menos distraer la atención. El resto de los Weasley´s incluida Hermione, avisarían a todos aquellos que estuviesen potencialmente en peligro, quizás familias enteras, habían refugios en todo el mundo preparados para ellos, McGonagall se encargaría de evacuar Hogwarts, Felicia y él estarían ocupados averiguando lo mas que pudiesen, metidos en la cueva del lobo, fungiendo de espías, fortaleciendo la magia, forjando cerraduras y evitando que todo se fuese al caño.

Quizás si lograban sobrevivir el primer golpe, no todo estaría perdido, de lo contrario, era inimaginable. No solo era el control político de la Inglaterra mágica lo que estaba en juego, era que el país donde la magia había nacido, la fuente de la naturaleza de los propios magos lo que peligraba, si caían, todo estaría bajo el dominio de unos sujetos que en apariencia solo ansiaban obtener poder como tantos otros a través de la historia, pero que a Draco se le antojaba solo una mascara para lo mas importante. Había intuido demasiado tarde detrás de que iban, pero ya lo sabía y era inaceptable.

La lluvia seguía cayendo, la noche empezaba. Lleno de extraños augurios y malos presentimientos. Draco caminó hasta su escritorio, se sentó, abrió una de las gavetas y sacó una cajetilla de cigarrillos, inclinó su cabeza para encender uno y un súbito escalofrío recorrió su espalda.

El suave sonido de una puerta abriéndose lo alertó.

-Draco- él levantó la mirada y vio a Astoria de pie al lado de la puerta. Detrás de ella dos figuras oscuras se vislumbraban. Dos manos fuertes la tomaban de los brazos.

Astoria fue empujada hacia dentro de la habitación, la siguieron dos sujetos con amplias túnicas oscuras, dos secuaces del trivuriato. Lo único que les faltaba era la mascara plateada para parecer unos mortifagos. Todo vuelve…la rueda gira y todo vuelve.

Empezó…no tuvo ninguna duda de eso. Draco le dio un jalón a su cigarrillo en apariencia imperturbable, ni siquiera hizo el intento de tomar su varita, hacerlo significaría la muerte de su esposa, quien lo miraba con sus grandes ojos verdes abiertos de par en par, aterrorizada.

-Usted y la dama deben venir con nosotros, Sr. Malfoy- dijo uno de los sujetos- por su seguridad.

-¿Quién te envió?- Draco seguía despreocupadamente fumando, como si se tratase de una visita social. Evitaba mirar a Astoria, pero ella sabia lo que tenia que hacer, quedarse absolutamente quieta. Esperaba que los nervios no la traicionasen, había hablado con ella muchas veces, se temía que fuesen a hacerles una visita de ese tipo, simplemente para atarlo de manos, para tener algo con que chantajearlo, para que no interviniese. El trivuriato no confiaba en él, era más que evidente. Pero se esperaba ese suceso para después, no esa noche. La noche del Umbral, ahora tenia sentido, había empezado y él no tendría forma de dar aviso. Todos creían que era en el Equinoccio, los planes se habían hecho basados en esa fecha, era lo que todos creían, no solo sus informantes, los de Potter también, los de todos. Los habían engañado y ellos habían caído como tontos. A menos que el Triviriato hubiese tenido que imprevistamente modificar sus planes. Pero ¿Por qué?

-¿Quién te envió a mi casa para que nos tomases a mi mujer y a mi de rehenes? ¿Por qué razón?- preguntó de nuevo Draco con frialdad.

- Sr. Malfoy- contestó el otro joven con una risita irónica- creo que usted lo sabe mejor que yo. Levántese y acompáñenos, hay un traslador dispuesto para ustedes. Es solo una medida cautelar. El trivuriato no quiere que su financista sea victima de algún inconveniente o algún accidente.

El hombre que estaba a su izquierda resopló de incredulidad.

-¿Dónde?- preguntó Draco al joven, que tendría unos veinticinco años, lo reconoció, era uno de los esbirros de Nott- dime donde, podría ir a participar, yo podría ser de ayuda. Es inaceptable que me hayan apartado de algo tan importante.

-Eso lo decidirán alguno de los tres- dijo el hombre- sin embargo su presencia no será necesaria por los momentos, . Hogwarts, Dumstrang y Beuxbattons caerán esta noche de seguro.

-El ministerio ya está en nuestro poder, no será necesaria la fuerza - dijo el joven que mantenía sujeta a Astoria.

-Me halaga que se dignen por lo menos a informarme- contestó Draco con sorna.

-Esas son nuestras ordenes- le contestaron- pero no perderemos mas tiempo charlando, el resto se lo dirán en su destino, en marcha.

Draco miró intensamente a Astoria esta vez queriendo transmitir un mensaje….."Quédate quieta". Era ahora o nunca

En un abrir y cerrar de ojos, mas rápido que una centella, Draco se movió ágil, de manera casi sobrehumana, los dos sujetos solo vieron una sombra pasar ante ellos y luego dolor, mucho dolor. Astoria se mantuvo inmóvil tal como le había enseñado Draco y cerró los ojos, temblaba de pies a cabezas, su bello rostro estaba contorsionado de pánico y ansiedad.

Cuando ella abrió los ojos, vio con horror los dos cuerpos de los hombres que la sometían desangrándose en el piso, inmóviles, sin respirar, muertos y a Draco, con una espada en la mano cubierta de algo rojo que parecía ser sangre. Astoria contuvo el aliento, la expresión de la mirada de Draco estaba congelada, pétrea, pero sin embargo algo brillaba en esta, una decisión, una fuerza, algo que jamás ella había visto. Nunca se imaginó que su esposo fuese capaz de matar a alguien a sangre fría, menos de esa manera, pero había eliminado la amenaza.

Obviamente, existían muchas cosas de Draco Malfoy que Astoria no sabia.

Draco metió la espada dentro del bastón que permanentemente llevaba consigo. Un objeto aparentemente inofensivo. Un buen regalo de Lucius Malfoy, lo mejor que alguna vez le había heredado. Oculta, camuflageada, nadie jamás se imaginaria que ese bastón guardaba un arma mortal.

Él avanzó unos pasos y ella corrió a su encuentro para echarse a sus brazos llorando. Draco le besó la frente con cariño y le dio palmaditas consoladoras en la espalda.

-¿Estas bien?- preguntó él. Esperaba que Astoria se recuperara rápido del momento. No le servia para nada tenerla histérica. Después de todo, su elección como esposa de un Malfoy estaba basada en el principio que las mujeres de los Malfoy´s podían hacerle frente a cualquier situación. Ella había sido criada para eso, para mantener la compostura. Pero Astoria no era Narcissa Malfoy, de eso estaba seguro, ni tampoco tenía el temple de Hermione, la antigua señora de Draco Malfoy. Ahora solo era una dama asustada. Por descontado, su esposa asustada.

-¿Que iban a hacernos?- preguntó ella mientras se aferraba a las solapas de la camisa de él.

-No lo se- dijo él- quizás estuviesen diciendo la verdad o quizás iban a matarnos. No lo se. Y gracias al cielo nunca lo sabremos, no por medio de estos dos.

-¿En que rayos estás metido Draco?- Astoria lo miró con temor.

-Eso tú lo sabes perfectamente, te lo he dicho, en parte, no te hagas la tonta conmigo, se que me estás espiando. Es guerra Astoria, la guerra empezó- respondió Draco alejándose de ella y tratando de analizar la situación. Hogwarts, Dumstrang, Beuxbattons….los colegios mágicos europeos…¿Por qué?

-Scorpius está en Hogwarts. Si están atacando el colegio, debes ir por él- gritó Astoria.

-Lo se…lo se- Draco seguía pensando. No estaba en sus planes develarse como un traidor tan pronto, pero su hijo estaba en Hogwarts. ¡Merlín! Confiaba en la profesora McGonnagal, ella iba a sacar a los niños del colegio y llevarlos a un lugar seguro, pero habría batalla, eso no estaba previsto ¿Cómo? ¿Qué interés existía en tomar el colegio cuando había otros sitios más importantes? Gringotts por ejemplo o los consulados en el exterior ¿Qué oportunidad tenían esos chicos y sus maestros frente a la horda que seguramente atacaría el colegio?

-Tienes que ir por nuestro hijo- gritó Astoria.

Ir por Scorpius, declararme ante el trivuriato como su enemigo, ponerme en evidencia, ahora…y después….después…El riesgo es grande. Puedo explicar estas muertes, pero no puedo explicar mi presencia en Hogwarts. Scorpius…Oh …Scorpius. Draco tenía un dilema, su mente trabajaba mecánica y eficazmente en encontrar una pronta solución.

Draco tomó su varita y entonces conjuró un patronus a toda velocidad, Astoria no vio su forma, fue demasiado rápido. La figura plateada se dividió en tres y estas fueron en distintas direcciones. Esperaba que no fuese demasiado tarde.

-¿Qué fue eso?- preguntó Astoria.

-Un aviso a quienes nos ayudaran- dijo Draco- espero que sea suficiente.

-¡Tienes que ir por nuestro hijo!- Astoria estaba al borde de las lagrimas.

-Esa ha sido mi condición para seguir haciendo mi papel- dijo Draco en tono lúgubre- el chico va a salir de allí como sea. Pero no puedo ir.

Astoria se fue contra él y lo abofeteó con fuerzas. Decisiones…todas esas terribles decisiones, pero su elección fue hecha por lógica. Amaba a su hijo, como a nadie, pero no podía tirarlo todo por la borda, no ahora, no cuando casi todo dependía de él, Scorpius sabia como evitar los problemas, no pelearía por nada sin saber el como o el porque. Su hijo era inteligente. .

-Si algo le pasa a Scorpius…te mataré con mis propias manos- la cara de Draco ardía, las manos de ella estaban impresas, rojas en su piel.

-No será necesario. Si algo le sucede a ese chico, yo mismo haré el trabajo por ti, luego de destruir a los culpables, por supuesto- dijo Draco con una tensa calma, pero sus ojos refulgían - ahora, tú y yo esperaremos noticias. Encerraré esta casa bajo un Fidelius, solo el patronus de Potter podrá entrar aquí. No intentes salir de la casa, morirías al instante. Esperaremos noticias y luego yo haré lo que tenga que hacer.

-Te odio- dijo ella mientras se sentaba a llorar impotente- te odio.

Draco le sonrió con tristeza. Ella era demasiado voluble, un día lo quería y otro lo detestaba con toda su alma, con razón o sin ella. Ese al parecer era su destino con las mujeres, ser eternamente incomprendido. Era buena cosa que los sentimientos de su esposa no lo afectasen en lo absoluto, le tenia cariño, era su amiga, la madre de su hijo, pero nada mas, no había daño, ella no lo amaba, por lo que sabia, estaba aun enamorada de otro. Y él había amado mucho tiempo a otra mujer. Pero estaban juntos, todavía. Aun así, era terrible que no supiese interpretarlo después de tantos años, Hermione se hubiese dado cuenta al instante. Por supuesto que no se quedaría atado de manos con su hijo en peligro, pero Astoria no tenía porque saberlo, de hecho, nadie tenía porque saberlo. Esta vez actuaría en la más completa soledad y el más conveniente anonimato.

0o0

La pequeña niña miraba con pánico a sus captores, sus ojos llorosos estaban abiertos de par en par y no entendía que estaba sucediendo. Había sido arrancada de su cama esa noche si saber porque, unos hombres la habían apresado y llevado al lago cerca de su colegio. Mientras caminaba por los pasillos, escuchaba los gritos de sus compañeras, vio las luces de los hechizos en diferentes direcciones, luego de un rato, todo Beuxbattons se sumió en silencio.

Ahora estaba allí, a orillas del lago, de ese pequeño lago que era tributario del río Loira.

-Que sucede- ella habló en francés, su lengua natal, le respondieron en el mismo idioma.

-Haz sido escogida, es un gran honor, ven, acércate a mi, no tengas miedo mi querida Anette, vamos, vamos, ven aquí pequeña- el mas viejo de los hombres que la habían capturado, le tendió la mano, ella no quería ir, pero fue empujada. El hombre viejo la tomó por los hombros y la obligó a arrodillarse cerca del agua. Sus cabellos rubios rozaron la superficie del lago. La niña sintió como sus manos eran atadas detrás de su espalda. Temblaba de miedo, intentó resistirse, pero eran más fuertes que ella.

Dolohov sonrió. La ofrenda para el Inominado seria hecha de la manera en que los celtas de las antiguas Galias lo hacían. Habían escogido cuidadosamente el rito, los dioses eran caprichosos, sus demandas variaban según la geografía, no era lo mismo hacerlo en Francia, en Escocia o en el profundo norte de Europa. Había que guardar las formas, ese regalo seria suficiente para que la petición fuese escuchada. El dios Inominado no necesitaba plegarias, ni salmodias, él deseaba sangre, una vida humana y eso seria lo que tendría. No estaba permitido pronunciar su nombre, nunca, pero él estaría satisfecho y ellos lograrían su cometido.

Que ironía era que Lord Voldemort alguna vez hubiese sido llamado Quien no debe ser nombrado. Irónico, pero después de todo, quizás no tanto, de alguna forma, él también sirvió de alguna manera al mismo Dios.

La Oscuridad regresaría y el legado de la magia Walpurgis se develaría, solo era cuestión de tiempo. Los Walpurgis, los verdaderos caballeros de la orden, esa secta de la que ellos habían tomado el nombre, no resistirían ser provocados de esa manera. Se mostrarían para hacerles frentes, serian destruidos y entonces el Trivuriato conseguiría sus fines, mas poder…mucho poder, mas que lo que Voldemort hubiese imaginado alguna vez.

Tom Riddle…mi señor tenebroso…mi Lord Voldemort, nunca supiste como llevarlo a cabo, como conjurarlo. Pero a lo mejor si lo sabias….lo supiste y tuviste miedo. No te atreviste a llamarlo, a lo mejor temías que te arrebatará el poder. Fuiste débil…demasiado precavido. Es lógico, después de todo, tú también tenías la sangre manchada. . Yo si…yo triunfare donde no lo hiciste.

Dolohov con algo de dificultad, después de todo era un hombre viejo, se arrodilló al lado de la niña. Entonces con precisión calculada y rápidamente, empujó su cabeza al agua y la sumergió por completo en el lago.

La pequeña, de unos doce años, era fuerte o quizás era solo que luchaba por su vida, porque Dolohov tuvo que emplear toda su fuerza en mantenerla en su sitio. Burbujas de aire salían a la superficie, la niña se movía enérgicamente, hasta que de pronto todo cesó y el cuerpo se relajó. Dolohov dejó de aplicar fuerza, todo había sido hecho según lo dispuesto. El cuerpo de la chica cayó al agua inerte y pronto fue arrastrado por la corriente.

-Marchémonos- dijo Dolohov- ya el sacrificio está completo, Beaxbattons está en nuestro poder, ya no tenemos nada que hacer aquí. La reunión será en Hogwarts.

Esa noche, se abrirían la puerta a fuerzas oscuras, siniestras. Se desataría el infierno en la tierra. El Inominado escuchó y rió con fuerzas, estaba libre….libre.

0o0

En el frío norte de Rusia, una hoguera se encendía, a toda prisa, sus llamas elevándose al cielo. Todos los estudiantes de Dumstrang, aquellos que no habían sido asesinados durante el ataque resistiéndolo, fueron obligados a presenciarlo.

Muchos de ellos miraban enfebrecidos el fuego, otros intentaban tapar sus oídos para no escuchar esos gritos que ahora solo resonaban en sus mentes. En medio de la hoguera, la anteriormente grácil figura de Ivanna Krum, se retorcía espasmódicamente, su cuerpo quemado y desfigurado aun se movía debido a la intensidad de las llamas, músculos contrayéndose, huesos estallando por el calor. Era un espectáculo horrible de ver. Hacia tiempo que la chica había muerto, sofocada por el humo, pero su cuerpo seguía contorsionándose aun carbonizándose.

-Los pueblos mágicos del Norte, sumidos casi todo el año a lo rigores del invierno, apreciaban el fuego, era su vida, su existencia- la voz de Michael Avery resonó por todo el sitio- y entregaban una vez al año, la vida de una joven, ofreciéndosela al fuego al Inominado, para bien de la comunidad. Para honrar la oscuridad que es parte de todos nosotros, humanos y magos. Eso fue hecho durante siglos y funcionó, los pueblos del norte fueron libres y fuertes por mucho tiempo, sus hechiceros poderosos, antes de que la contaminación muggle viniese y los separase de su verdadero destino. Vean y escuchen mis palabras, hijos del Norte, magos sangrelimpia. El mundo mágico cambiara para siempre y también el mundo de los muggles. Una nueva era se avecina. Oscuridad y poder. Recuperaremos todo aquello que nos ha sido arrebatado. No tengan miedo, aquellos de vosotros que decidan acompañarnos, serán recompensados mas allá de toda gloria. El Inominado está contento, miren la forma rápida y eficaz que ha muerto su amiga, no ha sentido el dolor, el fuego la consume voraz. Ha sido un sacrificio limpio, tal y cual como debe hacerse. Observen …no dejen de mirar.

Y ciertamente, nadie podía dejar de mirar los huesos de Ivanna convirtiéndose en cenizas.

0o0

Las huestes del Trivuriato se disponían a entrar en Hogwarts, ayudados, como la vez anterior, hacia muchos años, por un grupo de alumnos de Slytherin. Más de cien hombres armados con varitas iban a asaltar el colegio. Ya McGonagall había sido avisada por el Patronus de Malfoy, con rapidez avisó a los prefectos de las casas, a los profesores que existía peligro, los niños corrían en fila hasta los ocultos pasadizos que los llevarían a la seguridad, habían poco alumnos de Slytherin entre ellos, pero ya eso McGonagall lo había supuesto.

-¿Qué pasa?- Albus Potter llevaba de la mano a su hermana, Hugo iban detrás de ellos.

-Una especie de ataque, no lo se, solo tenemos que llegar al comedor y allí habrá un traslador para llevarnos a otro sitio, otros se fueron por los pasadizos hasta Hosgmade- contestó Fred quien estaba inquieto mirando a todos lados, cuando encontró a Emily entre la multitud, suspiró aliviado, la chica fue hasta a él y sin pensarlo los dos se abrazaron. Hugo sonrió un poco al verlos, Albus y Lily estaban anonadados. Fred ¿con novia?.

-¿Donde está tío Bill?- preguntó Lily.

-Está buscando a Dom- contestó Hugo.

Pronto vieron llegar a Bill con su hija. La niña rubia estaba agarrada del brazo de su padre. Bill tenia una expresión pétrea en el rostro. Dejó a Dominic con sus primos y fue a hablar con McGonagall.

-¿Dónde están Molly y Rose?- preguntó Hugo.

-Rose iba a las cocinas- dijo Emily- tenia hambre.

-¿Con Scorpius?- preguntó Albus. Le parecía raro que esos dos no estuviesen juntos, siempre estaban juntos.

Emily carraspeo, no quería delatar a su amiga. Fue Fred quien la indujo a hablar.

-Scorpius fue a Slytherin a cambiarse de ropa- dijo Emily intentando no descubrir el hecho de que Scorpius y Rose dormían juntos.

-Iremos por ella- dijo Hugo, Lily lo tomó del brazo y de pronto se fundieron en una mirada llena de ansiedad.

-Voy contigo- dijo ella apartando bruscamente sus ojos y su mano. No se hablaban desde hace meses, ella tenía novio, él estaba furioso. No tenía porque hacerlo, detenerlo y sin embargo no pudo evitarlo, la perspectiva de Hugo corriendo solo por los pasillos del colegio, enfrentándose a cualquier cosa le produjo miedo, fue más fuerte que cualquier orgullo, que cualquier cosa.

-No- dijo Hugo tajantemente, su corazón latía con violencia, ella se había interesado por él, ella que decía que lo detestaba a quien quisiese escucharla.- tú te vas con la directora.

Lily iba a protestar, pero fue interrumpida.

-Iremos todos- resolvió Albus- Fred y Emily irán a Slytherin a buscar a Molly y a Malfoy, Emily es premio anual, se sabe todas las contraseñas- Emily asintió- Hugo, Lily y yo buscaremos a Rose. Dominic se irá con los de su casa.

Bill solo vio a todos sus sobrinos corriendo a la dirección contraria que se les indicaba antes de poder evitarlo. Maldijo a sus adentros y los siguió.

0o0

Scorpius estaba en su habitación cambiándose la camisa, cuando un asustado Gregory Goyle apareció en la puerta. Olió la inquietud de su amigo pero sobre todo apreció la consternación de su cara. .

-¿Qué pasa? – preguntó Scorpius.

-No te creerías jamás lo que he escuchado en la sala común de boca de Augustus- dijo Gregory atropelladamente.

-¿Qué dijo Augustus?- Scorpius dio un paso hacia él y Gregory retrocedió.

-Van a atacar el castillo, ahora, no se quienes son, solo se que son muchos. El ministerio de magia a caído, vendrán por el colegio y Marcus y su grupo van a ayudarlos- dijo Gregory- algunos slytherin´s de sexto también. El resto está intentado escapar de aquí, no se a donde, un chico de quinto ha avisado que la profesora McGonagall quiere vernos en el comedor.

-Rose- Scorpius sintió de nuevo el escalofrió corriéndole la espalda. Un ataque, eso que tanto había temido, previsto, pero no en el colegio. No ahora. Rose, tenia que ir por ella, debía ir corriendo a la torre de los premios anuales para sacarla de allí.

-Tienes que apurarte- dijo Gregory interpretando la cara de consternación de su amigo- no tardaran en llegar. Quienes quiera que sean. La vieja de seguro lo sabe y por eso nos ha llamado. Pero nunca se imaginara que haya traidores dentro de esta casa.

Scorpius alzó una ceja y le dijo a Gregory.

-La profesora McGonagall de seguro sabía esto, de todas formas necesito un favor tuyo, corre a avisarle a la directora lo que sabes y llévate contigo a Molly y a Theo Jr., los encontrarás en su habitación o la de ella. Iría yo mismo, pero tengo que asegurarme que Rose esté a salvo. Si te encuentras con el profesor Wick ni se te ocurra pedirle ayuda, algo me dice que él está detrás de todo esto- dijo Scorpius rápidamente, buscando un abrigo para ponerse encima. .

-Lo haré- contestó Gregory.

Scorpius se detuvo en el umbral de la puerta y se giró rápidamente.

-Cuídate Greg, ten mucho cuidado y protege a los niños- eso fue lo ultimo que dijo Scorpius Malfoy antes de salir como alma que lleva el diablo.

0o0

Harry estaba tratando de poner a resguardo a sus aurores, el ministerio había caído, perdieron la batalla y so pena de perder a muchos más hombres, él decidió la retirada. Por lo menos había dado tiempo para que Hermione y Ron hiciesen su parte y Bill y McGonagall la suya, en cuanto a Malfoy, había recibido el mensaje pero no tenía ni idea que rayos se proponía hacer. Por lo pronto, después de asegurarle la huida a sus hombres, corroborar que Ginny se hubiese ido con sus padres al refugio, él iba a ir a Hogwarts.

¡Maldita sea! Hogwarts ¿Por qué? No iba a decirse a si mismo que no lo había pensado alguna vez, esa posibilidad. Pero no de esa forma, suponía que el colegio iba a resistir, pero ¿A que precio? Además tenia que ir, sus hijos, sus sobrinos estaban allí.

James con la cara sucia y una fea herida en la frente lo miró.

-Papá- dijo el joven pelinegro y ojos castaños, tenia casi veinte años- ya están todos fuera y a salvo.

-Vete con tu madre- dijo Harry- ahora.

-No- dijo James resuelto- mi trabajo está contigo. Se que vas a Hogwarts, yo iré también.

Harry le revolvió el cabello a su hijo mayor. Era difícil aceptar que su crío había crecido hasta hacerse un hombre y se había convertido en un auror, era su primer año y aun era un novato, pero era un buen luchador. Quizás era buena idea llevarlo con él.

-Vas a seguir mis ordenes al pie de la letra- advirtió Harry y James asintió- y si te digo corre….tú corres, sin mirar atrás.

-De acuerdo jefe, pero vámonos ya, los mocosos esperan por nosotros y la anciana también- contestó James, el sonriente James Potter, la vivida imagen de su fallecido abuelo y con su misma personalidad juguetona.

0o0

Scorpius revisaba cada recoveco de la Torre de los Premios anuales, todo fue en vano, Rose no estaba allí. Estaba inquieto, más que inquieto, estaba aterrorizado. El vuelo de un pájaro lo sacó de su ensimismamiento. La figura de Walter Rosemberg se materializó.

-Ya están aquí- dijo Walter- los he visto. Son muchos.

-No encuentro a Rose- dijo Scorpius.

-Seguro que está con su familia. McGonagall está reuniendo a los chicos. Rápido, te llevaré con ellos. Tenemos que salir de aquí.

Scorpius y Walter corrieron por los pasillos que alejaban la torre de los prefectos del resto del Castillo. Pronto fue evidente que estaban bajo ataque, la estructura tembló dos veces, como si quisiera expulsar a sus invasores. Las escaleras movedizas se desplazaban como enloquecidas. Scorpius estuvo a punto de caer en le vacío pero Walter lo sostuvo.

-Cuidado- dijo Walter- vamos- le señaló otro pasillo- por aquí.

Scorpius corría con fuerza, su corazón palpitaba enloquecido. Tenia que encontrarla. Quizás estuviese con sus primos, pero él no respiraría tranquilo hasta verla sana y salva.

Se encontró de frente con Hugo Weasley, Lily, Albus y Bill.

-¿Dónde está Rose?- fue lo primero que preguntó Hugo.

-Pensé que estaba con ustedes- dijo Scorpius, la voz le salió quebrada. Su corazón iba a estallar dentro de su pecho de la angustia que sentía. Y malos presentimientos, una comezón por todo el cuerpo que lo alertaba, algo estaba mal, muy mal.

-Supuestamente estaba en las cocinas, pero ya no, supuse que regresó a la Torre. El castillo esta bajo ataque, ustedes tienen que salir de aquí ahora- dijo Bill mirando a los chicos- ¡ahora!.

-Pero…- la voz de Lily flaqueó- pero Rose.

-Albus- dijo Bill en un tono que no admitía replica- Vas a llevar a tu hermana y a tu primo a un lugar seguro. Sin chistar…ahora…yo me encargo de Rose.

Albus vio como la delgada figura de Bill asumía una actitud agresiva y se dejó amilanar por el hombrelobo latente en él. Tomó a Lily por el brazo y se la llevó con él, con Hugo detrás de ellos.

-Vete Malfoy, yo me encargaré de esto- dijo Bill.

-No me voy a ir sin encontrar a Rose- dijo Scorpius con la garganta seca- No está en la torre de los premios anuales, no se donde diablos está.

-Tú te iras con Walter y yo me encargo de Rose, además ¿Por qué demonios te interesas tanto en mi sobrina? No sabia que eran amigos- dijo Bill con frialdad, sus ojos miraban intensamente a Scorpius.

Scorpius iba a replicar pero Walter lo jaló para advertirle que se callase.

-Esto no es buen momento para discutirlo Bill- dijo Walter- déjanos acompañarte a buscar a la chica. Si las cosas se ponen feas podemos ayudarte.

-No- dijo Bill- es necesario que Scorpius esté a salvo.

-No- dijo Scorpius- de ninguna forma me voy.

Bill entonces tomó a Scorpius por el cuello y lo aplastó contra la pared. Los ojos del chico se volvieron amarillos incandescentes y trató de quitarse a Bill de encima.

-Tú harás lo que te ordene mocoso malcriado- dijo Bill enseñándole los dientes, con un tono de voz ronco y agresivo- tú no estas listo, aun no, no voy a arriesgarte. Harás lo que se te ordene por primera vez en tu vida.

-No- dijo Scorpius. Walter miraba la escena consternado.

-No ¿Qué?- dijo Bill que ya no admitía otro desafío a su autoridad. En general era bastante paciente, pero sus sentidos lo advertían de un grave peligro. Mientras mas pronto salieran de allí, mucho mejor para todos.

-Tengo que buscarla- dijo Scorpius empujando con todas sus fuerzas a Bill- ella….ella está embarazada.

Si Bill Weasley supuso alguna vez que nada podría sorprenderlo, se había equivocado por completo. Rose…la sensata Rose….su pequeña sobrina Rose…embarazada y si sus

ojos no lo engañaban, puesto que el aspecto de Scorpius Malfoy era lamentable, preocupado, ansioso e inestable, tenia enfrente a el culpable del hecho.

-Rose y yo estamos juntos desde hace algún tiempo- explicó Scorpius con firmeza, él no estaba avergonzado, no de ella, no del hijo que iban a tener- nos queremos, no lo planeamos, simplemente sucedió, nos casaremos. Fue por eso que te pedí adelantar la transformación. Quiero ser humano para mi familia.

-Niño estúpido- Bill le dio un puñetazo a Scorpius con todas sus fuerzas, el chico cayó de rodillas en el piso, pero no intentó atacarlo, solo lo miró con furia. Scorpius demostró un autodominio envidiable. Los otros dos hombres lo notaron. Bill se dirigió a Walter- tú sabias todo esto, toda esta locura, ellos dos juntos. ¿Rose lo sabe? ¿Sabe que él es un warg?

-El chico tiene grandes posibilidades de permanecer humano- dijo Walter- tú lo sabes, Grayback lo sabe, yo lo se. Fue inoportuno, pero los chicos se quieren.

-No lo disculpes, ha metido la pata hasta el fondo, Scorpius es conciente que no podía ligarse a nadie, no antes de saber que iba a ser de él ¿Rose lo sabe?- Bill sentía la furia carcomiéndolo. Rose, la pequeña Rosa, la juiciosa Rose, la niña cariñosa con todos, su sobrina favorita…esperando un bebé, un hijo de un potencialmente peligroso warg. No despreciaba a Scorpius Malfoy por ser un warg, puesto que él era una cosa muy parecida. Pero hubiese querido otro hombre para su sobrina, eso era seguro, uno con un futuro menos complicado.

-No se lo he dicho- dijo Scorpius bajando la mirada- Todo fue muy rápido, lo de nosotros dos, lo del bebé, yo…no deberíamos estar aquí, ella puede estar en peligro.

-Tienes razón- dijo Bill calmándose- pero esto entre tú y yo no ha terminado. Has traicionado la confianza de ella, la mía, la de Walter, la de todos. No podías hacerlo, unirte a ella, no sin saber. Esto es muy delicado. Tú todavía no sabes lo que serás. Nadie lo sabe con certeza.

-No lo atormentes más- dijo Walter- Scorpius comprende la magnitud de su error. No hablemos mas, busquemos a la chica.

0o0

Rose se encontró frente a frente con Sebastian Montague y Marcus Nott en un oscuro pasillo, en el tercer piso del castillo. Ella había escuchado gente gritando afuera de la biblioteca mientras iba a las cocinas del castillo a buscar algo para merendar, en medio de la confusión había intentado encontrar a sus primos o a sus hermanos, no sabía que estaba sucediendo, de lo único que estaba consciente era que la gente corría de un lado a otro y explosiones sucedían de minuto en minuto, era como si el castillo estuviese bajo ataque. Estaba asustada, no tenía idea de lo que pasaba, sin duda debía ser algo grave.

Algo tan grave como lo que discutió con Scorpius hacia algunos días.

Para Rose la posibilidad de una nueva guerra era inadmisible, pero esa noche, algo malo estaba sucediendo esa noche, lo sentía, lo percibía en cara poro de su piel, temblaba y sudaba frío. Tenía que encontrar a Scorpius, a Hugo, al Tio Bill o sus primos, o por lo menos a algún profesor que le explicase la situación.

Sin darse cuenta se fue alejando de la multitud, en pocos minutos deambulaba sola por una parte del castillo donde nunca había estado, caminaba con cautela intentando deshandar los pasos o encontrar alguna escalera que la llevase a la planta baja, cuando de pronto, frente a ella estaban tres chicos. Marcus Nott, Sebastian Montague y Marina Merrey, quien estaba detrás de los dos jóvenes.

Rose los vio e inmediatamente se azoró, para ella era bien conocida la antipatía que le profesaban los dos Slytherin, de Marina nunca supo bien que pensar, se burlaba de ella impunemente cuando eran mas pequeñas, pero hacia meses que no lo hacia, Scorpius hablaba bien de ella, eso le provocaba algo de celos, pero la chica jamás volvió a meterse con Rose desde que salía con Scorpius, eso disipó cualquier duda. Los otros dos ni se habían dignado a mirarla, no desde la pelea de Marcus Nott y Scorpius. No le extrañaba, ese grupo de Sly´s no se caracterizaban por su valentía, pero si le inquietaba pensar en las maldades que sus perversas mentes estarían maquinando contra ella o contra Scorpius, después de todo, técnicamente su novio había ganado esa pelea. Ella retrocedió para no propiciar un enfrentamiento, se giró para devolverse, pero sintió como una mano grande y fuerte se cerraba sobre su brazo.

-¿Adonde crees que vas?- dijo Sebastian Montague.

-Déjame- Rose intentó deshacerse, pero Sebastian arreció el apretón.

-Ni siquiera me has saludado Weasley- Sebastian habló cerca de la oreja de Rose y ella sintió un escalofrió recorriéndole la columna vertebral. La voz de ese chico intentaba parecer poco ansiosa, tono casual, fallando estrepitosamente, ella no era tonta, Sebastian Montague no tendría porque ser sociable o amable con ella, jamás se habían hablado y él era el mejor amigo del sujeto que le había tratado de hacer su vida imposible en el colegio desde hacia años

-Hola y adiós- dijo Rose de nuevo intentando sacarse el chico de encima.

-Que lata….acaba de una vez Sebastián …se nos hace tarde- dijo Marcus Nott quien no le quitaba la mirada de encima a Rose, ella no veía su cara debido a la oscuridad del sitio donde se encontraban, pero sentía sus gélidos ojos sobre ella.

-Suéltame- chilló Rose, Sebastián entonces la empujó con violencia contra una pared y le clavó la varita en el cuello.

-¿Y porque debería hacer tal cosa?- el chico se pegó a su cuerpo, ella forcejeo y quiso patearlo pero Sebastian apretó sus piernas contra las de ella.

-Suéltame- dijo ella en voz baja, cautelosa y a la vez alarmada por la cercanía del chico.

-No sabes cuánto tiempo he esperado esto- dijo Sebastian acercando el rostro a su cara, Rose podía ver sus ojos destellando, interpretó esa mirada como lo que era, odio absoluto y …también satisfacción. ¿Qué rayos estaba sucediendo? El joven se movió y de nuevo pegó su cadera a la de ella, Rose estuvo a punto de gritar cuando sintió la dura erección del chico golpeando su vientre. Estaba evidentemente excitado ¿Por ella? Rose no se lo podía creer, ¿Cuándo? ¿Cómo? Si él jamás la había mirado, nunca, jamás se había acercado para otra cosa que no fuese insultarla, o era que le excitaba la violencia. Ella no lo sabía, pero no le gustaba en lo absoluto la situación.

Scorpius…tengo que salir de aquí y encontrar a Scorpius.

-Ayúdenme- gritó ella- auxilio- con un poco de suerte, alguien pasaría por ese oscuro pasaje abandonado y la ayudaría.

-Cállate zorra- Sebastián le tapó la boca con una mano y ella intentó morderlo, él la soltó y le propino un bofetón, la cara de Rose giró por el impacto. La estaba golpeando, por Dios, la había golpeado, ella intentó tranquilizarse…el bebé…dios mío…mi bebé.

Marcus Nott contemplaba la escena con ecuanimidad. Marina seguía temblando a su lado. Sebastian no quería llevarla y ahora veía el porque. Pero Nott deseaba que ella estuviese presente, otra prueba más para ver hasta donde era capaz de llegar el aguante de Marina. Después de todo, era el momento de descubrír algunas verdades.

-Ayúdame- Rose miró a Marina- por favor- la chica rubia se escondió detrás de Nott.

Rose trató de contener sus ganas de gritar, debía actuar inteligentemente, ver la manera de sacarse de encima a esos dos sin que la golpeasen, ella ya estaba visiblemente embarazada, aunque lo disimulase con la túnica, cualquier golpe en su abdomen pondría en riesgo a la criatura, empezó a respirar por la boca…Calma…cálmate Rose.

-No es necesario que me pegues…no…no voy a gritar de nuevo ¿Qué es lo que quieres? - dijo ella en un susurro, escuchó la siniestra risa de Marcus Nott en la lejanía

Sebastián se acercó de nuevo a ella y Rose giró el rostro cuando estuvo segura de que él iba intentar besarla, pero no lo hizo sino que hundió su nariz en su cuello y la olisqueó, mientras que con una mano maniobraba la varita que le apuntaba el cuello, la otra se dirigía a la espalda de Rose. Ella estaba abrazada a sí misma, protegiendo su pecho y al mismo tiempo cubriendo su vulnerable vientre.

-¿Que quieres?- Rose estaba temblando perceptiblemente. Sebastián seguía cerca de ella, respirando agitadamente, ella vio por encima de su hombro y se dio cuenta de que Marcus la miraba totalmente serio, ya sin sonrisa burlona alguna, estaba bien pendiente de lo que estaba sucediendo, y Rose, no supo porque, intuyo, que no le gustaba la actitud que estaba asumiendo su amigo Sebastián.

-A ti…..solo a ti….toda tú….para mi…durante mucho tiempo te he deseado así…cerca…cerca de mi- dijo Sebastián con voz pastosa, luego estalló en carcajadas- supongo que eso es lo que te dice el estúpido de Scorpius mientras le abres las piernas- entonces desplazó la mano que tenía en la espalda hasta el delgado cuello de Rose y cerró sus dedos en él. Ella esta vez no pudo evitar gemir del susto e dirigió sus manos a aquellas que la apresaban, clavándole las uñas, sin ningún tipo de éxito, el chico no se inmutaba, parecía insensible al dolor. Sebastián apretó lo suficiente para que ella empezara a marearse por la falta de oxigeno y luego la soltó de improviso.

Rose tosió en repetidas ocasiones y un acceso de nausea la hizo doblarse en el piso, el joven dio unos pasos hacia atrás, otorgándole espacio para maniobrar ella aprovechó y tomó su varita, que tenía guardada en el bolsillo de su túnica esperando el momento adecuado para sacarla, pero cuando intentó realizar un hechizo, fue desarmada. Ella vio en dirección al hechizo…Marcus Nott sostenía su varita en alto, todavía con esa expresión indescifrable en la cara, pero la que había lanzado el hechizo era Marina Merrey, aun así, por la expresión de su rostro, se veía que estaba a punto de vomitar. Era evidente que la habían obligado.

-Perra…hoy recibirás tu merecido…y yo…yo obtendré mi recompensa- Sebastián hablaba y entre frases reía histéricamente. Rose lo miró con asco. Estaba demasiado asustada, casi paralizada por el pánico, aun así sabia que tenía que ingeniárselas para salir de allí ¿Qué rayos pretendían hacerle? ¿Dónde estaban los demás? ¿Scorpius? ¿Qué estaba sucediendo en el castillo?

-Levántate- Marcus Nott la apuntó con la varita- y camina…

Sebastian estalló en risas nuevamente.

-¿A dónde me llevan?- preguntó Rose.

-Al Bosque Prohibido- contestó parcamente Nott.

-Mi familia me está buscando…..mi tío Bill sin duda debe estar revisando el bosque prohibido- ella mentía….aferrándose a la esperanza de disuadirlos, dentro del castillo ella tenía una oportunidad de que la encontraran, en el bosque prohibido estas se reducían a la nada. Y estaba asustada…muy asustada ¿Qué rayos pretendían hacerle? Mientras caminaba, Rose se acarició el vientre, sus manos le sudaban, cerró los ojos, el bebé….dios mío….el bebé.

-No mientas Weasley, puedo oler una mentira a kilómetros- dijo Marcus caminando a cierta distancia de ella, Marina lo seguía en silencio- nadie te está buscando, nadie sabe en donde estás y lo más importante de todo, nadie jamás va a encontrarte. No se si te has dado cuenta, pero Hogwarts esta siendo atacado, la gente está ocupada salvando sus vidas ¿Qué te hace pensar que notaran tu ausencia? Es un caos dentro del castillo.

-¿Ataque? ¿De quién?- preguntó ella. Necesitaba información…como fuese, algo para aferrarse y salir de allí. También necesitaba distraerlos con conversación mientras ella evaluaba sus posibilidades.

-Nosotros, los dignos merecedores de la magia…nosotros finalmente estamos haciendo justicia. El mundo mágico desde hoy será diferente, un lugar donde gente como tú no puede pertenecer- dijo Marcus Nott mirándola fijamente. Rose detectó algo diferente en sus ojos, no solo el odio y desprecio usual, él estaba convencido de lo que estaba diciendo, seguro…como si…como si..

-¿Qué van a hacerme? ¿Para que me sacan del castillo?- preguntó Rose.

-¿Que van a hacerme? ¿Que van a hacerme?- Sebastian fingió una voz aniñada burlándose impunemente de ella y empezó a reírse de nuevo como loco. La expectativa de tener a su presa en su poder lo tenía eufórica. Le dio un empujón a Rose- Maldita perra, te voy a hacer de todo….de todo perra…de todo.

Empujó de nuevo a Rose por la espalda y ella trastabilló cayendo de rodillas. Sebastián se fue hasta ella y la abofeteó con todas sus fuerzas, eso fue suficiente para que Rose empezase a llorar, sucumbió a la desesperación ¿Qué rayos estaba pasando? ¿Qué sucedía en el castillo? Un ataque ¿de quienes? ¿Qué pasaría con su familia? ¿Por que esos dos estaban con ella y no peleando junto al bando que perteneciesen? Porque ella sabia que de seguro estaban del lado que estaba atacando ¿Por qué estaban con ella?

-Por favor….déjame tranquila- pidió Rose casi de rodillas, las palabras le temblaban mientras las pronunciaba, estaba en estado de pánico, en ese momento Rose no estaba pensando en ella, sino solo y exclusivamente en la bebé. No había dejado de temblar desde que se había encontrado a esos dos, temía por su bebé…le aterraba pensar que pudiese sufrir algún daño- no me hagan daño…déjeme ir- las lagrimas salían como un río incontenible de sus ojos.

-Dejarte ir…..es un chiste- Sebastián Montague volvió a pegarle pero esta vez fue un puñetazo que hizo que el lado izquierdo de la cara de Rose empezara a hincharse- No…no te dejaré ir.

-Por favor-gimió ella.

-No se suponía que eres un Gryffindor, ¿que eres valiente? ¿Dónde está el coraje que demuestras enfrentándonos en clases? ¿A dónde se fue? O nunca lo tuviste..cierto…nunca…eres una farza..un engaño…como tú y todos los engendros mezclados como tú…una corrupción en el mundo mágico- dijo Marcus.

-Por favor- las lagrimas corrían por las mejillas de Rose…ellos …iban a torturarla…no lo sabia con certeza pero lo temía.

-Cállala Sebastian… por favor- dijo Marcus Nott irónico.

-¿Qué pretendes hacerle?- preguntó Marina con voz vacilante- ustedes no me dijeron que iban a golpearla así.

-Silencio- dijo Nott.

Sebastian traqueó los dedos de sus manos y agitó su cabeza de un lado a otro, estirándose, Rose lo miró con miedo. El chico le dio su varita a Marcus y entonces empezó a arremeter contra Rose, golpeándola impunemente, ella se dobló protegiendo su abdomen.

-Por favor….- Rose gritaba jadeante- por favor….estoy…..estoy embarazada.

Sebastian no la escuchaba para nada, seguía golpeándola

-Basta- gritaba ella, tratando de golpearlo también, le arruñó la cara, pateó sus piernas, lo golpeaba hasta con las palmas de las manos , aunque ella bien sabia que era inútil, el tipo le doblaba el tamaño, jamás podría ganarle en pelea cuerpo a cuerpo-¡ basta!

-No …perra….no es bastante….nunca será suficiente- gritaba Sebastian.

-¡Detente!- Marina se fue contra Sebastian pero Marcus Nott la sujetó por un brazo- es que no escuchaste, ella está embarazada.

-Sebastian…detente- dijo Marcus.

Sebastian dejó de golpear a Rose y se apartó de ella. La chica estaba acurrucada en el piso, aferrándose a una pared, su cara sangraba y sentía la cabeza como si le fuese a estallar, no podía respirar por la nariz, seguramente se la habían roto.

-¿Qué es lo que dijiste?- Marcus se inclinó ante ella, Rose tenia la cara hacia abajo y él le tomó de los cabellos jalándolos con brusquedad para que ella levantará el rostro y lo mirara. Sus ojos chocaron, los de él impenetrables, los de ella llenos de angustia.

-No me hagan daño….estoy esperando…un bebé- dijo ella con la voz entrecortada, con esperanzas de poder conmover algún resquicio de nobleza en el corazón de los dos chicos. Nadie podía ser tan malvado como para hacerle daño a un bebé no nato, ella estaba segura de eso.

-¿Quién? ¿Quién es el padre?- preguntó Marcus.

Rose se mordió la lengua, no podía decirlo, no, que era Scorpius, porque ese chico odiaba a Scorpius.

-En realidad es obvio de quien es- dijo Marcus soltándole la cabeza con furia- es de Malfoy, siempre están juntos ¿de quien otro podría ser?- dicho esto Marcus se rió siniestramente y dejó de tocarla-De todo lo que podía suceder, sin duda esto es inesperado, pero al mismo tiempo, no dejo de pensar, que es mejor así…es mucho mejor así.

Rose apartó el rostro y lo pegó a la pared, respiraba por la boca, estaba aterrorizada.

Sebastián volvió a arremeter contra ella, lanzándole una bofetada.

-Así que te revolcaste con otro puta- le dijo con desprecio.

-Marcus no puedes permitir que… – dijo Marina pero Marcus Nott le dirigió una mirada de advertencia- Marcus por favor.

-Tú no me vas a decir a mi lo que tengo que hacer- dijo Marcus.

-No voy a tolerar esto- dijo Marina- esa chica está esperando un bebé. No me importa quien es, va a ser madre.

-Sabia que no eras lo suficientemente buena para esto- dijo Marcus- estás entorpeciendo todo esto. Lárgate.

-Suéltala- dijo Marina apuntándolo con su varita- te pido por favor Marcus, suéltala, escoge a otra.

Marcus desarmó a Marina en instante.

-No lo repetiré otra vez. Vete sino quieres que le pida a Sebastian que cambie de victima. A él no le importaría, te lo puedo asegurar- dijo Marcus y Marina miró con lastima a Rose y se echó a correr.

-¿Por qué me odias?- Rose logró esquivar un golpe- Porque me atacas si nunca te he hecho nada….ni a ti….ni a Nott…a nadie.

-Porque no te puedo sacar de mi cabeza maldita….solo por eso- Rose solo vio como el puño de Sebastian se acercaba a su cara, fue como si sucediese en cámara lenta, el puño impactó justo en su pómulo, ella sintió un dolor atroz a sentir como sus huesos se fracturaban y luego vio todo negro, en fracción de segundos había perdido el conocimiento.

0o0

Marina Merrey era un ser humano muy complejo. Esencialmente cualquiera diría que era una chica sin cerebro, sin corazón, una putilla lista para abrirle las piernas a cualquiera. Si alguien conociera su historia, quizás no estaría tan presto a formular teorías equivocadas, de porque Marina era quien era. Lo cierto es que ella había perdido un bebé alguna vez y eso fue lo más horroroso que había experimentado en su vida, sobre todo porque la obligaron a hacerlo. Ella adoraba a los niños, le gustaban. Amaba a Marcus Nott y todavía no sabia porque, quizás por masoquista, quizás por hacerse daño, no lo sabia y no le importaba. En otras circunstancias, tampoco le importaría Rose Weasley, si la mataban o no, no era su problema, igual, la chica se lo había buscado por años, enfrentando a Marcus. Las cosas iban a cambiar en el mundo mágico, quizás tampoco era su problema, nada importaba para ella, sino ella misma. Pero Marina veía, ella veía el futuro y cuando las visiones venían, había que hacerles caso, ella lo sabia.

También le daba lastima el bebé de Weasley, mucha lastima. Y lastima era un sentimiento que Marina tenia a veces respecto a si misma y no le gustaba.

Y además, hacia unos minutos, cuando un trance la agarró desprevenida, fugazmente había visto a Rose, no como ella, sino como otra cosa. No podían matarla, Marina no sabia porque, pero ese no era el destino de la chica. Y ella, dotada del don de la videncia, sabía que el futuro no podía alterarse. Quizás fuese ella la encargada de este asunto en especial.

La suerte la encontró por el camino, iba decidida a buscarlo y de pronto lo tenía enfrente, justo a la persona que necesitaba en ese momento. Fue corriendo hacia él.

-Scorpius- la chica estaba jadeante, Scorpius, Walter y Bill estaban revisando unas aulas cuando Marina llegó hasta ellos.

-¿Qué sucede?- preguntó Scorpius desconcertado por la manera en que la chica lo miraba, casi sin parpadear- ¿Qué te pasa?

-La chica Weasley, está en peligro, ella…ella está embarazada, lo dijo, se los dijo y ellos no hicieron caso- dijo Marina con la voz entrecortada.

La cara de Scorpius asumió una expresión terrible. Sus ojos se volvieron amarillos y Marina al verlo no pudo contener un gemido. De pronto tuvo miedo, algo salvaje y terrible se retorcía en esa mirada. Las uñas de las manos de Scorpius crecieron hasta convertirse en garras, clavándose en su piel, haciéndole daño.

-¿Dónde?- la voz de Scorpius salió de su garganta ronca y gutural- ¿Quién?

- Marcus y Montague…No me delates por favor y no lo mates…no a Marcus, él está confundido.

-¿Dónde?- rugió Scorpius, su cabeza iba a estallar, estaba perdiendo el control lo sabia, su corazón iba a salirse del pecho, su mirada se desenfocaba, haciéndose cada vez mas aguda, sentía la punta de los colmillos en su boca rozando la lengua cuando hablaba. Algo oscuro y animal estaba apoderándose de él, lo sentía, y en lugar de temerlo o bloquearlo, en esa ocasión, lleno de rabia y miedo, le estaba dejando las puertas abiertas a eso salvaje que bullía en su interior.

-El bosque…la llevan al bosque, cerca del arrollo, un lugar con dolmenes, un santuario- dijo ella, Scorpius la soltó y ella salió despedida chocando contra la pared. El ruido alertó a Walter y a Bill, quienes salieron de las aulas inmediatamente, escucharon lo esencial de la conversación, cuando vieron la expresión salvaje de la cara de Scorpius, se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo.

-¡Diablos!- dijo Bill, Scorpius había echado a correr hacia la salida del Castillo y les llevaba buena ventaja- esto no pinta bien. Walter búscate a Grayback. No podré solo con el chico.

Walter ayudó a Marina a ponerse en pie. Ambos se miraron un rato. Se conocían desde hacia años, por intermedio de Scorpius. Algo raro les había pasado una vez y no volvieron a hablarlo. No eran amigos, ni jamás lo serian, pero Walter sabia quien era ella, su poder de videncia y lo respetaba. De lo demás, ni hablar.

-No voy a preguntarte como lo sabes y que hacías con ellos- dijo Walter con calma- solo asegúrate de no encontrarte de nuevo con Scorpius sin una buena explicación.

-Sálvala Walter- dijo Marina asintiendo- ella es importante.

0o0

Cuando Rose recuperó el sentido, estaba echada sobre el suelo, en la oscuridad de la noche veía las sombrea de los árboles, intentó moverse pero vio que sus manos y sus piernas estaba atadas. Sentía frío, su cuerpo estaba helado, estaba desnuda a la intemperie, al darse cuenta de eso intentó con todas sus fuerzas sacarse las amarras de encima, quiso gritar pero no pudo, estaba amordazada, vio una figura oscura echarse sobre ella, tocarla frenéticamente, sus pechos, incluso su abdomen, ella cerró los ojos espantada….iban a violarla, estuvo segura de eso…iban a violarla.

Marcus Nott se posicionó detrás de ella e inclinó su rostro al de Rose, con una delicadeza inusual, le apartó los cabellos pegajosos de sangre reseca de su cara, ella sintió el contacto en su piel como un cuchillo ardiente y abrió los ojos.

-Vas a morir- dijo Marcus, ella clavó su desesperada mirada en él- Vas a morir por lo que representas, también porque necesitamos la sangre de un enemigo correr. Es un antiguo rito, un sacrificio, una ofrenda de sangre al Inominado para que nos den la victoria. Es magia antigua, muy antigua, magia negra. Yo te escogí….hace años que lo hice, por quien eres, por tu sangre, tu legado, hija de nuestros antiguos enemigos, y sobre todas las cosas, porque me ofendiste….queriendo ser superior a mi, burlándote de mi, tú misma te lo buscaste Rose Weasley.

Los ojos de Marcus y su voz, eran distintas, Rose reparó en eso, pero la vista se le nubló momentáneamente.

-Morirás- susurró Marcus.

Dicho esto, Marcus se separó de ella y se ubicó a una distancia prudencial, para ver como su amigo se encargaba de Rose

Ella empezó a llorar, jaló sus amarras hasta que la soga cortó la piel de sus muñecas pero no pudo desatarse, mientras tanto Sebastian Montague se colocaba encima de ella, se había bajado los pantalones. Ella intentó cerrar las piernas, pero el chico se lo impidió apartándole los muslos con las manos. Rose entonces forcejeó tanto que logró liberarse una de las manos, tomó una roca que consiguió tantear en el suelo y golpeó a Sebastian en la cabeza con ella con todas sus fuerzas, el chico gritó y cayó a su lado, inconsciente.

-¿Qué diablos?- Nott entonces la inmovilizó con la varita y fue hasta donde estaba Sebastian, que se removía en el suelo, el golpe le había abierto el cuero cabelludo, la sangre chorreaba en su cara, estaba mareado. Nott lo ayudó a levantarse.

-Sabia que esto era mala idea- dijo Nott- no podemos retrasarlo más.

-Maldita- dijo Sebastian, todo rastro de lujuria dentro de él desaparecido, ahora solo quedaba rabia y deseo de venganza- Hazlo tú.

Nott miró hacia Sebastian haciendo una mueca y luego observó la cara aterrorizada de Rose por unos segundos. No estaba en sus planes, de seguro no lo disfrutaría ni un segundo, pero por otro lado seria el golpe perfecto herir el orgullo de esa niña engreída. Eso si contar a Malfoy, como disfrutaría cuando se lo echase en cara, antes de matarlo, le diría que la había tenido, a ella, a su perra embarazada de un abominable mestizo.

-Creo que al final yo sabia que ibas a hacerlo tú- dijo Sebastian con tranquilidad- la odias demasiado. Yo la deseo, es cierto, mucho, pero deseo mas aun ver como le haces daño. Me satisface tu placer, Nott.

Nott no dijo absolutamente nada, se limitó a mirar a Sebastian para advertirle que se callase, que iba a hacerlo solo porque le provocaba hacerlo y que él no aceptaba órdenes de nadie, ni siquiera de él, que era su amante. Sebastian miraba fascinado la escena que se desarrollaba, de nuevo la erección había vuelto a él, le encantaba observar, le gustaba ver como Marcus hacia daño, eso era mejor que tirarse a cualquier mujer.

Marcus se acercó y se colocó sobre ella, no le tomó un segundo deshacerse de su pantalón y bajárselo hasta las rodillas. Rose trató de patear, de incluso morderle el cuello, con la mano libre intento quitárselo encima, pero Nott le tomó la muñeca y se la fracturó, el dolor fue tan intenso que ella sintió que iba a desmayarse allí mismo. De resto sujeta y amarrada no era mucho lo que podía hacer. Iba a morir, la iban a violar para después matarla. El bebé….Rose solo pudo pensar en la suerte de su hijo, por un momento también la imagen de Scorpius acudió a su mente, desvaneciéndose. Todo un futuro perdiéndose. Sueños e ilusiones que morirían con ella. Rose sintió las lagrimas corriendo sobre su rostro mezcladas con sangre. Entonces puso su mente en off, cuando lo sintió moviéndose dentro de ella, simplemente se desconectó. Nott gruñía como un animal mientras la penetraba con fuerza, la obligó a mirarlo tomando su rostro con una mano, clavó sus ojos en Rose, mientras descargaba su odio poseyéndola, ella no se movía, no intentaba hacer nada, simplemente estaba ida, en otro lugar, en un sitio donde solo había un cielo plagado de estrellas fugases.

Cuando todo acabó, Marcus Nott se levantó y se acomodó sus pantalones y de su abrigo sacó unas dagas. Sebastian estaba muy callado a su lado, con los ojos abiertos como platos, no decía nada, pero su mirada brillaba, satisfecha, fanatica. Rose estaba paralizada en el piso…..Nott tomó una de las dagas y fue hasta donde estaba ella.

Rose sintió como se la clavaban en el pecho justo por encima del hombro, despertó de su aletargamiento y gritó con todas sus fuerzas, el dolor casi la hace desmayarse, empezó a ver todo borroso de nuevo. Nott musitaba palabras en un lenguaje extraño, Sebastian se acercó con la misma piedra con que Rose lo había golpeado y la estrelló contra el lado izquierdo de la cabeza de la chica, fracturándole el cráneo, ella volvió a perder el conocimiento, sus ojos quedaron abiertos sin embargo, totalmente fijos, con las pupilas dilatadas.

-¿Está muerta?- preguntó Sebastian moviéndole la cabeza de Rose con el pie.

-Todavía respira- dijo Nott clavándole la otra estaca sobre el hombro izquierdo, esta vez Rose no gritó- ahora ….vamos a matar a ese niño…..el dios oscuro, el Inominado estará saltando de una pata, dos por el precio de uno…afortunado…realmente afortunado.

Nott clavó una tercera estaca en el abdomen de Rose, la sangre salía a borbotones de su cuerpo, como si fuese una fuente. Y la tierra sagrada se lo bebía gustosa, toda esa sangre.

-Y ahora….el corazón- dijo Marcus mientras le cedía la daga a Sebastian- es tu turno, te ofrezco el honor. Hazlo bien y serás recompensado.

Sebastian levantó la daga en alto y entonces cuando se disponía a clavarla en el cuerpo de Rose, un agudo gritó cargado de furia y dolor se escuchó en el bosque con fuerza, un grito que helaba la sangre de solo escucharlo. De pronto, en una fracción de segundo, una figura grande y corpulenta lo arrastró a ambos, a Nott y a Sebastian, lejos del cuerpo inerte de Rose.

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ACLARATORIA:

Se que el capitulo es violento pero no había otra forma de hacerlo. Si ofendí o trastorne a alguien es su justo derecho reclamar. Pero creo que todos hemos leído cosas peores en Fan Fiction, aun así duele porque queremos a los personajes.

Estamos cerrando un ciclo en esta historia, para continuar entonces con la segunda parte.

Los ritos de sacrificios están inspirados en la manera como los celtas (esa cultura para mi es la base el origen de la magia en mis fics) honraban a sus dioses. Tienen muchos nombres, pero por supuesto la maldad tenía una cara y este era el Inominado. Se han encontrado evidencia en toda Europa sobre el tipo de sacrificios que hacían los celtas y sus sacerdotes llamados druidas. Muerte por desangramiento, hogueras y también ahogamiento. Esos eran los tres tipos más comunes. La victima generalmente era una muchacha joven o una niña, preferían a las doncellas, pero se han entrado cadáveres de hombres también conservados en la turba de los pantanos. Según la cultura celta, era un honor ser escogido para ello, ser sacrificado. El área de influencia celta incluye lo que conocemos como las islas británicas, Irlanda, Bretaña en Francia y Galicia, sin embargo me tomé la libertad de colocar un sitio en Rusia (donde supuestamente está ubicada Dumstrang). Los wargs o cambiaformas también forman parte de la cultura celta y la de los pueblos nórdicos. El warg era temido y respetado. Algunos cuentos con wargs son incluso buenas historias para irse a dormir con una sonrisa en los labios. Este fic se hará un poco más complejo en ese sentido, mas solemne, la historia se complica a este punto, pero no olvido que estoy contando básicamente una historia de amor y ese tema será lo predominante en este fic.

Gracias por leer y dejen reviews.