Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola nenas, ¿no ha pasado mucho tiempo? ¿Cierto? En fin, aquí les traigo este capitulo, un poco corto en comparación con los anteriores, pero sin duda lleno de emociones. Estaba apurada por publicar, pero estaba muy pero muy ocupada, el próximo llegará más o menos en dos semanas. Así que bueno…espérenlo y disfruten este.
AVISO: busquen los pañuelos para secarse las lagrimas y a leer.
Banda sonora "Fast Horse" de Tory Amos. Por favor lean el capitulo con esta canción, sobre todo la ultima parte, es obligatorio.
Capitulo 19 Fuego inmortal.
El Ministerio de Magia irlandés en Dublín estaba a rebozar de gente esa noche. Magos y brujas correteaban por los pasillos, con carpetas y pergaminos apretujados contra sus pechos. El ministerio estaba sumido en una febril actividad. En el lobby del edificio, de las chimeneas mágicas salían por turnos cientos de personas, algunas ataviadas con sus ropas de dormir.
-Atención por favor- un mago pequeño con tunica y sombrero de bombin intentaba hacerse oír entre la multitud. La gente hablaba en voz alta, algunos discutiendo, otros simplemente llorando debido a lo intempestivo de su huida. El desconcierto y el desanimo estaban a la orden del día.
El mago del sombrero de bombin, frustrado debido a que nadie parecía prestarle atención, se llevó la varita al cuello para aumentar el volumen de su voz.
-Atención refugiados del Reino Unido, prestadme atención- la gente poco a poco empezó a callarse y a reunir en torno al hombre, que debido a su baja estatura tuvo que pararse encima de un cajón de madera para que todo el mundo allí reunido lo viese.
-En nombre del gobierno mágico de Irlanda y de su primer ministro, el honorable Artemius O´Neally, les damos la bienvenida.
Nadie contestó, realmente para la mayoría, era un recibimiento amargo. No estaban allí de vacaciones o en una visita social ni mucho menos. Habían sido sacados abruptamente de sus hogares, de sus camas en medio de la noche, porque se había producido un golpe de estado en el Ministerio de Magia del Reino Unido, el gobierno ahora estaba en manos de unos hombres que se llamaban a si mismo la NUEVA ORDEN DE LOS WALPURGIS, todos sangre limpia, todos ricos, antiguos seguidores de Lord Voldemort. Por lo que sabían Kinsley Shakelbolt, el ministro depuesto, había desaparecido y Harry Potter estaba en esos momentos dirigiéndose a Hogwarts para evacuar a los estudiantes. La gente estaba descontenta, pero sobre todo asustada, después de dos décadas de una tensa calma en relativa paz, de nuevo estaban en guerra, otra vez sus vidas peligraban solo por el hecho de ser mestizos o hijos de muggles.
Más de mil personas permanecían congregadas en el lobby del ministerio y apenas eran la avanzadilla, el cálculo aproximado era de cinco mil magos y brujas con orígenes muggles quienes esa noche deberían literalmente desaparecer del mundo mágico. Algunos tenían contactos en el mundo muggle, otros tenían familiares en otros países y se dirigían en esos momentos hasta ellos. Había sido planeado desde hace meses, solo el cabeza de cada grupo familiar estaba enterado y sobreaviso. Fue riesgoso debido a que se trataba de muchísima gente, aumentando las posibilidades de una traición pero por tratarse de una cuestión de vida o muerte, todo el mundo estuvo de acuerdo en ser lo mas discreto posible. Eso sin tener en cuenta la existencia de cierto pergamino vinculante que cada uno firmó comprometiéndose a permanecer con la boca cerrada so riesgo de perder alguna extremidad si delataban el plan o de cientos de galeones encantados que habían sido repartidos para avisar oportunamente el momento de escapar.
Era un empresa de titanes y debido a que obtuvieron el apoyo de los gobiernos mágicos de Irlanda, Estados Unidos de America, Francia, Egipto y China, quienes aceptaron trabajar a favor en el mas absoluto secreto para no dañar las relaciones internaciones, fue que dió resultado. Un plan así, necesitó de una figura prominente, con la suficiente astucia y capacidad diplomática para lograr tantos favores en tan poco tiempo, para idear la manera de comunicarse, para diseñar una estrategia sin macula y lo hizo la única persona con la capacidad y eficacia para llevarlo a termino exitoso, la Sra. Weasley, antiguamente conocida como Hermione Granger, heroína de la última guerra mágica. Mujer que en ese justo momento le arrebató el micrófono al hombre irlandés de corta estatura al ver la cara de consternación de sus compatriotas.
-Se que es difícil y desconcertante para ustedes, abandonar sus casas, sus trabajos y su país, tan abruptamente y sin aviso- Hermione estaba como siempre, vestida de manera conservadora, con pantalón y abrigo oscuros, pero sus cabellos estaban sueltos y desordenados, sus ojos brillaban, dándole ese aspecto sensual y salvaje tan admirado por algunos sujetos pertenecientes al genero masculino. No le gustaba hablar en publico pero lo hacia con firmeza y convencimiento. Demostraba valentía y aportaba confianza con sus palabras. Lucia simplemente hermosa. O por lo menos eso era lo que pensaba Ron mientras la observaba en la lejanía, de pie contra un pilar, detrás de la multitud.
-Fue necesario hacerlo así. Les pido disculpas por esta amarga sorpresa- Hermione alzó la voz- Como todos sabemos, ha habido un cambio importante en la política actual en el Reino Unido respecto a nosotros, aquellos que llevamos sangre muggle en las venas y también con aquellas personas y familias, que a pesar de ser puros, nunca han estado de acuerdo con las leyes de supremacía de sangre. La verdad es que ellos nos odian y su intención es clara….su objetivo es exterminarnos. Por eso estamos aquí, para garantizar nuestra seguridad y nuestra supervivencia.
¿-Habrá guerra de nuevo jefa?- preguntó a gritos un joven rubio de unos veinticinco años que abrazaba a una chica de su edad, se notaba a leguas que eran una pareja de recién casados.
-Oliver es bueno verte aquí, hola Amanda- sonrió Hermione al reconocer a su ayudante en el ministerio y a su esposa. Oliver era el hijo mayor del siempre recordado Oliver Wood, el antiguo capitán de Quidditch de su casa en Hogwarts.
-Estamos muy agradecidos por su ayuda Sra. Weasley. Creo que todos nosotros- contestó Amanda mirando alrededor. Muchas cabezas asintieron.
-Entonces Sra. Weasley, ¿Habrá guerra o no?- grito otro joven- Agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros, usted, su esposo, el ministro Shakelbolt donde quiera que diablos este y el Sr. Potter. Pero no nos gusta esto de ser refugiados, pero sin duda sabremos responder con trabajo y colaboración al gobierno irlandés que tan amablemente nos ha acogido. ¿Dejaremos que esos idiotas se apoderen de nuestras propiedades, de nuestro dinero, de nuestras vidas? No me parece.
-Estoy de acuerdo con ese tipo- dijo otro hombre.
-Tenemos que sacarlos del poder- anunció un anciano en silla de ruedas- a patadas si es posible, al mas "puro" estilo muggle.
Algunos rieron amargamente ante el comentario que intentaba ser sarcástico.
Hermione asintió, se había imaginado que luego del impacto inicial, esa pregunta y su respuesta lógica rondarían la mente de todos los afectados. Después de todo, era una injusticia salir como unos delincuentes en medio de la noche, por el único crimen de tener una sangre distinta, sucia según la denigrante filosofía de aquellos que ahora ostentaban el poder.
El hombre bajito carraspeó su garganta ruidosamente. Como representante de un gobierno totalmente neutral, en apariencia, no veía con buenos ojos que se estuviese hablando de guerra precisamente en el edificio de su ministerio. Hermione intuyó que no era ni el momento ni el lugar. Ella también había previsto eso.
-Se que están preocupados por su futuro, por el de todos nosotros, pero por lo pronto- dijo Hermione- concentrémonos en tratar de ayudar a aquellos que están llegando. Luego- le dirigió una mirada significativa a Oliver Wood Jr.- veré la manera que todos aquellos que piensan que no debemos dar nuestro brazo a torcer se reúnan con Harry Potter. Entonces ahora si me permiten, en la pared del fondo está ubicada una lista por familias de sus nuevas ubicaciones en Irlanda y de los nombres falsos que usaran desde el día de hoy. En cada comunidad en el exilio habrá un jefe que responderá ante mi, los nombres están resaltados en negro. Desearía que esas personas se reuniesen conmigo en este mismo momento. No quisiera hacerlo de esta manera, supongo que después lo someteremos a votación, pero yo, Hermione Weasley, debido a que soy el miembro del antiguo gobierno mágico de mayor jerarquía presente en estos momentos aquí, seré el ministro provisional en el exilio, mientras regresa Kinsley Shakelbolt.
Nadie se mostró en desacuerdo. Ron esbozó una sonrisa. ¿Quien mejor que ella?
La gente se buscó en la lista y los jefes de cada "distrito" como los había llamado Hermione, corrieron a reunirse con ella. Ron seguía observándola, siempre admiró esa capacidad de ella de actuar sistemáticamente, de colocar todo en orden, su entereza, como enfrentaba cualquier dificultad con coraje, eso entre tantas cosas de Hermione, era lo que aun lo mantenían enamorado después de casi veinte años de convivencia en común. Aun así, seguía molesto con ella por lo de Malfoy, no lo suficiente como para pelearse, pero si era un asunto que sembraba incomodidad en su relación. Como siempre, Ron estaba seguro que lo superarían, con el tiempo, con los años, con amor.
Ron observaba a la gente reunirse en grupitos por allí y por allá. Era de alguna forma triste ver a ese conjunto de personas, quienes tendrían que empezar desde cero en un nuevo país. Mas triste pensar que él y su familia serian unas de esas personas. Pero por lo menos estaban vivos y juntos, sus familias seguras y enteras. Ya los niños procedentes de Hogwarts estaban llegando poco a poco, algo llorosos y asustados pero seguros, Minerva había hecho bien su parte y Harry terminaría el trabajo. Odiaba a Draco Malfoy con toda su alma, pero debía conceder que si no hubiese sido porque ese maldito decidió un buen día traicionar de nuevo su sangre, en ese momento todas esas personas, incluyéndolos a ellos, estarían cautivas o muertas, le debía las gracias a ese bastardo, por ese gesto de inusitada nobleza, aunque Ron sabia que en el fondo, Malfoy lo había hecho por ella….solo por ella.
Mientras miraba distraído a su alredor, algo llamó su atención. Era una niñita, con el cabello castaño corto y los ojos azules, que sostenía en una mano un globo de helio rojo intenso, estaba vestida de azul. Lucia inocente, candida y a Ron le dio la impresión de que estaba absolutamente fuera de lugar en ese sitio, una niña con un globo, como si viniese de una feria. La niña lo miraba y parecía ajena a todo el alboroto que sucedía a su alrededor, a Ron eso lo intrigó y caminó hacia ella. Quizás estaba perdida, lo mejor era ayudarla a encontrar a sus padres. Mientras mas se acercaba a ella el rostro de la chiquilla se le hacia familiar.
Cuando llegó a unos diez metros de ella, Ron sintió un escalofrío recorriéndole la espalda, sus manos temblaron descontroladamente y un dolor tenebrante le punzó en el pecho, justo donde estaba su corazón. De pronto tuvo una sensación de pérdida insoportable.
-Rose- la voz de Ron salió vacilante y temblorosa de su garganta. La reconoció de inmediato, le fue imposible no hacerlo. Esa niña, era Rose…..era una locura, cierto, Rose no tenia cinco años sino dieciocho. Pero esa chiquilla era Rose, eran su rostro, sus ojos, su cabellos recogidos en dos coletas cortas a los lados de su cara, incluso sus ropas, ese vestidito azul que le había hecho su abuela Molly, el globo. Tenia ese globo en sus manos, un globo del cual Ron se acordaba perfectamente puesto que era parte de un recuerdo entrañable. El día de su cumpleaños numero cinco, él había llevado a Rose a un parque de diversiones luciendo ese vestido azul y ella se antojó de un globo rojo con un pony grabado, él como buen padre consentidor, no le negó eso a su pequeña. Esa tarde, ella se divirtió muchísimo y él también, estaba solos, padre e hija, disfrutando de la complicidad que tenían. Ron adoraba a su hija, siempre había sido así, en muchos aspectos era su favorita, quizás era la cariñosa personalidad de Rose, quizás era porque fue la primera hija, no lo sabia pero era de esa forma, era injusto con respecto a su otro hijo y se sentía algo culpable por ello, pero Ron siempre mostró predilección por Rose. Desde el día que ella nació y la sostuvo en sus brazos por primera vez, supo que ese amor hacia su hija era único y especial. Ese globo, esas ropas…eran las mismas de ese día en el parque. Ron la llamó con apremió- Rose…¿eres tú Rose?
La niña lo miró con tristeza y luego en unos segundos le sonrió tímidamente, para luego girarse dándole la espalda y caminar en la multitud, alejándose de él. Ron la siguió.
-Rose….Rose…no te vayas…ven aquí Rose- Ron apartaba a la gente que le obstaculizaba el camino. No sabia que estaba sucediendo, era inexplicable. Esa niña…¿que hacia allí esa niña?…¿Que hacia allí Rose? O era que se estaba volviendo completamente loco. No lograba encontrarle una explicación lógica o coherente ni tampoco sabia porque estaba corriendo urgido hacia ella, pero Ron sabia que la pequeña era Rose.
La niña se volteó un segundo para mirarlo y agitó una mano de un lado a otro, antes de desaparecer ante sus ojos como si nunca hubiese estado allí.
Ron se quedó de pie en medio del lobby, con el corazón palpitante amenazando con hacer estallar su pecho y las lagrimas saliendo a borbotones de sus ojos.
Nadie se lo dijo pero Ron lo supo inmediatamente, sus sentimientos de padre no estaban equivocados. Rose…el alma de Rose, había ido a despedirse de él
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Albus, Lily y Hugo corrían por los corredores de Hogwarts. Los cimientos del castillo se movían y se percibía la estructura temblando. Estaban cerca del comedor, pero aun debían bajar al primer piso.
-¿Qué diablos está sucediendo?- le gritó Hugo a Albus que llevaba de la mano a Lily casi arrastrándola.
-Es un ataque- dijo Albus- ya lo sabemos. Lo que no entiendo es porque parece que estamos en medio de un terremoto.
-El castillo se está defendiendo- contesto Lily entrecortadamente.
-¿Qué?- preguntó Hugo.
-Es un mecanismo mágico- dijo Lily- lo escuche en la clase de Historia de la Magia. El castillo intenta expulsar a los invasores.
-¿Cómo lograron entrar? ¿Quiénes son?- preguntó Albus.
-Deben ser ex – mortifagos- contestó Hugo- ¿quienes mas se atreverían? Pero no es una sorpresa, la directora ya sabia que iba a suceder, por eso tenia listas las vías de escape.
Al girar en una esquina, Hugo se detuvo y Albus chocó contra su espalda.
-¡Que diablos! Hugo es mejor que camines puesto que….- Albus interrumpió sus palabras. Frente a ellos, estaban dos individuos vestidos completamente de negros apuntándolos con unas varitas.
-Mira lo que nos encontramos por ahí…..tres chiquillos perdidos….¿que pasa niños? ¿A dónde van?- dijo uno de los hombres.
-Quieren escapar sin duda- dijo el más viejo de ellos- y obviamente no dejaremos que suceda.
Albus tomó su varita y envió un reductio que dio contra el techo, haciendo que el arco de piedra se desplomase encima de los dos atacantes.
-Corran- gritó Albus, mientras empujaba a Hugo y a Lily para que tomasen la dirección contraria.
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-¿Dónde están mis hijos?- Harry se apareció con James y un grupo de aurores directamente en el comedor de Hogwarts.
-Gracias al cielo estas aquí- Minerva se dirigió hacia él, la expresión de su cara era cansada, preocupada.
-Ya veo que casi todos los niños se han ido- dijo Harry mirando alrededor- ¿Dónde están mis chicos? También faltan Rose, Molly, Hugo y Fred.
-Fueron a buscar a Rose en las cocinas- respondió Emily Spencer que venia con Fred- A nosotros nos tocaba ir por Molly pero la buscamos en Slytherin y no estaba. De hecho no hay ningún estudiante en la sala común.
-Hace rato vinieron unos pocos Slytherin con su jefe de casa. No hay peligro, todos esos chicos confirmaron que ellos y sus familias están de nuestro lado- aclaró Minerva- Harry, Bill también está buscándolos, no te preocupes, aun no han logrado entrar al castillo.
-Voy por los chicos- dijo Harry, James asintió- ustedes salgan de aquí y cierren la vía de escape. No queda nadie, solo los de mi familia. Yo conjuraré un traslador para que se vayan del castillo. Luego me quedaré con algunos aurores para buscar algo.
Minerava supo de inmediato que era ese algo que Harry debía buscar. El castillo caería de eso no había ninguna duda, no eran suficientes para aguantar el ataque. Pero lo que había que sacar de Hogwarts o en todo caso, ocultar, era el trabajo de Harry.
-Es peligroso hacer un traslador. El hechizo anti-aparición protege Hogwarts- contestó Minerva.
-No…ya no lo hace. Lo comprobé por mi mismo antes de llegar aquí. Alguien ha derrumbado esa barrera mágica y debió haber sido un mago muy poderoso para que tú no te percatases del hecho- dijo Harry- solo unos pocos tenemos permiso para aparecer y desaparecer de este castillo. Bill, tú, Malfoy, yo…..pero ahora puede entrar quien quiera. Debes salir de aquí…rápido.
Emily y Fred se miraron.
-Debes irte con tus padres- dijo Fred- estarás segura con ellos. Tú eres sangre limpia, tu familia no es traidora a la sangre como la mía. Yo no se que será de mi. Y además debo acompañar a mi tío a buscar a mis primos.
-No te voy a abandonar- contestó Emily tomándolo de la mano- soy mayor de edad, no tengo el rastro mágico del ministerio sobre mi, nadie sabrá donde estoy, mis padres entenderán. Y además de todo, soy tu esposa, donde tú vayas, yo iré.
Fred miró con languidez a Emily y la abrazó con fuerza. Harry había escuchado todo y sin proponérselo sonrió. Era imposible que Fred no le cayese bien. Ese sobrino suyo era la viva estampa de su padre y su hermano gemelo, de quien había tomado el nombre, aunque su personalidad fuese distinta.
-¿Te casaste? ¿Antes de terminar la escuela? ¿En secreto? ¿Sin decirle nada a nadie? Molly va a chillar, Ginny va a matarte, George también…demonios yo quiero matarte por no avisar a tiempo…nos debes una fiesta muchacho….eres una caja de sorpresas Fred Weasley….igual que otro Fred que conocí hace mucho tiempo- dijo Harry- ¿O hay otra razón por ahi?
Emily se ruborizó. Fred se encogió de hombros y le dirigió una intensa mirada a su tío
-No…Emmie no está embarazada. Es un poco más complicado que eso….a ella y a mi se nos estaba acabando el tiempo…teníamos que casarnos- contestó Fred tomando de la mano a Emily. Él la miró con ternura y tristeza, Fred sabia que ella estaba enferma, al principio lo atormentaba no saber cual era la razón de que ella no quisiese tener una relación formal con él, aun así se enamoró como un loco, Emily también. Después, cuando la relación se desarrolló, fue imposible no develarle ese secreto, que ella estaba muriendo de cáncer, Fred lo aceptó con dolor y con tristeza, pero sin perder la esperanza en ningún momento, no se casó con ella por lastima ni mucho menos, se casó con ella porque si Emily se iba a ir pronto, iba a darle todo lo que tenia, la iba a hacer feliz junto a él- Igual estamos por terminar la escuela. Emmie, este es mi tío, el gran Harry Potter, ella es Emily Spencer.
-Desde hace una semana Emily Weasley y muy orgullosa de serlo- dijo ella sonriente tendiéndole una delgada mano a Harry. Estaba pálida y flaca, con ojeras oscuras rodeando sus ojos. Lucia frágil y enfermiza, pero su fuerza de voluntad y su amor por Fred era lo que aun la mantenía en pie.
-Bienvenida a la familia…me hubiese gustado conocerte en una mejor ocasión- contestó Harry- Bien chicos, sugiero que se dejen de tonterías y se vayan con Minerva- dijo Harry- esto ya es asunto de aurores.
-Pero…- Fred estaba dudoso. Emily lo miró suplicante.
-Está bien- dijo Fred- acompañaremos a la anciana. Y tío, no le digas a Albus que me convenciste tan fácilmente de irme de aquí. No quiero que me eché en cara que soy un cobarde.
-Hecho- contestó Harry despidiéndose.
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El cuervo voló hasta posarse sobre el suelo, el hombre encapuchado con la mascara plateada cubriendo su rostro se detuvo de inmediato, estaba en los terrenos del castillo, cerca de la cabaña del guardabosques.
-Rosemberg- masculló el encapuchado entre dientes.
El cuervo empezó su transformación, en unos segundos, Walter Rosemberg estaba de pie, con su cabello negro ocultando sus ojos. La expresión de su cara era reservada, sin emoción alguna, pero sus ojos estaba más oscuros que nunca.
-No debió haber venido-dijo Rosemberg- El castillo será tomado pero ya la directora ha evacuado a todos sus habitantes. Potter acaba de llegar. Su presencia aquí es inconveniente.
-¿Dónde está el chico?
-En peligro- fue la parca respuesta de Walter- sígueme, lo buscaremos juntos.
Dicho esto, volvió a convertirse en cuervo y surcar los aires. Desde la altura y con su finísimo sentido de la vista, ayudaría al encapuchado a encontrar su objetivo.
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Mi mente se nubla como si una pesada cortina hubiese velado mi pensamiento, aun así un pequeño resquicio de mi consciencia grita, negándose a dejar de ser humano, pero por otra parte, el instinto clama con fuerza, me llama de una forma ensordecedora, no puedo negarme, es mas fuerte que yo, supera mi voluntad.
Mi mente colapsa, ladrillo a ladrillo, la estructura donde se había afianzado mi personalidad, mi yo interno, cae como una pila de domino sin posibilidad alguna de reconstrucción. Es irónico, había luchado toda mi vida contra esto, me había opuesto tajantemente con todas mis fuerzas, pero de alguna forma, ahora lo acepto, es liberador al mismo tiempo que me congela la sangre. Yo lo sabia desde hacia tiempo y me lo negué constantemente, lo sabia, sabia que debía ser así. Esta noche yo iba a convertirme en lo que siempre estuve destinado a ser.
Que Caspar me mordiese solo fue una maldita casualidad, ahora entiendo que si no hubiese sido él, de igual forma habría sucedido, hubiese sido otro warg, en algún momento de mi vida, simplemente era mi destino. En mi forma humano yo no estaba abierto a esas sensaciones, a esa memoria mágica e innata que todo warg posee, pero al iniciarse el cambio, poco a poco todo ese conocimiento acudió a mí desde el fondo de mi alma. Se sentía tan natural, tan lógico, tan propio y al mismo tiempo tan ajeno a mí. Pero estaba sucediendo. También entendí, más bien descubrí, porque los warg no dejaban sobrevivir a su lado humano, era demasiado doloroso recordar lo que fuimos y lo que jamás volveríamos a ser otra vez.
Mucho después, en mi recuerdo solo perduraría el dolor, el físico, que como fuego ardiente estaba carcomiendo cada parte de mi cuerpo, pero sobre el espiritual, el dolor del alma, que estaba apuñaleando mi corazón, esa sensación asfixiante de miedo, temor por mi, pánico por ella, por ellas. ¿Quién dijo que un animal no puede sentir? ¿Qué un animal no puede amar? Si lo hacemos, con mas intensidad que un humano, eso es seguro. El amor existe para el salvaje warg, forma parte de su existencia, solo que no se percibe de igual manera. .
Mientras corría desesperado por el bosque, apartando las ramas que se me atravesaban obstaculizándome el camino, sentía la adrenalina correr en mis venas, impregnar todas y cada una de mis células, mutandolas, cambiando mi interior y mi apariencia para siempre. Cuando estuve seguro de que estaba dejando de ser yo, Scorpius Malfoy, para convertirme en algo más, creo que temblé de indignación. Tanto esfuerzo para nada, todo iba a irse al diablo, había estado dispuesto a todo…. a todo por ella, por la niña, mi familia. Yo conservaba la esperanza de un futuro diferente, uno donde me creía especial y con poder para dominar al animal que llevaba dentro, tal cual lo habían hecho unos pocos de mi clase. Llevaba esa ilusión dentro de mi corazón como una prenda, lo deseaba por ella, por ellas, por Rose y por Ángela, pero la verdad es que yo solo era o mas bien fui un hombre ordinario, un simple hombre, el mas tonto e crédulo de todos y ahora, era un animal…el mas común de los animales, un pobre lobo en una desesperada carrera para salvar lo que mas le importaba.
Nott la tenia, se la había llevado, estaba con ella quien sabe porque razón, y no podía ser bueno. De ninguna forma podía estar bien si Marina Merrey corrió a avisarme que él y su maldito esbirro, Montague, la habían capturado, peor aun, si Rose se había atrevido a delatar su embarazo era porque la situación pendía de un hilo. Los siniestros propósitos de ese hombre se hacían mas claros en mi cabeza a cada segundo que pasaba. Rose estaba en peligro, desde hacia horas mi instinto avisaba que algo no iba bien, que alguna cosa se estaba cuajando, pero yo, apelando a mi parte humana, no quise prestarle atención. No debí dejarla sola, no debí ir hasta mi habitación en Slytherin abandonándola en la torre, tantas cosas que no debí haber hecho en un principio y allí estábamos.
Me maldije mil veces, porque en el fondo siempre lo había sabido, las intensiones de Marcus Nott, lo había sospechado, lo presentía cada vez que su mirada despiadada caía sobre ella, instintivamente sentía como él deseaba hacerle daño y no fui lo suficientemente fuerte o decidido para eliminar esa amenaza para siempre, porque aun estaba sujeto a la moralidad del humano, a los convencionalismos de la sociedad que no me permitían tomar la justicia en mis manos, pero ahora no, de ninguna forma, esas ataduras se estaban rompiendo. Nunca más.
Mis esperanzas de permanecer junto a ella morían, la perdería, pero ganaría su vida, lo estaba haciendo, dejando que el animal en mi emergiese, porque sabia que era la única forma, la manera de llegar hasta Rose lo mas rápido posible y enfrentarme a ese maldito. No existe ninguna criatura mas peligrosa que un warg, desde que tenia doce años había escuchado miles de veces esa afirmación, casi nada ni nadie podía detener a un warg, eran asesinos por naturaleza. Ahora era el momento de demostrarme si era cierto. No fue una decisión tomada fríamente, de ninguna forma, es algo mas complejo de definir, simplemente fue que tuve la certeza de que era la única salida. Aun así, cuando estuvo claro de que con mi acción la alejaría de mí para siempre, una lágrima solitaria salio de mis ojos y corrió por mi rostro. Aun en ese momento, donde era mas animal que otra cosa, yo no podía dejar de llorar por ella. La amaba, con furia, con pasión, yo la amaba profundamente y estaba seguro de que jamás volvería a amar a alguien de esa manera. Ella era parte de mí, la parte más valiosa. Pero no importaba, yo solo quería salvarla del peligro que Marcus Nott representaba.
Y es que no tenia tiempo para sentir lastima por mi, de ninguna forma, solo estaba tratando desesperadamente de encontrarla.
Mi mente de pronto se cerró a pensamientos mas complejos, quizás fuese mejor así, me rendí a mi naturaleza animal porque ya no tenia ni escudos ni defensas para evitarlo. Estoy tan asustado, tan consternado, en tal estado de pánico, que de todas formas, en el caso de que quisiese, no puedo bloquear mi instinto. Siento las uñas de mis manos crecer, mis brazos y piernas alargarse, el vello grueso del lobo emergiendo de la piel de todo mi cuerpo, los colmillos se afilan dentro de mi boca y….. si, siento dolor, duele un infierno tener los huesos cambiando para adaptar su forma animal, pero mas duele el hueco que tengo en el corazón. A duras penas y a fuerza de pura voluntad logro reponerme, la escasa consciencia humana que aun me queda, esa que me grita que me apure y vaya por ella, también me dice que aguante, que debo seguir adelante, que no debo rendirme al dolor físico, porque los dos seres mas importantes que tengo en la vida corren peligro y necesitan de mi. Me empujo a lo imposible por amor, en ese momento, yo, Scorpius, el animal que llevo en mí y el hombre que esta retrocediendo hasta perderse en la inconsciencia, estamos llegando a un acuerdo solo por amor. Ese amor humano que no debería sentir por ser lo que soy, lo que seré, pero que siento…lo siento…de verdad lo siento. .
De pronto capturo su olor, la brisa nocturna me lleva su aroma mezclado con el olor metálico de la sangre, apuro el paso frenéticamente y sigo la dirección del viento. Los árboles se cierran ante mi, el camino se hace mas abrupto e inaccesible….para un humano, no para mi. Entonces mi vista, que ya esta adaptada a la oscuridad de la noche, logra divisar un claro en el bosque a la luz de la luna. Una persona yace en el piso, cubierta de sangre, de hecho, hay sangre por todos lados y veo dos hombres inclinados sobre un cuerpo.
Trato de acercarme sigilosamente, pero falló estrepitosamente en mi intensión, tengo miedo como jamás lo he sentido en mi vida, mi corazón bombea con fuerza dentro de mi pecho, poco a poco voy hacia ellos y entonces reconozco a la persona….en ese momento, cuando me doy cuenta de quien esta allí, desangrándose, inerte, con los ojos fijos, ojos que miran pero no ven, sin hacer ningún movimiento, simplemente colapso. Finalmente la encontré y fue como si el infierno súbitamente hubiese emergido del subsuelo.
Ver como la tenían, como yacía su cuerpo desnudo ensangrentado a merced de esas dos bestias con rostro humano, desató una oleada de indignación en mi interior. Rabia, dolor, pena, ofuscación, toda una amalgama de sentimientos violentos que hacen erupción dentro de mí, sin ningún orden ni lógica, entonces ahí fui completamente consciente del cambio. En ese momento, mi mente se fracturó definitivamente, no más Scorpius, dejó de existir, se fue a la mierda, la furia me inunda, la desolación carcome mi alma y las ganas de matar se apoderan de mí. Solo quiero ver la sangre de ellos en mis manos…necesito verla .en mis propias manos.
Nott fue lanzado hasta el tronco de un árbol, a varios metros de Rose, su cabeza chocó directamente con el tronco y por un momento su visión se tornó borrosa, no tenia ni idea de que o quien lo había atacado pero sentía la sangre correr por su cuello. Era evidente que estaba herido, pero podía mover sus brazos y sus piernas, así que supuso que no era algo grave. Mientras trataba de levantarse, solo escuchaba gruñidos y los gritos de Sebastian, eso lo apremió, seguía con la vista borrosa, pero tanteó en el suelo para intentar conseguir su varita, encontrándola con prontitud. Lo que lo había golpeado era grande y fuerte, quizás algún animal del bosque o quizás otra cosa. No lo sabia y eso era lo que mas le preocupaba,.Marcus Nott vio en la penumbra dos figuras revolviéndose en el suelo. Puesto que las antorchas que tenía dispuestas en el lugar se apagaron, no divisaba con claridad que estaba sucediendo pero lo cierto es que tenía que ir a ayudar a Sebastian.
Los gritos seguían y se elevaron en intensidad, Nott recorrió a zancadas la gran distancia que lo separaba del joven y entonces lo que vio lo dejó paralizado y desconcertado.
Frente a él, una criatura de por lo menos dos metros de altura, parada sobre sus cuartos traseros, con el pelaje claro, tenia a Sebastian elevado a unos centímetros del suelo, tomado por el cuello. La cabeza del animal era alargada, sus feroces ojos eran amarillo intenso, su boca se abrió y entonces Nott observó incrédulo como esa boca cubierta de colmillos se clavaba en el cuello de Sebastian para morderlo hasta decapitarlo por completo. Cuando los gritos cesaron, solo el crujido de la carne desgarrándose y los huesos rompiéndose fue lo que se escuchó.
Marcus Nott juraba que era incapaz de sorprenderse por algo, permanentemente se jactaba de su sangre fría, pero cuando vio aquello, sintió un sudor frío recorriéndole la espalda. Jamás en su vida había experimentado una sensación inminente de peligro como en ese momento. Estaba espantado. Pero lejos de irse corriendo como hubiese sido lo mas lógico, Marcus Nott todavía miraba con siniestra fascinación, como la descomunal criatura desmembraba a Sebastian con sus dientes.
Tardó en reaccionar pero lo hizo, pronto Nott fue consciente de que Sebastian estaba muerto, inundado de rabia, fue hasta la criatura y lanzó un Avada Kedavra, que el animal logró esquivar saltando oportunamente hacia un lado. Nott se fue al ataque de nuevo, siguió lanzando hechizos y maldiciones pero el monstruo saltaba de un lado a otro, escabulléndose. La luna se abrió paso de entre las nubes y el bosque se aclaró un poco. El animal caminó unos pasos y quedó frente a frente con Nott. Sus ojos lo observaban con ansia asesina, su cuerpo se inclinaba en posición de ataque y sus fauces se abrían una y otra vez, amenazantes, mostrándole los colmillos cubiertos de sangre, de la sangre de Sebastian Montague.
Al ver mucho mejor lo que enfrentaba, Nott se dio cuenta que estaba siendo atacado por un hombre lobo y maldijo su suerte. Probó varios hechizos, incluido de nuevo la maldición asesina, pero la varita temblaba en su mano, por lo que su puntería no era tan buena. Nott sabia que tenia que salir de allí, pero el deseo de venganza superó toda precaución y se dedicó a atacar al gran lobo, una y otra vez, errando todos los intentos. El animal brincaba de un lado a otro a increíble velocidad, finalmente uno de los hechizos de Nott logró dar con su objetivo, haciendo que el lobo se doblase en dos debido al dolor.
Nott se permitió esbozar una sonrisa de satisfacción. Lo tenía en sus manos, lo había herido, lo mataría, vengaría la pérdida del chico que había sido su confidente y también algo más. Nott podría no saber exactamente en que consistían los sentimientos nobles, jamás había amado y nunca lo haría, amar hacia débiles a las personas, lo único que valoraba era la fidelidad y un Nott hace justicia en nombre de quienes son sus fieles sirvientes. Torturaría a esa bestia, así como lo había hecho con la chica y disfrutaría enormemente con ello. El corazón le latía frenéticamente, sus cabellos estaban despeinados y sucios, sus ojos se clavaban en la figura del lobo y el odio mas descarnado corría por sus venas. Esa criatura había osado enfrentarlo, había interrumpido un importantísimo ritual, quitándole la satisfacción de ver morir ante sus ojos a Rose Weasley, había matado a Sebastian, lo había herido, en conclusión, verdaderamente le había jodido la noche y lo pagaría.
Estaba dispuesto a pronunciar otra maldición cuando un suceso extraño captó la atención de Nott. En unos segundos, el aspecto del hombrelobo cambió y se convirtió en ….en… en un chico….un chico vestido con el uniforme de Hogwarts, un joven con el cabello rubio. Nott abrió los ojos como platos…..el hombrelobo, el lobo era …..Scorpius Malfoy.
El asombro no lo dejaba moverse, la mente de Marcus Nott entró en febril actividad, sopesando causas y consecuencias. Ya entendía porque Walter Rosemberg y Bill Weasley estaban en Hogwarts, asunto que le había intrigado de sobremanera porque Walter era un warg y Bill Weasley un conocido hombrelobo que lideraba una manada de wargs, ahora entendía porque Scorpius Malfoy parecía estar eternamente en detención, precisamente con esos dos sujetos, de seguro estaban entrenándolo, todo tenia un patrón y era justamente en ese momento que Nott estaba atando cabos. ¿Por qué estaban entrenándolo? A un warg ¿Por qué? Mejor dicho ¿Para que? Vio la figura encogida de Scorpius arrodillada sobre el suelo, mirando fijamente el cuerpo de Rose, con una expresión de desconcierto y dolor. Entonces Marcus se sonrió, rió a todo pulmón disfrutando su victoria, y allí fue cuando Scorpius se giró y lo vio.
Odio absoluto…..ese era el significado de la mirada que Scorpius Malfoy le estaba dirigiendo. Los ojos del chico estaban amarillos, brillaban en la oscuridad, su boca se tenso en una fina línea.
-Tú…..- la voz de Scorpius estaba pastosa, tenía heridas en su cuerpo, que sangraban profusamente, debido a una maldición Setumsempra que lo había alcanzado. El cabello rubio le caía sobre la cara. Intentó ponerse de pie, pero Marcus fue más rápido que él.
-Crucio- el hechizo impactó contra Scorpius, tendiéndolo de espaldas, se revolvió en el suelo debido a la intensidad del dolor que estaba experimentando.
-Crucio…crucio…crucio- Nott lanzaba cada maldición con fuerza, estaba eufórico. Ni en sus mas locos sueños había imaginado acabar con la chica Weasley y con Scorpius Malfoy el mismo día. Sin contar con lo del hijo de ambos. Los odiaba, por separado…lo habían enfrentado…lo habían humillado. Nott paladeaba en su lengua el sabor de una largamente esperada venganza. El inominado cumpliría cualquier deseo, de eso estaba seguro. La ofrenda era sin igual.
-Maldito seas….- gritaba Scorpius ahora con la mirada fija en Rose. Ella inmóvil, ahora Scorpius veía claramente las dagas emergiendo de su pálido cuerpo. Una de ellas clavada en su vientre. Sintió nauseas, el dolor de la maldición Cruciatus no era nada comparado con el de su corazón- ¿Que le hiciste? ¿Qué diablos le hiciste?
-La mate….a ella y a tu hijo- dijo Marcus Nott con pasmosa calma- las mate así como voy a matarte a ti, maldito bastardo.
Scorpius tembló de rabia. No…..no podía ser….no ellas…no. Inmediatamente su mente volvió a desconectarse y empezó de nuevo a mutar a forma warg, pero lo hacia de manera incompleta. Su mente estaba descontrolada y eso influía en su cuerpo. El dolor de la transformación, el dolor de los crucios y la imagen de Rose…muerta, todo junto, amenazaba con llevarlo a la locura.
Nott miraba casi con interés científico la escena. Ladeó la cabeza hacia un lado para tener mejor vista. Sus ojos azules estaban más fríos que nunca.
-Curioso evento- se dijo a si mismo Nott.
Scorpius se arrastraba a gatas por el piso, tomando aire por la boca.
-Si te sirve de consuelo- dijo Nott señalando el cuerpo de Rose con un dedo- creo que las dagas no le dolieron nada, por lo menos las dos últimas que le clavé, Sebastian le fracturó el cráneo antes de eso. Me hubiese gustado oírla gritar, pero la muy imbécil solo suplicaba por la vida de su hijo, al final…ya no dijo más nada.
-Maldito….- gritó Scorpius, intentaba levantarse pero no podía, el efecto del crucio todavía recorría su cuerpo y además, estaba mutando a tal velocidad, que no tenía control sobre sus miembros.
-Así que eres un warg, sabia que estabas en algo raro, intente determinar la clase de poción que tomabas, pero no pude, él que la fabricó, sabia lo que hacia, quería mantener tu secreto…pensé cualquier cosa, hasta que te estabas drogando con sustancias prohibidas, pero que fueses un warg…ni pensarlo, he de reconocer que me has tomado de sorpresa- dijo Nott mientras se acercaba varita en alto. La figura de Scorpius se modificaba a cada segundo, cambiando en un parpadeo, en un segundo tenia aspecto de lobo y en el otro era un ser humano. Sin embargo el color de sus ojos no cambiaban y el odio asesino que tenia esa mirada hacia Marcus Nott tampoco….
Scorpius observaba de vez en cuando, completamente desolado, a Rose, su cuerpo desnudo maltratado, esas dagas hundidas en su piel, ella no respiraba, su mirada estaba fija. Estaba muerta, lo supo al primer momento que vio la cantidad de sangre que había derramada en el suelo, mientras era un lobo vio como le clavaban la daga sin poder hacer absolutamente nada, pero en forma humana estaba consciente de que nadie, ninguna persona, podía perder tanta sangre y estar vivo. Su corazón amenazaba con pararse, su mente estaba divagando, y solo existía la agonía de saber que ella no estaba mas, que se había ido, que ella y su hija habían muerto, que un maldito las había asesinado sin ninguna razón.
-Rose- Scorpius gimió y cerró los ojos por un momento. En su mente se repetía su nombre incontables veces. Él quería morir…deseaba morir…y sin duda lo haría, moriría por ella pero se llevaría al maldito Nott con él.
-Supongo que querrás saber porque- dijo Nott en voz baja mientras se inclinaba ante él para observarlo mejor, pronto sus caras estuvieron a centímetros. Scorpius lo escupió con las pocas fuerzas que le quedaban.
-Rose Weasley murió porque nosotros, la nueva Orden de Walpurgis, necesitábamos matar un símbolo para que muriese toda esperanza. Su sangre era fuerte, legado de una talentosa familia de magos, pero también era débil, corrompida por la sangre de su madre, una hija de muggles. Sangre mestiza, precisamente lo que queremos exterminar. Ella más que nadie, era la indicada. El dios Inominado quería esa ofrenda, y yo era el encargado de otorgarse. Yo recibiré el favor del dios. Y además, yo la odiaba….mucho…tanto o mas que a ti Malfoy- Marcus hablaba en voz baja, susurrante, solo para los oídos de él y Scorpius- No sabes como disfrute, fue mejor asesinarla que follarmela , eso es seguro- Marcus entonces rió a carcajadas cuando vio la expresión atormentada de la cara de Scorpius- Ah, no te lo había dicho, preñada y todo, me la he follado hasta cansarme antes de matarla. No se como te aguantabas esos muslos flojos, que mujercita tan insípida.
Los ojos de Scorpius se oscurecieron….estaba tan impactado con la noticia de tal vejamen, que no pudo decir absolutamente nada. Su corazón se fragmentaba en mil y un pedazos. Lo que habían hecho con Rose, era una atrocidad. La habían ultrajado, la habían asesinado de manera despiadada. Dios mío,¿ que te han hecho Rose? ¿Por qué? ¿Por qué ella? Una chica inocente que nunca dañó a nadie…y la niña, la pequeña…nuestra hija…muertas…están muertas.
Debido a esa incontrolable rabia que lo estaba consumiendo vivo, de nuevo el lobo volvía a él, queriendo matar con saña, deseando probar la sangre de su enemigo, deseando vengar a su hembra. Pero lo cierto es que Scorpius estaba literalmente incapacitado para moverse, su transformación estaba incompleta, sus dos mitades, su alma animal y la humana estaban en conflicto tratando de someter a la otra, debido al shock emocional que había recibido, ambas intentaban obtener el control, sin que ninguna predominase por los momentos.
Nott se alejó convenientemente de Scorpius, el chico gruñía y gritaba, se revolvía como el animal herido que era. Nott sabia que estaba ganando, eso dio fuerzas a su ego y a su insolencia.
-Veo que quieres pelea….ya te gané hace rato, sin duda puedo hacerlo de nuevo- le gritó Nott- ven …ven a mi, desata tu ira, dame una buena lucha y muere …maldito imbécil.
-Te mataré- dijo Scorpius con voz gutural, con violencia, casi escupiendo las palabras, gruñendo por lo bajo, su mirada era salvaje y despiadada. No habría ninguna contemplación, despedazaría su cuerpo con brutalidad como había hecho con Sebastian. Scorpius despedía pura y absoluta rabia - juro que te mataré y escupiré sobre tus malditos huesos.
-Eso lo veremos- contestó Marcus.
La consciencia warg ganó la partida, Scorpius logró terminar su transformación.
El lobo se incorporó y caminó hasta el hombre, entonces Nott pronuncio la maldición asesina, pero salió desviada porque llegó Fenrir Gryback en forma humana golpeándolo y empujándolo.
-¡Demonios!- dijo Nott poniéndose rápidamente en pie.
Fenrir Grayback se colocó al lado de Scorpius y lo miró con cautela. El hombrelobo en el cual se había convertido lucia tal cual la bestia despiadada e indomable que temió encontrarse. Sabía que seria impredecible y peligroso, pero por los momentos el chico tenia decidida la victima. Ni siquiera reparaba en él. Grayback enfocó sus ojos en su oponente, le dedicó una sonrisa que era más que una mueca.
-Así que eres tú- dijo Grayback- a mi tú no puedes engañarme Nott. Se quien eres.
-Traidor- Nott les lanzó una maldición asesina y tanto Fenrir como Scorpius lograron esquivarla
Fenrir se convirtió en hombre lobo y empezó a luchar con Nott, quien de pronto se vio en franca desventaja, los dos lobos evadían con facilidad y velocidad sorprendente sus maleficios. Scorpius y Grayback intentaban asesinarlo y Nott supo que tenia que salir de allí como fuese, vio de reojo en la lejanía el cuerpo de la muchacha. Quizás no había completado el rito pero al parecer la chica llevaba un buen tiempo muerta. Ya no tenia nada que hacer allí, logró enviar un sectumsempra a Gryback y uno a Scoprius y eso los distrajo, dándole suficiente tiempo para adoptar la forma de niebla que había aprendido de los antiguos mortifagos y salir como una forma etérea y veloz hacia el castillo.
Grayback se vio tirado al piso, malherido, sangrando profusamente de una de sus patas. La lamió a conciencia hasta que la herida cerró.
Scorpius le gruñó a Greyback y caminó con dificultad hacia Rose, se sentó a su lado, le arrancó una a una las dagas del cuerpo, luego desató sus amarras y la tomó en brazos. Ella estaba bañada en sangre, totalmente inerte, con la cabeza caída hacia atrás y los ojos abiertos. Scorpius tomó con delicadeza su cabeza, acarició su cara, se dejó hundir en la mirada azul de ella que ahora lucia apagada, Scorpius dejó que el rostro de Rose descansase sobre su hombro, así como su cuerpo estaba sobre el suyo, la abrazó con fuerza y empezó a susurrarle cosas en el oído, mientras lo hacia, él cerraba los ojos llenos de lagrimas. La acunaba mientras en voz baja le decía una y otra vez que lo perdonase, por mentirle, por no llegar a tiempo para salvarla, por su hija que nunca llegaría a nacer, le dijo que la amaba, que siempre la amaría, que la vería pronto en donde fuese que su alma estuviese.
Grayback miraba la escena sin moverse, absolutamente trastornado. Jamás había visto algo así, nunca en su vida había visto a un lobo, warg o hombrelobo comportarse de esa forma. Scorpius estaba completamente transformado pero sus acciones, reacciones y actitudes eran humanas. Solo se atrevió a moverse cuando Scorpius dejó a Rose de nuevo sobre el piso con delicadeza, él se levantó dándole la espalda al cuerpo, intentó caminar y se tambaleó hasta caer desmayado sobre el suelo a pocos metros. De nuevo se transformó en humano unos segundos para luego otra vez convertirse en hombre lobo. Y así sucesivamente.
Fenrir entonces supo que debía tomar el control de la situación, respiraba agitadamente, mientras sus narinas se ampliaban, poco a poco se devolvió a su forma humana y fue ayudar al chico, quien seguía parpadeando entre su forma de lobo y la humana.
Bill llegó corriendo transformado en hombre lobo, cuando fue consciente de la situación, se convirtió de nuevo en forma humana.
-¿Que sucede?- preguntó Bill observando alarmado a Scorpius.
-Esta parpadeando- dijo Greyback mirando con ojo clínico a Scorpius- esto no puede seguir así, puede morir. Debo llevármelo a un lugar seguro para intentar ayudarle. Su consciencia animal y la humana están luchando por él en este momento.
-¿Que fue lo que pasó?- pregunto Bill.
-Cuando llegue aquí estaba peleándose con ese tipo, el tal Nott- dijo Grayback- Bill, tu sobrina….la chica….está mas allá…creo que esta muerta.
La sangre de Bill se congeló cuando miró en la distancia y divisó el cuerpo, fue corriendo hasta ella y al reconocer a Rose cayó de rodillas totalmente consternado.
-Dios mío- dijo Bill observaba el cuerpo desnudo de su sobrina, estaba tirada en un charco de sangre, tenia heridas en todo el cuerpo, su cráneo estaba hundido, procedió a quitarse su abrigo para cubrirla- Rose….dios mío.
Como voy a decírselo a Ron…dios mío….Rose….su hija…ya entendía porque Scorpius estaba parpadeando, el impacto de verla asesinada de esa forma debió haber sido brutal. Sabía que cuando un warg parpadeaba era porque su mente estaba en conflicto. Era un suceso extraño, casi insólito, la mayoría de las veces el warg en cuestión terminaba muriendo, ese fenómeno agotaba la energía vital del warg. Podía ser desencadenado por una fuerte emoción...rabia, amor o las dos cosas al mismo tiempo. Sin duda antes de llegar allí, hubo bastante acción, un cadáver o por lo menos lo que quedaba de él, estaba lanzado a pocos metros, pedazos de alguien, quizás era el otro atacante, el tal Montague, quizás había sido Grayback el asesino, pero Bill estaba seguro de lo había hecho Scorpius.
La muerte de Rose había desencadenado la parte oscura y letal del warg, ese sujeto había tenido su justo merecido. La habían matado, sin contemplación sin importar además que estaba embarazada, para Bill estuvo muy claro cuando vio el vientre abultado cubierto de sangre, también tenia una herida allí, el maldito Nott no pasó por alto el niño. Bill vio todas esas cosas y no podía dejar de preguntarse porque diablos se habían ensañado tanto con ella. Le tomó una mano y se la besó.
Mi dulce Rose…..Bill lloraba en silencio. Le cerró los ojos y le acarició la cara con ternura.
De pronto, escuchó un gemido, apenas audible y una respiración estertorosa, débil, pero sin duda un intento de bocanada, Bill acerco su oído a la boca abierta de Rose y entonces sintió la entrada de aire. Su corazón estalló…la esperanza revivió de pronto. Bill palpó su cuello y encontró el pulso de la arteria carótida, apenas perceptible. Dioses….estaba viva, era casi un milagro, ella estaba viva. Con rapidez se puso de pie y la levantó en brazos. Murmuró unas palabras y desapareció del lugar.
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Las maldiciones impactaban detrás de ellos, sin alcanzarlos aun. Albus, Lily y Hugo corrían por sus vidas en los vacios pasillos del castillo. En lugar de ir bajando al primer piso como era su propósito, estaban en lo alto de la torre sur, el séptimo piso. Pronto llegaron a lo que parecía ser un callejón sin salida cuyo final era uno de los grandes ventanales de Hogwarts.
Los chicos se miraron con el pánico reflejado en sus caras, estaban atrapados.
Las dos figuras altas y oscuras que los perseguían doblaron una esquina para entonces quedar frente a ellos.
Hugo se colocó delante de Lily instintivamente. Tanto él como Albus esgrimieron sus varitas. Iba a ser un duelo con todas las de la ley. Uno donde estaban en franca desventaja, tres chicos adolescentes contra dos tipos que sin duda eran unos mercenarios.
-Avada kedavra- dijo uno de los Walpurgis. El hechizo fue dirigido hacia Hugo, quien se empujó a un lado llevándose a Lily con él. Había esquivado la maldición casi de milagro.
-Sectumsempra- gritó Albus como respuesta, el hechizo fue bloqueado con un Protego por sus oponentes.
-Crucio- gritó el hombre más viejo.
-Experliamus- Hugo lanzó el hechizo, mientras corría al otro lado del pasillo con Lily para ocultarse detrás de una columna de piedra, tratando de protegerse. Albus hizo lo mismo pero del otro lado del pasillo.
-Dolohov- dijo el Walpurgis menor haciendo un gesto dirigido a los chicos- míralos, están jugando con nosotros- la risa del hombre resonó por todo el lugar.
-Esto es una verdadera perdida de tiempo- dijo Dolohov, escupiendo el piso. Era un hombre mayor, casi setenta años, pero lo que no tenía en agilidad lo tenía en crueldad. No estaba en sus planes seguir persiguiendo a tres niños estúpidos. Tenía cosas más importantes que hacer justo en ese momento. Levantó su varita en alto y conjuró el maleficio.
-¡Fiendfyre eh!- de la punta de su varita salió un fuego rojo como si se tratase de un lanzallamas. Pronto el fuego mágico fue agrandándose hasta convertirse en una bola incandescente. Dolohov levantó la varita e hizo un movimiento con el brazo lanzándola hasta el sitio donde se encontraban los chicos.
Cuando la bola de fuego impactó sobre el pulido piso de piedra, las llamas corrieron por todo el lugar con rapidez. Dolohov le sonrió a su acompañante.
-Ahora dejemos que jueguen con esto…si es que pueden- dijo con sorna mientras daba media vuelta y se iba con paso resuelto del lugar, seguido por su guardaespaldas.
-¿Qué es eso?- Lily tosía por el humo, mientras estaba de rodillas apoyada en el piso, Hugo estaba frente a ella convocando un escudo.
-Fuego maldito- dijo Hugo-Lily, no puedo sostener el escudo mucho tiempo, tenemos que salir de aquí como sea. No nos dejará tranquilos hasta que las llamas logren alcanzarnos.
-Hugo…no puedo respirar- dijo entrecortadamente Lily.
-¡Oh Dios!- gimió Hugo claramente preocupado por la chica, a él también le costaba inhalar aire, cuando vio que su hechizo escudo retrocedía supo que estaba perdido. Las llamas amenazaban con alcanzarlo, cuando de pronto, Hugo vio asombrado que se retiraban rápidamente para concentrarse en un solo lugar.
-¿Qué está sucediendo?- preguntó Lily con la cabeza escondida entre las piernas, de pronto no había tanto humo ni tanto calor.
Hugo no contestó, luego de su incertidumbre inicial, fue claramente consciente de hacia donde habían ido las llamas. Hacia un objetivo más fácil que él.
-Albus- gimió Hugo, fue entonces hasta su primo que se encontraba ahora rodeado con una pared de llamas- Albus.
Albus Potter miraba horrorizado como el fuego maldito lo atrapaba y las llamas adquirían formas horrorosas e intimidantes frente a sus ojos. Lenguas de fuego iban hacia él tratando de alcanzarlo, algunos lo lograron chamuscando sus ropas. Albus intentaba varios hechizos, los encantamientos básicos que conocía, aguamenti, fuego extinto, pero él sabia que no podría hacerle frente al fuego mágico. Tenia que ser apagado por quien lo convocó… no todos podían hacer una maldición de ese tipo y menos dejar que esta se sometiese a su voluntad, uno de los hombres que lo habían atacado debía ser experto en magia oscura…pero el fuego mágico también podía ser extinguido de otra manera, a manos de un mago excepcionalmente poderoso, uno que recanalizase el fuego y lo sometiese. Un mago poderoso. Cosa que él no era, Albus Potter solamente era un chico de séptimo año en Hogwarts.
Las llamas lo envolvieron y el dolor fue tal, que empezó a gritar con fuerza. Hugo corrió hacia él intentado cualquier hechizo que se le vino a la cabeza, pero fue inútil. Lily levantó la cara cuando escuchó los gritos y se puso de pie al ver como Hugo corría hasta una figura recubierta de llamas que se movía torpemente por el pasillo.
-¡NO!- Lily también corrió hacia su hermano cuando lo reconoció- Albus….!NO!.
El cuerpo encendido de Albus se detuvo al escuchar la voz de su hermana. Las llamas consumían su carne hasta los huesos, eran inclementes, poderosas, el dolor iba más allá de lo imaginable. Estaba siendo quemado vivo. No podía soportarlo.
-Hugo….- la voz de Albus salía amortiguada de su garganta, el furioso crepitar de las llamas la solapaba- Termínalo, por favor…Hugo.
-Albus- Hugo se detuvo totalmente impresionado y horrorizado por el aspecto de su primo, que se retorcía y caminaba con dificultad encendido como una brasa.
-Termínalo- suplicó Albus.
-No puedo- dijo Hugo con la voz quebrada- no puedo…Albus… por dios que no puedo.
Hugo entonces vio como Albus empezaba a correr hacia el ventanal. Cuando supo lo que se disponía a hacer, fue detrás de él con Lily siguiéndolo de cerca.
- No…Albus…!Noo!.
Albus Potter, cubierto de llamas, estrelló su cuerpo contra el gran ventanal de la fachada de Hogwarts, miles de fragmentos de vidrio salieron disparados a todas direcciones y el chico se lanzó al vacío desde esa gran altura. Hugo llegó hasta la ventana y Lily intentó lanzarse en pos de su hermano pero Hugo la atrapó en sus brazos justo a tiempo.
Albus caía las decenas de metros que faltaban antes de chocar con el duro suelo de piedra del patio del castillo, parecía una antorcha humana, una chispa volando en el viento y entonces, en una fracción de segundo, Hugo Weasley hizo lo que tenia que hacer, lo que su primo, su mejor amigo, quería que hiciese por él, para ahorrarle una muerte horrorosa. Sabia las palabras, pero nadie le había enseñado como usarlas. Concentró toda su rabia, toda su indignación, todo su miedo para conjurarla.
-AVADA KEDAVRA- de la varita de Hugo salió la maldición asesina, el rayo verde impactó con el cuerpo de Albus antes de que tocase suelo.
-¡NOOO!-Lily cayó de rodillas y se arrastró por el piso, totalmente histérica. Hugo ni se movía ni pronunciaba palabra, las lágrimas salían como un río incontenible de sus ojos y todavía tenia la varita extendida en lo alto. Justo en ese momento, llegaba el mago más poderoso de la historia mágica, Harry Potter.
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DEJEN REVIEWS
