Disclamer; personajes de JK Rowling
Hola , disculpen la tardanza, pero mis problemas familiares de salud continúan. Además de terminar mi tesis de posgrado y escribir la introducción de un libro de Inmunológica para Reumatólogos. Tengo varias noticias: 1) Lily Collins va a personificar a Clary en Shadow Hunters la pelicula, si no se han leído la trilogía de Cassandra Claire, corran a comprarla o a bajarla de la web, está gratis en un montón de sitios de descargas 2) Existe una gran posibilidad de que Alex Pytffer o como sea que se escriba haga el papel de JACE…!oh! Moriré si es cierto, ya veremos 3) este fic se va a poner mas interesante de lo que esperan, sino me creen, lean 4) Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo 2011.
Banda sonora a cargo de Garbage "My lover´Box"
Publicaré dentro de dos semanas mas o menos. Espero que disfruten este capitulo. OJO: cuidado con el rating M, je je je.
Capitulo 22 Noche de Bodas
La frialdad quema a través de mis venas.
Tú sabes mi nombre
Intenta ocultar la mano,
Olvídate de lo que se siente cuando la vida se te va
en una jugada de ruleta
Defiéndete porque nadie aquí te salvara.
Las probabilidades te traicionan y yo te sustituiré
Chris Cornell "You Know my name".
Draco apareció en el lobby del castillo de Duhm con una temblorosa Rose a su lado, la mantenía sujeta por la cintura pero la chica no hacia ningún intento de escapar, como su magia estaba unida a la de ella, la aparición fue fácil…tan fácil que llegó a sorprenderlo. Era cierto lo que decía Felicia, la magia del maestro estaba en simbiosis con la de su alumno, una relación que ninguno de ellos dos había fomentado en el pasado por cierto. Cuando llegaron el inmediatamente soltó a la chica y con su varita empezó a murmurar encantamientos protectores por todo el sitio. Nott no era ningún imbécil, había desaparecido, mejor dicho, huido del hospital, pero sin duda tendría alguna forma de rastrearlo, por lo menos a la chica.
-Salvio Hexa…Cave Inimicum….Filigros…..-Draco iba lanzando hechizos en cualquier dirección, la estructura del milenario castillo se estremecía en cuanto los encantamientos rebotaban en su estructura de piedra. Castle Duhm, famoso por ser una fortaleza inexpugnable, el lugar donde se guardaba la biblioteca secreta de los Walpurgis. Draco conservaba el castillo porque era parte del legado. Todo el sitió era mágico, se mantenía en perfectas condiciones por si mismo, la estructura hechizada tenia vida propia.
Rose miraba con atención al alto y elegante hombre rubio con el cabello despeinado cayéndole sobre la cara. Sus ojos eran impresionantes, de un raro color gris acero, turbulentos, tempestuosos con una mirada intensa y decidida. Sus movimientos eran ágiles, apretaba la mandíbula con fuerza en un gesto de concentración, la expresión de su cara seria y preocupada. Ella sabía instintivamente que él…Draco la protegería y que era un hombre poderoso, un sujeto de cuidado…un guerrero. También notó sus palabras sinceras, aun cuando ella, que sondeó su pensamiento, sabia que todo lo que le había dicho era cierto. Él fue a buscarla ¿porque? ¿Por qué sentía que lo conocía? ¿Por qué su mente la empujaba confiar en él?
-¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién soy?- preguntó Rose en voz baja. Draco la miró por un momento, la chica ofrecía un aspecto lamentable, sin duda había estado o estaba enferma, delgada hasta los huesos, con el rostro extremadamente pálido, iba descalza, con la bata sucia, cubierta de sangre y el cabello cortado desigualmente hasta un poco mas debajo de las orejas, revuelto y sucio, solo su mirada, esos profundos ojos azules, permanecían sin mancha ante aquel desastre. Draco desvió su atención, si hacia contacto visual, ella lo empujaría de nuevo a esa extraña conexión mental.
-Te pido por favor que no intentes de nuevo meterte en mi mente- dijo Draco deteniéndose de espaldas a Rose, girando levemente la cabeza en su dirección para mirarla, un mechón de cabello le ocultaba parte de sus ojos- si lo haces no podré terminar los encantamientos y estaremos desprotegidos. Fija tu atención en otra cosa aparte de mí.
Rose sintió como sus mejillas ardieron de inmediato. No se notaba de lo sucia que estaba, pero estaba ruborizándose. Como una tonta, lo miró sin pestañear todo ese tiempo. Tenia frío, este le calaba los huesos intentó abrazarse así misma, pero notó que su brazo derecho estaba mas entumecido de lo normal, de hecho le costaba mucho moverlo. No diría nada por los momentos, se sentía enferma, sin duda lo estaba, había despertado en una cama de un hospital, pero era orgullosa y no quería demostrar debilidad, además quería observar a Draco trabajando la magia.
Draco continúo en lo suyo recorriendo el lugar, el vestíbulo del castillo de Duhm era imponente, constituia una especie de salón, con un mobiliario medieval y un altísimo techo de vigas de madera del cual colgaban unos candelabros antiguos con cientos de velas en cada una.
-¿Quién eres? ¿Quién soy yo?- Rose repitió la pregunta.
-Yo me llamo Draco Malfoy. Tu nombre es Rose Marie Weasley, tienes 18 años, creo que cumples 19 dentro de unos meses, eres una bruja- dijo Draco mientras avanzaba a zancadas por el vestíbulo del castillo, lanzando hechizos protectores en cada una de los grandes ventanales- Tu madre es Hermione Granger, tienes un hermano llamado Hugo y un montón de primos por lo que he oído. Estudiaste en el Colegio de Magia y Hechicería Hogwarts ¿Recuerdas algo de esto?
Hermione….Hermione….Rose cerró los ojos y buscó en su cerebro. Vio una escena sacada de la mente de Draco, una mujer de cabellos castaños rizados lo besaba apasionadamente tendida en una cama, él correspondía con intensidad, sumergido en la sensación de estar junto a ella. Draco lucia mucho mas joven, con el cabello rubio largo hasta los hombros, el torso desnudo y la parte inferior de su cuerpo cubierto con una sabana, ella lucia una escotada dormilona. Se besaban mucho….mucho…se tocaban frenéticamente, al parecer iban a hacerse el amor y él cada vez que separaba los labios de ella la llamaba por su nombre….Hermione. Draco sintió amor, pasión, rabia, celos y una profunda nostalgia cuando recordó aquello y Rose lo "leyó" en su mente. Interrumpió la escena porque se sintió avergonzada de ver aquello con tanto detalle. Luego Rose vio un recuerdo propio, esa mujer, Hermione, ya unos años mayor, sentada con ella en la mesa de la cocina ayudándola a dibujar con unos creyones, Rose tendría unos cinco años, se reían mucho, ella y su madre, estaban felices, la llamaba "mami". La escena desapareció inmediatamente. Rose abrió los ojos. Al parecer su memoria funcionaba si escuchaba los nombres de aquellas personas que pertenecían a esa vida que no recordaba, imágenes y sensaciones llegaban y se afianzaban, ella sabía que eran verdaderas con un conocimiento innato que no aguantaba ningún cuestionamiento. .
-Hermione es la mujer que besabas en tu mente- dijo Rose sin estar segura del porque del malestar que súbitamente tenia- te vi llamándola así…ella es mi madre. Draco ¿soy tu hija?
Draco volteo de insofacto y sin proponérselo sonrío. Rose era bien directa para esclarecer sus dudas al parecer. Pero después de todo, la pregunta no carecía de lógica, sobretodo teniendo en cuenta todo lo que ella había visto en su cabeza en relación a él y Hermione.
-No…no soy tu padre….aunque tu madre y yo estuvimos casados cuando teníamos tu edad, pero es un hecho de que tú no eres mía- Draco estaba decido a contarle toda la verdad, ocultar cosas en el asunto de Rose había tenido un precio demasiado alto, necesitaba que la chica confiase en él, así que le soltó la relación con su madre para ver su reacción, ella no reclamó nada así que él continuó- en fin, ella me dejó, se divorció de mi y después se casó con otro, nadie sabe que ella y yo estuvimos casados, tu padre es Ronald Weasley…también lo llaman….
-Ron- dijo Rose sintiendo una placidez en su corazón que solo podía describirse como alegría. Pensar en su padre le provocaba felicidad. Draco vio como su rostro se iluminaba, de pronto estaba optimista, ella recordaría todo, poco a poco- se quien es, su rostro acudió a mi memoria enseguida que pronunciaste su nombre. Pelirrojo…muy alto…con pecas…él es dulce…creo que me quiere mucho ¿Qué relación tienes tú ahora con mi madre ya que ella está…con mi padre?
-Básicamente somos algo así como amigos- dijo Draco secamente- nada más.
Era un alivio que Rose no hubiese preguntado si aun amaba a Hermione. Pero la chica lo sorprendió de nuevo.
-¿Amas a mi madre?- preguntó ella- noto mucho conflicto en tus sentimientos respecto a ella.
Draco dio un suspiro largo. Maldita conexión mental. Ahora resultaba que estaba hablando de sus problemas amorosos con una chica adolescente desmemoriada.
-Supongo que todavía la quiero- contestó él con hosquedad mientras seguía lanzando hechizos a la estructura, uno de ellos fue tan fuerte que provocó una grieta en la pared, en ese momento Draco se dio cuenta lo mucho que le había molestado la pregunta, así que intentó controlarse- pero han pasado demasiadas cosas entre nosotros. En concreto, tengo que decirte que la quiero...mucho, es alguien preciado para mí, pero ya no la amo. Ella es feliz con tu padre y seguirá de esa forma.
-¿Tú odias a Ron…a mi papá?- preguntó ella.
-No lo odio, pero debes comprender que siempre lo consideré un rival- contestó Draco- él por descontado…creo que se siente igual respecto a mi. Nuestra relación es mala…de hecho es inexistente. Nos detestamos, así de simple, desde el colegio, aun antes de Hermione, somos dos hombres muy diferentes. Tengo más de veinte años que no hablo con él y puedo pasar perfectamente otros veinte años sin hacerlo.
Rose se había sentido un poco inquieta ante la posibilidad de que Draco fuese su padre, pero al parecer no lo era, así que se relajo. También se alivió al escuchar que él y su madre solo eran amigos. Pero no le gustaba en absoluto todo ese rollo de los rivales y su madre en medio. Y ellos habían estado casados…casados…era extraño…todo era extraño. Sentimientos raros iban y venían….su mente poco a poco se esclarecía, pero ella sentía que habían muchas lagunas, grandes fragmentos de cosas que aun no recordaba. Rose estaba tranquila, o por lo menos intentaba aparentarlo, después de todo, el peligro había pasado, lo percibía en cada fibra de su cuerpo, con Draco junto a ella estaba segura, pero seguía confundida, necesitaba respuestas con apremio, no quería sobresaltarse, algo le decía que no debía excitarse o molestarse. Pero cuando la imagen de un bebé y de un lobo se atravesó en su memoria, cuando se forzó a recordar, Rose sintió un dolor indescriptible en el pecho, tanto que se obligó a jadear sonoramente, ella cerró los ojos y derramó un par de lagrimas. Draco notó como ella empalidecía súbitamente.
-¿Estas bien? ¿Te duele algo?- preguntó Draco preocupado por como lucia Rose.
-No…está bien- dijo Rose meneando la cabeza, un poco mas recuperada, las imágenes desaparecieron y ella las olvidó inmediatamente- solo que no puedo recordar algo…es extraño…es un nombre…Ángela, da vueltas y vueltas en mi cabeza, pero cuando intento saber quien es, no puedo, intento hacerlo…pero mi cuerpo reacciona violentamente rechazando ese recuerdo.
-No te fuerces- dijo Draco. Tenia que aceptar que la chica tenía un temple de acero, cualquier otra estaría histérica solo con el hecho de no recordar gran cosa de su pasado o de haber sobrevivido a un atentado…mejor dicho a dos atentados. De hecho Rose nunca había estado histérica en todo ese rato, incluso con el ataque, mas bien desorientada. Entonces Draco recordó lo que siempre había escuchado de la chica, de boca de su madre y de quienes la conocían bien, Rose Weasley tenia una personalidad tranquila, intelectual, apacible, taciturna. Quizás el aplomo y la calma era uno de sus dones de Walpurgis.
En cuanto a Ángela, al parecer Rose recordaba el nombre sin saber quien era. Él no iba a tantear ese tema por los momentos, lo de la niña y Scorpius, la mente de Rose tenia un férreo muro de contención hacia eso, lo había visto, lo había sentido, inconscientemente ella no quería que nadie se metiese a escarbar eso, le dolía demasiado. A Draco no le extrañaba, era un mecanismo de autodefensa. Rose los recordaría en su momento, pero no valía la pena violentar eso, era el equivalente a un trauma psicológico. Cuando ella estuviese preparada para afrontar dos terribles verdades, lo haría sola, el hecho de que había perdido el embarazo debido a sus heridas y que Scorpius Malfoy jamás seria humano de nuevo. Sin embargo, Draco estaba intrigado, si ella había sobrevivido, quizás…el bebé…tendría que averiguar mas sobre ese asunto. Pero las esperanzas eran pocas, era evidente que Rose padeció una larga y penosa convalecencia, su mal estado físico hablaba por si solo, estaba flaca hasta la desnutrición, apenas podía mantenerse en pie, las heridas fueron dantescas, el hecho fue consumado con una violencia inusitada, Nott verdaderamente estuvo a punto de matarla esa vez en Hogwarts ¿Que probabilidades tenia de sobrevivir un embarazo tan temprano todo eso? Seguramente el bebé estaba muerto, pero él tendría que revisar los archivos del hospital donde estaba ingresada, solo por si acaso.
-¿Por qué te conozco? ¿Por qué puedo entrar en tu cabeza?- preguntó Rose aun si moverse.
-¿Recuerdas lo que es ser mago?- preguntó Draco.
Magia…Magia…Rose se vio a si misma con una varita en su mano vestida con un uniforme colegial. Estaba en un salón de clases e intentaba convertir un jarrón de cristal en un ratón. No solo lo intentó, de hecho lo hizo. Ese era un recuerdo feliz también.
-Si- dijo ella- se lo que es una varita….creo que sabría como usarla.
-La magia no es natural para la especie humano, originalmente no la teníamos- dijo Draco mientras atravesaba la habitación- es un don, un regalo de los dioses….Hace miles de años, cuatro hombres llegaron desde direcciones distintas a un lugar llamado Albion, luego de que los hielos eternos retrocedieran la tierra reverdeció y los humanos desarrollaron su inteligencia, dejaron de vivir en cuevas y empezó la civilización, algunos llaman a esa época la edad de bronce, nadie nunca supo de donde vinieron estos sujetos ni cuales eran sus propósitos, ellos se unieron a mujeres humanas y de allí descendemos todos los magos. Esos seres constituyeron el legado y designaron a unos pocos de sus hijos, los mas sensibles y diestros, aquellos que demostraban un dominio innato y superior de la magia, para proteger todo los conocimientos y la fuente de la magia en si….Siglos después…el legado y sus guardianes se llamarían la Orden de Walpurgis.
-¿Quiénes eran esos hombres? ¿Los que otorgaron la magia a los humanos?- preguntó Rose.
-Nadie lo sabe….el Génesis de la Biblia de los cristianos…los llama Ángeles- dijo Draco- yo creo mas bien que eran enviados…mensajeros, lo que etimológicamente viene a ser lo mismo. El origen de la palabra es griego, en latín es "ángelus" en hebreo se dice más o menos "shin´nan".
-¿Cuántos idiomas hablas?- preguntó Rose..
-Francés, inglés que es mi lengua materna, latín, griego, italiano, alemán- Draco iba a seguir pero se detuvo- en realidad ¿necesitas saber cuantos hablo? La lista es larga y aburrida, algunos son lenguas muertas. Tengo una habilidad excepcional para los idiomas, eso si puedo concederlo…al igual que S…- Draco se amarró la lengua, ella se había puesto frenética cuando le menciono a Scorpius la primera vez. Puesto que la chica parecía dispuesta a hablar, a preguntar, él iría respondiendo y examinando sus reacciones, para decidirse si tocar un punto tan sensible.
-Ángeles como Ángela….es extraño- dijo Rose frunciendo el ceño, luego de unos segundos pensativa cambió de tema-¿Eres ateo?
-Mis creencias se basan en solo lo que veo- dijo Draco- pero como Walpurgis estoy obligado a aceptar la presencia de poderes superiores. Tú madre es protestante, supongo que tú lo eres también. En general los magos son agnósticos, pero cualquiera puede profesar la religión que mejor le convenga, no hay conflictos con eso.
-¿Dónde estamos?- preguntó ella admirando el vestíbulo del gran edificio.
-Este es el castillo de Duhm…..una de las fortalezas de los Walpurgis…..la única que queda en las islas Británicas.
-¿Cuándo veré a mi familia?- preguntó Rose.
-Por los momentos no seria conveniente- dijo Draco- te están buscando, estoy poniendo todo mi poder en ocultarte de quienes te buscan.
-Quiero verlos- insistió ella.
-Les haré saber que estás conmigo- contestó él en tono hosco- en cuanto pueda.
-Hazlo- ordenó Rose enérgicamente. Draco alzó una ceja, ella al parecer tenía su carácter, aun cuando estuviese debilucha y enferma, su voz era enérgica mientras su cuerpo estaba todo resentido- No quiero que se preocupen por mí.
-Creo que aquí quien da las ordenes soy yo- dijo Draco inmediatamente- Yo soy tu maestro, me debes obediencia. Si digo que es mejor para ti estar escondida…lo es.
-Entonces será como tú digas, no discutiré contigo por los momentos- contesto ella desanimada. Le angustiaba sus padres, no quería asustarlos.
-Bien- respondió Draco- y no te aconsejo que discutas conmigo…un Malfoy siempre se impone.
-Eres un hombre poco tolerante y bastante arrogante ¿cierto?- replicó Rose irónica- debo entender que soy tu prisionera.
-No pretendo mantenerte aquí a la fuerza- dijo Draco- pero no estás en condiciones físicas para irte, por los momentos, escucha todo lo que tengo que contarte y después decides.
Rose asintió dándole la razón. Poco a poco su pensamiento se aclaraba, él había dicho que la estaba rescatando, que estaba en peligro. Ella sabia que era cierto, esa noche había estado a punto de morir, otra vez.
-¿Tú eres un Walpurgis?- preguntó Rose. Draco asintió.
-Tú también lo eres- dijo Draco terminando sus hechizos- ¿puedes caminar?
Rose trató de dar un paso hacia delante y se tambaleó hasta caer de rodillas. Draco fue hasta ella y la alzó en brazos. Rose estaba agotada y sentía un dolor de cabeza atroz. Todavía temblando, se acurrucó en los brazos de Draco. Ella estaba muy débil.
-Te llevaré al baño….estas cubierta de sangre…debemos sacarte toda esa porquería de encima- dijo él caminando por los pasillos- ¿Crees que puedas desvestirte sola?
-Siento dormido el lado derecho del cuerpo, apenas puedo mover el brazo de ese lado y además creo que mi oído izquierdo está dañado, solo escucho un zumbido- contestó Rose- no tengo mucho equilibrio, no creo que pueda caminar sin caerme de nuevo… o…o….quitarme la ropa-agregó ella con vergüenza.
-¿Te importaría si te ayudo?- preguntó Draco incomodo. De todas las situaciones descabelladas posibles, la única que no se imaginó era esa.
-No- dijo ella con timidez. En realidad se estaba muriendo de la pena, pero no tenia mas remedio, su cuerpo no le reaccionaba y ella quería quitarse la sangre o lo que fuese que tenía encima de su cuerpo.
En cuanto llegaron al baño, Draco la dejó sentada sobre una silla y se apresuró a llenar la tina, cuando estuvo llena de agua a rebozar, metió a Rose con todo y ropa en ella y luego la ayudó a sacarse la bata de hospital. El agua inmediatamente se tornó marrón por la suciedad, ella se cubrió sus pechos con las manos y flexionó sus rodillas para ocultar sus partes privadas. Draco con un jarrón le echó algo de agua templada encima de su cabeza, ella levantó el rostro para que le cayese el agua encima. Enseguida sus miradas chocaron. Draco dejó la jarra sobre una mesita , se sentó en la silla y la jaló hasta ubicarla cerca de la bañera.
-Te sientes mejor- preguntó Draco- el agua no está muy caliente….- cerró la boca abruptamente. Estaba diciendo puras tonterías, no es que no hubiese tenido enfrente a una mujer desnuda en su vida, de hecho había visto bastantes, pero es que de pronto se sentía tan apenado como un chico adolescente. Trataba de enfocar su vista en solo el rostro de ella, no en su cuerpo, para no avergonzar a ninguno de los dos mas de lo que estaban. El castillo estaba deshabitado, no mantenía ni siquiera un maldito elfo domestico allí, obviamente tendría que ayudarla a vestirse después de bañarla…!Diablos! esos eran los momentos donde quería que Felicia a su lado para encargarse de esos asuntos tan delicados.
-El agua está bien- dijo ella- no hay problema.
-Siento no tener a ninguna mujer aquí que pueda ayudarte- dijo Draco.
-Tú te has portado como un caballero- respondió Rose con timidez- no te temo. Se que no estás haciendo nada que pueda ofender mi pudor.
Draco le pasó el jabón y una esponja, cuando vio que ella solo se estaba frotando con una mano, le quitó la esponja y le restregó los brazos y la espalda.
-Hay que revisar tu brazo derecho y también tu oído, de seguro son secuelas de heridas antiguas- dijo Draco al verificar que el brazo derecho de Rose estaba flácido- buscaré un sanador en cuanto sea posible.
Sin duda, buscar un sanador e intentar averiguar el grado de daño en el organismo de Rose era una prioridad. Podía intentar curarla con magia, pero debía estar al tanto de la severidad de las lesiones. Aun así, existían heridas que la magia no podía arreglar.
-Me están buscando- dijo ella- algo vino a mi esta noche…Algo maligno que tenia su olor y su esencia, pero al mismo tiempo no era él. Iba a matarme, pero una energía salió de mi cuerpo y luchó contra eso, hasta hacerlo desaparecer, fue forzado a huir de ese lugar donde me tenían cautiva.
Él por supuesto…era Theodore Nott, no había que ser adivino ni tener ninguna conexión mental para intuir de quien estaban hablando. Pero Draco lo preguntó de todas maneras.
-¿Sabes quien es Nott?- Draco esperó la respuesta.
-Marcus Nott fue quien me atacó- respondió ella con la voz temblorosa- se su nombre, estudiaba conmigo en Hogwarts, me odiaba…se que lo hacia, el motivo permanece borroso en mi cabeza.
-Marcus Nott no existe- Rose enfocó su atención en Draco de inmediato-Se llama Theodore Nott, es un hombre de mi edad, un sujeto que conozco bien. Engañó a todos haciéndose pasar por su hermano menor durante años en el colegio.
-Eso es imposible- dijo ella estupefacta- ¿Cómo pudo? ¿Magia?
-Magia sin duda. Estabas recluida en un sanatorio muggle- dijo Draco- ¿Sabes que son los muggles?
-Humanos sin magia- respondió Rose-se que mi madre es hija de muggles, mis padres debieron enviarme allí.
-Creo que lo hicieron, estaban aseguradose de que nadie te encontraría, nadie del mundo mágico al menos, de hecho había dos personas mas protegiéndote, pero los mataron, al igual que a todos en ese hospital- Rose bajó el rostro, la expresión de su cara se hizo bastante reveladora, estaba impresionada ¿Cuántas personas muertas por su culpa? ¿Por estar en el sitio equivocado a la hora equivocada? .- has debido permanecer en ese sitio, por espacio de algunos meses…supongo que estabas enferma, desde que…..
-Lo recuerdo…el ataque….se lo que me pasó…me hirieron hasta casi matarme, luego estuve inconsciente…dormida…en otro lugar…mi mente en otro sitio- Draco la miró sin entender, Rose meneó la cabeza un par de veces- lo cierto es que hoy fue que desperté- Rose hundió su cara entre sus rodillas- ese hombre….Nott….él intentó asesinarme….lo sabes….lo viste.
-Se lo que él te hizo…todo lo que te hizo…tú me lo mostraste- a Draco se le quebró la voz. Había visto como la violaban, como la ultrajaban. El hombre sintió como la bilis subía a su garganta, una profunda sensación de asco lo inundó.
-No quiero hablar de eso- gimió Rose- todavía no…no puedo…solo quiero saber ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Qué fue lo que le hice?
-Eras parte de un sacrificio ritual- dijo Draco – otras dos chicas fueron asesinadas por las mismas personas que lo intentaron contigo.
-¡Oh Dios¡- gimió rose de nuevo temblando. Draco se maldijo internamente por alterarla, pero existían asuntos que tenia que dejar en claro de una vez, sin demora. Existía la posibilidad de que la chica quisiese irse, pero de ninguna manera lo permitiría. No existía lugar mas seguro para ella que Castle Duhm. Rose tenía que entender el peligro que corría y su destino como un Walpurgis esa noche.
-Pero sospecho que también existe algo mas…Nott fue a buscarte otra vez- dijo Draco- quiere tu sangre, lo se….estás en peligro, por eso debes permanecer escondida.
-Entiendo- dijo ella.
-La forma en como te defendiste….fue magistral- dijo Draco- eso que fue a buscarte es una manifestación de un dios sin nombre…uno malvado…el mas diabólico y malvado de todos. Había leído de ello pero nunca había visto algo así en mi vida, pero no fuiste tú solamente, rastree la marca mágica de tu madre en ti, Hermione te ha lanzado encima uno de los encantamientos protectores mas fuertes que existen, pero no me sorprende, tu madre es una de las mejores brujas que he conocido.
-¿Ella también es una Walpurgis?- preguntó Rose.
-No….no se transmite el legado de esa forma, Hermione no es un Walpurgis aunque bien merecería serlo, es una bruja excepcional- dijo Draco y se desabotonó una de las mangas de la camisa- no sabemos exactamente como sucede, pero en cada generación un niño es elegido para que sea entrenado y continúe con el legado. Esta vez te ha tocado a ti….esta marca te identifica.
Draco tomó la mano derecha de Rose con delicadeza y la giró hasta ver la pequeña marca roja en forma de estrella que ella tenia en el dorso de la muñeca. Ella se dio cuenta que él tenia una mancha parecida en su mano derecha. De hecho, eran iguales.
-Yo soy tu maestro y tú eres mi discípula- dijo él- mi deber es protegerte y enseñarte todo lo que se. Hasta a mi me suena extraño, pero es la verdad.
-Por eso soñaba contigo- dijo ella recordando algunos eventos abruptamente- te estaba llamando…recuerdo esos sueños…siempre te pedía ayuda. Es cierto, tú eres una especie de maestro.
-Y yo he sido muy tonto en ignorarte hasta ahora- dijo Draco serió- No quería entrenarte en la magia Walpurgis. Lo hice por tu madre…no quería molestarla…ella no estaba de acuerdo.
-¿Mi madre lo sabia?- preguntó Rose en voz baja-¿ella alguna vez me lo dijo?
-Tú no estabas al conocimiento de nada de esto- dijo Draco- supongo que soñabas conmigo y no sabias de que se trataba o simplemente no lo recordabas hasta esta noche.
-Yo pedí ayuda hoy…con todas mis fuerzas…grite hasta quedarme ronca- dijo ella.
-Y yo te escuche-respondió Draco.
Rose bajó la cara, los mechones de cabello húmedos se pegaban a su rostro. De pronto emociones violentas como rabia, indignación explotaban en su pecho. Draco le puso una mano en el hombro.
-Estás confundida- dijo Draco- es lógico. Es mi culpa que te haya pasado esto, quizás si yo…si yo..te hubiese entrenado antes, aceptándote como mi discípula. Lo siento mucho…me equivoqué…nunca dejaré de lamentarlo. Cometí un error de apreciación contigo.
-¡Basta!- Rose fue tajante cuando lo obligó a callarse- si te sientes culpable, sin duda tienes tus razones para ello, pero yo no voy a ser tu juez Draco Malfoy. De todas formas, el destino es inevitable…las heridas…yo debía recibir las heridas…ahora lo se…me lo dijeron mientras dormía.
-¿Quién te habló de las heridas?- preguntó Draco sorprendido.
-El sueño…yo te lo dije en un sueño- ella gimió y cerró los ojos- no me preguntes mas nada ahora, siento que mi cabeza va a estallar. Después te diré lo que recuerdo, pero ahora no puedo.
-Hay mas de ti de lo que se ve a simple vista- dijo Draco- esperare a que te recuperes y exploraremos ese asunto de tus sueños. Es importante.
-Me siento como una marioneta en todo esto- dijo ella- si yo era un Walpurgis, tenia derecho a saberlo.
-Hay otras cosas que quiero que sepas- dijo Draco- pero prefiero que vayas recordando y me preguntes cuando sientas que puedas o debas hacerlo. Sin presiones.
-¿Porque cuando te miro fijamente a los ojos puedo entrar a tu cabeza?- Rose levantó el rostro y fijó su mirada en él. Draco desvío la vista.
-Tenemos una conexión mental, los sueños que tenias sobre mi, yo los tenia también, es algo sobre ser alumno y maestro- dijo Draco- no tengo una explicación lógica, pero al parecer puedes meterte en mi mente y viceversa, solo que tú lo haces mejor que yo…en ese sentido eres mas fuerte…y yo que soy un oclumantico, poco puedo hacer para detenerte…lo cual es curioso, aun así, si me emborracho puedo bloquearte …era lo que yo hacia para evitar soñar contigo todo el tiempo hace meses…me resultaba…me resulta asfixiante…no puedo controlarme cuando estás dentro de mi, hay que enseñarte a manejarlo. Cuando establecemos la conexión completamente, justo como paso hace unas horas…es como si tú y yo….
-Como si solo existiésemos tú y yo en el universo…yo lo sentí así…fue muy poderoso, muy intenso, nunca había sentido algo así en mi vida o eso creo- susurró ella. Draco asintió dándole la razón, para él también fue lo más sobrecogedor que había experimentado jamás. Rose estuvo en silencio un rato pero luego agregó algo confusa, pero tanteando- No te conozco mucho, pero puedo leerte a la perfección, Tú eres un solitario, un hombre de pocas palabras y tienes muchos secretos, no solo los que he visto, se que hay muchos mas pero no tuve tiempo de explorarte, me imagino que debe ser muy incomodo para ti esta conexión, puesto que yo puedo meterme en cada rincón de tu cabeza si quiero.
-Lo es- dijo Draco- y además es peligroso, sino lo dominamos, podemos tener la tentación de permanecer así mucho tiempo, estaríamos indefensos ante cualquier ataque externo. Y sobre todo, hay cosas que prefiero guardarme para mi mismo.
-Yo también- dijo ella con fiereza- No recuerdo mis secretos, pero sin duda los tengo…todo el mundo los tiene…a menos que yo sea una tonta sin remedio.
-Lo haces…me ocultas cosas…y sin duda alguna, no eres una tonta, en dos horas me has preguntado de todo y te has mantenido cuerda y sensata, que es mas de lo que puedo decir de mi mismo si hubiese estado en tu situación- dijo Draco soltando una carcajada ante la vehemencia de la chica- no puedo leerte como tú lo haces conmigo, tus secretos están a salvo de mi Rose.
-Entonces solo te muestro aquello que deseo mostrarte- dedujo ella- pero tú no puedes hacer lo mismo. A menos que aprendas a derribar mis defensas.
-Y lo haré, créeme, derribarlas, una a una, si esto va a existir, lo justo es que esté equilibrado. Creo que en el camino descubriremos que tan útil es esta conexión mental- dijo Draco- Pero por lo pronto, intentemos no caer en la tentación de sumergirnos en la mente del otro por muy irresistible que parezca ¿De acuerdo?- Rose asintió- ¿Vas a quedarte conmigo hasta que sepas todo lo de los Walpurgis?- ella asintió de nuevo
-¿Por qué me siento como si te conociera de toda la vida?- preguntó ella.
-Ese es otro misterio…supongo que estaba destinado a ser así- respondió Draco.
-Eres un hombre extraño Draco Malfoy, duro como el acero, ocultas tus sentimientos, no los demuestras, no te gustan que se metan en tu vida, eres hosco, calculador y metódico…pero eres un hombre justo, no existe maldad en ti- dijo ella- me salvaste porque le debes eso a mi madre, se lo prometiste, lo estoy viendo en tu cabeza. Me parece que me caes bien.
-Creo que habíamos quedado en que no te ibas a meter en mi mente sin mi permiso- dijo Draco, Rose sonrió levemente al verse sorprendida en el acto, fue un casi imperceptible gesto que no pasó desapercibido a Draco. Verla sonriendo lo azoró hasta lo más profundo, removió lugares que ni siquiera sabia que existían dentro de él.
-Disculpa…no pude evitarlo…me atrae demasiado meterme en tu cabeza, es un verdadero laberinto- dijo ella.
-Tenemos que establecer algunas reglas de cortesía con esto. NO…si yo no te invito antes- dijo Draco algo molesto, él era un controlador de mierda y reaccionaba violentamente a cosas que no comprendía, como esas intrusiones mentales, como sus nuevas emociones referentes a Rose. ¿Laberinto?….ella había dicho….su mente…un laberinto… ¡Faltaba mas!
-De acuerdo- dijo ella- es un trato.
-Sonríe mas a menudo Rose- dijo Draco de pronto sin poder evitar hacer el comentario, le echó una mirada rápida, ella sonriendo era como mirar directamente el sol, era simplemente deslumbrante, en pocos minutos se había dado cuenta que la atracción que Rose ejercía sobre él era impresionante y eso a Draco no le agradaba en lo absoluto, lo hacia sentir….fuera de sitio- es preferible a verte llorando.
-No es algo que pueda controlar- respondió ella seria, desapareciendo inmediatamente todo atisbo de sonrisa- creo que tengo muchas razones para llorar hasta desgastarme.
Su empatia con la chica fue inmediata…él que era el tipo mas seco y desconfiado del mundo, se sentía atraído por su inocencia, por el poder mental de Rose….a Draco le atraía el poder, ejercía un influjo magnetico para él.
Rose seria un excelente Walpurgis, lo intuía…era suave con ella, cuando en general era brusco con la personas incluso hasta grosero, no había prestado gran atención a esa niña hasta ese momento, a su carácter, se había dejado influenciar por su apariencia de colegiala catalogándola como una chica mas, pero lo cierto es que jamás habían hablado tanto hasta la fecha, ella demostraba madurez, paciencia, quizás luciera muy joven, pero su mente era sagaz y deductiva, escuchaba todo lo que le decía, lo cuestionaba pero aceptaba sus respuestas, él estaba esforzándose para ser un sujeto comprensivo con ella y responder todo lo que la joven le preguntaba. Rose le generaba familiaridad, confianza, estima, eran las mismas sensaciones que tenia cuando soñaba con ella, solo que ahora se producían en su presencia. Irónico y también sorprendente. Si, era cierto, era como si la conociera de toda la vida. Al parecer las reglas entre discípulo y maestro indicaban que debían caerse bien automáticamente. Además que a Draco le gustaba la gente de mente rápida y ella estaba demostrando ser muy inteligente.
-¿Estoy segura aquí, en este castillo?- preguntó Rose.
-Estarás segura conmigo en cualquier sitio- respondió Draco- tienes razón lo he jurado por mi vida ….nada va dañarte otra vez …Rose.
-No quiero hablar de eso- ella volvió a encoger su cuerpo. Draco vio las heridas que tenia en el pecho, justo debajo de cada clavícula, donde le habían clavado las dagas. Sin duda le habían perforado los pulmones. Incomodó o no, indecoroso o no, él buscaría otras marcas de dagas en su cuerpo, en el orden que él sabia que era el ritual. ¡Maldito Nott! Era una suerte que la chica sobreviviera a esa salvajada. Pero la peor herida sin duda era la mental. Vio como ella temblaba, estaba recordándolo todo de nuevo.
Rose se echó a llorar en silencio por un rato. Estar inestable emocionalmente era definir escuetamente como se sentía. La rabia y la indignación traspasaban su cuerpo, estremeciéndolo. Detestaba a ese hombre, todo lo que había hecho, tenia que matarlo…matarlo…venganza. Rose cerró los ojos con fuerza, el odio era desconocido para ella hasta ese momento pero lo estaba experimentando vividamente.
-Tranquila…ya pasó…ya pasó- susurró Draco.
-Lo odio….lo odio- dijo Rose tomándose la cara con ambas manos, se sentía desolada, confundida, triste, pero el sentimiento que predominaba era la rabia-lo detestó.
-Nott pagará…te lo aseguró- dijo Draco- es una promesa.
Costó un rato para que ella dejase de llorar, Draco la dejó tranquila, después de todo, ella tenía razón, un río de lagrimas no bastarían para aliviar lo que le había pasado. No podía decirle lo de su hija y lo de Scorpius, hasta que ella estuviese mas fuerte, Rose se había mantenido coherente hasta los momentos, justo lo que Draco necesitaba, mantenerla equilibrada, si tocaba la tecla de la niña, todo se iría al diablo. No le estaba mintiendo, solo estaba posponiendo una conversación.
-Tengo miedo- confesó ella- me siento demasiado sola…algo falta…algo me falta….
-Lo se- dijo él mientras ella agarraba las solapas de su camisa para atraer el cuerpo de Draco al suyo al mismo tiempo que inclinaba su cabeza para dejarla reposar en su pecho. Él no se resistió. Draco se sintió entre conmovido y fuera de lugar por la inmediata confianza que le otorgaba la chica. Cuando Rose empezó a sollozar de nuevo, él, todavía un poco dudoso la envolvió en sus brazos.
Draco después de mucho tiempo, se sintió tranquilo consigo mismo, con la chica viva, podía respirar en paz. Él apenas tocaba la piel desnuda de su espalda con sus manos, pero ella le estaba provocando muchas sensaciones extrañas, no le gustaba abrazarla, era impropio, poco decoroso, él era un hombre, ella una mujer, la mujer de su hijo, la hija de Hermione, la joven estaba sin ropa, no era lo apropiado. Su cerebro le decía no, pero él no podía dejar de hacerlo, luego de un rato, empezó a sentirse cómodo con ella en brazos, incluso se atrevió a acariciarle la cabeza. Después de todo, no tenia ninguna connotación diferente a lo que era, consuelo.
0o0
En casa de Hermione y Ron la velada transcurría con normalidad, luego de la excitación inicial de todos por Ángela, que duró al menos unas dos horas mas, la familia estaba cenando y la niña estaba cómodamente ubicada en los brazos de Hermione, quien intentaba dormirla.
Ángela sin embargo, se negaba a cerrar los ojos, su mirada recorría toda la habitación, intentando fijar las caras de aquellos que la miraban con cariño.
-Mi amor…duérmete ya…abuela tiene que cenar- susurró Hermione y empezó a tatarear una nana. Ángela fijo su atención en ella, Hermione se dio cuenta que la bebé la miraba sin pestañear, sonrió inmediatamente cuando una imagen acudió a su memoria, con Hugo y Rose era igual de pesado intentar que durmieran, cuando eran bebés estaban pendiente de todo lo que sucedía alrededor, exactamente igual que Ángela en esos momentos, Hermione no estaba segura de que un bebé comprendiese algo de lo que veía, pero por lo menos si sabia que al igual que su madre y su tío, Ángela demostraba ser observadora.
-Es asombroso como te observa- se acercó Ginny a Hermione- solo tus hijos hacen eso, mirar fijamente, es como si estuviese decidiendo si le gustas o no.
-Claro que le gusto….- respondió Hermione sonriéndole a Ángela y dándole un beso en la mejilla, luego miró a Ginny con preocupación, lucia pálida, ojerosa con la cara desencajada- ¿Cómo lo llevas?
-Aun estamos tratando de sobreponernos, ha sido duro, extraño mucho a Albus y los demás también, pero enfrentamos el día a día- dijo Ginnny desalentada- hemos dejado Grinmauld Place bien protegida, Keacher se encargará de que no entre nadie extraño a la casa. James y Harry trabajando más que nunca… y Lily….bueno….Lily me preocupa.
-¿Qué quieres decir?- dijo Hermione.
-Primero se cortó el cabello- dijo Ginny bajando la voz.
-Y eso que tiene de raro- dijo Hermione- me gusta más como le queda corto, luce preciosa.
Las dos mujeres miraron en dirección a Lily quien estaba en una esquina de brazos cruzados hablando con Dominique y Victoire. Su anteriormente cabello largo, estaba cortado mas arriba de los hombros, un corte moderno asimétrico que parecía que la hubiesen trasquilado con unas tijeras, estaba vestida con una camiseta negra, una falda a cuadros escoceses rojos, blancos y negros, además calzaba unas botas militares, dejando ver unas piernas torneadas llenas de pecas. Sus ojos estaban delineados de negro. Hermione no había pasado por alto la transformación de Lily Potter, ella anteriormente jamás se maquillaba y que tampoco usaba faldas. Si bien le parecía que se veía bonita, el cambio era un poco extremo.
-Concuerdo que es peculiar usar tanto negro- continuó Hermione- pero prefiero verla con una falda que vestida con la ropa de su hermano mayor. Es hora que la chica sea un poco mas femenina, además de seguro es solo una de esas etapas que tienen los adolescentes.
-Hermione- dijo Ginny- Lily es poco coqueta, pero su cabello es sagrado, jamás se lo había cortado, nunca, solo las puntas cuando se estropeaban. Pero no es eso, ella ha cambiado, no solo su aspecto, está muy callada, sonríe muy poco, no quiso continuar estudiando, ahora sale todas las noches con un grupo de chicas muggles que viven cerca de nosotros en Belfast. Ahora viste de negro, con faltas, mallas, botas de tacones y de paso….percibí aroma de cigarrillo en su habitación en otro día…si es que era tabaco lo que estaba fumando.
Que Lily no siguiera estudiando sorprendió a Hermione, Harry jamás permitiría eso, Ginny menos, al parecer la muerte de Albus cambió toda la dinámica familiar de los Potter. Ron le había comentado que Harry casi no iba a su casa, que prefería permanecer la mayor parte del día en el cuartel de aurores con James y que Ginny estaba casi siempre durmiendo. Obviamente, nadie había prestado gran atención a Lily en todos esos meses, hasta ahora.
-¿Crees que está haciendo algo malo?- le preguntó Hermione, Ginny lucia bastante preocupada.
-No se que rayos está haciendo cuando sale de casa- dijo Ginny resoplando – ese es el problema. Se que la he desatendido mucho este ultimo tiempo. Hermione no sabes lo arrepentida que estoy, he descuidado a mi familia. Cuando ella empezó a maquillarse, supuse que estaba saliendo con un chico, algunos de sus ex –compañeros de estudio, así que le di la charla.
-¿Cuál charla?- preguntó Hermione frunciendo el entrecejo.
-Esa charla- dijo Ginny- la que toda madre responsable le da a su hija para que no se acueste con el primer imberbe que se le atraviese.
-Pensé que ya habías conversado de sexo con ella- dijo Hermione.
-Desde los 12 años pero nunca está de mas reforzar. En fin, le di la charla a Lily y bueno- dijo Ginny- al parecer mi hija está mejor enterada que yo de cómo funcionan las cosas. Me sacó un paquete de pastillas anticonceptivas ¿Te imaginas? Pastillas anticonceptivas, ¡Hermione!, ¡Lily tiene quince años!
-¿O sea que lo está haciendo con alguien?- dedujo Hermione.
-O planea hacerlo- dijo Ginny- ella no lo negó ni lo afirmó y me estoy jalando de los cabellos desde entonces. Le prohibí que saliese de noche y hasta ahora ha acatado mis ordenes, pero pasa la mayor parte del día fuera de casa y no se adonde va. No quiero decirle nada a Harry o a James para no preocuparlos, incluso pensé que si Hugo hablaba con ella, a lo mejor entraría en razón, pero cuando le dije que había invitado a Hugo a cenar hace dos días, ella se puso histérica y no salio de la habitación en toda la noche, estuve a punto de arrastrarla hasta el comedor pero Harry me dijo que lo dejase así, Hugo no comentó nada pero se notaba muy incomodo, me dio pena el pobre chico ¿Tienes alguna idea de porque esos dos no se hablan? Hasta donde recuerdo eran inseparables
Hermione miró a Ginny detenidamente, obviamente Harry nunca le había contado a Ginny las circunstancias de la muerte de Albus ni el papel que Hugo había desempeñado en esta.
-Creo que ambos están muy dolidos con lo de Albus y a lo mejor no encuentran que decirse- dijo Hermione cortante- dales tiempo.
-No se que hacer- dijo Ginny consternada- no quiero que Lily meta la pata como ….como Rose.
Ambas mujeres miraron de nuevo a Ángela, quien hacia ruiditos propios de bebé.
-Lo siento- dijo Ginny- no quise decir que la bebé….que Ángela sea un error, pero….Rose es muy joven.
-Rose era mayor de edad cuando se embarazó- dijo Hermione con firmeza, no le costaba nada defender a su hija- se enamoró de un hombre y se entregó a él. Tomó una decisión. La misma que tú y yo tomamos hace mucho tiempo, pero tienes razón, Rose es muy joven, no creas que yo misma no me he preguntado una y otra vez si fallé en algo con mi hija.
-No quise decir que…-Ginny se interrumpió- no quise insultarte Hermione.
-No te preocupes- dijo Hermione haciéndole cosquillas a Ángela en la barriga- a veces me culpo por esto, es inevitable. Pienso que quizás si hubiese sido mejor madre, que si la hubiese protegido. Por otro lado, cuando está bebé nació, creo que me sentí la persona más feliz del mundo, siento que la niña llegó para cambiar nuestras vidas, estoy segura.
-Es increíble como Ángela se parece a Rose, es la copia de su madre- dijo Ginny tomando en los brazos a Ángela que enseguida empezó a llorar. Ginny le hizo carantoñas a la bebé que estaba chillando a gritos con la cara enrojecida- ¿Qué te pasa preciosa? Soy la tía Ginny.
-Dámela, por lo visto a Ángela no le agradó que la llamases metedura de pata en su cara- comentó Hermione cargando a la niña de nuevo porque estaba demasiado inquieta, cuando la tomó en sus brazos la nena dejo de llorar insofacto. Ginny río con ganas. Era un poco gracioso, Hermione siempre había sido patosa con los niños, incluido los suyos, pero la pequeña Ángela y su abuela se entendían perfectamente bien.
-Prometo no decir mas nada al respecto, bebé- le dijo Ginny a Ángela.
-Mas te vale- contestó Hermione-si Ángela heredó algo de Ron, sin duda es una chica bastante susceptible.
-Pobrecita- dijo Ginny- es tan chiquitita, es duro comenzar la vida sin sus padres.
-No digas eso, Ángela no es ninguna huérfana, Rose sanará, estoy segura de ello- dijo Hermione mirando fijamente a Ginny- y Bill encontrará a Scorpius Malfoy donde quiera que esté, mientras tanto Ángela tiene a sus abuelos. Esta situación es solo temporal.
-Mas bien me parece que considera a su abuela como su mamá- contestó Ginny cuando vio que Ángela estaba buscándole el pecho a Hermione con la boca.
-No nena….allí no vas a encontrar comida…no hay nada, te lo aseguro- dijo Hermione colocándosela sobre un hombro para que Ángela no le babease todo el frente de su blusa- vamos a prepararte un biberón.
-Te ayudo- dijo Ginny- creo que me acuerdo de todo el procedimiento…primero que todo a hervir el agua- las dos mujeres se encaminaron hasta la cocina.
-Y dime Lily ¿A que se debe el cambio de look?- preguntó Dominic.
Las tres chicas hablaban en un rincón. Victoire ya anteriormente le había alabado el atuendo, le dijo que se veía mayor y mas sexy. Justo lo que Lily deseaba, verse mas madura. Jamás había hecho caso de su apariencia, pero al recorrer las calles de la zona muggle de Belfast, se dio cuenta de la pinta que llevaban las otras chicas y le gustó, así que se apresuró a copiar el estilo. Además ocupar la mente en ropa y cosméticos le ayudaba a no pensar en otras cosas. No podía practicar quidditch porque vivía en una zona muggle, tampoco le apetecía seguir estudiando en casa, como la mayoría de sus compañeros de Hogwarts estaban haciendo.
-Nuevas amistades…es todo- dijo Lily con timidez- unas chicas muggles que conocí en el centro comercial cerca de donde vivo me han dado algunos consejos de moda y esas cosas.
-Y ¿Cómo son los muggles?- preguntó Victoire interesada- Teddy y yo no solemos ir a la parte muggle nunca.
-Es que con ese cabello se delataría al instante…le cambia de colores todo el tiempo- dijo Dominic entre risas.
-Mira…no son muy diferentes a nosotros- comentó Lily- pero al menos no andan pendientes de una maldita guerra.
-¿Tío Harry no lo considera peligroso?- preguntó Victoire.
-No sabe nada, mamá no le ha dicho, sin duda lo hará pronto y tendré que soportar el regaño, pero no importa, seguiré saliendo por ahí- dijo Lily encogiéndose de hombros- además siempre llevo mi varita, la escondo en mis botas. No hay nada de preocuparse, solo nos reunimos a charlar y esas cosas. Me han invitado a una fiesta o dos, pero mamá me tiene castigada, no puedo salir en la noche.
De las primas Weasley´s, Lily siempre se había caracterizado por tener el carácter más enérgico. Pero de un tiempo a la fecha esto había cambiado a verdadera rebeldía adolescente, por lo que Dominic estaba fascinada con las aventuras de su prima.
-Deberías presentármelas, voy a decirle a papá que voy a pasar una temporada en tu casa- insistió Dom, Lily frunció el entrecejo.
-Papá no quiere que dejes a mamá sola- dijo Victoire- Louis está en Francia acompañando a nuestros abuelos.
-¿Cuándo es la boda?- preguntó Lily cambiando el rumbo de la conversación. Ella tampoco quería a Dominic cerca fastidiándola, debido a que prefería estar lo mas sola posible. Salía con esas chicas que recién había conocido unos meses atrás a dar vueltas unas horas en el centro comercial todos los días, pero la mayoría de las veces, deambulaba solitaria sin dirección, pensando en lo horrible que se había convertido su vida. No solo era la muerte de Albus, era que estaba furiosa con todo el mundo, con sus padres, con su familia, con la guerra y sobre todo con Hugo Weasley, porque odiaba lo que le había hecho a su hermano y porque al mismo tiempo lo extrañaba demasiado. Eso sin contar, que cada vez que escuchaba su nombre, su corazón se desbocaba y un dolor agudo se instalaba en su pecho. Tenia meses que no lo veía, sabia de él por su padre y por James, pero poco a poco Lily fue percatándose con tristeza de que era lo que le sucedía con Hugo, estaba enamorada de él, enamorada como una imbecil. Todas las noches soñaba con sus besos y sus caricias, algunas veces incluso iban más allá. Pero era un completo imposible, un desatino, no solo porque eran primos y su familia jamás lo permitiría, era por lo de Albus, porque ella no podía perdonarlo. Además, antes de comenzar la guerra, cuando aun estaban en Hogwarts, él se había echado novia encima, obviamente sus sentimientos no eran correspondidos, Lily se sentía la chica mas estúpida del planeta.
-La boda será dentro de un mes- dijo Victoire- pero obviamente esto es solo una formalidad.
-Claro que es una formalidad…tienen tres años viviendo juntos en pecado- contestó Dominic.
-Papá lo consintió…dijo que era preferible que hiciéramos vida en pareja antes de tener que encontrarnos todo el tiempo sobre el sofá- las tres chicas rieron.
-¿Esto no es una conversación un poco escandalosa para Dom?….tiene 13 años- preguntó Lily.
- Papá nunca se ha caracterizado por su sutileza al hablar, te lo aseguro- afirmó Victoire- Dominic, Louis y yo hemos escuchado de todo, créelo
-¿Nunca lo hicieron en el colegio?- preguntó Lily. Ella estaba curiosa debido al sexo, sus nuevas amigas le habían dicho algunas cosas que sinceramente, no la dejaban dormir en paz. Hugo era el único que la había besado o tocado y ella quería desaparecer de su piel y su pensamiento cualquier rastro del chico. Estaba tomando pastillas anticonceptivas desde hacia un mes porque estaba decidida a hacerlo con cualquiera…como fuese…solo para olvidarse de Hugo. De hecho lo intentó durante una tarde en casa de una de sus recién adquiridas amistades, con un chico llamado Lionel, pero se asustó cuando él intento tocarla por debajo de la falda. Pero Lily no iba a amilanarse, tendría sexo como fuese o con quien fuese.
-Jamás- dijo Victoire escandalizada- nunca….¿en el colegio? Ni de broma, hey no soy ninguna regalada, ni ninguna mujer fácil aunque parezca lo contrario, jamás se me hubiese pasado por la cabeza hacerlo en el colegio, además éramos unos chicos. Empezamos en la universidad y el resto es historia.
-¿Y tío Bill no intentó golpear a Teddy cuando se enteró?- preguntó Lily de nuevo.
-No, para nada, lo quiere como si fuese su hijo- dijo Victoire- yo soy la que desvío al chico del buen camino, la Dalila de esta historia. Pero cuando nos encontró la última vez en situación indecorosa, ellos dos tuvieron una charla de hombre a hombre y horas después yo estaba recogiendo mis cosas para irme con Teddy.
-Te botó de la casa- dijo Dom- esa es la forma apropiada de decirlo. Para no perturbar la paz familiar, echaron a la hija insensata del hogar. Todo ese día papá la pasó furioso y luego en la noche….
-Estaba frente de la puerta de la casa de Teddy, golpeándola como loco a las doce de la noche gritándome que "descocada, ladina, coqueta o como fuera…me adoraba porque era su hija"- comentó Victoire- obviamente lo invitamos a pasar, ser un hombre-lobo le otorga precedencia a mi padre, sino le abríamos la puerta, la echaba abajo. Me tocó también mi charla, no te creas, me dijo que aceptaba que me fuese a vivir con un hombre, pero que fuésemos haciendo los preparativos nupciales o sino le arrancaría la cabeza a Teddy, aun así, papá es un hombre practico, no estaba de acuerdo, pero veía que era la única solución posible. Mamá estaba furiosa, pero al final aceptó que ellos más o menos hicieron lo mismo….solo que habían sido….
-Mucho más discretos que estos dos- Dom terminó la frase- Papá y Mamá esperan que Louis y yo no sigamos los pasos de nuestra hermana mayor.
-Teddy yo nos conocíamos de toda la vida, siempre supimos que íbamos a estar juntos- dijo Victoire agitando su hermoso cabello rubio, era una mujer muy hermosa, una belleza rubia y fría- fue lo mas natural del mundo irme con él, ser su mujer y ahora seré su esposa.
Lily sintió como el pecho se le encogía. Toda la vida….se conocían de toda la vida, de toda la vida al igual que ella y Hugo…..Hugo…De pronto sintió unas ganas irrefrenables de llorar. ¿Por qué diablos Hugo le hiciste eso a mi hermano? ¿Por qué lo mataste?
-¿Quiénes serán el cortejo de la boda?- preguntó Lily.
-Hugo y James- dijo Victoire- los dos más guapos de la familia, no quiero gente fea en el cortejo. Las damas serán tú y Dominic. Louis es la niña de los anillos. Tío Ron será el padrino.
-Tienes que ver a Hugo , Lily- dijo Dom entusiasmada, la niña era tan rubia como su hermana, pero mucho menos atractiva- está guapísimo, ha crecido como diez centímetros, lleva el cabello corto y ese uniforme de auror le queda soñado- la niña pestañeó un par de veces.
-Hugo aún no es auror, él está en entrenamiento - contestó Lily secamente.
-Pero igual lleva el uniforme y le queda muy bien- afirmó Dominic- a todas estás ¿Cuánto llevan peleados tú y Hugo? Casi un año….desde antes al ataque del colegio ¿es que no van a hablarse nunca más?
Lily la ignoró. Nadie sabia, excepto su padre, las verdaderas razones por las cuales no le dirigía la palabra a Hugo. O por lo menos la mitad de las razones. Las otras, el hecho de que ella aun lo quería era su secreto más oculto. Debía cortar ese sentimiento prohibido de raíz, no estaba bien, no era lo correcto, pero aun así….
-Se que Hugo no debió golpear a tu ex – novio Lily- insistió Dominic- pero ¿No crees que estás exagerando? Fue solo una equivocación, de seguro que él pensaba que te estaba manoseando o algo así. Ya sabes como es Hugo de sobreprotector.
Lily siguió en silencio. Según ella Hugo solo golpeó a su ex porque era un patán sin remedio, solo por eso.
-Dom está platónicamente enamorada de Hugo- dijo Victoire entre risas- por supuesto que es una tontería, Hugo jamás se fijaría en una de sus primas, seria un escándalo.
-Teddy se fijó en ti- dijo Lily de pronto.
-Es diferente, Teddy y yo nos criamos juntos pero no somos familia- dijo Victoire- la sociedad mágica y sobre todo los Weasley´s, somos muy delicados a los temas concernientes a las relaciones amorosas entre primos, recuerda demasiado a los usos antiguos de los sangrelimpia. En esta familia jamás habrá ninguna relación entre primos. Es un tabú, casi un incesto. Los abuelos morirían de un infarto.
-Los abuelos Weasley´s son primos terceros- comentó Lily. Estaba furiosa, aunque lo ocultaba con maestría ante sus primas. Ella era experta en ocultar sus sentimientos escondiéndose detrás de una actitud indiferente. De pronto estaba defendiendo su relación con Hugo, aunque nadie lo supiese. De pronto Lily cayó en cuenta que no existía tal relación…de hecho…no existía nada entre ellos dos.
-No es lo mismo- dijo Victoire- cuando los abuelos se casaron, eso era común entre los sangrelimpias, además su consanguinidad es muy lejana. Pero de todas formas, Dom, no podrás casarte con tu amorcito.
-Yo no estoy enamorada de Hugo ni nada de eso, no seas pesada Vicky- dijo Dom, Victoire rodó los ojos- solo estoy recalcando un hecho innegable, de que Hugo está como un tren, lo está.
Lily no pudo evitarlo, pero de pronto sintió como unos inesperados celos la consumían por dentro ante el comentario apreciativo de Dominic. Estaba en su personalidad, no podía evitarlo, ella era dominante, era celosa, era impulsiva. Le costó, pero se mordió la lengua para no hacer ningún comentario al respecto. Hugo era guapo, por supuesto que lo era, tenía una cara agradable y unos ojos azules preciosos, pero lo que Dom estaba describiendo era prácticamente un adonis. ¿Habría cambiado tanto? Tuvo curiosidad, tenia mucho tiempo que no lo veía, pero al momento de pensarlo, se enfureció con ella misma, no podía estar pensando tonterías, Victoire lo había dicho, era imposible, además estaba lo de Albus, Lily no tenia que buscar nada allí, debía olvidarse de Hugo, se estaba haciendo daño a si misma.
-¿Crees que una boda sea lo mas apropiado en estos momentos? Molly está secuestrada, Rose convaleciente - comentó Lily- sin contar que Albus….Albus…
-Lo discutimos con los tíos y ellos dieron el visto bueno- contestó Victoire a la defensiva- necesitamos seguir con nuestras vidas.
-Te entiendo- dijo Lily- supongo que iré de pareja con James a la boda.
-Supones mal querida- dijo Victoire- Dom irá con James y tú con Hugo, no voy a colocar a los hermanos juntos.
-Ya veo- dijo Lily mientras se pegaba a la pared y bajaba el rostro. ¡Diablos! era obvio que ella no iría a esa fiesta, primero preferiría que la colgaran de los pulgares antes de ser la pareja de Hugo Weasley.
Un poco mas tarde…en la cocina.
Mientras Hermione le daba el biberón a Angela, una voluta de luz se acercó a la ventana, traspasando el cristal. Ella enseguida dejó el biberón en la mesa, la diminuta bolita de luz se acercaba a ella, poco a poco, hasta casi tocarle el rostro. Ginny miró asombrada.
-Es un patronus….un mensaje….para ti- dijo Ginny.
-Llama a Harry y a Ron de inmediato- Hermione se levantó con Angela en brazos, la bola de luz atravesó de nuevo el cristal y se mantuvo flotando en medio del patio trasero. Hermione abrió la puerta de la cocina.
-Hermione…no pensaras salir - Ginny se fue hacia ella- puede ser peligroso.
-No, no lo es- dijo Hermione dirigiéndole a Ginny una febril mirada. Ginny se impresionó, Hermione lucia tan distinta, tan decidida- se quien es…llama a los demás. Hemos estado esperando este aviso por mucho tiempo.
Ginny salió despavorida a avisar a su esposo y su cuñado. Hermione caminó sobre el césped, era una noche hermosa, llena de estrellas. Hacia frío pero Ángela iba bien abrigada. Fue directo hasta donde estaba la esfera luminosa.
La bola de luz se expandió hasta que tomó forma….de pronto un gran dragón plateado flotaba frente a ella, sus alas batiéndose en silencio. Era hermoso, deslumbrante….Hermione sentía el calor de su luz directo en el rostro.
El dragón se inclinó en una reverencia para saludarla. Ella estaba simplemente impresionada. Nunca había visto la forma del patronus de Draco…pero no le sorprendía para nada que fuese algo tan vistoso y extravagante como un Dragón.
Fue a buscarla…a ella. Al parecer Draco Malfoy estaba haciendo las paces a su manera. Era buena cosa, con la existencia de Ángela, ellos estarían unidos de alguna forma para siempre.
-Hermione- la voz de Draco se escuchaba amortiguada….lejana….su cadencia era lenta, suave…producto del encantamiento- hoy en la noche, atacaron el sanatorio donde estaba tu hija…-Hermione sintió como el corazón se paralizaba de miedo- Rose está bien, está conmigo en un lugar secreto. Ella está a salvo, no recuerda muchas cosas, pero puede hablar y caminar…sin duda sanará…con el tiempo.
Hermione no dijo nada, pero de inmediato se sintió aliviada. Él había cumplido su promesa, proteger a Rose, quería decir algo pero ero era inútil, igual el patronus era solo un mensaje. No podía comunicarse con Draco a través de él ni tampoco rastrearlo.
-Nott está buscando a Rose- el dragón volvió a batir sus alas- ella debe permanecer oculta. Será entrenada como Walpurgis, yo cumpliré con mi deber. Cuando esté lista, ella volverá contigo…pronto…te lo juro.
-Dile a Potter que deben esconderse- dijo el patronus ya perdiendo fuerza- no es prudente seguir con los ataques, todavía no son lo suficientemente fuertes. Escóndanse, protéjanse, cuando llegué el momento….lo sabrán, se los haré saber de una manera contundente…díselo…él entenderá.
El dragón plateado volvió a inclinar la cabeza como despedida y desapareció. Hermione estaba temblando de pies a cabeza, Rose….de nuevo…atacada…pero Draco la había salvado y Rose estaba hablando, cuando ella pensó que jamás lo haría. Estaba desesperada pero a la vez esperanzada. No importaba, esperaría el tiempo necesaria, su hija se recuperaría y viviría para criar a Ángela, Hermione lo sabia, luego observó a Ángela quien todo ese tiempo había permanecido callada mirando fijamente el Dragón.
-Ángela, acabas de conocer a Draco Malfoy, quien al parecer es un maestro haciendo entradas triunfales ¿cierto?- le dijo Hermione a la bebé- Acostúmbrate nena…es tu abuelo
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Dos semanas después.
Theodore Nott fue siempre muy complicado con sus sentimientos, algunos afirmarían que era incapaz de tener emociones, pero la única que vez que sintió algo parecido al amor por una mujer, esta lo había traicionado casándose con su propio padre por dinero. Lo cierto es que el matrimonio fue un desastre, después del primer hijo, ella hechizó al viejo Nott convirtiéndolo en un impotente. Por supuesto Marisa recibió su lección de obediencia a los Nott´s, Theodore fue el encargado de hacerla entrar en cintura, lo irónico fue que ambos tuvieron un hijo, Theo Jr., un niño que nunca reclamaría como suyo, un bebé nacido del odio, la venganza y la corrupción.
Su propio padre había sido el de la idea, Theodore Nott estuvo mas que contento por cumplirla, finalmente se vengaría de ella. Marisa fue su mujer todo ese tiempo, extrañamente él no se divirtió con otras mujeres u hombres, Marisa ocupó toda su atención y todo su tiempo. Se encerró con ella durante un año en una cabaña en Gales, sin tregua, todos los días a todo momento le demostró que era suya y de nadie mas, lógicamente, Marisa se preñó. Lo más curioso es que ella aceptó el embarazo con calma, no intentó deshacerse del hijo de quien la había ultrajado hasta el cansancio y finalmente murió en el parto. Theodore ese día estaba allí, junto a ella, de pie en la cama la vio morir y sintió rencor, desprecio por la mujer que se atrevió a desafiarlo, humillándolo casándose con otro cuando estaba prometidos, pero también un montón de cosas innombrables e imposibles para un hombre como él, ese día, los pocos sentimientos que albergaba su corazón desaparecieron definitivamente. Theo Nott deseaba que Marisa viviese y le pagase todo sus desplantes, la quería junto a él, siendo su mujer, sino en el papel por lo menos en la práctica, la deseaba como nunca desearía a ninguna otra mujer en su vida, en cambió lo único que le quedó de ella fue el maldito mocoso. Por él estaría mejor que el pequeño hubiese muerto en lugar de su madre, pero el viejo Nott estaba más que satisfecho con el bebé, era otro varón, aceptó el hijo de su esposa como suyo, el apellido continuaría.
Ahora el maldito bastardo lo miraba sin quitarle el ojo de encima, estaban en su banquete de bodas….pues si, finalmente cumplió lo prometido. Desposó a Marina Merrey, quien en ese momento, estaba sentada juntó a él, más rígida que una estatua de mármol. Ella no estaba muy contenta con el trato, decía que todavía quería a Marcus. Cuando pensó en eso Nott rodó los ojos ¡Ja! ¿Cómo si Marcus Nott y él no fuesen la misma persona? ¡Diablos! era una necedad casarse, pero quería mantener a la chica junto a él, necesitaba su poder de videncia. Ahora más que nunca, ya que Rose Weasley estaba totalmente fuera de su alcance, quien quiera que fuese el hombre que la había rescatado en ese sanatorio muggle, la había hecho inencontrable. Ni siquiera El Heraldo podía hacer nada al respecto. Solo podía confiar que la videncia de Marina saltase ese escollo. Quería a Rose Weasley y la necesitaba muerta, era de vital importancia.
Theo Jr. fingía que comía, mientras escondía panecillos y frutas frescas en su tunica. Se las llevaría a Molly, quien seguramente no habría tomado bocado en todo el día. No dejaba de mirar a Nott, no quería que él supiese que estaba robando comida para ella, porque entonces la golpearía sin piedad. Molly era el chivo expiatorio de Theo Jr., la garantía de que él se comportaría adecuadamente y seguiría las ordenes de Nott. El gran comedor de Hogwarts estaba decorado de gala para la boda de su hermano mayor. Ahora más que un colegio el castillo era una verdadera fortaleza, quedaban pocos estudiantes, sobre todo Slytherin´s, la mayoría de sus ocupantes ahora eran guerreros, soldados y el temible Trivuriato que ahora controlaba el mundo mágico, del cual su hermano mayor era miembro. Las clases continuaban para los pocos alumnos que quedaban, pero todas eran de Artes Oscuras. Theo Jr. sabia que no debía permanecer mucho tiempo allí, se había hecho la promesa de llevar a Molly con su familia y la cumpliría, pero hasta ahora sus esfuerzos para encontrar una salida, fueron en vano.
Cuando el banquete terminó fue a buscar a Molly, en las cocinas le dijeron que había sido enviada a la habitación nupcial. La encontró tendiendo las sabanas.
-Hola- dijo Theo jr. – ¿te ayudo?
-No- respondió ella.
-Quiero ayudarte…en serio- contestó el jovencito.
Molly levantó la vista y se obligó a sonreírle, durante esos siete meses que había permanecido en Hogwarts, fue tratada como una sirvienta, una de la peor clase posible, sin ningún tipo de derecho. Sus manos estaban encallecidas y sus rodillas también, no la dejaban usar magia, según ese montón de sangre limpias que ahora habitaban Hogwarts, ella no tenía derecho a la magia porque era una traidora a la sangre. Molly era un rehén.
Molly y muchos chicos de Hogwarts que habían sido tomado comos prisioneros, estaban condenados casi a la esclavitud. Ella tenia suerte, Theo Jr. la protegía hasta con los dientes, pero no podía estar contenta con su destino. Estaba tratando de ver la manera de escapar, pero temía por la suerte por Theo Jr. a manos de su hermano, ese despiadado hombre llamado Nott , así que estaba todavía indecisa y totalmente deprimida.
-Casi termino- contestó ella. Su cabello rojo estaba mucho mas largo, casi a la cintura, peinado en una larga trenza, no se lo había cortado dese hacia meses. Estaba más alta y ya estaba empezando a adquirir formas de jovencita, faltaba poco para sus 13 años. Theo Jr. también había crecido, era muchos mas alto que Molly, casi una cabeza y bastante flaco, sin embargo el parecido con su hermano mayor era impresionante. Como había muchos hombres en el castillo, Marina Merrey la obligó a usar la ropa lo mas suelta posible, para que no se notasen sus curvas. Molly le había hecho caso, sin entender muy bien las razones, pero después de todo Marina había demostrado ser una buena persona, aunque estuviese aterrorizada al igual que todos en ese castillo por Nott.
-Te traje una manzana- dijo Theo Jr.- y otras cosas mas, ven comeremos en mi habitación.
-No puedo entrar en la sala común de Slytherin- dijo Molly con apremio- si me encuentran allí otra vez …me golpearan.
-Mataré a quien te ponga una mano encima Molly, lo juró- la niña lo miró aterrorizada y meneo la cabeza en absoluto gesto de negación- Entonces donde quieras- dijo Theo Jr- ¿te falta mucho?
-Un poco- dijo Molly. Entonces ambos escucharon voces detrás de la puerta de la habitación.
-¡Oh no!- dijo Molly entrando en estado de pánico- se supone que no debo estar aquí a esta hora. Es que me atrase.
-Vamos- dijo Theo Jr. señalándole una pesada cortina de terciopelo- escondámonos allí.
Molly y Theo estaban cubriéndose con la cortina cuando la puerta se abrió, ellos podían observar por una rendija. La habitación estaba oscura, solo unos candelabros dispuestos en lugares estratégicos brindaban luz.
Marina Merrey entró a la habitación seguida de Nott. Ella estaba impresionantemente hermosa, su vestido era color marfil, con un escote palabra de honor, su cabello rubio caía como una brillante cascada sobre su espalda, sin embargo su cara estaba desfigurada por la amargura. Ella seguía caminando y entonces él la jaló con violencia por un brazo.
-¿Qué diablos te pasa?- dijo Nott mientras rodeaba con los brazos a Marina y le lamia el cuello-se supone que debes estar contenta, voy a follarte toda la noche. Tenemos tiempo que no lo hacemos querida mía, he estado demasiado ocupado, pero ahora soy todo tuyo.
-Este matrimonio es una farsa- dijo ella apartándose- tú y yo sabemos porque te casaste conmigo. Por mi videncia.
-Y tú te casaste conmigo por la posición que puedo ofrecerte, creo que el trato ha sido bastante justo, no te quejes, pudo haber sido peor- dijo Nott mirándola fijamente. Sus ojos destellaban salvajes, llevaba un atuendo completamente negro, de un tejido pesado y cuero. Era un hombre muy atractivo, a pesar de su barba y de las arrugas que tenia alrededor de los ojos, bello como un animal salvaje, aunque su apariencia fuese opacada por la crueldad que despedía por los cuatro costados.
-Déjame tranquila- ella forcejeó- Vete al diablo y déjame en paz.
-Esposa….me sorprendes- dijo Nott apresándole la cara con una mano al punto de hacerle daño- tú….ninfomanía de profesión….vas a rechazar a tu marido en la noche de bodas….ver para creer.
-Maldito- dijo ella- te lo dije….no te quiero a ti…..quiero a Marcus.
-Marcus no existe…..loca del demonio…no existe…quien te cogia era yo…yo…yo- Nott estaba a punto de perder la paciencia. Quizás a lo mejor a Marina se le había aflojado el tornillo definitivamente, lo mas sensato era dejarla sola en su delirio, pero de alguna manera, tanta resistencia lo estaba excitando a un nivel…que francamente no podía dejarlo así. Además ella era hermosa, le gustaba como mujer, lo atraía. No era difícil pensar en acostarse con ella.
-Déjame- ella intentó golpearlo y él le interceptó la mano. Luego con la otra le rasgó el vestido y la ropa interior. Nott le torció el brazo detrás de la espalda y la obligó a echarse en la cama. Marina lo pateaba, mientras gemía por el dolor que él le estaba provocando, pero entonces Nott la besó, profundo, bestial, le metió la lengua hasta la garganta, en un beso lascivo y enérgico…. entonces…Marina empezó a ceder…poco a poco…sin pensarlo mucho le correspondió.
Nott sonrió mientras la besaba con furia, la mujerzuela en Marina era fácil de complacer, él lo sabia de sobra, en pocos minutos era ella quien le arrancaba la ropa y arruñaba cada milímetro de piel expuesta que conseguía. Estaba desesperada porque él la poseyese, su mente racional se desconectó y el instinto tomó el control, tristemente no podía evitarlo, la única forma en la que se sentía querida era con sexo. Aunque Marina sabía perfectamente que quien estaba utilizando su cuerpo no la amaba en lo absoluto. A Nott no le importó la ferocidad de ella, de hecho, le gustó, correspondía sus ataques mordiéndole los pezones hasta hacérselos sangrar. Cuando ambos estuvieron desprovistos de ropa, Nott la jaló bruscamente hasta el borde de la cama y sin ningún preámbulo se metió dentro de ella, penetrándola de pie en una embestida brutal que hizo que Marina gimiera y su cabeza se echase hacia atrás. Nott con un brazo sostenía su espalda y con el otro le agarraba una pierna por detrás de las rodillas, abriéndola para sus embates.
-Así…-jadeó ella borracha de placer- así…duro…mas duro.
Nott apresuró el ritmo, iba a acabar, ¡diablos!, había olvidado como era tirarse a Marina, la maldita mujer era condenadamente buena en la cama. Su vagina se contraía en innumerables orgasmos y cada vez que lo hacia, él sentía como ella jalaba su consumación. Justo antes de eyacular, Nott le clavó los dientes en el hombro desnudo, haciéndola sangrar, ella gritó, pero la combinación de dolor y placer fue tal, que llegó al clímax junto con él.
Molly temblaba de pies a cabeza, Theo Jr. estaba detrás de ella tapándole la boca con una mano. Los dos chicos fueron testigos anónimos, asombrados y horrorizados de toda la escena, la niña había estado a punto de gritar y Theo jr. le había tapado la boca en el momento justo. Si se delataban, estaban muertos. Ahora solo observaban esos dos cuerpos desnudos echados uno sobre el otro, cubiertos de sangre, tendidos en la cama, jadeantes, agotados pero dispuestos a empezar todo de nuevo, se besaban como si quisiesen comerse vivos. Molly sabia que ellos habían tenido sexo, solo que no estaba segura de lo que vio, fue brutal, violento….no entendía como dos personas quisiesen hacerse daño de esa forma, escuchó sus gritos, sus gemidos. Ella se asustó, estaba aterrada, su respiración era agitada y sus ojos estaban empañados de lágrimas. Lo peor es que debía permanecer quieta hasta que al menos Nott se fuese de la habitación. Molly sintió que Theo Jr. le tapaba los ojos justo en el momento en que Nott tomaba un objeto alargado de la mesa de noche y lo ubicaba entre las piernas de Marina.
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En lo más profundo de las estepas siberianas, una multitud se congregaba en la explanada. El sol caía sobre el horizonte, la hierba lucia colores que iban desde el amarillo hasta el marrón tostado. Gruñidos y gritos hacían un ruido ensordecedor. Animales y hombres deambulaban por todo el lugar, mejor dicho, las apariencias engañaban, solo animales deambulaban por el sitio, después de todo, no había nada allí que fuese completamente humano.
Una especie de campamento se levantaba en medio de la solitaria llanura. Las tiendas estaba hecha de pieles de animales y fogatas encendidas pululaban por doquier. Lobos circulaban libremente entre las calles del campamento, acompañados por hombres y mujeres, algunos desnudos, otros cubiertos de pieles, otros mas con vestiduras modernas, cientos de cuervos estaban situados en los postes más altos. Una reunión decisiva se llevaría a cabo.
Dentro de una de las tiendas, un hombre esperaba. Vestía solamente unos desgastados pantalones de jean, estaba inclinado sobre el fuego, sentado en un tronco, la mitad de su cuerpo estaba tatuado, desde la base del mentón hasta los pies, pero en ese momento solo se veía la parte que cubría la piel del torso desnudo que exponía. El tatuaje era intrincado, de color negro, rojo y azul, eran figuras de lobos, unas sobre otras. La apariencia del hombre era intimidante, sus ojos amarillos miraban feroces hacia un punto ciego, largos colmillos sobresalían de su boca, su cabello rubio, sucio y revuelto, le caía en la cara, mas corto de lo que alguna vez lo llegó a usar. Estaba concentrado, su mente divagaba sobre el significado y la importancia de su presencia en aquel lugar, pensamientos iban y venían pero predominaban la furia, la rabia y el deseo de venganza.
Metió la mano en uno de los bolsillos de su pantalón y sacó aquello que guardaba con celo desde hacia mucho tiempo. Un arrugado y sucio botín de bebé estaba en la palma de su mano. Él lo vio y cerró la mano en torno al zapato con fuerza. Un dolor agudo se instaló en su pecho, su mano tembló con fuerza. Podría perder con el tiempo todo lo que alguna vez lo hizo humano, pero jamás olvidaría el amor que era la razón de su existencia y el motivo claro de que estuviese allí, arriesgando su vida.
Revancha, venganza…era lo único que respiraba Scorpius Malfoy, aparte de eso…no tenia nada.
-Rose…Ángela- dijo Scorpius en voz baja- Rose….Ángela.
Un hombre irrumpió en la tienda, Scorpius lo miró desafiante, no le gustaba que lo interrumpieran, se guardó el pequeño zapato azul en el bolsillo, ocultandolo.
-Es hora- dijo Fenrir Grayback- es tu momento…aprovéchalo….Gana o muere.
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DEJEN REVIEWS
